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EL ESCONDITE DE IVÁN

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Queridos amigos, hoy hace exactamente dos años que comenzó la andadura de este Blog y me siento muy feliz y orgulloso de poder compartirlo cada día con todos vosotros.

Todo comenzó como un pequeño Blog complementario a mi Web Oficial y ha terminado por desbancarla. Desde entonces, mi Web Oficial dejó de existir y este Blog, como ya sabéis, además de su faceta personal, también hace las labores informativas sobre mis proyectos profesionales.

El servidor de Blogia, para unirse a la fiesta, lleva toda la semana resacoso y ayer terminó por desmayarse durante casi todo el día, puntual a la cita. Aún funciona todo regular en la página y notareis algunos problemas. Quizás una mañana explote definitivamente y se vayan todos estos años de experiencia blogera al limbo del ciberespacio. Mientras tanto, que dure la magia.

Dicen que la vida media de un Blog esta alrededor de los 5 meses y que los visitantes se reciclan y se renuevan cada 6 meses. Me enorgullece seguir al pie del cañón comandando este barquito y me consta que muchos de vosotros también celebrasteis conmigo el aniversario del año pasado. Para celebrar este segundo aniversario voy a hacer un pequeño resumen estadístico sobre el Blog y voy a contestar por primera vez a un MEME de 8 preguntas que me ofreció Alvaro desde su Blog. Un MEME es algo así como una entrevista que se auto realiza y después se ofrece a otros blogeros amigos. Yo, en esta ocasión, no voy a pasar las preguntas a nadie, pero os animo a que los que tengáis un Blog, hagáis vuestras reflexiones si os apetece en los comentarios de este post. También es el momento de comentar por primera vez, si aún no lo hicisteis y os apetece, para poder pasar lista y daros a conocer, para vuestras sugerencias, críticas constructivas, valoraciones o todo lo que se os ocurra sobre este escondite.

Por último quiero comunicaros que, a partir de hoy, y después de dos años maravillosos e intensivos, voy a distanciar un poquito mis futuros post para coger un poco de aire y tratar de mantener la calidad de los contenidos. Estoy seguro de que lo entenderéis.

ESTADISTICAS:

-El Blog, desde hace medio año y según el contador de “Webstats4u”, recibe una media de 60.000 visitas al mes, que vienen a ser unas 2.000 visitas al día. El mes con más visitas en la historia de “El Escondite de Iván” ha sido este mes de Enero del 2007 con 65.120 visitas registradas.

-En estos dos años el contador ha registrado algo más de 435.000 visitas.

-He escrito 377 post en dos años, lo que sale a una media de a algo más de 1 post cada 2 días.

-El Top Ten de países visitantes de “El Escondite de Iván” es el siguiente:

1º-ESPAÑA

2º-MEXICO

3º-ARGENTINA

4º-ESTADOS UNIDOS

5º-CHILE

6º-PERU

7º-ALEMANIA

8º-VENEZUELA

9º-COLOMBIA

10º-BRASIL

MEME:

1. ¿Por qué comenzaste a escribir un blog?

Blogeo, luego existo. En el post aniversario de hace un año, explicaba que escribir un Blog responde a ciertas necesidades exhibicionistas, egocéntricas, masoquistas y psicoterapéuticas. Este año sigo opinando lo mismo, pero creo que ahora cambiaría el orden y empezaría por “necesidades psicoterapeutas, después masoquistas…”

2. ¿Sobre qué temas escribes? ¿Por qué?

A parte de informar un poco sobre mis proyectos profesionales, escribo pequeños relatos cortos, reflexiones y sobre todo lo que me pasa por la cabeza y lo que comentaría con cualquier amigo tomándome una birra. Después lo ordeno por temas para darle un poco de coherencia. En realidad, escribo lo que a mi me gustaría leer, pero no siempre consigo sorprenderme a mi mismo.

3. Si la gente dejara de leerte y comentar, ¿seguirías escribiendo?

Bueno, supongo que quizás sin tanta responsabilidad como escribo ahora. Pero empecé este Blog solito y ya entonces me sentía responsable ante mis lectores invisibles. En realidad, ya desde que tenía 11 años, motivado por mi madre, y aún cuando la palabra “blogosfera” únicamente sonaba como a nombre de yogurt milagroso, comencé a escribír diarios, algunos relatos y poemas primerizos.

4. ¿Crees que al escribir un Blog debe seguirse algún tipo de ética?

Supongo que la ética personal de cada uno. Detrás de los Blogs están las personas que son quienes ponen las reglas. Y cada Blog es un mundo. Yo considero mi Blog como una república independiente que comparto con los lectores. Trato de acoger a visitantes de todos los tipos y creencias y ser un anfitrión correcto. Únicamente exijo un mínimo de respeto mutuo. En dos años, he tenido la suerte de no toparme prácticamente con ningun “Troll”. Pero claro, es que aquí, como indica el nombre del Blog, permanecemos muy bien arropados y escondidos.

5. ¿Crees que formas parte de una comunidad? ¿Por qué?

La gente da vida a sus Blogs sin saber muy bien con que fines ni con que criterio. La mayoría terminan por abandonar a los tres o cuatro meses. Las motivaciones cambian y lo cierto es que escribir un diario con regularidad y manteniendo unos principios de calidad y coherencia, es algo realmente complicado. Cuando pase la moda, entre los supervivientes, se podrá vislumbrar una comunidad menos masificada, más clara e interesante.

6. ¿Tienes algún grupo cercano de blogueros con el que te podrías poner de acuerdo para lograr algo?

Participo activamente en algún Foro con otros blogeros y me han salido realmente unas cuantas amistades estupendas gracias a Internet. Lo mejor para conocer gente es blogear, sacar un perro a pasear y acertar 15 a la quiniela. De momento a la quiniela no doy una. Mi Atlético de Madrid es imprevisible.

7. ¿Crees que los blogs van a cambiar/están cambiando algo en la sociedad/mundo político/etc.?

Internet es la esencia de la libertad de expresión. Ha cambiado la forma de comunicarse y ha democratizado el mundo. Internet es el arma más peligrosa para las mentes fascistas. Lavar cerebros es una tarea mucho más complicada ahora y la propaganda Nazi hubiera sido un fracaso con la era Internet. Ya nada será igual, nunca los ciudadanos del mundo estuvimos tan cerca de la información y tan cerca los unos de otros.

8. ¿Qué te gustaría poder hacer dentro de la red para profundizar lo que haces con el Blog y por qué? ¿Podcast/videocast, comunidades, wikis, redes sociales,etc.?

Yo ya casi no doy abasto atendiendo mi propio Blog y comentando y participando en los de los demás. Hay Blogs maravillosos esperándonos y por eso Internet es la caja de sorpresas más grande del mundo.

Muchísimas Gracias.

Iván Sáinz-Pardo


Pd-Y no termino este post sin antes daros las gracias de todo corazón por compartir, participar y hacer de esta bonita aventura algo muy especial. Un fuerte abrazo a todos.


Leer post 1º Aniversario


SAN VALENTIN NO EXISTE

SAN VALENTIN NO EXISTE

El amor eterno sí.

CARTA A JOSE MARIA AZNAR

CARTA A JOSE MARIA AZNAR

Estimado señor Aznar:
Tengo conocidos y amigos simpatizantes e incluso votantes de su partido político y me consta que, además, algunos son lectores habituales de mi Blog. No se como escribir esta carta sin ofenderlos a ellos y sin entrar en un cansino debate político. En el fondo, cuando el asunto es tan infinitamente grave, los partidos y la política provinciana son insignificantes. Reconozco, eso sí, que aunque respeto a estos, moralmente, cada día me cuesta más comprender su opción política.
Señor Aznar, quiero decirle que, hace cuatro años, algo más de 40 millones de españoles, lo que también incluye a gran parte de los votantes de su partido, salieron repetidas veces a la calle rogando que usted no nos metiera a la fuerza y en contra de nuestra voluntad, que era una voluntad mayoritaria y aplastante, en una guerra absurda en la que nadie creía. La ONU no creía en la teoría de las armas de destrucción masiva al igual que el resto del mundo, y millones de ciudadanos de todo el planeta apoyaron estas manifestaciones que usted ignoró.
Ahora, cuatro años más tarde, tiene la desfachatez de decir públicamente que “todos” creíamos con usted en la teoría de las armas de destrucción masiva.
Señor Aznar, han muerto más de medio millón de civiles iraquíes inocentes y se están sacrificando a miles de jóvenes militares para saquear miserablemente el crudo y los recursos de un país destrozado y humillado. Hay cientos de miles de heridos, de mutilados y de familias desestructuradas. Hay sufrimiento, dolor y millones de familias con terribles y dramáticas historias personales. Cada día que pasa, continúan muriendo cientos de personas más en Irak. Las consecuencias de su política a espaldas del pueblo y de la legalidad internacional han empeorado drásticamente la seguridad y el orden mundial.
Quizás algunos no se atrevan a decir las cosas claramente, pero el atentado en Madrid, que es hasta la fecha, el más grave y horrible ocurrido en Europa, y en el que hubieron cientos de heridos y murieron casi doscientas personas, fue una evidente respuesta a nuestra colaboración, participación y apoyo oficial en esta atrocidad y en esta masacre del pueblo iraquí.
Más allá de políticas y partidos, estamos las personas, y la moral y la ética de usted y de los que, incomprensiblemente, le aplauden, es simplemente vomitiva.
Señor Aznar, usted es un ser cruel, insensible, déspota y muy peligroso y lo ha demostrado cuando ha conseguido tener poder. Señor Aznar, para mí y para millones de personas en todo el mundo, usted es uno de los directos responsables de todas estas muertes y de toda esta insoportable desolación, y créame que no consigo llegar a comprender como puede usted tan siquiera conciliar el sueño por las noches, y menos aún, como se atreve a continuar con su vida pública.
Señor Aznar, desde aquí le digo que usted me parece un ser miserable y realmente detestable y le deseo un brillante y podrido hueco en la historia junto a esos otros afamados ejemplares de la escoria humana.
Muy atentamente:

Iván Sáinz-Pardo

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AMERICAN WAY OF LIFE

ESCONDITES

ESCONDITES

Aprendí a hacer lazadas en una de las pesadillas olvidadas de mi padre. En la grieta encontré el secreto. En el lenguaje táctil de las polillas, como jeroglíficos ancestrales de miedos muy recientes. Aprendí haciendo lazadas con el cordón umbilical del pasado y del futuro. Amistades de cartón piedra. Mecanismos oxidados por las lágrimas que no viste caer. Ecos, tsunamis hambrientos, ondas expansivas de palabras y pensamientos que tan solo cambian de dueño.
Hagamos planes juntos, cumplirlos o no es realmente lo de menos, créeme. ¿Recuerdas aquel sueño?, ¿El de aquel río cristalino y la ciudad de los elefantes? Pues bien, al despertar no te lo dije entonces, pero te lo digo ahora:

-Ya no quedan escondites.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

EL CAMINO

EL CAMINO

"La niebla dificulta, pero nunca borra el camino."

Iván Sáinz-Pardo

UN REGALO PARA MI SOBRINO

UN REGALO PARA MI SOBRINO

ERIKA

ERIKA

Madre, joven y con depresión.
Hoy, viendo las noticias, mientras comíamos, no pude evitar pensar en ti, mi querida mama.

NO ME LLAMEÍS MAÑANA

NO ME LLAMEÍS MAÑANA

Amigos, los operadores móviles en España quieren subir sus tarifas a principios de
marzo para compensar el efecto de la nueva ley que prohibirá la práctica del
redondeo en las llamadas.

La idea de las compañías de móviles es aumentar el precio del
establecimiento de llamada -fijado ahora por todos los operadores en 12
céntimos- y el del precio por minuto.

Telefónica ya anunció que a partir del 1 de marzo el precio de
establecimiento de la llamada subirá de 12 a 15 céntimos de euro -un 25%- y
también subirá la tarifa nominal por minuto.

Telefónica Móviles es el principal operador en España, con 21 millones de
clientes y una cuota de mercado que roza el 46%. Con la subida de las
tarifas, el precio medio por minuto Subirá un 16% al pasar de 18,4 céntimos
a 21,45 céntimos, calcula el diario ’Expansión’.

Orange y Vodafone anunciaran en los próximos días cuales serán las subidas
de sus tarifas, similares a Movistar.

El único fin de esta subida en las tarifas en no ver mermado el Beneficio
del ejercicio por la aplicación de una ley aprobada en el parlamento para
salvaguardar los derechos de los Consumidores de estas compañías
telefónicas.

Las compañías telefónicas no se avergüenzan en absoluto de TIMAR a sus
clientes y suben las tarifas colocándolas al doble que en otros países
europeos como por ejemplo Dinamarca, Bélgica u Holanda.

Si no reciben un toque de atención por parte de los consumidores, que
deberían ser su primera preocupación, estas compañías seguirán teniendo unos
beneficios anuales más altos que el PIB de más de 60 países en el mundo.

Se convoca a todos los usuarios y consumidores de telefonía móvil que a una
jornada de móviles caídos que tendrá lugar el próximo 6 de Febrero (martes).
Si durante ese día los 40 millones de móviles que hay en España no hacen
ninguna llamada, salvo las urgencias, y no mandan ningún sms,alguna alarma
sonara en los consejos de dirección de estas tres empresas y los directivos
despegaran el culo de sus asientos de piel para dirigir sus miradas hacia
sus clientes, que están hartos de tarifas abusivas, de contratos de
permanencia que son tan ilegales como las tarifas que nos van a meter con
calzador.

Pon una alarma en tu móvil o apuntalo en tu calendario, para que no se te
olvide que ese día harás historia y se recordara por mucho tiempo como el
día que empezaste algo muy importante para mucha gente. Si conseguimos que
no entren en vigor estas tarifas habrá valido la pena.


PASALO A TODOS TUS CONTACTOS. ES MUY IMPORTANTE. ACTUEMOS. NO CAIGAS EN LA TRAMPA DEL COMFORMISMO Y LA COMODIDAD.


INSTRUCCIONES RUSAS DE VUELO

INSTRUCCIONES RUSAS DE VUELO

OTRO CUENTO DE TERROR

OTRO CUENTO DE TERROR

A mí me gustan esos que se cogen el hipotecón, con un sueldecito un 30% mayor que la cuota mensual, y si les dices algo responden: "siempre puedo refinanciar". Le preguntas a cuántos años es la hipoteca, y resulta que es a 30, cuando no 40.

Vamos a tomar un ejemplo ficticio. Pongamos que Pepito Relámpago llega al mercado inmobiliario en el año 2006, se compra su zulito de Pladur por 200.000 € y lo financia a 30 años. Poniendo un 4% de interés, le sale una cuota de 954 €. Como le han hecho encargado recientemente, allí en la carpintería, llega ya a los 1.200 € mensuales. Sus padres le han hecho el aval, con su otro zulito, en este caso de los del yugo y las flechas. Sabe que al principio irá un poco agobiado, pero "es la única forma de meterse", "están todos así", la inflación irá rebajando la cuota, y sobre todo la revalorización lo hará rico. No va a "tirar el dinero" en un alquiler, de modo que echa la firmita y el banquero lo despide con una palmadita en la espalda.

Pasan las semanas, Pepito es feliz en su zulito, se pone unas litografías que compra en un mercadillo, algunos muebles de Ikea, su madre le ayuda a limpiarlo todo, su padre le suelta unos cuantos billetitos para comprar un lavavajillas.

En junio, un anciano extranjero, llamado Trichet, sube el Euribor. Pepito cree recordar que el banquero ya le habló de ese Euribor, aunque lo hizo de pasada. Decía no sé qué de que subiría muy poco. La cuestión es que al cabo de pocos meses, la cuota de su hipoteca sube a 1.013 €. Llama al banco y le explican que si su tipo es variable, que si el Euribor, que si la coyuntura, que si tranquilo que está todo controlado. Pepito decide apretarse un poquito más el cinturón, ya no desayuna en el bar, las lonchas de jamón las pide finitas, los zapatos los aguanta hasta que las suelas están combadas, el Ford Fiesta lo conduce a puntita de gas. Así y todo, su madre le ayuda a comprar ropa y le suelta algún billete para que salga con los amigos. Vale la pena sacrificarse, porque en esos momentos su piso ya debe valer más, mucho más.

Pepito, a veces, cuando vuelve de trabajar, algo cansado, mira el balcón de su zulito, allí en el quinto piso. Es un cuadradito precioso, tan bien delineado, junto a los otros. Ese es su lugar en el mundo. Ahí está la prueba de que sale adelante en la vida. Es, además, el único del bloque que no tiene un cartelito de "Se Vende", lo que prueba que la revalorización es un hecho y todos están recogiendo los beneficios. Él, en unos años, también espera hacer lo mismo, vender y mudarse a un gran adosado en un barrio nuevo. Tal vez cuando tenga novia y lo asciendan a supervisor. Nunca ha sido hombre de grandes ambiciones, pero la prosperidad de España y su último triunfo financiero lo están envalentonando.

Pero a Pepito no lo ascienden. Lo que hacen es despedirlo. Hay poca demanda, las obras se están parando, los malditos de Ikea atacan muy duro. Todos los jóvenes con nuevos pisitos quieren comprar barato, nadie compra muebles hechos en España. Pepito era el empleado más joven, es decir, el más barato de despedir. Así que coge su carta de despido y en pocos días se presenta en el INEM.

Hay algo de prisa, porque ha cobrado poco del despido y la letra del piso sigue entrando cada mes. En el INEM le dan ocho meses de paro con 800 € al mes.

Estamos ya en 2007. Pepito ve en su pequeño televisor un montón de obreros con pancartas por las calles. Se están quejando por el aumento del paro. El Presidente Zapatero hace llamadas a la tranquilidad, esto es una etapa coyuntural, el Estado no abandona nunca a nadie. En el INEM recomiendan a Pepito que vaya de pinche de cocina, aunque sólo le ofrecen 600 al mes, poco más que la mitad de la hipoteca.

Cuando se acaba el dinero del despido, los padres de Pepito le ayudan a pagar la letra. Lo importante es mantener el piso y esperar a que se revalorice. Pepito a veces sale a comprar periódicos o buscar cartelitos con ofertas de trabajo. Al volver mira su pisito, tan alto, orientado al aire calentito del sur. Como tiene tiempo de sobra, ha empezado a caminar más despacio. Eso le da tiempo de observar algunos detalles: los cartelitos de "Se Vende" siguen allí. No los han quitado.

Pepito habla con su padre y lo tranquiliza: lo importante es mantener el piso. Ahora mismo en España hay trabajo, y él es un chico trabajador. Su padre hará algunas llamadas a sus amigos para ver si hay algo.

A finales de 2007, Pepito vuelve a revisar su hipoteca: debe pagar ahora 1.104 € cada mes. El BCE ha dejado los tipos ya en el 4%, más el 1,25% que le cobra la caja de ahorros, total 5,25%. Esto no hay quien lo entienda. Su patrimonio sube, pero la cuota que paga también. La inflación no erosiona la cuota, como le dijo su amigo en el banco. Tal vez porque la inflación ayuda muy poco a quien no tiene empleo. Lo que sí que inflaciona es la gasolina, la comida, la luz y el agua.

Los padres de Pepito se van quedando sin ahorros. Las cosas han subido mucho más que sus salarios. En la calle muchos hablan ya mal del Gobierno. Al fin, el ministro Caldera publicó una mala noticia: era un numerito que casi no se veía, en un rincón de la pantalla del televisor: 13%. El paro está en el 13% y muchos pepitos buscan trabajo a cualquier precio. Muchos de ellos son inmigrantes, y otros son españoles que van agotando sus meses de paro.

Pero muy pronto a Pepito se le acabará el paro. Sus padres no podrán afrontar su deuda. Tiene una pequeña reunión con ellos: no hay que ponerse nervioso, lo importante es mantener el piso, si lo vende ahora, luego valdrán más y ya no podrá comprar nada. Ha llegado el momento de la refinanciación.

Pepito visita a su amigo el banquero. Le choca la mano y le explica que tiene problemas. Las bromas y las risas desaparecen. Una mirada de desprecio se le escapa al buen hombre engominado. Se ponen a hacer numeritos: Pepito podría alargar el préstamo a 35 años y sólo pagaría 1.041 € al mes. Pero eso es muy poca diferencia. Como Pepito es joven, entonces se puede alargar el préstamo mucho más, a 50 años: 950 € al mes.

¿Cómo puede ser que la cuota baje tan poco? El banquero le explica amablemente, con su bolígrafo, que los intereses ascienden a 875 euros al mes, más el capital que vaya a amortizar según el número de años del préstamo. Pepito no sabe lo que es "amortizar". Pregunta qué es lo mínimo a pagar. El banquero le responde que los 875 € al mes, en un plazo de "carencia". En ese tiempo, no amortizaría capital, pero al menos saldría del apuro.

Pero Pepito no sale del apuro. 875 euros son muchos euros. Él imaginaba que doblando el plazo para pagar, la cuota bajaría a la mitad. El banquero le explica amablemente que eso no es así, porque la parte contratante de la primera parte es igual a la parte contratante de la primera parte. Pepito asiente y sale del banco. Llama a sus padres y luego va a cenar con ellos. El banquero también hace una llamada a su superior: hay un posible moroso.

En la cena, Pepito y sus padres tienen un amargo debate. Podrían alquilar el piso, mientras Pepito vuelve a vivir con ellos. Sería una solución transitoria hasta que encontrase trabajo y, como prometió el banquero, el dichoso Euribor bajase. Pero el alquiler no llegaría a los 500 €. A la gente no le gusta "tirar el dinero" en un alquiler y paga poco. Además, si no se encuentra inquilino enseguida, van a tener problemas para pagar. Pepito no puede pagar 375 euros al mes por la hipoteca, mientras vive con sus padres y tiene un inquilino disfrutando de su zulito. Eso no es viable. Se habla de vender su Ford Fiesta, que ya no utiliza porque no puede pagar la gasolina. Pero el viejo Ford Fiesta apenas vale 600 €. Es casi chatarra. Todo el mundo compra ya como mínimo compactos seminuevos km. 0.

Pepito mira el telediario con sus padres: parece mentira, con lo bien que va España, lo que le cuesta a él encontrar trabajo. Debe de ser que no sabe buscar. Tiene que moverse más, patear las calles. Algo hay que hacer.

Su padre, por su parte, comienza a recordar viejos tiempos: recuerda las escaseces de la posguerra, la crisis del felipismo, recuerda aquel 23% de paro de no hace muchos años. La realidad comienza a estrecharse como un embudo. Poco a poco, van quedando menos opciones. El banco embargará el piso si no pagan, y entonces lo perderán todo, toda la revalorización.

Es el momento, entonces, de vender el zulito y disfrutar de la revalorización. Mientras tanto, volverá a vivir con ellos. Pepito en principio se niega, opina que si vende luego no podrá volver a comprar, los pisos subirán siempre. Su padre le responde que él ha vivido muchas cosas ya. Pepito no quiere creerle. Su padre insiste en que tal vez ZP hará algo por ellos, una VPO. Al fin y al cabo, si Franco lo hizo, un líder socialista de buen talante como ZP no podría hacer menos. Pepito comienza a aceptar que tal vez, en un futuro muy lejano, cuando la actual prosperidad de España sea historia, los precios podrían tener un "aterrizaje suave" y él comprar otra vez. Lo importante es que desde casa de sus padres podrá buscar trabajo tranquilamente. Y ese dinero lo guardará en algún sitio seguro.

Después de pasar una mala noche, con algunos remordimientos, Pepito pone el cartel de "Se Vende". Hace unos días que el ojo izquierdo le parpadea involuntariamente. También nota un cierto ahogo cuando suena el teléfono. Está esperando contratos, pero sólo lo llaman del banco para preguntarle qué decisión ha tomado acerca de su refinanciación. De momento, seguirá pagando a 30 años, no hay mucho que refinanciar.

Cuando acaba de colgar el cartel, sale a la calle a mirar si se ve bien desde la acera. Ha elegido un modelo diferente al de sus vecinos, para hacerlo destacar. El suyo tiene un diseño innovador, de una empresa catalana, que se está forrando. Los cartelitos de los pisos de al lado, en cambio, están amarillos y quemados por el sol. Está claro que su piso se venderá el primero.

Como lo compró por 200.000, le parece lógico pedir 250.000, teniendo en cuenta que hace ya un año y medio que se ha estado revalorizando.

Pasan las semanas, luego los meses, y los compradores no aparecen. Lo que sí que le aparecen a Pepito son más arrugas en la frente. A veces se mira en el espejo del cuarto de baño y nota que sus cabellos son más finos y escasos. El nudo en la garganta que sentía al responder al teléfono, ahora lo siente cada vez que pisa la calle. Hay algo que no marcha bien.

El del banco llama repetidas veces. Se acumulan ya dos impagos y la situación no es nada buena. Le avisa de que puede ejecutar la hipoteca. Pepito responde que es cuestión de tiempo, que la revalorización lo pagará todo e incluso le dará beneficios. El del banco guarda silencio. Tiene algunas cifras que a Pepito no le gustarían pero decide callar de momento.

Pepito toma una decisión importante: rebajará 20.000 € el precio. Cambia el cartel, cambia los anuncios en los periódicos. Contrata a una inmobiliaria.

La inmobiliaria le asegura que no puede vender su zulito por encima de 210.000 €. Pepito se enfada y les cuelga. Han pasado tres meses y no ha recibido ninguna oferta. En la televisión se ve a ZP prometiendo más y más viviendas a los jóvenes. Es la campaña electoral de 2008. España tiene un magnífico futuro, avalado por las cifras de prosperidad y empleo.

Pepito no entiende nada. Sólo ha recibido dos ofertas de empleo por 600 € al mes. En su antigua carpintería, han despedido a dos empleados más.

Pepito decide llamar a otra inmobiliaria y vender el piso por 210.000 €. Los nervios no le dejan ya dormir. Su jugada del piso tal vez no fue muy acertada. El de la inmobiliaria le explica que las cosas andan mal y que se prepare para más rebajas. Eso era lo último que quería oir, pero esta vez no se enfada.

En dos meses más, el banco está preparado para ejecutar la hipoteca. Llaman para informarle, con muy malos modos. El banquero ya no es tan amigo, de hecho ni le coge el teléfono. En su lugar le han puesto a una especie de cobrador del frac con una voz como de sepulturero.

Pepito llama todos los días a la inmobiliaria. No hay ninguna oferta. Decide al fin aceptar el trabajo de 600 €. El único problema es que deberá desplazarse al otro lado de la ciudad cada mañana en autobús y comer fuera. Su madre se ofrece a hacerle bocadillos.

Pronto se traslada al piso de sus padres y avisa a la inmobiliaria de que el piso ya no está en venta: está en subasta. El banco lo liquidará y con eso se cancelará la hipoteca. En el fondo, Pepito está aliviado, será bueno quitarse el muerto de encima. Su aventura inmobiliaria es una lección que no olvidará.

En pocos días lo llaman del banco: su piso se ha vendido por 80.000 €. La burbuja está pinchada, los precios caen, están ejecutando muchas hipotecas, no se ha podido sacar más dinero. El banquero es por primera vez sincero con Pepito. El problema es que le ha faltado por decir una cosa: las cajas están también amenazadas de quiebra por los impagos.

Pepito pregunta qué va a pasar ahora. El banquero responde que ahora no pasa nada, que su cuota a 30 años se reduce a tan sólo 662 €, que pagará más cómodamente. Aunque, si no paga, le embargarán su nómina, tal y como constaba en la letra pequeña del contrato que firmó al hacerse con la hipoteca. La madre de Pepito, entonces, pasa varios días llorando. La mujer está como envejecida, con la piel muy arrugada. Cuando Pepito va al lavabo, se encuentra un montón de pelos suyos. Hace semanas que toma pastillas para dormir, pero aún así los complejos de culpa no lo dejan en paz. Está condenado a pasar 30 años pagando 600 € al mes por absolutamente NADA. No habrá revalorización, no podrá irse de alquiler, no habrá ascenso en el trabajo, no habrá una novia, tan sólo una piedra pesada atada al cuello, con la que tendrá que vagar hasta los 60 años, a las puertas de la jubilación.

Entonces, pone la televisión: después de ZP prometiendo VPO aparece una breve noticia:

"Trichet vuelve a subir los tipos"

Alberto Noguera
25 Mayo 2006
www.albertonoguera.com

-Si os interesa el tema y teneís un rato, no dejeís de leeros los comentarios a este post en la Web original: AQUÍ.

LA CRISIS DEL MADRID

LA CRISIS DEL MADRID

Tengo a los obreros machacando durante horas las paredes de casa con una taladradora infernal. Es lo más parecido a tener la M30 en el salón de casa. La reparación de la fachada ya llega justo a nuestra parte del edificio y esto es una auténtica locura.
Lucy esta en Mexico, fotografiando un evento y yo, aquí, de Rodriguez, me parezco, poco a poco, al mismísimo Burton Fink, medio zumbao y peleando contra sus propios demonios.
Tras dar un largo paseo a Lola. He intentado trabajar un poco, escribir, mandar algun email, leer un libro, ver una peli, la tele o algo. Desde hace cuatro días que solo descanso cuando ellos lo hacen. Cuando el estruendo cesa, durante el almuerzo, me siento en el salón y me pongo tan solo a pensar, y a disfrutar, sin interrumpir la calma. La tele, de aquel último intento, esta altísima de volumen y yo ya no la recordaba encendida. Descubro a unos babosos discutir chulescamente en un programa que supuestamente es de futbol, pero en el que, en realidad, solo monologan absurdamente sobre el Real Madrid.
Los vecinos deben de pensar que estoy loco con estos volúmenes. Pienso entonces en apagar la tele. Pero en ese momento, entre la gente del público del programa se oye una voz que interrumpe el debate. Alguien facilita un micrófono a una señora gorda de gafas que se ha incorporado espontaneamente:

-Señores, el puto euribor ha superado el 4 %, mi marido me suelta de ostias porque el pobre se estresa con la hipoteca y porque no es capaz de reconocer su ludopatia a las máquinas del bar de la esquina. Mi hija va a cumplir los 31, vive todavia en casa, no consigue adelgazar con ninguna dieta de esas que anunciais en vuestra cadena y menos consigue hacerse con un novio decente o trabajo fijo. Mi hijo de 28, quien tambien vive con nosotros, es un inmaduro adicto a la "Play" y solo quiere salir de su cuarto para ser un "triunfito" en la vida. Lleva 9 años y 9 castings seguidos haciendo el ridículo. Y a mí, pues no me gusta planchar, no me gusta no sentirme sexy y no puedo ver los telediarios, porque con tanta mala noticia, me los paso enteritos llorando. Hoy estoy aquí, por no estar encerrada en mi casa y tan solo tengo una preguntita para vosotros:

¿A quien coños le interesa la puta crisis del Madrid?

Vuelve la taladradora. El almuerzo terminó. De nuevo imagen sin sonido. En el anuncio de Scottes, vemos volar un globo amablemente junto a la ventanilla de un avión en pleno vuelo. ¿Como? Que le den por el culo al profesor de física, esta muy claro que para vender papel para el culo vale cualquier mierda. Apago la tele y Lola y yo nos vamos a dar otro paseo. Yo salgo poco convencido. Pero a mi perrita Lola le encantan las obras.

LOLIN (Rescatado)

LOLIN (Rescatado)

Voy a apretar de nuevo los dientes sin la intención de seguir espabilando esta historia muerta. El cascarón es demasiado estrecho y los bordes punzantes se me clavan en el costado. Todo el mundo está triste a mí alrededor, y yo, mientras tanto, trato de desaparecer cada día transformándome en cosas en las que antes nunca creí. El polen en flor vuela por los aires, lo inunda todo, y mis ojos y mi nariz se irritan sin remedio.

Lolín era una amiga mía del colegio. Íbamos siempre juntos a todos los sitios y recuerdo que también ella tenía una alergia terrible al polen. Lolín era una chica, pero jugaba al fútbol mejor que yo. Lolín era una chica, pero cazaba enormes lagartos verdes y encestaba triples.
Las chicas, en el colegio, acostumbran a jugar a la goma y a corretear histéricas por el patio. Piensan siempre en el día de los enamorados y en hacer a tiempo los deberes. Lolín parecía un chico. Lolín jugaba a las chapas, a hacer rabiar a las otras chicas, a la guerra de piedras, a subir a los árboles, al fútbol, y era cinturón naranja de kárate.
Yo, al principio, me apunté al equipo de futbito sin demasiado interés, y acabé siendo el portero. Lo cierto es que siempre pensaba en todo menos en lo que hacía en cada momento. Nada me interesaba lo más mínimo. Me dejaba llevar, siempre ausente, inmerso en mi propio mundo.
De niños deambulamos como marionetas sin función, nos movemos por ahí, cargando con todas nuestras preguntas y temores a cuestas, preguntándonos si estarán o no suficientemente limpias las manos que, desde abajo, nos mueven y nos dirigen.

-La función va a empezar:

El colegio, moscas en la ventana, bocadillos de tulipán y chorizo, Lorenzo, pepinillos y cebolletas, el equipo A, las Navidades en Puente Viesgo, sed, polvo, ortigas, el Capitán Trueno, aquellos niños perdidos en un laberinto, charcos, los deberes, el miedo a los médicos, alubias y pescado, Informe Semanal, la fiebre, divisiones, cumpleaños, cubatas de ginebra para mi madre, La historia interminable, papel cuadriculado, los helados de Petri, dolor de anginas, películas de vaqueros, raíces cuadradas, pipas saladas, mi tía Eva, peonzas, filetes de hígado, por la tele niños como de mentira en Etiopía, Asun, el dolor de rodillas por el crecimiento, David, las largas horas de recreo, El coche fantástico, la loción antipiojos, las heridas en las rodillas, Hugo y su Spectrum con teclas de goma, los domingos de kiosco, los abuelos, el accidente de los abuelos, mi padre sin sus padres, el comedor del colegio, El planeta imaginario, la lluvia, Juli la profesora, el miedo a la muerte, Canción triste de Hill Street, Togi, las canicas de colores, los intoxicados por la colza, la casa vieja, V, las aburridas clases de natación, los pepitos de chocolate que compraba papá para después de las aburridas clases de natación, los veranos en Puente Viesgo, más cumpleaños, Josefina y Bea, baños en el río, el anti piojos, La bola de cristal, el Cattos y el Artesa, el mal sabor de las lentejas, El increíble Hulk, Jorge García, el miedo a la oscuridad, El Comando G, golosinas, frío, Soco, E.T, petardos, vasos de leche, tía Tere, escritos en el diario, el señor don Ángel, Momo, soldados de plástico, caligrafía, Jorge Redondo, el cinematógrafo, los domingos en el campo, agua estancada, el carnaval, las mellizas, lagartos verdes, el Un, dos, tres, la playa, contar con el abuelo los carros de hierba de camino a la playa, el olor del Visvaporú, Henry, el miedo a que las cosas cambien, Alberto y sus inyecciones de insulina, aquel chandal siete días a la semana, recoger la cocina, el miedo a quedarme solo, el miedo a crecer, el peso de todos los miedos, Lolín, Lolín y su alergia al polen.

Antes de Lolín yo jugaba en el equipo de mi colegio al futbito. Nadie quería ser el portero, yo sí. En la portería, no tenía que estar todo el tiempo corriendo detrás de aquella estúpida pelota y disponía de más tiempo para mis divagaciones. Era mejor esperar allí y tratar de desbaratar las jugadas del contrario.
Yo tenía un traje azul y negro como el de Arconada y unos guantes de portero cuando no me los dejaba antes olvidados en algún sitio.
Creo que, a pesar de mi falta de interés, tenía un don especial para la portería. Lo paraba prácticamente todo, y los padres que nos iban a ver me aplaudían a rabiar.
El único problema eran mis gafas, bueno, mejor dicho, mi único problema eran mis cuatro dioptrías en cada ojo. Era el portero y el único del equipo con gafas.
Tenía la tediosa manía de destrozar unas gafas por partido, y no rompía más porque no solía tener de repuesto. Cuando las gafas se me rompían de un balonazo ya en la segunda parte, no era tanto problema, pero, cuando me las reventaban nada más comenzar, después no me quedaba otro remedio que parar a ciegas todo el resto del partido.
Pero no todas las veces paraba los balones con la cara, a veces también me daban balonazos en los huevos. Todos me aplaudían muchísimo, y yo, mientras, en el suelo, me retorcía de dolor.
Como sólo veía el balón cuando éste ya estaba demasiado cerca de mí, había desarrollado unos grandes reflejos. Pero siempre llegaba algo tarde, y era por eso que nunca acertaba a parar los balones con las manos.
A veces reservaba mis gafas para la segunda parte, que era cuando se resolvían los partidos. En la primera me freían a balonazos, pero de esta forma, al menos, podía ver algo de lo que ocurría en la segunda.
Los dos primeros años fueron los mejores, aun a pesar del dineral en gafas y el dolor de huevos, pero, al tercero, todos éramos ya más mayores y los balonazos comenzaron a ser mucho peores. Finalmente debí de cogerle miedo al balón y ya todo fue un desastre.

De pequeño observaba el cielo y las plantas y también a las hormigas y a todos los demás insectos. Me gustaba recrear grandes batallas entre los bichos, y con los hormigueros, me lo pasaba especialmente bien. Yo era un gigante, un humano monstruoso que aterrorizaba a toda una ciudad. Aplastaba con el pie a varias de ellas, y el resto, se volvían como locas entrando y saliendo de su hormiguero. Me gustaba simular sus voces:

-¡Nos atacan! ¡Corred, poneos todas a cubierto…!

-¡Hormiga Dios, sálvanos... Nos van a matar a todas! …

-¡Yo no quiero morir, tengo mujer hormiga y tres hormiguitas! …

-¡Estoy herida, he perdido una antena, que alguien me ayudeee!...

Después, al irme, me imaginaba como el protagonista del informativo de las hormigas:

-Buenas noches, hoy comenzamos nuestro espacio informativo con la triste noticia de la nueva matanza ocurrida en una de las poblaciones de Hormigafrágima del Norte donde más de una veintena de ciudadanas han perdido su vida, y cerca de una docena han sido heridas por el ataque de un humano asesino con gafas.
Nuestra hormiga reportera se ha desplazado hasta el lugar donde…

Algunos años más tarde llegó Lolín a nuestro colegio. Lolín tenía una hermana más pequeña y una madre con muchos problemas, del padre nunca supe nada. Creo que ella tampoco. Desde el principio nos caímos bien y empezamos a ir juntos. De Lolín recuerdo sobretodo eso: el Kárate y su alergia al polen.
Animado por ella, me apunté, unos años más tarde, también a Karate, y después de un tiempo, llegué a ser cinturón azul.
Recuerdo que el primer día, no sé por qué razón, me pusieron con los pequeños. Yo estaba nervioso y me sentía ridículo y extraño con ese karategui blanco. Hicimos media hora de calentamiento, y después, el profesor nos mandó colocarnos en filas. Lo cierto es que, además de nervioso, me sentía realmente fuera de lugar entre tanto kimono y tanta palabreja en japonés. En aquel gimnasio olía insoportablemente a pies y a sudor, pero nadie más que yo parecía apreciarlo, o al menos a nadie parecía importarle. Yo, mientras, no dejaba de pensar en la peli de “Kárate Kid”.
Hicimos el primer ejercicio de patada, y después el siguiente y otro, mientras yo, perdido como un cura en un burdel, trataba de imitar los movimientos de esos niños que me rodeaban por todos los lados con sus cinturones de colores. Entonces fue cuando ocurrió. El siguiente ejercicio era una patada giratoria hacia delante. Primero la hizo despacio el profesor, y detrás nos tocaba repetirla deprisa a nosotros. Dio la orden, y yo, sin ni siquiera darme cuenta, mandé de un patadón a casi tres metros de mí a la niña que tenía enfrente. Yo nunca había levantado tan alto las piernas y no era consciente de hasta dónde podía alcanzar. La niña, por supuesto, comenzó a llorar como una histérica, y todos se me quedaron mirando con caras extrañas. Recuerdo que enrojecí como una piruleta y deseé que me tragara la tierra.
El profesor necesitó varios minutos para calmar a la niña, e inmediatamente después, se volvió hacia mí.

-Muchacho, tú eres el que debe controlar tus piernas y no al contrario. Continúa trabajando.

Al siguiente día ya estaba con los mayores.
La verdad es que yo nunca he sido el mejor en ningún deporte, y pienso que quizás fuese porque siempre me cansé demasiado pronto de todos ellos.
Estuve apuntado a casi todo: un año en atletismo, tres en natación, otro en baloncesto. Hice un par de cursillos de tenis y jugué al béisbol, balonmano y boleyball. Pero lo del kárate fue gracias a Lolín, que me animó siempre desde el primer día en que la conocí.
En el comedor, teníamos casi tres horas libres para jugar en el patio, y muchas veces, jugabamos Lolín, Jorge García y yo juntos.
Un día en el que estábamos cogiendo fruta de los árboles y Lolín estaba subida a un peral, ésta nos sorprendió a Jorge y a mí asomados a la abertura que, desde abajo, se podía ver en su camiseta. Con cierta dificultad, se podía apreciar la forma de sus dos adolescentes pechos. Recuerdo que Jorge y yo nos reímos mucho y que ella, sin bajarse del árbol, nos llamó capullos y no le dio demasiada importancia.
Lolín y yo pasábamos horas y horas juntos cuando las horas eran largas como semanas, según esa percepción infantil del tiempo, y supongo que fue mi mejor amigo durante varios años; después, de alguna forma, no recuerdo tampoco cómo, desapareció de mi vida.

Una tarde, ya muchos años después, volviendo de la Universidad, me la encontré por la calle Santiago. Lolín tenía el pelo teñido medio de verde, desaliñado y de punta, y su aspecto era sucio y bastante lamentable. Llevaba cadenas y pendientes por todos los lados, unos pantalones manchados de lejía y una visible cojera. Quise alegrarme de verla, pero no sentí más que un conato de intranquilidad.
Nos saludamos y me contó que, un par de años atrás, había tenido un accidente por el cual había perdido la movilidad de una de sus piernas. También, cómo finalmente la tuvieron que colocar quirúrgicamente media rodilla de metal.
Lolín me acompañó hasta la parada relatándome todos y cada uno de los detalles de su operación, y una vez allí, sacó un pañuelo. Se sonó delante de mí, y sonriendo, me dijo:

-La alergia, ¿recuerdas?

Al encontrármela, yo sólo tenía un viaje en el bonobús y cuatrocientas pesetas, al regresar a casa en el autobús, únicamente me quedaba una especie de amarga melancolía.
Yo sabía perfectamente que mi dinero, a pesar de todo lo que ella decía, no la iba a ayudar en absoluto, y recuerdo también que, apoyado en la ventanilla, de camino a casa, me pregunté si la vida, realmente, trataba por igual a todos los niños y niñas.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

LA GRAN HORMIGA Y LA PEQUEÑA CITA

LA GRAN HORMIGA Y LA PEQUEÑA CITA

"La verdadera libertad se encuentra en la mirada"

Iván Sáinz-Pardo

NUESTRA SEGURIDAD

NUESTRA SEGURIDAD

El chico de la foto es de un madrileño de 26 años llamado Daniel Guilló.
Imaginaros que una mañana, leyendo la prensa, con el café, descubrís una foto de aquel vuestro primer amor, del coprotagonista de aquella vuestra primera relación seria, quizá aún en vuestra adolescencia.

Imaginaros que esta foto acompaña otras peores y forman parte de una noticia como ESTA

Esto mismo le ha pasado a mi amiga Rosa, a quien desde aquí mando un fuerte abrazo. Lo terrible es que cosas así ocurran, nos sean más cercanas o no. Le deseo a Daniel y a su familia justicia y mucha suerte.

EN PENUMBRAS

EN PENUMBRAS

Si ustedes están leyendo estas líneas es que la batería de mi ordenador ha resistido hasta la publicación de este espontáneo e improvisado post.
Parece mentira, se va la luz, en nuestro caso, los cabrones de Endesa nos la quitan, y el mundo cambia. Es la segunda vez que nos ocurre, la última, estuvimos allí personalmente y aclaramos el mal entendido. Al parecer, por un error, le pasan las facturas al penúltimo inquilino o algo parecido, vamos, un error meramente burocrático y que pensábamos que desde aquella vez ya estaba totalmente aclarado. Hemos vuelto a pagar esta mañana y a arreglar, supuestamente, el problema, pero estos desgraciados nos dejan sin luz hasta mañana.
No hay luz, ni televisión, ni agua caliente, ni vitro cerámica, ni microondas, ni Internet.
La nevera suda y nuestra casita esta noche parece un santuario, silencioso y a la luz tenue de las velas.
Al mal tiempo, buena cara, charlaremos, retomaremos esos libros medio abandonados y aprovecharemos, con mucha imaginación y alegría, la intimidad y el romanticismo de la situación. Ya se me empiezan a ocurrir un par de cosas más.

ROCKY (La saga)

ROCKY (La saga)


Antes de nada, me disculpo por lo extenso de esta crítica y recomiendo a quien aún no haya visto alguna de las películas, incluidas la última, que no continue leyendo, porque desvelo la trama de gran parte de la saga.
Esta es una de las sagas más exitosas y más famosas de la historia del cine, con todos mis respetos a Bond, James Bond, quien si el destino no lo remedia pronto, algún día me regalará un record Guinnes por conseguir ser el único occidental que aún no ha visto ninguno de sus numerosos títulos. Todos mis respetos desde aquí a sus seguidores, también a Sean Connery y al resto, pero lo mío ya es algo así como una paradoja del azar, una avalancha extraña de circunstancias y, últimamente, reconozco que también existe algo de orgullo personal ante un indudable sabor a arroz quemado. He llegado muy tarde y las increíbles piruetas del afamado gentleman ingles no consiguen captar realmente mi interés.
La saga de Rocky abarca tres décadas desde la primera película hasta la última y más reciente entrega. Permítanme que comience por el principio:

En 1976, un desconocido actor, Sylvester Stallone, escribió un guión llamado Paradise Alley (La calle del paraíso), inspirado en un combate entre Muhammad Ali y Chuck Wepner. El guión cayó en las manos de los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff quienes, en un principio, se mostraron contrarios al empeño y la voluntad de Stallone de encarnar al boxeador protagonista. Pero este fue realmente el primer combate ganado por Stallone, quien consiguió el papel y la producción de su sueño cinematográfico. Y aunque en la película pierde a los puntos contra el poderoso Apollo Creed, este ganó, sin embargo, por K.O y en el primer asalto, contra Scorsese, quien vio como Rocky se llevaba ese año el Oscar a la mejor película por encima de su magnífica “Taxi Driver”. Stallone se guardó el título de su guión y lo reservó para otra película que el mismo rodó e interpretó dos años más tarde y que, en nuestro país, se dio a conocer como “La cocina del infierno”. El guión y la película sobre el boxeador de Philadelphia pasaron a llamarse “Rocky”.
La película de Stallone fue rodada en menos de un mes y con un presupuesto modesto de poco más de 1 millón de dólares y recaudó más de 115 millones tan solo en los Estados Unidos. Público y crítica, aturdidos por el júbilo, se aunaron a su favor y la cinta se hizo, además, con otros dos Oscars, el de mejor montaje y el de mejor director, de un total de 10 nominaciones y tras haber recibido otras 6 nominaciones y el Golden Globe también a la mejor película.
Si me preguntan a mí, les diría que “Rocky” es un estupendo drama, muy bien construido, lleno de corazón y de épica y que narra, a la perfección, una historia sobre la superación personal y la búsqueda de uno mismo. Es la historia de un boxeador italo-americano de talento, pero sin fe ni oportunidades, Rocky Balboa, quien vive y se gana la vida en un barrio bajo y deprimido de Philadelphia. Trabaja como pluriempleado, boxeando por cuatro perras y amenazando a morosos como ayudante de un matón de poca monta. Está enamorado de Adrian, hermana de su amigo Poli. Adrian es una mujer muy tímida que trabaja en una pequeña tienda de animales con quien, Rocky, intentará establecer una relación amorosa. Gracias al destino, a la suerte y en parte a su llamativo apodo, “El potro italiano” se le brinda, de la noche a la mañana, la oportunidad de su vida. Podrá enfrentarse al actual campeón de los pesos pesados y soñar con el título.
“Rocky” narra una historia honesta, universal, de esas que los americanos, en su nacional egocentrismo y adueñándose descaradamente del término, denominan como “El sueño americano”.
Lo cierto es que Rocky es una buena película, pero también es una película bastante sobrevalorada, y lo demuestra el mismo Stallone con la secuela Rocky II, donde consigue romper el mito de “La segundas partes nunca fueron buenas” calcando la estructura y la formula mágica de la primera parte con admirable respeto e inteligencia. Mimando el desarrollo de los personajes y su mundo y llegando, incluso, algo más allá en cada una de las virtudes de su predecesora. Esta segunda parte supera o, como mínimo, consigue alcanzar la calidad cinematográfica de la primera pero, sin embargo, esta vez no consiguió todo el favor de la crítica. El público, sin embargo, la recibió con bastante entusiasmo y recaudó 85 millones de dólares en los Estados Unidos. Yo opino que, ni la primera era tan buena, ni la segunda era tan mala. Pienso que ambas alcanzan un nivel muy notable y que, realmente, además de repetir en las labores de guionista, sorprende muy positivamente el trabajo del propio Stallone en la dirección, ya que lo cierto es que, durante los 119 minutos que dura esta secuela, nunca llegamos a echar de menos al director de la primera parte, John G. Avildsen.
Avildsen es un director irregular, para muchos mediocre, que en la actualidad está prácticamente retirado, pero que, sin embargo, ha conseguido reunir dos títulos que han cambiado la vida de millones de espectadores de distintas generaciones: “Rocky” y “Karate Kid”. Con ambas, no solo ha conseguido llenar las salas de cine, sino que ha conseguido motivar y volver a llenar de vida los gimnasios deportivos de medio mundo. Debo de reconocer que hasta yo mismo llegué a cinturón verde de karate (¿o era azul? Buff, ni lo recuerdo ya) gracias a ese hombre.
Volviendo a Rocky, no podemos obviar a uno de los pilares fuertes y a uno de los culpables del éxito de la cinta y de que esta, treinta años más tarde, sea considerada como un clásico o como película de culto, la magistral banda sonora de Bill Conti. El tema principal, la canción “Gonna Fly Now” es un icono cultural unido de por vida a la figura del mito “Rocky”. Conti realizó las bandas sonoras de toda la saga exceptuando la de la cuarta entrega, que por otro lado, y bajo mi opinión, era una de las mejores, influenciada sin duda por los gustos musicales y los ritmos de la década de los 80, y que exaltaban y complementaban la épica y toda la trepidante acción de aquella secuela.

En Rocky II, película que llegó tres años más tarde, ya en el 79 y con un Stallone, al igual que su personaje, encumbrado en el éxito y la fama, se justifica eficazmente los conflictos de la trama. La cinta comienza donde acaba la primera parte y podemos ver a un Apollo Creed insatisfecho con su revalidación del título mundial (por los puntos y por los pelos) ante, el hasta entonces, completo desconocido “Potro Italiano”. Interiormente, Apollo sabe que es muy posible que haya alguien mejor, un verdadero campeón, y la sombra y la creciente fama de Rocky lo torturan interiormente.
El personaje de Apollo es encarnado de nuevo por el actor Carl Weathers quien, merecidamente, se hace un destacado hueco en esta saga pugilística y siempre será recordado como tal.
En esta segunda entrega se desarrolla gran parte de la sincera y bonita relación de amor entre Adrian y Rocky, quien tras el combate le pide matrimonio y terminan casándose felizmente y por la iglesia, como un buen creyente italiano.
Uno de los aciertos de la saga, es la de otorgar un trasfondo dramático ferreo a los guiones y ofrecer conflictos personales a cada uno de los personajes. Stallone, como guionista, entiende que el antagonista de Rocky, en cada uno de sus retos, es prácticamente un personaje tan importante como el del boxeador mismo. Entendemos las motivaciones y los conflictos de Apollo, también las de Rocky y, además, se dibujan con esmero los personajes de Adrian, quien en esta segunda entrega se opone al combate tratando de salvaguardar la salud de su marido. El personaje de Poli, ese pobre diablo que además es su cuñado, o el de Mickey, el siempre entrañable y cascarrabias entrenador de Rocky.
La mujer de Rocky se queda embarazada y Rocky está dispuesto a dejar el boxeo y trabajar en lo que pueda para mantener a su familia. Pero Rocky, aunque es una persona muy noble, también es una persona muy básica e inculta, y esto se transforma en un problema a la hora de administrar el dinero ganado o de intentar trabajar de cualquier otra cosa. Desde el entorno de Apollo se le presiona para volver a combatir, pero ni su mujer, ni su entrenador parecen apoyar la idea.
Uno de los mejores momentos de la saga es la escena en el rellano de la casa de Mickey. Rocky le pide que por favor le vuelva a entrenar y su entrenador le demuestra, dándole una bofetada por sorpresa, que físicamente ya no esta apto para combatir

-¿Lo ves?, Ni siquiera lo has visto venir, ¿verdad? Y eso que te lo ha dado un viejo anciano, ¿Qué pasaría si Apollo te cazara varias veces?

-Supongo que me noquearía.

-No, te lesionaría, para siempre.

Uno de los ojos de Rocky ha perdido visión. La escena es simplemente antológica, junto a otras con algunas frases como:

“Adrian, yo… nunca te he pedido que dejes de ser una mujer, por favor… por favor te lo pido, no me pidas a mi que deje de ser un hombre”

Mientras Apollo lo ridiculiza sin piedad en los medios de comunicación, Rocky se humilla ante los ojos de su entrenador trabajando de cualquier cosa en el gimnasio de este. La situación es dolorosa y las provocaciones excesivas, lo que provoca que Mickey cambie de opinión y decida apoyarlo y volver a entrenarlo. Somos testigos entonces de cómo Rocky le dice “Lo siento” a su esposa y de como comienza el duro entrenamiento. Sin embargo, Adrian llegará a sufrir graves problemas de salud que harán peligrar su vida y la del hijo de ambos. La tensión y la emoción se incrementan, con una narración que transcurre equilibrada y firme y que llega y se transmite perfectamente al espectador. Apollo quiere venganza, saldrá para machacarlo, humillarlo y vencer así a sus propios demonios. Mientras Apollo se entrena muy duro, vemos a un Rocky desmotivado y sin ánimos para poder entrenar dignamente, muy afectado por la situación crítica de su mujer. Podemos sentir con angustia como pasan las horas, los días y como se acaba el tiempo. Sufrimos junto a Rocky, porque no esta preparado y sus oportunidades en el ring se van mermando en la silla del hospital. Pero esta entrega tiene además uno de los momentos más emocionantes, arrebatadores y potentes que yo he podido encontrar en una película. Adrian vuelve en sí, ha nacido el hijo y, ambos, parecen estar finalmente fuera de peligro. Rocky esta cansado, pero feliz, es padre por primera vez y esta dispuesto a no volver a contrariar a su mujer. Propone retirase, dar el combate por perdido, como parece ser el deseo de su mujer, pero ella, entendiendo que su marido tiene el corazón de un verdadero boxeador y que necesita cumplir su sueño, le pide que haga algo por ella:

-Quiero que hagas algo por mí. Acércate.

-Qué.

-Que ganes. ¡Véncele!

Entonces comienza la música y el entrenamiento contra reloj, y los pelos se le ponen a uno como escarpias. Llega el gran momento y Stallone ha mentalizado a sus espectadores con una precisión milimétrica.
El combate está fotografiado con una agilidad y una puesta en escena asombrosa y resulta vibrante y lleno de épica y emoción. Ëpica es una palabra que no puede dejarse de mencionar cuando uno hace referencia a esta saga. Rocky II gana por K.O, y para quien escribe esta crítica es, sin ninguna duda, la mejor película de toda ella.

Llegan los años ochenta y Stallone, en su plenitud física y profesional, está a punto de vivir su década de oro. En 1982 volverá a ponerse los guantes y de nuevo, escribe y dirige una tercera entrega de la saga. En el mismo año, nace otro icono del cine de acción, John Rambo en “Acorralado”, basada en el best seller de David Morrel “First Blood” y que dará pie a otra saga millonaria.
Rocky III es, de las seis partes, sin duda la más divertida y una de las más entretenidas. El mayor acierto, una vez más, es la elección de su contrincante, en este caso, un asombroso Mr. T (Aquí más conocido como M.A en la serie “El Equipo A”), quien se toma muy en serio su papel y consigue crear la figura de Clubber Lang, un despiadado, temible y brutal púgil lleno de odio.
Stallone parece ser consciente de que la crítica, tratandose de una tercera parte, no va a estar de ninguna de las formas a su favor, pero continúa moviendo las fichas con mucha destreza. No esta dispuesto a abandonar la formula secreta y decide volver a mezclar los géneros de acción y drama. Para compensarlos, sabe que necesita sacrificar alguna de sus fichas. Y si en la segunda parte la salud de Adrian y la de su hijo servían para manipular los corazones, en esta, utiliza la muerte del viejo entrenador como revulsivo.
La película comienza con una simpática y casi disparatada dosis de humor en la que se muestra como la vida del campeón se ha vuelto un circo mediático. Se incluye un combate de exhibición con el, entonces, aún no tan conocido luchador de lucha libre Hulk Hogan que por momentos resulta no menos que surrealista. Este principio, a veces, casi jocoso, esta calculado y medido, para contrastar con la parte dramática aún con mucho más impacto. En los momentos antes del combate y durante una discusión acalorada con Clubber Lang, Mickey sufre un ataque al corazón, y aunque Rocky quiere suspender el combate, su entrenador se niega y le pide que combata. En semejante situación, Rocky es brutalmente noqueado y terminado el combate, en los vestuarios Mickey muere en sus brazos creyendo que este ha vencido la contienda.
El boxeo es un deporte respetuoso, noble y de hombres y en Rocky III, será Apollo, gracias a la sana admiración por quien supo ganarlo con el corazón y de forma honesta y justa, quien, junto a Adrian y Poli, se aliará a Rocky en los momentos difíciles.
Las escenas de entrenamiento y los dos combates contra Clubber Lang, vuelven a estar a una gran altura, y esta tercera entrega vuelve a satisfacer al gran público. Rocky III se convierte en la película más taquillera de las tres, superando los 125 millones de dólares en los Estados Unidos.
Esta tercera entrega, y contrariamente a lo que muchos piensan, es para mí una admirable secuela, emocionante, vibrante, entretenida, con escenas realmente inolvidables y con nuevos temas musicales como “Eye of the tiger”, que quedarán para siempre en la historia del cine y que participan importantemente en la grandeza de la leyenda del púgil de Philadelphia.

Llegamos a 1985. Stallone acaba de estrenar la segunda película más taquillera del año en Estados Unidos (tras “Regreso al futuro” de Robert Zemeckis), “Rambo, Acorralado II” que, por otro lado y gracias a sus dosis de violencia gratuita, consigue arrasar en los premios Razzie a las peores películas en casi todos sus apartados, incluyendo peor película, peor actor y peor guión. Algo, bajo mi humilde opinión, ciertamente injusto si tenemos en cuenta que es una bastante más que correcta cinta de acción bélica.
Los tiempos cambian y el prototipo de héroes y villanos también. Son los años ochenta y la testosterona y la violencia fascistoide vende y funciona. Stallone no puede evitar cierta mutación entre sus dos personajes más famosos. Al igual que hace en Rambo II, en Rocky IV decide obviar en gran medida la parte social y dramática en el hilo argumental a favor de la acción pura y dura. Y de nuevo como guionista y en las labores de dirección, consigue superarse de nuevo batiendo el record de taquilla de la tercera parte. Rocky IV se alza con el título de “La película deportiva más taquillera de la historia”.
De nuevo consigue afinar las notas correctas y esto es gracias en gran parte a que encuentra un antagonista atractivo y a la altura de sus predecesores. Iván Drago, protagonizado por Dolph Lundgren, es un boxeador de la antigua Unión Soviética entrenado en instalaciones futuristas de última generación y con la ayuda de sustancias anabólicas prohibidas, que le otorgan cualidades casi sobrehumanas. Un deportista perfecto y programado con la única intención de humillar al campeón americano en mitad de la denominada Guerra Fría.
Esta vez, Stallone sacrifica una nueva pieza, Drago fulmina y provoca la muerte en el ring a un desprevenido Apollo quien, por nostalgia, decide volver al ring.
Con un estilo algo más videoclipero que las anteriores, siguiendo en parte la moda de los 80, (mítica la escena con Apollo Creed vestido de “Tio Sam” y bailando con el “Living in America” de James Brown) y prescindiendo de los acostumbrados diálogos y de los momentos moralizantes de las anteriores, Rocky IV es sin duda una de las películas deportivas de acción más efectivas y adrenalíticas de la historia del cine, y me consta que ha sido utilizada, más de una vez, para motivar a deportistas de muchas partes antes de sus enfrenamientos deportivos.
Rocky IV, aunque se aleje del estilo y de las pretensiones mucho más artísticas y sobrias de la original, es una joya del entretenimiento y de la acción y un autentico clásico de los años 80. Le pese a quien le pese.

A Stallone, sin embargo, le entraron las dudas con la década de los noventa. Parecía ser consciente, junto a otros actores como Arnold Schwarchenegger, de que los espectadores poco a poco comenzaban a reclamar un cambio y nuevas formulas. Heroes más sofisticados y algo menos planos. La saga de Rocky ya había dado todo de sí y Stallone sentía que lo mejor era dar un giro en su carrera. Poco antes de fracasar en una nueva faceta como actor cómico con dos despropósitos como “Oscar” y “ Alto o mi madre dispara”, Stallone decide culminar la saga de Rocky en el 90 con una última entrega en la que, incluso, estuvo seriamente tentado de dejar morir al héroe. Para ello, devuelve el mando en la dirección a Avildsen, el director de la original, e intenta rescatar los derroteros dramáticos de las primeras entregas. Pero esta vez, por una total falta de claridad en sus propósitos y por intentar modernizar la formula, esta falla completamente. Rocky V no solo es la peor película de la saga, a años luz de todas las anteriores, sino que no aporta absolutamente nada nuevo y únicamente consigue denigrar de un plumazo el fantástico personaje que le encumbró en la fama. Con una dirección inexistente, un guión lamentable, aburrido, absurdo y hasta en más de un momento grotesco y con unos diálogos ridículos, Stallone, sacrifica a Rocky apuntillándolo además con la peor y más desafortunada interpretación de toda su carrera. Esta vez, la figura de Rocky resulta insoportable. Deambula sin sentido como un memo tarado de verborrea incontenible, que consigue caer mal por primera vez y sacar de quicio a cualquiera.
Y de esta manera, una saga que había resistido con dignidad los gustos y preferencias de prácticamente dos décadas enteras, se estrellaba estrepitosamente en los 90, cosechando las peores criticas posibles, defraudando por completo a sus seguidores y dándose un más que sonoro batacazo en taquilla.
Este desproposito, por la falta de fe y de decisión, y sin pretenderlo, parecía ser el peor final que el mito de Rocky se merecía.

Pero en este 2007 se ha estrenado Rocky Balboa, esta vez sí el capitulo final de la saga. Han tenido que pasar 17 años, 30 años desde el primer Rocky, para que un Stallone con 60 años cumplidos, vuelva a intentar rescatar del pozo la saga y tratar de culminarla como esta se merece.
Stallone ha salido muy tocado de la década de los noventa, años que únicamente han evidenciado su creciente decadencia profesional, fracaso tras fracaso, con películas como “Driven”, “D-Tox”, “Avengin Angelo”, "Taxi 3", "Spy-Kids 3D" y un largo número de títulos mediocres que lo han apartado del éxito.
Rocky Balboa vuelve a beber directamente de la misma fuente que las primeras entregas, y si en aquellas teníamos a un solitario treintañero que soñaba con salir del anonimato y triunfar a contra reloj como boxeador, en esta tenemos a un Rocky ya retirado, un viejo veterano que se enfrenta al último cuarto de su vida como famoso ex boxeador y como viudo. Adrian ha muerto de un cáncer y Rocky dirige un restaurante con su nombre en donde entretiene a la clientela con sus viejas batallitas.
Es muy comentado el extraño y lamentable aspecto que ofrece Stallone en esta última entrega, debido a las numerosas operaciones de cirugía estética y al abuso de esteroides y anabolizantes en su afán de conservar la musculatura para poder continuar, a su edad, impresionando a sus seguidores.
Lo cierto es que no podemos dejar de comparar su vida personal con la del propio personaje y, en este caso, su aspecto físico y su situación profesional actual, juegan a favor y apoyan en parte la credibilidad de lo que se expone en esta última película. Digo en parte, porque también tenemos que creernos que un hombre de sesenta años recibe la oportunidad de volver a luchar contra el campeón de los pesos pesados. Aunque bien es cierto que esto ya era prácticamente igual de improbable en aquella primera película en los años 70.
Stallone es consciente de que, a pesar de todos sus esfuerzos, su poderío físico ha dejado de ser un arma eficaz y creíble como lo era antaño para conseguir ofrecer generosas dosis de espectáculo. Por ello, decide mejor concentrarse seriamente en la parte dramática y emocional a la que otorga la mayor parte del metraje. Esta vez, utiliza a la perfección una nueva y contundente arma, la nostalgia.
Stallone vuelve a escribir un guión con oficio, mimo y honestidad y nos muestra a un Rocky en su etapa decadente, solitario, envejecido y melancólico. Rocky sobrevive agarrado al recuerdo de su mujer y al recuerdo de los tiempos pasados, que como bien se sabe, siempre fueron mejores.
Stallone, muy consciente del caracter tan personal de este proyecto y de lo arriesgado que resultaba la idea de volver a encarnar a Rocky por última vez y tras 17 largos años de ausencia, decide controlar de nuevo el producto muy de cerca y, una vez más, es él mismo quien vuelve a realizar las labores de dirección. Esto resulta un verdadero acierto. Además, también decide volver a trabajar como antaño, con un presupuesto bastante modesto, esta vez de 24 millones de dólares.
Las subtramas y los conflictos de los personajes que rodean a Rocky en esta entrega son excesivamente esquemáticos y están sujetas un poco con alfileres, pero cumplen con su función y no llegan a entorpecer la historia.
Yo, ante todo, destacaría la escena de Rocky y Poli en la fábrica de carne, donde Rocky abre de forma “descarnada” su corazón, con lágrimas en los ojos, en un monólogo auténtico y realmente emocionante.
No tan afortunada es la parte final, con un entrenamiento rodado con el oficio de la experiencia, pero extremadamente fugaz. Se echa en falta el poder observar como un hombre de su edad, lucha por volver a coger la forma. Las agujetas, los mareos, esa mencionada calcificación de las articulaciones. Sentir la cuenta atrás, el miedo a hacer el ridículo, a no estar a la altura, el miedo al bochorno de ofrecer un show lamentable o de resultar gravemente lesionado. Hay una inexistente tensión dramática y, de un plumazo, nos encontramos a Rocky ya en el ring. Además, Mason Dixon es el antagonista peor dibujado y más flojo de toda la saga. Parece no fomentarse el poderío de este, en parte para ayudar a la credibilidad de todo el asunto o quizás, porque ya no es necesaria ninguna continuidad o profundidad excesiva del personaje al tratarse del último capítulo.
Por todas estas razones, no llegamos al combate tan motivados como nos tenían acostumbrados en los enfrentamientos anteriores, y esto resulta un lastre demasiado pesado.
El combate, por otro lado, tampoco consigue llegar a la espectacularidad deseada y es, con diferencia, y sin contar la grotesca escaramuza callejera con Tommi Gunn en la olvidable quinta entrega, el peor realizado de todos. Se intuyen algunas buenas intenciones, pero la puesta en escena es bastante mediocre y tanto el montaje, como la realización, son bastante desafortunadas. Los guiños modernos y el pretendido estilo más cool de los tiempos que corren, con una edición videoclipera y confusa, empobrecen considerablemente el espectáculo. Y si no, revisen cualquiera de los brutales enfrentamientos de cualquiera de las películas anteriores. Supongo que los planos abiertos y el montaje más clásico de las décadas anteriores, evidenciaban en demasía las carencias físicas de la puesta en escena del Sylvester Stallone de hoy en día. Una verdadera lástima y una gran oportunidad perdida, la última, para, tras una fantástica primera parte de película, haber podido ofrecernos la mejor entrega de toda la saga.
Sin embargo, y en líneas generales, Stallone recrea un honesto, justo y emocionante capitulo final, con un carácter inequívocamente circular, para reforzar la sensación de redondez de una saga que ha significado todo en su vida. Y si la fortuna y una rotura de mano (la del aspirante al título que iba a enfrentarse hace 30 años a Apollo) le otorgaron entonces la oportunidad de su vida y el principio de todo un sueño, el final esperado se lo brinda ahora otra rotura de mano. En Rocky Balboa, durante el combate, a las primera de cambio, Dixon se parte la mano con un desafortunado golpe a la cadera de Rocky, con lo que se ven de esta forma mermadas sus habituales habilidades en el ring, y lo que brinda, por otro lado, la oportunidad a un valiente veterano como Rocky, de igualar la desventaja y ofrecer el espectáculo de volver a aguantar estoicamente y con honor todos los asaltos al joven campeón. Rocky perderá a los puntos, como ya lo hiciera aquella primera vez contra Apollo, pero moralmente, volverá a ganar como ya lo hiciera entonces. Todo termina como empezó y generaciones enteras de espectadores hemos podido crecer y madurar siendo testigos directos de la vida de un hombre bueno, un verdadero héroe hecho así mismo. Rocky Balboa es una película de notable calidad que cierra con gran dignidad la saga y es también un acertado y merecido homenaje a la figura de Rocky y a su creador. Stallone ha conseguido, treinta años más tarde, volver a reencontrarse de nuevo con gran parte de la crítica. Mientras, el público está respondiendo como casi siempre, de forma fiel y apasionada y Rocky Balboa esta siendo un verdadero éxito de taquilla.
Gracias Stallone y gracias Rocky, gracias a ambos, por regalarnos, nada más y nada menos, que toda una vida plasmada en celuloide. Una vida llena de buenos valores, de penas y de alegrías, de momentos verdaderos y, sobretodo, de tantas, tantísimas emociones. Yo, a cambio, no puedo menos que escribir mí, hasta el momento, más extensa y detallada crítica, escrita desde el respeto, la admiración y desde el corazón de quien, como otros tantos millones de espectadores de todo el mundo, ha reído, llorado y gritado durante tantos años a vuestro lado.

Iván Sáinz-Pardo

VALENCIA MADE IN U.S.A

VALENCIA MADE IN U.S.A

Si hace algo más de 20 años, en un capítulo de "El Equipo A", los americanos mostraban el aeropuerto de Valencia como un descampado inmundo y repleto de terroristas islámicos escondidos en sus turbantes, en la actualidad, las calles de Valencia tampoco parecen haber cambiado demasiado. En la serie americana que estrenará próximamente la Sexta “The Unit”, una unidad especial americana se desplaza a las calles de una ciudad de Valencia sorprendentemente represiva y policial, repleta de vespas, ventas ambulantes y controlada por guardias civiles con bigote y tricornios espectaculares. Al ritmo de Los Manolos y con unos españoles agitanados y con aspecto de mariachis, trascurre la acción y la fabulosa y realista ambientación de esta serie tan maja. Y nosotros que nos quejábamos de la Sevilla de “Mision Imposible 2”.
¡Ole!, ¡Ole… y reole!

-ACTUALIZACIÓN: Nuestro amigo Juan, nos informa de otra secuencia sin desperdicio alguno. El célebre Mc Guiver, rescata a una prisionera americana en un campamento de guerrilleros vascos. No os perdais a los vascos, quienes segun Maguiver, son montañeros vascos que desde tiempos inmemoriables, han estado luchando contra franceses y españoles y acostumbran a secuestrar rehenes americanos. Mítico. Muchas Gracias, Juan.


-Ver extracto de "El Equipo A"

-Ver extracto de la serie "The Unit"

-Ver extracto de "Mc Guiver"

EL ABETO

EL ABETO

Volviendo esta tarde de dar un paseo con Lola, Lucy se fijó en un abeto que algún vecino había tirado tras el adiós navideño y que, ahora, posaba tristemente junto a los contendores de basura. Una estampa muy común en estas fechas.
El abeto no estaba seco, presentaba una pinta bastante saludable y nos ha dado mucha pena.

-¿Lo adoptamos?

Lo hemos subido hasta nuestro ático, lo hemos trasplantado a un tiesto nuevo y más grande, le hemos cambiado la tierra seca por otra tierra nueva y fértil y, para finalizar, mientras Lucy bajaba a buscar su cámara de fotos, yo le he dado una buena ducha con la manguera.
Mientras le hacíamos esta foto parecía incluso devolvernos la sonrisa. Ahora sigue posando, pero con mucha más alegría y decisión y con mejores vistas, en nuestra terraza.

MAGIC EXPRESS

MAGIC EXPRESS

Tú me dijiste:

-Ummm… te comería si estuvieras aquí conmigo.

Yo llamé a aquel servicio nuevo de mensajería. Vinieron a casa, me rociaron con un spray y me metieron en una cajita.
Cuando llegaste a casa, alguien había abierto ya el paquete y yo esperaba, sonriente, en tu mesa.

EL SUEÑO DE LOS HERMANOS JONES

EL SUEÑO DE LOS HERMANOS JONES

Ayer soñé que, mientras mi amigo Jim-Box surfeaba, como de costumbre, por las costas Asturianas, un tiburón enorme y muy, muy despistado, decidía incluirlo así, sin más, en el menú del día. Y que Jimmi, de la noche a la mañana, pasaba a la historia por ser el primer cortometrajísta engullido por un animal. Entonces, todos sus cortitos también pasaban junto a él a los anales de la historia del cine y de la fauna salvaje, así, en plan doblete. Después, toda una manada de resabioncillos y gafapasterosos comenzaba de inmediato a escupir una montaña de soplapolleces absurdas sobre la trayectoria mítica de un verdadero martir cinematográfico. Y Garci le dedicaba una película y Medem un documental, mientras algunos cortometrajistas como yo, fuera de control, dejábamos el cine para siempre para embarcarnos en un barco ballenero, en busca de ser idílicamente digeridos por nuestro propio Mobydick.
La foto, como indica, es del fotógrafo Kurt Jones, el surfer de la foto es su hermano Queco.