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EN LA AVIONETA SOBRÓ UN SITIO (Rescatado)

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Yo, a solas, me buscaba a mí mismo a tu lado, bebía torbellinos, comía rayos y cenaba centellas, sin tener los planos, construía una avioneta para huir con ella los dos juntos.

Sembramos juntos en nuestra huerta, sin saber aún que los frutos que llegarían iban a ser condenas bajo el árbol de nuestra relación.

El buzón permanecía vacio de respuestas, la lluvia implacable mermando nuestros muros de barro. Al menos parecíamos estar bien juntos, compartiendo momentos, cerrando las fugas, tarareando la vida sin atender a las palabras.

Yo, solitario, te buscaba en los pasadizos, mientras, tú me esperabas junto a nuestro árbol con el hacha en la mano. Cavamos trincheras, alargamos pactos agónicos emplazando los compromisos de nuestro cariño.  

Tú, a solas, te buscabas a ti misma a mi lado, bebías torbellinos, comías rayos y cenabas centellas y me escondías tu miedo a volar, tu miedo a compartir mi rumbo renunciando a tantas cosas.

En la avioneta sobró un sitio.

Iván Sáinz-Pardo
"En la avioneta sobró un sitio" ©2011

01/05/2013 13:08. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 3 comentarios.

CARTA PARA MI MUNDO INTERIOR (Rescatado)

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¿De verdad que no podemos aspirar a un mundo mejor? ¿Realmente no podemos intentar cambiar a una sociedad más justa y humana?

Si estas en el lado bueno de la moneda, la de la gran minoría, tendrás el dinero suficiente como para no desear ningún cambio. Si por lo contrario, estas en el lado mayoritario, la cara desafortunada de la moneda capitalista, tendrás que canalizar todas tus energías para sobrevivir, para luchar por lo más básico; conseguir dinero para las tres comidas básicas, para garantizar un techo seguro para ti y para los tuyos. Si con suerte no estás en la cárcel por robar para conseguirlo, podrás estar viviendo en casa de tus padres, o en la cola del paro, o esclavizado tras un puesto de trabajo precario, insuficiente y posiblemente sin sentido para tu propia autorrealización como persona creativa y autentica. Porque sí, aunque traten de evitar que lo creamos, aunque nos sometan a la competitividad, a la jungla de la desinformación y a la hostilidad social, somos seres complejos y maravillosos, mal condicionados, maltratados, pero nacidos contrariamente con la capacidad individual y colectiva para brillar, para amar y cumplir la mayoría de nuestros sueños.

Unos pocos, en el control casi absoluto, nos dicen lo que queremos oír, fomentan nuestro hastío, nuestra pasividad social. Nos mienten en susurros electorales para hacernos creer que vivimos en un sistema justo, igualitario, democrático, humano y lleno de posibilidades para todos nosotros, pero es un mito, un espejismo, una gigantesca falacia para seguir sometiéndonos. De esta forma, derrocan cualquier posibilidad de alternativa social, de revuelta, de cambio global. Nos hacen creer que no existe nada mejor que pueda llegar a funcionar. Nos obligan a claudicar. Nos arrebatan cualquier tipo de esperanza.
Pero no vivimos en países constitucionales, porque nuestras constituciones son únicamente frases bonitas para una utopía que no les interesa cumplir. Nuestros deberes se controlan con policía, antidisturbios, multas, jueces, cárcel y en muchos lugares, incluso, con la pena de muerte. Nuestros derechos, sin embargo, no se cumplen y no sucede NADA.

Según el Artículo 47 de la Constitución:

"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación."

Según el artículo 31 de la Constitución:

"Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo."

El derecho a la libre expresión se vulnera no solo en Cuba bajo el humo de Habanos dictatoriales, sino también bajo sonrisas operadas como la de Berlusconi en un país tan supuestamente democrático y cercano como Italia. Pero también existe la Declaración Universal de Derechos Humanos aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas que, igualmente, se infringen y se vulneran no solo en España, sino en todos y en cada uno de los países de este planeta. Si no se lo creen, búsquenla y lean los artículos. Son 30 bonitos artículos escritos como ornamento decorativo y con el único propósito de ayudar a calmar nuestro espíritu crítico y ético y someternos. Y ya, de los derechos de los animales o de la protección de nuestro medio ambiente, la naturaleza, los ecosistemas, o el control ante la exfoliación y el saqueo de los recursos naturales mejor ni hablamos.
Y es que nuestras sociedades supuestamente democráticas son otro mito, para empezar, porque no se cumplen ninguna de estas regulaciones institucionales, para continuar, porque el sistema político es un fraude en sí mismo. En este, se nos engaña haciéndonos creer que tenemos el poder y el derecho de elegir libremente a nuestros políticos y que estos tienen la capacidad real de poder cambiar las cosas y luchar por nuestros derechos y por nuestro bienestar. Pero este sistema del capitalismo y su sistema monetario de monopolio, oligopolio y libre mercado es una dictadura encubierta de los carteles bancarios y de las grandes multinacionales. Estos dominan los medios de comunicación, financian las campañas electorales y manipulan el bipartidismo político en un teatrillo absurdo. Las multinacionales solo responden a una cosa, a la ganancia económica, al superávit y no a la ética ni al bienestar social. El sistema monetario se basa únicamente en la escasez de recursos, en la especulación, en valores que riñen con la ética y con los principios humanos. Nos hacen creer que gozamos de nuestro individualismo, que vivimos en un mundo libre, repleto de oportunidades pero este es otro espejismo manufacturado y prefabricado intencionadamente.

¿Acaso no compramos nuestra ropa en las mismas franquicias? ¿No hacemos y compramos las mismas cosas, las mismas marcas, vemos los mismos programas, comentamos las mismas cosas?
Colegio, Instituto, Universidad, mundo laboral, televisión, centro comercial, ganar dinero, trabajar, consumir, ocio, acontecimientos deportivos, trabajar, consumir, ocio, trabajar, consumir…Nenuco, Ferrari, Caja Madrid, Banco Santander, Zara, Mango, C&A, Ajax, Axe, Binaca, Cacharel, Calvin Klein, Colgate, Dolce & Gabbana, Gillette, Mac Donalds, Burger King, Tele pizza, Buenafuente, Isabel Pantoja, Belen Esteban, Vodafone, Movistar, Real Madrid, Barsa, Adidas, Ikea…

Y mientras se privatiza y se comercializa con absolutamente todo lo que forma nuestro escenario de vida, se deja de lado todo lo que no es rentable para el lucro personal y egoísta de dichas élites. El Estado, ni nos protege ni nos educa, nos castiga con cárceles para todos los que no puedan costearse su libertad con fianzas millonarias, cárceles superpobladas para la no minoría en la élite, que, de ninguna forma y como nos venden, funcionan como lugares para la reinserción social.
El Estado nos deja a la deriva ante un sistema que tan solo nos ve como estadística electoral, audiencia para cuotas televisivas y como míseros productos para mantener el consumo.
Las multinacionales farmacéuticas solo invierte en enfermedades generales que puedan resultar negocio y deja de lado las enfermedades “raras” que hacen sufrir o matan a unos “pocos”. Se crean enfermedades y virus nuevos para vendernos nuevas vacunas milagrosas. Se congelan los verdaderos estudios para la curación si se puede seguir haciendo negocio con la enfermedad a precios abusivos. Nuestra salud y nuestra enfermedad ya es parte de su grotesco negocio, es otro spot televisivo cualquiera, otro espectáculo de magia y circo.
Los niños están siendo mediatizados, los padres educan a duras penas sin los recursos ni el tiempo necesario para ello en una injusta desventaja ante el poder millonario y mediático de las grandes corporaciones, los jóvenes son surtidos con pasatiempos, televisión, consolas, películas, drogas baratas y con más oportunidades de ocio y basura mental que nunca antes en toda nuestra historia. !Chavales, no protestéis, no hay trabajo, no hay futuro más allá de la fama espontanea, de la felicidad inmediata enlatada y sin esfuerzo, emborracharos, tomad más móviles de última generación, más juegos, más alcohol barato, tabaco, grasas saturadas, frivolidad, sexo y violencia que calme vuestra verdadera voluntad!
Los adultos son aterrorizados con el paro, con la inestabilidad laboral y de sus economías. Sobreviven sus vidas insatisfechas, sus relaciones ansiosas, sus sueños truncados, con la impotencia de no controlar nunca del todo sus propias vidas, de no tener tiempo de replantearse las cosas, de reflexionar, de mirar a los lados. Asustados por no poder garantizar su propia felicidad ni la de sus familias.
Aun así, seguimos sumisos, dando vueltas en la noria para hamsters, con el holograma de nuestra supuesta felicidad delante, frustrados, enfermos, atemorizados, aturdidos sin ánimos ni fuerzas para reclamar nada mejor.

Sin embargo, la felicidad se consigue superando el miedo que consumimos. No tengamos miedo por tanto. Busquemos la prosperidad en nuestra propia salud mental, en el respeto hacia nosotros mismos y nuestros principios y el respeto hacia los demás y nuestro entorno. Comencemos a ser quienes realmente queremos ser, desde ya, aunque haya que sentirse distinto, único, aunque creamos que podemos quedarnos solos. No te avergüences por sentirte como te sientes, hemos sido influenciados y condicionados a lo largo de nuestras vidas por valores contradictorios, por ferreos estamentos políticos, comerciales y religiosos. Pero en realidad, nadie puede decirte quien tienes que ser o que tienes que hacer con tu propia vida. Ser realmente libre comienza con una verdadera democracia interior. Desde ahí, con nuestra voluntad y nuestra esencia vital renovadas, comencemos a reclamar y a construir un mundo exterior mejor para nosotros y para los demás. No tenemos nada que perder. Una vez caído el espejismo, tan solo hay que entender que, aunque no encontremos de primeras otros sistemas sociales y económicos alternativos infalibles ni totalmente perfectos, si que hay otras muchas posibilidades esperándonos, existen y merecerá la pena luchar y vivir por alcanzarlos. Una vez derroquemos el mito de esta sociedad enferma e injusta que hipoteca ciegamente nuestra felicidad siempre hacia futuros irreales, que sabotea la esperanza del progreso y de nuestro bienestar, realmente será muy fácil encontrar algo distinto que arrebate el poder dictatorial de las élites criminales que gobiernan actualmente nuestras vidas y que, a poco, mejore así la situación de este planeta y de todos los seres que lo habitan.

Iván Sáinz-Pardo 30-3-2010

18/01/2013 23:28. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

ENERO DUELE (Rescatado)

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Enero es una cuesta sin cambios en la bicicleta. Enero es una bajada sin frenos en la bicicleta. Enero es un accidente sin sentido en la bicicleta. Enero no tiene sentido. Enero duele como un descalabro. Enero es un pinchazo, un despiste, un despropósito. Enero no pidió permiso y cruzó sin mirar. Febrero perdió por ello tres días de su cuerpo pero se olvidó de llorar por ello. Enero circula atropelladamente por delante de nuestras pupilas dilatadas, con la vida de juguete por estrenar en casa y nuestros buenos propositos, cada año, posando junto al contenedor de basura.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

10/01/2013 16:00. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

POST PARA NADIE (Rescatado)

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Un soplo al oído, como un murmullo inventado.
Apareces para aliviar el desmayo, el vacío, el coma profundo. Tu alivio tiene forma de marea alta. Tu sonrisa salta el gran charco e ilumina mis días de oficina, la rutina acolchada, desparramada por mis grietas. Apago los pitidos de alarma y abro la ventana para provocar la corriente de tus promesas. Quito la música para embalar con trocitos de mi alma cada una de tus palabras y sonrío sin proponermelo, sin esfuerzo alguno.
Las historias bonitas, a veces, tienen finales tristes, otras no, pero siempre se vuelven a apagar las luces y nuestra esperanza nos abre los ojos a una nueva historia. Pero tú escribes a solas el guión y me atenazas con engaños y falsas esperanzas, escondes las reglas del juego, monopolizas la aventura para conspirar la gran mentira. Me aplazas, me aparcas, me retrasas, me recolocas a tu gusto y manera con tus promesas sin moverte un centímetro hacia mí.
Desapareces. Me abandonas, me dejas succionada, seca, vacía. Me cortas las alas y caigo sin remedio. La marea ha bajado, pero nunca desaparece del todo. Esta me deja aquí sola, anclada en la orilla de mis días sin ti como cómplice, junto a nuestros planes medio enterrados, desangrados, inertes, en la bahía muerta de una historia que no estas dispuesto a terminar.
Me dices que la vida es un viaje solo de ida y que sin juego, sin riesgo, sin promesas, sin sueños...el amor no tiene sentido. Y aunque ya no soy una adolescente, contigo me dejo vender la moto más bonita del mundo.
Vuelves y vas, me arrastras y me abandonas y yo que termino por no soportar tanto dolor, lloro de rabia para atraer de nuevo el desmayo, el vacío, el coma profundo. Mientras todo se apaga, enciendo de nuevo la radio:

“…tú juegas a tenerme, yo juego a que te creas que me tienes,
serena y confiada, invento las palabras que te hieren,
tú juegas a olvidarme, yo juego a que te creas que me importa...
trataré que no tenga ningún sentido,
como no ha tenido sentido, tanto sinsentido junto.”

Hay canciones que parecen buscarnos, esperarnos, perseguirnos. Sin claudicar espero un soplo al oído, un soplo inventado, con la esperanza ahora de que sea de otro, de aquel que si sepa verme y encontrarme a través del espejo

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

12/11/2012 02:33. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 3 comentarios.

LA CALLE DEL UNICORNIO (Rescatado)

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Bajo por la calle del unicornio, inundada con publicidad en vallas, marquesinas, y posters. En todas ellas se anima a salvar el planeta luchando contra el cambio climático a cambio de comprar coches, diamantes, aspiradoras, seguros, tostadoras o abrigos de piel.
Me acaricio la sien, los pinchazos no cesan y aún sigo sin recordar el lugar del homicidio múltiple de mis neuronas anoche. Imagino centenares de cadáveres en descomposición, apestando a través del vapor de mi aliento alcoholizado.
Desperté en el vagón de un metro, con dirección a ninguna parte, salí tambaleándome hasta alcanzar las escaleras que suben a la calle.
Me fijé en la gente, en sus rostros neutros, grises, opacos, circulando como autómatas, preprogramados por sus horarios, por sus propios roles bajo las reglas de una sociedad impuesta, como avatares esclavos al propio juego de la vida. Las cámaras de seguridad se muestran en pantallas y monitores, los protagonistas son los humanos vistiendo casi igual, utilizando los mismos gadgets, compartiendo hábitos y acciones, comprando las mismas cosas en las mismas tiendas, interactuando bajo los mismos códigos impuestos, cargando sus cuerpos por el hormiguero de una sociedad capitalista. Nos enseñan a renegar de nuestros principios, a engañar nuestra consciencia, a evitar el criterio propio, nos bombardean con información contradictoria, nos confunden con valores de cartón piedra, nos incitan a perseguir oasis virtuales y a soñar con estados de felicidad holográfica, controlándonos y transformándonos en perfectos y logotomizados consumidores compulsivos.
El brazo me pica incesantemente, es una especie de escozor que no consigo reconocer. Me detengo ante la puerta de una clínica de cirugía estética y en el antebrazo me descubro un tatuaje penetrado en tinta negra, los bordes inflamados en un litoral sangriento. El dibujo forma una frase con cuatro palabras que ayer no estaban ahí.

“DIOS ES UN BROKER”

En esos momentos, por la puerta sale una joven, no tendrá más de dieciséis años, pero va vestida y arreglada como la putita del dueño de un casino. Me sonríe y se dirige directamente a mi, asegura conocerme aunque yo estoy seguro de no haberla visto antes en toda mi vida. Me acordaría de ella si fuera de otra manera porque, debajo de todo el maquillaje, se adivina la niña más guapa y perfecta que mis ojos han visto. Me da un beso en los labios, me agarra del brazo y me devuelve al metro de nuevo sin dejar de hablar sobre la fiesta en la que estuvimos anoche. Me empuja al baño de mujeres, me empuja dentro de una de las cabinas y dentro me coloca mis dos manos sobre sus dos pechos erguidos y generosos. Se desnuda toda la parte de arriba y me los muestra muy orgullosa. El regalo de cumpleaños de su padrastro. De mi pantalón extrae una bolsita de plástico a la vez que me los baja hasta los tobillos. Extrae dos capsulas rojas, se traga una y me mete a mí la otra en la boca. Se arrodilla y se apodera de mi polla.
Desde ahí abajo se dirige a mí con sus preciosos ojos verdes. Descubro que esta llorando.

“Es cierto que el dinero no da la felicidad, pero ayuda a aparentarla ante los demás.”

Silencio. Yo miro al techo, en mi paladar explota un sabor amargo metálico, mis ojos se apagan en un manto negro hasta que pierdo el conocimiento.

Despierto en el vagón del metro, de nuevo me apeo tambaleante en la siguiente estación. La gente me empuja y yo busco el nombre de la estación mientras me rasco el picor del antebrazo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

06/11/2012 19:28. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

LAS HERMANAS DE SARA (Rescatado)

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No estaba siendo el mejor de mis días. Con una mañana tan fría, a nadie, a parte de mí, se le ocurriría salir a tomarse el café a la Plaza. Pero disfruto de los escalofríos provocados por el contraste entre el frío de fuera de mi cuerpo y el calor que se forma dentro con los sorbitos de café. Soy un adicto al aroma de vainilla de los Starbucks.

No he dormido bien. Me desperté enrarecido tras un extraño sueño. En él, pude notar y ver como yo mismo salía de mi propio cuerpo. Me sentía ligero, volátil. Por un instante me vi a mi mismo, durmiendo, allí tumbado sobre mi cama, con los ojos cerrados. Me asusté tanto que volví a entrar a mi cuerpo inerte de un violento golpe y desperté de inmediato, lleno de pavor.

Siempre supe encajar las derrotas con estoicismo y deportividad, pero este caso había sido distinto desde el principio. El mismo día que conocí a Sara y a su atormentada familia, comprendí que ya nada volvería a ser como antes.
El Comité ha declarado, después de meses enteros de un interminable proceso, para finalmente determinar la naturaleza de la enfermedad de la pequeña y su futuro. Hoy es el día, tan solo hace unos minutos que el destino de Sara se ha tatuado de forma indeleble y sin que aún tan siquiera en su casa sepan nada al respecto. Yo mismo tendré que comunicarles personalmente la noticia.

He aparcado el coche cerca del barrio y me dirijo a pie entre las callejuelas atestadas de gente. Hay un mercadillo ambulante realmente animado a pesar de las bajas temperaturas. Las primeras luces navideñas y los primeros adornos se dejan ver ya en muchos sitios.
El trastorno bipolar, los posibles estadios de esquizofrenia aguda, en general, toda la versión defendida por los expertos, no ha cuajado, y la fuerte medicación a la que Sara ha estado sometida, finalmente le ha sido retirada de inmediato. Mis investigaciones, las que trataban de demostrar un cuadro de habilidades paranormales en Sara, se han desquebrajado también y todo ha terminado con un empate técnico. Este es el peor de los resultados para Sara y su familia. Todo vuelve a quedarse exactamente igual que como estaba hace tres años. Quizás hubiera sido mucho más práctico que la balanza se hubiera inclinado para alguna de las partes.
Aún no se como enfocar la situación desde un punto optimista para enfrentarme a la familia de Sara. No he encontrado una explicación satisfactoria a la grave situación personal y familiar que lamentablemente voy a dejar tras de mí. Aún no se ni que la voy a poder decir a ella. Sara es una niña extremadamente inteligente y sensible. Únicamente observará mis ojos, mi semblante y ya no necesitará explicación alguna.
Mientras subo las escaleras del domicilio, noto un escozor, un nudo áspero en el estómago.
Nunca terminé de creer mis argumentos. Nunca sentí que lo que Sara me contaba pudiera ser real. Nunca le creí. Sé que ella también lo sabe, a pesar de todo. Por eso también se que ella no va a reaccionar a la noticia de forma violenta. Entonces me detengo en la escalera y me descubro como un miserable. ¿Realmente he dado todo lo que puedo?
Puedo decir que me he implicado como nunca antes. Que le he dedicado todo el tiempo necesario y mucho más. Que he permanecido a su lado en todo momento. Pero quizás no hice lo más importante. No conseguí nunca llegar a creer de verdad en sus palabras.
Sara insiste en que tiene seis hermanas, exactamente iguales a ella. Dice que son siete en total. Sara las vé, se comunica con ellas y convive así desde hace tres años. Nadie más las ha visto nunca. Sara explica que son hermanas mellizas, que son idénticas a ella, pero de caracteres muy distintos.
En mis sesiones, he logrado captar energías que no deberían de estar ahí, he logrado percibir informaciones que invitarían a pensar que Sara pudiera tener razón. Pero ninguna prueba totalmente clarificadora y lo suficientemente sólida como para convencer a nadie y menos a un jurado.
Únicamente he conseguido paralizar su tratamiento médico y desestabilizar la veracidad de su diagnóstico. Quizás los médicos tengan razón y solo se trate de un desdoblamiento psícótico, una experiencia bipolar de angulaciones mixtas complejas. Quizás mi actuación este perjudicando la cura de Sara.
Las supuestas hermanas no hablan, se comunican con Sara por la mente. A veces la obligan a hacer cosas terribles. Otras, asegura Sara, han sido llevadas a cabo incluso directamente por alguna de ellas.
Sara estaba sola en la casa cuando la madre encontró a Pitt, el cocker de seis años, la mascota de la familia, desangrado dentro de la lavadora. Los ojos del perro aparecieron tres días después del suceso en la escuela de Sara, dentro de su mochila. Sara fue expulsada del Colegio y ella siempre insistió en que no tenía nada que ver con el asunto. Acusó a dos de sus hermanas invisibles. Después comenzaron sus continuos y extraños intentos de suicidio.
Ya estoy delante de la puerta de la casa de Sara. Pero no puedo llamar aún. Estoy muy nervioso. Me siento un momento en la escalera.
El padre de Sara murió hace unos años. Se arrojó una noche por la ventana del salón. Lo encontraron inerte, desarticulado, en un charco de sangre a primera hora de la mañana. Había sido un cartero trabajador y eficiente durante muchos años. Sara habla de dimensiones paralelas, de espejos que son ventanas y de la ceguera en la que vivimos. Tengo horas enteras grabadas en una pequeña grabadora. ¿Y si fuera cierto? ¿Y si realmente convive con sus hermanas invisibles?
El estómago me da un vuelco y me pilla desprevenido. Sucede concretamente al recordar las palabras de Sara, esta vez desde una perspectiva distinta, desde la perspectiva de la verdad. Mis recuerdos, sus teorías, todo impacta de forma contundente y distinta en mi cabeza.
Hoy termina mi cometido. El caso esta cerrado. Hoy visitaré a Sara y a su madre posiblemente por última vez. Hoy tengo que contarles lo que ha sucedido. Hoy tengo que hacerles partícipes de una mala noticia.
No puedo concentrarme en el discurso. Me levanto y llamo a la puerta. Continúo sin encontrar un argumento algo esperanzador, pero voy a improvisar, voy a actuar sin pensarlo más.
Oigo los pasos de la madre de Sara acercarse al otro lado de la puerta. Voy a mirarle a los ojos sin vacilar y desde una posición nueva. Por primera vez, y a pesar de la derrota en el juicio, voy a creer absolutamente en Sara. Se que es lo mínimo que puedo hacer ya. Aunque sea demasiado tarde.
Se abre la puerta. Entro y miro a mí alrededor. Descubro la casa con ojos distintos, me siento extraño, casi otra persona. La madre de Sara me mira expectante. Voy al grano y describo con palabras certeras y directas lo sucedido en el juicio. Escucho mis palabras a la vez que las pronuncio, como si fueran de otra persona, como si provinieran de un aparato de televisión desde la sala de al lado.
La madre se pone a llorar y yo detengo mi mirada en los porta fotos que muestran algunas fotos familiares. En ellas se puede ver a Sara, de pequeña, acompañada de su padre y de su madre.
La pequeña me espera en su cuarto, arriba.

Como un autómata, subo las escaleras. Es muy raro, pero según me acerco a la habitación, mi incertidumbre, mis nervios, desaparecen. Hoy creo plenamente en Sara y siento una especie de raro placer, una especie de alivio interior.
Abro la puerta y encuentro a la niña arrodillada en el suelo, delante de su cama. Entre sus manos sujeta una linterna. Sara, al escuchar el ruido de la puerta, levanta la cabeza y se dirige a mí:

-¿Juegas con nosotras?

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

18/09/2012 10:48. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

DESAYUNO KRYPTONITA (Rescatado)

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Escribo a impulsos, a trompicones, a garrotazos de furia y corazón y, supongo, que por eso soy capaz de saltar como un canguro en el formato corto y como un oso panda medio lisiado en el formato largo.
Me tomo mí tiempo, sabedor de que con cada día que pasa, se escapa algo importante, pero también siendo plenamente consciente de que la madurez nos vuelve menos impetuosos, pero también más hábiles y un poquito más sabios.
No soy un realizador consecuente, ni perseguidor de records, ni un pupilo aventajado de mis propios propósitos. Quizás tan solo soy un escritor poco disciplinado, quizás tan solo soy un villano, un director resultón y casual cuando la ilusión me acompaña, y un Clark Kent torpe y mediocre cuando no encuentro cabinas de teléfonos a mano o se me olvida que la salvación del mundo cinematográfico ha de pasar irremediablemente por tener que ponerme unas ridículas medias y una capa para pagar la hipoteca.
Me recreo en historias que interiorizo, en historias que personalizo y que me hacen vibrar, sin escuchar y sin mirar a los lados, sin motivaciones triviales ni concretas, persiguiendo a ciegas la luz del inconsciente. Me gusta rumiar las ideas, dejarlas fermentar, mandarlas al exilio para rescatarlas después. Pienso en imágenes, en situaciones sugerentes y fictícias para sentimientos reales. Recreo laberintos de salidas cambiantes y esporádicas en los que me pierdo para agonizar y sufrir o para disfrutar con el pataleo de placer que nos otorga cada pequeño espejismo. Defiendo a muerte y me siento orgulloso de cada minuto fílmico que he parido hasta la fecha y me encanta desayunar soñando con que, por mucha kryptonita que la vida me arroje a las espinillas, seguiré luchando honestamente para que esto no cambie nunca.

Iván Sáinz-Pardo

20/08/2012 18:36. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 1 comentario.

FLORES EN EL CAFÉ (Rescatado)

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El consumidor es un gato, yo soy un hijo de perra y hay demasiado dinero en juego como para dejar la partida a medias. Sobre el tablero del monopoli no se puede jugar al parchis, no se puede escribir una carta de disculpa, no se puede plantar y cuidar un árbol, no se puede educar a un hijo, no se puede hablar de amor ni de las cosas en común si no son de marca. Más allá de las casitas rojas y las cartas de arriendos e hipotecas no hay generosidad ni pactos, no hay actos de solidaridad o de bondad. En la creación del dios del Dollar, en el reino feudal del dinero, casi todo se publicita, todo se vende y absolutamente todo se compra. El dinero ya es muchísimo más que un instrumento de transacción, sin este, no hay entrada ni acceso para nuestro hogar convertido en un casino planetario, de luces de neón y regentado por mafiosos sentados en los despachos de la banca internacional. 

¿De dónde proviene nuestro dinero?, ¿Lo gastamos coherentemente a nuestros principios?, ¿En que invierten los bancos nuestro dinero? 

Los consumidores antes éramos dóciles y mansos, obedientes y manipulables como lo suelen ser los perros. Los consumidores éramos perros con siete vidas vírgenes. Ahora, con la saturación informativa, con las toneladas de desinformación, de mensajes basura, conceptos contradictorios, engañosos, con la sobreexposición publicitaria, abusiva, constante, con seis vidas malvendidas, despilfarradas, hipotecadas, malheridas desangrándose sobre nuestra alfombra del salón, nos hemos vuelto mucho más caprichosos, más difíciles de embaucar. Los gatos como sabemos, van mucho más a su aire, son más finos, más selectivos y delicados y no suelen comer cualquier cosa que se les ofrece.

El consumidor es un gato que se mea sobre el televisor. La tele, esa amiga fiel, esa amiga catódica, amiga plasma, LCD, LED, analógica, digital, esa vendedora compulsiva, esquizofrénica al que ya le abrimos la puerta de nuestras casas hace unos cuantos años y al que ofrecimos sin pensarlo el mejor,  más intimo y privilegiado de los rincones, lleva unos años perdiendo protagonismo en nuestras vidas. Internet, tecnología portátil, centros comerciales, las vías y los medios para alcanzar al consumidor están cambiando junto a sus propios hábitos y el campo de la publicidad está sufriendo un estado de caos e incertidumbre sin precedentes.

El consumidor es un gato y el vendedor un hijo de perra. Trabajar alegremente en el mundo de la publicidad es en gran parte tan grotesco como ser un vehemente coleccionista de armas, detrás del arte y de la estética en si misma se esconde el cadáver putrefacto de nuestra ética. Yo prefiero venerar el talento de cualquier “diosaputadecarretera” para mover su culo proletario en su desesperada intención de ganarse su libertad, que el de los contadores de historias, los creativos, los flautistas de Amelin, los realizadores que invertimos el nuestro a ciegas para ayudar a vender cualquier producto, motivando muchas veces al consumismo y otras tantas al engaño. El talento de comunicar, de saber manipular los sentimientos, las reacciones de los espectadores, puede llegar a ser tan desequilibrante y poderosa como una AK-47 en las manos de un desequilibrado mental con mucho odio y algo de dinero para gastarse. Y si los criminales de Monsanto van y nos ofrecen una piscina llena de oro a cambio de un anuncio que limpie la sangre y las lágrimas derramadas por sus pobres víctimas y clientes, saltaremos de alegría al comprobar los dígitos de nuestra cuenta bancaria, mientras las flores secas de los difuntos caerán sobre nuestro café matutino. Y es inútil, al dinero no se le pregunta, ni se le juzga. Al puto dinero se le sonríe pero nunca se le pide responsabilidades morales. El dinero reina siempre a sus anchas, escasea, especula, se despilfarra, ordena y manda, reescribe nuestros derechos y deberes, nuestra conducta y nuestros hábitos. El dinero nos esclaviza, dirige nuestras vidas, gobierna nuestros gobiernos, compra vidas enteras, las manipula, las extermina. El dinero compra titulaciones, estatus social, fama, poder… y compra médicos, jueces, ministros, reyes, estados, resultados deportivos, veredictos, resoluciones penales, estatales e internacionales. El dinero compra libertad, impunidad, tiempo, dolor, risa, sufrimiento, agonía, miseria, sexo, bienestar, castigos, torturas, regalos de cumpleaños, regalos de Navidad, los del día del padre y también los del día de la madre que nos parió… 

El consumidor no es un gato, es un perro furioso, abandonado, maltratado,  cansado, atravesando un mar de autopistas para buscar el rastro que le conduzca de regreso a casa.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

08/08/2012 20:30. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

UNA CANCIÓN POR SI NO ESTÁS (Rescatado)

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Y no estas, en tu lugar restan tan solo los andamios de nuestra vida juntos.
No estas y yo pierdo antes de apostar, antes de abrir los ojos, caigo en picado como la teja de un tejado en un terremoto inesperado, absurdo. Mi cuerpo se tambalea, sin puntería, desafinado, mientras el mundo entero continúa en su sitio.
La luna es un ombligo en la panza de las noches que duermo arropado por el sudor frío de añorarte. Destruyo mis recuerdos negando la nada de no escuchar más tu voz.
Te veo sonreír, como solías hacerlo, si olvido tu partida, si sueño que no te has ido, si visto de ceguera el tormento que supone la realidad de tu ausencia.
Hoy reviento en mil pedazos que se cuelan por el agujero de nuestra bañera. Y sin ti, desaparezco.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

31/07/2012 04:02. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

ORDEN MUNDIAL (Rescatado)

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Para paliar nuestra vergüenza, para esconder nuestro sentimiento de culpa y nuestras arcadas, existe a nuestra disposición una preciosa bolsa de papel perfumado delante de nuestra butaca.
Cuando estamos poco, se distancian nuestras palabras, se merma nuestra presencia. Cuando dejamos de estar, sucede por si solo, ocurre sin más, sin previo aviso.
Mirar detrás de las cortinas descubre el truco, arruina la función. Hay instrucciones precisas de cómo evitar el riesgo. Miro hacia otro lado, presto atención al parque temático de la vida que me ofrecen, porque no requiere ningún esfuerzo, porque así me entretengo con cualquier otra cosa y puedo sentirme más tranquilo conmigo mismo. Yo también me perfumo para no oler la peste, participo en un juego del que ni si quiera se como salir. Me ordenan, me castigan y me premian emborrachándome de espejismos. Mientras, el tercer mundo, la naturaleza y los animales son esclavizados brutalmente y en silencio, para mantener las reglas y abastecer el casting de nuestra programación. Nos venden que los campos de concentración son tan solo una ilusión, nos hablan de victimas del conflicto, daños colaterales, unidades, bajas, pero nadie se pregunta porque al final del acto únicamente salen a saludar al público los dueños de la función. ¿Qué vida llevan las vacas que dan la leche para mi café?, ¿Cómo mueren los terneros?, ¿Cómo es la vida de los pollos?, ¿Quién ha cosido mi bolso?, ¿de donde viene este atún?, ¿Qué significa la experimentación con animales?, ¿A dónde va toda nuestra basura?, ¿En que condiciones viven y mueren los hombres que se quedan tras la puerta?
El ruido de no estar y el silencio de ser se miran a los ojos esta calurosa tarde de verano. Nuestro planeta se ha convertido en una obra teatral de guerra, tortura y horror en la que los actores, para recaudar nuestro dinero y nuestros absurdos aplausos, sufren y mueren de verdad sobre el escenario. Nuestra conciencia resulta un estorbo y espera fuera, al fin y al cabo, nosotros mismos votamos a los políticos que crearon las leyes de derecho de admisión.

Iván Sáinz-Pardo (04/08/2008)

14/07/2012 21:54. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

MUERTOS EN EL JARDÍN (Rescatado)

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El jardín esta lleno de agujeros y yo conduzco sin carné subido a una estrella fugaz, huyendo de los rabillos de ojos ajenos.
De nuevo en tu puerta, me dispongo a recoger mis cartas sin abrir, mis preguntas sin contestar, mis besos huérfanos. Algunos de mis sueños ya son de cartón mojado, pero tú me propones lluvia y vientos huracanados para comer junto a las espinacas del congelador. Vivo eternamente invisible en la digestión ciega de tus colores favoritos, encerrado en las interferencias, en los apagones, en los anuncios, en los parpadeos.
La valentía no es exigible cuando el miedo continúa siendo el pegamento más eficaz del planeta, cuando en nuestro paladar aun podemos saborear el antídoto caducado de nuestras propias desgracias.
Vuelvo a casa, cambiaste todo el parque del suelo por tierras movedizas. Con una generosa sonrisa me preguntas que me parece, yo callo y miro hacia el jardín. Ya solo deseo poder comenzar a enterrar nuestros muertos con algo de dignidad.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

03/06/2012 15:22. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

¿CUANDO TERMINA ESTA PELÍCULA? (Rescatado)

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A veces pasa que uno va rumiando un post en la cabeza durante varios días y se acaban mezclando las ideas, las intenciones, los mensajes, las emociones. La energía se pierde por el camino y entonces, uno prefiere coger mejor el teléfono, o gritarlo por la ventana, recitarlo delante del espejo, dejarlo enmudecer en el finito eco interior del olvido, o escupirlo, así, según viene, para explicar simplemente que estoy enamorado de Berlín, porque es una ciudad realmente maravillosa, llena de vida y repleta de historias. Y además, me encanta haberla descubierto otro poco y en esta época del año.
Explicar que, como todos, no puedo evitar la tristeza y pensar continuamente en toda esas familias destrozadas por el accidente aéreo en Barajas.
Mañana vuelo con en Easyjet de vuelta a Barcelona y se que pensaré en ellos cuando despegue mi avión, y pensaré en la lotería nacional, en la primitiva, en el destino, en la probabilidad, en la suerte, en la muerte, y después pensaré también en que, en realidad, cada fin de semana mueren en España más de dos docenas de personas dentro de sus coches, o sobre una moto, o bajo un autobús, y que el dinero manda y ajusticia, y que, si creemos que este sistema funciona, es tan solo porque estamos a este lado del planeta, en el que no trabajamos 16 horas por un dollar al día para mantener el otro. Pero las multinacionales y los bancos se vuelven más poderosos que los gobiernos, y financian las campañas políticas y regulan las leyes a su favor, para hacer lo único para lo que están creadas, generar beneficios. Y se especula con el petróleo y con las materias primas, con la sanidad, con la educación y con la seguridad. Y se invaden países, y se dejan morir pueblos enteros, se asesina, se oprime, se explota, se exfolia y se destruye todo el planeta por conseguir dar buenas noticias a final de mes, en la siguiente reunión de la directiva. Y así, reducimos los costes, más y más, aunque sea olvidando la solidaridad, la bondad, el amor, el respeto, la ética, aunque sea a costa de exterminar a los animales, o a costa del dolor y de vidas humanas. Y así, Spanair deja de ofrecerte prensa, comida y bebidas gratis, aunque el trayecto sea largo y se haya demostrado que nuestros cuerpos sufren deshidratación, y te niegan una mísera mantita, aunque primero te jodan de frío con el aire acondicionado, porque ahora también las han reservado para la 1º clase. Y te tienes que sentar sobre los restos de una manzana o secar con tu pantalón los restos de un café con leche, porque se ahorran el equipo de limpieza y con prisas, vuelven a llenar el avión de pasajeros. Y si el trayecto es lo suficientemente largo, tienen entonces la desfachatez de darte un sándwich con jamón york del más barato y un insípido queso de garrafón. Un pan que nunca fue tierno y que ni siquiera va acompañado de lechuga, o tomate, o mayonesa, o al menos, de un poco de mantequilla. Todo lo que ofrecen es un seco, ridículo y horrible sándwich para atragantarse tranquilamente sentado sobre un asiento en el que, si mides más de metro setenta, ya no te caben las rodillas. Y lo digo, porque he volado a Alemania en el mismo trayecto con Lufthansa y te ofrecen prensa y café gratis mientras esperas al embarque y después, a bordo, te dan a elegir entre dos sándwich distintos que llevan un pan jugoso y un sabroso jamón ahumado, o un buen queso, untaditos en mantequilla o queso fresco a las finas hierbas y siempre acompañado de un tableta energética de cereales y yogurt. Por supuesto, todo ello se disfruta sentado sobre unos asientos espaciosos y cómodos.

La estrategia es la siguiente, para seguir ahorrando, en vez de aumentar los privilegios de la primera clase, que son los que pagan más por sus asientos, se los arrebatan a la clase turista. Es como si de niño, uno se queja porque la paga es insuficiente y demasiado parecida a la de su hermano pequeño y nuestros padres, para contentarnos sin dar más, se la bajan al más pequeño.

En Spanair te tratan peor que al ganado bovino, te joden con el overbooking o quizás, te salvan la vida con ello, porque al final, todos volamos en unas maquinas gobernadas por pilotos frustrados, con azafatas mal pagadas, con empresas diezmadas y maltratadas por los recortes continuados, en aviones donde la seguridad importa mucho menos que los beneficios, en aviones en los que los altos directivos de Spanair no se atreverían a volar nunca. Digamoslo claro, Spanair es una puta mierda, una jodida vergüenza internacional, pero no es una compañia tercermundista como algunos acusan, representa eficazmente y con fidelidad la verdadera cara de este primer mundo podrido por la maquinaria capitalista. Y sabemos que nos engañamos si queremos creer que Iberia, Easyjet, Clickair o las demás compañías son mucho mejor. Todas se encaminan al mismo destino.

Y escribo aquí sentado en el sofá de este bonito apartamento en Prenzlauer Berg, pensando aún en ese pobre niño, milagroso superviviente de la espantosa catástrofe en Madrid, que todavía bajo el schock, preguntaba por su papa a la vez que repetía, una y otra vez:

“¿Cuándo termina esta película”

Iván Sáinz-Pardo

29/01/2012 08:13. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 1 comentario.

EL EFECTO DOMINÓ (Rescatado)

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Hoy, sin saber porqué, me detuve en la escalera de madera, sonaba de fondo una melodía clásica en la radio de algún vecino. Respiré hondo mientras observaba a través de la ventana caer lentamente la nieve.

Pensé en pantanos de lágrimas, en playas de ensueño con la arena robada de cientos de fosas comunes y, por un instante, me sentí desolado y arrinconado como una araña en la reforma de una casa.

La melodía finalizó, al instante, escuché abrirse una puerta y de uno de los pisos salió una señora mayor vestida con un grueso abrigo, un gorro, bufanda y guantes y se acercó a mi arrastrando con cierta solemnidad una visible cojera. Enseguida, curiosa por descubrir lo que llamaba mi atención, miró conmigo por la ventana. Allá afuera tan solo se veían los arboles pelados y un espeso y silencioso manto de nieve. Me miró entonces por unos segundos y me sonrió con plenitud y sin mediar palabra. Yo, sin entender muy bien, le devolví la sonrisa. En ese preciso instante, la anciana se dio la vuelta, sin más, dejandome plantado con la sonrisa en la cara y, tambaleante, se alejó hasta llegar a la puerta del portal. Una vez allí y antes de desaparecer en la calle, se dió la vuelta y me volvió a mirar. Esta vez si que pude escuchar su voz:

“Muchacho, no es tan difícil, has sonreído, ahora la primera pieza de tu dominó ya ha caído”

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

15/01/2012 21:33. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

PRUDENTE ESPERANZA (Rescatado 23-3-2006 Un día antes del malogrado cese permanente de la actividad de E.T.A)

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La paz no es un premio, es un reto, un logro difícil y milagroso. La paz es un sueño, un deseo, y los sueños y los deseos viven de la esperanza. La esperanza nunca debería ser prudente. Porque la esperanza no tiene forma concreta y cabalga por sí sola.
Alegría moderada, escepticismo, dudas y mucho camino por recorrer aún en este proceso de cordura, pero la noticia ya es buena para todos, a parte de intereses políticos, electoralistas o económicos.
Soñamos por una solución pacífica y justa que satisfaga a los peor parados, las familias de los asesinados, secuestrados, amenazados, extorsionados y chantajeados.
Deseamos respeto sumo y soluciones justas para todas las victimas, directas o indirectas, de este terrible conflicto, donde, para mí, no hay ganadores ni vencidos. Porque todos ganamos ahora tratando de encarrilar los problemas y las diferencias en democracia, y porque todos hemos sido derrotados y hemos perdido ya demasiado durante estos fatídicos treinta años de terrorismo.
ETA dejará de matar de forma permanente a partir de mañana, y mi esperanza y mi alegría son ahora enormes y sin condiciones. La prudencia, la dono amigablemente a aquellos que, a partir de hoy mismo, han de negociar y trabajar en hacer, de esta esperanza, una paz duradera.

Iván Sáinz-Pardo

20/10/2011 22:33. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

NO ESTOY SOLO (Rescatado)

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Lo importante no soy yo.
No lo son mis hojas, ni mi sabia. No lo son mis cansadas ramas, ni mi corteza.
No escaparé. Pero tampoco dejaré de intentarlo. Reivindicando por siempre mi naturaleza extraña, mi existencia, mi propio espacio.

Lo importante no soy yo.
Están las tormentas, el rumor de la hierba, el cosquilleo de los animales.
Si escaparé. Dormiré uno a uno mis intentos. Reivindicando por siempre la emigración sin papeles de cada uno de mis sueños. Como sonámbulo en la desnudez de mis propios cuentos inventados.

Lo importante no soy yo.
Lo importante son los momentos que nos visten, la luz, el conjunto.
Viviré. No estoy solo. Están vuestras miradas.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

19/10/2011 14:06. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 3 comentarios.

YO CONSUMO (Rescatado)

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Invertimos nuestras vidas en trabajar para acceder a un dinero de plástico que nos permita sobrevivir, sostener y reforzar la maquinaria de una sociedad impuesta. Dejamos que otros decidan, que otros piensen y actúen por nosotros. Nos envenenan con miles de mensajes al día, con bonitas palabras: Libertad, diversión, facilidad, éxito, felicidad, comunicación, amistad. Pero no nos preguntamos de donde nace esta ansiedad por consumir, o si es o no extraño que, detrás de todas esas buenas palabras, se esconda siempre una verdadera intención mercantil. Ya no podemos imaginarnos una vida feliz sin gastar nuestro dinero, sin seguir la calculada inercia de comprar a ciegas, de perseguir las modas, de arrodillarnos ante las marcas y las tendencias que nos dicen lo que tenemos que hacer para poder llegar a conseguir alcanzar la realización personal y la felicidad, eso sí, siempre a cambio de nuestro dinero.
A cambio de dinero todo vale. Mientras consumas y gastes tu dinero todo es lícito y mientras, los valores morales dejan de ser poco a poco lo importante. Con dinero que gastar de por medio se permite socialmente la ignorancia, la codicia, la maldad, la envidia, el egoísmo.
Vivimos atados a trabajos creados virtualmente para mantener una sociedad de consumo y de derroche energético insostenible. Pero esta sociedad capitalista y de consumo es injusta, inmoral, cruel y absurda.
La televisión, al servicio de los poderosos medios y financiada con el dinero de las multinacionales, ensalza al simpático perdedor, al personaje intelectualmente pasivo y consumidor compulsivo. Busca y crea generaciones de catetos conformistas bombardeándonos con sus productos y su retórica grotesca. San Valentín, roscón de reyes, regalos de Navidad, el día del padre, el día de la madre, rebajas de enero, rebajas de verano, helados, video consolas, relojes, zapatos, agua embotellada, diamantes… Usted relájese, vengan a nuestros centros comerciales, coman de nuestra comida rápida, vístanse nuestra ropa fabricada por niños sin derechos en países del tercer mundo. Reparar, reciclar, reutilizar ya no tiene glamour, mejor todo a la basura y cómpreselo nuevo. Meta a la abuela en un centro de la tercera edad y vengase de vacaciones a nuestro hotel, enriquezcan nuestras franquicias, metan su dinero en nuestros bancos, pidan créditos, hipotecas, prestamos, háganos rico con su dependencia y todas esas innecesarias, absurdas y prescindibles llamadas de móvil. Sigan pagando por ir en masa a nuestros estadios a ver a nuestros chicos fabulosos y millonarios corriendo alrededor de un balón. Hagan más horas extras, cumplan con sus trabajos de mierda de lunes a viernes como borregos, que por la noche les espera su televisión de plasma, la misma que les reconfortará con su espejismo favorito, la misma televisión que esta realmente educando a sus hijos a solas, empobreciéndolos moralmente y transformándolos en vulgares y enfermas marionetas.

Iván Sáinz-Pardo

29/09/2011 12:53. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

LA NIÑA MUTANTE (Rescatado)

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La niña duerme placidamente su rostro perfecto, descansa la cuenta atrás borrando las estelas a su paso. La niña quiere amor y baila sola en la gravedad cero de su imaginación, luciendo tanto como una calcamonia japonesa en el brazo de un suicida mutante.

La niña quiere jugar a misiones imposibles, a viajes en el tiempo en agujeros de gusano. La niña quiere amor y unos labios generosos que idolatren los suyos. La niña cuenta ovejitas muertas en mataderos espaciales, se purga con mejunjes tóxicos y comida vegetariana. La niña sueña despierta todas las vidas que quisiera protagonizar. Ríe, llora, susurra intimidad o gime cachonda como una ninfomana sideral, excitada como una pasajera en su primera misión intergaláctica. A veces, se mira durante minutos al espejo y se habla a si misma, se pellizca el brazo intentando retener un momento verdadero o aúlla triste y solitaria como la perra Laika, perdida en la rutina de una orbita extraña y desconocida.

La niña es adicta al peligroso sedante de sus recuerdos, al acostumbrado tintinear de las piezas rotas del corazón a su paso. La niña me mira a los ojos y me sonríe enamorada, para desaparecer sin mas, apretando el botón rojo con el que, cada una de las veces, irremediablemente, todo salta por los aires para volver a comenzar desde cero.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

13/06/2011 11:43. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 6 comentarios.

EL CAJÓN (Rescatado)

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La ventana estaba entreabierta. Ella fue como cada mañana a mirar dentro del cajón. Pero había perdido su contenido en un sueño. Allí dentro ya no había nada.

-¡Lo mejor esta por llegar! Exclaman a gritos desde la calle.

Un día soñó que al despertar ya no había ningún cajón. Por la mañana, de nuevo en la realidad, descubrió que su mundo había desaparecido. No había ventanas y las cuatro paredes de su nuevo hogar eran de madera.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

22/03/2011 21:52. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

SE ME ACABARON LOS SUSURROS (Rescatado)

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La mejor defensa es un buen ataque, te lo diré en ocho susurros.
Los tópicos funcionan y por eso perduran. Los días son azules, o quizá lo parezcan, pero nada es gratis. La letra pequeña nos habla de la verdad, los titulares solo mienten a medias. Hay una línea invisible que solo vislumbran los cansados de vivir. Hazme un truco y no me quites la venda. Tu juego puede ser el mío, podemos ponerle nuevos nombres a las cosas. Nombres más amables para un nuevo mundo. Hazlo lento, pon tu mejor técnica, el corazón, que para eso ya se desliza demasiado veloz la vida. Y así soñar jugando, viviendo, en la esperanza de poder volver a creer en la magia de amar la vida que construimos para nosotros y entre todos. ¿Sabes?, se me acabaron los susurros.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

24/02/2011 14:12. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 4 comentarios.

SOLDADITOS (Rescatado)

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Mi madre adoraba y sentía verdadera debilidad por mi primo Rubén, quien pasaba temporadas enteras con nosotros, en nuestras numerosas visitas a Puente Viesgo, o en nuestra casa en Valladolid. Rubén es cuatro años más pequeño que yo, pero la diferencia de edad nunca importó y jugamos juntos durante muchos años. Mi primo Rubén es el primo con el que más tiempo he compartido, hemos crecido prácticamente de la mano.
Yo estuve aferrado a mi inocencia infantil hasta los trece años. En aquel entonces, un día, espontáneamente, decidí desprenderme de todos mis preciados soldaditos de plástico, aquellos con los que había pasado horas y horas en la soledad escogida de mi cuarto.
Recuerdo que traté de jugar una última partida, una batalla de despedida. Una partida sin fe, empañada por la cruel realidad de comprender que la magia se deshacía a la velocidad que lo hace un iceberg abandonado en el desierto. Cuando descubrí sobre el suelo de mi cuarto a los dos bandos, uno en frente del otro, apuntándose con los rifles, las pistolas, los morteros y las bazookas, entendí que aquella batalla nunca se llevaría a cabo. Despacio, en un extraño ritual, fui guardando todos y cada uno de los soldados en su bolsa y la guardé para siempre en un cajón.
Rubén heredó todos aquellos soldaditos de plástico con los que yo había compartido tantas horas solitarias. Aquellos con los que, también, habíamos jugado tantas veces juntos. Rubén los recibió con una sonrisa, era feliz. Yo, sin entender muy como ni porqué, sentía que también lo era con él.

Mi primo Rubén continuó a solas con aquellas batallas de plástico mientras que yo comenzaba a descubrir las chicas y a preocuparme y a obsesionarme por el aspecto físico de aquel chaval al otro lado del espejo.

Hace unos años yo me negué a hacer el servicio militar. Mi primo Ruben es hoy en día un soldado profesional, paracaidista, francotirador, un aspirante a héroe bélico, a señor de la guerra, una convencida y talentosa maquina bien engrasada para matar.

Hace una semana le llamé por teléfono y me contó que ha rehusado el momento que tanto había estado esperando para conseguir así lograr un sueño aún mayor, ir por fin a la guerra. Él y unos cuantos, han optado por no ir con su destacamento al Líbano, para poder ir a cambio a Afganistán. Me reveló también que la OTAN, no satisfecha con controlar toda la zona y beneficiarse de las oportunidades financieras y económicas del denostado país, ahora han decidido saquear también los extensos campos de opio del sur, controlado actualmente por las mafias Talibanes. Saben que los Talibanes, que han renunciado ya a todo lo demás, no lo van a permitir y esperan una contraofensiva para dentro de pocos meses. España va a combatir activamente, aunque posiblemente no se vaya a hablar de ello en los medios, y mi primo lleva años preparándose para ello. Ahora que en el conflicto acaba de morir la primera mujer soldado del ejercito español, no he podido evitar pensar en nuestra conversación del otro día. Mi primo se sentía radiante, ilusionado y feliz, al fin podría pegar algún tiro en nombre de alguna misión militar.

Cuando la OTAN, engañada, aún creía en la cruzada norteamericana contra el terrorismo, se decidió legalizar esta ocupación. Ahora que todos sabemos que tal cruzada es una pantomima para enriquecer los intereses y las economías de unos pocos, deberíamos rectificar y no apoyar este absurdo conflicto.
Aunque no es fácil para nuestro gobierno negociar una retirada, cuando esta vez si que estamos sometidos a unas reglas y a unos tratados como socios de este club de la guerra, hay que exigir que, al menos, presionemos oficial y eficazmente a nuestros socios con una postura clara y concreta, coherente con nuestra postura en Irak, y que apoyemos activamente a los miembros que también compartan la opción de la retirada de las tropas.

Rubén, mí querido primo, como podría explicarte que las mayores victorias se han conseguido cuando las armas han descansado en los arsenales y las máquinas de guerra en los hangares. Tu sueño, tu victoria personal puede también ser como la mía entonces, cuando la ansiada batalla se transforma en la última de todas y nadie ha de morir por ella.

Como rezó durante años un graffiti en el túnel de las Delicias en Valladolid:

“¿Os imagináis que hay una guerra y no va nadie

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

09/02/2011 18:06. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

EXAMEN DE AMOR (Rescatado)

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Dicen que el amor es solo serotonina, dopamina y oxitocina, que tan solo es química. Dicen que el amor es solo un hábito, una tradición, que tan solo es historia. Dicen que el amor es casual, probabilidades y estadísticas, que tan solo son matemáticas. Dicen que el amor es poesía, verborrea romántica, que tan solo es literatura. Dicen que el amor es solo actividad hormonal, que tan solo es naturaleza. Dicen que el amor solo es circunstancial e interesado, que tan solo es geografía. Dicen que el amor es solo instinto animal, que tan solo es gimnasia.

Yo digo que el amor es guiñarte el ojo en clase de química. Mandarte notitas en la clase de historia. Enamorarnos en verano cuando me ayudas a estudiar para el examen de matemáticas de septiembre. Besarnos a escondidas en clase de literatura. Aguantar la risa y tocarnos por debajo de la mesa en las clases de naturaleza. Hacer planes juntos y soñar con el futuro en clases de geografía. Defenderte muy de cerca cuando jugamos al baloncesto en la clase de gimnasia.

Yo digo que el amor siempre es una asignatura pendiente, un examen aprobado, un examen suspendido, una clase para pirarse juntos y poder escondernos del mundo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

PINCELADA (Rescatado)

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Una vaca de madera atravesada por una servilleta de papel. Una casa de chocolate y gente de juguete. Candelabros, plantas por todas partes y cuadros robados del museo del terror… abnegación camuflada en paredes de diseño.
Tejados afilados como los niñatos que escuchan “Rave”. Madres atolondradas con pies de plomo y maridos con su cordón umbilical conectado a la cortadora de césped.
Críos que ya nacen con un casco fosforito soldado a la cabeza y una bicicleta bajo el culo. Señoras mayores con gafas, sombrero y bicicleta; bicicletas con señora mayor, sombrero y gafas; sombreros con gafas, bicicleta y señora mayor.
Hoy paseo bajo un cielo gris perenne, y me pregunto, antojadizo, si de verdad toda esta gente de rostros arrugados y sandalias con calcetines blancos fueron jóvenes alguna vez. A mi no me engañan, sé que siempre fueron así, infinitamente aletargados en el tiempo que no transcurre para ellos en Alemania.

Cerveza, cocodrilos, enanos insensatos y la ansiedad como un virus sin catalogar. Molinillos de viento en el jardín y alfombras repartidas por el suelo como islotes en un verdoso pantano. Lluvia de agua con gas, pan negro con mantequilla y una vaca que me mira siempre complaciente… una vaca de madera atravesada por una servilleta de papel

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

13/08/2010 00:35. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

!EL CINE ESPAÑOL Y OLE! (Rescatado)

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"En homenaje a la reciente decisión de la Prohibición de las corridas de toros en Cataluña"

El cine es cultura. El cine es un arte que recoge y aúna toda una serie de actividades artísticas y creativas en un proyecto común. Fotografía: El cine son 24 fotografías por segundo, revelado y laboratorio. Pintura: El cine vive del encuadre, de la composición de la luz y del gusto por la composición de los planos y de la perspectiva. Teatro: El cine requiere de dirección actoral, de interpretaciones, experiencia teatral y puesta en escena. Pero también de una dirección de arte, creación y recreación de decorados, lugares y ambientes. Así como de un vestuario, peluquería y maquillaje. La música y la radio: El cine necesita y se apoya en las composiciones musicales, los músicos, directores y orquestas y además incluye a los actores de doblaje, el sonido directo, la postproducción de sonido y efectos sonoros. La literatura: El cine necesita de los autores, las novelas, guionistas, guiones y adaptaciones. El cine necesita muchas veces dibujantes, domadores de animales, especialistas, historiadores, expertos en informática, en efectos especiales, en postproducción digital, etc. A poco que se analice la complejidad de su proceso, se descubre aún como un arte mucho más acaparador, abarcando muchos otros ámbitos creativos y artísticos en un único fin.

El cine ha servido en muchos momentos como medio de denuncia, como arma de libertad de expresión con las que un país expresa sus inquietudes culturales y artísticas, su realidad social. El cine refleja nuestra tradiciones, nuestra condición histórica, nuestra identidad universal. El cine es una ventana al mundo. El cine es entretenimiento, es arte, es historia y es cultura.

Si en España se realizan (tirando muy por lo alto) más o menos una media de 180 películas al año. Si cada película cuesta una media de 2 millones de Euros. Si cada película recibe, de nuevo haciendo una media por lo alto, del 50% de su presupuesto en subvenciones estatales. (El resto proviene de ventas de derechos televisivos, inversiones privadas y otros). Eso significa que todos los españoles pagamos de nuestros impuestos un total aproximado de 180 millones de Euros anuales para subvencionar nuestro cine.

A muchos les podrá parecer una barbaridad, quizás hasta injusto. Ahora continuemos:

Todos los españoles pagamos de nuestros impuestos un total de 564 millones de Euros anuales para subvencionar el toreo y las celebraciones taurinas.

Mi pregunta es la siguiente:

¿Qué es el toreo en comparación y para que nos sirve?

Clickea este link:

"EL TORO QUE LLORA"

Iván Sáinz-Pardo

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29/07/2010 08:57. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 4 comentarios.

VATICINIO NAZI (Rescatado)

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"Los diarios de Nuremberg" recogieron una curiosa conversación entre Hermann Göring, destacado político y militar alemán, miembro y figura prominente del Partido Nazi, lugarteniente de Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe, y el psicólogo G.M.Gilbert durante el proceso de los Juicios de Núremberg tras la II Guerra Mundial, en el que este fue juzgado por una infinidad de crímenes, entre ellos, "Crímenes contra la humanidad" y "conspiración de una guerra ofensiva".

Las palabras de Göring, escuchadas 61 años más tarde y con nuestra realidad social y política mundial actual, consiguen poner los pelos de punta. Juzguen ustedes mismos:

Göring:
-"Por supuesto, la gente no quiere guerra. ¿Por qué querría un pobre diablo en una granja arriesgar su vida en una guerra cuando lo mejor que puede conseguir es volver a su granja de una pieza? Naturalmente, la gente de a pie no quiere guerra; ni en Rusia ni en Inglaterra ni en América, ni por supuesto en Alemania. Eso se entiende. Pero, después de todo, son los líderes del país los que determinan la política y es siempre algo muy simple arrastrar al pueblo, tanto si es una democracia, o un régimen fascista, o un parlamento o una dictadura comunista."

Gilbert:
-"Hay una diferencia. En una democracia, la gente tiene algo que decir al respecto mediante sus representantes electos, y en los Estados Unidos sólo el Congreso puede declarar guerras."

Göring:
-"Oh, eso está todo muy bien, pero, con voz o no, el pueblo siempre puede ser arrastrados a los deseos de los líderes. Es fácil. Todo lo que tienes que decirles es que están siendo atacados, denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y poner al país en peligro. Funciona igual para todos los países."

Fuentes: Meneame.net, Wikipedia.

28/06/2010 03:43. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

MI AMIGO ISRAEL (Rescatado)

20100426124118-israel-e-ivan.jpgEn el mundo hay hombres buenos y hombres que no lo son.
La amistad verdadera se alimenta de una calidad humana muy especial y es un don, una virtud de la que únicamente pueden disfrutar estos primeros.

La amistad verdadera se reconoce al instante. Es más que un flechazo. Vive en nosotros de forma independiente. La amistad verdadera es un bien, una virtud, un lujo. Y por lo tanto no esta al alcance de todo el mundo. Pero a diferencia de otras muchas cosas en esta vida, la amistad verdadera no se puede comprar, alquilar, vender, prestar...

La amistad es algo imparable. La amistad es invencible cuando hay admiración mutua, respeto, generosidad, intuición, cuando se tiene fe y confianza en el otro, cuando es de verdad.
Y las amistades de verdad no se forjan, tampoco se hacen. Las amistades verdaderas nacen, suceden, ocurren.
Pero la amistad es también una oportunidad, una aventura. Un viaje. Es compartir nuestra mochila, muchas veces también nuestro espacio. Es ofrecer, entregar por placer, sin esperar nada concreto a cambio.
La amistad es como una bola de tenis, la compartimos, cada uno en nuestro lado. Va y viene, por que la amistad es un dar y recibir. La amistad es como una bola de tenis que cada vez nos encuentra en una posición distinta en la pista, por que la vida nos lleva de un lado a otro, a veces incluso nos vapulea. Y es seguir esforzándonos por estar ahí siempre esperandola en su sitio.

La amistad es una capacidad, la de poder seguir sorprendiendo cada vez. La capacidad de demostrar, ilusionar, motivar. La capacidad de dar un paso adelante, de saber estar ahí, de poder abrirse, de ayudar y aprender a compartir los momentos verdaderos.

La amistad es comunicación, espontaneidad, una palabra, un gesto. Es separarse, volver a encontrarse. Es sufrir cuando el otro sufre. Es compartir la misma sonrisa, la naturalidad de sentirse cerca a pesar de las distancias en el tiempo y en el espacio, y es poder volver a ser, sin esfuerzo, y cada una de las veces, uno mismo.

La amistad es ante todo amor. Por que en realidad las dos cosas son solo una misma.

Este post va dedicado este mes a uno de esos hombre buenos. Un amigo de verdad a quien quiero y admiro muchísimo y que además justo ahora comienza una nueva etapa en su vida. Desde este escondite, mi querido Israel, quiero recordarte lo orgulloso que me siento de ser tu amigo. Desde este rincón quiero aprovechar para felicitaros de nuevo a tí y a Carol por vuestra reciente boda, y desearos de corazón toda la suerte y toda la felicidad del mundo.
26/04/2010 12:41. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 8 comentarios.

TODOS LOS NIÑOS ESTAN LOCOS (Rescatado)

20100403123258-kids-insane.jpgHoy me siento tan incierto como un acierto casual. Siento la soledad del adiós que golpea sin avisar, del escorpión rodeado, del maquinista esperando en la vía muerta. Escribo rodeado de cicatrices, de marcas perecederas. Sorbo el café, acompañado por las huellas de todas aquellas palabras necesarias que nunca nos dijimos.
La repetición que menos me gusta es la que suena siempre a algo nuevo. Esa que cuenta que la locura se cura con la edad. Que los adultos son como la tos enferma vaticinando el final.
Hoy me siento solo, pensando en los días que nos separan, en los días vacíos que ahora juegan a las cartas en el jardín. Que apuestan con esos otros días que ya se transformaron en inquilinos de nuestra casa y que nunca se cansan de perder.
Dormimos pegados, como dos niños dementes, criando plantas exóticas a oscuras, para alimentar todos los sueños que ya no recordamos. Y la luz infinita regresa cada mañana, cuando tú perdiste tus gafas de sol, a propósito, para que las encontrase cualquier otro. Y es que, un buen día, decidiste repartir tu suerte con desconocidos, tu espacio interior con muebles ajenos.
Sabes que nunca conseguirás alargar la noche lo suficiente. Al menos no tanto como para lograr apagar el sol para siempre. Tú caminas con los ojos cerrados y yo nací ciego. Todas las decisiones que no tomamos mientras duraba nuestra música, serán ahora una fotosíntesis eterna, una sintonía extraña, una mudanza al cielo, alargándose, implacable. Sin un esfuerzo verdadero, honesto, nuestra felicidad se encarnará en la sonrisa de un Dios en el que no creemos; en la sonrisa forzada de un Dios confirmado en su puesto, justo un momento antes, de su inevitable despido.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006
03/04/2010 12:32. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

Y PASEÉ EN MI LLANTO (Rescatado)

20100322104137-llanto.jpgY paseé en mi llanto, cuando el cielo estaba tristemente cubierto y las montañas parecían más verdes.

Y paseé en mi llanto, cuando subía la marea, aciaga y rotunda, cuando la brisa, transformada en huracán, arrojaba mil gotas de lluvia sobre mi cara.

Y paseé en mi llanto, con espuma y sal en mis labios, con el recuerdo dulce de los tuyos y el corazón de arrecifes desgarrado; y paseé sin importar el tiempo y sin tener a nadie a mi lado.

Y paseé a lo largo de la orilla, mientras en la arena se hundían mis pies descalzos; mientras mi camisa bailaba con el viento, empapada como mi alma, de mar, sal, lagrimas… y de dolor amargo.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329


22/03/2010 10:41. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

AMARILLO IMPOSIBLE (Rescatado)

20100222102421-20081114195542-amarillo-imposible.jpgAmarillo, y hoy la tierra tiene miedo de nosotros y de nuestra brutal locura. La tierra nos teme. El aire esta lleno de almas. Almas descoloridas, pálidas, sin olor, ni tacto. El cielo está lleno de almas, lo sé. Tres mil almas al menos, flotando sobre el cielo estrellado de Afganistán.
Pasean las almas sus gemidos de alambre. Los hijos aniquilan a su madre, cegados por la dictadura de sus propias mentes asfixiadas y corruptas. La muerte febril se balancea, siempre inoportuna, porque nunca hay un buen momento para morir cuando sólo se conoce la vida. Morirse es como borrar el dibujo de nuestro nombre de un encerado. Sangre, fuego, agua y almas sobrevolando nuestras cabezas dibujadas con tiza.

Amarillo imposible. Hoy el aire está lleno de almas, almas como ratas sin esperanza, atrapadas en el fondo de una piscina vacía. Miles de hijos aplastados contra la tierra madre. Liberadas las almas de sus cuerpos y los sueños de sus realidades, sólo cabe esperar a que cada cosa vuelva a su lugar, sea éste cual sea.

Hoy el aire está lleno de almas, pululando en acechantes bailoteos y no sé si descenderán hacia nosotros, o si por el contrario, marcharán, titubeantes, por el agujero del ozono. Me estremezco al pensar en esos cuerpos sin vida. Tres mil o cuatro mil, ni más ni menos. Mil, dos mil, tres mil, cuatro mil, que sencillo es nombrarlo, enumerarlo.

¿Cómo serán mil cuerpos callados, inertes, desnudos de vida? ¿Cómo serán cuatro mil cuerpos desarticulados? ¿Cuatro mil madres muertas? ¿Cuatro mil padres sin aliento? ¿Cuatro mil niños sin alma?

Miles de almas golpean esta noche la ventana de mi cuarto y parece que ya nunca vaya a dejar de llover. Las almas son, sin duda alguna, más inteligentes y libres sin la dictadura orgánica de nuestras necesidades físicas, pero la vida, para bien o para mal, sólo se crea a partir del conjunto de las dos cosas. Mi cuerpo se enfría, la piel se transforma en marmol y el susurro incesante enmudece. Sin embargo, hay un eco que perdura en lo que aún soy y me recuerda, una y otra vez, que nuestras pobres almas no son mucho más que mera comida para peces en el jodido y deshabitado estanque de la vida.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00


22/02/2010 10:24. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 1 comentario.

VIAJE POR MI CUARTO (Rescatado)

20090919133506-ivan-coche.jpg

Viajo por mi cuarto en un coche conducido por alguien que no conozco. Mientras, por la ventanilla, desde el asiento de atrás, observo el transcurrir de los días.

-¿Donde estas?

Escucho el ruido del motor y me dejo llevar, consciente de que mi cuarto es un agujero negro que lo quiere engullir todo; ese todo que existe a mi alrededor y que se presenta como un cuerpo eternamente prostituido.
El conductor detiene el coche. Sin pronunciar una sola palabra, extrae unas alas falsas de plástico del portamaletas y desaparece volando.
Todo se ha detenido a mi alrededor. Yo permanezco allí atrás, sin moverme, en silencio.
Entonces salgo del coche y me siento en el asiento del conductor. Las llaves están puestas.
Desde el techo de mi cuarto, aleteando sin demasiada destreza, observo ahora como el coche arranca a trompicones cambiando de sentido y como se aleja hasta desaparecer.
Mi sonrisa abre la puerta de mi cuarto y por fin escapa al mundo exterior, como catapultada, serena e invencible.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

19/09/2009 13:35. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

UNA HORA ANTES (Rescatado)

20090827154026-cepillo-2.jpgAmanece una hora antes, pero yo seguiré durmiendo lo mismo para poder soñar contigo la jornada completa.
La soledad de mi cepillo de dientes me habla sobre todo lo que te echo de menos y recuerdo las veces que en la cama, a tu lado, sufría al pensar en tener que separarme de ti mientras dormíamos.
Añoro tus sanas manías en mi cuarto y los restos delatores de tu dulce compañía.
Se que te quiero, por que a tu lado todo es más sencillo y sonrío sin comando.
Se que te quiero, porque contigo como cómplice y como protagonista de esta historia de amor, soy feliz y mejor persona.
Ahora me cepillo los dientes y le sonrió al espejo, ningun cambio horario podrá impedir que, como cada noche desde hace ya cuatro años, sigamos citándonos en secreto en cada uno de nuestros sueños.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
27/08/2009 15:40. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

UN FRANCOTIRADOR EN BERLÍN (Rescatado)

20090604110309-berlin-bomba.jpgBerlín, te estoy apuntando con mi mirilla y yo se que me miras pero no me ves.

Hace frío cemento, los invasores nacen, crecen, se reproducen y mueren, pero la mirada flagelada de los ángeles de oro y las avenidas imposibles permanecen.
Berlín es una bomba sin explotar, oxidada, pintarrajeada, rodeada de curiosos. Mi corazón es una casita de muñecas de alterne en la que vive atrincherado un francotirador.
Primero nací prematuro y ahora la muerte se toma su tiempo. Yo, mientras, termino con todos mis sueños en pequeñas raciones, pensando en que la vida es un tren con demasiadas paradas por visitar como para continuar encerrado en este jodido retrete, escondiéndome por si viniera el revisor.

Berlín, te estoy apuntando con mi mirilla y yo se que me miras, pero no me ves.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

04/06/2009 11:03. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 1 comentario.

SUPERMAN RETURNS (Rescatado)

20090407015441-superman-returns.jpg

¿Dónde estabas Superman?
Te hemos echado de menos. Por aquí, contarte que durante tu ausencia, tanto norteamericanos como israelitas han continuado llevando el terror a medio mundo, han seguido atentando, saqueando, e invadiendo países. África aún se muere de violencia, SIDA y hambre. Los gobiernos de todo el planeta se corrompen a base de dinero negro y comisiones. Las multinacionales dominan el mundo, los derechos humanos siguen escritos únicamente en papel del Water y tenemos a los animales en peligro de extinción, torturados o esclavizados. Aún reina la hambruna, el egoísmo, la contaminación, el materialismo… seguimos cargándonos el planeta entero… En cada uno de nosotros continua habiendo un superhéroe y un supervillano.
Entiendo que te fueras hace veinte años, pero no comprendo como te has decidido a volver y como no es que huyes volando muy lejos de este infecto lugar. De lejos, parece un planeta azul, tranquilo, pacífico, pero únicamente es una falsa apariencia.
Ponerte ese traje es sin duda de una responsabilidad insufrible, y sabemos que ni siquiera sabes por donde empezar.
Nunca te recriminaremos nada de nada, si decidieras volver a huir, o ponerte un bañador y unas chancletas, para pasar desapercibido entre los humanos. ¿Sabes?, no te lo echaremos nunca en cara. Nadie nunca te diría nada si, ahora, decidieras olvidarte de todo para, como el resto de nosotros, dedicarte únicamente a engullir absurdas conversaciones de ascensor, estúpidas sobremesas de ocio, aftersun y paellas de chiringuito. Para mirar, con la tripa llena, con el corazón aturdido, tranquilamente y como si nada hacia otro lado.

Ivan Sainz-Pardo

07/04/2009 01:54. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 6 comentarios.

COCO (Rescatado)

20090313105335-coco-3.jpg

Bellísimas formas se apoderan de mí esta noche, cuando el silencio es fértil y poderoso. Cuando el silencio habla por los dos, cuando tú te muestras tan linda y yo te añoro aún antes de tus ausencias.
Invencibles los temblores de la pasión inesperada y el descubrimiento, cuando la noche graba nuestros nombres en sus mensajes estelares y nos premia con sus fragancias absolutas. Y el mar está aquí con nosotros, abrazado a la brisa que lo mece y le da vida, lamiéndonos de espuma y sal los pies descalzos.
La luna le susurra al mar un cuento, y tú y yo mi amor, somos los protagonistas. Porque nuestro pasado y nuestro futuro son la carne que nos ciega y nos acorrala, devorando a dentelladas nuestro presente, nuestros nombres, nuestra cordura.

Bellísimas formas se postraron ante mí y algo me detuvo. Algo parecido al miedo a pensar que quizá todo fue demasiado sencillo. Quisiera haberte tenido conmigo mucho antes. Quisiera no haber arruinado mi alma tan temprano. El viento ahora no nos susurraría amargos e injustos alegatos sobre nuestra infelicidad, y tú me preguntas:

-¿Sobrevivirás al infinito de mis lágrimas?

Y yo te besaré entonces, para devorarte como se devoran los animales, en silencio, ausentes de racionalismo y falsa poesía.
Nuestra verdad no nos pertenece. Nuestra verdad vive tan lejos de nosotros como lo hacen la tierra del cielo. Nuestra mentira no nos pertenece. Nuestra mentira son centímetros de carne entrelazada. Nuestros labios curtidos por el mar se buscan a ciegas. Yo me pregunto si eres mía, y tú, mientras, sólo puedes mirar hacia dentro, porque tu alma es un balcón con patio interior y muchas vecinas para espiar.

Cierra tus ojos y siente el escalofrío de caer lentamente. Te hará llorar. Llorarás, llorarás sin motivos. Llorarás sin saber muy bien porqué, y tu piel y mi piel, serán la piel de un mismo Dios. Siéntete música, canción de cuna, porque en realidad únicamente somos notas y acordes de la vida.

Bellísimas formas nos descalifican y nos restan arrogancia.
Sé que la luna es el ombligo de la noche y los lunares las estrellas de tu vientre hinchado. Porque, ¿sabes?, sólo deseo hundirme en tu vientre, acercarme a él y abrazarme a su miedo, a su inocencia, a esa fragilidad que nos une y nos separa.
No quiero discutir más contigo, malvender y ridiculizar más nuestros secretos. No sé quién nos enseñó a conspirar contra nosotros mismos, a traicionar nuestras promesas e ilusiones. Quiero cerrar los ojos y aprender a vivir de nuevo, y quiero que sea a tu lado y al de nuestro hijo.

Bellísimas formas se nos escapan, como la arena entre los dedos de un gigante, y nuestras carencias nos fatigan. No entiendo cómo pude hacer de ti, mi amor, mi enemiga.
No dormirá la noche si su cuento le llena de espantos, no dormirá la noche sin eternidad ni pactos. Pactemos pues una tregua, bebamos de nuestras grietas, construyamos juntos un templo de esperanza que nos enseñe el camino del no enfrentamiento.
Quizá nuestro amor nunca llegue a ser perfecto o infinito, como tampoco lo es el mar, acotado por orillas y montañas. Quizá tu vientre tierra, tu vientre agua, tu vientre fuego, tu vientre amor, recoja todo lo que el tiempo nos ha permitido reunir en la comunión de nuestras solitarias almas. Nada es fácil para ti, nada es fácil para mí, pero lo nuestro no puede morir si en el fondo nos amamos como lo hacemos. Unas pocas semanas más y nuestra ansiedad se consumirá por sí sola. Unos cuantos días más y nuestros ojos permitirán que nos volvamos a ver como antes.

Bellísimas formas y un nuevo pretexto para amarte, porque en realidad es lo único que deseo hacer. Porque la vida no entiende de estrategias anónimas, todas son personales y con nombres propios. Todas ellas son válidas cuando la misión principal es la felicidad.

Aquí junto al mar, mi amor, sellemos una tregua que nos permita respirar, no quiero vagabundear más en nuestro fracaso. Y tu me preguntas qué es lo que pienso, y yo guardo silencio y te beso despacio, mientras siento que estos instantes que nos rodean, esta noche, este mar y esta brisa atemporal, con su complicidad, nos han devuelto la visibilidad en el camino hacia la ternura y también una especie de esperanzadora plenitud.
Y tú me preguntas qué es lo que pienso, y yo únicamente consigo pensar en mi amor verdadero hacia ti y hacia nuestro hijo, mientras te observo tan preñada y tan hermosa, y al oído, te susurro:

-Mi amor, volvamos a casa.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00


13/03/2009 10:49. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 4 comentarios.

CEMENTERIO DE ELEFANTES (Rescatado)

20090216150221-cementerio.jpg

He emprendido el regreso, hurgando en la noche, como un salvaje enloquecido, acechando, robándole momentos extraños al alba.
Camino solo, cansado, entre las ruinas de tus labios, persiguiendo el gemido de nuestras almas dispersas, desahuciadas, a la deriva. Tus ojos fueron siempre como ventanas en el desierto de mis días más secos.
Todo sucedió demasiado deprisa.
Lo que nos une nos divide, para transformamos en meros daños colaterales de una guerra que nunca nos fue ajena del todo.
Busco un alivio milagroso con sabor a días felices para esta herida abierta. Trato de seguir nuestras pisadas, recuperar todo lo andado. Atravieso los restos de nuestra propia civilización, extinguida. Presencio con horror el genocidio de nuestra complicidad, nuestras palabras de amor convertidas en trémulos cadáveres. Los huesos blanquecinos de aquella antigua magia.
He llegado. Es la ley de marfil. Tan solo queda esperar, eternamente.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

16/02/2009 15:02. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 1 comentario.

SILUETAS (Rescatado)

20081218145656-pantano3.jpgFlores marchitas nacen de mis lágrimas.
Demasiados días sin sol.
Entre la bruma se siluetean los árboles desnudos.
He lanzado, uno a uno, todos mis sueños en tu busca. Pero sigo aquí solo, recostado sobre las hojas muertas.
He perdido ya tu voz, casi tu rostro.
No quiero olvidar tu olor.
En esta ciénaga lucho contra el olvido.
Cierro los ojos y nos recuerdo juntos, derrochando nuestros besos.
Y como yo te miraba mientras tu dormías a mi lado.
Estoy dispuesto a inventarme todas las razones para esperarte.
El silencio es absoluto.
Los pájaros han emigrado. Contigo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
18/12/2008 14:56. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 4 comentarios.

LA BICICLETA NARANJA (Rescatado)

20081024154915-ivan-en-oviedo.jpg

A veces, mi suerte parece torcida.
Recuerdo que una vez tuve una bicicleta naranja. Su manillar también había nacido torcido, así que rodaba siempre en direcciones tan torcidas e inesperadas como mi vida.
Los niños no lloran, decía el abuelo, pero yo necesitaba llorar bastante a menudo.
Antes todo era diferente, mi bicicleta naranja era la más rápida del mundo. Yo pedaleaba deprisa, muy deprisa, buscando y burlando la velocidad. Mi bicicleta naranja era como un regalo divino y montado en ella, yo me sentía invencible y valiente como un héroe con superpoderes al que las caídas no le dolían.
Ahora ya no soy un niño, no lloro casi nunca y tampoco tengo ya mi bicicleta naranja. Sigo adelante y, a pesar de los moratones acumulados de todas las caídas, sigo siendo feliz. Ahora vivo como un héroe retirado y sin superpoderes. La vida, poco a poco se endereza, pero lo cierto es que ahora, aunque hay menos curvas, la velocidad de algunas cosas sí que consigue asustarme.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329


24/10/2008 15:49. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

EL MUNDO EN MINIATURA (Rescatado)

20080924141327-earth-2-.jpg

Imaginaros reducir la población mundial proporcionalmente hasta 100 personas. Las estadísticas y las cifras con las que estamos acostumbrados a vivir, se muestran mucho más reveladoras.
Este post, por poner un ejemplo, si lo leyera absolutamente todo aquel que en el mundo puede acceder a una conexión de Internet, sería leído tan solo por 3 de los 100 habitantes de este planeta. Cuando llegan los datos sociales y económicos, el documento se vuelve sencillamente escalofriante.

24/09/2008 14:13. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 7 comentarios.

EL ÚLTIMO TREN (Rescatado)

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Los martillos de la noche se sacuden la soledad y la cordura flagelada por los años, allá afuera, en la ciudad que hoy se vistió de alas por nosotros. Paralizados en su vía oxidada y mugrienta, tus sueños hablan de una ciudad distinta, con otra gente distinta, pero el único tren con un destino semejante al que tu deseas, arranca sin tí en estos precisos instantes.

"Olvídalo, que se vaya a la mierda, déjalo escapar, ven y sígueme."

Siente ese cosquilleo en tu pecho, ese ahogo de ser un semidiós sin aire que respirar. No hay palabras, no hay eternidad, escucha muy atentamente:

"Hoy ha nacido un lenguaje interior. Estás muerto, como todos y cada uno de nosotros, y ahora, yo soy el jodido dueño de todas las mentiras que tú estás dispuesto a creer."

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

20/08/2008 08:54. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

!RIE, MONO TONTO! (Rescatado)

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Animales torturados cruelmente y exterminados en experimentos y en absurdas dinámicas y tradiciones, al servicio de una sociedad humana esclavista y aterradora que mira, felizmente, hacia otro lado. Animales criados en tortura eterna para nuestro consumo. Cinturones y zapatos, cosméticos, huevos, leche, pieles, carne, pescado, ocio, granjas, fábricas, perreras, mataderos, corridas de toros y yo, avergonzado por participar activamente en esta maquinaria atroz, no sé ni por donde empezar, o quizá no me atreva. Complaciente, cobarde, suscribo en silencio nuestro propio credo, ese nazismo disfrazado de civilización moderna que nos empuja a creer que el hombre es el único animal del planeta capaz y a la vez, con derecho a reír.

Iván Sáinz-Pardo

16/07/2008 02:20. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

MI ELFA (Rescatado)

20080618091908-elfos.jpg

Con el descanso interrumpido abro los ojos a la presencia que me visita y titubea, al duende de los sueños paralelos, a mi ninfa deseada, la de sedosas alas multicolores de papel cebolla.
Ella va y viene por las horas nocturnas, me visita siempre con la intención de regalarme complicidad, murmullos íntimos y pequeños secretos.
Sus pies son alargados y retorcidos, juguetean siempre en mil posturas, en mil posiciones imposibles y extrañas. Su rostro juega siempre a despistar con continuas gesticulaciones, dislocadas y grotescas, escondiendo siempre la bendición y el aleluya de una pequeña diosa. Ella abre mucho sus ojos y la boca. Mueve en un tic sus orejas puntiagudas, para de pronto, cambiar a una expresión fría y seria. Continúa con un guiño, me lanza un beso y, cruzando los ojos, termina por burlarse de mí del todo sacándome la lengua. Después, en su boca se desborda una sonrisa exagerada.
Ella pronuncia mi nombre con su voz inaudible. No puede hablar, quizá tampoco sepa, pero su cuerpo no deja de expresarse sin parar. Me cuenta viejas historias, sagradas leyendas, fábulas increíbles, trabalenguas para sordos y refranes olvidados.
Muchas veces se expresa nerviosa y sin sentido, entre mímica, gestos y bailes. De pié cruza las piernas, con su cara apuntando al cielo. Se estira, aprieta los puños y llora con todas sus fuerzas, parece invocarse al poder de la noche y las estrellas.
Yo también le hablo en bajito y le cuento mis cosas. Otras veces, únicamente nos observamos en silencio y ella permanece conmigo, sonriente, suspendida a metro y medio del suelo.
Yo a veces intento convencerla de que haga una vida normal, pretendo que entre en razón, hacerla entender que la vida no es solo jugar y volar inquieta de un sitio para otro. Mi elfa inclina su cabeza, agita lentamente sus alas, se aproxima a mí y me acaricia la cara como a un niño; abre bien sus ojos verdes como prestándome mucha atención, y por unos momentos, permanece tumbada en mi cama, a mi lado, tranquila.
Es entonces cuando suele relajarse un poco, cuando puedo aprovechar para observarla mejor. Ella acerca su carita y me mira muy de cerca, derrochando dulzura, con esos ojos verdes infinitos que me mantienen sedado y dócil en cada una de sus tiernas intenciones. Su rostro es de una belleza distinta, sus facciones son de una perfección diferente; sus formas son finas y alargadas, sus extremidades puntas de estrella… La comisura de sus finos labios, la suavidad de su piel aceitunada, su tez pecosa y su nariz chata y respingona. Toda su belleza, toda su perfección, se encuentra más allá, lejos de lo que conocemos, como si ciertamente no fuese fruto de una creación humana.

Muchas veces, ella advierte en mi esa pasión incierta, entonces me sonríe con ojos pícaros, como prometiéndome. Pero vuelve a escaparse de mí y sus labios vuelven a dar forma a un beso que ella manda desde lejos al aire y yo recojo; después se sonroja y se da la vuelta, juguetea con sus alas y se esconde tras ellas. Al plegarlas y recogerse, puedo observar su vestidito, transparencias de colores pálidos, formas de mujer semiocultas en seda suave.
Yo la incito a volver a mí y ella se protege entre sus alas, recelosa y sugerente, inadvertida de que con su ingenua postura, ha hecho subir un poco su faldita descubriendo parcialmente el dibujo y la tierna desnudez de sus nalguitas redondeadas.
Al percatarse, me sonríe abiertamente y se escapa volando entre círculos y piruetas, atraviesa la ventana abierta de mi cuarto y huye, como un meteorito a la deriva, como estrella fugaz para el rabillo de mis ojos.
Sin embargo, otras veces, cuando la miro en silencio, en ardiente deseo, cuando ruego, excitado, ella toma las formas que yo más deseo y sus senos crean nuevas formas solo con la intención de mi mirada, toman tamaño al tacto de mis pensamientos. Cierra sus ojos y yo la transformo, la creo y la destruyo, la enriquezco con mis fantasías, la amo de verdad, en silencio. Su cabello es una llama de vivos colores, ardiendo a mi gusto. Voy dando forma a sus caderas y a su cuello. Con cada una de mis intenciones alargo sus muslos, la atraigo hacia mí y beso la humedad de su vientre templado. Mi elfa sonríe, suda con su cuerpo cambiante, disfruta y se estremece en un éxtasis compartido.

Pero hay otras veces en que la noche se abre y nos invita a pasear bajo su herida. Entonces nos escapamos por la ventana y ella me lleva a los bosques. Yo allí la hablo de esa soledad que no escogemos y que nos hace más fuertes, de la naturaleza contradictoria de los sentimientos humanos; hablo sin parar, sabiendo que, a pesar de sus visitas, a pesar de sus ausencias, de sus juegos, disimulos y piruetas, ella siempre escucha y disfruta con mi presencia.
Paseamos en la noche, mientras se transforma en hoja otoñal o en gato de pelo negro y erizado que salta por los tejados; ahora es una niña que recoge flores de colores y poco después, se transforma en una anciana de paso aletargado para contar estrellas. Mi elfa es un lobo solitario, aullándole a la luna o es rana verde para croar en saltitos estúpidos y divertidos. Es brisa inesperada, meciendo mi cabello y al instante, gota de lluvia para caer a mi paso desde la rama de un árbol y recorrer mi frente.
Sus transformaciones y mis palabras se funden como almas gemelas, como polos distintos atrayéndose sin remedio. Como palabras escapadas de un libro, en busca de las imágenes que describen su alma de tinta y papel.
Pero cada mañana, sin embargo, vuelve la pesadumbre de un nuevo día sin ella, el retorno a una vida real. Cada amanecer, mi elfa desaparece como si fuera para siempre, y yo, no la espero. No la espero porque solo estoy convencido de que volverá, cuando en mitad de la noche, un suave susurro me despierta.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

18/06/2008 09:19. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 1 comentario.

DÍA DE LA MADRE (Rescatado)

20080504162210-mama-con-ivan.jpgLa magia de cada una de tus mejores intenciones, la lucidez de tus palabras cuando fueron sabias. El valor de tu mano cuando dirigió firme y segura.
La ternura de tu regazo en aquellos momentos en los que, en la tarea de ser madre, luchaste por ser mejor que ninguna.
La esencia de tu carcajada inolvidable, de tu sonrisa generosa y sentida. La virtud de todo tu amor, cuando quiso ser inagotable, romántico en desmesura.

Todo esto madre, seguirá por siempre en nosotros, porque el resto, se lo llevo tu repentina muerte y la mar revuelta de una tarde de diciembre. Tarde embravecida en tormenta de agua, sal, viento e ira; en el silencio anclado de reunir nuestras fuerzas para asumir con templanza y dignidad tu despedida. Y con la tarde quejándose, resacosa, bajo un cielo gris plomizo, nuestro padre se enfrenta al mar y a la hosquedad, cruel y amenazante, de este enorme vacío que dejas. Tratando de sobreponerse, de guardar la compostura, entra con decisión en las aguas. Solitario y erguido en un febril desamparo, que es a la vez también el nuestro, es consciente de estar perdiendo mil batallas con cada ola que va siendo teñida con el gris de tus cenizas.
Los segundos se atropellan, los unos con los otros, y su corazón, desbocado, le agita la respiración. Trata de preservar consigo y para siempre esos instantes, a la vez que las aguas del Cantábrico congelan de frío sus piernas.
Y poco después, vuelve a nosotros, simulando un halo de esforzada entereza, arrastrando espuma con sus pasos descompasados, con el semblante marcado y la mirada perdida. Y nos encuentra sujetos a un abrazo, asomados a la orfandaz infinita de una ensoñación brutalmente extraña y surrealista, juntos y unidos en un llanto silencioso, esperándole allí quietos, en la orilla.

En silencio nos alejamos de una playa cómplice de nuestro secreto, nos alejamos del mar, de la arena, los susurros, los quejidos y el viento; nos alejamos despacio, para dejar morir así la tarde. Tarde en la que de nuevo y por última vez, nos hablaron de ti los elementos; tarde toda poderosa en la que estabas, madre, más presente que nunca. Para no olvidar tu gran coraje, tu amor generoso, tu magia, y el significado final de tu eterno mensaje. La dulzura, la dulzura, la dulzura.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329
04/05/2008 16:22. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

DAVID (Rescatado)

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En esa época en el que los complejos amenazan con gobernar con tiranía la vida de uno, el miedo a lo desconocido se aparece siempre como un fantasma sin rostro, acechando nuestros primeros pasos hacia la adolescencia.
Eran tiempos de colegio en los que, entre curso y curso, libros, multiplos y divisiones, se dibujaba, inmortalizándose en mi recuerdo, aquel pueblo del norte, Puente Viesgo. Fue allí donde, año tras año, fueron transcurriendo la mayoría de las vacaciones escolares. Donde lentamente descubrí, con inocencia y naturalidad, el sabor de los primeros sentimientos. Allí, cada mañana de verano, entre montañas y verdes pastos, se escondían algunos de los versos que con el tiempo me iría memorizando. El amor, el miedo, la fantasía, la felicidad, la magia, la amistad…

En aquel pueblo hice muchos amigos y de cada uno de ellos recuerdo cosas diferentes. Sin embargo, hubo uno que fue durante años como un hermano mayor para mí, inspirador de la gran mayoria de mis sueños, un héroe de carne y hueso.
David era mi mejor amigo. David era algunos años mayor que yo y recuerdo que me fascinaba la idea de poder llegar a ser algún día como él. Podía pasar una tarde entera solo escuchándole hablar. Disfrutaba con cada uno de nuestros juegos, con sus iniciativas y con sus ideas.
Su familia pasaba las vacaciones en la casa vecina a la de mi abuela. Cada verano esperaba de nuevo, con gran anhelo, la llegada del coche de sus padres. Aún puedo recordar la emocionante impaciencia de mi espera y la enorme tristeza que sentía después con cada final de verano.
David y yo nos reíamos y nos divertíamos mucho juntos y fuimos descubriendo con nuestros juegos mil sitios llenos de magia y aventura. Hacíamos batallas de soldaditos, cabañas, arcos y flechas, carreras de coches y guerras de pistoleros. Recuerdo también hacer excursiones con las bicicletas o recoger caracoles para vendérselos después al pescadero a cambio de una propina. En otras ocasiones, sus hermanas, Ainoa, mi primo Ruben, las mellizas, todos juntos recogíamos flores y después las machacábamos con piedras para hacer perfumes y regalárselos posteriormente a nuestros padres.
Con David a mi lado, descubrí el respeto hacia la naturaleza, aprendí a saber explotar la imaginación, la creatividad, la importancia de la amistad y del trato con los demás. La gente en el pueblo y todos los demás niños lo respetaban mucho y recuerdo que mi abuelo lo quería un montón. A veces, David se levantaba de madrugada y quedaba con el abuelo para ir a ordeñar las vacas o para ir al prado a segar. Yo que era más pequeño, les acompañaba solo cuando me lo permitían. Una de aquellas veces, David nos hizo una foto a mi abuelo y a mi. Yo iba subido a la burra. Aún conservo la foto, y aunque no tengo ninguna con David, al menos me gusta recordar que en aquella el estaba allí delante nuestro.
Uno de esos veranos, especiales e inolvidables, David me volvió a decir adiós. Sin embargo, esta vez fue para siempre. Sus padres vendían la casa y ya no volverían a veranear más en Puente Viesgo.
Yo, desde el patio de la casa de abuelita, atónito y cabizbajo, observaba cómo recogían sus cosas.
De repente, los padres de David y sus hermanas ya le esperaban en el coche, pero entonces el me llamó, y yo me acerqué conteniendo las lágrimas.

-Toma, esto es para ti. Es un regalo.
Exclamó, extendiendo los brazos mientras, al mismo tiempo, se dibujaba una tierna y emocionada sonrisa en sus labios.

Al siguiente verano mis abuelos murieron en un accidente de tráfico y ya nunca nada volvió a ser igual. Con su repentina muerte, descubrí que mi padre también tenía un papá y una mamá. Recuerdo que sufrí más por él que por mis abuelos y, por primera vez, pensé que la vida no era eterna, nada de eso, ya ni siquiera me parecía tan larga.
Nosotros dejamos de visitar el pueblo con tanta frecuencia, y cuando lo hacíamos, ya nadie parecía disfrutar realmente pasando los días allí. Sentado en el patio de la casa de abuelita, me sentía tan vacío y abandonado cómo la casa de David.

Nunca más he vuelto a verlo, y ahora que ya no soy un niño, comprendo que todas aquellas lágrimas que derramé en mi cuarto, añorándole, eran las mismas que bautizaban mi actual carácter. Que aquella cajita de madera que aquel verano me regaló mi amigo David no contenía nada, pero se iría llenando lentamente con el tiempo…

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

18/04/2008 15:17. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 3 comentarios.

ORO (Rescatado)

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Uno, todo lo que toco lo convierto en oro.
Mi vejiga esta llena de ilusiones extranjeras, así que no pierdo el tiempo en averiguar a que huelen los días, el sabor de la piel de esas horas que no deseo compartir con casi nadie.

-!Que bien hueles!

Te resulto gracioso y me has confundido con otro.

¿Sabes?, Tu cara me suena. En todas las fotos del mundo sonríen niños con tu cara, niños rubios, niños morenos, niños gordos o flacos, niños sujetos a sus gafas o niños agarrados a adultos envenenados. ¿Te vienes a mi casa?

Esta historia es una locura, no debería continuar. Escribiré únicamente si me dejáis miraros y hablaros desde la cumbre de la felicidad, por encima de mis hombros bronceados por los flujos lunares del número dos:
Dos, todo lo que toco lo convierto en oro.
Aparcas el AUDI que te regaló tu papi constructor. Y quieres ser famosa, salir en la tele, haciendo o diciendo lo que sea. Te comerías todas las pollas que se interpusieran en tu sueño putrefacto. Sudemos más, manchemos felizmente tardes verdaderas demasiado limpias, estrujemos todos los sentimientos que se atrevan a llevarnos la contraria. Sonríe, no te vistas aun, no hables, únicamente sonríe y permíteme pintar de nuevo el sótano de tu corazón triste con mi brocha dorada. Prometo no descubrir tus secretos ni leer tus cartas. Tu diario me la trae floja. Resúmemelo todo si te empeñas, que yo me lo beberé después en un batido y en tan solo dos sorbos. Me beberé todas tus conversaciones de ascensor, tus patéticas conclusiones si tú me prometes que tu aburrida vida no me sabrá a plátano pasado. Odio el plátano pasado. Ya solo el olor a plátano pasado pesa en mi ánimo como una hormigonera. Me pides que te abofetee, que te haga daño. Te has dejado tus botas de boutique puestas. Me recuerdas a todas esas otras pijas, insulsas y vacías, a esas amigas tuyas, afiliadas a las pastillas y a la coca de los baños de esas discotecas de ciudad con nombres tan estúpidamente exóticos como burdeles colombianos.

¿Tres?
Tres, todo lo que toco lo convierto en oro.

-¡Me acostaría con todas vosotras en este virado en sepia que me producen las “Yellow”!

Grita un amigo mío lamiéndole la espina dorsal a una tía ahogada en garrafón de lujo. Me acostaría con todas vosotras por motivos tan variados como postres en un restaurante de cinco tenedores. Me acostaría con todas vosotras muy despacito, con mogollón de cariño. Os pediría perdón por cosas que desconocéis por completo, os leería textos inventados sobre vuestras espaldas de cisne enfermo. Os acariciaría con tacto de porcelana, os sedaría con besos de olvido. Bebería de vuestras lágrimas, comería de vuestras sonrisas como un vampiro triste.
Me visto y apago la tele. Huele a tabaco, alcohol y sexo. Te dejo desnuda en el sillón.

-¿Te vas a ir sin desayunar?

-Yo nunca desayuno.

Dos aspirinas y un cortado en un bar de viejos. Una pequeña tele anuncia la llegada de nuevas pateras a las costas del sur. Un sorbo, dos sorbos, tres sorbos, ¿y ahora? ...
Ahora vuelta a empezar. Ahora vomitemos la puesta de sol más bella para todos nuestros enemigos. Os quiero a todos. Os odio a todos. Vendréis a la puerta de entrada a darme la bienvenida con vuestras sonrisas de plástico, mientras yo, apoyado en la puerta de atrás, terminaré de beberme el licor milagroso de todas nuestras despedidas.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
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21/03/2008 12:56. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 7 comentarios.

GOTAS NEGRAS (Rescatado)

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Llueve… ¿verdad?
Únicamente me alimento de películas y de conversaciones que bucean conmigo.
Hay nubes blancas. Hay luz y aire allí afuera pero, mientras quede algún resquicio de oxígeno en mis pulmones, prefiero seguir buceando aquí abajo, en el fondo, en la oscuridad de mi cuarto.
Quizá la tentación de abandonarlo todo sea mayor cuanto más jóvenes e inexpertos somos. Pero aún hay un interruptor incrustado en mi muñeca. Cierro mis ojos. Tus palabras:

-La gente hace daño y tú eres como un trozo de carne sin piel. Llegaras muy, muy lejos o serás un autentico desgraciado. Te lo digo yo, que te conozco mejor que nadie. Yo, que te alquilé mi útero durante casi un año y te vendí mi corazón para el resto de mi vida; te lo digo mientras esta se consume como las provisiones de un montañista. Anda cariño, se bueno y acércame las zapatillas... que aquí no hay montañas que subir con pies descalzos.

-No te vayas, no me dejes solo. No te mueras nunca.

Pero abro los ojos y ya no estas. Respiro el alma de otro de esos días grises y clónicos, uno de esos estúpidos días que parecen fotocopias aburridas de otros tantos y que parecen pesar toneladas asperas e invisibles. Y también estan esos días que son como las gotas de lluvia de una tormenta de verano. Esos días en que nos sentimos pletóricos, felices, dueños absolutos de una vida auténtica y apasionante. Dias de oasis en contraste con los dias de destierro en los que nuestra vida se presenta tan interesante y especial como la partida al busca minas en el ordenador de un tonto.

Cae la noche y me tumbo delante del televisor a ver de nuevo "The Doors", de Oliver Stone y, después, me duermo pensando en la figura de Jim Morrison.

-¿Conviven todos los dioses tan cercanos a la infelicidad?

Lo pregunto porque vuestro Dios está hoy también aquí abajo, en mi cuarto. Vuestro Dios bucea conmigo, aunque él hace trampa. Él es un pez, ágil y perfecto, mientras que a mí y a todos los demás, únicamente nos bautizó como hombres.
Veo una señal a lo lejos, quizás una sonrisa inesperada, quizás sea un anzuelo escondido, pero esta vez prefiero dormir. Estoy agotado. Mañana quizá no me importe subir, volver a la superficie, buscar una señal, pero esta noche permaneceré aquí abajo. Sé que aún no ha llegado mi momento. Se que allí arriba continua lloviendo. Llueve, puedo sentirlo, caen gotas negras.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
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21/02/2008 19:45. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

LOS PIES DE LENNON (Rescatado)

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El silencio del cuarto es decapitado por la guillotina de la mañana.
Sentado en nuestro sofá, aún adormilado, en camiseta y con los pies fríos, observo a mí alrededor. Desde la radio de la vecina se oyen los acordes del “Yesterday” de Lennon; la cafetera gorgotea, el sol se cuela por la ventana y, poco a poco, se me van templando los pies.
Dicen por ahí, mi amor, que todo esto se acaba, como augureros absurdos y catastrofistas, pero a mí todo este pequeño mundo me recuerda, a cada momento, lo tantísimo que te quiero.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

23/12/2007 02:26. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

LA SONRISA PERDIDA (Rescatado)

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Entre el pecho y la garganta se encuentra ese abismo como vacío interior que amenaza y provoca el temblequear del mundo. Y nuestra vida, como sombra alargada de ese mundo, como esa película vista tan solo a ratos y con anuncios de por medio que continua sin esperar a nadie.
No te asomes demasiado, tu sombra yace muerta y nada allá abajo hablará tu mismo idioma. La parte que podemos controlar de todo este sinsentido murió con ella. Muertos en vida, deambulamos perdidos, soñando el despertar de una sonrisa a nuestra medida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

05/12/2007 09:15. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 3 comentarios.

GOMINOLAS (Rescatado)

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Hoy desayuno gominolas y Coca cola y me agarro a la cola de los aviones que despegan con retraso. Vuelo por encima de vuestras cabezas. Puedo otear las avenidas, observar vuestras casas y vuestras familias. Así es, y nadie puede decirme lo que es y lo que no.
Hoy soñé con la banda de hip hop y el cantante era más siniestro de lo que me hubiera podido imaginar. Su vida y la de su grupo eran las vidas de sus propias canciones. Sus vidas comenzaban con la canción número uno y terminaban con la numero trece.
Fumábamos hachís en una cama roja enorme. Yo estaba simplemente allí, con ellos, y ellos lo aceptaban sin preguntar. También había una chica morena, bastante bonita, que tampoco era del grupo, a la que no pensé en preguntar qué es lo que hacía allí, a pesar de que aquél parecía ser sin duda alguna mi propio sueño.
Todo en aquel lugar se desarrollaba como una febril pantomima, sin verdadero sentido, algo parecido a un extraño y singular concierto. Siempre hubiera jurado que ese ruido bajo el ritmo en la canción número cinco eran disparos de metralleta, pero no, los chicos de la banda agujerean el suelo de la cocina con una taladradora enorme.

-La casa tiene un dueño. Exclama el líder de la banda.

-Sí, pero antes de que venga, habremos bebido ya el suficiente vino y fumado el suficiente hachís como para no resbalar con sus babas.

Les pregunto cuál es su canción favorita dentro del álbum, mientras la chica morena mira con curiosidad a través de los agujeros del suelo.

-No viviremos más para ti si sigues con esas preguntas tan estúpidas.
¿Sabes?, estos imbéciles me echaron del grupo una vez.

-Sí, pero caímos en picado, y por eso le pedimos casi de rodillas que volviera. Añade el de los teclados, un tipo lóbrego y escuálido como una viruta, mientras quema sin prisa una piedra de costo con un mechero.
La chica morena echa el humo del porro hacia arriba, me mira a los ojos, me manda un beso y me arroja medio vaso de vino a la cara. Tengo los ojos cerrados y la cara goteándome vino. Creo que ya estamos viviendo la canción numero doce. Si, ahora llega la numero trece, la última canción. Abro los ojos, cojo el porro y lo doy una larga calada. Todos me miran y yo fumo con tranquilad, mientras le arrojo a la morena mi vaso de vino y la empapo de sangre de uva su blusa blanca. Ella nota cómo la observo. Bajo la transparencia de la blusa aparecen la forma de sus dos pechos y se cubre con sus brazos y una media sonrisa. Después, comenzamos a reír y a perseguirnos como dos crios por la cocina.

-¡Llega el dueño! Grita alguien.

La cocina está llena de humo. Está agujereada como un queso gruyer y hay vino derramado por todo el suelo y las paredes, así que cerramos bien la puerta y le esperamos allí sentados. La chica morena y yo nos miramos, y susurrando, le pregunto:

-Dime la verdad, anda, ¿es éste tu sueño o es el mío?

El cantante gira la cabeza, alarga el brazo ofreciéndonos de otro porro, y con una sonrisa invencible en su rostro, nos dice:

-Chicos, esto no es el final de ningún sueño, ésto solo es el final de nuestra canción favorita.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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22/11/2007 00:09. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 4 comentarios.

SOPA DE LETRAS (Rescatado)

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Nada salía según lo planeado.
Y pensó que no podía. Y se concentró en que no podía. Y gritó que no podía. Y, mientras, se detuvo cuando tuvo que continuar y se movió, sin dudarlo, cuando lo mejor era permanecer impasible. Su paraguas acompañó cada sequía inminente y la lluvia caló su frente cada una de las veces. Y tuvo miedo del silencio, con lo que decidió cerrar sus ojos y cantar en susurros, por si el pasillo trataba de sorprenderla con la aparición de un gran temor de ojos brillantes y rasgados. Y miedosa como un ciego en casa ajena, se arrastró en mitad de un escrito sin sentido y con demasiadas "ies griegas"; para borrar con su cuerpo lo más importante de ella misma, y subrayar con su alma lo más prescindible de ella misma, y dejar de una santa vez de llorarle a la luna.
Y así fue como, en el preciso momento en el que ella volvió a abrir sus ojos, descubrió que realmente si que podía. Y pensó que si que podía. Y se concentró en que si que podía. Y gritó que si que podía y sorbió de una sopa de letras calentita y con demasiadas “ies griegas”, mientras en el interior de su mente, se dibujaban todos los planes imposibles del resto de su vida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

16/10/2007 01:07. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

SUPERBIPOLAR (Rescatado)

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1-Se siente todopoderoso o como un super héroe con poderes especiales. (Observen el traje)

2-Aumento de energía desmedido y la habilidad de poder seguir durante días sin dormir y sin sentirse cansado. (Mami, yo nunca duermo, solo descanso)

3-Se siente demasiado contento, o demasiado irritable, enfadado, agitado o agresivo. (Quiero enfadarme como Hulk)

4-Su atención se mueve de una cosa a otra constantemente, habla muy rápido, cambia de tema constantemente y no permite a penas que lo interrumpan. (He dicho)

Los síntomas maniacos típicos del desorden bipolar en niños fueron durante mucho tiempo mis superpoderes secretos favoritos. Y esa calle que se ve en el fondo de la foto es la calle Tudela, en Valladolid, hace unos 27 años.

02/09/2007 05:36. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 4 comentarios.

PRETTY WOMAN (Rescatado)

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Te pregunto por que eres puta. Y tú te vistes con apatía. Observo tus piernas interminables, tu carita perfecta. Se que te lo preguntaron millones de veces, que otros jugaron antes a disfrazarte de Julia Roberts. Pero, mientras yo me pongo las zapatillas y tú te guardas los euros, te lo pregunto así, sin más y sin saber muy bien porqué. Te pregunto por que alquilas tu parcela a cualquiera, si a mí me gustaría ser para siempre su único habitante. Y entonces tú me miras, sonríes en silencio y me respondes que en realidad te sientes como el libro de una biblioteca, que estas llenita de páginas manoseadas y marcadas, de momentos tatuados y manchas de distintas naturalezas. Que eres como un cuento que siempre llega tarde, cuando los niños ya duermen, un cuento de adultos en boca de todos, un secreto desgarrado.

Ya una vez abajo en el bar, un tipejo en chándal y con pinta de obrero búlgaro sube tras de mí las escaleras en tu busca.
Llueve. El frío de la calle me sacude la cara. De camino a casa aprieto los dientes, esquivo los charcos y pienso en la última vez que robé un libro de una biblioteca.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

02/08/2007 19:39. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 7 comentarios.

GRITO (Rescatado)

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Hoy es uno de esos días en el que el café de la mañana ya me catapulta hacia el estrellato de mi cielo particular. Llueve en media España y la ecuación de la felicidad parece hablar únicamente mi idioma. Hoy modelo y escribo yo mismo mis mapas y mis libros de historia. Protagonizo un nuevo día en su estreno mundial.
Pienso que es importante tener días así y lo disfruto entre bailes dislocados y canturreos en la cocina. Sonrío en calzoncillos a mi vecina de enfrente y disfruto de la velocidad con la que desaparece de su balcón disimulando.
Recojo un poco mientras asisto al concierto en mi salón de los Lori Mayers, Sidonie, Love of lesbian, Los planetas... Y de esta euforia maravillosa y digna de relatar, nace este inesperado post que ahora cruza el cielo del ciberespacio como un cohete y explota en mil pedazos de colores, recordándome que la felicidad nos visita siempre muy caprichosamente, pero que cuando lo hace, nos embriaga de ese sentimiento verdadero e inigualable en el que sonreímos para dentro y para afuera, como en un grito ensordecedor, sabiendo que todo va a ir bien.

06/07/2007 02:43. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 4 comentarios.

CROMOS (Rescatado)

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Días extraños, noches largas como toneladas de chicles sin sabor. Nadie quiere dormir solo. Nadie quiere dormir. Todos testigos de lo que sea. Exhibicionistas voluntarios. Muertos en vida.
Lo importante ya no es importante, mientras solo piensas en que gastar el dinero.
Nuestra suerte no se puede comprar, es una citas a ciegas con nosotros mismos. Pero tus citas a ciegas son como citas sordas, mudas y cojas. Citas que terminan antes de comenzar.
Compramos para devorar calorías prefabricadas. Compramos para quemar calorías prefabricadas. Compramos bajo el superávit de información, de anuncios, tonos, politonos, créditos bancarios, Spams y sexo de neón, explícito y cruel como un empacho eterno de nuestra comida favorita.
No podemos ordenarlo todo. No hay tiempo y ahora no recuerdo las recetas de la abuela, ni los números de teléfono de mis amigos, no recuerdo las palabras mágicas, los cumpleaños de mis hermanas, ni hay momentos para detenerse y reflexionar. No importa la película, ni el acompañante. La luz se apaga y en la ansiada oscuridad, nuestros pecados sonríen abiertamente en un onanismo mordaz y estúpido. Llenaremos todos los agujeros, taparemos todas las grietas, pintaremos el cielo, colgaremos bonitas postales de vacaciones demasiado fugaces y ajenas. Tomaremos el sol en la cuneta de la vida que nos ha tocado vivir. Veremos pasar el atasco. Hablaremos por hablar y cualquier argumento será bueno mientras nuestras tripas permanezcan gratamente ensordecidas.
Saca un Poker y levanta esta partida de mierda. Yo llevo ya un buen rato pensando en otra cosa. Pienso en que la vida a veces es como una colección de cromos, con las caras de cientos de futbolistas muertos. Sonreímos con nuestras insignificantes victorias sin mirarle a los ojos a nadie.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

26/06/2007 13:47. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

VOYAGER (Rescatado)

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Italia es un ciempiés haciendo zancadillas, un festín para vampiros con invitados de plástico, una ciega asesina besándote en los labios. Yo soy un monstruo azul saliendo de un mar cenagoso.
Guardé la respiración allá abajo durante demasiado tiempo por si todo esto llegara a ser un secreto. Pero tú mirabas hacia otro lado.
Francia será fugaz y áspera como una explosión. Como el recuerdo del impacto entre dos estrellas que quizás nunca estuvieron allí.

LEER VIAJE COMPLETO

02/05/2007 01:46. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

SERPIENTES (Rescatado)

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Hay semanas que son como serpientes.
Zigzaguean fugaces y solo nos dejan ver las semanas de delante desde el interior de su vientre.
Yo he tenido suerte, aún me encuentro con fuerzas y además, esta serpiente, aunque aún no lo sabe, es tonta y vegetariana.

26/04/2007 09:30. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

ESCRITO PERDIDO (Rescatado)

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Recuerdo que un día de Agosto, recién llegado a Alemania, escribí un pequeño relato sobre un sueño que tuve, pero sin saber muy bien ni como ni donde lo perdí.
Se han precipitado los días y los meses tan deprisa como una fila de fichas de domino, empujándose unas con otras. Puedo notar como dos bellas mujeres unen dos momentos distintos con un largo y hermoso lazo de seda. Uno me hablaba de empezar, descubrir, aprender, enfrentarse. Y el otro, meses después, de olvidar, superar, añorar, emprender, luchar… terminar.
Recuerdo que aquel era un escrito en el que yo hablaba de alguien que se transformaba en muchos animales distintos. Era un escrito estupendo, con un buen mensaje al final que tampoco consigo recordar.
Ahora sale el sol, mi cabeza parece ser una mandarina pelada y el resto del mundo son solo una bandada de pajarracos acechando mis jugosos gajos. El temor sigue siendo una sombra desnuda para mis veintitrés heridas mortales, pero nunca más desperdiciaré mi tiempo pidiéndome perdón a mi mismo. Por esto continuo bebiendo sangre robada de vuestro templo, cuando las noches son mugrientas y nos separan…
Perdí aquel relato y en su lugar escribí otros muchos, y también conocí lugares y gentes nuevas. Encontré un sendero en la piel de un Dios de alquiler, alejado de vuestra prisión de nubes sangrientas. Y me aferré, desesperado, a mi soledad para no doblegar mi paso esperanzado. Y aquel devaneo que pensé duraría solo algunas semanas, se transformó en un inesperado noviazgo de casi un año.
Llegaría el final de mi historia en Alemania, sin saber que volvería, entendiéndo que la felicidad ni se busca ni se alcanza, la felicidad se desarrolla y eso conlleva tiempo… El tiempo necesario para descubrir que aquellas dos hermosas mujeres tan solo eran dos ratas muertas pudriéndose lentamente en mi ventana.
Me siento en mi cama, saco un papel, un boli y sonrío. Voy recordando mi sueño, mientras comprendo que aquel lazo de seda une un principio con su final y que, en realidad, nada y a la vez todo se puede resumir en algo tan simple como eso.

Iván Sáinz-Pardo
"El Sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

06/03/2007 13:11. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 8 comentarios.

LOLIN (Rescatado)

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Voy a apretar de nuevo los dientes sin la intención de seguir espabilando esta historia muerta. El cascarón es demasiado estrecho y los bordes punzantes se me clavan en el costado. Todo el mundo está triste a mí alrededor, y yo, mientras tanto, trato de desaparecer cada día transformándome en cosas en las que antes nunca creí. El polen en flor vuela por los aires, lo inunda todo, y mis ojos y mi nariz se irritan sin remedio.

Lolín era una amiga mía del colegio. Íbamos siempre juntos a todos los sitios y recuerdo que también ella tenía una alergia terrible al polen. Lolín era una chica, pero jugaba al fútbol mejor que yo. Lolín era una chica, pero cazaba enormes lagartos verdes y encestaba triples.
Las chicas, en el colegio, acostumbran a jugar a la goma y a corretear histéricas por el patio. Piensan siempre en el día de los enamorados y en hacer a tiempo los deberes. Lolín parecía un chico. Lolín jugaba a las chapas, a hacer rabiar a las otras chicas, a la guerra de piedras, a subir a los árboles, al fútbol, y era cinturón naranja de kárate.
Yo, al principio, me apunté al equipo de futbito sin demasiado interés, y acabé siendo el portero. Lo cierto es que siempre pensaba en todo menos en lo que hacía en cada momento. Nada me interesaba lo más mínimo. Me dejaba llevar, siempre ausente, inmerso en mi propio mundo.
De niños deambulamos como marionetas sin función, nos movemos por ahí, cargando con todas nuestras preguntas y temores a cuestas, preguntándonos si estarán o no suficientemente limpias las manos que, desde abajo, nos mueven y nos dirigen.

-La función va a empezar:

El colegio, moscas en la ventana, bocadillos de tulipán y chorizo, Lorenzo, pepinillos y cebolletas, el equipo A, las Navidades en Puente Viesgo, sed, polvo, ortigas, el Capitán Trueno, aquellos niños perdidos en un laberinto, charcos, los deberes, el miedo a los médicos, alubias y pescado, Informe Semanal, la fiebre, divisiones, cumpleaños, cubatas de ginebra para mi madre, La historia interminable, papel cuadriculado, los helados de Petri, dolor de anginas, películas de vaqueros, raíces cuadradas, pipas saladas, mi tía Eva, peonzas, filetes de hígado, por la tele niños como de mentira en Etiopía, Asun, el dolor de rodillas por el crecimiento, David, las largas horas de recreo, El coche fantástico, la loción antipiojos, las heridas en las rodillas, Hugo y su Spectrum con teclas de goma, los domingos de kiosco, los abuelos, el accidente de los abuelos, mi padre sin sus padres, el comedor del colegio, El planeta imaginario, la lluvia, Juli la profesora, el miedo a la muerte, Canción triste de Hill Street, Togi, las canicas de colores, los intoxicados por la colza, la casa vieja, V, las aburridas clases de natación, los pepitos de chocolate que compraba papá para después de las aburridas clases de natación, los veranos en Puente Viesgo, más cumpleaños, Josefina y Bea, baños en el río, el anti piojos, La bola de cristal, el Cattos y el Artesa, el mal sabor de las lentejas, El increíble Hulk, Jorge García, el miedo a la oscuridad, El Comando G, golosinas, frío, Soco, E.T, petardos, vasos de leche, tía Tere, escritos en el diario, el señor don Ángel, Momo, soldados de plástico, caligrafía, Jorge Redondo, el cinematógrafo, los domingos en el campo, agua estancada, el carnaval, las mellizas, lagartos verdes, el Un, dos, tres, la playa, contar con el abuelo los carros de hierba de camino a la playa, el olor del Visvaporú, Henry, el miedo a que las cosas cambien, Alberto y sus inyecciones de insulina, aquel chandal siete días a la semana, recoger la cocina, el miedo a quedarme solo, el miedo a crecer, el peso de todos los miedos, Lolín, Lolín y su alergia al polen.

Antes de Lolín yo jugaba en el equipo de mi colegio al futbito. Nadie quería ser el portero, yo sí. En la portería, no tenía que estar todo el tiempo corriendo detrás de aquella estúpida pelota y disponía de más tiempo para mis divagaciones. Era mejor esperar allí y tratar de desbaratar las jugadas del contrario.
Yo tenía un traje azul y negro como el de Arconada y unos guantes de portero cuando no me los dejaba antes olvidados en algún sitio.
Creo que, a pesar de mi falta de interés, tenía un don especial para la portería. Lo paraba prácticamente todo, y los padres que nos iban a ver me aplaudían a rabiar.
El único problema eran mis gafas, bueno, mejor dicho, mi único problema eran mis cuatro dioptrías en cada ojo. Era el portero y el único del equipo con gafas.
Tenía la tediosa manía de destrozar unas gafas por partido, y no rompía más porque no solía tener de repuesto. Cuando las gafas se me rompían de un balonazo ya en la segunda parte, no era tanto problema, pero, cuando me las reventaban nada más comenzar, después no me quedaba otro remedio que parar a ciegas todo el resto del partido.
Pero no todas las veces paraba los balones con la cara, a veces también me daban balonazos en los huevos. Todos me aplaudían muchísimo, y yo, mientras, en el suelo, me retorcía de dolor.
Como sólo veía el balón cuando éste ya estaba demasiado cerca de mí, había desarrollado unos grandes reflejos. Pero siempre llegaba algo tarde, y era por eso que nunca acertaba a parar los balones con las manos.
A veces reservaba mis gafas para la segunda parte, que era cuando se resolvían los partidos. En la primera me freían a balonazos, pero de esta forma, al menos, podía ver algo de lo que ocurría en la segunda.
Los dos primeros años fueron los mejores, aun a pesar del dineral en gafas y el dolor de huevos, pero, al tercero, todos éramos ya más mayores y los balonazos comenzaron a ser mucho peores. Finalmente debí de cogerle miedo al balón y ya todo fue un desastre.

De pequeño observaba el cielo y las plantas y también a las hormigas y a todos los demás insectos. Me gustaba recrear grandes batallas entre los bichos, y con los hormigueros, me lo pasaba especialmente bien. Yo era un gigante, un humano monstruoso que aterrorizaba a toda una ciudad. Aplastaba con el pie a varias de ellas, y el resto, se volvían como locas entrando y saliendo de su hormiguero. Me gustaba simular sus voces:

-¡Nos atacan! ¡Corred, poneos todas a cubierto…!

-¡Hormiga Dios, sálvanos... Nos van a matar a todas! …

-¡Yo no quiero morir, tengo mujer hormiga y tres hormiguitas! …

-¡Estoy herida, he perdido una antena, que alguien me ayudeee!...

Después, al irme, me imaginaba como el protagonista del informativo de las hormigas:

-Buenas noches, hoy comenzamos nuestro espacio informativo con la triste noticia de la nueva matanza ocurrida en una de las poblaciones de Hormigafrágima del Norte donde más de una veintena de ciudadanas han perdido su vida, y cerca de una docena han sido heridas por el ataque de un humano asesino con gafas.
Nuestra hormiga reportera se ha desplazado hasta el lugar donde…

Algunos años más tarde llegó Lolín a nuestro colegio. Lolín tenía una hermana más pequeña y una madre con muchos problemas, del padre nunca supe nada. Creo que ella tampoco. Desde el principio nos caímos bien y empezamos a ir juntos. De Lolín recuerdo sobretodo eso: el Kárate y su alergia al polen.
Animado por ella, me apunté, unos años más tarde, también a Karate, y después de un tiempo, llegué a ser cinturón azul.
Recuerdo que el primer día, no sé por qué razón, me pusieron con los pequeños. Yo estaba nervioso y me sentía ridículo y extraño con ese karategui blanco. Hicimos media hora de calentamiento, y después, el profesor nos mandó colocarnos en filas. Lo cierto es que, además de nervioso, me sentía realmente fuera de lugar entre tanto kimono y tanta palabreja en japonés. En aquel gimnasio olía insoportablemente a pies y a sudor, pero nadie más que yo parecía apreciarlo, o al menos a nadie parecía importarle. Yo, mientras, no dejaba de pensar en la peli de “Kárate Kid”.
Hicimos el primer ejercicio de patada, y después el siguiente y otro, mientras yo, perdido como un cura en un burdel, trataba de imitar los movimientos de esos niños que me rodeaban por todos los lados con sus cinturones de colores. Entonces fue cuando ocurrió. El siguiente ejercicio era una patada giratoria hacia delante. Primero la hizo despacio el profesor, y detrás nos tocaba repetirla deprisa a nosotros. Dio la orden, y yo, sin ni siquiera darme cuenta, mandé de un patadón a casi tres metros de mí a la niña que tenía enfrente. Yo nunca había levantado tan alto las piernas y no era consciente de hasta dónde podía alcanzar. La niña, por supuesto, comenzó a llorar como una histérica, y todos se me quedaron mirando con caras extrañas. Recuerdo que enrojecí como una piruleta y deseé que me tragara la tierra.
El profesor necesitó varios minutos para calmar a la niña, e inmediatamente después, se volvió hacia mí.

-Muchacho, tú eres el que debe controlar tus piernas y no al contrario. Continúa trabajando.

Al siguiente día ya estaba con los mayores.
La verdad es que yo nunca he sido el mejor en ningún deporte, y pienso que quizás fuese porque siempre me cansé demasiado pronto de todos ellos.
Estuve apuntado a casi todo: un año en atletismo, tres en natación, otro en baloncesto. Hice un par de cursillos de tenis y jugué al béisbol, balonmano y boleyball. Pero lo del kárate fue gracias a Lolín, que me animó siempre desde el primer día en que la conocí.
En el comedor, teníamos casi tres horas libres para jugar en el patio, y muchas veces, jugabamos Lolín, Jorge García y yo juntos.
Un día en el que estábamos cogiendo fruta de los árboles y Lolín estaba subida a un peral, ésta nos sorprendió a Jorge y a mí asomados a la abertura que, desde abajo, se podía ver en su camiseta. Con cierta dificultad, se podía apreciar la forma de sus dos adolescentes pechos. Recuerdo que Jorge y yo nos reímos mucho y que ella, sin bajarse del árbol, nos llamó capullos y no le dio demasiada importancia.
Lolín y yo pasábamos horas y horas juntos cuando las horas eran largas como semanas, según esa percepción infantil del tiempo, y supongo que fue mi mejor amigo durante varios años; después, de alguna forma, no recuerdo tampoco cómo, desapareció de mi vida.

Una tarde, ya muchos años después, volviendo de la Universidad, me la encontré por la calle Santiago. Lolín tenía el pelo teñido medio de verde, desaliñado y de punta, y su aspecto era sucio y bastante lamentable. Llevaba cadenas y pendientes por todos los lados, unos pantalones manchados de lejía y una visible cojera. Quise alegrarme de verla, pero no sentí más que un conato de intranquilidad.
Nos saludamos y me contó que, un par de años atrás, había tenido un accidente por el cual había perdido la movilidad de una de sus piernas. También, cómo finalmente la tuvieron que colocar quirúrgicamente media rodilla de metal.
Lolín me acompañó hasta la parada relatándome todos y cada uno de los detalles de su operación, y una vez allí, sacó un pañuelo. Se sonó delante de mí, y sonriendo, me dijo:

-La alergia, ¿recuerdas?

Al encontrármela, yo sólo tenía un viaje en el bonobús y cuatrocientas pesetas, al regresar a casa en el autobús, únicamente me quedaba una especie de amarga melancolía.
Yo sabía perfectamente que mi dinero, a pesar de todo lo que ella decía, no la iba a ayudar en absoluto, y recuerdo también que, apoyado en la ventanilla, de camino a casa, me pregunté si la vida, realmente, trataba por igual a todos los niños y niñas.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

REGALO DE NAVIDAD (Rescatado)

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Las estrellas disfrazadas en su propio carnaval celeste, con la luna como testigo accidental, ignorada por todos, llorando su plata invisible por las mejillas de la ciudad. Calles maquilladas, luces de neón, compras impulsivas como bálsamo prefabricado, portales repletos de limosnas por llegar.

Observo cada nueva Navidad desde el mismo escaparate. Ante mí, circulan manadas de sonrisas de plástico, orientadas por rutinas consumistas de desilusión.
Los capullos motorizados dando su mejor do de pecho, especialmente alterados, esclavizados y ebrios por insulsas comidas de empresa.

Esta prohibido ser adulto en Navidad. Los villancicos se venden como politonos y desde Oriente ya no premian la buena voluntad de los niños de Occidente. Hay guerra Santa declarada y los tres reyes pertenecen a Al-Qaeda.
El papa Noel, fumando un Camel, se detiene un momento ante mi pobre escaparate y se ríe de mí. Es un informático desempleado, un tipo paseándose con desgana, ofreciendo caramelos caducados bajo una barba falsa. Un memo que únicamente sirve para bajarse fotos pedófilas de Internet y promocionar subliminalmente la Coca-Cola.

Entonces pasas tú. Me ves y me sonríes, y yo, desde el otro lado del cristal, te grito:

-!La Navidad no existe! Cómprame ahora, regálame, aunque cueste mucho más. No podré aguantar hasta las rebajas.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

01/01/2007 13:16. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 8 comentarios.

LAS ALMENDRAS (Post rescatado)

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De oca a oca y tiro por que me toca, un seis y me iré directo al calabozo. Tengo sin embargo cinco posibilidades para seguir comiendo paté de primera clase. Cinco números para seguir escuchando finales de historias que aún no han comenzado, para imitar con el corazón el ritmo de un piano demasiado nervioso y sucumbir a una noche más delante del ordenador.
Una vez tuve un amigo que tenía una madre. Eso no resulta peculiar ni mucho menos, de hecho todo el mundo que yo conocía por aquel entonces tenía al menos una. Pero este amigo tenía una madre muy especial; cada tarde, antes de mandarnos de nuevo al parque, aquella señora nos preparaba almendras garrapiñadas y nos las repartía por igual como si del legado de dos buenos hermanos se tratara.
Cada día, tras la escuela, nos montaban en un autobús que nos repartía a cada uno, parada por parada, de vuelta a casa, junto con nuestro bocadillo y nuestros dibujos animados.
Si la tarde era buena, a veces, podíamos aplazar nuestros deberes y Asun, la chica que nos cuidaba, nos llevaba a mi hermana y a mí a la Plaza San Juan donde me solía reunir con los mismos chavales de siempre.
Lo primero que hacía nada más llegar, era subir por las escaleras a la casa de mi amigo. Aún recuerdo la excitación que me provocaba aquel olor producido por el azúcar caramelizándose sobre el fuego. Siempre encontraba la puerta de la casa ligeramente entornada, y en la cocina, al entrar, a aquella mujer mayor y su acostumbrado beso de recibimiento en la frente:

-¿Qué tal en el colegio?

Y sentados en una banqueta esperábamos con impaciencia las almendras.
Yo en aquella plaza, cada tarde, me dedicaba casi exclusivamente a extraviar diferentes objetos:
Mi balón nuevo de reglamento, el monopatín de competición, el saquito de canicas, unos zapatos negros, unos guantes de portero, aquella colección de marionetas de Barrio Sésamo…
Además de perder cosas y, posteriormente, llorar por ellas, también jugaba a las chapas y a las peonzas. Pero cuando también perdía mi peonza o nos daban algo de dinero, comprábamos petardos en el kiosco de la señora Rosa para saciar nuestro sadismo infantil haciendo explotar escarabajos, gusanos y todo ese tipo de bichos.
No recuerdo la última vez que subí por aquella escalera. Ni recuerdo cuando fue la última vez que comí de aquellas almendras. Supongo que todo transcurrió con bastante normalidad, pero el caso es que llevábamos varios meses ya sin subir a la casa.

Una tarde de otoño el cielo amenazaba con diluviar, mientras mi amigo y yo, reventábamos una lagartija atándola viva a uno de los petardos de la señora Rosa. En cuclillas, observando los pedacitos del animal esparcidos entre la arena, mi amigo se puso a llorar, y sin levantar la vista del suelo, exclamó:

-Mi madre esta muerta.

En un instante anocheció, perdí mi bufanda nueva, comenzó a llover y Asun nos llevó de vuelta a casa.
Una vez allí, cené, y esa vez, sin llorar como era costumbre por lo que había perdido, me metí en la cama.
Mi amigo ya no tenía madre, y yo, en realidad, no era capaz de comprender lo que, en sí mismo, todo aquello significaba.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

01/12/2006 00:49. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 7 comentarios.

SENTADO EN EL LABERINTO (Rescatado)

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Sentado en el laberinto, miro a un punto fijo sin mirar, espero sin esperar y cuento los minutos, los segundos, las horas y los días con una calculadora de bolsillo.
En el laberinto, hay rosas de muchos colores, pero todas pinchan. Y hay desgraciados desparramados por los bancos, que beben cerveza de lata ya desde las siete de la mañana. Uno se levanta con desgana para ir a trabajar, con el estómago aún encogido, y se los encuentra abriendo ya la primera. A la vuelta, siguen aún en el mismo sitio, así, como si el tiempo no pasara, ebrios, alborotando como chiquillos.
Ahora cuento con mi calculadora los trabajos en los que no me gustaría trabajar y utilizo las centenas y los millares, mientras, los pájaros pían confundidos sin saberse sus propias canciones.
Aquí sentado, me gusta observar a la gente e imaginar sus vidas. Aquí sentado, me gusta imaginar a la gente y observar sus vidas. Aquí sentado, circulan delante de mí, todas esas vidas silenciosas, gentes con prisas en los bolsillos, gentes sin rostros peculiares, sin respuestas, ni mensaje.
Llueve sobre y bajo el telón gris de los días, lluvia amarga que cala desde arriba, y desde abajo. Llueven lágrimas de ciudad por los cuatro costados, y los autos sacuden su ira en tormentas ficticias, rasgando silencios. Las ambulancias y la policía de sirenas estridentes deambulan, fugaces, buscando desgracias y vidas consumidas y moribundas.
En el laberinto hay mafias rusas, mafias chinas, turcas, albanesas e italianas. Hay tantos por cientos, pizzerías, tagesmenü a diez marcos, autobuses que llegan con retraso, jóvenes prostituidos por la telefonía móvil, locales de alquiler, turcos pobres con BMWs caros, animales domésticos, kebabs, McDonalds y terrazas llenas de jarras de cerveza a cambio de monedas y billetes que van y vienen en transacciones calculadas y aburridas.
Sentado en el laberinto, cierro los ojos e intento dormir un poco, con la intención de recuperar las fuerzas perdidas. Más tarde podré seguir buscando un instante, una sensación verdadera, un pedacito de felicidad con forma de puerta de salida.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

01/11/2006 01:47. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

SUERTE (Rescatado)

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Hoy soy una jodida ulcera en el estomago de mi propio destino. Hoy soy el único sendero, la silla mas incomoda, soy el despertador que menos madruga. Hoy soy comida para peces, pero vosotros ni siquiera sabéis nadar. Hoy mi suerte es como un puñado de burbujas de jabón escapándose por la ventana del despropósito, aunque no por ello, voy a malvenderos mi buena estrella.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

21/10/2006 21:13. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

BESO DE PAPEL (Rescatado)

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Violeta eres, en cada beso de papel.
Esta es la semilla venenosa, la bendición mortal de cada una de tus balas perdidas.
Me cuesta odiar, pero lo hago a veces, siempre bajo la grotesca inercia de los días que se extinguen, quebrados de sentido.

Y tiene que haber algo así, en cada mañana rota, cúmulo infinito de caras aburridas tras nuestras puertas con llave. Cuelgan de un tendal universal nuestras almas sucias e impregnadas. Y tiene que haber algo así, para que por fin aprendas a sortear las zancadillas, aunque éstas sean de piernas como tanques. Y no me preguntes más que significa todo lo que no entiendes, porque parecemos dos caballitos de mar a la deriva y porque, simplemente, no quiero entender el significado de todo lo que preguntas.

Violeta imposible. Y ya nadie nos escucha.
Hay tantos agujeros sangrientos en nuestro corazón como días vacíos en el cargador. Pero yo nunca pretendí ser faro único en cada una de tus noches sin luna. Y tiene que haber algo así, hoy que me apetece trasnochar y sentirme inmortal e imprescindible, hoy que tu sonrisa más bien parece una fractura, y yo corro a esconderme en el subsuelo de mi cuarto, por si de nuevo lloviesen cuchillos del cielo de tu boca.

-¡Shss !... ¡Calla! ¡No hables! No digas nada. No preguntes más. Porque yo ya no estoy aquí, y en realidad, nadie nos ha preguntado.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

11/09/2006 11:19. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

DIEUWKE (Rescatado)

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La noche estaba parcialmente cubierta. Desde la oscuridad, desde su escondite, la luna y las estrellas parecían querer espiarlo todo. Al salir del camping, nos agarramos de la mano para caminar en silencio por la carretera estrecha que lo bordea. Caminábamos con la respiración algo entrecortada y en silencio. A veces sobran las palabras, siempre y cuando, cómplice de los suspiros y de ese lenguaje de gestos nerviosos, es el amor el que habla.
En los comienzos, es así, nada importa más que la ceguera, la explosión de sentimientos, el ahora.
Ella era casi tan alta como yo, con su larga melena rubia y sus dieciséis años. Yo tenía tan solo un año más y el corazón abierto de par en par, como un gran ventanal, para recibir del exterior leves brisas o violentas tormentas.
Fue en una noche de intensa lluvia, curiosamente la única en todo aquel verano abrasador, cuando llegamos al camping.
Ése era el segundo verano en que mi familia y yo íbamos de vacaciones a Oyambre. El primer año conocimos a una familia de holandeses, y durante todo el curso, mi hermana y yo estuvimos carteándonos con ellos. Janet era de mi edad, una holandesa alta y muy guapa con una hermana, Ester, algo mayor que nosotros. Así es que quedamos en volver a veranear juntos en el mismo sitio, y allí estábamos, montando nuestras tiendas de campaña bajo la lluvia, con las luces del coche como único faro en el temporal. Las gotas me caían de la gorra a la nariz, mientras obedecía junto a los demás las ordenes de mi padre, que se revolvía entre más de una veintena de varillas metálicas. En semejantes condiciones, parecía un milagro llegar a hacer nada.
Observé entonces cómo unas sombras, murmurando alguna cosa en inglés, se acercaban a nosotros. Mi padre, algo perplejo, nos miró a mi hermana y a mí, como esperando algún tipo de reacción por nuestra parte. Me subí un poco la gorra y descubrí, delante de nosotros, a un señor alto y gordo, embutido en un chubasquero azul, gesticulando y haciendo ademán de querernos ayudar. Detrás venían tres chicas, también ocultas bajo sus chubasqueros. Una de ellas parecía saludarme con la mano, y cuando se acercó un poco más a nosotros, pude reconocerla. Era Janet que, acompañada de otras dos chicas, nos sonreía abiertamente mientras cuchicheaban en su idioma.
Ahora, mi padre nos dirigía a todos de nuevo, enérgico, con optimismo, ya tenía nuevos aliados para su guerra personal contra las varillas.
Terminamos de montar las tiendas, y los holandeses, muy gentilmente, nos invitaron a tomar algo en su parcela en son de bienvenida.

CONTINUA AQUÍ.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

01/09/2006 04:13. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 1 comentario.

TETE (Rescatado)

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Se me cierran los ojos. Producto quizás de ese licor mal destilado, herrumbre etílica de la tienda de techo amarillo. En el carnaval de mi vida las negras no sonríen, únicamente se mueven bajo la música del viento y el traqueteo plomizo de mis labios. Las negras mueven sus sexos como putas tristes. Sus ropas no son de calidad como en Río, aquí aprovechan los residuos y los hurtos. Un loco me dijo que la coreografía de nuestros días pertenecen a una vieja cultura extraterrestre. Las negras nativas exaltan estas tradiciones que las manejan y las controlan desde la pelvis como muñecas de madera. La respuesta no está en la Soca, ni en la tradición hispánica ni africana, sino en esa especie de centro de poder invisible y tenaz que las contorsiona calculadamente en un lenguaje corporal recio y extraño.
Se me cierran los ojos y ante mí pasan, una tras otra, las comparsas de Port of Spain, como un grotesco carrusel sin final. He vuelto después de tantos años hecho un viejo miserable y taciturno.
Yo era un niño flaco, un negro demasiado bajo como para poder ver el futuro desde una buena perspectiva. Mi madre era una mariposa de bonitos colores, una bonita negra que también recorría las calles de Trinidad. Mi padre era un gusano febril e intoxicado que la esperaba en casa con la mano cerrada. No me enseñaron nada útil. Ahora lo entiendo. Ahora se que para sobrevivir nos pagan por construir muros que nos alejan de nosotros mismos, de nuestra propia felicidad.
Aquel carnaval me calcé unos zancos altísimos y me puse el traje azul que me hizo mi abuela. Me quedaba pequeño pero no me importó. Desde allí arriba pude ver el puerto, la isla, el mundo. Entre la gente sentí la samba, la batucada, el ritmo feliz de los corazones de mi pueblo. Desde allí arriba bailé y bailé hasta caer exhausto. Aquel fue mi último día en Trinidad. Un barco mercante me llevó hasta España al día siguiente. Pero aquella noche, desde lo alto de mis zancos, bailé, canté y recé por mi madre muerta. Ella nunca había estado tan feliz, ni yo nunca tan cerca de ella.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

03/08/2006 11:29. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

LA PARADA DEL ARBOL SIN SOMBRA (Rescatado)

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Fuego, tierra y universos de madera dentro de mí…
Despierto entre astillas y estrellas rotas, tumbado sobre el polvo rojizo.
La luna, esta noche, es una canción de Jazz en mi cabeza, derritiéndose lentamente en mi vendetta interna. La luna, esta noche, es un corazón de leche, cómplice y testigo de como mis amigos continúan escondidos en casas lejanas que no conozco… bajo las alfombras.
Mi país es un susurro de hojalata, es una sombra que respira extrañamente y me espera acurrucada. Mi hogar no bebe de mi mismo vaso y nunca se refleja en mi espejo.

-¡Vete al infierno y no me esperes, permaneceré un poco más en todo lo que soy y en todo lo que nos separa. Es demasiado tarde, ya quemamos todas nuestras naves.

El árbol sin sombra nos espera a todos en algún sitio, entre el rumor de la felicidad y el constante llanto del dolor. Sus raíces son como el manantial de nuestra existencia: nos retiene y es leche; nos aísla y es vino; nos sustenta y es sangre. Y mientras, paso mi vida besando instantes, transformando circunstancias, tentando destinos.

Ya en el autobús, beso con inusitada ternura a dos jóvenes que no conozco. Su respiración, cercana, acaricia mi pecho en un escalofrío turbio y extraño. Acaricio sus mejillas suaves y me empapo de su fragancia, aroma aterciopelado y femenino que, gratamente, me acompaña hasta uno de los asientos traseros. El suspiro con el que me dejo caer, al estrellarse contra el cristal de la ventana, se trasforma en un vaho grisáceo, en un mar de esmeraldas y de vaporosos guiños.

-!Qué dulce eres!, exclama la muchacha más rubia, a la vez que se sienta junto con su amiga muy cerca de mi.

-!Odio ser dulce!, odio ser más para los demás que para mí mismo, la replico. Odio ser lo que soy más veces de las que puedo sentirme ser yo mismo, porque los días mientras tanto, vienen y se van vacíos…

Y la amiga, me mira y añade:

-¿Sabes?, no te marcharás sin darnos otro beso.

El autobús va haciendo paradas de vez en cuando, al tun tun, sin ningun orden ni sentido. Quisiera saber a donde nos conduce este maldito autobús, preguntarles a ellas, pero mi mirada errante lleva ya demasiados minutos en otro mundo, así que permanezco abstraído, dejándome llevar únicamente por ese manantial de luces y sombras al otro lado de la ventanilla...

En el escaparate de mi vida, echo de menos los consejos que fueron faros de luz perfecta en mi oscuridad infantil. Echo de menos la camaradería de aquellas amistades puras e inmaduras, amistades unidas por el quebrar sordo e intemporal de los días de colegio.

Y finalmente dirijo mi mirada a ellas de nuevo, que siguen allí, calladas, a mi lado, y las digo:

-Vosotras dos no os marchareis sin antes escuchar el cuento de “El herrero enamorado”:

“Érase una vez, un herrero muy trabajador que vivía en un pueblo precioso lleno de gente feliz. Trabajaba durante todo el día y también durante parte de la noche. Su misión era la de fabricar armas suficientes como para poder defenderse del otro pueblo vecino, también precioso y lleno de gente feliz.
Debido a la importancia de su misión y a la gran responsabilidad que suponía, el herrero siempre aprovechaba cualquier momento para seguir con su trabajo. Sin embargo, aquel día de verano se presentaba inundado por una especie de ira ciega e inaudita, y el herrero se sentía inquieto y algo excitado. Las notas del trovador sonaban por primera vez extrañas en el tintinear caprichoso de la tarde.”

Las dos jóvenes escuchan con atención como con mis palabras voy dando forma y vida al cuento. Mientras, con cada parada, la gente va abandonando paulatinamente el autobús. Se bajan a puñados para tumbarse delante de las ruedas y esperar de esa forma su muerte. Arrancamos de nuevo para atropellarles y continuar con nuestro disparatado viaje.
De esta forma, tan absurda como inamovible, y de forma progresiva, vamos quedando menos.

“Pero un ángel apoyó la cabeza en el yunque del herrero y todos sus destinos se desvanecieron en los límites de un horizonte embriagador y desconocido; lejos de su ámbito humano, imperfecto y limitado.
El herrero se había prometido a si mismo continuar para siempre con su trabajo para salvar así a su querido pueblo. Ellos contaban con él. Y él únicamente deseaba convivir con su destino y su misión, acompañado de tal responsabilidad. Sin embargo, aquella tarde, su propósito se había envenenado por una repentina demencia de amor. La atractiva hija del gran poeta de su pueblo, le rondaba en las cálidas tardes de aquel verano y él, indefenso, preso por su belleza, no podía evitar dejarse arrastrar por una pasión desmesurada y todopoderosa. El herrero, enamorado, desatendió por primera vez en toda su vida su importante labor para escaparse con la hija del poeta a la tierra de los lagos. Su vida, también por primera vez, tendría una finalidad y una dedicación distinta. Y fue así como juraron amarse para siempre y formaron una familia.
Y pasaron los años y aunque eran felices, la idea de haber sacrificado de aquella forma a su pueblo, seguía atormentando la cabeza del herrero, y cada mañana, observando a sus hijos y a su querida y bella esposa, se preguntaba si todo aquello realmente había merecido la pena.

Una tarde un campesino llego a la tierra de los lagos, arrastrado por motivos no demasiados concretos y por el viento racheado del Otoño.
Encontró la casa del herrero y fue recibido, como era costumbre, con gran hospitalidad, pues además las visitas por allí no eran demasiado frecuentes. Y fue gracias a la visita de aquel extraño por lo que lograron enterarse de que su antiguo pueblo seguía intacto; tan bonito, prospero y lleno de gente feliz como antaño.
Había ocurrido que, el herrero del otro pueblo precioso de otras gentes felices, se había enamorado igualmente de la hija del otro gran poeta del pueblo, y en esos momentos, vivían felices y formaban ya una familia en la tierra de las flores.
De esa forma, los dos pueblos vecinos, sin las armas suficientes como para poder guerrear, habían decidido continuar con la dichosa tarea de ser tan solo humanos a medias.”

Finalizo mi cuento a la vez que el conductor nos hace una señal. Ya solo quedamos nosotros y ésta es sin duda la última parada. Nos bajamos, y para cumplir con lo acordado, las beso con ternura.
Los tres nos tumbamos juntos en el suelo. Nos estiramos delante de las enormes ruedas de aquel autobús negro. Cerrando los ojos, saboreo sin ninguna tristeza este agradable y embriagador conformismo. Medio ensordecido por el ruido del motor, que ya arranca, puedo oír aun las voces de las dos muchachas, riendo felices, a carcajadas. Agarro entonces sus manos y río con ellas. Sé que llega el final, cuando vuelvo a abrir por última vez los ojos y descubro, ante nosotros, el árbol sin sombra. Entre las risas y el crujir de nuestros huesos, catapulto mi voz en busca de los limites de algún otro infinito… hacia algún lugar muy lejano, a años luz de la inaceptable realidad de estar muerto.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

04/07/2006 00:18. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

TIC TAC (Rescatado)

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Ya sabes que puedo volar y habitar los árboles como los pájaros, pero no soy un pájaro y a veces me siento solo.

-Saluda a la gente, son tu familia.
Me insiste una voz en mi cabeza.

Todo resulta tan extraño... Y les persigo, son mi padre y mi hermana. Y hay una manifestación con muchos automóviles y motos y no sé por qué protestan. Nos mezclamos con la gente. Ellos huyen de mí deprisa y se van en un ascensor. Éste vuelve de arriba vacío, y como sólo hay un botón, lo aprieto y subo. Subo en ese ascensor tan estrecho como una cabina de teléfono. Salgo y estoy dentro de un coche, por eso de que los sueños carecen de sentido, y también es muy estrecho y encuentro allí a una mujer y la deseo. Ella me desea también y sin apenas sitio, nos besamos como amenazados por un fin del mundo inminente, para acabar haciendo el amor, aún medio vestidos.
No estamos solos. Ellos están ahí. No puedo ver sus caras, pero sí puedo sentirlos, oír sus susurros.

-Dónde están mi padre y mi hermana?
Pregunto en alto.

-Has caído en la trampa, eres pájaro muerto. Me dice una de las voces. Y la mujer, hermosa y triste, va transformándose lentamente en un maniquí. Primero sus manos y después sus brazos y sus piernas.

-¡No, no, espera! ¿Qué te ocurre?
Le pregunto y ella me grita:

-¡Para, para, me haces daño!

Me mira, le cae una lágrima de cristal y me explica que, de alguna forma que yo nunca llegaría a entender, siempre me ha querido, mientras su rostro se paraliza y las voces ríen a carcajadas.
Vencido por la rabia, lloro, grito y les maldigo. Entonces me seco mis lágrimas saladas con la manga de mi jersey, a la vez que descubro una especie de tictac debajo del asiento. Mascullo una tensa sonrisa y les digo:

-No podréis cogerme nunca con ninguno de vuestros absurdos trucos. Ya de muy pequeño aprendí a explorar mis propios sueños y sé cuáles son mis facultades aquí y cómo despertar a tiempo. Deberíais de saberlo después de tantos años y no seguir insistiendo cada una de las veces.

El tictac se detiene y el coche explota. Yo salgo volando tan deprisa como un cohete, y esa sensación al volar consigue una vez más ponerme la piel de gallina. Encuentro un árbol lo suficientemente alto y me poso sobre una de sus ramas. Comienzo a escuchar el eco de mi respiración. Sin duda alguna, ya me estoy despertando.
Aún tengo tiempo de observar, una vez más, el amanecer, el horizonte de la realidad, asomándose poco a poco, tiñéndolo todo en un mar infinito de colores. Me estoy despertando y, una vez más, me siento como el héroe de uno de esos dibujos animados japoneses. Como Mazinger Z, encerrado de por vida en su mundo de papel, teniendo que luchar irremediablemente cada capítulo, una y otra vez, contra los malvados planes del malo.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

19/06/2006 23:18. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

AMOR DE VERDAD (Rescatado)

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Nada me indicó el camino a seguir, pisaba en falso.
El mundo estaba formado por montañas de sal y morfina; subir, subir, tenía que seguir escalando…
Pero yo siempre volvía a lo mismo, mientras la soledad y el hastío de verme estúpidamente ensimismado en mis propios pecados, convertía en ruinas mi vida. Adormilado en mi lago de frustración, sintiéndome como el monstruo del Lago Ness, invisible ante mi propia existencia, conocí a la chica rubia. Después entendería que ella solía relacionarse únicamente con tipos asiduos de la “Beauty”, pero esa noche fue el Jaco quién se presentó en mi apartamento con una sonrisa millonaria y con la chica rubia y una amiga suya colgadas del brazo.
Como era de esperar, aquella noche se escapó por la puerta habitual, la de atras: Alcohol, farlopa, whisky, unos porros y al final terminé bajandome en la parada equivocada y follandome a la amiga.

Pasaron dos años y las cosas parecían haber tomado un insólito rumbo. El Jaco había aparecido muerto meses atrás en Carabanchel de treinta y siete puñaladas. Treinta y siete días antes, le habían metido en la cárcel por degollar a un gitano en una reyerta. Del Jaco me quedaron muy pocas cosas. Entre ellas mi regalo de cumpleaños. Una pistola Taurus PT-100 de calibre 40.
Mientras, llevaba ya casi trescientos setenta días viviendo con la chica rubia. Su amiga follaba estupendamente, pero yo estaba idiotamente enamorado de aquella mujer rubia tan bella y perfectamente imperfecta. Su cariño, sus atenciones, su compañia, de alguna extraña forma que nunca llegaré a entender, conseguía mantenerme en una especie de paz negociada conmigo mismo. Ella era la protagonista de una Era floreciente en la historia de una civilización tan muerta como la mía.
Ya se sabe que quien se casa con la heroína no tiene amantes, pero yo la amaba de verdad, o al menos eso pensé siempre. Ella era una puta, una ramera, aunque eso sí, de las caras; esas putas de diseño a las que, primero, hay que emborracharlas de champán francés y llevarlas a un buen restaurante, para que, después, te hagan en un hotel de cuatro estrellas exactamente lo mismo que una vulgar fulana en un misero motel. Pero lo que también es cierto es que, de todas las putas, esta era la más hermosa, y lo que es aún mucho más importante, tenia estilo. Y claro, todo el mundo sabe que no hay nada más arrebatadoramente irresistible que una puta con mucho estilo.

Los meses a su lado transcurrían deprisa y los días se deslizaban entre el sabor salado y placentero del sexo, entre las conversaciones perezosas del hachís y el vértigo de la aguja. Pero aquellos meses de autodestrucción acumulaban montañas de sal, sal y soledad compartida supurando nuestras heridas. Cada noche discutíamos de nuevo. La droga deja de ser tu compañera cuando no la veneras. La droga te traiciona cuando dejas de creer en tus propias mentiras. La droga sabe a insatisfacción cuando te recuerdan quién eres realmente. La droga dirigia con rigidez impecable la orquesta de nuestros días y de nuestras noches y nuestras discusiones bailaban siempre al ritmo de una composición maldita.
Aquella noche, ella me llamó yonky de mierda, me dijo que era un muerto de hambre, escoria. La pateé en la cara y en el cuerpo, le fracturé dos costillas. Después me presenté en el hospital, la quería.
Sin embargo, una vez más, prometimos no volver a discutir, mientras ella olisqueaba esas flores que había traído conmigo. La besé despacio y ella me dijo que era un maldito cabrón, pero que me amaba y no podía evitarlo. Mientras encendía un cigarro, le pregunté si creía realmente que mi mundo era de verdad. Ella, con su cara morada me hizo abrir los ojos:

-Toda tu vida es una farsa, yo soy también de mentira, tu vida es únicamente un depósito de agua contaminada con enormes peces multicolores.

Pasamos otros seis meses juntos, chapoteando en nuestro charco de conformismo y mentiras.
Ella decía haber dejado la prostitución, pero yo sabía que se lo seguía haciendo con algunos de sus antiguos amiguitos de la “Beauty”. Mi polla de proletariado le sabía a poco, mi apartamento de alquiler, mis trabajillos temporales, mis manías, mis costumbres simples y primitivas, hasta mi droga era para ella la droga de los pobres. Yo lo dejaba pasar todo como si en realidad no supiera nada, pero cada vez que ella volvía a repetirlo, yo sentía un desgarro mayor, una mediocridad amarga y visceral, un extenso vacío.
Ella no podía renunciar al placer del lujo y del dinero, pero me amaba y por ello regresaba a casa cada una de las veces, transformándose para mi, fingiendo ser feliz con las cosas que a mi me hacían feliz. No sabía que nuestro amor nos destruía más que el veneno diario de la dosis.
Ella la coca y el éxtasis y yo el costo y la heroína, ella el champán y yo la cerveza, ella la televisión y yo los libros, ella el marisco y yo la carne… Prefería discutir a diario, los insultos, los puñetazos a aquel silencio en la cama, aquella mortal indiferencia.

Una mañana, al despertar, me la volví a encontrar una vez más sentada en el water, desnuda, con el cañón de mi regalo de cumpleaños metido en su boca; ella solía hacer cosas así a veces, para llamar mi atención y recibir mi consuelo. Estaba despeinada, ahogada en lágrimas, con el rímel corrido, fruto de toda una noche sin dormir, y me volvió a repetir que si me seguía acercando a ella, apretaría el gatillo.
Los años, las drogas y nuestra relación la habían deteriorado notablemente, pero seguía siendo una mujer increíblemente hermosa, una puta con estilo, la mujer que yo quería, aún así, en aquellas circunstancias.
Me acerqué a ella muy lentamente, como solía hacer otras veces.

-Tranquila, shsss… tranquila.

La miré a los ojos mientras ella, dócil e indefensa como una chiquilla, me devolvía una mirada destruida.

-¿Me quieres? Me preguntó entre sollozos.

-Sabes que sí, pero ahora devuélveme la pistola ¿vale?…

Agarré despacio la pistola con una mano, ella la sujetaba todavía con las dos manos y mantenía el cañón apuntando a su boca.

-Me quieres, lo sé, pero te pregunto si me quieres de verdad.

Y nos acorralaron los minutos de silencio y miseria más largos de nuestras vidas. De rodillas, en frente de ella, finalmente respondí:

-No llores más mi niña. Nuestro cielo es un vientre oscuro de estrellas rotas. Nuestros días y nuestras noches son sonrisas de seda tejiendo el velo que encubre la cara del gran impostor. Ese impostor, mi vida, soy yo, ese es mi jodido destino. Ese cabrón vacío de alma soy yo mismo. Pero te quiero, te quiero de verdad.

Me di una ducha para quitarme de encima aquel amasijo de vísceras sangrientas. Me metí un pico, y al tumbarme de nuevo sobre la cama, cerré los ojos y llorando en silencio, prometí no volver a preguntarme nunca más sobre lo ocurrido.

El mundo estaba formado por montañas de sal y morfina. Subir, subir, tenía que seguir escalando…

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

19/05/2006 01:34. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 6 comentarios.

TETAS (Rescatado)

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Tengo un amigo que una vez tuvo una novia...
Bueno, realmente creo que ella no era su novia, aunque quizá sí, no lo sé, en fin, el caso es que follaban y bebían whisky juntos.
Él estaba orgulloso de sus tetas, y es que ella tenía realmente un par de tetas, tan magnas y sagradas, como las campanas del Vaticano. Bueno, lo cierto es que yo nunca se las he visto más allá de lo que premitían sus perturbadores escotes, pero creo que ella también se sentía orgullosa de sus enormes y maravillosas tetas. Mi amigo estaba orgulloso de aquellas tetas, siempre erguidas, amenazantes y dispuestas a desbaratar, con cada uno de sus movimientos, las leyes del pobre Newton. Mi amigo estaba orgulloso de aquellas tetas, yo también estaba orgulloso de aquellas tetas, en realidad, era difícil para cualquiera no estar orgulloso de aquellas tetas.
Ella, a cambio, disfrutaba de las miradas de la gente. Las miradas no acarician como dos manos, ni siquiera como una sola, pero proporcionan, según parece, otro tipo de placer. Y luego también estaba el placer que le brindaban aquellos dos ojos, los de mi amigo. Ella estaba orgullosa de sus tetas y, a la vez, de los ojos de mi amigo, aquellos ojos que la miraban sin complejos, siempre con dulzura y cierta picardía.
Él, en cambio, estaba orgulloso de las tetas de ella y con eso ya tenía bastante. Podría estar orgulloso también de sus propios ojos, profundos y verdes como el mar, pero mi amigo es demasiado vago como para estar orgulloso de demasiadas cosas al mismo tiempo. Además, es de los que opinan que los tíos que se miran demasiado a sí mismos, acaban por buscar una polla que alivie el insaciable picor de sus culos. Mi amigo es de los que creen que, si los hombres llegásemos a nuestros culos con nuestras pollas, seríamos todos maricas.
Mi amigo tiene unos ojos realmente bonitos. No sé si son herencia de su padre o de su madre, ni siquiera creo que él lo sepa con certeza, porque para eso están las estúpidas visitas de esas estúpidas señoras que, cuando vienen a casa, te dicen, indistintamente las unas de las otras, que tienes los ojos de tu padre o los de tu madre. Da igual lo que tú pienses, siempre está la gorda de turno en la pescadería para confundirte con su ignorancia y sus memeces. En fin, el caso es que los dos, como digo, quedaban de vez en cuando para follar y beber whisky.
Mi amigo nunca habla de amor, tampoco habla de muchas otras cosas, la verdad es que habla bastante poco.
Ella, sin embargo, hablaba por los codos, y por las rodillas, y por las orejas, y hablaba también por la boca cuando no la tenía llena de whisky, tabaco o alguna otra cosa.
Se debieron de conocer una noche de borrachera y decidieron que, como los dos tenían cosas de las que sentir admiración mutua, y los dos estaban borrachos, sería buena idea intercambiar y compartir el whisky de sus bocas, y el de sus copas, y el de los bares que aún les quedaban por visitar, y el de los bares que visitarían en un futuro. Mi amigo, en algún momento de la noche, debió de pensar también que sería buena idea meterle a ella en uno de los servicios de señoras su polla revoltosa por algún sitio, y a ella la idea no debió disgustarle, y de esta forma comenzaron a quedar una y otra vez para disfrutar de aquel ritual.
Sin embargo, después de algunas semanas, una tarde quedaron y ella no estaba borracha. Mi amigo sí que estaba borracho, pero, claro, uno no siempre puede nadar en aguas tranquilas y templadas como las de las piscinas. No siempre las cosas están equilibradas, y aquel día, la piscina era un mar frío y oscuro de aguas revueltas.
Él le pidió un whisky, y aunque ella solía beber siempre whisky, esa tarde decidió no beber otra cosa que no fuesen mariconadas. Mariconadas con cafeína, mariconadas sin cafeína, mariconadas rojas, amarillas y blancas. Mi amigo se bebió su whisky, y el de ella, y se pidió muchos más whiskys que se bebió él solo.
Mi amigo seguía tan orgulloso como siempre de lo de siempre, y bebía whisky como siempre, y seguía teniendo unos ojos profundos y verdes como el mar, que esa tarde, sin embargo, se agitaba en torno a él, rabioso.
Mi amigo estaba borracho y quería follar, también como siempre, pero ella, con una mirada absurda y pringosa, le dijo que no volverían a hacerlo nunca más. Y creo que esto nos lleva a pensar en que nunca podemos saber, con total certeza, de qué color es la bandera que las mujeres alzan, cada día, dentro de sus cabezas. Por esto, los hombres no hacemos más que meter la pata, y únicamente somos capaces de disgustarlas una y otra vez, sin darnos cuenta. Antes o después, por muy bonitas que sean a la vez sus olas y nuestras peripecias, nos ahogamos en su playa llena de turistas de plástico y de sentimientos complejos. Todo es cuestión de tiempo.
En Inglaterra, hace no mucho, conocí a un tipo al que se lo follaba una inglesa rubia con cara de inglesa. Él la llamaba la máquina de hacer sexo, pero claro, sólo la llamaba así cuando estaba a solas con sus amigos. Con ella delante, él la llamaba por algún otro extraño nombre inglés que no recuerdo. El asunto es que, de cara al resto de la gente, solo se trataban como conocidos y apenas se hablaban. Pero luego, a veces, ella, de alguna extraña forma, le hacía llegar una señal, con la que él sabía que le estaba permitido acudir esa noche, si le apetecía, a su habitación para llevar a cabo, con el cuerpo de inglesa de aquella inglesa rubia de nombre inglés que no recuerdo, todo lo que ambos habían visto alguna vez en esas películas de vídeo de poco presupuesto y aún menos ropa. Recuerdo, que a veces, él bajaba hasta su habitación a escondidas, en calzoncillos y camiseta, con un condón, una botella de Baileys y dos copas. Al poco rato, él volvía a subir de nuevo con su condón, su botella de Baileys y sus dos copas. Entonces, me miraba así, con cara como de haber perdido un avión, y con una media sonrisa, añadía en un susurro:

-Me ha dicho que esta noche está cansada.

Una noche de ésas en las que ella sí se encontraba con fuerzas, después de sudar un rato con él, le pidió, con su amabilidad de putón verbenero inglés, que se largara a su cuarto a dormir. Después de aquello, aquel chico decidió echarse una novia formal, con la que no follaba tanto, pero al menos, podía quedarse a dormir cada noche, tranquilamente, a su lado.
En cuanto a mi otro amigo, lo cierto es que desde aquella noche no volvió a quedar nunca más con aquella chica. Nosotros, de todas formas, seguimos saliendo todavía por ahí y bebemos whisky y tequilas y cerveza y calimocho y, después, también muchas mariconadas con alcohol o sin él, de muchos colores de nombres tan absurdos como los collares de perlas de un náufrago. Aún, de vez en cuando, recordamos juntos las tetas de aquella chica, y lo cierto, es que todavía seguimos sintiéndonos bastante orgulloso de ellas.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
©-N333042/00

EL NIÑO DE LAS CUATRO LUNAS (Rescatado)

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En el mundo de las cuatro lunas hay una canción que habla del mar y se repite hasta transformarse en lágrimas, corazones y colores desteñidos.

Un niño con corazón, un niño desteñido por las lágrimas, vive aferrado a una canción que habla sobre el mar y escribe, solitario, dentro de un vientre de alquiler.
Sus ojos son irresponsables y evitan siempre guiarse por el sendero sabio de sus venas. En él hay caminos, hay sueños y aspiraciones, pero todo parecen ser falsas promesas, porque sus venas son únicamente tuberías de plomo intoxicando el licor de su sangre enferma.

Despierta envuelto en el mismo olor rancio y húmedo de cada mañana, y a veces, pueblan en su alma los tentáculos del miedo, como raíces y nervios que crecen precipitadamente.
El niño escribe dentro de un vientre muerto y no quiere salir fuera por si la vida solo fuese la extensa soledad de una madre muerta. Quiere evitar ese vacío que le acompaña cada vez que trata de emprender de nuevo la huida, esa devastadora soledad que el tiempo va incrustando en sus labios.
El niño tiene un corazón grande y el alma de un color desteñido. Su canción se repite, como eco imposible en sus entrañas, y se multiplica en lunas huérfanas de noche y en cascadas de tiempo.
Y hay un jardín de sombras allí afuera, donde la lluvia es pegajosa como la miel, y también un pequeño puente de hierro, manchado por la herrumbre, que da cobijo a las palomas.
Pero esta vez el niño es adulto y mama leche de un pezón rosado. Esta vez el niño es un bebé y mira extraño a través del espejo... Esta vez, el niño naufraga en misteriosas derrotas personales; llora, grita y se alimenta únicamente del eco de su propio llanto, trata de dormir secuestrado por el eclipse de sus cuatro lunas.

Alguien salta al vacío, alguien corre las calles, alguien regresa a casa, alguien sobrevuela nuestros paraísos astrales, alguien mendiga lo que nunca tuvimos, alguien muere sin demasiada prisa… y ... !Shhhh... el niño duerme!

Y es cuando despierta, cuando decide lanzarse a la calle y, por unos instantes, tiene miedo. Tiene miedo mientras atraviesa el puente oscuro y el jardín de las sombras. Las palomas, aún adormecidas, menstrúan su furia, sangre que llueve sobre su cabeza en tardes grises de ceniza.
Apretando los dientes, escribe con la sangre sobre el pergamino de los días, y camina sin descanso en busca de un mar que aún no conoce. Y aún sabiendo que no llegará más allá de donde alcance el sonido de su propia canción, en silencio, se promete así mismo no detener su paso hasta llegar a la costa.
Deja atrás el puente, y la oscuridad, y el jardín, y las sombras, y el miedo, y anda con decisión. De nuevo intentará huir muy lejos…

Quizá únicamente allí donde comience el mar, pueda reencarnarse y ser feliz, sin el triste influjo de sus cuatro lunas.

"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

01/03/2006 00:31. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 7 comentarios.

LO MÁS TERRIBLE (Rescatado)

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Lo más terrible, después de todo, es ser un cerdo, sonrosado y mofletudo, y cargar con esa sombra “Hitchcockniana” todo el día.
Lo más terrible es ser un cerdo y tener las narices con forma de enchufe, y que te miren y te vean siempre acompañado de patatas fritas o ensalada. Y caminar con esas patas apretadas y embutidas y esas torpes pezuñas. Aunque terrible es también llegar al supermercado y hacer la compra del mes para, al final, cargado hasta los topes, descubrir, una vez ya delante de la cajera, que te dejaste la cartera en el otro vaquero. Y las marujas se empiezan a impacientar, y te miran de reojo y cuchichean como gallinas. Y el individuo que va delante de ti, rompe a reír. Previamente le has estado observando, y es que resulta que un supermercado, es realmente como la sala de un psicoanalista. Los artículos, tan numerosos y variados, sirven como instrumento para el estudio de cada uno de nosotros. Por eso las cajeras nos conocen a la perfección, gracias a lo que compramos. La compra, como digo, es el más fiel reflejo de cada uno de nuestros hábitos, gustos, vicios y manías.
El señor de delante es delgado y pequeñajo, de rostro mal envejecido y con el pulso como el de un vibrador. La barba le crece cerrada y cana, y sus ojillos apenas se le ven detrás de esas gafotas de pasta gris. Torpemente deposita tres cartones de tabaco, dos de una misma marca y otro amarillo y blanco que parece ser el más barato. Y botellines de whisky, sí, muchos, muchos botellines, porque nada complace más al alcohólico que llenar los rincones de su pocilga con botellines vacíos. Y parece que ha olvidado algo, y vuelve al momento, nervioso, dando pasitos torpes, tambaleante, con otro cartón de tabaco, del barato, y dos botellines más de una ginebra que no conozco.
Y la gorda de atrás, deposita chocolate, pudding, salami, productos prefabricados, caramelos, gominolas, helado en tarrinas, y eso sí, unos yogures "light", que coloca lo primero, orgullosa, lanzándome un guiño.

Y hay que volver a esperar a ese semáforo que nunca nos da el paso, y atravesar de nuevo toda la calle hacia arriba. Subir las escaleras a por el jodido dinero y repetir de nuevo toda la operación.

Ya estoy de vuelta y el semáforo no cambia a verde. Y es terrible también el descubrir que el amor verdadero no existe, que es un cuento chino, como el de la supuesta paliza que cada Navidad se meten los tres reyes de oriente para abastecer a todos los niños del mundo con regalos. El amor verdadero no existe, y nuestros padres nunca fueron ni serán perfectos, ni tampoco vivirán nunca lo suficiente. El amor verdadero no existe, ni la magia, ni los superhéroes, ni Santa Claus, y Dios, mientras, parece estar demasiado ocupado durante estos últimos dos mil años como para preocuparse un poco por nosotros.
El amor verdadero no existe y, desde luego, tiene muy poco que ver con lo que nos enseñan, y si no que se lo pregunten a todos los homosexuales del mundo, que nunca llegaron a entender demasiado bien los dibujos de Walt Disney, ni los inevitables finales con beso de película. Amamos lo que no tenemos, luchamos con pasión únicamente por lo que amenazan con arrebatarnos; como el niño que se cansa demasiado pronto del juguete y lo abandona exactamente hasta que otro niño se lo pide para jugar.
Son más fuertes el desamor, la ausencia y los celos. Los celos, sí señor, los celos sí que son algo cojonudo. Uno puede jugar al escondite con su polla en todos los agujeros oscuros del país y, sin embargo, seguir creyendo que ama a su pareja por igual. Pero si se le da la vuelta a la tortilla, todo el mundo parece venírsele abajo. La maté porque era mía, y yo mientras, desearía que toda esa pandilla de jodidos maltratadores se convirtieran en plastilina de colores.

Otra vez las escaleras. Estoy sudando.

-!Mierda olvidé la leche!

Esto es terrible, aunque lo cierto es que, el te abran la tripa con un cuchillo de cocina no tiene perdón de Dios y no se puede ni comparar. Por eso, lo más terrible, después de todo, es ser un cerdo, y que te abran tu enorme barriga ante las estúpidas miradas de todo un pueblo, y que tus chillidos y tu incomprensión se vean ahogados por su bullicio; y no poder olvidarte la cartera en casa, ni esperar cada Navidad a los tres Reyes Magos, ni poder sentir celos, ni poder ir al cine, ni leer libros, ver la tele, escribir, o beber calimocho mientras juegas al parchís en un bar con los amigos.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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02/02/2006 13:50. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

NUESTRO TIEMPO (Rescatado)

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Supongo que ninguno sabemos exactamente la razón del porqué hacemos todas las cosas. Y es que parece que hay que estar haciendo cosas sin parar, sembrando metas, finalidades y pequeñas misiones en nuestra pequeña huerta del destino y en la de los demás. Y supongo que eso es lo que más nos jode, que se coman nuestras manzanas y que se metan en la huerta de uno a husmear.
El tiempo es más valioso que las pesetas, los marcos, los euros y los dólares, y también que todo el dichoso petróleo de Irak y que todos los BMWs descapotables del mundo.
Pero traficamos con nuestro tiempo. Lo devaluamos y lo malvendemos a cambio de un puñado de monedas. Muchas veces invertimos más de ocho horas diarias en conseguir el maldito dinero, y el resto de nuestro tiempo, en mal gastarlo. Freímos patatas o servimos cafés, dormitamos en despachos que no nos pertenecen, limpiamos lugares lejanos y ajenos y colocamos cajas, documentos o muebles allí donde nos ordenan.
Pero lo cierto es que nuestro tiempo es nuestro flujo vital, es lo más importante que tenemos y no es infinito. Y por supuesto no es como un depósito de agua, que simplemente dura hasta el momento en que se agota. Nuestro tiempo nos pertenece de forma natural e innata. Nuestro tiempo posee vida propia y se nos presenta siempre distinto y especial en cada momento. Uno tiene veinticinco años y no los vuelve a tener nunca más; pasa el verano, y al siguiente, ya nada parece moverse ni transcurrir de la misma manera.
Y pienso que las empresas del mundo se nutren de la infancia robada de los niños asiáticos y de puertas en las narices a gitanos y negros, y de todo ese jodido tiempo que las mujeres no están con sus hombres y del jodido tiempo en que los hombres no están con sus mujeres. Y ahora piensa tú: ¿Sabes quien está educando a tus hijos?
Las empresas del mundo se nutren de los jóvenes que dejarán de serlo, devorando vidas a cambio de un puñado de monedas. Sabes que procurarán arrebatarnos los mejores años de nuestras vidas con amenazas y con hipotecas, con horarios y sueldos congelados, con contratos humillantes y puertas cerradas con llaves que nuestras manos amputadas no pueden agarrar. Día a día, se alimentan con gula de nuestros sueños y se empachan a nuestro gusto, después nos eructan tranquilamente en la cara, y con una sonrisa, nos dicen:

-Hijo, sólo queremos lo mejor para ti, pero has de concentrarte y trabajar aún un poco más deprisa.

Sin sueños somos como corderos en una camioneta, y no vayas a esperar para entonces, nada mejor que la miserable vida de tus vecinos de al lado.
Muchas veces no sabemos el porqué de las cosas que hacemos, simplemente nos levantamos una mañana, y nos encontramos de nuevo en una oficina con preciosas vistas a la cola de gente que espera en el frío para ocupar tu silla, toda esa gente desesperada, dispuesta a dejarse sodomizar con una sonrisa como la tuya, pero por menos euros a la hora.
Un día, después de unas semanas, al salir del metro, descubres que la gente que husmea en el pequeño huerto de tu destino, juega al golf en países exóticos que tu solo llegaras a conocer por la tele. Un día, te quedarás así, mirándolos, y entenderás que ni siquiera hablan tu mismo idioma, y que en realidad, muy poco de lo que te vaya a ocurrir, mientras todo siga igual, tendrá que ver con la persona que siempre quisiste ser.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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TORMENTA DE VERANO (Rescatado)

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La tarde gesticulaba el ensayo de una tormenta de verano.
Iba a llover, los dos lo sabíais, por lo indescifrable del cielo como llaga de luz, por la humedad como vestigio en la nublada tarde. Aquel pueblo no hablaba de vosotros ni de nadie, dormitaba en silencio, soñando misterios, pasados y sombras.

Él te agarró de la mano, te estrechó contra su pecho, como guiándote, y besó tu mejilla joven, bronceada de sol y llanura. Paseasteis por las calles apretadas, bajo las miradas de los ancianos encogidos y arrugados de camisas blancas, bajo las fragancias estivales, el olor a meseta y a tierra seca. Mientras, a lo lejos, los perros ladraban nerviosos la faena de un tractor.
Llegasteis a la plaza y os sentasteis sobre la piedra musgosa de la fuente, buscando su frescor, mientras un perro flaco, tumbado a la sombra, se entretenía con los restos de un pescado.
Él te sedujo con bonitas palabras, se mojó los cabellos y te besó, confiado en su prebenda, y tú dejaste que él te refrescara los muslos con sus manos mojadas. Sacó un cigarrillo, lo encendió con seguridad y te lo ofreció, aun sabiendo que tú no fumabas. Y tú no quisiste contrariarle, y lo cogiste y te lo llevaste a la boca, sin saber muy bien cómo hacerlo, sintiéndote ridícula.
El cielo se oscureció y cayó un rayo cerca del castillo. Él te agarró entonces por el hombro y te besó la frente. El cielo, desgarrado tras aquel rayo, cayó como muerto, en un trueno sobrecogedor y comenzó a desangrarse.
Salisteis corriendo y él te llevó hasta su precioso coche. Te abrió la puerta y entrasteis en él. La lluvia intensa caía como un telón plateado, enmudeciendo el tocar de las campanas de la iglesia, sacudiendo la piedra desnuda, las aceras, los tejados y las hojas de los árboles. Parecía haber anochecido en una fugaz traición.
Él sonrió y se quitó los pantalones. Tú lo miraste, sin comprender, y él te pidió que te desnudaras. Por un momento tú te quedaste quieta, turbada, y después le obedeciste despacio. La lluvia sacudía el capó del coche con un ruido ensordecedor. Él te arrojó contra la puerta y se echó encima. Te besó entonces con violencia y te penetró torpemente, sin decir una sola palabra.
Él gemía como un jabalí herido, mientras tus ojos de niña, confundidos, reprimían las lágrimas. Él sudaba y mostraba su dentadura perfecta, mientras tu cabeza se agitaba contra la ventanilla.
Petrificado, permanecí sentado en la plaza, bajo la lluvia, delante de su precioso coche, tratando de no imaginarme el resto, como testigo inerte del vaho de vuestros cuerpos en los cristales.
Y te llevó a la ciudad con él, para siempre, a pesar de que éramos como novios y tú no le amabas, y así se cumplió tu deseo de abandonar por fin nuestro pueblo. Después, éste quedó insoportablemente vacío sin ti, como mi vida.
Te fuiste ya hace veinte años, y yo aún sigo dedicado al campo. Sin embargo, sentado en la plaza, aún te recuerdo, cada uno de mis días, porque tú, fuiste, desde mi infancia, la única mujer de mi vida.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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01/12/2005 00:57. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 5 comentarios.

HOY ES VIERNES (Rescatado)

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Hoy es viernes.
Los viernes tienen algo de especial. Los viernes brillan como unos zapatos nuevos en una cuadra. Si tuviera que morirme esperaría hasta el lunes.
Antes los viernes eran fantásticos. En el colegio o en el instituto los viernes siempre fueron el mejor día de la semana. Talleres, teatro, gimnasia, ética, industrias de la alimentación, horas libres, excursiones y los cumpleaños.
En el colegio los cumpleaños siempre se celebraban los viernes. Tarde en la ciudad, desmadre y fiesta en casa de algún amigo o en cualquier hamburguesería.
La excitación de los viernes casi ha desaparecido y, sin embargo, todos los lunes continúan siendo una mierda.
Hoy es viernes y estoy sentado en un banco. Ha salido el sol después de seis meses y creo que realmente la sangre me circula de otra manera.
En Munich, cuando sale el sol, aparecen niños hasta por las alcantarillas. Hay cochecitos de niños y madres tristes por todos los lados. Y los viejos, que a pesar del buen tiempo, embutidos en sus abrigos y bajo sus gorros, desconfiados, vuelven a hacerse los dueños de las calles y las plazas. Se sientan estoicos, con sus rostros arrugados y se estiran al sol con gran vehemencia. Aquí muchos viejos están locos. Aquí muchos locos se hacen viejos, impotentes, viendo pasar el tiempo. Y todos ellos se reúnen alrededor de los bancos los viernes y beben toda la cerveza barata que pueden comprar y alborotan.
Yo los observo a ellos y a las madres con sus niños, mientras hago tiempo hasta entrar a trabajar. Observo el mundo de los que no trabajan y me siento tan feliz y excitado como un niño que ha burlado el colegio.
Hoy es viernes. Me pregunto si todos los viernes calzan el mismo número. Porque no tengo nada que ver con los días que se despegan de vuestros calendarios de oficina. Seguiré comiendo lo que yo quiera y no aceptaré vuestros purés aunque no me devolváis nunca más mis dientes.
A los dieciséis, un viernes por la tarde, entre lágrimas y sollozos, le revelé un secreto a mi madre:

-Mamá, creo que no soy como los demás. No puedo dejar de sentirme distinto, de hacerme preguntas imposibles y de pensar en cosas extrañas. Creo que, a pesar de lo que tú creas, no soy de este planeta.

Han pasado más de quinientos viernes desde entonces y aún me sigo sintiendo como un extraterrestre.
Me gustan los viernes, o lo que queda de ellos.
Hoy es viernes, hace sol, y a pesar del peso de todas las cosas, me siento estupendamente.
Nadie debería estar solo los viernes, porque es el día en el que todos los trenes de la felicidad y de la tristeza descarrilan, y después uno, lo quiera o no, ha de seguir cualquiera de los caminos a pie.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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11/11/2005 01:28. Enlazarme. POST RESCATADO Hay 13 comentarios.

LA SILLA VACIA (Rescatado)

silla2.jpgSe crean imperios sin mover un ápice...
Y se derrumban por si solos con el torpe silencio que se apodera de los monólogos susurrantes de mentes como la mía.

¿Mamá?

Decidió abrir los ojos, después lavarse la cara y comenzar a caminar. No pensó en una dirección, no pensó en ninguna acción ni verbo. El trampolín de su propia realidad la catapultó todo lo alto que se puede llegar, y una vez allí, comenzó a caer.
Sintió una corriente súbita de aire frío, y cómo todas esas heridas invisibles de sangre invisible, se cerraban en su cuerpo como cremalleras de carne. No quiso cerrar los ojos, ni mirar hacia atrás en la caída. Sin importarle nada lo mas mínimo, se dejó caer. Y caía con el miedo en la garganta, con la boca seca, ligeramente salada y las manos frías y húmedas. Y caía, aturdida por el calor en las sienes y por un leve pero omnipresente pitido en los oídos.

-Me duelen la espalda y esta pegajosa tristeza. No seguiré cayendo.

Y es así como todo se detiene, y las lágrimas, como es costumbre, le dan los buenos días, mientras le besan y le lamen despacio las mejillas.

Sentada sobre la cama, con las piernas entrelazadas, y sin prácticamente mover un músculo, continúa llorando un rato en silencio.
El aire entra por la ventana medio abierta, sacudiendo levemente una cortina demasiado barata, acompañada por los diálogos frenéticos de la urbe y un cierto olor a hojarasca mojada.

Delante del espejo, una vez más, descubre a esa eterna desconocida con quien lleva tantos años conviviendo.

-Me he vuelto inofensiva, incapaz, ¿sabes? Aunque quizás ya lo fuera antes. Sigo siendo la misma y creo que tampoco esperaba otra cosa. ¿Me quieres? ¿Nos queremos?

Sale al pequeño balcón, con un café sin demasiada leche, y mira hacia el cielo, como testigo casual bajo el techo azul e infinito de castilla.
Se sienta allí fuera, con su bata, en una silla de madera. Despacio y con cierto automatismo, enciende un cigarrillo negro y se lo lleva a los labios. Se apoya únicamente en el sabor incierto de una larga calada, mientras trata de gesticular una desarticulada sonrisa. Pero la sonrisa desaparece inmediatamente. Huye volando para, finalmente, desaparecer entre la blanca palidez de las nubes.

El tiempo juega en la silla llena. El tiempo juega en la botella vacia.

Y antes de morir la mañana, la sonrisa vuelve a ella, volando de nuevo. Esta vez, la sonrisa se instala perfectamente en su rostro y, suavemente, la susurra:

-Me fuí a hablar con las nubes.
No te preocupes mujer, todas las sonrisas del mundo estamos hechas de secretos. Y el mío, por esta vez, te pertenecerá a tí para siempre.
Continua esperando, porque con la llegada de las lluvias primaverales, todos y cada uno de vuestros miedos, acaban siempre por morir en el mar.

-¿En el mar?

-Si, los miedos son cobardes. Con la lluvia huyen siempre por las alcantarillas.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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02/10/2005 13:16. Enlazarme. POST RESCATADO Hay 8 comentarios.

ROJO (Rescatado)

ROJO.jpgRojo, y ya nada me separa demasiado de ti.
Amo esa canción, que llega para embriagar mis oídos, siempre a tiempo, milagrosa, salvadora, como el Séptimo de Caballería.
Esta quietud, y la ropa que va siempre de la cama al suelo.
Oscuridad.

-¿Dónde estas?

Odio todos los desayunos del mundo. Huele a champán. Todo está pringoso y te echo de menos.
Sigo bombardeando en primera persona, conspirando, preparando mi partida.
Me empacho cada día de delicioso veneno y lo comparto con chicas que no significan nada. Anoche, me gustó besarla, bajo su horizonte de paja. Era tan vulnerable…
Todos buscamos un pezón de leche adulta que tome las decisiones importantes por nosotros, y para dormir, la posición fetal es siempre la preferida.
Voy a hundirme lentamente. No cerraré los ojos. Evadirme, no coger aire y bucear hacia las profundidades. Acabar cuanto antes.
Voy a cambiar mi bronceado por el morado de los ahogados. Haré de mis pulmones un acuario municipal para vuestra absurda colección de peces.
Un rojo imposible.
Aprieta tus dientes y dime:

-¿Quién coño quiere ser náufrago?

Ya nada es igual que antes, y no quiero seguir mecanismos tan complicados. Existen muchos caminos de distintos colores y poco tiempo para recorrerlos. A veces, quisiera poder recorrer cada uno de ellos, pero las cosas parecen funcionar de otra manera.
Ella está bailando al final de su color, más triste y más hermosa que nunca. Frágil, oxidada, desgarrada en muchas de las formas, como luna apaleada, envejecida, cansada de provocar las olas. Puedo verla desde aquí. Yo no estoy seguro de querer buscarla, y a su vez, ella no esta segura de querer encontrarme. Nos deseamos, nos soñamos compartiendo las noches, el calor de nuestros cuerpos bajo las sábanas, prometiéndonos todas las noches que lleguen, como amantes ludópatas en un juego ajeno.

-¿Es acaso la vida únicamente el ingrato juego de una máquina tragaperras?

La felicidad sólo dura mientras dura el dinero.
Sabes que no es así, que de cualquier forma, para nadie el dinero tiene menos significado que para el ludópata.
Solo, encerrado en mi cuarto, sigo pensando en ella. Esperando un guiño de tres sietes que me devuelvan de nuevo a la superficie.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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14/09/2005 13:18. Enlazarme. POST RESCATADO Hay 3 comentarios.

UNA HISTORIA (Rescatado)

telefono2.jpgJa, hallo?

Y tardan algo en responder.

-¿Eres Víctor?

Y respondo que sí, aunque no es cierto. La voz femenina del otro lado del teléfono, como dudando, calla primero durante unos instantes. Y continua:

-Te tengo que contar una historia.
Mi abuelo ha muerto hoy que cumplía setenta años. Mi abuelo era un señor bastante extraño, supongo que un poco como la mayoría de todos los abuelos de este planeta. Aunque mi abuelo llevaba treinta y cinco años sin decir una sola palabra.
Sin embargo, un día, mi abuela me contó que mi abuelo de bebé ya era un verdadero charlatán, y que hablaba hasta por los codos, y como después, de niño, la cosa empeoró notablemente.
–Tu abuelo necesitaba beber litros de agua para no desertizar su boca. Decía.
Así, de joven, mi abuelo se metió en política para poder hablar aún mucho más, y para que muchos más fueran también los que le pudieran escuchar. Mi abuela suele contar como conoció a mi abuelo hace muchos años en el sindicato. Ella también era activista, pero menos apasionada y menos habladora que mi abuelo. Mi abuela me solía decir que ser menos hablador que mi abuelo por aquel entonces, era más fácil que engañar a un chino anormal. Mi abuela también me contó que mi abuelo, al cumplir los treinta y cinco años decidió dejar de hablar en público y dejar de hablar con los amigos, y con los hijos, y también con su mujer. Mi abuelo, el mismo día en el que cumplió los treinta y cinco, decidió no hablar absolutamente nada más y dedicar la otra mitad de su vida únicamente a escuchar.
Hoy, mi abuelo, se cansó de hablar media vida y de escuchar la otra media y decidió morirse. Mi abuela ahora llora y yo no sé qué pensar.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesto.

-¿No tienes nada qué decir al respecto? Me pregunta ella.

-No me llamo Víctor. Respondo.

-Lo sé, no importa, mi abuelo tampoco ha muerto. Añade ella y cuelga.

Sigo escribiendo y trato de volver a mi historia, concentrarme, recuperar la inspiración. No lo consigo, sólo pienso en aquel abuelo que hablaba media vida y callaba la otra media para después morir puntualmente.
El teléfono de la chica se ha grabado en la memoria de mi móvil y marco su número.

-Ja, hallo?
¿Eres Ana?

Pregunto.
Ella responde que sí. Después calla y yo hablo:

-Te tengo que contar una historia.
Desde que aparecieron los teléfonos móviles, hace ya unos años, los he odiado. Y es que están llenando y vaciando a la vez de lógica y originalidad las historias y guiones que narran las desventuras de una sociedad irremediablemente localizable allí donde esté. Es como darle de comer a un bebé con un cucharón. Nos presionan para empacharnos de presunta comunicación. Me dan arcadas de pensar en la cantidad de pajarracos oscuros y alimañas que estamos haciendo millonarios gracias al aniquilamiento de nuestros valiosos silencios. Y estar ahí para cualquiera, al otro lado del teléfono y para cualquier memez. Vernos interrumpidos cuando amamos, cuando esperamos en la intimidad, cuando comemos o charlamos, cuando pensamos o lloramos, cuando nos evadimos, cuando nos concentramos, cuando escribimos. Es igual qué estés haciendo, es igual dónde te encuentres en este mundo, ya que siempre podrán arrancarte con exactitud de donde estés con una llamada para decirte que tu madre ha muerto.
Tú, Ana, sin embargo, eres la excepción a mi historia. Hoy, por primera vez, me alegro de tener este móvil tan pequeño como una cucaracha y capaz de casi todo. Hoy por primera vez me alegro de tener este teléfono, porque tú eres la excepción más especial y más maravillosa de toda esta historia.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesta ella.

-¿No dices nada al respecto? Le pregunto.

-No me llamo Ana. Responde ella.

-Lo sé, no importa, mi madre tampoco ha muerto. Añado y cuelgo.

Una vez más vuelvo a mi escritura. Trato de concentrarme, trato de recuperar la inspiración, pero mi teléfono suena de nuevo.

-Ja, hallo?

Y tardan algo en responder.

-¿Eres Iván?

Y respondo que sí, sólo que esta vez es cierto. La voz femenina del otro lado del teléfono, como dudando, calla durante unos instantes para continuar entonces:

-Iván, soy tu tía Paloma.
Lo siento muchísimo. Tu madre ha muerto.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesto.

-¿Qué vas a hacer? ¿Te dará tiempo a coger un avión y estar aquí mañana para el entierro? Pregunta ella.

-No me llamo Iván. Respondo y cuelgo.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00
18/08/2005 01:16. Enlazarme. POST RESCATADO Hay 2 comentarios.

EL SOTANO DE MI ABUELA (Rescatado)

ABUELITA.jpgEste fin de semana se casa mi amigo Israel en la iglesia de Puente Viesgo. Nos quedaremos unos días en la antigua casa de mi bisabuela que ahora es, por caprichos del destino, una casa rural. Esto me recuerda mucho a este post que publiqué en Abril. Para este tipo de situaciones y con la intención de recuperar los post más memorables y más clasicos de la web, he creado un nuevo tema: EL POST RESCATADO. Cada mes volverá un clásico. Cuidaros y un abrazo.

La casa de mi abuela tenía una cocina y mi familia entera comía en ella.
La cocina tenía grietas por la humedad y los años y estaba inclinada hacia un lado porque era vieja.
-Algún día el suelo se abrirá y caeremos todos al sótano.
Decía mi abuela, pero al final todos comíamos la fruta en la cocina inclinada y terminábamos la limonada.
Un día, el vaticinio de mi abuela se santiguó en la iglesia de la realidad, el suelo se abrió bajo nuestros pies y las grietas se hicieron por fin adultas. Creo recordar que conseguimos salir todos a tiempo, aunque siempre se habló de la posibilidad de que, en aquel fatídico día de verano, alguien cayera al sótano.
La gente corría y gritaba, mientras la mesa, las sillas y los platos se hundían para desaparecer junto con el suelo desquebrajado. Yo, mientras, sentado en el jardín, lo observaba todo atentamente.
-Esto no pasa todos los días, así que hoy debe ser un día muy especial.
Pensé, sintiéndome con suerte de poder presenciar algo semejante. Sin embargo, creo que mi abuela no pensaba ni sentía lo mismo, porque pude ver como ella, en silencio, lloraba sin cesar, a moco tendido. A mi abuela le llamamos siempre abuela pero es en realidad mi bisabuela, la llamamos así, porque sin querer, nació en el mil novecientos y ya está un poco vieja la pobre.
A pesar de las lagrimas de mi abuela, todos seguíamos observando aquel fabuloso espectáculo. Aquel enorme agujero estaba hambriento y se tragaba en su estruendo los muebles, los cuadros y hasta aquel calendario que cambiaba de Virgen cada mes.
Primero comenzaron a llegar las vecinas y luego los turistas del hotel, al final, prácticamente era media Cantabria quien aplaudía y vitoreaba disfrutando del espectáculo. Mientras, yo me comía un bocadillo de atún y mi abuela continuaba llorando lagrimas de cocodrilo. Nunca he sabido realmente cuando mi abuela lloraba de tristeza o de felicidad.
El ruido se detuvo con el sonar de las campanas de la iglesia y todo terminó. La gente marchó satisfecha a misa y yo también me fui, pero a comprar un helado donde Petri y a jugar con Ainoa y las mellizas. De esta forma fue como pude presenciar personalmente la manera en la que la casa de mi abuela se quedó irremediablemente sin cocina y también, muy probablemente, sin algún invitado despistado, que creyendo que terminaría cayendo en el sótano, acabó, ni más ni menos, que en el puto infierno. Pobre desdichado, no saber como todos nosotros que en la casa de mi abuela nunca existió ningún sótano.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329
08/07/2005 17:41. Enlazarme. POST RESCATADO Hay 10 comentarios.

ANGELES Y DEMONIOS (Rescatado)

papa.jpg

Mueren más de 25.000 personas al día de hambre. Más de 8.200 personas al día lo hacen por el Sida, una gran cantidad de estos, son niños. Existe como contraste una Iglesia enriquecida y todopoderosa, susurrando desde siempre a los gobiernos y estamentos más influyentes. Una Iglesia corrupta y podrida por un historial de represión, matanzas santas, injusticias, ejecuciones, Inquisición, pedofilia y abusos. Una Iglesia que apoya dictaduras, calla ante holocaustos y predica y fomenta, engañosa, para su propio lucro y la miseria de este mundo.
Y hay un Papa que escribe libros y promulga desde su poder atrocidades inconmensurables. Arremete contra los homosexuales y se atreve a llorar por los niños de los abortos, mientras una gran cantidad de los siervos de su doctrina, y de los seguidores y dirigentes de los partidos políticos que le apoyan, son homosexuales. Mientras una gran parte de los casos de abusos sexuales y vejaciones a niños en este mundo, se han realizado y se siguen realizando por curas de todo el mundo. Mientras la iglesia apoya las mismas dictaduras que oprimen y matan de pobreza y desesperación a los pueblos. Mientras, estúpidamente, boicotea al preservativo como única esperanza ante el Sida en muchos de estos países.
Y este Papa es el primero que habla del demonio, aunque sea para compararlo con los homosexuales, y también nos recuerda el Holocausto nazi, que ellos mismos permitieron con su podrido silencio, aunque sea para compararlo con el aborto.
Este individuo, antes de morir, debería de pedir perdón a la humanidad por todo el daño y el dolor que han generado la iglesia a la que representa y sus propias palabras.
Si existe un cielo y algo parecido a la justicia divina, estoy completamente seguro de que no habrá sitio para Juan Pablo II ni ninguno de los que le apoyan. Y si existe el demonio, como este señor cree, estoy seguro que estará muy cerca de donde esté el poder. Y como el demonio es listo y traicionero, seguro que se le ha ocurrido disfrazarse de su mayor enemigo para adoctrinarnos.
Aunque para mí, todo esto es en realidad una idea absurda, por que yo, ni creo en ese cielo, ni creo en ese Dios, ni tampoco en ese demonio. Únicamente creo en la igualdad, el amor y el respeto.

Iván Sáinz-Pardo

(Escrito recuperado del 26-02-2005 con el título ANGELES Y DEMONIOS)

02/04/2005 22:36. Enlazarme. POST RESCATADO Hay 10 comentarios.




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