
Tú me dijiste:
-Ummm… te comería si estuvieras aquí conmigo.
Yo llamé a aquel servicio nuevo de mensajería. Vinieron a casa, me rociaron con un spray y me metieron en una cajita.
Cuando llegaste a casa, alguien había abierto ya el paquete y yo esperaba, sonriente, en tu mesa.