
Perder el control era el consomé en el menú de mi catástrofe. Los barrotes eran invisibles, las alarmas silenciosas, la cárcel de oro macizo.
De plata el pecho, forjado, para resistir en la urbe. Con las hienas rondando los días de la semana, con esos viernes de derrumbe, esos sábados a cámara lenta y esos domingos lights.
De bronce una risa, contagiosa, irresistible. Y temernos a nosotros mismos y a nuestra convivencia con nosotros mismos en esos ratos de los que casi siempre huimos. Y un café para despertar del sueño de no soñar con más que ser feliz soñando.
Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

Autor: el color del cristal
Haber perdido el control ayuda a saber donde está el límite que no hay que cruzar.
Aunque puede ser adictivo, sin duda, es tan placentero vivir sin vivir...
Fecha: 25/05/2007 04:15.

Autor: Vicente
TV, radio, periódico, revistas, confusión y más confusión, qué creer y qué no creer...por todas partes anuncios, por todas partes ventas, por todas partes confusión.
Bienvenidos a la cárcel de las apariencias.
http://www.youtube.com/watch?v=Fxd4VC5o8AI&NR=1
Fecha: 12/06/2007 00:41.