
El pequeño Sinnu observaba el mar. Su padre, en cambio, observaba con lágrimas en los ojos los restos del avión en la playa.
-Sinnu, tenemos que huir de aquí, escapar, pero no existe el norte, ni el sur, ni el este, ni el oeste. No hay caminos que nos alejen del problema. El problema es una isla.
Sinnu observó durante unos instantes llorar a su padre, entonces, se levantó en silencio y se puso a excavar.
Iván Sáinz-Pardo
"Sinnu y la Isla" ©2007