
Tren de la vida, tren de la muerte. Paralizado en su vía oxidada y mugrienta. Y algo funciona mal, algo va a estallar... los martillos de la noche sacuden la soledad creciente y la cordura flagelada por los años, allá afuera, en la ciudad que hoy se vistió de alas por nosotros.
Tus sueños hablan de una ciudad distinta, con otra gente distinta, pero el único tren con un destino semejante al tuyo arranca en estos precisos instantes. Siente ese cosquilleo en tu pecho, ese ahogo de ser un semidiós sin aire que respirar. No hay palabras, no hay eternidad...
-Olvídalo, que se vaya a la mierda, déjalo escapar, ven y sígueme.
Escucha muy atentamente: Hoy ha nacido un lenguaje interior. Estás muerto, como todos y cada uno de nosotros, y ahora, yo soy el jodido dueño de todas las mentiras que tú estás dispuesto a creer.
Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
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