
No puedo controlar el vuelo. Lo hago sin alas, huyendo con miedo de algo que ya olvidé, pero que aún me persigue, incansable.
No hay escondite, para los cuerpos momificados por el hastío de no despertar nunca. No despertar para evitar vivir más allá de nuestras propias celdas inventadas. Estoy condenado a levitar con el viento, a subir, a bajar, sin superar nunca este vertigo a la altura, el vértigo de desconocer mi destino, el final de la caida.
Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

Autor: monocamy
Sólo así es apasionante: siendo, el minuto siguiente, un completo desconocido.
Me pregunto, mientras caigo yo, dónde "andarás" tú (es que estoy dando volteretas y todo pasa muy deprisa).
:D
Un abrazo. :)
Fecha: 19/10/2006 13:16.

Autor: Tamaruca
Una vez alguien me dijo:
- Lo siento, no puedo. No puedo elegir viajar con el Viento, debo quedarme en la Tierra.
Y se casó con su amiga de toda la vida.
Leer esta entrada me ha recordado ese episodio...
Un saludo Iván :-)
Fecha: 19/10/2006 17:16.

Autor: mnez
Todos estamos condenados a levitar con el viento, el viento del destino, siempre presente y siempre desconocido.
Un saludo
Fecha: 19/10/2006 19:52.

Autor: bruno
que buena reflexion la verdad se parece muxo a algunas k tengo io pero nose si en el mismo contexto sigue asi man ojala io tuviera la valentia de poder hacer de mi arte publico............
Fecha: 24/11/2007 02:37.