ACCIDENTE DE HELICOPTERO DE RAJOY Y AGUIRRE
"Ha sido E.T.A"
"Ha sido E.T.A"
La tarde gesticulaba el ensayo de una tormenta de verano.
Iba a llover, los dos lo sabíais, por lo indescifrable del cielo como llaga de luz, por la humedad como vestigio en la nublada tarde. Aquel pueblo no hablaba de vosotros ni de nadie, dormitaba en silencio, soñando misterios, pasados y sombras.
Él te agarró de la mano, te estrechó contra su pecho, como guiándote, y besó tu mejilla joven, bronceada de sol y llanura. Paseasteis por las calles apretadas, bajo las miradas de los ancianos encogidos y arrugados de camisas blancas, bajo las fragancias estivales, el olor a meseta y a tierra seca. Mientras, a lo lejos, los perros ladraban nerviosos la faena de un tractor.
Llegasteis a la plaza y os sentasteis sobre la piedra musgosa de la fuente, buscando su frescor, mientras un perro flaco, tumbado a la sombra, se entretenía con los restos de un pescado.
Él te sedujo con bonitas palabras, se mojó los cabellos y te besó, confiado en su prebenda, y tú dejaste que él te refrescara los muslos con sus manos mojadas. Sacó un cigarrillo, lo encendió con seguridad y te lo ofreció, aun sabiendo que tú no fumabas. Y tú no quisiste contrariarle, y lo cogiste y te lo llevaste a la boca, sin saber muy bien cómo hacerlo, sintiéndote ridícula.
El cielo se oscureció y cayó un rayo cerca del castillo. Él te agarró entonces por el hombro y te besó la frente. El cielo, desgarrado tras aquel rayo, cayó como muerto, en un trueno sobrecogedor y comenzó a desangrarse.
Salisteis corriendo y él te llevó hasta su precioso coche. Te abrió la puerta y entrasteis en él. La lluvia intensa caía como un telón plateado, enmudeciendo el tocar de las campanas de la iglesia, sacudiendo la piedra desnuda, las aceras, los tejados y las hojas de los árboles. Parecía haber anochecido en una fugaz traición.
Él sonrió y se quitó los pantalones. Tú lo miraste, sin comprender, y él te pidió que te desnudaras. Por un momento tú te quedaste quieta, turbada, y después le obedeciste despacio. La lluvia sacudía el capó del coche con un ruido ensordecedor. Él te arrojó contra la puerta y se echó encima. Te besó entonces con violencia y te penetró torpemente, sin decir una sola palabra.
Él gemía como un jabalí herido, mientras tus ojos de niña, confundidos, reprimían las lágrimas. Él sudaba y mostraba su dentadura perfecta, mientras tu cabeza se agitaba contra la ventanilla.
Petrificado, permanecí sentado en la plaza, bajo la lluvia, delante de su precioso coche, tratando de no imaginarme el resto, como testigo inerte del vaho de vuestros cuerpos en los cristales.
Y te llevó a la ciudad con él, para siempre, a pesar de que éramos como novios y tú no le amabas, y así se cumplió tu deseo de abandonar por fin nuestro pueblo. Después, éste quedó insoportablemente vacío sin ti, como mi vida.
Te fuiste ya hace veinte años, y yo aún sigo dedicado al campo. Sin embargo, sentado en la plaza, aún te recuerdo, cada uno de mis días, porque tú, fuiste, desde mi infancia, la única mujer de mi vida.
Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00
Nada salía según lo planeado.
Y pensó que no podía. Y se concentró en que no podía. Y gritó que no podía. Y, mientras, se detuvo cuando tuvo que continuar y se movió, sin dudarlo, cuando lo mejor era permanecer impasible. Su paraguas acompañó cada sequía inminente y la lluvia caló su frente cada una de las veces. Y tuvo miedo del silencio, con lo que decidió cerrar sus ojos y cantar en susurros, por si el pasillo trataba de sorprenderla con la aparición de un gran temor de ojos brillantes y rasgados. Y miedosa como un ciego en casa ajena, se arrastró en mitad de un escrito sin sentido y con demasiadas "ies griegas"; para borrar con su cuerpo lo más importante de ella misma, y subrayar con su alma lo más prescindible de ella misma, y dejar de una santa vez de llorarle a la luna.
Y así fue como, en el preciso momento en el que ella volvió a abrir sus ojos, descubrió que realmente si que podía. Y pensó que si que podía. Y se concentró en que si que podía. Y gritó que si que podía y sorbió de una sopa de letras calentita y con demasiadas ies griegas, mientras en el interior de su mente, se dibujaban todos los planes imposibles del resto de su vida.
Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
Amigos, ya que los lunes cuestan y raspan más, estrenamos nuevo tema y sección en el escondite de la mano del magnífico Forges. Una sonrisa inteligente cada principio de semana.
Aqui comienzan: "Los lunes de Forges"
Treinta y tres moras maduritas y sabrosas en mi taza blanca.
No todas las mañanas resultan iguales. No todas las mañanas cumplo años. Esta, sin embargo, sí.
Queridos amigos del escondite, estáis todos invitados a moras salvajes y cava.
Mis piernas son hoy dos vigas olvidadas de mármol blanco. Mi voluntad tan solo un avioncito de papel mojado y arrugado. Victima de este dolor de cabeza perenne y abusador que ni siquiera paga su alquiler y de esta apatía gris que me atrapa sin remedio. Al otro lado, mermado, tumbado en el suelo, boca arriba, me retuerzo viendo correr en mi techo todas las cosas sin color.
Temo no llegar al único lugar al que deseo llegar más que con mi mirada. Pero tú estarás ahí mientras yo aún recuerde quien soy. Y tu sabes, mi amor, que el que llegaré a ser mañana no avisará, únicamente atravesará volando y en silencio tu ventana al mar.
Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006
Genial Woody Allen.
Es sabido que retrata la burguesía como muy pocos y que su regularidad, asociada a su prolífica carrera como cineasta, ya lo encumbran en lo más alto. Yo tengo debilidad por Allen, no voy a esconderlo. Es un contador de historias que se engrandece en su oficio y en su estilo visual con cada una de sus películas. En esta ocasión es el turno de retratar la burguesía inglesa con una historia de amor en principio bastante convencional que además se desarrolla bastante lentamente.
El director cambia el Jazz por la Opera y rueda por primera vez en Inglaterra. La retrata tan solo como el lo sabe hacer, mostrando lugares típicos, carismáticos, pero siempre sin abusar y concentrado en apoyar con las localizaciones ese ambiente de la clase alta.
Johnatan Rhys Meyers encarna al joven protagonista y hace un buen trabajo, aunque a veces se le llega a notar un tanto limitado con esos ojitos todo el tiempo de quedarse dormido. Emily Mortimer, bella y acertada en su papel de esposa del protagonista. Scarlett Johansson sale, como por otro lado también era de esperar, arrebatadoramente sexy en su papel de mujer fatal, misteriosa y vulnerable a partes iguales, cerrando este triangulo de pasiones, engaños y sexo. Por otro lado, el resto de actores estan igualmente formidables, como Matthew Goode, en su salsa haciendo de niñito de papa.
Después de ver la película, quizás no resulte muy original apuntar que esta cinta es, evidentemente y en gran parte, deudora de la anterior Delitos y faltas, pero quizás si lo sea compararla con El sexto sentido. Match Point es narrada con pulso pero con una gran parsimonia. Un ritmo que nos hace desear que los acontecimientos se sucedan de una vez por todas. Al final, al igual que en la cinta de M.Night Shyamalan, será un brusco giro argumental el encargado de retomar el tempo y hacernos vibrar.
En "Match Point" ademas se cierra la historia con la metáfora deportiva con la que comienza y uno cae rendido ante la sabiduría, el control y la mano de Allen, un guionista inteligente, un director de orquesta inquieto, tremendamente intuitivo y verdaderamente amante de su oficio y de cada uno de sus propios trabajos.
Tampoco esconde sus influencias, ni falta que le hace: Dovstoievski, Bergman, Hitchcock y mucho del propio Woody Allen para una muy conseguida reflexión sobre la suerte, el destino, el sentido de la vida, la justicia, la moralidad, el sentimiento de culpa, el egoísmo, el amor, el sexo y la naturaleza del ascenso social y profesional.
No necesita demostrar nada a nadie tras sus casi tres docenas de películas, pero se agradece y se siente con cada visionado, su voluntad por seguir siendo genuino y fiel y por no querer ni permitir defraudar a todos sus seguidores manteniendo una calidad notable en cada una de sus citas. Cada Otoño un regalo siempre muy especial. Gracias Woody.
Iván Sáinz-Pardo
Me gustaría hacerme un café. Únicamente me aleja de ello el mover el culo y encender la cafetera. Pero quisiera primero escribir un buen post sobre mi viaje, sobre la magia de Granada, sobre mi estancia allí. Para esto únicamente he de comenzar desarrollando la idea de que la ciudad me pareció muy bonita a ratos y también fea, ruidosa y sucia a otros.
Quisiera poder contar, ingeniosamente y con mucho tacto, como allí la suerte se mide por el numero de cacas de perro que uno ha conseguido esquivar por las aceras y no olvidarme de las sabrosas tapas que siempre acompañan allí cada cerveza en los bares. Hablar de cómo descubrí la Alhambra con ojos de niño, entre batallas imaginarias de moros y cristianos, harenes, Sultanes, intrigas de palacio y mucha épica medieval. Que Lucy y yo pasamos frió en la calle, nos templamos en las singulares teterías y pasamos calor en la habitación del hotel.
Quisiera contaros que estuvimos en el cine y también ahorrarme de momento mi comentario sobre Match point y Malas rachas. Contar que me reencontré con gran parte de la familia por parte de mi madre. Que me alegré mucho por ello y que me emocioné cuando observé como a mi prima Peque la casaba su propio hermano que es sacerdote. Y también prometeros, amigos, que el mismísimo Angel Acebes compartió la ceremonia y el banquete con nosotros y que yo, a pesar de la barra libre, no me acerqué nunca para susurrarle:
-¿Con que fue ETA, eh?
Lo cierto es que la boda fue estupenda. Con una organización impecable, un catering muy bueno y con espectáculo flamenco incluido. Que conocimos a gente muy interesante allí y que todo transcurrió de maravilla aunque al final se terminara torciendo.
Cuando ya nos íbamos, volviendo del servicio, un camarero me informó, extrañamente nervioso, sobre la debacle del Madrid ante el Barsa en el Bernabeu terminando con un: Putos catalanes
Al mirarle extrañado, este añadió:
-¿No es usted del Madrid?
Perdone, yo tampoco, ni siquiera me gusta el fútbol, vamos que me daba igual, yo es que
mire usted como esta el patio.
En un gesto se refirió al salón, desde donde se escuchaban por el micrófono gritos de:
¡Arriba España! , ¡Viva Franco!
Me despedí de mi prima, de mis tíos y de los demás. Un autobús nos devolvió al hotel mientras algunos invitados prefirieron estirar la celebración besando el águila de una bandera franquista entre gritos alcoholizados, manos alzadas y algunas otras consignas y conductas extremistas tan desagradables como inapropiadas, a mi modesto parecer, para el acto en el que nos encontrábamos. (Por muy de derechas que pueda ser uno.)
Sin embargo, diferencias políticas a parte, yo prefiero quedarme con lo bueno, que también fue mucho: Woody Allen, la Alhambra, el haber tenido la oportunidad de conocer a alguna gente realmente simpática y el haberme reencontrado con tanta otra a la que quiero. Me quedo con haber podido compartir con mi querida prima ese momento tan importante para ella y haber vuelto, después de tantos años, a disfrutar de la siempre inspiradora y sorprendente ciudad de Granada.
Al final, para afrontar esta mañana gris, únicamente esgrimo un post mediocre y una gran pregunta:
¿Quedará leche?
Amigos, estaré de viaje unos días y, aunque volveré muy pronto a tomar las riendas de este escondite, os dejo, como ya es costumbre, las luces dadas, cervezas frías en la nevera, algunas cosas para picar, las llaves en la entrada, musiquita, los cortometrajes en el menu y una nueva tanda de Webs aliadas para que las visitéis si os entran ganas.
Estas últimas semanas me he dedicado a añadir algunas páginas nuevas más que también me gusta visitar a menudo; fidelidad, comodidad, o que se yo, pero el caso es que aquí están, así que paso ya sin más dilación a presentároslas:
Artículos siempre interesantes sobre internet, gadgets, actualidad y mucho más.
El divertido blog de Santi el cantante de Love of lesbian. No tiene desperdicio.
Literatura, cine, poemas e historias en cajones abiertos.
Sin duda alguna uno de los mejores y más actualizados blogs de cine de la red.
Mi amigo Nacho tiene un blog. ¿Nacho, Nacho? Si, Nacho. Pues allá que voy.
El bonito refugio de Bai, palpitaciones de verdad desde Barcelona.
http://diarioimpresentable.blogspot.com/DIARIO DE UN IMPRESENTABLE
Cronicas desgarradas de calidad donde todo es posible.
Los angeles si tienen sexo y escriben sin tapujos.
Mi hermana Itziar toca en una banda con su novio y tienen hasta un blog. Se llaman Milwaukee y molan.
Un rincón con mucho carácter desde Barcelona.
Critica cinematográfica y artículos.
Como su propio autor lo define: Un blog sobre tecnología, actualidad, otros blogs, filosofía, internet, política, compresas con alas, y un largo e inimaginable etcétera.
Espacio para el cine independiente.
Interesante blog sobre Cine, libros y otras noticias.
Historias bellas y personales.
Cine, comics y mucho más en este magnífico blog.
Un blog bonito por fuera y por dentro.
Un verdadero blockbuster de los blogs.
Déjate seducir en esta zona incrédula.
Historias de un testigo ocular en la no-ciudad.
Historias de coco, un adicto a la vida, online.
Comentarios de salita de peluquería, siempre mordaz y divertido.
Una mirada interesante, ratos prácticamente inolvidables.
Y esto es todo. Divertiros, disfrutad del fin de semana, del tiempo libre y de ese Madrid-Barsa. Ser un poco buenos, bastante malos, pero sobretodo, ser felices y no os olvidéis de darle de comer a mi pececillo dorado.
-Se siente todopoderoso o como un super héroe con poderes especiales. (Observen el traje)
-Aumento de energía desmedido y la habilidad de poder seguir durante días sin dormir y sin sentirse cansado. (Mami, yo nunca duermo, solo descanso)
-Se siente demasiado contento, o demasiado irritable, enfadado, agitado o agresivo. (Quiero enfadarme como Hulk)
-Su atención se mueve de una cosa a otra constantemente, habla muy rápido, cambia de tema constantemente y no permite a penas que lo interrumpan. (He dicho)
Los síntomas maniacos típicos del desorden bipolar en niños, siempre fueron mis superpoderes secretos favoritos. Esa calle que se ve en la foto es la calle Tudela, en Valladolid, hace 26 años.
El otoño es una trampa olvidada en tu pelo. Decirte que te quiero hoy es como coger la tangente y borrar con la goma de Milan otros tantos te quiero aún más sentidos que este.
Nuestro amor parece un examen sin preguntas, una X extraviada que juega a esconderse de nosotros.
-¿Es que no me entiendes? ¿Cuál es nuestro problema?
Saco un papel y con un boli te lo explico:
-Claro que te entiendo. No te preocupes más mi amor, el problema ya esta resuelto.
Amigos, cambiemos de rumbo, la política es como el alioli, apetece de vez en cuando, pero después, repite y da dolor de tripa.
Hay algo que a todos nos une. Sobre todos a los cachorros de la denominada generación X, generación yogurt o últimamente descrita como generación de los 1000 .
Hay algo que incentiva sin duda alguna nuestra melancolía identificándonos una vez más como pertenecientes a esta tan catalogada generación. No hablo de La bola de cristal, ni de V, de El planeta imaginario o del 1,2,3.
Hoy me acordé de aquel héroe entrañable que nos acompañó dos veranos seguidos para después desaparecer para siempre:
El gran héroe americano
Una serie que marcó la vida de una generación entera a principios de los ochenta. Encontré la música de la serie por ahí y, al volver a escucharla, casi se me saltan las lágrimas.
¿Recordáis a aquel profesor de instituto al que los extraterrestres, en vez de abducirle como Dios manda, cambian su vida dejándole la simpática misión de salvar a los humanos de su autodestrucción regalándole un traje de superhéroe (que únicamente funcionaba con él) y un libro de instrucciones?
Los niños son casi siempre despistados, olvidadizos, torpes, aquel hombre también lo era y lo primero que hizo fue perder el preciado libro de instrucciones. A partir de ese momento, tenía que aprender el oficio de superman a base de trompazos y caídas libres. Recuerdo además que era un niño precisamente el que le sugería, mientras trataba inútilmente de aprender a volar, lo de dar tres pasos de carrerilla antes, con lo que finalmente conseguía emprender el vuelo por primera vez.
Le acompañaban en sus aventuras su novia abogada y aquel jocoso amigo de FBI y las carcajadas estaban garantizadas con cada pifia en sus intentos a ciegas por utilizar los superpoderes en sus cometidos a favor de la justicia.
Aunque es una de las series más recordadas, no ha sido rescatada nunca por ningún canal de televisión.
¿Por qué?
Al parecer, el motivo de su tan corta vida en aquellos principios de los ochenta, a pesar de su éxito mundial, fue la presión de la editorial DC Comics que puso una demanda a la productora de la serie por plagio con el personaje de Superman. El traje era, supuestamente, una copia de Flash y de Supermán. (No se si se parece el traje o no, pero el emblema relmente se las trae) Dicha demanda no tuvo éxito y se pudo estrenar la serie. Pero continuaron los problemas en la segunda temporada. El nombre del héroe, Ralph Hinkley se tuvo que cambiar porque coincidía con el del hombre que intentó asesinar a Ronald Reagan y pasó a llamarse desde entonces Ralpf Hanley. A parte, otra nueva demanda, esta vez porque los superpoderes también se parecían en demasía a los de Superman. Hubo también entonces un modesto cambio de superpoderes en la serie y así se consiguió realizar una tercera temporada. Un total de cuarenta y tres capítulos del famoso aprendiz de héroe hasta que, las continúas presiones y medidas legales, obligaron a terminar definitivamente con la exitosa serie.
En España se nos presentó en dos temporadas, pero la retiraron abruptamente y para siempre privándonos incluso de media docena de capítulos.
Han existido varios intentos de recuperarla. En el 86 se intentó seriamente, pero el protagonista de los ricitos de oro, el actor William Katt, rechazó la oferta y se ideó entonces La gran héroe americana, con protagonista femenina esta vez, que no pasó del rodaje de un capitulo piloto y nunca se llegó a estrenar. Se rumorea también que en el 2001 se llegó a pensar en el actor Adam Sandler para recuperar al superhéroe, pero el proyecto tampoco terminó de fluctuar.
Y por supuesto que, después de todo este rollo tan friki, no os voy a dejar sin escuchar los inolvidables acordes de esta serie que aun cuenta con un ejército de melancólicos fans.
Escuchar AQUÍ.
Protestáis porque decís que os quieren arrebatar la palabra matrimonio y ahora resulta también que el sistema educativo español es de repente malísimo, únicamente, claro, porque os tocan vuestras dichosas clases de religión católica y para apoyar políticamente al partido que más os interesa.
¿Y el derecho a las demás religiones? ¿Y el buen o mal funcionamiento de las demás asignaturas? ¿Dónde os metéis cuando las manifestaciones en las calles son a favor de la paz, o en defensa de la igualdad de las mujeres, de los homosexuales, o contra el hambre, o contra la pedofilia, o contra las dictaduras, o contra las guerras, o a favor de los derechos humanos, o a favor de la lucha contra el SIDA?
Eso sí, mientras, vosotros calláis en el Vaticano ante cualquier canallez que incremente vuestras arcas. Ocultáis, defendéis y escudáis a vuestros curas pedófilos y criminales y os apropiáis injustamente de la palabra familia.
Pero señores míos, esto ya no es el medievo, ni tampoco la dictadura que vosotros ahora tanto añoráis o que tanto desearíais y, gracias a Dios (el de todos), ahora engañáis cada día a muchos menos incautos.
Salid, manifestaros, disfrutad de esta libertad y de todos estos derechos democráticos por los que vosotros nunca habéis luchado.
Esa misma libertad que a mi me permite hoy quedarme tranquilamente en mi casita y escribiros desde aquí estas verdades como puños. Y que dure.
Hoy es viernes.
Los viernes tienen algo de especial. Los viernes brillan como unos zapatos nuevos en una cuadra. Si tuviera que morirme esperaría hasta el lunes.
Antes los viernes eran fantásticos. En el colegio o en el instituto los viernes siempre fueron el mejor día de la semana. Talleres, teatro, gimnasia, ética, industrias de la alimentación, horas libres, excursiones y los cumpleaños.
En el colegio los cumpleaños siempre se celebraban los viernes. Tarde en la ciudad, desmadre y fiesta en casa de algún amigo o en cualquier hamburguesería.
La excitación de los viernes casi ha desaparecido y, sin embargo, todos los lunes continúan siendo una mierda.
Hoy es viernes y estoy sentado en un banco. Ha salido el sol después de seis meses y creo que realmente la sangre me circula de otra manera.
En Munich, cuando sale el sol, aparecen niños hasta por las alcantarillas. Hay cochecitos de niños y madres tristes por todos los lados. Y los viejos, que a pesar del buen tiempo, embutidos en sus abrigos y bajo sus gorros, desconfiados, vuelven a hacerse los dueños de las calles y las plazas. Se sientan estoicos, con sus rostros arrugados y se estiran al sol con gran vehemencia. Aquí muchos viejos están locos. Aquí muchos locos se hacen viejos, impotentes, viendo pasar el tiempo. Y todos ellos se reúnen alrededor de los bancos los viernes y beben toda la cerveza barata que pueden comprar y alborotan.
Yo los observo a ellos y a las madres con sus niños, mientras hago tiempo hasta entrar a trabajar. Observo el mundo de los que no trabajan y me siento tan feliz y excitado como un niño que ha burlado el colegio.
Hoy es viernes. Me pregunto si todos los viernes calzan el mismo número. Porque no tengo nada que ver con los días que se despegan de vuestros calendarios de oficina. Seguiré comiendo lo que yo quiera y no aceptaré vuestros purés aunque no me devolváis nunca más mis dientes.
A los dieciséis, un viernes por la tarde, entre lágrimas y sollozos, le revelé un secreto a mi madre:
-Mamá, creo que no soy como los demás. No puedo dejar de sentirme distinto, de hacerme preguntas imposibles y de pensar en cosas extrañas. Creo que, a pesar de lo que tú creas, no soy de este planeta.
Han pasado más de quinientos viernes desde entonces y aún me sigo sintiendo como un extraterrestre.
Me gustan los viernes, o lo que queda de ellos.
Hoy es viernes, hace sol, y a pesar del peso de todas las cosas, me siento estupendamente.
Nadie debería estar solo los viernes, porque es el día en el que todos los trenes de la felicidad y de la tristeza descarrilan, y después uno, lo quiera o no, ha de seguir cualquiera de los caminos a pie.
Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00
A veces creo y Dios juega mientras a rascarse el ombligo.
Te pregunto por que eres puta. Y tú te vistes con apatía. Observo tus piernas interminables, tu carita perfecta. Se que te lo preguntaron millones de veces, que otros jugaron antes a disfrazarte de Julia Roberts. Pero, mientras yo me pongo las zapatillas y tú te guardas los euros, te lo pregunto así, sin más y sin saber muy bien porqué. Te pregunto por que alquilas tu parcela a cualquiera, si a mí me gustaría ser para siempre su único habitante. Y entonces tú me miras, sonríes en silencio y me respondes que en realidad te sientes como el libro de una biblioteca, que estas llenita de páginas manoseadas y marcadas, de momentos tatuados y manchas de distintas naturalezas. Que eres como un cuento que siempre llega tarde, cuando los niños ya duermen, un cuento de adultos en boca de todos, un secreto desgarrado.
Ya una vez abajo en el bar, un tipejo en chándal y con pinta de obrero búlgaro sube tras de mí las escaleras en tu busca.
Llueve. El frío de la calle me sacude la cara. De camino a casa aprieto los dientes, esquivo los charcos y pienso en la última vez que robé un libro de una biblioteca.
Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
Tú no eras tú y me querías a mí.
Se adelantaron los instantes necesarios. Tardes de miradas paralelas, esperas arrebatadas y heridas invisibles. Se pudrieron en la nevera las buenas intenciones. Mañanas frías de cafés a la carrera, la cama siempre perfectamente hecha y nuestra complicidad, desatendida, que fue intoxicando el resto.
Hoy, sin ilusión y sin ánimos suficientes como para seguir luchando por un sueño que ya no compartimos, esperamos los dos muy quietos en la orilla, sin atrevernos a arriesgar de nuevo, como si fuera a llegar una señal.
Y estamos aquí juntos. Frente al mar. Vestidos con las mismas ropas de nuestro primer día. Preparados por si pasara algo. Con el tiempo congelado como en una fotografía.
Entonces suspiras en alto y hablas por primera vez en todo el día:
-Olvidé decírtelo. Nunca debiste esperarme. Nada volverá a ser como antes. Yo no era yo y te quería a ti.
Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
Hoy doble post.
Después de resarcirse uno con humor de esta continua agresión informativa sobre el ya cansino monotema de la ampliación de habitaciones en nuestra queridísima Monarquía, he decidido regalarnos algo a todos los que frecuentamos este blog:
Amigos, este escondite por fin tiene música.
A partir de hoy disponemos de un poquito de música para amenizar estas visitas y lecturas al escondite. En el menú, abajo a la derecha, hay un nuevo botón ESCUCHAR MUSICA EL ESCONDITE DE IVAN, que siempre que lo pulséis, abrirá una ventanita que os catapultará, de la mano de los maravillosos Au4, a sensaciones especiales y extraordinarias.
Espero que os guste y lo disfrutéis tanto como yo.
Un abrazo genial a todos.
...y también parece muy lista.
Das Arche Noah Prinzip fue el trabajo de fin de carrera de Emmerich en la Escuela de Cine y televisión de Munich (escuela que tengo el honor de conocer personalmente pues aún curso en ella estudios de Dirección) y a la vez su primer largometraje antes de emigrar a los Estados Unidos de América. (Sin contar su mediometraje anterior Franzmann del año 1979)
Este primer largometraje ya mostraba su casi enfermiza obsesión por imitar un canon americano rebosante de efectos especiales y clichés efectistas. Película esta, por otra parte, fallida, larga y aburrida y con un indudable sabor a quiero y no puedo.
Pero todos los que estudiamos en esta escuela y hemos podido conocer un poco más de cerca su paso por esta, sabemos que este hombre tenía una visión, y que aquel trabajo únicamente era un esbozo de sus pretensiones reales. Sus sueños exigían presupuestos monstruosos, y la industria americana era su única esperanza.
Emmerich ha cumplido su sueño y es, junto a Wolfgang Petersen, (Troya, La tormenta perfecta, En la línea de Fuego) un punto de referencia básico para muchos cineastas con hambre de Hollywood, y por esto también los culpables de que la industria cinematográfica alemana haya perdido en parte su rumbo natural.
Si ellos han triunfado, ¿hay que hacer cine a la americana?, ¿es Hollywood nuestra meta?
A nuestro país llegan algunas de las series de televisión que el país germano está exportando en la actualidad. Pastiches a la americana, policías, carreras de coches, explosiones, efectos especiales, persecuciones, detectives o remakes a la europea de series americanas. (El payaso, Rex, un policía diferente, Medicops, etc)
Hubo unos años en que en las carteleras alemanas se escondían los nombres alemanes para engañar al público con títulos en ingles imitando a las producciones americanas. Y cuando esto también dejó de colar, cambiaron la estrategia y buscaron la participación de actores internacionales en sus producciones nacionales.
Atrás quedan producciones hechas también por alemanes pero mucho más cercanas y más alemanas (valga la redundancia) como Schlafes Bruder de Joseph Vilsmaier (En nuestro país más conocido por otro de sus films Stanlingrado) Mientras la crisis continúa y también las dudas.
Admito que me gusta el genero que explota Roland Emmerich, me gusta lo que propone y en parte sus películas: Joy (¿recordáis aquella peli de un niño hablando con su difunto padre por un teléfono de jugete rojo?) Independence day (entretenida, sin tomármela muy en serio claro), de Stargate y Soldado Universal (únicamente salvaría la primera hora, después ambos filmes se derrumban estrepitosamente), Godzilla (Los créditos del principio son realmente impresionantes, aunque en este caso poco más se salva en esa poco inspirada mezcla de King Kong, Jurasic Park y Alien), El Patriota (esta no me gustó, a la sombra y herederas de otras mucho mejores como Braveheart)
El día después de mañana, su hasta la fecha último trabajo, repite en gran parte los mismos fallos que sus precursoras. Emmerich no tuvo nunca ningún tipo de complejo a la hora de plagiar y copiar de aquí y de allá. Verse si no la influencia (casi bochornosa) de Poltergeist en su film Joy, la escena de las crías de Godzilla recordando como apuntaba antes a Alien y la escena de los Velociraptores de Jurasic Park o el final y muerte de Godzilla, al más clásico estilo King Kong y así un largo etc.
Y en esta nueva, pues en fin, todo recuerda a más de lo mismo, de su propia cosecha y de la de los demás. A destacar eso sí unos efectos especiales asombrosos y de más larga duración que los vistos en la cinta anterior Deep Impact, (donde también había olas gigantes y en el medio otra trama de garrafón de las que hacen historia.) Y los tornados, pues como en Twister, más o menos, pero todos juntos y a la vez. Y unas imágenes espaciales de la tierra muy bellas y una primera media hora interesante y entretenida que nos recuerda al principio de su Independence Day.
Después, pues se acabo. Un vació tremendo. Un estancamiento en el ritmo insoportable de casi una hora donde no sucede nada, y lo poco que ocurre, nos deja totalmente impasibles.
La búsqueda del padre (Denis Quaid) no se entiende. (¿Por que no tiene ningún sentido quizas?). Recorrerse en mitad de un temporal glaciar media América para ir hasta donde está su hijo si es que aún vive. ¿Qué plan es ese? ¿Para entonces que? No parece importar. Y la madre se queda, no se sabe tampoco muy bien por que, en un hospital al cargo de un niño con leucemia. (Leucemia porque lo ponía en el guión). Lo cierto es que esta historia se queda totalmente sin desarrollar. Amputada, como casi todas las demás. Algo casi esperpéntico.
El hijo es el actor Jake Gyllenhaal, el niño rarito de la sorprendente y ya peli de culto Donnie Darko, donde en aquella, su cara de besuguito a las finas hierbas le pegaba mucho a un adolescente paranoico, pero aquí no demuestra más que una mímica digna de cualquier estatua de museo romano.
Y hay un mendigo y un negrito empollón y un perro y no se que más. Pero todo es tan artificial y tan frío que no consiguen transmitir absolutamente nada. Ni una emoción.
¿No han perdido a familiares y a amigos? ¿No es el fin del mundo?
Y como alguien se debió de dar cuenta que la laguna en el guión parecía en realidad el océano Pacifico, pues se decidieron por mostrarnos a unos lobos asesinos que se escapan de un zoológico, para después mandar a los protagonistas a una improvisada, al igual que absurda misión, a un barco ruso (que tampoco sabemos que pinta ahí) en donde deberán escapar de dichos animales. (También sin ninguna espectacularidad)
Por otro lado, está la historia de unos ingleses aislados esperando su final, todo narrado con la misma emoción. Vamos, que al parecer se mueren, pero no le importa absolutamente a nadie.
Lo cierto es que el guión y los actores, la trama en general, no están al nivel de los efectos especiales, y no es únicamente culpa de los actores y del guión, la fotografía nos abofetea, enfrentada entre planos infográficos majestuosos, bellos, emocionantes, y otros, los no digitales, mediocres, sin vida y con pinta de agujero negro en el presupuesto. (O en la imaginación de su autor) La tormenta de granizo en Japón (de tremendo potencial) está rodada con tan poca fortuna y gusto, que entran ganas de llorar. Ni un único plano general, apestando todo a rodaje de domingo en pequeño estudio.
En general hablamos aquí de una realización triste y desganada. Con un resultado poco original y que no consigue convencer ni a los amantes del genero, en los que me incluyo.
Los americanos huyendo sin papeles a México y el vicepresidente americano reventador de cumbres de Kyoto, malo malísimo, volviéndose al final defensor del medio ambiente y la fraternidad entre pueblos, son guiños simpáticos, presumiblemente irónicos y, por que no, de agradecer, pero no bastan, ni muchísimo menos, para hablar de una buena película. Una verdadera pena. Y creo que ya me he enrollado bastante. Me aburrí mucho. La olvidé rápido y a esperar a que vuelva a brillar el sol.
Iván Sáinz-Pardo