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VOLAR![]() Volar estresa mucho. Cargar con las maletas y esa sensación todo el tiempo de que perderemos el avión. Mirar continuamente el reloj y comprobar, compulsivamente, una y otra vez que el DNI y nuestra tarjeta de embarque no han desaparecido como por arte de magia de nuestro bolsillo. Pagar a regañadientes casi tres euros por un café con leche y tener que llevarte las maletas contigo hasta para ir al retrete. -¡Aquí!, ¡aquí!, ¡aquí!… Hasta que lamentablemente pasa de largo nuestra posición. -¡Aquí!, ¡aquí!, ¡aquí!… Y se sienta cuatro filas delante de nosotros. -¡Aquí!, ¡aquí!, ¡aquí!… Nada, no hay suerte y parece que ya no queda nadie. Entonces, aparece al final del pasillo esa señora gorda, sonriente y sudorosa, embutida en una camisa de flores prácticamente empapada. -¡Aquí no!, ¡aquí no!, ¡aquí no!… Y cuando pasa de largo, somos nosotros quienes sonreímos y quienes nos quitamos el sudor de la frente. Estamos tan ensimismados en nuestra entupida lotería, que ni tan siquiera nos hemos dado cuenta de que un tipo lleva detrás nuestro un buen rato esperando pacientemente, rogándonos para que lo dejemos pasar y ocupar el asiento. Después, uno ya, durante el despegue, piensa como cada una de las veces, en la muerte. En todo lo que aun no hemos hecho, en que pasaría si algo pasara mal y nos estrelláramos. Uno no puede evitar rememorar todas esas películas de catástrofes, o todo eso de lo del 11 de Septiembre. Por nuestra cabeza circulan imágenes como el de la turbina destruyendo la habitación de Donnie Darko, motores ardiendo, cabinas desgarrándose y asientos saliendo disparados por el aire como en “El Club de la lucha”. Que horror, pensamos y nos agarramos bien al apoyabrazos, mientras recordamos la escena de aquel avión bajo la tormenta cayendo en picado en esa peli donde Tom Hanks, después, termina por convertirse en un naufrago. Iván Sáinz-Pardo 17/05/2006 13:50 Comentarios » Ir a formulario
De todos modos, estoy convencido de que el génesis del miedo a volar radica en el hecho de despegarse del suelo puesto que, con las estadísticas en la mano, tendríamos que estar mucho más acojonados por subirnos a un coche.
Dentro de lo malo (dentro de lo horroroso) los que se estrellaron contra las torres gemelas no sintieron demasiado dolor físico (angustia emocional aparte). Probablemente perdieron la vida antes de que le diera tiempo a sentirlo. Muchos de los accidentes aéreos no son por fallos técnicos en sí, aunque sean graves, sino por la respuesta de los pilotos ante tales problemas, tomando a veces decisiones erróneas. Lo he visto en un documental (concretamente, hablaban de un caso en el que ocurrió una incidencia grave y ambos pilotos perdieron demasiado tiempo decidiendo si aplicar la medida A o la B... hasta que se estrellaron, finalmente, sin haber concretado. También decían que se van a instalar ordenadores que tengan capacidad para tomar decisiones críticas, cuando no exista una respuesta "lógica" del comandante de la nave. Ah, el avance imparable de las máquinas... Fecha: 17/05/2006 16:34.
volar!! viajar!! Despues de pensar en el panico q te da el despegar en un avion, tienes el segundo panico q es q pasara mientras no estas aki? en lo q te espera? y q pasa si no llegas?... ni hablar cuando las nubes llenas de agua te hacen una pasada durante el vuelo
Es q panico o miedo, solo nos da por las cosas de las cuales no tenemos control.. Fecha: 17/05/2006 16:53.
raro que no hayas comentado nada de las comiditas de muñecas y de cuando entablaste tan larga conversación con aquel pivón mientras esperabais, en la cinta móvil, la maleta que embarcasteis.
Fecha: 17/05/2006 20:27.
Lo unico que yo pido, si el avion se estrella y quedo a medio morir, es que alguien me, mate, si yo no puedo,...
Fecha: 18/05/2006 03:15.
Da gusto viajar en avión contigo.
Es como si volviéramos a la última vez que lo hicimos. Porque la verdad es que la historia se repite. Y siempre nos sorprende. Abrazos Fecha: 18/05/2006 05:58.
Iván, me ha encantado este post, ya que has plasmado todos y cada uno de los pensamientos que pasan por mi cabeza desde el momento en que paso el control de la zona de embarque hasta que salgo del avión ya en el aeropuerto de destino. Y a todo esto se le tiene que sumar el estrés añadido de recoger las maletas, lo cual en algunos aeropuertos puede convertirse en una agonía interminable. Bueno, por no hablar del maravilloso mundo de los tránsitos! Un besazo desde München y suerte con el trabajo de Colón!
Fecha: 26/05/2006 12:27. |
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