
Viajo por mi cuarto en un coche conducido por alguien que no conozco. Mientras, por la ventanilla, desde el asiento de atrás, observo el transcurrir de los días.
-¿Donde estas?
Escucho el ruido del motor y me dejo llevar, consciente de que mi cuarto es un agujero negro que lo quiere engullir todo; ese todo que existe a mi alrededor y que se presenta como un cuerpo eternamente prostituido.
El conductor detiene el coche. Sin pronunciar una sola palabra, extrae unas alas falsas de plástico del portamaletas y desaparece volando.
Todo se ha detenido a mi alrededor. Yo permanezco allí atrás, sin moverme, en silencio.
Entonces salgo del coche y me siento en el asiento del conductor. Las llaves están puestas.
Desde el techo de mi cuarto, aleteando sin demasiada destreza, observo ahora como el coche arranca a trompicones cambiando de sentido y como se aleja hasta desaparecer.
Mi sonrisa abre la puerta de mi cuarto y por fin escapa al mundo exterior, como catapultada, serena e invencible.
Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

Autor: Escritores Negros
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Un saludo.
Fecha: 25/09/2009 14:44.

Autor: Ana Álvarez
Me ha costado mucho localizar esta página, y ¡por fin! di con ella.
Enhorabuena, no tengo palabras para describir cuánto transmites con tan pocas palabras. Enhorabuena también por "Schneckentraum – El Sueño del Caracol", un corto excelso, en todos los aspectos.
A todos nos gusta lo bueno, pero no sabemos -la inmensa mayoría- demostrarlo con acciones. La mía queda impresa aquí.
Un cordial saludo.
Fecha: 01/10/2009 20:38.