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EL ESCONDITE DE IVÁN

SEVENRAIN

SEVENRAIN

España sufre del verano más caluroso y la sequía más brutal de su historia reciente. No ha caído una gota de lluvia en toda la península desde hace siete meses. Alberto entra a trabajar como limpiador de piscina en un lujoso chalet en la costa. Los dueños son una pareja alemana con un niño. Una familia quizás demasiado fría e introvertida, pero que le ofrece un muy buen sueldo a cambio de cumplir con sus tareas y respetar estrictamente una serie de extrañas reglas.

Un cortometraje de Iván Sáinz-Pardo y Dirk Soldner

PROXIMAMENTE

MILWAUKEE

MILWAUKEE

Amigos, una recomendación veraniega.
Este grupo. ¿Y mola? Pues sí, y además, mi hermana Itziar pertenece a ella tocando los teclados.
Cadencias folk, melodías pop y rock de dormitorio, íntimo, de estructuras deconstruidas a base de repetición y crescendos en busca de la emoción contenida. Baterías que pesan, bajos que se arrastran, teclados que espesan, guitarras que se enredan y voces que susurran para llevarte durante 43 minutos al lugar más frío para deshelarlo por completo.

1-Dont Want more Goodbyes
2-Viernes Santo
3-Piedras
4-My road movie
5-Sin título
6-Muerte de un viajero

Para visitar su Blog: AQUÍ.

SIN CITY (Robert Rodriguez y Frank Miller, U.S.A, 2005)

SIN CITY (Robert Rodriguez y Frank Miller, U.S.A, 2005)

Sin City en alemán y que poco me voy a extender esta vez.
Una auténtica experiencia esta nueva pelicula de Robert Rodriguez, que en esta ocasión, se ha reunido en la dirección con el autor del comic en el que se basa fielmente la película, Frank Miller.
Que nadie busque durante el visionado concesiones de ningun tipo o convencionalismos cinematográficos. Las leyes en las que se rige esta obra son exactamente las del mismo comic. Una estética hermanada a la del papel, hombres duros de matar, muy violentos, de frases cortas y directas y mujeres misteriosas y muy sexys. Tres historias entretenidas y contadas con un virtuismo técnico irreprochable. Un casting bien elegido, sobrio y a la altura. Emociones, sentimientos enfrentados, violencia gratuita y todo lo que se puede esperar de un comic al estilo Miller.
Lo peor quizas sea una voz en off demasiado explicativa y presente y lo forzado del resultado en la labor de unir las tres historias para tratar de respetar el ritmo fílmico. Lo mejor, la efectividad de Benicio del Toro y Clive Owen, el redescubrir al, para mí, siempre fantástico Mickey Rourke (que ya volviera con un papel genial en la también reciente y más desconocida “Spun”) Comprobar que Willis sigue en forma, excitarse y divertirse como debe de ser con las atractivas mujeres, regocijarse con la brutalidad de la acción, disfrutar con la trama y las historias, y esa sensación al final de satisfacción y de querer volver a devorar comics como antes.
Al salir llovía como en el comic. Y quise notar que la ciudad de Nürnberg se mostraba algo distinta aún sabiendo que no era cierto. Algunos ya sabreís la sensación de la que hablo.
En definitiva, un peliculón con sabor a clásico. Muy recomendable.
Y si lo dejo aquí, es únicamente con la intención de mandaros, cuanto antes y directamente, al fabuloso y completo articulo sobre Sin City que ha escrito el amigo Refo en su blog “El mundo desde el abismo”. AQUÍ.

Iván Sáinz-Pardo

TROYA (Wolfgang Petersen, U.S.A, 2004)

TROYA (Wolfgang Petersen, U.S.A, 2004)

Que emocionante es reencontrarse de nuevo con el buen cine. Héroes de los de verdad, palpables, dueños de una épica convincente, apoyada por diálogos a la medida, bellos, inteligentes. Acción trepidante, huyendo de modas visuales como el ya cansino efecto de estroboscopio que a Ridley Scott tanto le fascina (revísense las batallas en Gladiador o Black Hawk derribado, efecto heredado este, por otro lado, del genial y ya inmortal desembarco inicial de Spielberg en "Salvad al soldado Ryan")
Con efectos a favor de la trama, exaltándola, de esos que se intuyen por la majestuosidad, pero que no se ven. (Y no esa otra infografia como para reírse, véanse por ejemplo las dos primeras entregas de la nueva tanda de “Star Wars”)

Me sorprendió muy gratamente Eric Bana, después de ver su pobre actuación en la bazofia de “Hulk”, donde el ser digital manejaba mejor la mímica que este. Aquí nos enseña otra faceta bien distinta, convence y se garantiza un buen futuro caracterizando estupendamente a un Hector que rivaliza en todos los sentidos con el Aquiles de Pitt.

Sigo sin entender a quien le gusta Orlando Bloom, que de nuevo sale mal parado con una mediocre actuación, bastante teatrera, apoyada por la mala fortuna de tener que encarnar a un personaje cobardica y aniñado. Recobra fuerza y protagonismo únicamente con un arco en la mano. Como agarrándose al Legolas que le abriera las puertas en este negocio.

Peter O´toole, magnifico, con esos ojos y esa mirada que la hacen a uno agarrarse a la butaca. Me encantó la escena donde visita la tienda de Aquiles en campo enemigo.

Saffron Burrows, la pelirroja de “Starship Troopers”, aquí como Andrómana, muy guapa, muy bien, aunque de preocupante delgadez. Acompañada por una bellísima y muy correcta Helena, encarnada por la alemana Diane Kruger.

Rose Byrne es Briseida y también está muy bien, compartiendo cama con Aquiles y levantando odios entre las admiradoras más fanáticas de Brad Pitt. Y si, Brad Pitt está más cachas, más rubio y más bronceado que nunca, y el director de fotografía parece una fan más, perdidamente enamorado de él, y se regocija en demasía, sin duda, pero también nos recuerda que el canon clásico y original de la belleza viene de la antigua Grecia.
Pitt soporta como puede el abuso del contra picado y la dedicación exclusiva de casi todos los planos. Está más sobrado que nunca y se le nota bastante cómodo con un personaje, por otro lado, peligrosamente “endiosado”, y que siendo sinceros, en un principio, no parecía ser el papel más indicado para él. (Algunos se imaginaban a un guerrero más basto y más maduro) Sin embargo, Pitt se nos muestra como una de esas majestuosas estatuas griegas de los museos, pero de carne y hueso. Bello como un Dios clásico y violento como el más osado de los guerreros. Sin ser esta, ni mucho menos, la mejor interpretación de Brad Pitt, no seré yo quien arremeta contra el actor. Viniendo del mundo de la moda y los anuncios, sigo pensando que es uno de los descubrimientos más destacados en el panorama actoral hoolywoodiense de los noventa. Aunque supongo que esto será exactamente uno de los focos fundamentales de las críticas desfavorables, que las princesas y las mujeres no disfruten de más profundidad dramática, pero que todas sean bellísimas. Que Aquiles y el resto de los hombres luzcan cuerpos “Danone” y que el guión no respete del todo la famosa leyenda mitológica. Pero amigos, Petersen avisa ya debidamente en los créditos de que su película únicamente está inspirada en esta. Y las leyendas tampoco reflejan nunca fielmente la historia. Vamos, que por ahí no merece demasiado la pena entrar aunque me consta que hay bastantes coladuras. (Más grave es ver “Pearlharbour”, donde nos muestran a los japoneses masacrando sin piedad un supuesto puerto militar que más bien parece un bello mercado parisino de domingo, y los americanos, en respuesta, únicamente dicen atacar objetivos militares, en un bombardeo donde ni se mencionan los dos ataques nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki donde estos si que acabaron con la vida de cientos de miles de civiles inocentes) Por otro lado, a mi no me molesta ver a hombres hiper musculados en una época en la que muy posiblemente fuera precisamente su poderío físico la única garantía de vivir un día más.
La duración y el ritmo son adecuados, aunque bien es cierto, que la narración del final, con toda la famosa escena del caballo, es precipitado y produce cierta sensación de atropello.

Esta película va de las guerras antiguas y de sus héroes. Los dioses están presentes, pero no nos arrojan fuera de la trama, no hay pastel de nata ni las historias de amor chirrían. La historia no nos la cuentan los dioses, nos la muestran los hombres de una época que exaltaban algunos valores que hoy día parecen más bien espejismos. “Adorad a vuestros Dioses, amad a vuestras mujeres y defended hasta la muerte vuestra tierra.” Troya habla más de la fe, y no tanto de la religión, habla más de la fidelidad y del amor y no tanto del sexo, habla más del honor y la patria y no tanto del dinero ni la política.

Después de la infumable “Air Force One” y la fallida “La tormenta perfecta”, Petersen vuelve a los senderos de su mejor cine. Esta “Troya”, junto con “Das Boot”, es lo mejor sin duda alguna, y de momento, en la carrera de este director alemán. La disfruté. Para mí un notable.

Iván Sáinz-Pardo

21 GRAMOS (Alejandro Gonzales de Inarritu, U.S.A, 2003)

21 GRAMOS (Alejandro Gonzales de Inarritu, U.S.A, 2003)

¿Cuanto puede pesar un culebrón?
Supongo que depende del género. Hay culebrones genuinos y puros como los venezolanos. Hay culebrones sofisticados y moralizantes como los americanos. Hay culebrones estilizados y con clase como los de Almodóvar. Y hay culebrones pretenciosos y faltos de ingenio que pretenden pesar 21 gramos exactamente.
Es licito tratar de vender un producto. Es lícito la exaltación de la acción y la trama en los trailers. Es lícito provocar con un póster llamativo. Es muy lícito buscar un titulo atractivo. Pero es aconsejable esconder siempre un poco el plumero.
En Alemania asistí a la premiere de un corto de mi escuela que me llamó la atención sobretodo por su póster. Una fotografía bellísima, con unos colores verdes y rojos saturados aludiendo descaradamente al look de Amelie. Después, el corto, no incluía ese fotograma, ni ese estilo, ni siquiera el look que vendía aquel póster de la película. Encima era penoso.
Señores, aquí sucede lo mismo. Empezar a hablar de 21 gramos, del peso del alma y de todas esas cosas, es vender algo que perdonen ustedes, no tienen absolutamente nada que ver con este soporífero dramón.
21 gramos es como pasearse y rebozarse en un charco de sangre durante más de dos horas. Simplemente hay, a mí entender, tantas decisiones de dirección y de guión tan mal tomadas, que estas estorban inevitablemente en el camino para realizar unos propósitos que en un principio parecían honestos e interesantes:

Ritmo no significa únicamente desestructuración. Iñarritu ya acusaba de una evidente falta de control del ritmo en su interesante Amores Perros. Tras un comienzo espectacular y trepidante con historias cruzadas y escenas impactantes, nos abandonaba, así sin más, a la mitad del largísimo metraje, con una única y pesadísima historia de una modelo y su perrito, durante casi cuarenta y cinco minutos. A la vuelta, cuando el autor pretendía retomar de nuevo las otras historias y unirlas todas en un supuesto final magistral, habían pasado más de tres horas, y la gente, únicamente, pensaba ya en irse a mear, en las sobras de la nevera o en llamar a la novia.
En esta otra trata de darle misterio a una historia con menos misterio que una partida de críquet, volviendo loco al personal con una estructura al estilo puzzle. Una destructuración gratuita que no aporta nada a la dramaturgia y entorpece la narración.

También se dio a conocer por esa estética videoclipera de Amores Perros. Pero aquel look que se impregnaba de forma natural en los ambientes degradados de Mexico, las apuestas con perros y los vagabundos, aquí ya no funciona tan bien. Sin embargo parece querer repetir a toda costa la formula que ya le llevara a la nominación al Oscar, sin pensar honestamente en lo que la historia en realidad necesita. La fotografía de colores saturados y la cámara en mano resulta efectivamente muy “cool” pero no ayuda, a mi parecer, en la labor de aumentar el realismo y la credibilidadal a la historia. Y como esta no da para mucho más, pues se repite el lenguaje visual una y otra vez, y vemos como la viuda mira hacia el cuarto de los niños, y después las corbatas del marido, y ahora se sienta en el lugar del accidente, y entonces mira una foto de familia, y ahora escucha por decimocuarta vez el ultimo mensaje en el móvil. Y nos cansamos de ver sufrir a una siempre (y aquí especialmente) excelente Naomi Watts, que se merece el Oscar mucho más que de sobra. Y nos cansamos de ver sufrir al personaje interpretado por Sean Penn, que no puede caer bien al publico, engañando e ignorando de esa forma a su mujer, (parece mentira señores guionistas, en este caso, señor Iñarritu) autodestruyéndose y tambaleándose por ahí sin sentido. (Mira que me gusta Sean Penn, pero quizás me harté de verle flirtear de forma tan descarada con la sobreactuación.) Lo cierto es que me costó entender del todo su drama personal. Por que en esta peli, amigos míos, hasta el apuntador tiene un trauma infantil, un oscuro pasado y un drama con forma de losa de cemento cargada a la espalda. La mujer o novia de Sean se marcha con su drama a no se sabe donde, y la mujer de Becicio del Toro, limpia los restos de accidente del coche de su marido moviendo la banderita de su propio drama (que tampoco se entiende muy bien porque tampoco se la dedica la atención necesaria) tratando de aprovechar sus segunditos de fama, mientras Benicio (estupendo), pues actúa practicamente de Benicio que para eso se le da de miedo.

Y como esto no se sostiene ni con siete actores de Hollywood luchando despiadadamente por el Oscar, pues hay un embarazo que llega ya con desgana, y una venganza poco creíble con un desenlace aún menos creíble, para rematar en un final digno de un anuncio televisivo de seguro bancario donde se nos intenta vender, ya casi en los créditos del final, la dichosa teoría de los 21 gramos.
Con 21 kilos más de aburrimiento, tras otro estiradísimo metraje de más de 120 minutos, salimos resoplando y preguntándonos quien coños quiere ver una película sin un solo gramo de esperanza.
Si 21 gramos se lleva de mi parte un aprobado raspón es únicamente por el encomiable trabajo y el esfuerzo de sus actores.

UNA HISTORIA (Rescatado)

UNA HISTORIA (Rescatado)

Ja, hallo?

Y tardan algo en responder.

-¿Eres Víctor?

Y respondo que sí, aunque no es cierto. La voz femenina del otro lado del teléfono, como dudando, calla primero durante unos instantes. Y continua:

-Te tengo que contar una historia.
Mi abuelo ha muerto hoy que cumplía setenta años. Mi abuelo era un señor bastante extraño, supongo que un poco como la mayoría de todos los abuelos de este planeta. Aunque mi abuelo llevaba treinta y cinco años sin decir una sola palabra.
Sin embargo, un día, mi abuela me contó que mi abuelo de bebé ya era un verdadero charlatán, y que hablaba hasta por los codos, y como después, de niño, la cosa empeoró notablemente.
–Tu abuelo necesitaba beber litros de agua para no desertizar su boca. Decía.
Así, de joven, mi abuelo se metió en política para poder hablar aún mucho más, y para que muchos más fueran también los que le pudieran escuchar. Mi abuela suele contar como conoció a mi abuelo hace muchos años en el sindicato. Ella también era activista, pero menos apasionada y menos habladora que mi abuelo. Mi abuela me solía decir que ser menos hablador que mi abuelo por aquel entonces, era más fácil que engañar a un chino anormal. Mi abuela también me contó que mi abuelo, al cumplir los treinta y cinco años decidió dejar de hablar en público y dejar de hablar con los amigos, y con los hijos, y también con su mujer. Mi abuelo, el mismo día en el que cumplió los treinta y cinco, decidió no hablar absolutamente nada más y dedicar la otra mitad de su vida únicamente a escuchar.
Hoy, mi abuelo, se cansó de hablar media vida y de escuchar la otra media y decidió morirse. Mi abuela ahora llora y yo no sé qué pensar.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesto.

-¿No tienes nada qué decir al respecto? Me pregunta ella.

-No me llamo Víctor. Respondo.

-Lo sé, no importa, mi abuelo tampoco ha muerto. Añade ella y cuelga.

Sigo escribiendo y trato de volver a mi historia, concentrarme, recuperar la inspiración. No lo consigo, sólo pienso en aquel abuelo que hablaba media vida y callaba la otra media para después morir puntualmente.
El teléfono de la chica se ha grabado en la memoria de mi móvil y marco su número.

-Ja, hallo?
¿Eres Ana?

Pregunto.
Ella responde que sí. Después calla y yo hablo:

-Te tengo que contar una historia.
Desde que aparecieron los teléfonos móviles, hace ya unos años, los he odiado. Y es que están llenando y vaciando a la vez de lógica y originalidad las historias y guiones que narran las desventuras de una sociedad irremediablemente localizable allí donde esté. Es como darle de comer a un bebé con un cucharón. Nos presionan para empacharnos de presunta comunicación. Me dan arcadas de pensar en la cantidad de pajarracos oscuros y alimañas que estamos haciendo millonarios gracias al aniquilamiento de nuestros valiosos silencios. Y estar ahí para cualquiera, al otro lado del teléfono y para cualquier memez. Vernos interrumpidos cuando amamos, cuando esperamos en la intimidad, cuando comemos o charlamos, cuando pensamos o lloramos, cuando nos evadimos, cuando nos concentramos, cuando escribimos. Es igual qué estés haciendo, es igual dónde te encuentres en este mundo, ya que siempre podrán arrancarte con exactitud de donde estés con una llamada para decirte que tu madre ha muerto.
Tú, Ana, sin embargo, eres la excepción a mi historia. Hoy, por primera vez, me alegro de tener este móvil tan pequeño como una cucaracha y capaz de casi todo. Hoy por primera vez me alegro de tener este teléfono, porque tú eres la excepción más especial y más maravillosa de toda esta historia.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesta ella.

-¿No dices nada al respecto? Le pregunto.

-No me llamo Ana. Responde ella.

-Lo sé, no importa, mi madre tampoco ha muerto. Añado y cuelgo.

Una vez más vuelvo a mi escritura. Trato de concentrarme, trato de recuperar la inspiración, pero mi teléfono suena de nuevo.

-Ja, hallo?

Y tardan algo en responder.

-¿Eres Iván?

Y respondo que sí, sólo que esta vez es cierto. La voz femenina del otro lado del teléfono, como dudando, calla durante unos instantes para continuar entonces:

-Iván, soy tu tía Paloma.
Lo siento muchísimo. Tu madre ha muerto.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesto.

-¿Qué vas a hacer? ¿Te dará tiempo a coger un avión y estar aquí mañana para el entierro? Pregunta ella.

-No me llamo Iván. Respondo y cuelgo.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

NO ES UN ADIÓS

NO ES UN ADIÓS

Amigos, vuelvo por unos días a mi querida Alemania. Esta vez de visita. Pasaré unos días en Nürnberg y en Munich.
Me temo que no tendré la posibilidad de actualizar con normalidad el escondite durante un tiempo. Sin embargo, trataré de hacerlo al menos una vez a la semana y desde allí en algún lado.
Os recuerdo que hay relatos cortos muy refrescantes a vuestra derecha bajo TEMAS: “El Sendero de la oveja negra” y “Al final del arco iris” Y también la opción de visionar mis cortos abajo. (Para quien aun no los ha visto y tenga ganas)
Os deseo unas muy felices vacaciones y os dejo helados de menta y unas cervezas en la nevera. No os olvidéis de regarme las plantitas.
Bis bald und aufwiedersehen.

DAVID

DAVID

En esa época en el que los complejos amenazan con gobernar con tiranía la vida de uno, el miedo a lo desconocido se aparece siempre como un fantasma sin rostro, acechando nuestros primeros pasos hacia la adolescencia.
Eran tiempos de colegio en los que, entre curso y curso, libros, multiplos y divisiones, se dibujaba, inmortalizándose en mi recuerdo, aquel pueblo del norte, Puente Viesgo. Fue allí donde, año tras año, fueron transcurriendo la mayoría de las vacaciones escolares. Donde lentamente descubrí, con inocencia y naturalidad, el sabor de los primeros sentimientos. Allí, cada mañana de verano, entre montañas y verdes pastos, se escondían algunos de los versos que con el tiempo me iría memorizando. El amor, el miedo, la fantasía, la felicidad, la magia, la amistad…

En aquel pueblo hice muchos amigos y de cada uno de ellos recuerdo cosas diferentes. Sin embargo, hubo uno que fue durante años como un hermano mayor para mí, como el verdadero inspirador de la gran mayoria de mis sueños, un héroe de carne y hueso.
David era mi mejor amigo. David era algunos años mayor que yo y recuerdo que me fascinaba la idea de poder llegar a ser algún día como él. Podía pasar una tarde entera solo escuchándole hablar. Disfrutaba con cada uno de nuestros juegos, con sus iniciativas y con sus ideas.
Su familia pasaba las vacaciones en la casa vecina a la de mi abuela. Cada verano esperaba de nuevo, con gran anhelo, la llegada del coche de sus padres. Aún puedo recordar la emocionante impaciencia de mi espera y la enorme tristeza que sentía después con cada final de verano.
David y yo nos reíamos y nos divertíamos mucho juntos y fuimos descubriendo con nuestros juegos mil sitios llenos de magia y aventura. Hacíamos batallas de soldaditos, cabañas, arcos y flechas, carreras de coches y guerras de pistoleros. Recuerdo también hacer excursiones con las bicicletas o recoger caracoles para vendérselos después al pescadero a cambio de una propina. En otras ocasiones, sus hermanas, Ainoa, mi primo Ruben, las mellizas, todos juntos recogíamos flores y después las machacábamos con piedras para hacer perfumes y regalárselos posteriormente a nuestros padres.
Con David a mi lado, descubrí el respeto hacia la naturaleza, aprendí a saber explotar la imaginación, la creatividad, la importancia de la amistad y del trato con los demás. La gente en el pueblo y todos los demás niños lo respetaban mucho y recuerdo que mi abuelo lo quería un montón. A veces, David se levantaba de madrugada y quedaba con el abuelo para ir a ordeñar las vacas o para ir al prado a segar. Yo que era más pequeño, les acompañaba solo cuando me lo permitían. Una de aquellas veces, David nos hizo una foto a mi abuelo y a mi. Yo iba subido a la burra. Aún conservo la foto, y aunque no tengo ninguna con David, al menos me gusta recordar que en aquella el estaba allí delante nuestro.
Uno de esos veranos, especiales e inolvidables, David me volvió a decir adiós. Sin embargo, esta vez fue para siempre. Sus padres vendían la casa y ya no volverían a veranear más en Puente Viesgo.
Yo, desde el patio de la casa de abuelita, atónito y cabizbajo, observaba cómo recogían sus cosas.
De repente, los padres de David y sus hermanas ya le esperaban en el coche, pero entonces el me llamó, y yo me acerqué conteniendo las lágrimas.

-Toma, esto es para ti. Es un regalo.
Exclamó, extendiendo los brazos mientras, al mismo tiempo, se dibujaba una tierna y emocionada sonrisa en sus labios.

Al siguiente verano mis abuelos murieron en un accidente de tráfico y ya nunca nada volvió a ser igual. Con su repentina muerte, descubrí que mi padre también tenía un papá y una mamá. Recuerdo que sufrí más por él que por mis abuelos y, por primera vez, pensé que la vida no era eterna, nada de eso, ya ni siquiera me parecía tan larga.
Nosotros dejamos de visitar el pueblo con tanta frecuencia, y cuando lo hacíamos, ya nadie parecía disfrutar realmente pasando los días allí. Sentado en el patio de la casa de abuelita, me sentía tan vacío y abandonado cómo la casa de David.

Nunca más he vuelto a verlo, y ahora que ya no soy un niño, comprendo que todas aquellas lágrimas que derramé en mi cuarto, añorándole, eran las mismas que bautizaban mi actual carácter. Que aquella cajita de madera que aquel verano me regaló mi amigo David no contenía nada, pero se iría llenando lentamente con el tiempo…

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

EL SOTANO DE MI ABUELA (Rescatado)

EL SOTANO DE MI ABUELA (Rescatado)

Este fin de semana se casa mi amigo Israel en la iglesia de Puente Viesgo. Nos quedaremos unos días en la antigua casa de mi bisabuela que ahora es, por caprichos del destino, una casa rural. Esto me recuerda mucho a este post que publiqué en Abril. Para este tipo de situaciones y con la intención de recuperar los post más memorables y más clasicos de la web, he creado un nuevo tema: EL POST RESCATADO. Cada mes volverá un clásico. Cuidaros y un abrazo.

La casa de mi abuela tenía una cocina y mi familia entera comía en ella.
La cocina tenía grietas por la humedad y los años y estaba inclinada hacia un lado porque era vieja.
-Algún día el suelo se abrirá y caeremos todos al sótano.
Decía mi abuela, pero al final todos comíamos la fruta en la cocina inclinada y terminábamos la limonada.
Un día, el vaticinio de mi abuela se santiguó en la iglesia de la realidad, el suelo se abrió bajo nuestros pies y las grietas se hicieron por fin adultas. Creo recordar que conseguimos salir todos a tiempo, aunque siempre se habló de la posibilidad de que, en aquel fatídico día de verano, alguien cayera al sótano.
La gente corría y gritaba, mientras la mesa, las sillas y los platos se hundían para desaparecer junto con el suelo desquebrajado. Yo, mientras, sentado en el jardín, lo observaba todo atentamente.
-Esto no pasa todos los días, así que hoy debe ser un día muy especial.
Pensé, sintiéndome con suerte de poder presenciar algo semejante. Sin embargo, creo que mi abuela no pensaba ni sentía lo mismo, porque pude ver como ella, en silencio, lloraba sin cesar, a moco tendido. A mi abuela le llamamos siempre abuela pero es en realidad mi bisabuela, la llamamos así, porque sin querer, nació en el mil novecientos y ya está un poco vieja la pobre.
A pesar de las lagrimas de mi abuela, todos seguíamos observando aquel fabuloso espectáculo. Aquel enorme agujero estaba hambriento y se tragaba en su estruendo los muebles, los cuadros y hasta aquel calendario que cambiaba de Virgen cada mes.
Primero comenzaron a llegar las vecinas y luego los turistas del hotel, al final, prácticamente era media Cantabria quien aplaudía y vitoreaba disfrutando del espectáculo. Mientras, yo me comía un bocadillo de atún y mi abuela continuaba llorando lagrimas de cocodrilo. Nunca he sabido realmente cuando mi abuela lloraba de tristeza o de felicidad.
El ruido se detuvo con el sonar de las campanas de la iglesia y todo terminó. La gente marchó satisfecha a misa y yo también me fui, pero a comprar un helado donde Petri y a jugar con Ainoa y las mellizas. De esta forma fue como pude presenciar personalmente la manera en la que la casa de mi abuela se quedó irremediablemente sin cocina y también, muy probablemente, sin algún invitado despistado, que creyendo que terminaría cayendo en el sótano, acabó, ni más ni menos, que en el puto infierno. Pobre desdichado, no saber como todos nosotros que en la casa de mi abuela nunca existió ningún sótano.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

SUEÑOS TURBULENTOS

SUEÑOS TURBULENTOS

Dicen por ahí que soñar con terremotos o tornados significa estar atravesando una época difícil o de cambio. Denota la impotencia y el respeto a recibir dichos cambios, el posible temor a enfrentarse a ellos.
Me voy a dormir más tranquilo. Sabiéndolo, apuesto a que el próximo desastre onírico me pillará tranquilamente en la bañera, sonriente y acompañado de mi libro favorito.

PEQUEÑO NIÑO

PEQUEÑO NIÑO

A las 8:14 a.m. de un 6 de agosto como hoy, hace 60 años, los americanos arrojaron una bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. Estalló con una explosión de la magnitud de 12.000 toneladas de dinamita, y carbonizó a más de 80.000 personas de un fogonazo. Seguido, un estampido equivalente a un huracán de fuego a 800 kilómetros por hora, devastó todo a su paso en un radio de más de 3 kilómetros a la redonda, asesinando en el acto a más de 140.000 civiles. Tres días más tarde, se atrevieron con una segunda bomba que exterminó a más de 70.000 japoneses en la vecina ciudad de Nagasaki.
Desde aquel fatídico día para la historia de la humanidad, miles de inocentes han ido muriendo trágicamente victimas de las secuelas producidas por semejante acto inhumano. Más de 328.000 personas supervivientes han seguido hasta la actualidad sufriendo las consecuencias y deformidades por la radiación.
¿Esta todo justificado en época de guerra?
Los estados unidos de América ha sido el único país en la historia que ha utilizado el poder atómico con semejante funcionalidad. Además, hoy en día, continua siendo el país que más dinero invierte en la escalada militar y en la obtención, manutención y producción de armas de destrucción masiva en el mundo. Pero acusa, bombardea e invade otros paises ilegalmente. Boicotea y rechaza Kyoto. Se salta a la torera las naciones unidas, apoya y financia dictaduras y genocidios y se mea en los derechos humanos a la vez que habla de libertad, democracia, justicia y divide segun sus intereses al mundo en buenos y en terroristas.
Gracias a Dios los tiempos han cambiado y muchos van pudiendo conocer poco a poco la verdad sobre muchas de las cosas que suceden. La historia la escriben los vencedores y los poderosos, pero al final alguien siempre acaba viéndole el rostro al verdugo. ¡Shame on you U.S.A!, !Shame on you!...

UN POST VERANIEGO

UN POST VERANIEGO

Sean Scott ha intentado hoy la proeza de mandar una bola de golf desde el lado canadiense de las cataratas del Niágara hasta el lado americano de un solo golpe. ¿Algo así se comprueba?
Pues sí. El señor Scott se ha quedado corto.
La tortuga habla francés.

ISRAEL

ISRAEL

En el mundo hay hombres buenos y hombres que no lo son.
La amistad verdadera se alimenta de una calidad humana muy especial y es un don, una virtud de la que únicamente pueden disfrutar estos primeros.

La amistad verdadera se reconoce al instante. Es más que un flechazo. Vive en nosotros de forma independiente. La amistad verdadera es un bien, una virtud, un lujo. Y por lo tanto no esta al alcance de todo el mundo. Pero a diferencia de otras muchas cosas en esta vida, la amistad verdadera no se puede comprar, alquilar, vender, prestar...

La amistad es algo imparable. La amistad es invencible cuando hay admiración mutua, respeto, generosidad, intuición, cuando se tiene fe y confianza en el otro, cuando es de verdad.
Y las amistades de verdad no se forjan, tampoco se hacen. Las amistades verdaderas nacen, suceden, ocurren.
Pero la amistad es también una oportunidad, una aventura. Un viaje. Es compartir nuestra mochila, muchas veces también nuestro espacio. Es ofrecer, entregar por placer, sin esperar nada concreto a cambio.
La amistad es como una bola de tenis, la compartimos, cada uno en nuestro lado. Va y viene, por que la amistad es un dar y recibir. La amistad es como una bola de tenis que cada vez nos encuentra en una posición distinta en la pista, por que la vida nos lleva de un lado a otro, a veces incluso nos vapulea. Y es seguir esforzándonos por estar ahí siempre esperandola en su sitio.

La amistad es una capacidad, la de poder seguir sorprendiendo cada vez. La capacidad de demostrar, ilusionar, motivar. La capacidad de dar un paso adelante, de saber estar ahí, de poder abrirse, de ayudar y aprender a compartir los momentos verdaderos.

La amistad es comunicación, espontaneidad, una palabra, un gesto. Es separarse, volver a encontrarse. Es sufrir cuando el otro sufre. Es compartir la misma sonrisa, la naturalidad de sentirse cerca a pesar de las distancias en el tiempo y en el espacio, y es poder volver a ser, sin esfuerzo, y cada una de las veces, uno mismo.

La amistad es ante todo amor. Por que en realidad las dos cosas son solo una misma.

Este post va dedicado este mes a uno de esos hombre buenos. Un amigo de verdad a quien quiero y admiro muchísimo y que además justo ahora comienza una nueva etapa en su vida. Desde este escondite, mi querido Israel, quiero recordarte lo orgulloso que me siento de ser tu amigo. Desde este rincón quiero aprovechar para felicitaros de nuevo a tí y a Carol por vuestra reciente boda, y desearos de corazón toda la suerte y toda la felicidad del mundo.

LA PESADILLA DE DARWIN (Hubert Sauper, Francia / Austria / Belgica, 2004)

LA PESADILLA DE DARWIN (Hubert Sauper, Francia / Austria / Belgica, 2004)

El pez grande se come al pequeño.
Nuestra demagogia a la hora de hablar de refilón sobre los efectos devastadores de la globalización, el capitalismo y el sufrimiento de las zonas marginadas del mundo, es nuestra forma de aliviar nuestra mala conciencia, de evadir nuestra parte de responsabilidad. La pesadilla de Darwin es un título muy acertado. La cara menos bonita, la cara desfigurada de la evolución actual del hombre moderno, de nuestras culturas, de nuestras sociedades, que mejoran su calidad de vida a costa del sufrimiento de muchos otros hombres. La pesadilla de observar, sin un solo respiro, y sin un ápice de esperanza, durante 107 minutos, la situación actual de uno de esos sitios transformados por el hombre rico en un infierno de condiciones inhumanas para los hombres pobres.
Este documental se centra en las gentes que viven, sobreviven y mueren alrededor del negocio industrial impuesto de la pesca y la exportación masiva de la perca del Lago Victoria en Tanzania. En la década de los años 60, una nueva especie animal fue introducida en Africa en el Lago Victoria como un pequeño experimento científico. La perca del Nilo resultó ser un voraz depredador que arrasó con todas las especies autóctonas de este gigantesco lago. El nuevo pez se multiplicó rápidamente y desde hace unos años, enormes aviones de carga rusos llegan diariamente para recoger los cargamentos de pesca que abastecen al mundo occidental.
La realidad es a veces muy difícil de aceptar y muy difícil de ver. Este documental del austriaco Hubert Sauper tarda en arrancar, es un reportaje difícil de digerir y que se hace algo lento, denso y dificultoso, para después, en su segunda parte, descubrirse revelador, sin concesiones, violento, explicito y aterrador.
A pesar del gran negocio que se supone para Tanzania, su pueblo continúa contando las muertes diariamente por miles, mermados por el subdesarrollo, el hambre, el Sida y la prostitución.
¿Donde está el dinero de las transacciones?
La respuesta está en la verdadera carga de esos aviones rusos que oficialmente llegan vacíos al país africano.
Documental duro, reflexivo e imprescindible.

Iván Sáinz-Pardo

ENTRE NOSOTROS (¿Un cortometraje de Darío Stegmayer?)

ENTRE NOSOTROS (¿Un cortometraje de Darío Stegmayer?)

El cortometraje ha sido estrenado oficialmente en la XVIII Semana de cine de Medina del Campo en Valladolid, a pesar de sus irregularidades legales en la autoría y en los derechos de cesión.
El autor y director Iván Sáinz-Pardo, codirector durante los meses de preparación y elaboración del proyecto (hasta el cuarto día de rodaje) y también coautor oficial de la obra, ha sido irregularmente excluido de los títulos de crédito del cortometraje.

El que fuera durante meses un proyecto en conjunto entre los realizadores Darío Stegmayer e Iván Sáinz-Pardo, ha sido recientemente presentado en su estreno a concurso en la sección oficial de la XVIII Semana de cine de Medina del Campo en Valladolid, por este primero, como un proyecto meramente suyo.
Tras varios meses de preproducción y después de la colaboración oficial en la elaboración del guión literario y el guión técnico que da titulo a la obra, e incluso tras varios días de rodaje compartiendo la dirección de dicho cortometraje, Iván Sáinz-Pardo (“El Sueño del Caracol” 2001, “El Laberinto de Simone” 2003) se vio forzado a tomar la difícil decisión de abandonar este, forzado por las crecientes e insalvables diferencias personales y profesionales con el realizador Darío Stegmayer (“El balancín de Iván” 2003) en su cargo de Director de Producción, codirector y coautor de la obra.
Prácticamente fue todo el equipo de producción al mando de este último, quienes igualmente, decidieron renunciar por motivos similares, abandonando paulatinamente el rodaje. Jefe de producción, Ayudantes de producción, Auxiliares, etc. También se sumaron a la renuncia los departamentos de maquillaje, peluquería, foto fija y vestuario, donde incluso Pedro Moreno (El perro del hortelano, Salome, Los novios Búlgaros) anunció igualmente su desligamiento de este proyecto.

Aunque el guión que se distribuyó entre colaboradores, equipo técnico y artístico, y con el que se trabajó durante toda la preproducción y el rodaje del cortometraje, estaba firmado oficialmente por ambos autores, ahora se presenta únicamente bajo el nombre del realizador argentino y de su mujer Conchi Jubany.
A pesar de que los abogados de ambos aun tratan de llegar a un acuerdo para formalizar y legalizar la autoría, así como los derechos de cesión, (imprescindibles para la producción y exhibición de la obra como producto audiovisual), el cortometraje ha sido presentado públicamente en dicho festival ausentando de forma fraudulenta de los títulos de crédito al que fuera codirector y oficialmente coautor de la obra, el realizador Iván Sáinz-Pardo.

Por otro lado, en la entrega de premios del pasado Sábado 16 en la XVIII Semana de cine de Medina del Campo en Valladolid, el cortometraje "Espermatozoides", de Isabel Ocampo, recibió el "Roel de Oro".

NAPALM

NAPALM

Cada verano más de lo mismo, gobierne quien gobierne en este país de mierda, en el que hasta nuestros propios muertos sirven de arma arrojadiza. En este país, donde en la calle aun se habla de rojos y de fachas, de fútbol y telebasura con el mismo semblante. Y así, mientras en el Congreso nuestros diputados se enzarzan en disputas absurdas, vergonzantes y patéticas, cada año se arruinan más de 45.000 hectáreas de nuestro entorno natural.
Pero aquí se sigue indemnizando mal y tarde a los numerosos afectados y se sigue permitiendo la posterior recalificación, especulación y comercialización interesada de las áreas arrasadas.
No se controlan suficientemente las subvenciones ni las partidas para las campañas de prevención y las infraestructuras contra incendios.
Los retenes funcionan bajo míseras subcontratas y en condiciones tercer mundistas.
Los responsables incendiarios, voluntarios o por imprudencia, no son juzgados ni penalizados como se merecen, y la mayor parte de nuestros políticos practican con descaro el escaqueo general para huir de sus responsabilidades morales y políticas al respecto.
Pero seguimos haciendo inversiones millonarias para comprar más cazas y misiles americanos, porque, al fin y al cabo, los hidroaviones no visten tanto en los putos desfiles militares, ni tampoco ayudan a erradicar la plaga terrorista. La corrupción, la especulación inmobiliaria y el terrorismo mundial si que son negocios rentables y no Kyoto. ¿A cuanto venderán los americanos el litro de Napalm?

PERCEVAL

PERCEVAL

Perceval, os estoy perdiendo, como las olas se pierden en el mar.
Os estoy destruyendo, como las guerras destruyen las ciudades.
Mi pequeña barca va a la deriva de una forma cada vez más peligrosa, pero porque os quiero con toda el alma, os pido con humildad perdón y otra oportunidad.
Siento tanto haberte hecho daño… pero la vida, a veces, te juega estas malas pasadas.
Sigue escribiendo, que lo haces muy bien y puedes ayudar a otras personas.

Merche. 3-11-93

"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

AMIGO DESTINO

AMIGO DESTINO

Siempre he pensado que mi vida no es más que el relato de un escritor. Siento cómo su maldita pluma salpica tinta por todas partes.
Un buen día decidí ponerle un nombre, y desde entonces, le llamo Destino. No es un nombre muy original, pero nada en aquel día en realidad lo era.
No sé si es un escritor mayor o joven, experimentado o un simple aficionado, pero puedo sentir cómo mis días dan forma a su estilo y letra. Hoy, sin embargo, me he parado a reflexionar en lo egocéntrica que resulta esta teoría.

¿Es acaso un escritor universal? ¿Escribe entonces las vidas de cada uno de los habitantes de este maldito planeta?

No sé si cada uno de nosotros tiene un escritor personal o esto es algo que únicamente me sucede a mí, pero lo que está absolutamente claro es que mi vida está siendo escrita por alguien. A veces no parece tener demasiadas ganas y escribe poco, y otras, por el contrario, escribe de forma frenética y sin parar, como aprovechando momentos de inspiración. Destino es mi escritor particular y mi confidente. A veces, en un sueño, me adelanta algún acontecimiento, o si no, me sorprende poniéndome a prueba de nuevo. Aún no sé a ciencia cierta de qué tipo de novela se trata, drama, comedia romántica, suspense, aventuras… No importa. Conmigo nunca escribirá un best seller. Y es que es una verdadera lástima que mi amigo Destino, en realidad, siempre haya querido ser un psicópata en serie en vez de un vulgar escritor.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

BATMAN BEGINS (Christopher Nolan, U.S.A, 2005)

BATMAN BEGINS (Christopher Nolan, U.S.A, 2005)

En el cine me vi a finales de los ochenta aquella primera BATMAN de Tim Burton. Aún recuerdo aquel verano con las ciudades inundadas con el símbolo de Batman anunciando la película en una campaña publicitaria, por aquel entonces, asombrosa. La película me gustó bastante, pero ya con dieciséis años me pareció también bastante infantil. Y es que Burton siente predilección por esos escenarios oscuros y barrocos pero siempre con esa ambientación de cuento de miedo para niños. El personaje de Batman era importante, pero más lo fueron el villano, genialmente encarnado por Jack Nicholson, o las sombras y el misterio de la misma ciudad de Gotham, que tomaba un gran protagonismo y servía de gótico escenario para las aventuras del hombre murciélago.
Llegaron varias secuelas más, BATMAN RETURNS, también de Burton en 1992, BATMAN FOREVER, en 1995 y BATMAN & ROBIN dos años más tarde, las dos ultimas de la mano del insufrible Joel Shumacher.
Y han tenido que pasar ocho años para lograr rescatar la saga de este personaje de comic y para conseguir que yo regresara a las salas a ver otro capitulo de Batman.
Siempre he pensado que Batman se merece un ambiente oscuro, aterrador y violento y ninguna de las películas aportaban demasiado al respecto. No he sido capaz de terminar de verme las otras tres entregas ni tan siquiera en la tele, pero volví a recuperar el interés y la curiosidad con esta nueva entrega gracias a la elección de Christopher Nolan (MEMENTO) para la dirección, a Christian Bale (AMERICAN PSICO, EL MAQUINISTA) como Batman y a ese look oscuro y realista de aquellos trailers y posters promocionales tan prometedores.

La película, a rasgos generales, me aburrió bastante.
Uno disfruta de una interesante a la vez que estiradísima primera parte y desea realmente ver por fin a Batman en acción. Esta es la parte que más me gusta. Un protagonista atormentado y un planteamiento que, aún no siendo el no va más, mantiene al menos el suspense y resulta acertado.
A favor hablaré también de unos actores secundarios de lujo, un look atractivo y una producción mas o menos a la altura de lo esperado. Pero antes o después hay que descubrir la puesta en escena de Batman, hay que ver al heroe en acción, y es entonces cuando la trama ya no resulta ni emocionante ni original, y se queda tan solo en monótona y complicada (tirando a confusa) y en donde, las también tan esperadas escenas de acción, son solo dignas quizás de un episodio piloto de una mala serie de acción para televisión. El coreógrafo contratado para planear las peleas se fue durante el rodaje del film de vacaciones y a cambio, pusieron a dos monos adictos a la cafeína detrás de las cámaras. Resultado: No se ve un pimiento. No hay más que un ir y venir de planos y un ver mover las alas arriba y abajo con los malos mientras volando por los aires, mientras Batman vuela de nuevo para abajo, saca la pistolita, vuela otra vez para arriba y nuestros ojos nos escuecen, sentimos mareo y nuestros bostezos delatan cierto sopor mal encubierto.
Se puede hacer muchísimo mejor. Christian Bale tiene en su haber una película de culto, desconocida para casi todo el mundo, EQUILIBRIUM. En esa película se demuestra como sí se puede lograr hacer con Bale, e incluso con un presupuesto mucho más ajustado, unas escenas de lucha excepcionales, coreografiadas, estéticas, adrenalíticas y muy emocionantes.

Añadir también que yo no soy de los que odian el nuevo diseño del Batmovil, porque creo que huir de aquellos otros modelos tan admirados y codiciados por las empresas fúnebres más atrevidas, y alejarse de aquella propulsión solo dirigible gracias a una fantasmada tal como, atar el coche en marcha a las farolas para dar las curvas... buff. Mucho mejor así. Sin embargo, la tan obligada persecución con el Batmovil resulta repetitiva, de garrafón y tampoco consigue sorprender.
La ciudad de Gotham es oscura, corrupta y apestosa como era también de esperar, pero no resulta bien retratada ni con profundidad y nunca parece real de verdad. Parece imposible del todo creer que alguien quiera vivir allí. Antes y después de Batman.

Por otro lado las frasecitas pseudo-existenciales por parte de Lian Neeson, al estilo Jedi, chirrían bastante. Algunas de las frases lapidarias de Batman tan solo entran con calzador y me irrita incluso el no saber por que con el traje puesto le cambia tan drásticamente el tono de la voz. Pero lo peor de la película es la nula química entre Batman y su chica, la petarda de Katie Holmes, con sus caritas y su sonrisita torcida que no pintan absolutamente nada de nada en esta película. (Viéndola actuar me temo que tampoco en ninguna otra.)

Aún así y todo, pienso que la dirección tomada es bastante acertada, y ahora únicamente cabe esperar que se mantenga al siempre atormentado y misterioso Bale como Batman, que le viene como anillo al dedo. Que mantengan este nuevo look más serio y oscuro y contraten a un director algo más hábil con las escenas de acción para las próximas entregas de esta prolífica y millonaria saga. Aunque, en lo que a mi respecta, me temo que estas ya serán, en el mejor de los casos, futura carne del videoclub de abajo.

Iván Sáinz-Pardo

EN LA PARADA

EN LA PARADA

Piensa en un número.
Ningún autobus lleva el número correcto cuando abrimos los ojos y despertamos anclados entre dos mundos. Bajo el sol implacable de Julio, aún espero de pie en la vieja parada de mi vida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005



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