SAN VALENTIN
Pues eso.
Pues eso.
Hay cosas que quedan grabadas para siempre. Algunas son prácticamente inevitables y tienen que ver con la caída de antiguos mitos, con el primer día de colegio, el secreto de los regalos de Reyes, el truco en la magia, en general, con la pérdida de la inocencia.
Otros traumas llegan por cosas absurdas:
¿Harías algo así a tu hijo?
VER VIDEO
(Video por gentileza del siempre estupendo blog de Javi Moya)
Aún no le había terminado de pintar, se levantó, se bebió su cerveza de un solo trago, la mía a continuación y, sin pronunciar una sola palabra, se marchó a mi casa.
Mientras la gente me pisoteaba y me pasaba por encima, pensé que aquella primera gota de lluvia vaticinaba, sin duda alguna, mi irremediable final.
Voy volando hacia vuestros rincones. Por el flujo cibernético de mí renovado Wifi. Vuelvo a estar online, y el forzado monólogo analógico, vuelve a dar paso a nuestra tan añorada charla virtual. El escondite, amigos, retoma al fin su curso natural. Ningún Firewall del mundo evitará la intercomunicación de mis 7.000 GB de agradecimiento hacia todos vosotros.
Disfrutad del fin de semana. Sed felices y no olvidéis que nunca volveréis a ser tan jóvenes como lo sois hoy.
Hice bocadillos en casa para seis y nos lanzamos a las taquillas del Camp Nou. Allí le abordan a uno no mas llegar, así, sin preguntar, ofreciendo bonos y carnés de socios de todas las clases y localidades a precios rebajados. Les pagas y entran contigo. Como el acomodador de un cine.
Desde que llegué por primera vez a Barcelona he deseado conocer el Camp Nou. Me hubiera gustado mejor ver sufrir ante el líder a mi maldito Atlético de Madrid en vez de al Alaves, pero la idea era únicamente la de compartir esta experiencia con un par de amigos y lanzarnos a presenciar el espectáculo de poder ver 80.000 caras juntas de un solo vistazo.
¿Y el partido?
Pues dos goles, tres largueros y un penalti fallado para una nueva victoria de este Barsa que si que parece galáctico de verdad.
Esta es la cuarta vez que voy al fútbol en mi vida. Las otras tres fueron en el nuevo estadio José Zorrilla, en Valladolid. Recuerdo el estruendo del papel de aluminio de los 35.000 bocadillos del intermedio entre el Valladolid y el Atleti hace unos años. Los gritos, los insultos, los aplausos, los cánticos, los petardos, las trompetas y los bombos. El Frente Atlético invocándose al cielo y llamando ultralilas a los ultras pucelanos.
Nada de esto hubo este domingo pasado. Únicamente el vacío sepulcral de 80.000 almas silenciosas. De fondo, se podían hasta escuchar las respiraciones de los jugadores. No hubo cánticos, ni banderas. El único estruendo de papel aluminio fue el producido por nuestros seis bocadillos.
Laporta regresó con retraso del descanso a su tribuna V.I.P, debido al exceso de cava catalán y canapés en el bar V.I.P y se perdió el esperadísimo primer gol. Mientras, allí sentado, yo miraba repetidas veces al campo y a la grada, a la vez que me preguntaba donde se encuentra realmente el fútbol. ¿Allí abajo? ¿Son esos señores trotando tras el balón? ¿Aquí arriba? ¿Somos quizás todos nosotros?
Nadie hizo la ola. Pero alguien tiro un avión de papel desde la grada y yo volaba dentro, atravesando la fría velada, surcando el cielo, atravesando como una flecha mortal aquel inaudito y misterioso silencio blaugrana.
Estoy sentado en un bordillo en la calle, delante de mi casa, con el portátil entre las piernas. Comparto en secreto el Internet de algún vecino para revisar mi correo y escribir este post. Aún sigo sin Internet en casa y espero impotente un nuevo Router que nos devuelva nuestra vida online.
Estoy hasta los cojones del servicio de Adsl de "YA.COM". Se pasan la pelota de un departamento a otro, para hablar con ellos se traga uno en espera, cada vez, un cd enterito de música clásica al teléfono. (A gastos compartidos) Y como la línea telefónica es de "Telefónica", se pasan el muerto de una empresa a la otra. Llevo así casi un mes. Un desastre. Encima el portátil de Lucy se desmayó hace dos días y entró en coma profundo. Ayer tuve que resetearle el alma. Extraña forma de comenzar el año.
Y os dejo ya, porque tengo el culo frío como el mármol y me cosquillea de forma bastante desagradable una pierna por la postura.
Gracias a todos, una vez más, por vuestra paciencia. En lo que vuelve la regularidad al escondite os planteo una cuestión:
-¿Que tal vuestro servidor de Internet?
!Vaya!, pensaba que el problema estaba solucionado pero nada más lejos. Llevo ya más dos semanas sin internet en casa y hasta la proxima semana como pronto no se arregará. Hoy os escribo casualmente y desde un cibercafe. Un parón cuando volvía a arrancar de nuevo. Os ruego un poco de paciencia.
Me siento como un futbolista lesionado en esta liga personal. Con recaidas que disminuyen su regularidad y su estado de forma.
¿Como era la vida antes sin moviles y sin internet?
Nuevos propósitos, nuevas metas, retos, ilusiones, nuevas intenciones, sacrificios y voluntades.
Quererte entera será mi nuevo oficio. Quererte sanamente será mi nuevo deporte. Quererte más será mi nuevo vicio. Quererte de verdad será mi nueva dieta. Quererte siempre será mi nueva misión.
Llega un nuevo año y yo tengo la formula.
Mientras cierro la maleta, y poco antes de salir de casa dirección al aeropuerto, os dejo, ahora sí, con esta entrañable foto, el link de la noticia a la que hace referencia el título y una pregunta que, lamentablemente, no consigue pasarse de moda y que os propongo a debate durante mi ausencia:
-La cárcel, ¿debe existir para rehabilitar, para castigar o para aniquilar?
Seguimos muy serios:
A los que creen que el cine de Bollywood tiene algo que ver con esto que muestra el cartel de la foto, están bastante equivocados. Pero desde el magnifico Blog de Refo, se nos invita a concursar subtitulando a nuestro gusto pequeños fragmentos de autenticas producciones de la industria cinematográfica India, y la posibilidad de ganar una camiseta de su último cortometraje. ¿Qué suena friki? Es que lo es. Y sino, pueden mirar ustedes, si así lo desean, los cuatro fragmentos que yo ya le he enviado:
El que también quiera participar que pinche AQUÍ
Treinta y tres moras maduritas y sabrosas en mi taza blanca.
No todas las mañanas resultan iguales. No todas las mañanas cumplo años. Esta, sin embargo, sí.
Queridos amigos del escondite, estáis todos invitados a moras salvajes y cava.
Me gustaría hacerme un café. Únicamente me aleja de ello el mover el culo y encender la cafetera. Pero quisiera primero escribir un buen post sobre mi viaje, sobre la magia de Granada, sobre mi estancia allí. Para esto únicamente he de comenzar desarrollando la idea de que la ciudad me pareció muy bonita a ratos y también fea, ruidosa y sucia a otros.
Quisiera poder contar, ingeniosamente y con mucho tacto, como allí la suerte se mide por el numero de cacas de perro que uno ha conseguido esquivar por las aceras y no olvidarme de las sabrosas tapas que siempre acompañan allí cada cerveza en los bares. Hablar de cómo descubrí la Alhambra con ojos de niño, entre batallas imaginarias de moros y cristianos, harenes, Sultanes, intrigas de palacio y mucha épica medieval. Que Lucy y yo pasamos frió en la calle, nos templamos en las singulares teterías y pasamos calor en la habitación del hotel.
Quisiera contaros que estuvimos en el cine y también ahorrarme de momento mi comentario sobre Match point y Malas rachas. Contar que me reencontré con gran parte de la familia por parte de mi madre. Que me alegré mucho por ello y que me emocioné cuando observé como a mi prima Peque la casaba su propio hermano que es sacerdote. Y también prometeros, amigos, que el mismísimo Angel Acebes compartió la ceremonia y el banquete con nosotros y que yo, a pesar de la barra libre, no me acerqué nunca para susurrarle:
-¿Con que fue ETA, eh?
Lo cierto es que la boda fue estupenda. Con una organización impecable, un catering muy bueno y con espectáculo flamenco incluido. Que conocimos a gente muy interesante allí y que todo transcurrió de maravilla aunque al final se terminara torciendo.
Cuando ya nos íbamos, volviendo del servicio, un camarero me informó, extrañamente nervioso, sobre la debacle del Madrid ante el Barsa en el Bernabeu terminando con un: Putos catalanes
Al mirarle extrañado, este añadió:
-¿No es usted del Madrid?
Perdone, yo tampoco, ni siquiera me gusta el fútbol, vamos que me daba igual, yo es que
mire usted como esta el patio.
En un gesto se refirió al salón, desde donde se escuchaban por el micrófono gritos de:
¡Arriba España! , ¡Viva Franco!
Me despedí de mi prima, de mis tíos y de los demás. Un autobús nos devolvió al hotel mientras algunos invitados prefirieron estirar la celebración besando el águila de una bandera franquista entre gritos alcoholizados, manos alzadas y algunas otras consignas y conductas extremistas tan desagradables como inapropiadas, a mi modesto parecer, para el acto en el que nos encontrábamos. (Por muy de derechas que pueda ser uno.)
Sin embargo, diferencias políticas a parte, yo prefiero quedarme con lo bueno, que también fue mucho: Woody Allen, la Alhambra, el haber tenido la oportunidad de conocer a alguna gente realmente simpática y el haberme reencontrado con tanta otra a la que quiero. Me quedo con haber podido compartir con mi querida prima ese momento tan importante para ella y haber vuelto, después de tantos años, a disfrutar de la siempre inspiradora y sorprendente ciudad de Granada.
Al final, para afrontar esta mañana gris, únicamente esgrimo un post mediocre y una gran pregunta:
¿Quedará leche?
-Se siente todopoderoso o como un super héroe con poderes especiales. (Observen el traje)
-Aumento de energía desmedido y la habilidad de poder seguir durante días sin dormir y sin sentirse cansado. (Mami, yo nunca duermo, solo descanso)
-Se siente demasiado contento, o demasiado irritable, enfadado, agitado o agresivo. (Quiero enfadarme como Hulk)
-Su atención se mueve de una cosa a otra constantemente, habla muy rápido, cambia de tema constantemente y no permite a penas que lo interrumpan. (He dicho)
Los síntomas maniacos típicos del desorden bipolar en niños, siempre fueron mis superpoderes secretos favoritos. Esa calle que se ve en la foto es la calle Tudela, en Valladolid, hace 26 años.
El otoño es una trampa olvidada en tu pelo. Decirte que te quiero hoy es como coger la tangente y borrar con la goma de Milan otros tantos te quiero aún más sentidos que este.
Nuestro amor parece un examen sin preguntas, una X extraviada que juega a esconderse de nosotros.
-¿Es que no me entiendes? ¿Cuál es nuestro problema?
Saco un papel y con un boli te lo explico:
-Claro que te entiendo. No te preocupes más mi amor, el problema ya esta resuelto.
Hoy doble post.
Después de resarcirse uno con humor de esta continua agresión informativa sobre el ya cansino monotema de la ampliación de habitaciones en nuestra queridísima Monarquía, he decidido regalarnos algo a todos los que frecuentamos este blog:
Amigos, este escondite por fin tiene música.
A partir de hoy disponemos de un poquito de música para amenizar estas visitas y lecturas al escondite. En el menú, abajo a la derecha, hay un nuevo botón ESCUCHAR MUSICA EL ESCONDITE DE IVAN, que siempre que lo pulséis, abrirá una ventanita que os catapultará, de la mano de los maravillosos Au4, a sensaciones especiales y extraordinarias.
Espero que os guste y lo disfrutéis tanto como yo.
Un abrazo genial a todos.
Hoy es uno de esos días en el que el café de la mañana ya me catapulta hacia el estrellato de mi cielo particular. Llueve en media España y la ecuación de la felicidad parece hablar únicamente mi idioma. Hoy modelo y escribo yo mismo mis mapas y mis libros de historia. Protagonizo un nuevo día en su estreno mundial.
Si, amigos, esta pagina Web va últimamente bastante mal.