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EL ESCONDITE DE IVÁN

LA IRA DORMIDA

DERRIBADO

DERRIBADO

No abrí tu carta.
Hoy no tengo respuestas para nadie. Ya no tengo combustible. Doy vueltas sin sentido. Soy un avión sin ventanas. Soy un avión sin pilotos, sin azafatas, ni pasajeros. Soy un avión sin pista de aterrizaje. Caigo en barrena y tatúo el cielo que tú un día te inventaste para ambos. Sin yo pretenderlo, ahora lo marco y lo divido en dos partes.
No abrí tu carta. Pero, ¿Sabes? Ya tampoco importa.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

CEMENTERIO DE ELEFANTES

CEMENTERIO DE ELEFANTES

He emprendido el regreso, hurgando en la noche, como un salvaje enloquecido, acechando, robándole momentos extraños al alba.
Camino solo, cansado, entre las ruinas de tus labios, persiguiendo el gemido de nuestras almas dispersas, desahuciadas, a la deriva. Tus ojos fueron siempre como ventanas en el desierto de mis días más secos.
Todo sucedió demasiado deprisa.
Lo que nos une nos divide, para transformamos en meros daños colaterales de una guerra que nunca nos fue ajena del todo.
Busco un alivio milagroso con sabor a días felices para esta herida abierta. Trato de seguir nuestras pisadas, recuperar todo lo andado. Atravieso los restos de nuestra propia civilización, extinguida. Presencio con horror el genocidio de nuestra complicidad, nuestras palabras de amor convertidas en trémulos cadáveres. Los huesos blanquecinos de aquella antigua magia.
He llegado. Es la ley de marfil. Tan solo queda esperar, eternamente.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

MI DESIERTO

MI DESIERTO

-Me has despertado. ¿De que te ries?
-¿Me hacen cosquillas.
-¿Quienes?
-Hay una caravana de camellos y beduinos recorriendo mi vientre.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

REGALO DE NAVIDAD

REGALO DE NAVIDAD

Las estrellas disfrazadas en su propio carnaval celeste, con la luna como testigo accidental, ignorada por todos, llorando su plata invisible por las mejillas de la ciudad. Calles maquilladas, luces de neón, compras impulsivas como bálsamo prefabricado, portales repletos de limosnas por llegar.

Observo cada nueva Navidad desde el mismo escaparate. Ante mí, circulan manadas de sonrisas de plástico, orientadas por rutinas consumistas de desilusión.
Los capullos motorizados dando su mejor do de pecho, especialmente alterados, esclavizados y ebrios por insulsas comidas de empresa.

Esta prohibido ser adulto en Navidad. Los villancicos se venden como politonos y desde Oriente ya no premian la buena voluntad de los niños de Occidente. Hay guerra Santa declarada y los tres reyes pertenecen a Al-Qaeda.
El papa Noel, fumando un Camel, se detiene un momento ante mi pobre escaparate y se ríe de mí. Es un informático desempleado, un tipo paseándose con desgana, ofreciendo caramelos caducados bajo una barba falsa. Un memo que únicamente sirve para bajarse fotos pedófilas de Internet y promocionar subliminalmente la Coca-Cola.

Entonces pasas tú. Me ves y me sonríes, y yo, desde el otro lado del cristal, te grito:

-!La Navidad no existe! Cómprame ahora, regálame, aunque cueste mucho más. No podré aguantar hasta las rebajas.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

SIN ANESTESIA

SIN ANESTESIA

El experimento continua.
Desde el cielo, la tierra es hoy un cráneo abierto, un cerebro algodonado, iluminado por una sala de operaciones desierta.
Este avión disecciona las nubes inteligentes, extirpa la tristeza y la fealdad humana, con alarmante torpeza, a la voluntad y bajo el comando de un piloto que, inerte, ajeno, dislocado en una sonrisa sangrienta, sueña con no estar muerto.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

S.O.S

S.O.S


En los ferrocarriles, camino a casa, leo a Michel Houellebecq, mientras escucho en los cascos “Carta a tus catastrofes” de Love of Lesbian y un tipo, con el pelo mal cortado y un bigote de aspecto totalmente postizo, juguetea delante de mí con un movil. Teclea y a la vez me mira como queriéndome decir algo.
Me quito los cascos y el aprovecha enseguida:

-Un movil sin cobertura es como un alma sin cuerpo, ¿no crees?

-¿Perdone?

-Si fuese un poco más cabron te contaría ahora el final de tu libro. Pero soy muchas cosas antes que mala persona.

-¿Ya se lo ha leído?

-He leído muchos. Los suficientes para un hombre como yo sin demasiada ambición.

Una señora me mira con complicidad, el dialogo de besugos no pasa desapercibido y el hombre continua hablando a un volumen como si el que llevara unos cascos invisibles puestos fuese él.

-Nuestra memoria no es perfecta, eso nos hace perfectos pero me cuesta seguir los pasos de mis deseos, empiezo a jugar en el tablero y acabo como un exhibicionista, esperando con mi ficha detrás de un arbusto.

Me fijo en un tatuaje que asoma por su cuello. Se termina de ver la letra “S”. El hombre advierte mi interés y se baja el cuello de la camisa.

-Estuve en la cárcel encerrado y acusado de casi todo. Ahora soy ex de casi todo y libre.

En su cuello se puede leer tatuado: “S.O.S”

-¿Te has fijado en esta señora gorda de aquí al lado? Nos mira como rechazando, pero en el fondo esta agotada de rechazar su propia vida.

La señora de antes, se da por aludida y trata de evitar mostrar la evidente rojez de su rostro ante el descaro y la desfachatez del hombre que, a continuación, se inclina hacia mí y baja algo el tono como buscando intimidad.

-Algunos se atreven a juzgarme como loco, unicamente porque no puedo ni quiero ocultar mi lucha contra mis adicciones favoritas. Las cicatrices hablan por si solas. He sido ludopata, pero de los buenos: casinos, tragaperras, cartas, apuestas…
He sido cleptómano, adicto a drogas de todos los colores, al sexo en Internet, a las casas de putas, a los contactos de revistas guarras, he metido mi polla en coños infectos de nacionalidades que antes ni siquiera conocía. He sido comedor impulsivo, noctámbulo, adicto al teletienda, he cultivado todo tipo de fobias y paranoias para al final volver exactamente al mismo sitio.
Ya estoy limpio. Bueno, la cleptomanía es aún algo pendiente.

Me señala el movil que tiene entre las manos.

-Este movil lo robé hace dos días. Desde entonces ando mandando mensajes a números desconocidos, así, al tun, tun… Aún queda saldo para un último mensaje.

El tipo al ver mi cara de incredulidad apunta:

-No te preocupes, tus pertenencias están a salvo, esto ha sido solo una recaída tonta.

Yo sonrió y le pregunto:

-¿Y que es lo que escribes en esos mensajes?

El me mira y me devuelve la sonrisa. De cerca su bigote da una apariencia aún mas falsa. Entonces pregunta:

-¿Que mandarías tú desde una isla llena de zombies?
Fíjate, vivimos en una sociedad donde los padres no tienen tiempo ni fuerzas para educar a sus niños, a la deriva y solos ante las descontroladas programaciones televisivas y el Internet. Victimas de la desesperanza, abandonados ante el ataque y la presión mediática. La calle llena de jóvenes, aliados al hachis, alcoholicos de fin de semana, de entrevista en entrevista, buscando trabajo, un oficio en este circo cruel, con los restos del extasis y de la cocaina del sabado noche en sus cerebros. Hombres ebrios e hipotecados conduciendo sus coches , con el hedor a tristeza y a bodeguilla, apestando a drogas legales. Nuestra tercera edad deambulando su soledad bajo la automedicación y el desamparo. Calles y ciudades llenas de gente drogada, deprimida, desequilibrada y psicótica.
De pequeño me preguntaba como podía ser que todo esto funcionase. Los periódicos en los quioscos, el pan en la panadería y los autobuses llevándote a donde prometen. Pensaba que era un logro extraordinario. Ahora, pienso que, lo que sí que resulta en realidad, es un grotesco milagro.

Parece que hemos llegado a su parada. El tipo se levanta y se despide de mí. Al pasar al lado de la señora de antes, deja caer su bigote al suelo y abandona el vagón diciendo:

-Señora, disculpe, se le ha caído el bigote.

El hombre, ahora sin el postizo, me sonríe y las puertas del tren se cierran.

Caminando por mi calle, aún con las palabras de aquel hombre paseandose en mi cabeza, suena mi móvil. Me ha llegado un mensaje. Lo leo ya en la puerta de casa. Suelto una carcajada y entro riendo. Puedo adivinar de quien es, aunque el remitente sea un numero desconocido.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

LOS PIES DE LENNON

LOS PIES DE LENNON

El silencio del cuarto es decapitado por la guillotina de la mañana.
Sentado en nuestro sofá, aún adormilado, en camiseta y con los pies fríos, observo a mí alrededor. Desde la radio de la vecina se oyen los acordes del “Yesterday” de Lennon; la cafetera gorgotea, el sol se cuela por la ventana y, poco a poco, se me van templando los pies.
Dicen por ahí, mi amor, que esto se acaba, como augureros absurdos y catastrofistas, pero a mí todo este pequeño mundo me recuerda, a cada momento, lo tantísimo que te quiero.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

LA SONRISA PERDIDA

LA SONRISA PERDIDA

Entre el pecho y la garganta se encuentra ese abismo como vacío interior que amenaza y provoca el temblequear del mundo. Y nuestra vida, como sombra alargada de ese mundo, como esa película vista tan solo a ratos y con anuncios de por medio que continua sin esperar a nadie.
No te asomes demasiado, tu sombra yace muerta y nada allá abajo hablará tu mismo idioma. La parte que podemos controlar de todo este sinsentido murió con ella. Muertos en vida, deambulamos perdidos, soñando el despertar de una sonrisa a nuestra medida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

SOPA DE LETRAS

SOPA DE LETRAS

Nada salía según lo planeado.
Y pensó que no podía. Y se concentró en que no podía. Y gritó que no podía. Y, mientras, se detuvo cuando tuvo que continuar y se movió, sin dudarlo, cuando lo mejor era permanecer impasible. Su paraguas acompañó cada sequía inminente y la lluvia caló su frente cada una de las veces. Y tuvo miedo del silencio, con lo que decidió cerrar sus ojos y cantar en susurros, por si el pasillo trataba de sorprenderla con la aparición de un gran temor de ojos brillantes y rasgados. Y miedosa como un ciego en casa ajena, se arrastró en mitad de un escrito sin sentido y con demasiadas "ies griegas"; para borrar con su cuerpo lo más importante de ella misma, y subrayar con su alma lo más prescindible de ella misma, y dejar de una santa vez de llorarle a la luna.
Y así fue como, en el preciso momento en el que ella volvió a abrir sus ojos, descubrió que realmente si que podía. Y pensó que si que podía. Y se concentró en que si que podía. Y gritó que si que podía y sorbió de una sopa de letras calentita y con demasiadas “ies griegas”, mientras en el interior de su mente, se dibujaban todos los planes imposibles del resto de su vida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

VENTANA AL MAR

VENTANA AL MAR

Mis piernas son hoy dos vigas olvidadas de mármol blanco. Mi voluntad tan solo un avioncito de papel mojado y arrugado. Victima de este dolor de cabeza perenne y abusador que ni siquiera paga su alquiler y de esta apatía gris que me atrapa sin remedio. Al otro lado, mermado, tumbado en el suelo, boca arriba, me retuerzo viendo correr en mi techo todas las cosas sin color.
Temo no llegar al único lugar al que deseo llegar más que con mi mirada. Pero tú estarás ahí mientras yo aún recuerde quien soy. Y tu sabes, mi amor, que el que llegaré a ser mañana no avisará, únicamente atravesará volando y en silencio tu ventana al mar.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

PRETTY WOMAN

PRETTY  WOMAN

Te pregunto por que eres puta. Y tú te vistes con apatía. Observo tus piernas interminables, tu carita perfecta. Se que te lo preguntaron millones de veces, que otros jugaron antes a disfrazarte de Julia Roberts. Pero, mientras yo me pongo las zapatillas y tú te guardas los euros, te lo pregunto así, sin más y sin saber muy bien porqué. Te pregunto por que alquilas tu parcela a cualquiera, si a mí me gustaría ser para siempre su único habitante. Y entonces tú me miras, sonríes en silencio y me respondes que en realidad te sientes como el libro de una biblioteca, que estas llenita de páginas manoseadas y marcadas, de momentos tatuados y manchas de distintas naturalezas. Que eres como un cuento que siempre llega tarde, cuando los niños ya duermen, un cuento de adultos en boca de todos, un secreto desgarrado.
Ya una vez abajo en el bar, un tipejo en chándal y con pinta de obrero búlgaro sube tras de mí las escaleras en tu busca.
Llueve. El frío de la calle me sacude la cara. De camino a casa aprieto los dientes, esquivo los charcos y pienso en la última vez que robé un libro de una biblioteca.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

TU Y YO

TU Y YO


Tú no eras tú y me querías a mí.

Se adelantaron los instantes necesarios. Tardes de miradas paralelas, esperas arrebatadas y heridas invisibles. Se pudrieron en la nevera las buenas intenciones. Mañanas frías de cafés a la carrera, la cama siempre perfectamente hecha y nuestra complicidad, desatendida, que fue intoxicando el resto.

Hoy, sin ilusión y sin ánimos suficientes como para seguir luchando por un sueño que ya no compartimos, esperamos los dos muy quietos en la orilla, sin atrevernos a arriesgar de nuevo, como si fuera a llegar una señal.

Y estamos aquí juntos. Frente al mar. Vestidos con las mismas ropas de nuestro primer día. Preparados por si pasara algo. Con el tiempo congelado como en una fotografía.

Entonces suspiras en alto y hablas por primera vez en todo el día:

-Olvidé decírtelo. Nunca debiste esperarme. Nada volverá a ser como antes. Yo no era yo y te quería a ti.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

YA NO ESTAS

YA NO ESTAS Grito tu nombre y estalla la luna. De sus trocitos construyo una dentadura plateada y te devoro en mordisquitos imperialistas.
Tú tachas mi digestión de dictadura y en insurgencia rebelde te camuflas para siempre.
Ahora, sacrificada la luna, exiliado tu nombre, las noches son frías y oscuras.
Yo se que sigues cerca de mí, allí dentro, pero no te dejas ver.
Mis ojos ya no te frecuentan, te muestras invisible, pero yo aún te sigo sintiendo.


Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

EL BESO

EL BESO La niña espera sentada en una fuente, con las rodillas muy juntas, como apretando los minutos con unas tenazas.
Una puta con acento argentino, al otro lado de la calle, arroja palabrotas pesadas como pisapapeles de bronce a un viejo muy bajito que huye veloz.
En un banco, tres crías gorditas piropean a todo el que pasa, se ríen escandalosamente y se lían porros de hachís a pares y a una sola mano. Pero la niña se fija en un árabe enjuto, de barba recortada, que lee con asombrosa concentración y empeño un pequeño Coran. Viste una chaqueta gris, varias tallas más grande de lo que sin duda le pide su paupérrimo porte. La niña lo mira una y otra vez, y cada una de ellas, cree verlo aún más consumido dentro de aquella chaqueta, como si la lectura de aquel librito succionase su existencia lenta e irreversiblemente.
Pronto no quedará más morito en el interior de esa chaqueta, piensa la niña.
Y el niño aparece entonces, agarrado al volante de un seiscientos blanco. Paseando una sonrisa ganadora desde la ventanilla del conductor, detiene el coche e invita a entrar a la niña.

-Lo conseguí, sube que daremos una vuelta. ¿Estas preparada?

La niña, ya desde su asiento añade:

-Es mentira y no voy a besarte. Además, tú no sabes conducir. No tienes carné.

-Sabes que lo que te digo es cierto. Estas deseando besarme y además, no se necesita carné para volar.

La niña lo mira y sonríe. Ambos se funden en un profundo e interminable beso.
Las luces del Rabal desaparecen bajo las ruedas del pequeño coche. Entre las nubes, en pocos segundos, Barcelona entera se transforma en una fantástica maqueta de juguete, un jardín secreto para el maravilloso exhibicionismo de todas las luciérnagas del mundo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

CROMOS

CROMOS Días extraños, noches largas como toneladas de chicles sin sabor. Nadie quiere dormir solo. Nadie quiere dormir. Todos testigos de lo que sea. Exhibicionistas voluntarios. Muertos en vida.
Lo importante ya no es importante, mientras solo piensas en que gastar el dinero.
Nuestra suerte no se puede comprar, es una citas a ciegas con nosotros mismos. Pero tus citas a ciegas son como citas sordas, mudas y cojas. Citas que terminan antes de comenzar.
Compramos para devorar calorías prefabricadas. Compramos para quemar calorías prefabricadas. Compramos bajo el superávit de información, de anuncios, tonos, politonos, créditos bancarios, Spams y sexo de neón, explícito y cruel como un empacho eterno de nuestra comida favorita.
No podemos ordenarlo todo. No hay tiempo y ahora no recuerdo las recetas de la abuela, ni los números de teléfono de mis colegas, no recuerdo las palabras mágicas, los cumpleaños de mis hermanas, ni hay momentos para detenerse y reflexionar. No importa la película, ni el acompañante. La luz se apaga y en la ansiada oscuridad, nuestros pecados sonríen abiertamente en un onanismo mordaz y estúpido. Llenaremos todos los agujeros, taparemos todas las grietas, pintaremos el cielo, colgaremos bonitas postales de vacaciones demasiado fugaces y ajenas. Tomaremos el sol en la cuneta de la vida que nos ha tocado vivir. Veremos pasar el atasco. Hablaremos por hablar y cualquier argumento será bueno mientras nuestras tripas permanezcan gratamente ensordecidas.
Saca un Poker y levanta esta partida de mierda. Yo llevo ya un buen rato pensando en otra cosa. Pienso en que la vida a veces es como una colección de cromos, con las caras de cientos de futbolistas muertos. Sonreímos con nuestras insignificantes victorias sin mirarle a los ojos a nadie.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

ESPERANDO A RITA

ESPERANDO A RITA Si, amigos, esta pagina Web va últimamente bastante mal.
Tarda mucho en cargar o ni siquiera lo hace.
Pregunté por ello a los encargados de Blogia y me respondieron que es un problema general y que ha comenzado a ocurrir a partir del huracán Katrina.

¿Qué que tiene que ver el Katrina con todo esto?

Muy sencillo. Al parecer, el servidor principal de Blogia se encuentra en Houston.
En Houston azota ahora también el huracán Rita y el alcalde ha llamado a la evacuación inminente de la ciudad. No se sabe muy bien que es lo que va a ocurrir. Aunque con todo lo verdaderamente terrible que allí debe de estar ocurriendo, aqui estos problemas momentáneos con el servidor son sin duda una autentica minucia.

¿Serán normales estas super tormentas? ¿Se puede de algún modo prevenir o actuar contra estos fenómenos naturales? ¿Nos estamos realmente cargando tan rápido el planeta? ¿Se esconden intereses ocultos en esta no-previsión y posterior reconstrucción?

Al respecto hay opiniones para todos los gustos.
Por mi parte, desearía que los americanos se replanteen el votar a un gobierno que sea más sensato, más previsor y sobretodo mucho más sensible ante los temas medioambientales, y como es lógico también, desearía que todo se solvente ahora de la forma menos dolorosa y trágica posible. Y a vosotros, daros las gracias de corazón por vuestra paciencia y por seguir ahí.

ESPERANDO A RITA

ESPERANDO A RITA Si, amigos, esta pagina Web va últimamente bastante mal.
Tarda mucho en cargar o ni siquiera lo hace.
Pregunté por ello a los encargados de Blogia y me respondieron que es un problema general y que ha comenzado a ocurrir a partir del huracán Katrina.

¿Qué que tiene que ver el Katrina con todo esto?

Muy sencillo. Al parecer, el servidor principal de Blogia se encuentra en Houston.
En Houston azota ahora también el huracán Rita y el alcalde ha llamado a la evacuación inminente de la ciudad. No se sabe muy bien que es lo que va a ocurrir. Aunque con todo lo verdaderamente terrible que allí debe de estar ocurriendo, aqui estos problemas momentáneos con el servidor son sin duda una autentica minucia.

¿Serán normales estas super tormentas? ¿Se puede de algún modo prevenir o actuar contra estos fenómenos naturales? ¿Nos estamos realmente cargando tan rápido el planeta? ¿Se esconden intereses ocultos en esta no-previsión y posterior reconstrucción?

Al respecto hay opiniones para todos los gustos.
Por mi parte, desearía que los americanos se replanteen el votar a un gobierno que sea más sensato, más previsor y sobretodo mucho más sensible ante los temas medioambientales, y como es lógico también, desearía que todo se solvente ahora de la forma menos dolorosa y trágica posible. Y a vosotros, daros las gracias de corazón por vuestra paciencia y por seguir ahí.