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EL ESCONDITE DE IVÁN

EN LA LLUVIA

EN LA LLUVIA


A parte del polémico anuncio de las “Flexiputas” de Peugeot, los insufribles anuncios con el odioso calvo y sus clones de Hipercor, los jodidos mini precios parlantes del Plus, los detestables y tan cutres anuncios de Marina Dor, y los penetrantes y omnipresentes tonos politonos de la puta ranita, ahora se han puesto de moda los anuncios en los que se anima a la participación del telespectador. Filipinos anima a mandar anuncios amateur y también la compañía Cepsa propone mandar pequeñas historias para hacer futuros anuncios televisivos.
En ambos casos se curran una llamativa página Web, ofrecen un premio presuntamente atractivo a uno o dos de los trabajos finalistas, para después, quedarse ellos legalmente y de forma totalmente gratuita con todos los derechos de las historias, los videos o las ideas que la gente envía. Menudo morro. Supongo que los creativos del país están de vacas flacas o en paro. No lo se. Pero hay que ser realmente imbecil para dejarse engatusar por estas promociones con tanta caradura.
¿Y el título del post y el perrito de la foto que pintan? VER SOLUCIÓN.

¿ALGUIEN SABE QUIEN TIENE LA CONTRA DE LA VANGUARDIA?

¿ALGUIEN SABE QUIEN TIENE LA CONTRA DE LA VANGUARDIA?

Él, mi sobrinito Iker.

ENTRE COPAS ( Alexander Payne, U.S.A, 2004)

ENTRE COPAS ( Alexander Payne, U.S.A, 2004)

Con el escenario de fondo de la región vinícola del valle de Santa Ynez en California y la pasión de los protagonistas a la enología, transcurre con un ritmo un tanto irregular, esta producción independiente americana. Comedia sobre adultos perdedores y sus aventuras durante un viaje de una semana antes de la boda de uno de ellos.
Uno tira de un lado, interesado solo en olvidar su trauma en forma de divorcio no superado y su presumible fracaso como escritor, recorriendo, de cabo a rabo, la ruta vinícola californiana. Papel muy bien interpretado por el siempre genial Paul Giamatti. El otro tira del lado opuesto y se plantea el viaje unicamente como una despedida de soltero en la que poder “golfear”. Jugando a golf y tratándo además de llevarse a las “parras”, a cuantas más mujeres mejor. Este otro papel bien interpretado por Thomas Haden Church. (Que físicamente resulta una mezcla entre el actual “Gobernator” del estado californiano y Kahn, el portero del Bayer de Munich.)
Ambos encontrarán en su ruta a dos mujeres, casualmente libres y expertas del vino, con las que cada uno iniciará su propia aventura sentimental según sus necesidades.
En esta película disfrutamos de unas actuaciones en gracia y una buena dirección por parte de Alexander Payne. A destacar también la sobriedad y la espectacular presencia de la televisiva Virginia Madsen, que gracias a esta brillante aparición, presumo volveremos a verla muy pronto en otras producciones importantes.
Disfrutamos además de unos buenos e inteligentes diálogos que, aunque presumiblemente parecen hablar únicamente de vino, en realidad llegan bastante más allá, relatando mucho sobre la naturaleza de sus personajes.
Aunque la película trata situaciones de adultos, sus correrías resultan, en su gran mayoría, típicas de adolescente con hiperactividad y excesos hormonales. A pesar de venderse como supuesto homenaje Snob a las glamurosas tardes de golf, la cultura del vino y la enología, las catas de los protagonistas y algunas de las situaciones que ocurren en la película, se ríen en gran parte de todo ello.
Nos queda además un guión amable, con algunos gags destacables, que en general ridiculizan, a la moda, al género masculino, mostrando únicamente sus puntos flacos y su peor cara. Donde las mujeres, por el contrario, son cultas, maduras e interesantes y manejan con temple la batuta. Un guión hábil donde se muestra la desesperanza y el patetismo, las inseguridades y los sueños sin cumplir de sus protagonistas. Pero donde se deja un rinconcito muy inteligentemente situado para la esperanza y para el amor. Un guión a su vez un poco irregular, con momentos repetitivos y de estancamiento y que tampoco aborda algunos de los conflictos importantes por los cuernos. Bajo mi modesta opinión, esta bastante sobre valorado, (si recordamos además el Oscar obtenido en esta categoría.) pues justamente es este mismo, en cierta parte, el culpable de dejarnos al final de la película con esa sensación de que esta podía haber sido aún algo mejor.

Terminar diciendo que “Entre copas”, sin ser el no va más, me ha gustado bastante y que además aún se deja disfrutar mucho mejor con un poquito de queso manchego y buen vinito español en la mesita.


Iván Sáinz-Pardo

NO HAPPYNESS, HAPPYNESS, NO HAPPYNESS

NO HAPPYNESS, HAPPYNESS, NO HAPPYNESS

"Si la vida transcurre a veinticuatro fotogramas por segundo, la felicidad es ese fotograma que termina por dar sentido a nuestra película."

MI ELFA

MI ELFA

Con el descanso interrumpido abro los ojos a la presencia que me visita y titubea, al duende de los sueños paralelos, a mi ninfa deseada, la de sedosas alas multicolores de papel cebolla.
Ella va y viene por las horas nocturnas, me visita siempre con la intención de regalarme complicidad, murmullos íntimos y pequeños secretos.
Sus pies son alargados y retorcidos, juguetean siempre en mil posturas, en mil posiciones imposibles y extrañas. Su rostro juega siempre a despistar, con continuas gesticulaciones, dislocadas y grotescas, escondiendo siempre la bendición y el aleluya de una pequeña diosa. Ella abre mucho sus ojos y la boca. Mueve en un tic sus orejas puntiagudas, para de pronto, cambiar a una expresión fría y seria. Continúa con un guiño, me lanza un beso y cruzando los ojos, termina por burlarse del todo de mí sacándome la lengua. Después, en su boca se desborda una sonrisa exagerada.
Ella pronuncia mi nombre con voz inaudible. No puede hablar, quizá tampoco sepa, pero su cuerpo no deja de expresarse sin parar. Me cuenta viejas historias, leyendas sagradas, fábulas increíbles, refranes olvidados y trabalenguas para sordos.
Muchas veces se expresa nerviosa y sin sentido, entre mímica, gestos y bailes. De pié cruza las piernas, con su cara apuntando al cielo. Se estira, aprieta los puños y llora con todas sus fuerzas, parece invocarse al poder de la noche y las estrellas.
Yo también la hablo en bajito y la cuento mis cosas. Otras veces únicamente nos observamos en silencio y ella permanece conmigo, sonriente, suspendida a metro y medio del suelo.
Yo a veces intento convencerla de que haga vida normal, pretendo que entre en razón, hacerla entender que la vida no es solo jugar y volar inquieta de un sitio para otro. Mi elfa inclina su cabeza, agita lentamente sus alas, se aproxima a mí y me acaricia la cara como a un niño; abre bien sus ojos verdes como prestándome mucha atención, y por unos momentos, permanece tumbada en mi cama, a mi lado, tranquila.
Es entonces cuando suele relajarse un poco, cuando puedo aprovechar para observarla mejor. Ella acerca su carita y me mira muy de cerca, derrochando dulzura, con esos ojos infinitos que me mantienen sedado y dócil en cada una de sus tiernas intenciones. Su rostro es de una belleza distinta, sus facciones son de una perfección diferente; sus formas son finas y alargadas, sus extremidades puntas de estrella… La comisura de sus finos labios, la suavidad de su piel aceitunada, su tez pecosa y su nariz chata y respingona. Toda su belleza, toda su perfección, se encuentra más allá, lejos de lo que conocemos, como si ciertamente no fuese fruto de una creación humana.

Muchas veces advierte en mi esa pasión incierta, entonces me sonríe con ojos pícaros, como prometiéndome. Pero vuelve a escaparse de mí y sus labios vuelven a dar forma a un beso que ella manda de lejos al aire y yo nuevamente recojo; después se sonroja y se da la vuelta, juguetea con sus alas y se esconde tras ellas. Al plegarlas y recogerse, puedo observar su vestidito, transparencias de colores pálidos, formas de mujer semiocultas en seda suave.
Yo la incito a volver a mí y ella se protege entre sus alas, recelosa y sugerente, inadvertida de que con su ingenua postura, ha hecho subir un poco su faldita descubriendo parcialmente el dibujo y la tierna desnudez de sus nalguitas redondeadas.
Al percatarse, me sonríe abiertamente y se escapa volando entre círculos y piruetas, atraviesa la ventana abierta de mi cuarto y huye, como un meteorito a la deriva, como estrella fugaz para el rabillo de mis ojos.
Sin embargo, otras veces, cuando la miro en silencio con ardiente deseo, cuando la ruego, excitado, ella toma las formas que yo más deseo y sus senos florecen solo con la intención de mi mirada, toman forma al tacto de mis pensamientos. Cierra sus ojos y yo la transformo, la creo y la destruyo, la enriquezco con mis fantasías, la amo de verdad, en silencio. Su cabello es una llama de vivos colores, ardiendo a mi gusto. Voy dando forma a sus caderas y a su cuello. Con cada una de mis intenciones alargo sus muslos, la atraigo hacia mí y beso su humedad, su vientre templado. Mi elfa sonríe y suda con su cuerpo cambiante, disfruta y se estremece en un éxtasis compartido.

Pero hay otras veces en que la noche se abre y nos invita a pasear en su herida. Entonces nos escapamos por la ventana y ella me lleva a los bosques. Yo allí la hablo de esa soledad que no escogemos y que nos hace más fuertes, de la naturaleza contradictoria de los sentimientos humanos; hablo sin parar, sabiendo que, a pesar de sus visitas, a pesar de sus ausencias, de sus juegos, disimulos y piruetas, ella siempre me escucha y disfruta con mi presencia.
Paseamos en la noche, mientras ella se transforma en hoja otoñal o en gato de pelo negro y erizado que salta por los tejados; ahora es una niña que recoge flores de colores y poco después, se transforma en una anciana de paso aletargado y cuenta las estrellas. Mi elfa es una loba solitaria, aullándole a la luna o es rana verde para croar en saltitos estúpidos. Es brisa inesperada meciendo mi cabello y al instante gota de lluvia para caer a mi paso desde la rama de un árbol y recorrer mi frente.
Sus transformaciones y mis palabras se funden como almas gemelas, como polos distintos atrayéndose sin remedio. Como palabras escapadas de un libro, en busca de las imágenes que describen su alma de tinta y papel.
Pero cada mañana, sin embargo, vuelve la pesadumbre de un nuevo día sin ella, el retorno a una vida real. Cada amanecer, mi elfa desaparece como si fuera para siempre, y yo, no la espero. No la espero porque solo estoy convencido de que volverá, cuando en mitad de la noche, un susurro me despierta.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

LA MODELO Y EL HIPOPÓTAMO

LA MODELO Y EL HIPOPÓTAMO

Siempre pensé que mi amigo Nacho escribiendo en un Blog sería lo más parecido a un hipopótamo cabreado haciendo encaje de bolillos. Pero la realidad nos sorprende muy gratamente con una bitácora llena de pequeñas historias y anécdotas de sus viajes. Una Web delirante, simpática, anárquica, contradictoria, impulsiva y muy divertida. Vamos, como era de esperar, clavadita a él mismo.

¿Y por qué esta modelo de la foto tiene cara de circunstancias?
La respuesta se encuentra en uno de los pocos Blogs en los que muchos de sus artículos se publican ante nuestros ojos un día por delante en nuestro futuro. El Blog "Artista por confirmar".

EL ATAQUE DEL CANGREJO DE 83,7 KG

EL ATAQUE DEL CANGREJO DE 83,7 KG

Amigos, en lo que Jimbo, Dirk y yo terminamos de montar nuestro cortito amateur “La marea“, os presentamos esta otra cosita que nos acaban de seleccionar para el festival de Notofilmfest.com de este año.
Poner los atavoces altos y no perdaís detalle.
La sinopsis como vereís no tiene desperdicio:

SINOPSIS:
La terrible historia del surfer alemán al que un cangrejo de 83,7 kilos le arrancó las tripas en Oropesa del Mar. Para ver: AQUÍ

POLVO EN MI COCHE

POLVO EN MI COCHE

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EL ÚLTIMO SAMURAI (Edward Zwick, U.S.A/Nueva Zelanda. 2003)

EL ÚLTIMO SAMURAI (Edward Zwick, U.S.A/Nueva Zelanda. 2003)

“El último Samurai” es una buena película, que aunque es verdad que no gana con un K.O, si que lo hace a los puntos. En clara evidencia queda un guión correcto pero tremendamente convencional. Nada en el es capaz de sorprender, porque la historia recuerda a muchas otras e incluso recuerda a la, bajo mi opinión, algo más aburrida “Bailando con lobos”. Una vez más se nos muestra una trama perfectamente trazada que circula, sin embargo, por senderos infinitamente recorridos. Lo que sucede es que, como todos sabemos, este es un mal de casi todas las producciones de estudio americanas reticentes al riesgo en taquilla, aunque bien es cierto que en este caso en concreto, Zwickt consigue sacarle partido al esquema convencional, bordando a la perfección cada una de las metas necesarias para completar un buen film. Hay épica conseguida, escenas de guerra sorprendentes y muy emocionantes (el primer ataque bajo la niebla y presentación de los samuráis, el ataque sorpresa de los Ninjas o la espectacular y genialmente rodada batalla final), una muy cuidada fotografía, una recatada historia de amor con japonesa guapísima (introducida eso si un poco con calzador), suficientes conflictos y elementos dramáticos, una buena banda sonora (del alemán Hans Zimmer), unos secundarios, todos ellos y sin excepción, estupendos y sorprendentes. Acertadas son también la templanza meditativa de la cámara y el tranquilo, pero nunca aburrido, ritmo narrativo, así como el magnifico y cuidado diseño de producción que acompaña a la película. Es de agradecer el clima de respeto desde el que se adivina que han trabajado a la hora de presentarnos todo ese mundo Oriental. Aunque puede llegar a producir escozor la idealización del supuesto mundo feudal japonés de la época, que me temo bastante poco tiene que ver con la realidad histórica.
Lo peor, además de lo convencional del guión, es quizás ver a un muy correcto y esforzado Cruise, eso si, siempre con una marcha más de la necesaria, en una descarada y desesperada busca del Oscar en una aparición constante en casi todos los planos del largometraje. Los registros se repiten una y otra vez en un personaje que parece irle pequeño para sus ambiciosas pretensiones, cayendo, a mi parecer, algo en la sobreactuación.
Lo mejor, el dominio de los conflictos, la manipulación y el control de los sentimientos a provocar en el espectador que demuestra este director, como hiciera en “Tiempos de gloria” (1989), “Leyendas de Pasión” (1994) o en “En honor de la verdad” (1996).
Siguiendo con la mención de algunas escenas deslumbrantes, recordar la lucha desesperada de Cruise bajo la lluvia antes de ser secuestrado por sus enemigos.
Que a los mismos yanquis no les guste esta película y que esta haya sido prácticamente un fracaso de taquilla en U,S.A, no es de extrañar, cuando tras su visionado, en las mentes de casi todos los espectadores, los valientes y prácticamente desarmados guerreros samuráis se transforman en afganos o Irakies, y los japoneses con sus ametralladoras de “doscientas balas por minuto”, a su vez, en los soldados del imperialista país de las barras y estrellas con sus super bombarderos, misiles teledirigidos y bombas inteligentes.
A pesar de algunos de sus defectos, como el forzado lucimiento a toda costa de Cruise en la historia, “El último samurai“ se disfruta y me pareció notable.

Iván Sáinz-Pardo

YA NO ESTAS

YA NO ESTAS

Grito tu nombre y estalla la luna. De sus trocitos construyo una dentadura plateada y te devoro en mordisquitos imperialistas.
Tú tachas mi digestión de dictadura y en insurgencia rebelde te camuflas para siempre.
Ahora, sacrificada la luna, exiliado tu nombre, las noches son frías y oscuras.
Yo se que sigues cerca de mí, allí dentro, pero no te dejas ver.
Mis ojos ya no te frecuentan, te muestras invisible, pero yo aún te sigo sintiendo.


Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

ERASE UNA VEZ UN CIRCO

ERASE UNA VEZ UN CIRCO

Termina Octubre.
Tumbado en la arena, con el mundo como carpa improvisada, cierro mis ojos.
Entonces vuelve el sol, el calor y durante unos maravillosos minutos, mi imaginación me regala un espectáculo donde los payasos y trapecistas sonríen, una vez más, en ropas de baño.

EL BESO

EL BESO

La niña espera sentada en una fuente, con las rodillas muy juntas, como apretando los minutos con unas tenazas.
Una puta con acento argentino, al otro lado de la calle, arroja palabrotas pesadas como pisapapeles de bronce a un viejo muy bajito que huye veloz.
En un banco, tres crías gorditas piropean a todo el que pasa, se ríen escandalosamente y se lían porros de hachís a pares y a una sola mano. Pero la niña se fija en un árabe enjuto, de barba recortada, que lee con asombrosa concentración y empeño un pequeño Coran. Viste una chaqueta gris, varias tallas más grande de lo que sin duda le pide su paupérrimo porte. La niña lo mira una y otra vez, y cada una de ellas, cree verlo aún más consumido dentro de aquella chaqueta, como si la lectura de aquel librito succionase su existencia lenta e irreversiblemente.
Pronto no quedará más morito en el interior de esa chaqueta, piensa la niña.
Y el niño aparece entonces, agarrado al volante de un seiscientos blanco. Paseando una sonrisa ganadora desde la ventanilla del conductor, detiene el coche e invita a entrar a la niña.

-Lo conseguí, sube que daremos una vuelta. ¿Estas preparada?

La niña, ya desde su asiento añade:

-Es mentira y no voy a besarte. Además, tú no sabes conducir. No tienes carné.

-Sabes que lo que te digo es cierto. Estas deseando besarme y además, no se necesita carné para volar.

La niña lo mira y sonríe. Ambos se funden en un profundo e interminable beso.
Las luces del Rabal desaparecen bajo las ruedas del pequeño coche. Entre las nubes, en pocos segundos, Barcelona entera se transforma en una fantástica maqueta de juguete, un jardín secreto para el maravilloso exhibicionismo de todas las luciérnagas del mundo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

DANNY THE DOG (Louis Leterrier, Francia, U.S.A, Reino Unido, China, 2005)

DANNY THE DOG (Louis Leterrier, Francia, U.S.A, Reino Unido, China, 2005)

Las películas que se desequilibran en su genero, causan reacciones enfrentadas y diversas en el público y la crítica. Este es el caso aquí. No es la película típica de acción de Jet Li al estilo “El único”, “Romeo must die” o algo parecido. No es un drama clásico, ni una peli de acción al uso. La banda sonora a cargo de Massive Attack, tampoco acompaña el drama ni la acción como uno esperaría, más bien otorga un interesante y peculiar ambiente realzando a su propio estilo la trama.
Tampoco resulta ser la película de peso típica de Morgan Freman. (Aunque el si realice una interpretación al hilo de lo que nos tiene acostumbrado, el hombre sabio y bueno que aconseja como nadie) Freeman le da clase y calidad al personaje, un peso especifico a todo lo que toca. Estupendo, como era de esperar, en su papel de ciego entrañable y bondadoso.
Bob Hoskins hace de malo, y lo hace muy bien, se le nota muy cómodo y parece divertirse.
Jet Li demuestra que es el mejor en esto de la lucha y ridiculiza la memoria de Van Damme y también la de algunas otras propuestas más actuales. (Increíble la pelea en un estrechísimo baño, donde se nos regala una coreografía imposible y magistral.)
Li, borda, como era de esperar, su papel de maquina de matar, de animal de pelea salvaje y sin formación. Pero además, nos sorprende, resultando a la vez muy creíble en su actuación general, que requiere sin duda alguna de esa transformación dramática de su personaje, descubriendo su parte humana, mostrando su inocencia, su pasado, su trauma, su drama. Sin duda su mejor trabajo hasta la fecha.
Pero continúo con alguna de las rarezas que pueden llegar a irritar. La exposición de un posible romance que al final se deja de lado para recobrar la acción. No es la historia de un amor no realizado, es una historia simplemente abandonada por el guionista. El guión no es la monda, pero entretiene y resulta creíble, gracias en parte a las buenas interpretaciones y por la más que correcta factura del film. En este caso, el guión nos llega de las manos del director, productor y guionista Luc Besson. Y se nota, porque ya sabemos que el francés es muy dado a ofrecernos estas arriesgadas, y no siempre afortunadas, mezclas de géneros, y a repetirse en su monotema de mostrarnos personajes violentos y salvajes por naturaleza, que comienzan a descubrir su lado humano, ya visto en las estupendas “Nikita”, “El quinto elemento”, “León el profesional”, etc.
Habrá quienes, por todo esto, se sientan algo defraudados. Por no recibir la dosis habitual de peleas por metraje que suele ofrecer el actor oriental (a mi personalmente me parecen suficientes para no convertir toda la historia en una pantomima al estilo, por ejemplo, de la insufrible y ya mencionada “El único”), por lo manido quizás de un guión algo convencional y con algunas lagunas (pero correcto, atractivo y con un indudable potencial) o por lo arriesgado y experimental de la banda sonora. Pero en mi caso, yo he de admitir que, aunque bien es cierto que en un principio no esperaba demasiado, acabé gratamente sorprendido y disfruté con su visionado.

Iván Sáinz-Pardo

¿PANDEMIA?

¿PANDEMIA?

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CROMOS

CROMOS

Días extraños, noches largas como toneladas de chicles sin sabor. Nadie quiere dormir solo. Nadie quiere dormir. Todos testigos de lo que sea. Exhibicionistas voluntarios. Muertos en vida.
Lo importante ya no es importante, mientras solo piensas en que gastar el dinero.
Nuestra suerte no se puede comprar, es una citas a ciegas con nosotros mismos. Pero tus citas a ciegas son como citas sordas, mudas y cojas. Citas que terminan antes de comenzar.
Compramos para devorar calorías prefabricadas. Compramos para quemar calorías prefabricadas. Compramos bajo el superávit de información, de anuncios, tonos, politonos, créditos bancarios, Spams y sexo de neón, explícito y cruel como un empacho eterno de nuestra comida favorita.
No podemos ordenarlo todo. No hay tiempo y ahora no recuerdo las recetas de la abuela, ni los números de teléfono de mis colegas, no recuerdo las palabras mágicas, los cumpleaños de mis hermanas, ni hay momentos para detenerse y reflexionar. No importa la película, ni el acompañante. La luz se apaga y en la ansiada oscuridad, nuestros pecados sonríen abiertamente en un onanismo mordaz y estúpido. Llenaremos todos los agujeros, taparemos todas las grietas, pintaremos el cielo, colgaremos bonitas postales de vacaciones demasiado fugaces y ajenas. Tomaremos el sol en la cuneta de la vida que nos ha tocado vivir. Veremos pasar el atasco. Hablaremos por hablar y cualquier argumento será bueno mientras nuestras tripas permanezcan gratamente ensordecidas.
Saca un Poker y levanta esta partida de mierda. Yo llevo ya un buen rato pensando en otra cosa. Pienso en que la vida a veces es como una colección de cromos, con las caras de cientos de futbolistas muertos. Sonreímos con nuestras insignificantes victorias sin mirarle a los ojos a nadie.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

DIRK

DIRK

Este mes, evidentemente el protagonista de esta sección es ni más ni menos que mi compañero de “Voyager” y fiel amigo Dirk Soldner.
La foto se la hice en Laguna de Duero, Valladolid durante nuestro reciente e inolvidable viaje.

Nos conocimos en Munich hace ya casi ocho años. Yo aún no había entrado en la Escuela de Cine en Munich, y los dos compartíamos ya nuestra afición a los cortos y al cine. Unas semanas más tarde ya estábamos rodando juntos un corto en video: "Lautlose Grenze" (La Frontera Silenciosa). Con un presupuesto de 300 Marcos alemanes (150€) y en donde, junto con la ayuda de Corinna, por aquel entonces mi novia, nos apañamos y nos curramos entre los tres absolutamente todo. Utilizamos mi cámara de s-vhs, nada de luz adicional, el sonido directo de la cámara (menuda chapuza), una bici con carrito y una silla de ruedas para los travellings y hasta la participación del mismo Dirk como protagonista y de mi amigo Hugo Wolf y de todos sus amiguetes argentinos como extras. Rodábamos por las noches en el metro de Munich y después, me tocó estar viajando hasta Nürnberg durante varios fines de semana para poder montarlo en casa de Dirk, con un sistema de edición Casablanca muy limitado y rudimentario que pudimos alquilar a un precio simbólico. Todo, desde el principio hasta el final, hecho a mano, con ilusión, con corazón y con mucho mimo pero sin un duro. Un pequeño milagro de veinte minutos que, una vez al entrar yo en la Escuela, ya practicamente no movimos por Festivales, pero que si llegamos a presentar por todo lo alto en Valladolid con muy buena crítica, y que llegó incluso a ganar algún premio en su categoría de video. Una historia la de esta producción que realmente se merecería un post a parte.
Dirk y yo seguimos viendonos y volvimos a encontrarnos profesionalmente varios años más tarde en el rodaje de "El Laberinto de Simone", donde estuvo a mi lado como segundo ayudante de Dirección.
Después hemos continuado haciendo cosas, juntos y por separado, lo último el compartir la escritura del guión para el largometraje “La Frontera Silenciosa”, que comparte el mismo nombre que aquel nuestro primer corto juntos como pequeño homenaje. Y también el cortito guerrillero, en video y a la vieja usanza, que acabamos de grabar en Gijon con Jimbo: “La marea”. Con el que nos hemos vuelto a divertir mucho y que comenzaremos a montar en breve.

Dirk estudia Medien & Design en Nürnberg, aunque desde ayer, tiene una habitación alquilada en el centro y se va a quedar una temporada en Barcelona para poder continuar trabajando juntos y de paso hacer un curso de español.
Le animé hace unas semanas a hacerse un Blog como este y ya tiene uno donde publica sus magnificas fotos y que os animo a que lo conozcáis. AQUÍ.
Dirk también tiene otra página desde donde se pueden ver sus trabajos como director, el talentoso video clip de los “The Robocop Kraus” que se emitió en la MTV y los Spots para Calle 13. AQUÍ.

Dirk es una persona excepcional, un buen amigo, para salir, viajar, hablar, trabajar, reir y llorar, un todo terreno que se apunta a un bombardeo allá donde este la gente a la que quiere y con el que siempre se puede contar.
Revoluciona sin mover una ceja a las féminas y encandila igualmente a todo el que lo rodea con su simpatía. En contra quizás añadir que es un poco desastre, bastante despistado y desordenado. (Vamos, en esto igualito, igualito que yo)
Hemos compartido en todo este tiempo muchas cosas realmente bonitas, unas dificiles, otras divertidas y a veces también bastante surrealistas, y espero de corazón poder seguir haciéndolo por muchos años más.
Como me alegra también el saber que muy pronto podrás leer todo esto y entenderlo. Dirk, amigo, ya eres personajillo del mes en mi Blog y este es tu post.
Liebe Grusse.

LOLIN

LOLIN

Voy a apretar de nuevo los dientes sin la intención de seguir espabilando esta historia muerta. El cascarón es demasiado estrecho y los bordes punzantes se me clavan en el costado. Todo el mundo está triste a mí alrededor, y yo, mientras tanto, trato de desaparecer cada día transformándome en cosas en las que antes nunca creí. El polen en flor vuela por los aires, lo inunda todo, y mis ojos y mi nariz se irritan sin remedio.

Lolín era una amiga mía del colegio. Íbamos siempre juntos a todos los sitios y recuerdo que también ella tenía una alergia terrible al polen. Lolín era una chica, pero jugaba al fútbol mejor que yo. Lolín era una chica, pero cazaba enormes lagartos verdes y encestaba triples.
Las chicas, en el colegio, acostumbran a jugar a la goma y a corretear histéricas por el patio. Piensan siempre en el día de los enamorados y en hacer a tiempo los deberes. Lolín parecía un chico. Lolín jugaba a las chapas, a hacer rabiar a las otras chicas, a la guerra de piedras, a subir a los árboles, al fútbol, y era cinturón naranja de kárate.
Yo, al principio, me apunté al equipo de futbito sin demasiado interés, y acabé siendo el portero. Lo cierto es que siempre pensaba en todo menos en lo que hacía en cada momento. Nada me interesaba lo más mínimo. Me dejaba llevar, siempre ausente, inmerso en mi propio mundo.
De niños deambulamos como marionetas sin función, nos movemos por ahí, cargando con todas nuestras preguntas y temores a cuestas, preguntándonos si estarán o no suficientemente limpias las manos que, desde abajo, nos mueven y nos dirigen.

-La función va a empezar:

El colegio, moscas en la ventana, bocadillos de tulipán y chorizo, Lorenzo, pepinillos y cebolletas, el equipo A, las Navidades en Puente Viesgo, sed, polvo, ortigas, el Capitán Trueno, aquellos niños perdidos en un laberinto, charcos, los deberes, el miedo a los médicos, alubias y pescado, Informe Semanal, la fiebre, divisiones, cumpleaños, cubatas de ginebra para mi madre, La historia interminable, papel cuadriculado, los helados de Petri, dolor de anginas, películas de vaqueros, raíces cuadradas, pipas saladas, mi tía Eva, peonzas, filetes de hígado, por la tele niños como de mentira en Etiopía, Asun, el dolor de rodillas por el crecimiento, David, las largas horas de recreo, El coche fantástico, la loción antipiojos, las heridas en las rodillas, Hugo y su Spectrum con teclas de goma, los domingos de kiosco, los abuelos, el accidente de los abuelos, mi padre sin sus padres, el comedor del colegio, El planeta imaginario, la lluvia, Juli la profesora, el miedo a la muerte, Canción triste de Hill Street, Togi, las canicas de colores, los intoxicados por la colza, la casa vieja, V, las aburridas clases de natación, los pepitos de chocolate que compraba papá para después de las aburridas clases de natación, los veranos en Puente Viesgo, más cumpleaños, Josefina y Bea, baños en el río, el anti piojos, La bola de cristal, el Cattos y el Artesa, el mal sabor de las lentejas, El increíble Hulk, Jorge García, el miedo a la oscuridad, El Comando G, golosinas, frío, Soco, E.T, petardos, vasos de leche, tía Tere, escritos en el diario, el señor don Ángel, Momo, soldados de plástico, caligrafía, Jorge Redondo, el cinematógrafo, los domingos en el campo, agua estancada, el carnaval, las mellizas, lagartos verdes, el Un, dos, tres, la playa, contar con el abuelo los carros de hierba de camino a la playa, el olor del Visvaporú, Henry, el miedo a que las cosas cambien, Alberto y sus inyecciones de insulina, aquel chandal siete días a la semana, recoger la cocina, el miedo a quedarme solo, el miedo a crecer, el peso de todos los miedos, Lolín, Lolín y su alergia al polen.

Antes de Lolín yo jugaba en el equipo de mi colegio al futbito. Nadie quería ser el portero, yo sí. En la portería, no tenía que estar todo el tiempo corriendo detrás de aquella estúpida pelota y disponía de más tiempo para mis divagaciones. Era mejor esperar allí y tratar de desbaratar las jugadas del contrario.
Yo tenía un traje azul y negro como el de Arconada y unos guantes de portero cuando no me los dejaba antes olvidados en algún sitio.
Creo que, a pesar de mi falta de interés, tenía un don especial para la portería. Lo paraba prácticamente todo, y los padres que nos iban a ver me aplaudían a rabiar.
El único problema eran mis gafas, bueno, mejor dicho, mi único problema eran mis cuatro dioptrías en cada ojo. Era el portero y el único del equipo con gafas.
Tenía la tediosa manía de destrozar unas gafas por partido, y no rompía más porque no solía tener de repuesto. Cuando las gafas se me rompían de un balonazo ya en la segunda parte, no era tanto problema, pero, cuando me las reventaban nada más comenzar, después no me quedaba otro remedio que parar a ciegas todo el resto del partido.
Pero no todas las veces paraba los balones con la cara, a veces también me daban balonazos en los huevos. Todos me aplaudían muchísimo, y yo, mientras, en el suelo, me retorcía de dolor.
Como sólo veía el balón cuando éste ya estaba demasiado cerca de mí, había desarrollado unos grandes reflejos. Pero siempre llegaba algo tarde, y era por eso que nunca acertaba a parar los balones con las manos.
A veces reservaba mis gafas para la segunda parte, que era cuando se resolvían los partidos. En la primera me freían a balonazos, pero de esta forma, al menos, podía ver algo de lo que ocurría en la segunda.
Los dos primeros años fueron los mejores, aun a pesar del dineral en gafas y el dolor de huevos, pero, al tercero, todos éramos ya más mayores y los balonazos comenzaron a ser mucho peores. Finalmente debí de cogerle miedo al balón y ya todo fue un desastre.

De pequeño observaba el cielo y las plantas y también a las hormigas y a todos los demás insectos. Me gustaba recrear grandes batallas entre los bichos, y con los hormigueros, me lo pasaba especialmente bien. Yo era un gigante, un humano monstruoso que aterrorizaba a toda una ciudad. Aplastaba con el pie a varias de ellas, y el resto, se volvían como locas entrando y saliendo de su hormiguero. Me gustaba simular sus voces:

-¡Nos atacan! ¡Corred, poneos todas a cubierto…!

-¡Hormiga Dios, sálvanos... Nos van a matar a todas! …

-¡Yo no quiero morir, tengo mujer hormiga y tres hormiguitas! …

-¡Estoy herida, he perdido una antena, que alguien me ayudeee!...

Después, al irme, me imaginaba como el protagonista del informativo de las hormigas:

-Buenas noches, hoy comenzamos nuestro espacio informativo con la triste noticia de la nueva matanza ocurrida en una de las poblaciones de Hormigafrágima del Norte donde más de una veintena de ciudadanas han perdido su vida, y cerca de una docena han sido heridas por el ataque de un humano asesino con gafas.
Nuestra hormiga reportera se ha desplazado hasta el lugar donde…

Algunos años más tarde llegó Lolín a nuestro colegio. Lolín tenía una hermana más pequeña y una madre con muchos problemas, del padre nunca supe nada. Creo que ella tampoco. Desde el principio nos caímos bien y empezamos a ir juntos. De Lolín recuerdo sobretodo eso: el Kárate y su alergia al polen.
Animado por ella, me apunté, unos años más tarde, también a Karate, y después de un tiempo, llegué a ser cinturón azul.
Recuerdo que el primer día, no sé por qué razón, me pusieron con los pequeños. Yo estaba nervioso y me sentía ridículo y extraño con ese karategui blanco. Hicimos media hora de calentamiento, y después, el profesor nos mandó colocarnos en filas. Lo cierto es que, además de nervioso, me sentía realmente fuera de lugar entre tanto kimono y tanta palabreja en japonés. En aquel gimnasio olía insoportablemente a pies y a sudor, pero nadie más que yo parecía apreciarlo, o al menos a nadie parecía importarle. Yo, mientras, no dejaba de pensar en la peli de “Kárate Kid”.
Hicimos el primer ejercicio de patada, y después el siguiente y otro, mientras yo, perdido como un cura en un burdel, trataba de imitar los movimientos de esos niños que me rodeaban por todos los lados con sus cinturones de colores. Entonces fue cuando ocurrió. El siguiente ejercicio era una patada giratoria hacia delante. Primero la hizo despacio el profesor, y detrás nos tocaba repetirla deprisa a nosotros. Dio la orden, y yo, sin ni siquiera darme cuenta, mandé de un patadón a casi tres metros de mí a la niña que tenía enfrente. Yo nunca había levantado tan alto las piernas y no era consciente de hasta dónde podía alcanzar. La niña, por supuesto, comenzó a llorar como una histérica, y todos se me quedaron mirando con caras extrañas. Recuerdo que enrojecí como una piruleta y deseé que me tragara la tierra.
El profesor necesitó varios minutos para calmar a la niña, e inmediatamente después, se volvió hacia mí.

-Muchacho, tú eres el que debe controlar tus piernas y no al contrario. Continúa trabajando.

Al siguiente día ya estaba con los mayores.
La verdad es que yo nunca he sido el mejor en ningún deporte, y pienso que quizás fuese porque siempre me cansé demasiado pronto de todos ellos.
Estuve apuntado a casi todo: un año en atletismo, tres en natación, otro en baloncesto. Hice un par de cursillos de tenis y jugué al béisbol, balonmano y boleyball. Pero lo del kárate fue gracias a Lolín, que me animó siempre desde el primer día en que la conocí.
En el comedor, teníamos casi tres horas libres para jugar en el patio, y muchas veces, jugabamos Lolín, Jorge García y yo juntos.
Un día en el que estábamos cogiendo fruta de los árboles y Lolín estaba subida a un peral, ésta nos sorprendió a Jorge y a mí asomados a la abertura que, desde abajo, se podía ver en su camiseta. Con cierta dificultad, se podía apreciar la forma de sus dos adolescentes pechos. Recuerdo que Jorge y yo nos reímos mucho y que ella, sin bajarse del árbol, nos llamó capullos y no le dio demasiada importancia.
Lolín y yo pasábamos horas y horas juntos cuando las horas eran largas como semanas, según esa percepción infantil del tiempo, y supongo que fue mi mejor amigo durante varios años; después, de alguna forma, no recuerdo tampoco cómo, desapareció de mi vida.

Una tarde, ya muchos años después, volviendo de la Universidad, me la encontré por la calle Santiago. Lolín tenía el pelo teñido medio de verde, desaliñado y de punta, y su aspecto era sucio y bastante lamentable. Llevaba cadenas y pendientes por todos los lados, unos pantalones manchados de lejía y una visible cojera. Quise alegrarme de verla, pero no sentí más que un conato de intranquilidad.
Nos saludamos y me contó que, un par de años atrás, había tenido un accidente por el cual había perdido la movilidad de una de sus piernas. También, cómo finalmente la tuvieron que colocar quirúrgicamente media rodilla de metal.
Lolín me acompañó hasta la parada relatándome todos y cada uno de los detalles de su operación, y una vez allí, sacó un pañuelo. Se sonó delante de mí, y sonriendo, me dijo:

-La alergia, ¿recuerdas?

Al encontrármela, yo sólo tenía un viaje en el bonobús y cuatrocientas pesetas, al regresar a casa en el autobús, únicamente me quedaba una especie de amarga melancolía.
Yo sabía perfectamente que mi dinero, a pesar de todo lo que ella decía, no la iba a ayudar en absoluto, y recuerdo también que, apoyado en la ventanilla, de camino a casa, me pregunté si la vida, realmente, trataba por igual a todos los niños y niñas.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

GRITO

GRITO

Hoy es uno de esos días en el que el café de la mañana ya me catapulta hacia el estrellato de mi cielo particular. Llueve en media España y la ecuación de la felicidad parece hablar únicamente mi idioma. Hoy modelo y escribo yo mismo mis mapas y mis libros de historia. Protagonizo un nuevo día en su estreno mundial.
Pienso que es importante tener días así y lo disfruto entre bailes dislocados y canturreos en la cocina. Sonrío en calzoncillos a mi vecina de enfrente y disfruto de la velocidad con la que desaparece de su balcón disimulando.
Recojo un poco mientras asisto al concierto en mi salón de los Lori Mayers, Sidonie, Love of lesbian, Los planetas... Y de esta euforia maravillosa y digna de relatar, nace este inesperado post que ahora cruza el cielo del ciberespacio como un cohete y explota en mil pedazos de colores, recordándome que la felicidad nos visita siempre muy caprichosamente, pero que cuando lo hace, nos embriaga de ese sentimiento verdadero e inigualable en el que sonreímos para dentro y para afuera, como en un grito ensordecedor, sabiendo que todo va a ir bien.

WEBS AMIGAS

WEBS AMIGAS

El servidor de Blogia sigue renqueante y yo os agradezco mucho vuestra paciencia y fidelidad.
Volveré a estar unos días fuera y por ello hoy le quiero dedicar este artículo a los links que tengo en esta página, los enlaces que ocupan el apartado de Webs amigas y que reune una serie de páginas Webs muy recomendables y que a mí me gusta visitar con asuididad.
Sigo añadiendo páginas a este apartado y no dudéis en avisarme si pensáis que me dejo, me olvido, o simplemente me queréis recomendar alguna más. (La vuestra, por ejemplo)

LUCÍA FUSTER

La web de Lucy, fotógrafa profesional y la mejor mujer que se podría desear.

CINÉPATAS

Un foro de cine, un espacio para todo tipo de opiniones y desbarradas mentales que no todas las veces siguen parámetros cinematográficos pero siempre resulta interesante y divertida.

DIGERIDO POR

Criticas de cine, muy de nuestro querido bar de abajo, apasionadas, crudas, sinceras y siempre de interés.

JIM-BOX

Web de mi amiguete y guerrillero fílmico “Jimbo”. Siempre sorprendente, amateur y muy cachonda. No tiene desperdicio. Y va a más.

NACHO VIGALONDO

Web de Nacho, muy solicitada, sobretodo desde su nominación al Oscar con su corto “7:35 de la mañana”. Un personaje muy peculiar y con gran talento y una Web a su altura.

LEOTARDOS DE COLORES

Pequeñas y grandes experiencias de colores.

IO O EL ARTE DE HACER DRAMA

Un rinconcito con corazón. Una ventanita con preciosas vistas.

CAJÓN DESASTRE

El mundo maravilloso de Des. Literatura de la buena. Una compañera blogera fiel y una página con solera.

CINECÍN

Un lugar para ver cortometrajes y mucho más.

EXCAVACIÓN PROFUNDA

Poesia desde Chile. Fotografias literarias como regalos sorpresa en nuestras puertas.

QUE VIDA MÁS TRISTE

Cada lunes un nuevo videolog y mucho más. Muy recomendable. Fiel y siempre divertida.

EL MUNDO DESDE EL ABISMO

La web del autor, crítico y director de cine, Refo. Un personaje muy especial y una web de lo mejorcito de la red. Artículos de enorme y sorprendene calidad. No te la pierdas.

ARSEN

Mi amigo Dirk ya tiene un Blog. Aún comenzando, pero con fotos hechas por el y en ingles, para todo el mundo.

EL DIARIO DE ABABOL

Sorprendente, provocadora, loca, loca y hermosamente loca.

MUCHO CINE

Críticas y opiniones de cine con cabida para todos. Yo incluido. Comienza también ahora.

OJO AL TEXTO

Blog de Alvaro Ramirez Ospina, profesor, guionista y director de documentales.

EL CUADERNITO CAFÉ DE ELI

Versos para el alma. Momentos escritos de alguien sensible y especial.

LA DIRECCIÓN DEL SALMÓN

Desde Madrid, música, cine y opiniones en un blog interesante.

LOS MUNDOS DE NEPOMUK

Pagina siempre divertida y muy solicitada. Experiencias casi diarias que arrebatan simpáticas sonrisas.

UN LUGAR ENCENDIDO

Un bonito diario personal desde Palencia. Como digo yo, con sus saltos y sus precipitaciones.

DIARIO DE UNA SECRETARIA ANARKISTA

Oscura, misteriosa, mágica.

BUBISÓNICA

Desde Chile con amor.

Este apartado seguirá en aumento y yo le seguiré dedicando mi atención con futuros artículos como este. Un saludo a todos y a leer.

CINDERELLA MAN (Ron Howard, U.S.A, 2005)

CINDERELLA MAN (Ron Howard, U.S.A, 2005)

Cinderella Man es como comerse un Whopper con queso.
Uno sabe exactamente lo que se va a comer. A que sabrá el pan, la carne, y todos los ingredientes prefabricados. Uno sabe a lo que va a saber cada mordisco.
Nos encontramos con una película que respeta paso a paso y con academicismo el a,b,c del cine de Hollywood. No hay un solo momento que sorprenda realmente ni que se escape de los parámetros meramente Standard.
Un malo, muy malo, un bueno muy bueno que representará y portará el supuesto espíritu de lucha requerido para encarnar una vez más a un luchador inagotable por conseguir el sueño americano.
Los ingredientes no van incluidos ni mezclados con la intención de innovar ni agradar directamente al público más curtido o exigente, sino a cubrir las expectativas deseadas por aquellos que deciden en definitiva el reparto de los Oscars.
Se repite así la formula de “Seabiscuit” (Repitiendo y copiando así sus virtudes y defectos), pero esta vez sin carrera de caballos y con el escenario de la gran depresión económica americana. Boxeo como tema principal a lo “Rocky” y “One Millon Dollar Baby”, donde se vuelve a juntar al director y al protagonista de “Una mente maravillosa”.
No es que no me gusten los Whopper con queso, al reves, pero es que me los puedo comer con tanto gusto como con tanto aburrimiento y el placer dura única y vagamente hasta el cuarto mordisco.
Russel Crowe actúa muy bien, sin salirse tampoco de lo que nos tiene acostumbrados, que ya es bastante. Muy destacable la escena en la que, descendiendo a los infiernos, tiene que ir a mendigar a la Federación de la que, en mejores épocas, había formado parte siendo un boxeador reconocido. Aunque de Russel Crowe no me puedo quitar de la cabeza una película antigua suya que os recomiendo y en donde esta realmente increíble, "Romper Stomper" (1992).
Renée Zellweger, pues, en fin, con su carita de siempre y ese labio tan retorcidito. Ella hace también más o menos lo que nos tiene acostumbrados, aunque no es Santo de mi devoción y creo, además, que la pareja no llega a funcionar del todo.
Me gustó mucho Paul Giamatti, que borda su histriónico papel secundario.
La ambientación, por otro lado, esta muy lograda, como es de esperar de una producción millonaria de la Universal. Aunque uno no termina de creerse del todo algunos excesos dramáticos y nos encontramos con situaciones y diálogos dulzones y envueltos en clichés de esos que tan solo los americanos se permiten hacer una y otra vez.
Ron Howard, quien suele empacharnos en sus películas con dulce de leche con extra de azúcar añadida y nata, realiza aquí una buena dirección y consigue una película más que correcta sobre valentía y superación, con algunos momentos de gran cine. Las escenas de boxeo son realmente emocionantes, aun ya sabiendo siempre cual será el resultado. Ya sabeís, un poco como divertirse jugando uno solo al Monopoli.
En fin, una cinta maniquea y mil veces vista, pero que está muy bien facturada y trata inteligentemente de sacarle partido a una formula que seguirá utilizándose hasta el agotamiento mientras siga dando sus frutos en los Oscars.

Iván Sáinz-Pardo