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EL ESCONDITE DE IVÁN

DAWN OF THE CAT

He estado un par de semanas en Berlin colaborándo con mi amigo Dirk en la realización de un spot para el nuevo canal de youtube de la agencia internacional de publicidad Ogilvy.

A parte del trabajo detrás  de la cámara, aparecemos ambos en un par de ocasiones, aunque no siempre reconocibles. O quizás reconocen la mirada del protagonista del último plano? 

Por cierto, me temo que no será lo único que les tocará adivinar, porque la pieza es en alemán. 

PINCELADA (Rescatado)

PINCELADA (Rescatado)

Una vaca de madera atravesada por una servilleta de papel. Una casa de chocolate y gente de juguete. Candelabros, plantas por todas partes y cuadros robados del museo del terror… abnegación camuflada en paredes de diseño.
Tejados afilados como los niñatos que escuchan “Rave”. Madres atolondradas con pies de plomo y maridos con su cordón umbilical conectado a la cortadora de césped.
Críos que ya nacen con un casco fosforito soldado a la cabeza y una bicicleta bajo el culo. Señoras mayores con gafas, sombrero y bicicleta; bicicletas con señora mayor, sombrero y gafas; sombreros con gafas, bicicleta y señora mayor.
Hoy paseo bajo un cielo gris perenne, y me pregunto, antojadizo, si de verdad toda esta gente de rostros arrugados y sandalias con calcetines blancos fueron jóvenes alguna vez. A mi no me engañan, sé que siempre fueron así, infinitamente aletargados en el tiempo que no transcurre para ellos en Alemania.

Cerveza, cocodrilos, enanos insensatos y la ansiedad como un virus sin catalogar. Molinillos de viento en el jardín y alfombras repartidas por el suelo como islotes en un verdoso pantano. Lluvia de agua con gas, pan negro con mantequilla y una vaca que me mira siempre complaciente… una vaca de madera atravesada por una servilleta de papel

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

EL PILOTO LOCO

EL PILOTO LOCO

La victoria puede ser, a su vez, sinónimo de derrota.

Estamos en la primavera de 1959. Claude Robert Eatherly, ex piloto de combate, no ha levantado cabeza desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. Abandonado por su mujer, despreciado por sus compañeros de armas y desahuciado por la psiquiatría, las autoridades militares lo consideran un caso embarazoso y lo mantienen encerrado en el manicomio de Waco (Texas). Allí recibe una carta. El remitente es el filósofo alemán Günther Anders, que ha leído un reportaje sobre Eatherly en una revista y decide escribirle, impresionado por el drama íntimo de este hombre atormentado y, en opinión de Anders, perfectamente cuerdo. «Que usted no haya podido superar lo sucedido es consolador. Y lo es porque demuestra que sigue intentando hacer frente al efecto de su acción; porque este intento, aunque fracase, indica que ha logrado mantener viva su conciencia, a pesar de haber sido una simple pieza del aparato técnico y de haber cumplido su función.»

Madrugada del 6 de agosto de 1945. Siete bombarderos B-29 despegan de su base en las Islas Marianas. Claude Eatherly, de 26 años, es el comandante del Straight Flush. Su misión: seleccionar el objetivo. Comprueba la temperatura, la visibilidad y la velocidad del viento. Informa por radio al comandante Paul Tibbets, que pilota el Enola Gay. Le da las coordenadas de un puente, en la vertical de un claro de nubes, y se aleja de la zona. Eatherly piensa que es un bombardeo más. También piensa en Concetta, su mujer, a la que no ha visto dos días seguidos desde que se casaron, en plena guerra. Piensa en la partida de póquer que jugará esa noche con los muchachos. Piensa en cualquier cosa con tal de no pensar durante las cinco horas de vuelo que quedan de regreso a la base.

A las 8.15 de la mañana, el Apocalipsis.

El Enola Gay lanza la primera bomba atómica de la historia sobre la población civil en Hiroshima. La bomba estalla a 500 metros del suelo. No lo hace sobre el puente, pues Eatherly erró en sus cálculos. Volatiliza un hospital. Los japoneses la llamarán pika-don. Pika: un fogonazo deslumbrante. ¡Don! Una explosión equivalente a 13.000 toneladas de trinitrotolueno. Una bola de fuego de un millón de grados centígrados. El copiloto de la aeronave exclama al contemplar el hongo:

«¡Dios mío! ¿Qué hemos hecho?».

Ni Eatherly ni sus compañeros de misión son plenamente conscientes de su obra. Se han limitado a cumplir órdenes. Pero nadie los había preparado para asumir las consecuencias: 70.000 muertos y 130.000 heridos de una tacada. Los testigos dicen que toda la ciudad hiede a fritura de calamar, pero no es un banquete, sino una inmensa barbacoa humana. Las mujeres que llevaban vestidos estampados tienen ahora un arabesco tatuado en la piel. Los hombres que llevaban reloj lo tienen soldado al hueso de la muñeca. Miles de supervivientes deambulan por las calles en estado de choque. Los llaman los ’’caimanes’’. Tienen quemaduras en el 95 por ciento del cuerpo. Algunos se arrastran sobre muñones. Muchos no tienen ojos. Y el hueco donde estaban sus bocas es incapaz de articular sonidos. No gritan. Emiten un murmullo como de cigarras. La septicemia acabará con ellos en cuestión de días. La radiactividad, de la que todavía se sabe poco, lo hará en cuestión de semanas, meses, años.

La historia se repite en Nagasaki el 9 de agosto. Esta vez, Eatherly no participa, pero se despierta en su litera en el mismo instante en que la segunda bomba atómica detona a 2.500 kilómetros de distancia. Grita con desesperación. Cree que los sesos se le fríen dentro del cráneo. Le dan una aspirina. No habla con nadie durante días. Le diagnostican fatiga ocasionada por el combate.

Japón se rinde.

Taciturno, Eatherly espera la desmovilización y la vuelta a casa. Es un héroe de guerra, pero se siente un miserable. Esto no era lo que se imaginaba cuando dejó los estudios en su Texas natal y se enroló voluntario.

«Debo decirle que su intento [de superar la tragedia] fracasará. ¿Por qué? Porque hacer daño a un hombre, pese a ser algo concebible, no es fácil de superar. Usted tiene la desgracia de haber dejado detrás de sí 200.000 víctimas. ¿Cómo iba a ser posible sentir dolor por 200.000 personas? Por más que lo intentemos, el dolor y el arrepentimiento son impotentes», le advierte el filósofo en esa primera carta al manicomio. Eatherly le responde el 12 de junio. Es una epístola serena y profunda, impropia de un demente. «Desde que tengo uso de razón, siempre me he interesado vivamente por la cuestión de cómo se debe obrar y actuar. No soy ningún fanático en temas religiosos ni políticos, pero estoy convencido de que la crisis en la que todos estamos inmersos exige que reexaminemos profundamente todo nuestro sistema de valores y lealtades.»

¿Qué pasa cuando acaba una guerra? Que la vida sigue. Eatherly es condecorado con la medalla de la Fuerza Aérea, pero no asiste a los homenajes que quieren tributarlo. Se licencia en 1947. Intenta olvidar, ganar dinero. Consigue un empleo en una multinacional petrolera de Houston; va cada día a la oficina, por la noche estudia Derecho. Asciende a director de ventas. Compra una casa con jardín. Debería ser feliz. Tiene una mujer, un hogar, hijos. Pero no puede dormir. Cada vez que cierra los ojos cree ver los rostros desfigurados de los que se abrasaron en Hiroshima. Comienza a beber, toma somníferos. Por esa época mete cheques en sobres y los manda a Japón, junto con cartas en las que se declara culpable y pide disculpas. Sus misivas son interceptadas y devueltas a EE.UU. En 1950 intenta quitarse la vida ingiriendo barbitúricos. Le hacen un lavado de estómago y un par de días después ingresa en el hospital militar de Waco, especializado en la atención de los veteranos de guerra con trastornos mentales. Allí permanece seis semanas. Le dan el alta, aunque no hay mejoría alguna.

Por muchas vueltas que le dé a la cabeza, Eatherly no sabe qué hacer. Sólo tiene ocurrencias peregrinas. Falsifica un cheque por un importe insignificante. La Policía lo detiene cuando intenta cobrarlo. La falsificación es tan burda que parece que quisiera que lo cazasen. ¿Por qué? El escritor Robert Jungk sugiere que el ex piloto pretende explicar su caso y tiene la necesidad de ser castigado. «Él quería alegar que había mandado esa suma como un gesto simbólico a una fundación que ayuda a los huérfanos de Hiroshima.» Pero el juez no le deja hablar y lo condena a un año de cárcel.

Sale a los nueve meses por buena conducta. Próximo intento en Dallas. Atraco con una pistola de juguete. El ladrón no se lleva nada y el juicio se suspende cuando el abogado explica que su cliente padece enajenación mental. Otros cuatro meses en Waco.

Un tribunal médico reconoce que Eatherly sufre trastornos psicológicos ocasionados por la guerra y éste deja el hospital con una pensión mensual de 132 dólares. «Contrariamente a lo que Eatherly anhela, no se lo considera un criminal», explica Jungk.

La vida de Eatherly transcurre entre tribunales y hospitales. Asalta cajeros sin llevarse el dinero, fuerza oficinas de correos sin echar mano a la caja. Consigue, por fin, que la opinión pública preste atención a su caso. Los periódicos lo bautizan como ’’el piloto loco’’. Sus ex compañeros de misión se avergüenzan de él. Paul Tibbets, comandante del Enola Gay, nunca pidió perdón al pueblo japonés: «Duermo muy tranquilo todas las noches». Joe Siborik, responsable del radar, se justificó con desparpajo: «Sólo era una bomba, aunque un poco más grande». El presidente Harry Truman, que ordenó el bombardeo, dijo que en su vida sólo se arrepentía de haberse casado a los 30 años.

Eatherly morirá en el manicomio en 1978, con 70 años. Nunca obtuvo el consuelo de que lo considerasen oficialmente culpable. Pero en 1959 recibió otra carta que alivió su carga. Estaba firmada por 30 jóvenes japonesas. Dice así:

«Estimado señor: Todas nosotras somos chicas que, aunque tuvimos la suerte de escapar a la muerte, fuimos heridas en nuestros rostros y en nuestro cuerpo por las bombas atómicas. Nuestros rostros muestran cicatrices y heridas, y es nuestro deseo que esa cosa horrible a la que se llama ’’guerra’’ no se repita jamás. Hemos sabido que los sentimientos de culpabilidad lo atormentan y que ha sido internado en un psiquiátrico. Le escribimos para expresarle nuestra más profunda conmiseración y asegurarle que no sentimos odio hacia usted [...]. Lo consideramos una víctima más.»

Carlos Manuel Sánchez

Via: XLSemanal

BESANDO EL ANZUELO

BESANDO EL ANZUELO

Ya nadie quiere ser normal ahí afuera. Pero todos nos dejamos engañar exactamente de la misma manera. Confundidos, nos rascamos la frustración con las desgracias ajenas en la televisión. Vivimos atemorizados en busca de un rincón de luz, persiguiendo un instante mágico, añorando la piel cuando tirita la distancia entre el éxito y el fracaso para espantar del alma todos los miedos.

Nadie nos contó de niños que cada uno de los días en el calendario de nuestras vidas significaría una nueva prueba. Que la felicidad no es un derecho ni una garantía. Que la felicidad puede ser una canción plagiada y mal interpretada, un playback mal hecho. Que no siempre somos lo que queremos, ni obtenemos lo que buscamos. Que nos podemos convertir en aberraciones de nosotros mismos sin ni llegar incluso a sospecharlo.

Tu apartamento de lujo en el centro, esa ropa pija, esa sonrisa Profident de pago y tus dos coches los subvenciona tu magnífico puesto en la Malboro, pues qué bien, ¿Tendría que envidiarte por ello? Bastante tengo con concentrarme para poder controlar las arcadas y no vomitarte encima de tu impoluta camisa de marca.   

Llega el verano y nos atiborramos exactamente lo mismo que en invierno, pero al aire libre. Tomamos el sol con un absurdo cocktel en la mano, sintiéndonos protegidos tras nuestras gafas de sol de diseño en un destino vacacional tan programado y tan falso como el decorado de una zarzuela. A nuestro lado, mientras, la guardia civil desmantela, atiende con apatía de funcionario a los moribundos y aleja de nuestra vista los muertos en otra patera a la deriva. Doble moral, triple moral y perfumes caros para tratar de encubrir el mismo olor fétido de esa diarrea mental que rocía las urbanizaciones de alto standing, los palacetes, las favelas y las chabolas. Hoy los psicópatas y criminales ven el futbol entrajetados y en palcos de lujo junto a nuestros alcaldes. Los politicuchos y los empresarios sin escrúpulos continúan acudiendo a misa en familia cada domingo. Mientras que, cada sábado, continúan engañando sin escrúpulos a sus mujeres teñidas de rubio con las hijas desesperadas y metidas a putas de sus propios trabajadores explotados también sin escrúpulos. Y yo me siento a todo esto como un rapero sin música, observando mis letras huyendo a la carrera y completamente desnudas por el parking de un supermercado. Tu anzuelo es de oro y brillantes, pero no le veo glamour alguno si al final todo se reduce al hecho de ver desgarrada mi boca para siempre.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

!EL CINE ESPAÑOL Y OLE! (Rescatado)

!EL CINE ESPAÑOL Y OLE! (Rescatado)

"En homenaje a la reciente decisión de la Prohibición de las corridas de toros en Cataluña"

El cine es cultura. El cine es un arte que recoge y aúna toda una serie de actividades artísticas y creativas en un proyecto común. Fotografía: El cine son 24 fotografías por segundo, revelado y laboratorio. Pintura: El cine vive del encuadre, de la composición de la luz y del gusto por la composición de los planos y de la perspectiva. Teatro: El cine requiere de dirección actoral, de interpretaciones, experiencia teatral y puesta en escena. Pero también de una dirección de arte, creación y recreación de decorados, lugares y ambientes. Así como de un vestuario, peluquería y maquillaje. La música y la radio: El cine necesita y se apoya en las composiciones musicales, los músicos, directores y orquestas y además incluye a los actores de doblaje, el sonido directo, la postproducción de sonido y efectos sonoros. La literatura: El cine necesita de los autores, las novelas, guionistas, guiones y adaptaciones. El cine necesita muchas veces dibujantes, domadores de animales, especialistas, historiadores, expertos en informática, en efectos especiales, en postproducción digital, etc. A poco que se analice la complejidad de su proceso, se descubre aún como un arte mucho más acaparador, abarcando muchos otros ámbitos creativos y artísticos en un único fin.

El cine ha servido en muchos momentos como medio de denuncia, como arma de libertad de expresión con las que un país expresa sus inquietudes culturales y artísticas, su realidad social. El cine refleja nuestra tradiciones, nuestra condición histórica, nuestra identidad universal. El cine es una ventana al mundo. El cine es entretenimiento, es arte, es historia y es cultura.

Si en España se realizan (tirando muy por lo alto) más o menos una media de 180 películas al año. Si cada película cuesta una media de 2 millones de Euros. Si cada película recibe, de nuevo haciendo una media por lo alto, del 50% de su presupuesto en subvenciones estatales. (El resto proviene de ventas de derechos televisivos, inversiones privadas y otros). Eso significa que todos los españoles pagamos de nuestros impuestos un total aproximado de 180 millones de Euros anuales para subvencionar nuestro cine.

A muchos les podrá parecer una barbaridad, quizás hasta injusto. Ahora continuemos:

Todos los españoles pagamos de nuestros impuestos un total de 564 millones de Euros anuales para subvencionar el toreo y las celebraciones taurinas.

Mi pregunta es la siguiente:

¿Qué es el toreo en comparación y para que nos sirve?

Clickea este link:

"EL TORO QUE LLORA"

Iván Sáinz-Pardo

BUENOS DIAS, SOFIA

BUENOS DIAS, SOFIA

Sofía se sentó en la cama con su libreta, encendió un cigarrillo negro y miró la página en blanco. Le gustaba rezagar el nacimiento de cada día, estirar el momento de levantarse, de vestirse la piel y la personalidad que identifica su nombre. Sofía. Hola, soy Sofía. Buenos días, Sofía.

Había perdido demasiado tiempo en tratar de ser quien no era. Se sentía como perdida en un bosque en llamas y sin mapa alguno para encontrar una salida. Conviviendo desde la infancia con los jirones de su vida, remendando una y otra vez la distancia hacia la felicidad. Quizás ni siquiera hubiese existido algo parecido a un plan, a un mapa, a una salida. No recordaba nada anterior a ese frondoso bosque que se cernía a su alrededor desde los siglos de los siglos como planeta único, como mundo interior y universo infinito. Y ahora su bola de cristal ya no predice nada coherente y las garantías y las promesas le caducan siempre demasiado rápido. Ahora se nombra presidente a la fuerza, corrompiendo las elecciones de su alma. Ahora organiza la revolución a la fuerza y se derroca así misma cada mañana.

Había aprendido poco a poco a captar las señales sin estar atenta. Se tomaba las cosas sin alterarse lo más mínimo. El mismo efecto producía en sus gestos una herida profunda en su antebrazo, que el descubrimiento luminoso de un golpe de suerte. Sin embargo, no había sido así de más joven, cuando la sangre parecía hervirle con la furia de un volcán en erupción dentro de sus venas. Lava roja en vez de sangre, rocas volcánicas sus palabras punzantes, inaudita la rabia que, a la mínima y cada una de las veces, producía un cortocircuito que la hacía perder el control sobre sí misma. Y después llegaba esa resaca, con los cadáveres flotando boca abajo. Ese desgarrador sentimiento de culpa cada vez que sus armas se disparan solas y los secretos se desnudan a sus espaldas. No tuvo por ello una adolescencia sencilla, por lo contrario, ella había sido siempre como un imán para los conflictos, un mercenario comodín para todas las guerras, un arrogante kamikaze en la autopista de un bucle con vidas infinitas.

Ya entonces le hubiera gustado poder viajar en el tiempo, desde aquellos años hacia otros venideros. Despertar más adelante en su vida, quizás ahora mismo, sentada sobre esa cama con las sabanas retorcidas en el presente más absoluto. Y no, no era la primera vez que pensaba en despertar en el futuro para romper todos los espejos y entender que la vida no existe más allá de cómo cada uno la sentimos y que, es por esto mismo, que cada cual vive encerrado en la percepción de su propia realidad. Un, dos y tres y despertar en el máñana para comprender que la realidad es una mentira común disfrazada de verdad para solo uno mismo. Y hubiera querido creer a su madre entonces cuando, esta, en mitad de la batalla y del odio derramado, se encendía un cigarrillo negro para simbolizar la tregua entre ambas. En silencio, la miraba con ternura, derramando una leve sonrisa detrás de esos ojos cansados. Y así, mientras que sus pulmones adolescentes aún resoplaban la ira, su madre serenaba la retórica de sus palabras para advertirla de que, aunque el punto de destino lleve el mismo nombre para todos, cada cual respira el viaje a su propio ritmo. Y que, algún día, sin tener que hacer nada, ambas lograrían, como por arte de magia, la magia de la vida, ser muy buenas amigas. El tiempo, por sí solo, sería el encargado de transformar las trincheras en un jardín con dos sillas y una bonita vista. Pero las madres siempre nos abandonan demasiado pronto. Y ahora nada parecía tener sentido. Aceptar la vida como venía, encerrada en todos esos escenarios, esos lugares no escogidos, era como participar en obras de teatro al azar y sin público. Y esa ansiosa necesidad por ser diferente, por separarse de lo ya establecido y de lo supuestamente normal, también había desaparecido con los años. Si ahora el mismo viaje en el tiempo no fuese al futuro, si fuese de vuelta a aquellos años turbulentos, despertaría tumbada junto a una adolescente insolente y cateta. Se avergonzaría, no sabría ni que decirla. No ya ante los discutibles gustos musicales, el vestuario o el mismo vocabulario, sino ante la tristeza de aceptar el desastre de no compartir ninguna de las decisiones a tomar, de no reconocerse en ella misma ni en los principios más básicos. Pero los humanos no reaccionamos bien ante las advertencias, tan solo lo hacemos ante las revelaciones.

Sofía seguía sentada en la cama con su libreta. Le gustaba rezagar el nacimiento de cada día, estirar el momento de levantarse, de vestirse la piel y la personalidad que identifica su nombre. Sofía. Hola, soy Sofía. Buenos días, Sofía.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

ODIO LUEGO EXISTO

ODIO LUEGO EXISTO

Hoy me levanté con el convencido propósito de odiar al mundo entero y comencé por mí mismo. Me besé el brazo derecho, el antebrazo, la mano y seguí por el otro brazo, el codo. El trance me llevó a los pies, a las piernas. Me flexioné, me estiré, me besé con ternura y dedicación allí en cada milímetro de mi cuerpo donde pude llegar. Y, sonriente y sin prisa, saboreé entonces el luto silencioso en honor a este nuevo bendito fracaso.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

!MUCHAS GRACIAS, CAMPEONES!

!MUCHAS GRACIAS, CAMPEONES!

Por la fantasia, por la belleza, por el arte, por la clase, por la emoción, por los pelos como escarpias, por luchar por un sueño, por ganarlo a pulso y compartirlo con todo un país en horas bajas y tan necesitado de alegrias.

LA POLITICA DE UN ESPEJISMO

LA POLITICA DE UN ESPEJISMO

Hoy soy cafeína, anfetamina, vitamina y estimulante, hoy no duermo, no como, no trabajo, no cojo el teléfono. Hoy juego a saltar a la pata coja sobre los adoquines de tu sonrisa. Te cojo de la mano en silencio y te llevo conmigo. Hoy al fin conocerás la estación de tren que de niño descubrí escondida en el bosque. Correremos juntos entre los árboles para inventarnos un nombre. Un nombre secreto que consiga describir este tú y yo, este nosotros que compartimos. Hoy provocaremos a la lluvia con canciones inventadas para apagar todos los incendios fortuitos. Y una vez cese la lluvia, perseguiremos juntos el rastro plateado de la baba de los caracoles. Nos tumbaremos boca arriba junto a nuestros caparazones. Cerraremos los ojos mecidos por el baile de las hojas en los árboles para conseguir despertar más tarde, justo ahí, donde los dos siempre deseamos.

Hoy duplico, multiplico, supero, acelero, repito, asumo todos los riesgos, pago todas las rondas con mi descrédito infinito. Hoy ajusto, acierto, logro, cumplo, recuerdo, sentencio, hoy apuro y me dejo llevar por el azar de un espejismo sin darle espacio a ningún miedo. Hoy me cobijo en el grato recuerdo del olor de tu cuello inclinado, en la vertiente de todas las sonrisas aún por recorrer. Hoy, una vez más, esperaré en silencio a que vuelvas y tan solo volverá la noche. Mientras, con mi teléfono de juguete en la mano, seguiré hablándole con mágica verborrea a todas las espaldas anónimas. Me entretendré a solas, pintando con el dedo, una a una, las luces de la ciudad.

Hoy retomo, recupero, diferencio, separo, reivindico, rumoreo entre dientes las coreografías mentales de tu cintura. Hoy sobrevuelo el eco de aquellas palabras de amor que me regalaste por sorpresa. Escalo sin cuerdas las ruinas de nuestro imperio olvidado. Hoy, con mis gafas de 3D puestas, me tumbo a tomar la luz de la luna en el jardín trasero de todos los sueños que nunca cumplimos. Y así, cuando todas las políticas modernas ya parecen haberse transformado en meras dictaduras económicas, la política de mi corazón se viste de desahucio, como un parlamento interior, desierto y silencioso por culpa de las irresistibles rebajas de verano.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

ESTOCADA AL PANZER ALEMÁN

ESTOCADA AL PANZER ALEMÁN

Manual de la selección española: "O como torear con clase un panzer aleman y salir vivo y por la puerta grande"

En el intermedio, cuando los alemanes habían tirado tímidamente en solo dos ocasiones a puerta y aun se preguntaba donde cojones estaba la pelota, en los baños de la Lowenbrau de Múnich, los aficionados españoles meábamos mientras los alemanes hacían caquita. Lo que pasó en la segunda parte ya es historia del futbol mundial.

Esta noche, delante de millones de personas, la selección española ha jugado el mejor futbol de este Mundial y ha derrotado a la selección alemana que venía de aplastar a los ingleses y de humillar a Argentina.

Aquí llevaban varios días acariciando la copa y minusvalorando a nuestra selección. El golpe en la mesa de esta noche ha sido espectacular y la hazaña mítica. Como en la Eurocopa, hemos jugado bonito, mejor que el contrario y hemos ganado merecidamente.

Eso sí, lo de la extraña clarividencia del pulpo Paul ya empieza a dar un poco de miedo y todo. ¿verdad?

Un par de horas antes del partido, cuando me reuní con los colegas del Colegio Español en el jardín para ir preparando el partido, aparecieron unos reporteros de la televisión alemana y nos entrevistaron para preguntarnos por un resultado. Mi 3-0 para Alemania con tres goles de Müller, no han tenido huevos de incluirlo, pero se nos puede ver a partir del minuto 3:20.

http://www.br-online.de/bayerisches-fernsehen/schwaben-und-altbayern-aktuell/live-biergarten-public-viewing-ID1278506552064.xml

LA ALQUIMIA-NEY623

LA ALQUIMIA-NEY623

Los ciervos me visitan mientras duermo la borrachera en el parque. Pastan sin temor junto a mi cuerpo inerte. Mientras, yo viajo muy lejos del bullicio de la vajilla rota de mi vida. Floto por el espacio infinito. Me deslizo despreocupado más allá de la ruta planeada, por el silbido sideral, ya en la antesala de la clínica mental de Dios. Llego y allí no me abre nadie.

Las aguas del lago, con la primera luz de la mañana, pestañean guiños plateados que iluminan mi rostro ausente. Los animales han regresado con sigilo a su agujero negro. Los pájaros se esfuerzan ahora con sus canticos matutinos para tratar de conseguir restarle protagonismo al ruido incesante de la obra de un solar cercano.

Despierto untado en mis propios vómitos. La escafandra oxidada, el traje rajado, expuesto a la descompresión. Las señoras empujan nerviosas sus carritos de la compra y me miran raro. Un perro enano me ladra y me enseña los dientes. Yo camino muy despacio con pies petrificados en cemento hasta llegar a una autopista. El sol de este planeta me abrasa. Perlas de sudor caen por mi cara como meteoritos. Me han robado el reloj astronómico, pero algo me dice que los restos de la “Alquimia-NEY623” ya no pueden andar demasiado lejos.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

¿QUE ESTA PASANDO CON CUATRO?

¿QUE ESTA PASANDO CON CUATRO?

Primero el impresentable de Manolo Lama y sus compañeros de plató del canal Cuatro de televisión, chuleándose de su faceta de "nuevosricos" e incitando en directo a humillar a un pobre mendigo en Hamburgo:

Ahora este subnormal, que va de gracioso y debería, sin embargo, estar en la cola del paro y haciendo cursos intensivos de sensibilización social y educación básica. Con un sketch repugnante que prefiero ni comentar en detalle y por el que incluso, el embajador de España en Paraguay ha tenido que pedir oficialmente disculpas: 

 

Santi Millan, querido, en la televisión puede parecer que vale todo, pero no es así. Y si no eres capaz de regular y controlar los contenidos de un programa de televisión que va firmado con tu nombre, mejor dedícate a otra cosa. A mí, personalmente, UAU me parece un programa mediocre, falto de originalidad y forzadísimo en casi todas sus colaboraciones. Quizás ese sea el problema precisamente y así, para llamar la atención y subir la jodida audiencia, se permite carta blanca. Pero que este individuo, el tal David Broncano, que repito, quizás le provocará mucha gracia a su pobre abuela la del pueblo (aunque a mí con chistes como este solo me provoca ganas de partirle esa cara de retardado que tiene), tenga una sección en un programa de Late Night en Cuatro, ya califica perfectamente y por si solo la calidad del susodicho.

A mí ya me aburre y me produce mucho asco tanta cancha en la televisión a esos supuestos chavales y colaboradores supuestamente modernos, graciosillos y progres que, a la primera de cambio, tan solo demuestran ser unos pijos descerebrados, miserables y fascistoides.

Que nos hagan un favor a todos y cierren de inmediato la emisión de esta bazofia nocturna disfrazada de Late Night y que, de paso, se le dé desde las instituciones un correctivo a la cadena Cuatro que, sin duda, está demostrando un grado de decadencia y de descontrol sin límites, dañando injustamente la imagen en el mundo de una sociedad española que para nada es, en lineas generales, así de impresentable, fachosa, racista y amoral.

UNA LUCIERNAGA EN LA NOCHE

UNA LUCIERNAGA EN LA NOCHE

Soy un jodido zombi. Un zombi anónimo y sin nombre. Mi nombre a estas alturas ya no le interesa a nadie. Nadie lo sabe, pero los zombis, además de comunicarnos por gruñidos sin sentido, somos comunistas. Los comunistas no creen en el individualismo. Somos individuos en masa, esclavos del rizoma apocalíptico. El apocalipsis es nuestro único gobierno y yo guardo mis intestinos en un cajón de la nevera porque no quiero que se me estropeen más de la cuenta. Lo que cuenta es el caos y la anarquía. La anarquía del cerebro. Los cerebros son siempre una bendición de Dios. Dios se ha librado de ser zombi porque el muy listo no existe. Existen, eso sí y a pesar del caos, algunas normas y los zombis veneramos nuestras jovencísimas tradiciones y costumbres. Acostumbramos a bendecir cada uno de nuestros hábitos purulentos y macabros. Macabro es sin duda obsesionarse con los cerebros ajenos. Lo ajeno es lo que no pertenece a uno mismo y somos muy conscientes de que los cerebros de otros no se deberían de comer. Comemos, sin embargo, por una especie de absurda y poderosa gula. La gula cerebral es un grave pecado, pero nosotros lo hemos declarado actividad artística, cultura de lo estético, nuestra autentica fiesta nacional. Las naciones ya no existen, solo existimos los zombis y tú. Tú no eres un zombi, aún. Aún crees que hay más como tú en algún lado de este planeta. El planeta ha cambiado, pero tú te aferras a tu insulsa vida sin sentido, solo como una luciérnaga en la noche, y ni tan siquiera parece que puedas entender mis gruñidos tras tu puerta. La puerta no aguantará mucho más. Más zombis llegan al escuchar tus gritos agónicos. La agonía más perturbadora es la de la sonrisa inerte de la extinción. Extinguirse es como morir eternamente. La eternidad es como una plaga sin cura. Las curas y los milagros son los primeros en diluirse con el fin del mundo. El mundo como lo conocías antes protagoniza en estos momentos su propia despedida. Las despedidas tampoco existen ya tal y como tu las conocías, ni los reencuentros emotivos. Motivo suficiente para tu anodino final ha sido el no economizar con las balas de esa pistola que hace dos días encontraste. Te encuentras por ello llorando, en estado de shock, claudicado por el agotamiento, el terror y la desesperación. La desesperación de ver caer la puerta y haber perdido ya la cuenta de cuantos disparos iban. Iván Sainz-Pardo "La ira dormida" ©2010

UN VIAJE DE CAMPEONATO

UN VIAJE DE CAMPEONATO

Llevo unos calzones blancos demasiado estrechos y una camiseta blanca demasiado ancha con el logo de Iberia.

Autobús desde Salamanca, dos horas y media de tren y una vez en Madrid, huelga en el Metro sin servicios mínimos. La estación de Chamartín es un caos. Tampoco hay autobuses a Barajas.

“Podrías arriesgarte a ir hasta el centro y esperar a alguno de los autobuses que llevan al aeropuerto” me dicen en información.

Llevo por suerte algo de tiempo antes de mi vuelo, pero primero me acerco a investigar a la parada de taxis.

“El centro sigue bastante mal, acabo de recoger a un tipo que llevaba hora y cuarto esperando y viendo pasar de largo a los autobuses abarrotados al aeropuerto”
Pues creo que, con los atascos, la opción de ir en taxi tampoco me la voy a poder permitir, añado.
“Pues mucho peor estaba esta mañana temprano” me contesta. “Ahora podrías llegar al aeropuerto relativamente rápido y ya tan solo por unos 30 euros”.
Ah, ¿sí?, pues espéreme un segundo entonces que ahora vuelvo.
Con ciento veinte segundos de retraso regreso acompañado de tres chicas canarias que quieren volar a Barcelona, están igual de tiradas que yo y les encanta la idea de repartirnos los gastos. Tras una repentina partida al Tetris para conseguir colocar todas las maletas dentro del taxi, arrancamos dirección a la terminal 4.

Llego un par de horas antes después de todo. Fantástico, puedo tomarme un café y continuar con el libro que venía leyendo. Mi avión sale a las 4:30 y a las 19:00 podré estar en el aeropuerto de Múnich. El partido de España contra Portugal es a las 20:30. He quedado con unos amigos españoles para ir a un Biergarten a verlo con toda una tropa de españoles más en una pantalla gigante.

“Sobrepeso” ¿Cómo dice? “Su maleta pesa 5 kg más de lo permitido.”

No hay problema, saco alguna cosa y lo llevo como equipaje de mano en mi bolsa. Sospechaba que las dos mancuernas pequeñas podrían disparar el peso de mi maleta, pero quiero llevarlas y dejarlas en Munich. Delante de la azafata saco una de las mancuernas y la meto en mi bolsa. Perfecto. Ella sonríe y yo marcho a pasar el control de seguridad. Lo he hecho miles de veces, pero nunca antes había visto una cola semejante.
Casi cuarenta minutos más tarde y con cara de puré de patata, me voy quitando el cinturón, los zapatos esta vez no será necesario, llevo pantalón corto y sandalias. Sobre una bandeja dejo el móvil, el portátil, el disco duro, el USB stick, las monedas, el reloj, cuidado con los chicles que a veces pitan, también hay que beberse el agüita toda de un trago y… “¿Puede abrir por favor la bolsa?”

Delante mío un guardia civil de dos metros, gordito y con cara de bonachón que me informa amablemente de que la pequeña mancuerna no puede pasar. Le pido explicaciones. “Es un objeto contundente”

¿Y el portátil no lo es? ¿Y un paraguas? Le pido que me enseñe las normas donde venga estipulado que una mancuerna de 5 kg es un objeto prohibido. Me trae un prospecto: Bates de beisbol, nunchacos, cuchillos… y por supuesto nada de mancuernas. Le digo que no tiene ningun derecho a no dejarme pasar. Incluso le ofrezco la posibilidad de que dejen la mancuernita en la parte delantera del avión para evitar el riesgo de que secuestre el avión con ella o me ponga a entrenar los bíceps en mitad del pasillo.

“Lo siento mucho son las reglas, pero puede poner una reclamación si quiere o puede volver a salir, reclamar su maleta de nuevo y volver a pasar el control."

Miro el reloj y comienzo a ponerme nervioso.

“Lo mejor es que le tiremos la mancuerna si no quiere perder su avión”

Vamos a ver, escúcheme un momento. ¿Me quiere tratar de convencer, así, como si yo fuese retardado mental, de que ustedes me pueden tirar a la basura esta mancuerna que no es suya porque supuestamente se trata de un objeto contundente y en cambio, una vez ya dentro de la zona de embarque, ustedes si nos pueden vender sin ningún problema, con una sonrisa y a un precio insultante una botella de cristal de dos litros de whisky? ¿Y si le abro contundentemente la cabeza al piloto con ella?

“¿Quiere poner una reclamación?”

Salgo del control y vuelvo a hablar con la azafata. La cosa pinta mal. Con cara de circunstancias me hace saber que recuperar mi maleta, sacar algo de ropa para compensar, meter la puta mancuerna dentro, volver a facturar, esperar la cola,  pasar el maldito control de nuevo y llegar a la puerta de embarque me puede llevar casi hora y media.

Salgo corriendo y, milagrosamente y sudando como un pollo en un horno, me presento 50 minutos más tarde de nuevo delante de su mostrador. Facturo la maleta, me cuelo para no esperar en el control, corro de nuevo a la puerta de embarque con el tiempo justo y…  por megafonía informan desde Iberia que mi vuelo tiene media hora de retraso.

Me entra la risa floja, pero claro, tratándose de Iberia, lo raro hubiera sido perder el avión porque este salga puntualmente.

Concentración. Ahora el tema es llegar a tiempo para ver el partido. Comienzo a echar cálculos mientras vuelven a comunicar por megafonía que el retraso será finalmente de una hora. Tanta prisa para… ¿Y el partido?

Ya en el avión se disculpan por el retraso y, aunque el viaje se alargará a tres horas y media con el retraso, no nos ofrecen ni agua. ¿Quiere comprar colonia? ¿Algo de nuestro menú a precio de atraco a mano armada?

Yo saco el libro, leo, dormito, leo, dormito y miro el reloj. Si mi maleta sale de las primeras, aún puedo estar a las ocho y diez fuera. Julia me vendrá a buscar en coche y si le damos al gas y encontramos un sitio donde aparcar, podemos estar en el Biergarten habiéndonos perdido solo diez o quince minutos del partido de octavos.

Veo llegar por la cinta una maleta gris, es la mía, es la mía, es la mía… No, no lo es. Mientras, ya suena el himno español en las teles de plasma de la sala de recogidas. Miro el reloj, comienza el partido y veo como la cinta se para. Solo quedo yo. No me lo puedo creer. Voy a ventanilla, relleno un formulario, me dan un neceser con un kit práctico.

“Discúlpenos, pero hemos extraviado su maleta”

Para cuando por fin entramos por la puerta del Biergarten ya comenzaba la segunda parte.

Hoy llevo unos calzones blancos demasiado estrechos y una camiseta blanca demasiado ancha con el logo de Iberia. Todas mis cosas están en mi maleta que aún no ha llegado. No me importa, aún retumba en mi cabeza la alegría del gol de Villa ayer, los gritos entusiastas, los abrazos eufóricos de cientos de personas venerando el rojo y amarillo en la fugaz y absurda ilusión de que, a pesar de todas las cosas, nuestro bendito mundo marcha bien.

VATICINIO NAZI (Rescatado)

VATICINIO NAZI (Rescatado)

"Los diarios de Nuremberg" recogieron una curiosa conversación entre Hermann Göring, destacado político y militar alemán, miembro y figura prominente del Partido Nazi, lugarteniente de Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe, y el psicólogo G.M.Gilbert durante el proceso de los Juicios de Núremberg tras la II Guerra Mundial, en el que este fue juzgado por una infinidad de crímenes, entre ellos, "Crímenes contra la humanidad" y "conspiración de una guerra ofensiva".

Las palabras de Göring, escuchadas 61 años más tarde y con nuestra realidad social y política mundial actual, consiguen poner los pelos de punta. Juzguen ustedes mismos:

Göring:
-"Por supuesto, la gente no quiere guerra. ¿Por qué querría un pobre diablo en una granja arriesgar su vida en una guerra cuando lo mejor que puede conseguir es volver a su granja de una pieza? Naturalmente, la gente de a pie no quiere guerra; ni en Rusia ni en Inglaterra ni en América, ni por supuesto en Alemania. Eso se entiende. Pero, después de todo, son los líderes del país los que determinan la política y es siempre algo muy simple arrastrar al pueblo, tanto si es una democracia, o un régimen fascista, o un parlamento o una dictadura comunista."

Gilbert:
-"Hay una diferencia. En una democracia, la gente tiene algo que decir al respecto mediante sus representantes electos, y en los Estados Unidos sólo el Congreso puede declarar guerras."

Göring:
-"Oh, eso está todo muy bien, pero, con voz o no, el pueblo siempre puede ser arrastrados a los deseos de los líderes. Es fácil. Todo lo que tienes que decirles es que están siendo atacados, denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y poner al país en peligro. Funciona igual para todos los países."

Fuentes: Meneame.net, Wikipedia.

 

 

 

 

 

Hace unos cuatro años, junté a mis amigos Dirk y a Jim-Box para, con la disculpa de vernos e intercambiar ratos de cine por lecciones de surf, grabar un cortometraje sin presupuesto ninguno. Así, tan solo con lo que teníamos en las manos. Una cámara de video, una furgoneta y una historia mínima que escribí en una servilleta sobre dos surferos alemanes que llegan a una playa desierta en el norte de España.

“La marea” fue seleccionada en numerosos festivales, se estrenó ganando el festival de Gijón “Dia de Asturias”, compitió por el Melié de oro europeo en su selección oficial en Sitges y acaparó más de una docena de premios.

Cada uno de nosotros hemos continuando trabajando, aprendiendo, viviendo nuestras vidas.  No ha sido fácil, pero hemos ajustado los calendarios, nos hemos vuelto a juntar y esta vez ha sido bajo una propuesta mucho más ambiciosa que la de hace 4 años.

Durante la frenética producción de “La mirada circular” hemos rozado el desastre en varias ocasiones, hemos alcanzado el límite, hemos bordeado la frontera de nuestras capacidades en este empeño de compartir retos cinematográficos imposibles y momentos de amistad en situaciones límite. Hemos querido subir de nivel profesional, pero mantener el alma y el reto de enfrentarnos los tres solos contra todo. Un guión exigente, muchas más localizaciones, hemos querido repetir con la playa de “La Ñora” en Gijón para continuar el ritual de “La Marea” (¿Habrá trilogía?) Con la utilización esta vez del color, más diálogos, y con tan solo 1650 € de presupuesto salido de nuestros bolsillos, esta ha sido la producción suicida con la que nos hemos lanzado de nuevo a demostrar que, para contar con dignidad una historia mediante el cine, lo más importante es la voluntad, el trabajo y la ilusión.

Los brutos pintan muy bien, pero aún es muy pronto para saber en que acabará todo esto. Desde aquí agradecer a Jimmi, a Dirk, de corazón el esfuerzo por acompañarme en esta bendita locura. Muchas gracias a Refo y a Miri, también a David, que vinieron a ayudarnos un poquito al final.  Muchísimas gracias a Carmen, a los Jorges, a Ines, a Felix, Win, Borja, Laury, Elisa,  y a todos los que nos han ayudado y han participado de cualquiera de las formas.

Y no me quiero olvidar de la pareja que, estando con el equipo cenando en una pizzería en Gijón, me llamó la atención sujetando desde fuera contra el escaparate del restaurante un papel en el que decían ser fans de este blog. Chicos, al estar en Gijón, pensé que a quien conocíais era a Jimmi, que no iba conmigo, así que os fuisteis antes de poder reaccionar. Me hubiera gustado invitaros a una birra y charlar un poquito. Muchas gracias por vuestra espontaneidad. Hacéis sentirme orgulloso de escribir aquí para vosotros y me demostráis que tengo que continuar en la lucha de mantener la calidad en los contenidos a la altura de vuestra calidad humana. Un abrazo.

Tampoco os perdáis el precioso artículo que Refo ha escrito en su blog sobre el rodaje de "La mirada circular" y en el que encontrareis algunas otras fotos. :  

http://refoworld.blogspot.com/2010/06/viviendo-de-cerca-la-pasion-de-un.html

 

 

 

 

 

PEQUEÑO INFINITO

PEQUEÑO INFINITO

 

 

 

 

 

 

Grítame bajito y despierta mi yo más sonámbulo porque esta noche quedamos para fugarnos juntos de este pequeño infinito.

Te espero en penumbras. Tú elegiste el lugar, tú ingeniaste el plan. Tú me animaste a huir de aquí. Ambos estamos encerrados en este edificio. Me impaciento, entro en pánico. Te retrasas demasiado. Suenan las sirenas, ladran los perros y las luces comienzan a iluminar el patio. Vienen a por mí, pero yo no quiero irme si tú no llegas.

Tu plan ha funcionado. Ya soy libre. Aunque ahora me siento encerrado de nuevo bajo la condena de este estremecedor infinito sin ti.

 

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

 

 

 

 

 

 

LA FINAL

LA FINAL

La última vez que el Atlético de Madrid ganó un título fue el doblete del 96. Ese año lo celebré estando solo en Alemania. Había abandonado, desencantado, mis estudios de Filología Alemana en Valladolid y con ello, mi condición de estudiante. Así, sin saber qué hacer con mi vida, me marché a la desesperada a Alemania a aprender el alemán y a trabajar de cualquier cosa.

Años más tarde, habiendo recuperado la condición de eterno mal estudiante para cursar los estudios de dirección de cine en Munich, volví una vez más a dejar, esta vez en la recta final, mis estudios sin rematar. Tras cuatro años en la escuela, me volví a España con un puñado de cortos exitosos, pero sin terminar. Supongo que lo dejé como todas esas otras muchas cosas que, por distintas razones, al final se quedan a medias. Pero las cosas vienen tal como vienen y los pasos hacia delante y los pasos hacia atrás los marca el ritmo de esta especie de extraño Walz que resulta ser la vida, ese baile dirigido a veces con sonidos y melodías de celebración y otras con indudables reminiscencias fúnebres. Y supongo que no importa bailar algunas de las veces con la más fea si al final la suerte también hay que buscarla y las guapas también pueden tener halitosis o mal sentido del ritmo. Y así, tras ir entregando a distancia algún trabajo escrito, perdiendo convocatorias, disculpándome cada vez por mis irresponsabilidades, por mis lamentables ex matriculaciones, volví a sentar mi culo en las aulas, a asistir a las clases con mi alemán ya bastante oxidado. A trompicones con mi vida personal, presenté con éxito un proyecto final de carrera y así me llegó la hora de volver a memorizar textos y apuntes para afrontar un último examen. El examen para mi licenciatura.

Ha sido una sensación extraña tener que volver a memorizar conceptos, fechas y nombres en alemán. Sentir los nervios de nuevo ante un examen. ¿El último? Al menos sí para el cierre de otra etapa. Algo así como la final de una competición, el último chupinazo, el apagón de luces final, la bajada del telón, el adiós a una época, en este mi caso, de nuevo la de estudiante. Y junto con el reto, regresó esa sensación casi olvidada de verme sobrepasado por el miedo a fracasar, esa inquietud constante, el estrés mental, el desorden, las ojeras, la falta de luz solar, la mala alimentación a deshoras, los repasos mentales involuntarios de lo aprendido como única obsesión onírica, las noches en vela, esa dejadez en nuestra higiene y esos momentos de absurda depresión causada por el acecho de ese sentimiento de culpa del estudiante que nos devora cada vez que creemos no estar aprovechando suficientemente el tiempo. El tiempo de la cuenta atrás, con una fecha concreta, un día y una hora. El tiempo que se va agotando, el tiempo que siempre parece ser insuficiente, el tiempo para apretar los dientes, aislarse de todo lo que estorbe y sacar todo el coraje.

Ya soy licenciado en dirección de Cine y Televisión por la Escuela de Cine de Munich y tengo que reconocer que, haberme vuelto a meter en la piel de estudiante en apuros para rematarlo y conseguirlo, ha tenido incluso algo de morbo. Haber conseguido terminar con esta etapa de mi vida y bajo estas circunstancias concretas me llena de satisfacción. Y es que, es bonito y tiene mucho merito llegar hasta una final, pero se supone que mucho más aún lo tiene levantar el título.

De nuevo he dejado de ser estudiante, como en el 96. Aunque esta vez ha sido llegando hasta el final del todo. A ver si esta noche mi bendito Atlético de Madrid también se aplica el cuento y, después de tantos años, nos permite a los “Indios” volver a sacar pecho en este estúpido pero apasionante “entretienebobos” que es el futbol celebrando el título europeo de la UEFA. Esta vez, si consiguen levantar el título, me pillarán en España, bien acompañado y con la sonrisa de ya estar saboreando el triunfo de poder levantar el mío propio.

EL MITO POLACO

Jane Burgermeister, periodista que ha escrito para la revista "Nature", "British Medical Journal", "The Scientist", "Reuters Health", y "The Guardian", entre otras publicaciones, habla sobre el “accidente de avión” donde murio el presidente de Polonia Lech Kaczynski, quién era un gran dolor de cabeza para los impulsores del Nuevo Orden Mundial en Europa.

Lech Kaczynski fue un tenaz opositor al Tratado de Lisboa, acuerdo que en la práctica formalizaba la Unión Europea.

Sólo existian 3 paises que rechazaban el tratado de Lisboa, Irlanda, Polonia y la República Checa.

En Irlanda el primer referendum dio un rotundo NO al tratado de Lisboa, pero tiempo después mediante otro referendum, presiones y campañas de desprestigio a los opositores, se aprobo.

El presidente de Polonia Lech Kaczynski, habia dicho que no iba a aprobar el tratado sino lo hacia primero Irlanda, cuando Irlanda lo ratifico no le quedaron excusas y firmó en Varsovia el Tratado de Lisboa después de más de un año de oposición al documento. Sin embargo, Polonia NO realizo la “compra de vacunas, ni campaña” contra la gripe AH1N1.

Solamente quedaba la República Checa para cerrar el tratado para la nueva Unión Europea. El presidente Checo, Vaclav Klaus firmo el 3 de noviembre de 2009, después de no poder seguir soportando las presiones por ser el único pais en contra del tratado.

Fuentes: Youtube – BocataDeRealidad


DIA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

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