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Se muestran los artículos pertenecientes al tema LA IRA DORMIDA.

AMAZON EUROPE DISTRIBUTION ADQUIERE "LA IRA DORMIDA"

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La buena acogida y el notable incremento de ventas por Amazon durante el mes de Septiembre del libro de relatos cortos "La ira dormida" de Iván Sáinz-Pardo, han animado a Amazon Europa a la adquisición del libro que ya se fabrica en la ciudad de Leipzig en Alemania.

El libro seguirá también siendo impreso como hasta la fecha en los Estados Unidos pero, a partir de este momento, únicamente para ocuparse de las copias vendidas en el continente americano.

Los lectores en Europa estarán de enhorabuena ya que tanto el precio, como el tiempo de entrega se van a ver reducidos gracias a esta noticia.

El autor ha anunciado la publicación de un segundo libro de relatos con el titulo "En la avioneta sobró un sitio" que se espera para el verano del 2014.

"LA IRA DORMIDA" un libro de relatos de Iván Sáinz-Pardo. Ya a la venta en Amazón.

Página en facebook:
https://www.facebook.com/lairadormida

Comprar en Amazon Europa: http://www.amazon.es/gp/product/1483990826/ref=olp_product_details?ie=UTF8&me&seller

Comprar amazón.com: http://www.amazon.com/ira-dormida-Spanish-Iván-Sáinz-Pardo/dp/1483990826/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1373124511&sr=1-1&keywords=la+ira+dormida

24/09/2013 18:04. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 1 comentario.

EL EFECTO DOMINÓ

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Hoy, sin saber porqué, me detuve en la escalera de madera, sonaba de fondo una melodía clásica en la radio de algún vecino. Respiré hondo mientras observaba a través de la ventana caer lentamente la nieve.

Pensé en pantanos de lágrimas, en playas de ensueño con la arena robada de cientos de fosas comunes y, por un instante, me sentí desolado y arrinconado como una araña en la reforma de una casa.

La melodía finalizó, al instante, escuché abrirse una puerta y de uno de los pisos salió una señora mayor vestida con un grueso abrigo, un gorro, bufanda y guantes y se acercó a mi arrastrando con cierta solemnidad una visible cojera. Enseguida, curiosa por descubrir lo que llamaba mi atención, miró conmigo por la ventana. Allá afuera tan solo se veían los arboles pelados y un espeso y silencioso manto de nieve. Me miró entonces por unos segundos y me sonrió con plenitud y sin mediar palabra. Yo, sin entender muy bien, le devolví la sonrisa. En ese preciso instante, la anciana se dio la vuelta, sin más, dejandome plantado con la sonrisa en la cara y, tambaleante, se alejó hasta llegar a la puerta del portal. Una vez allí y antes de desaparecer en la calle, se dió la vuelta y me volvió a mirar. Esta vez si que pude escuchar su voz:

“Muchacho, no es tan difícil, has sonreído, ahora la primera pieza de tu dominó ya ha caído”

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

06/12/2010 16:10. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

SUPERVIVIENTES

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El universo conspira, nosotros coleccionamos tonterías con las que crear imperios oscuros, pero hemos vuelto a olvidar comprar las dichosas pinzas con las que poder aislar el aroma de nuestros pactos.

Vuelvo  a casa. Compartimos pasta con verduras y espacios interiores, para después huir al exterior arrastrados siempre por gritos ajenos.

Paseo por un acuario abandonado. Un viejo oso de peluche coge polvo junto a unas escaleras. Hoy me retraso. Tú abres la puerta, me recibes con los brazos cruzados. Yo te miro con ojos bondadosos, con el peluche debajo del brazo y susurro:

-Somos dos supervivientes en dos botes distintos, pero del mismo naufragio.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

20/11/2010 20:36. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA No hay comentarios. Comentar.

EL PORTUGUES Y LA BALLENA

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Soy un caníbal viviendo en el estómago de una ballena azul. Me alimento de pescadores japoneses que llegan a mí, aturdidos y exhaustos. Colecciono fotos ajenas de mujeres japonesas y fotos de niños sonrientes de ojos rasgados.

Aquí dentro no hay estaciones del año, ni tampoco cobertura para todos esos móviles que llegan a mis manos. Me entretengo limpiando de restos las cavidades y cuidando y dando de comer a los peces que consigo rescatar de los jugos estomacales.

Cada miércoles, cuando llega la noche, la ballena me escupe sobre su lomo y me permite tumbarme a contemplar el mar calmado y las estrellas. Yo, a cambio, le cuento mis cosas y le canto fados inventados bajo la luz de la luna. Durante horas, acompasa mis cantos y mis palabras con acordes resoplidos.

Hace tan solo tres meses, en los periódicos y en los noticieros de todo el mundo hablaban sobre mi afortunado rescate y sobre la muerte y captura del monstruo azul. Pero yo no me siento afortunado. Yo únicamente me siento solo y vacio sin su compañía. Mi antigua vida, ahora recuperada, me hace sentirme más aislado y atrapado que nunca.

En Japón, ahora, hablan en todas partes sobre el misterioso asesino de pescadores. Más de treinta japoneses han desaparecido o han sido encontrados muertos en terribles condiciones. Junto a los restos de los cuerpos medio devorados, la policía colecciona para la investigación cartas escritas a mano con lo que parecen tratarse de fados en portugués.

Y mientras que la policía continúa buscando al culpable, ecologistas y científicos de todas partes del mundo se reúnen cada noche para observar, incrédulos, un extraño fenómeno. Desde hace tres meses, cientos y cientos de ballenas azules venidas desde los lugares más remotos del planeta, se reúnen en el horizonte de las costas japonesas y bajo la luz de la luna, se las oyen resoplar al unísono.

Mientras me dispongo a salir de nuevo a la caza, un experto en la televisión estatal canadiense, asegura en mi aparato de televisión que, según sus propios estudios, las ballenas que allí se reunen, lo hacen para aunarse en una especie de cantico con el que parecen retar, orgullosas y amenazantes, por primera vez al hombre.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

24/09/2010 12:11. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

FLORES EN EL CAFÉ

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El consumidor es un gato, yo soy un hijo de perra y hay demasiado dinero en juego como para dejar la partida a medias. Sobre el tablero del monopoli no se puede jugar al parchis, no se puede escribir una carta de disculpa, no se puede plantar y cuidar un árbol, no se puede educar a un hijo, no se puede hablar de amor ni de las cosas en común si no son de marca. Más allá de las casitas rojas y las cartas de arriendos e hipotecas no hay generosidad ni pactos, no hay actos de solidaridad o de bondad. En la creación del dios del Dollar, en el reino feudal del dinero, casi todo se publicita, todo se vende y absolutamente todo se compra. El dinero ya es muchísimo más que un instrumento de transacción, sin este, no hay entrada ni acceso para nuestro hogar convertido en un casino planetario, de luces de neón y regentado por mafiosos sentados en los despachos de la banca internacional. 

¿De dónde proviene nuestro dinero?, ¿Lo gastamos coherentemente a nuestros principios?, ¿En que invierten los bancos nuestro dinero? 

Los consumidores antes éramos dóciles y mansos, obedientes y manipulables como lo suelen ser los perros. Los consumidores éramos perros con siete vidas vírgenes. Ahora, con la saturación informativa, con las toneladas de desinformación, de mensajes basura, conceptos contradictorios, engañosos, con la sobreexposición publicitaria, abusiva, constante, con seis vidas malvendidas, despilfarradas, hipotecadas, malheridas desangrándose sobre nuestra alfombra del salón, nos hemos vuelto mucho más caprichosos, más difíciles de embaucar. Los gatos como sabemos, van mucho más a su aire, son más finos, más selectivos y delicados y no suelen comer cualquier cosa que se les ofrece.

El consumidor es un gato que se mea sobre el televisor. La tele, esa amiga fiel, esa amiga catódica, amiga plasma, LCD, LED, analógica, digital, esa vendedora compulsiva, esquizofrénica al que ya le abrimos la puerta de nuestras casas hace unos cuantos años y al que ofrecimos sin pensarlo el mejor,  más intimo y privilegiado de los rincones, lleva unos años perdiendo protagonismo en nuestras vidas. Internet, tecnología portátil, centros comerciales, las vías y los medios para alcanzar al consumidor están cambiando junto a sus propios hábitos y el campo de la publicidad está sufriendo un estado de caos e incertidumbre sin precedentes.

El consumidor es un gato y el vendedor un hijo de perra. Trabajar alegremente en el mundo de la publicidad es en gran parte tan grotesco como ser un vehemente coleccionista de armas, detrás del arte y de la estética en si misma se esconde el cadáver putrefacto de nuestra ética. Yo prefiero venerar el talento de cualquier “diosaputadecarretera” para mover su culo proletario en su desesperada intención de ganarse su libertad, que el de los contadores de historias, los creativos, los flautistas de Amelin, los realizadores que invertimos el nuestro a ciegas para ayudar a vender cualquier producto, motivando muchas veces al consumismo y otras tantas al engaño. El talento de comunicar, de saber manipular los sentimientos, las reacciones de los espectadores, puede llegar a ser tan desequilibrante y poderosa como una AK-47 en las manos de un desequilibrado mental con mucho odio y algo de dinero para gastarse. Y si los criminales de Monsanto van y nos ofrecen una piscina llena de oro a cambio de un anuncio que limpie la sangre y las lágrimas derramadas por sus pobres víctimas y clientes, saltaremos de alegría al comprobar los dígitos de nuestra cuenta bancaria, mientras las flores secas de los difuntos caerán sobre nuestro café matutino. Y es inútil, al dinero no se le pregunta, ni se le juzga. Al puto dinero se le sonríe pero nunca se le pide responsabilidades morales. El dinero reina siempre a sus anchas, escasea, especula, se despilfarra, ordena y manda, reescribe nuestros derechos y deberes, nuestra conducta y nuestros hábitos. El dinero nos esclaviza, dirige nuestras vidas, gobierna nuestros gobiernos, compra vidas enteras, las manipula, las extermina. El dinero compra titulaciones, estatus social, fama, poder… y compra médicos, jueces, ministros, reyes, estados, resultados deportivos, veredictos, resoluciones penales, estatales e internacionales. El dinero compra libertad, impunidad, tiempo, dolor, risa, sufrimiento, agonía, miseria, sexo, bienestar, castigos, torturas, regalos de cumpleaños, regalos de Navidad, los del día del padre y también los del día de la madre que nos parió… 

El consumidor no es un gato, es un perro furioso, abandonado, maltratado,  cansado, atravesando un mar de autopistas para buscar el rastro que le conduzca de regreso a casa.

 

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

03/09/2010 00:52. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

BESANDO EL ANZUELO

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Ya nadie quiere ser normal ahí afuera. Pero todos nos dejamos engañar exactamente de la misma manera. Confundidos, nos rascamos la frustración con las desgracias ajenas en la televisión. Vivimos atemorizados en busca de un rincón de luz, persiguiendo un instante mágico, añorando la piel cuando tirita la distancia entre el éxito y el fracaso para espantar del alma todos los miedos.

Nadie nos contó de niños que cada uno de los días en el calendario de nuestras vidas significaría una nueva prueba. Que la felicidad no es un derecho ni una garantía. Que la felicidad puede ser una canción plagiada y mal interpretada, un playback mal hecho. Que no siempre somos lo que queremos, ni obtenemos lo que buscamos. Que nos podemos convertir en aberraciones de nosotros mismos sin ni llegar incluso a sospecharlo.

Tu apartamento de lujo en el centro, esa ropa pija, esa sonrisa Profident de pago y tus dos coches los subvenciona tu magnífico puesto en la Malboro, pues qué bien, ¿Tendría que envidiarte por ello? Bastante tengo con concentrarme para poder controlar las arcadas y no vomitarte encima de tu impoluta camisa de marca.   

Llega el verano y nos atiborramos exactamente lo mismo que en invierno, pero al aire libre. Tomamos el sol con un absurdo cocktel en la mano, sintiéndonos protegidos tras nuestras gafas de sol de diseño en un destino vacacional tan programado y tan falso como el decorado de una zarzuela. A nuestro lado, mientras, la guardia civil desmantela, atiende con apatía de funcionario a los moribundos y aleja de nuestra vista los muertos en otra patera a la deriva. Doble moral, triple moral y perfumes caros para tratar de encubrir el mismo olor fétido de esa diarrea mental que rocía las urbanizaciones de alto standing, los palacetes, las favelas y las chabolas. Hoy los psicópatas y criminales ven el futbol entrajetados y en palcos de lujo junto a nuestros alcaldes. Los politicuchos y los empresarios sin escrúpulos continúan acudiendo a misa en familia cada domingo. Mientras que, cada sábado, continúan engañando sin escrúpulos a sus mujeres teñidas de rubio con las hijas desesperadas y metidas a putas de sus propios trabajadores explotados también sin escrúpulos. Y yo me siento a todo esto como un rapero sin música, observando mis letras huyendo a la carrera y completamente desnudas por el parking de un supermercado. Tu anzuelo es de oro y brillantes, pero no le veo glamour alguno si al final todo se reduce al hecho de ver desgarrada mi boca para siempre.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

31/07/2010 21:08. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

BUENOS DIAS, SOFIA

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Sofía se sentó en la cama con su libreta, encendió un cigarrillo negro y miró la página en blanco. Le gustaba rezagar el nacimiento de cada día, estirar el momento de levantarse, de vestirse la piel y la personalidad que identifica su nombre. Sofía. Hola, soy Sofía. Buenos días, Sofía.

Había perdido demasiado tiempo en tratar de ser quien no era. Se sentía como perdida en un bosque en llamas y sin mapa alguno para encontrar una salida. Conviviendo desde la infancia con los jirones de su vida, remendando una y otra vez la distancia hacia la felicidad. Quizás ni siquiera hubiese existido algo parecido a un plan, a un mapa, a una salida. No recordaba nada anterior a ese frondoso bosque que se cernía a su alrededor desde los siglos de los siglos como planeta único, como mundo interior y universo infinito. Y ahora su bola de cristal ya no predice nada coherente y las garantías y las promesas le caducan siempre demasiado rápido. Ahora se nombra presidente a la fuerza, corrompiendo las elecciones de su alma. Ahora organiza la revolución a la fuerza y se derroca así misma cada mañana.

Había aprendido poco a poco a captar las señales sin estar atenta. Se tomaba las cosas sin alterarse lo más mínimo. El mismo efecto producía en sus gestos una herida profunda en su antebrazo, que el descubrimiento luminoso de un golpe de suerte. Sin embargo, no había sido así de más joven, cuando la sangre parecía hervirle con la furia de un volcán en erupción dentro de sus venas. Lava roja en vez de sangre, rocas volcánicas sus palabras punzantes, inaudita la rabia que, a la mínima y cada una de las veces, producía un cortocircuito que la hacía perder el control sobre sí misma. Y después llegaba esa resaca, con los cadáveres flotando boca abajo. Ese desgarrador sentimiento de culpa cada vez que sus armas se disparan solas y los secretos se desnudan a sus espaldas. No tuvo por ello una adolescencia sencilla, por lo contrario, ella había sido siempre como un imán para los conflictos, un mercenario comodín para todas las guerras, un arrogante kamikaze en la autopista de un bucle con vidas infinitas.

Ya entonces le hubiera gustado poder viajar en el tiempo, desde aquellos años hacia otros venideros. Despertar más adelante en su vida, quizás ahora mismo, sentada sobre esa cama con las sabanas retorcidas en el presente más absoluto. Y no, no era la primera vez que pensaba en despertar en el futuro para romper todos los espejos y entender que la vida no existe más allá de cómo cada uno la sentimos y que, es por esto mismo, que cada cual vive encerrado en la percepción de su propia realidad. Un, dos y tres y despertar en el máñana para comprender que la realidad es una mentira común disfrazada de verdad para solo uno mismo. Y hubiera querido creer a su madre entonces cuando, esta, en mitad de la batalla y del odio derramado, se encendía un cigarrillo negro para simbolizar la tregua entre ambas. En silencio, la miraba con ternura, derramando una leve sonrisa detrás de esos ojos cansados. Y así, mientras que sus pulmones adolescentes aún resoplaban la ira, su madre serenaba la retórica de sus palabras para advertirla de que, aunque el punto de destino lleve el mismo nombre para todos, cada cual respira el viaje a su propio ritmo. Y que, algún día, sin tener que hacer nada, ambas lograrían, como por arte de magia, la magia de la vida, ser muy buenas amigas. El tiempo, por sí solo, sería el encargado de transformar las trincheras en un jardín con dos sillas y una bonita vista. Pero las madres siempre nos abandonan demasiado pronto. Y ahora nada parecía tener sentido. Aceptar la vida como venía, encerrada en todos esos escenarios, esos lugares no escogidos, era como participar en obras de teatro al azar y sin público. Y esa ansiosa necesidad por ser diferente, por separarse de lo ya establecido y de lo supuestamente normal, también había desaparecido con los años. Si ahora el mismo viaje en el tiempo no fuese al futuro, si fuese de vuelta a aquellos años turbulentos, despertaría tumbada junto a una adolescente insolente y cateta. Se avergonzaría, no sabría ni que decirla. No ya ante los discutibles gustos musicales, el vestuario o el mismo vocabulario, sino ante la tristeza de aceptar el desastre de no compartir ninguna de las decisiones a tomar, de no reconocerse en ella misma ni en los principios más básicos. Pero los humanos no reaccionamos bien ante las advertencias, tan solo lo hacemos ante las revelaciones.

Sofía seguía sentada en la cama con su libreta. Le gustaba rezagar el nacimiento de cada día, estirar el momento de levantarse, de vestirse la piel y la personalidad que identifica su nombre. Sofía. Hola, soy Sofía. Buenos días, Sofía.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

22/07/2010 09:47. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

ODIO LUEGO EXISTO

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Hoy me levanté con el convencido propósito de odiar al mundo entero y comencé por mí mismo. Me besé el brazo derecho, el antebrazo, la mano y seguí por el otro brazo, el codo. El trance me llevó a los pies, a las piernas. Me flexioné, me estiré, me besé con ternura y dedicación allí en cada milímetro de mi cuerpo donde pude llegar. Y, sonriente y sin prisa, saboreé entonces el luto silencioso en honor a este nuevo bendito fracaso.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

13/07/2010 01:09. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 1 comentario.

LA POLITICA DE UN ESPEJISMO

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Hoy soy cafeína, anfetamina, vitamina y estimulante, hoy no duermo, no como, no trabajo, no cojo el teléfono. Hoy juego a saltar a la pata coja sobre los adoquines de tu sonrisa. Te cojo de la mano en silencio y te llevo conmigo. Hoy al fin conocerás la estación de tren que de niño descubrí escondida en el bosque. Correremos juntos entre los árboles para inventarnos un nombre. Un nombre secreto que consiga describir este tú y yo, este nosotros que compartimos. Hoy provocaremos a la lluvia con canciones inventadas para apagar todos los incendios fortuitos. Y una vez cese la lluvia, perseguiremos juntos el rastro plateado de la baba de los caracoles. Nos tumbaremos boca arriba junto a nuestros caparazones. Cerraremos los ojos mecidos por el baile de las hojas en los árboles para conseguir despertar más tarde, justo ahí, donde los dos siempre deseamos.

Hoy duplico, multiplico, supero, acelero, repito, asumo todos los riesgos, pago todas las rondas con mi descrédito infinito. Hoy ajusto, acierto, logro, cumplo, recuerdo, sentencio, hoy apuro y me dejo llevar por el azar de un espejismo sin darle espacio a ningún miedo. Hoy me cobijo en el grato recuerdo del olor de tu cuello inclinado, en la vertiente de todas las sonrisas aún por recorrer. Hoy, una vez más, esperaré en silencio a que vuelvas y tan solo volverá la noche. Mientras, con mi teléfono de juguete en la mano, seguiré hablándole con mágica verborrea a todas las espaldas anónimas. Me entretendré a solas, pintando con el dedo, una a una, las luces de la ciudad.

Hoy retomo, recupero, diferencio, separo, reivindico, rumoreo entre dientes las coreografías mentales de tu cintura. Hoy sobrevuelo el eco de aquellas palabras de amor que me regalaste por sorpresa. Escalo sin cuerdas las ruinas de nuestro imperio olvidado. Hoy, con mis gafas de 3D puestas, me tumbo a tomar la luz de la luna en el jardín trasero de todos los sueños que nunca cumplimos. Y así, cuando todas las políticas modernas ya parecen haberse transformado en meras dictaduras económicas, la política de mi corazón se viste de desahucio, como un parlamento interior, desierto y silencioso por culpa de las irresistibles rebajas de verano.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

09/07/2010 00:37. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

LA ALQUIMIA-NEY623

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Los ciervos me visitan mientras duermo la borrachera en el parque. Pastan sin temor junto a mi cuerpo inerte. Mientras, yo viajo muy lejos del bullicio de la vajilla rota de mi vida. Floto por el espacio infinito. Me deslizo despreocupado más allá de la ruta planeada, por el silbido sideral, ya en la antesala de la clínica mental de Dios. Llego y allí no me abre nadie.

Las aguas del lago, con la primera luz de la mañana, pestañean guiños plateados que iluminan mi rostro ausente. Los animales han regresado con sigilo a su agujero negro. Los pájaros se esfuerzan ahora con sus canticos matutinos para tratar de conseguir restarle protagonismo al ruido incesante de la obra de un solar cercano.

Despierto untado en mis propios vómitos. La escafandra oxidada, el traje rajado, expuesto a la descompresión. Las señoras empujan nerviosas sus carritos de la compra y me miran raro. Un perro enano me ladra y me enseña los dientes. Yo camino muy despacio con pies petrificados en cemento hasta llegar a una autopista. El sol de este planeta me abrasa. Perlas de sudor caen por mi cara como meteoritos. Me han robado el reloj astronómico, pero algo me dice que los restos de la “Alquimia-NEY623” ya no pueden andar demasiado lejos.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

04/07/2010 11:18. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

UNA LUCIERNAGA EN LA NOCHE

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Soy un jodido zombi. Un zombi anónimo y sin nombre. Mi nombre a estas alturas ya no le interesa a nadie. Nadie lo sabe, pero los zombis, además de comunicarnos por gruñidos sin sentido, somos comunistas. Los comunistas no creen en el individualismo. Somos individuos en masa, esclavos del rizoma apocalíptico. El apocalipsis es nuestro único gobierno y yo guardo mis intestinos en un cajón de la nevera porque no quiero que se me estropeen más de la cuenta. Lo que cuenta es el caos y la anarquía. La anarquía del cerebro. Los cerebros son siempre una bendición de Dios. Dios se ha librado de ser zombi porque el muy listo no existe. Existen, eso sí y a pesar del caos, algunas normas y los zombis veneramos nuestras jovencísimas tradiciones y costumbres. Acostumbramos a bendecir cada uno de nuestros hábitos purulentos y macabros. Macabro es sin duda obsesionarse con los cerebros ajenos. Lo ajeno es lo que no pertenece a uno mismo y somos muy conscientes de que los cerebros de otros no se deberían de comer. Comemos, sin embargo, por una especie de absurda y poderosa gula. La gula cerebral es un grave pecado, pero nosotros lo hemos declarado actividad artística, cultura de lo estético, nuestra autentica fiesta nacional. Las naciones ya no existen, solo existimos los zombis y tú. Tú no eres un zombi, aún. Aún crees que hay más como tú en algún lado de este planeta. El planeta ha cambiado, pero tú te aferras a tu insulsa vida sin sentido, solo como una luciérnaga en la noche, y ni tan siquiera parece que puedas entender mis gruñidos tras tu puerta. La puerta no aguantará mucho más. Más zombis llegan al escuchar tus gritos agónicos. La agonía más perturbadora es la de la sonrisa inerte de la extinción. Extinguirse es como morir eternamente. La eternidad es como una plaga sin cura. Las curas y los milagros son los primeros en diluirse con el fin del mundo. El mundo como lo conocías antes protagoniza en estos momentos su propia despedida. Las despedidas tampoco existen ya tal y como tu las conocías, ni los reencuentros emotivos. Motivo suficiente para tu anodino final ha sido el no economizar con las balas de esa pistola que hace dos días encontraste. Te encuentras por ello llorando, en estado de shock, claudicado por el agotamiento, el terror y la desesperación. La desesperación de ver caer la puerta y haber perdido ya la cuenta de cuantos disparos iban. Iván Sainz-Pardo "La ira dormida" ©2010

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01/07/2010 23:41. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

PEQUEÑO INFINITO

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Grítame bajito y despierta mi yo más sonámbulo porque esta noche quedamos para fugarnos juntos de este pequeño infinito.

Te espero en penumbras. Tú elegiste el lugar, tú ingeniaste el plan. Tú me animaste a huir de aquí. Ambos estamos encerrados en este edificio. Me impaciento, entro en pánico. Te retrasas demasiado. Suenan las sirenas, ladran los perros y las luces comienzan a iluminar el patio. Vienen a por mí, pero yo no quiero irme si tú no llegas.

Tu plan ha funcionado. Ya soy libre. Aunque ahora me siento encerrado de nuevo bajo la condena de este estremecedor infinito sin ti.

 

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

 

 

 

 

 

 

21/05/2010 12:38. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

PELOTAS EN EL TEJADO

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Leo tus labios desde lejos y al final me decido a robarte como si fueras un libro, para leerte por completo. Yo también te gusto así que salimos juntos y yo me decido a bajar el volumen de mi mundo imaginario para escuchar tus palabras. Sin embargo, estas no me arrastran a la realidad, no me indican el camino a la superficie. Cuando miramos atrás, llevamos varios años compartiendo agenda y cama.
Pero, poco a poco, te incomoda mi silencio, mi mirada chapoteando en tu alma. Me lo certifica tú monólogo, agónico y trastabillado. Y así, paseando juntos por la ciudad, nos abrigamos con un silencio inesperado y agradable. Enseguida te entra calor:

-Bueno, ¿y tú? ¿Qué has hecho hoy?

Yo primero me paseo por el siglo decadente de tu mirada y después te contesto mirando al suelo:

-“He abierto los ojos. Con un café en la mano, he desafiado a ese extraño con cara de sueño en el espejo. He ensayado una sonrisa con mis fracasos favoritos y le he sacado brillo a mis gestos más oxidados. Saboreando la traición, me ha entrado hambre y he matado la mañana por la espalda. Luego, mientras me improvisaba sin ganas un sándwich imposible, me he asomado al abismo de odiar la mayoría de mis hábitos y he saltado utilizando el resto de la tarde como paracaídas. No se abierto, se ha hecho de noche y me he estrellado de bruces contra tu llamada de teléfono.“

Tú me miras sin entender. Y de nuevo caminamos en silencio. Entonces me preguntas muy seria si te quiero. Esperas una respuesta. Así que yo respiro hondo, me balanceo en una especie de columpio invisible y jugueteo con la pelota que has arrojado a mi tejado. Yo te miro de nuevo a los ojos:

-“No quieres estar sola, tu vida te resulta tan asfixiante como una celda intestinal, así que sacas tu ego a pasear con la correa. Ahí afuera hay egos babeantes con la rabia, hay egos con pulgas, hay egos campeones del mundo y egos abandonados en cunetas. Tu ego le ladra a la luna para terminar siempre peleándose con otros egos. En tu entusiasmo social hay demasiadas cilindradas espectaculares para demasiada escasez de gasolina. En tus costumbres hay mensajes subliminares disfrazados de anuncios de neón, hay delirios comunes que te destierran sigilosamente, que te apartan de la mesa en la que has concentrado todas tus apuestas.
Supongo que solo somos aquello que hacemos y tú ya no haces nada de lo que hacías antes. Quieres ser libre, me dices, quieres transformar las ilusiones en cosas tangibles. ¿Quién soy yo para impedírtelo?“

Ahora me miras irritada, confundida. Yo continúo:

-“Dices que quieres ser feliz, en líneas generales pero, contradictoriamente, no le dedicas tiempo a las pequeñas cosas que realmente te hacen feliz. Quieres sinceridad, pero te niegas a escuchar de los demás todo lo que no te gusta oír. Arremetes contra el viento que tú misma soplas. Quieres llamarle a las cosas por su nombre pero, ¿sabes? lo verdaderamente importante casi siempre es innombrable o indescriptible, aunque, de todas formas, no tiene mucho sentido amar o darle consejos a una amiga imaginaria.”

Entonces detienes el paso y me gritas hecha una furia:

-¿Imaginaria?, ¿Se puede saber de qué cojones estás hablando?, ¿Qué demonios te pasa? ¡Olvídame, eres un imbécil y un jodido chalado!

Enfadada, te pides un taxi y yo vuelvo andando a casa. Una vez allí, pillo una cerveza de la nevera y subo a la terraza. La luna ilumina mi escalada hasta el tejado.
La ciudad dormita tranquila. Saco tú pelota imaginaria de debajo de mi camiseta y me siento a beber a solas, rodeado de docenas de pelotas imaginarias de todos los colores.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010


21/04/2010 01:12. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

TIEMPO DE DESCUENTO

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Mi habitación es una escafandra en el fondo del océano. Abrí la ventana para ventilar y me saludaron los tiburones. Mi cama es tierra de nadie, mis mañanas tierra hostil, ayer se rompió la tregua y no ha vuelto a salir el sol. Las noches se suceden como espejismos de negociación, pactos de desobediencia controlada. Sigo siendo preso y abogado defensor, multa y fianza, antidisturbios y manifestante, veneno y remedio para el letargo de mis contradicciones. Ahora sigo la estela absurda de estrellas muertas, gateo rastros fortuitos en el jardín del destino. No estoy solo, todos mis yos bailan su ceguera destrozando mi piso. Los dejo allí y me voy solo a comprar al supermercado. Por el camino, me busco con la mirada en el parque de la razón y me encuentro allí distraído, jugando con corazón de niño la condena de seguir perdido. Vuelvo de la compra y me pongo a recoger los restos de mi locura. Pego con un pegamento del chino todas las cosas que no termino. Construyo con ellas un espantapájaros con el que ahuyentar mis temores. Pero no todos se van. El calor no derrite la pereza, el frio no conserva todos mis recuerdos. Lamo mis heridas con la música casual de mis vecinos. Soy consciente de que lo mismo que me agarra desesperadamente a la vida es lo que, cada una de las veces, me deja caer alejándome de los sitios que conozco. A veces en mis telediarios no pasa nada. Enciendo la tele. No me sienta mal el traje de presentador. Noticia de última hora: Hoy por fin me atreví hacerle un gol a la vida, me lo metí en propia meta en el tiempo de descuento y ya tampoco me gusta el futbol.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

08/04/2010 12:02. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 1 comentario.

EL NIÑO MUERTO

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El niño muerto se esconde bajo las sábanas, aguanta las ganas de hacer pis para soñar con escarabajos de colores y reptiles que mudan la piel. El niño muerto construye unas escaleras con sus dientes de leche y las sube dormido. El niño no sabe que esta vivo, camina escaleras arriba como un fantasma, con la mirada perdida. Mientras, su madre fuma en el salón y su padre llora en el despacho, impotente, delante de las páginas en blanco, sabiendo que su hijo muerto vive encerrado en un comic que nunca llegará a publicarse.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010

11/02/2010 14:01. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

HOUSTON, TENEMOS UN POEMA

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No hay dos opiniones humanas exactamente iguales en todo el sistema solar.
Orbitamos sin remedio la distancia que nos separa del resto, aplastados bajo la gravedad implacable de todos nuestros miedos, sintiéndonos como extraterrestres en nuestro propio planeta.
No hay grises en un arcoíris de tan solo dos colores. Los colores no existen en una civilización de formulas caducadas, de historias clonadas para audiencias ya extinguidas.
Me he acostumbrado a aguantar la respiración, a adoptar las formas más sedientas y absurdas, pero también menos dolorosas. Me he acostumbrado a navegar la resaca antes de ingerir los hundimientos. Me he acostumbrado a agarrarme a los suspiros sin rasgarlos, a escalar muros invisibles para mirar al otro lado. Y es así, como entonces decido mirar pasar la basura espacial a través del ventanuco de mi cápsula. Voy contando los satélites fuera de servicio mientras susurro. Pero estos suenan al revés, como poemas anónimos, sin rima ni sentido alguno. La dictadura de mis sentimientos somete mis intenciones bajo su puño y mis palabras se disuelven con la lluvia torrencial que provoca el alboroto de cada despertar. Mis propios pensamientos mienten, conspiran y las elecciones en mi cabeza terminan con otro presidente muerto más para el recuerdo.

Floto a la deriva en mi capsula espacial y no puedo huir de quien soy. Me he acostumbrado a sentarme cómodamente en los extremos. De esta forma, unas veces mi vida se parece a una triste ecografía sin bebé y otras, sin embargo, se parece más a un entusiasta doble salto mortal digno de cuatro benditos dieces.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010


25/01/2010 16:39. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

MI MADRE

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Mi madre tenía la mirada triste y la sonrisa en la boca, mi madre se peinaba en lágrimas desnudando con caricias ciegas cada una de las mañanas. Mi madre deshacía en secreto los nudos de las gargantas, mi madre se ataba a la borda de todos los barcos sin bandera.
Mi madre despertaba sin esfuerzo la piel de gallina con sus palabras, se emborrachaba a diario de tormentas, volaba con el viento casi siempre en contra. Mi madre buscaba secretos escondidos con cada una de sus miradas rotas, sembraba ángulos muertos con el deseo improbable de recoger líneas rectas. Mi madre interpretaba con sus formas vitales todas las sombras heridas en una realidad a la deriva. Mi madre bailaba sola, cantaba en sueños, brindaba con la esperanza cada mañana para poder agarrarse a la vida. Mi madre soñaba despierta con vías muertas y con distancias infranqueables. Mi madre pasaba las noches en vela dentro del mecanismo de un reloj parado. Mi madre se fue un día sin apagar las luces, porque quiso huir como la única forma posible de seguir estando presente sin dejar de ser quien siempre fue, una mujer maravillosa y también una mujer enferma, que solo supo vivir su vida intensamente dejando, tras de sí, una huella auténtica, imperecedera y hermosa.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

LA CALLE DEL UNICORNIO

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Bajo por la calle del unicornio, inundada con publicidad en vallas, marquesinas, y posters. En todas ellas se anima a salvar el planeta luchando contra el cambio climático a cambio de comprar coches, diamantes, aspiradoras, seguros, tostadoras o abrigos de piel.
Me acaricio la sien, los pinchazos no cesan y aún sigo sin recordar el lugar del homicidio múltiple de mis neuronas anoche. Imagino centenares de cadáveres en descomposición, apestando a través del vapor de mi aliento alcoholizado.
Desperté en el vagón de un metro, con dirección a ninguna parte, salí tambaleándome hasta alcanzar las escaleras que suben a la calle.
Me fijé en la gente, en sus rostros neutros, grises, opacos, circulando como autómatas, preprogramados por sus horarios, por sus propios roles bajo las reglas de una sociedad impuesta, como avatares esclavos al propio juego de la vida. Las cámaras de seguridad se muestran en pantallas y monitores, los protagonistas son los humanos vistiendo casi igual, utilizando los mismos gadgets, compartiendo hábitos y acciones, comprando las mismas cosas en las mismas tiendas, interactuando bajo los mismos códigos impuestos, cargando sus cuerpos por el hormiguero de una sociedad capitalista. Nos enseñan a renegar de nuestros principios, a engañar nuestra consciencia, a evitar el criterio propio, nos bombardean con información contradictoria, nos confunden con valores de cartón piedra, nos incitan a perseguir oasis virtuales y a soñar con estados de felicidad holográfica, controlándonos y transformándonos en perfectos y logotomizados consumidores compulsivos.
El brazo me pica incesantemente, es una especie de escozor que no consigo reconocer. Me detengo ante la puerta de una clínica de cirugía estética y en el antebrazo me descubro un tatuaje penetrado en tinta negra, los bordes inflamados en un litoral sangriento. El dibujo forma una frase con cuatro palabras que ayer no estaban ahí.

“DIOS ES UN BROKER”

En esos momentos, por la puerta sale una joven, no tendrá más de dieciséis años, pero va vestida y arreglada como la putita del dueño de un casino. Me sonríe y se dirige directamente a mi, asegura conocerme aunque yo estoy seguro de no haberla visto antes en toda mi vida. Me acordaría de ella si fuera de otra manera porque, debajo de todo el maquillaje, se adivina la niña más guapa y perfecta que mis ojos han visto. Me da un beso en los labios, me agarra del brazo y me devuelve al metro de nuevo sin dejar de hablar sobre la fiesta en la que estuvimos anoche. Me empuja al baño de mujeres, me empuja dentro de una de las cabinas y dentro me coloca mis dos manos sobre sus dos pechos erguidos y generosos. Se desnuda toda la parte de arriba y me los muestra muy orgullosa. El regalo de cumpleaños de su padrastro. De mi pantalón extrae una bolsita de plástico a la vez que me los baja hasta los tobillos. Extrae dos capsulas rojas, se traga una y me mete a mí la otra en la boca. Se arrodilla y se apodera de mi polla.
Desde ahí abajo se dirige a mí con sus preciosos ojos verdes. Descubro que esta llorando.

“Es cierto que el dinero no da la felicidad, pero ayuda a aparentarla ante los demás.”

Silencio. Yo miro al techo, en mi paladar explota un sabor amargo metálico, mis ojos se apagan en un manto negro hasta que pierdo el conocimiento.

Despierto en el vagón del metro, de nuevo me apeo tambaleante en la siguiente estación. La gente me empuja y yo busco el nombre de la estación mientras me rasco el picor del antebrazo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

23/10/2009 13:04. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

EN VIA MUERTA

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Me seduce planear, con el suficiente empeño, lo de menos termina siendo el realizarlo. Me seduce el tono, pero me aburren las frases desarraigadas de sentimiento. Sueño dramas universales, retirado en una caseta en el jardín botánico de tu alma. Tu moto no arranca, tu plan esta hecho trizas, en la puerta aúllan todas tus mascotas muertas. Tan solo deseas huir y tomas la puerta trasera con una maleta vacía. Aliñas tu escapada con el veneno de todas las promesas olvidadas. Quemas una a una todas las naves y con ellas la esperanza de vencer en contra de todos tus principios. Mis soluciones desesperadas son planes perfectos para ti, mis miedos historias épicas, mi delirio es como tu Biblia y mis huellas tu único mapa, pero aun desconoces la ira irracional que me produce todo lo que cae mas allá de mi jodida parcela. Vete y olvídame. Que te sonría ya no significa que perdone todas tus palabras. Tu atentado reventó el mercado y desde entonces, mi sonrisa solo cotiza a la baja.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

12/08/2009 15:31. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

FUGAZ

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Yo aun sueño mientras tu haces el café, te hablo cuando duermes y cocino cuando tu ayunas. Llamo cuando no estas, te miro cuando te alejas y llego a punto cuando te vas. Yo bajo las escaleras cuando tu coges el ascensor, medito mientras tu hablas, me agarro cuando tu te sueltas, solo intuyo mientras tu sentencias y te visito cada una de las veces que tu no estas. Pero nada de esto importa. Aun no nos conocemos.


Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

03/08/2009 18:03. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 9 comentarios.

LA CORREA ROTA

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Seguí tu manual, perseguí tus huellas, escuche tu voz, tu risa detrás del bosque. Me hundí con todos los botes y barcos que llevaban tu nombre.
Lloré todas las lágrimas que me atreví a portar conmigo. Las ventanas se golpean por el viento, el mar ruge, el sol abrasa, los animales salvajes se matan entre ellos dentro de mi corazón cada mañana. Las ramas de los árboles me descubren nuevos secretos mientras las aves coreografían nuevas despedidas.

¿La vida es dueño o es perro? Yo paseo con la correa rota, sin saberlo y practico la esquizofrenia comportándome como ambos. No se si estoy dormido o sigo despierto, si soy el negativo de una foto, el fotógrafo o el protagonista del encuadre. Desconozco cuantas veces he cambiado el plan antes de la última vez. He olvidado de quien o de que huía, he olvidado con quien es el reencuentro o si alguien me espera, he olvidado lo mas importante o quizás nunca tuve la menor idea. Pero no toméis muy en serio mis repentinas desapariciones, de pequeño quería ser "Superman" y ahora me veo sobrevolando mis miedos tan solo en algunos de los pocos sueños que recuerdo. Y lo cierto es que, durante el tiempo en que no permanezca completamente dormido, me conformaría con llegar a ser "El hombre invisible", para dejar de estar sin estarlo y tan solo susurraros desde la ausencia y con ilusión renovada los detalles de mi vida entera. Y es que, mientras la vida chirria, yo escribo a mi paso una bonita cancion sobre la que poder caminarla.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009


20/07/2009 18:02. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

LA NIÑA MUTANTE

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La niña duerme placidamente su rostro perfecto, descansa la cuenta atrás borrando las estelas a su paso. La niña quiere amor y baila sola en la gravedad cero de su imaginación, luciendo tanto como una calcamonia japonesa en el brazo de un suicida mutante. La niña quiere jugar a misiones imposibles, a viajes en el tiempo en agujeros de gusano. La niña quiere amor y unos labios generosos que idolatren los suyos. La niña cuenta ovejitas muertas en mataderos espaciales, se purga con mejunjes tóxicos y comida vegetariana. La niña sueña despierta todas las vidas que quisiera protagonizar. Ríe, llora, susurra intimidad o gime cachonda como una ninfomana sideral, excitada como una pasajera en su primera misión intergaláctica. A veces, se mira durante minutos al espejo y se habla a si misma, se pellizca el brazo intentando retener un momento verdadero o aúlla triste y solitaria como la perra Laika, perdida en la rutina de una orbita extraña y desconocida. La niña es adicta al peligroso sedante de sus recuerdos, al acostumbrado tintinear de las piezas rotas del corazón a su paso. La niña me mira a los ojos y me sonríe enamorada, para desaparecer sin mas, apretando el botón rojo con el que, cada una de las veces, irremediablemente, todo salta por los aires para volver a comenzar desde cero.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

05/07/2009 11:38. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

DELANTE DEL ESPEJO ROTO

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No hay nadie. Yo entro y tú saltas fuera. Los acordes son islas separadas tatuándose en tu espalda, asesinando la única canción sin verbos imperativos que hablaba de nosotros. Soy un monstruo, un profeta enmudecido, un equilibrista borracho bailando sobre el muro de la vergüenza, oteando la frontera silenciosa que nos aísla, el muro invisible que ahora nos delimita y nos separa. La tristeza es fría como el acero, el miedo pesado como el cemento armado. La piel curtida, el corazón rasgado, caricias de sangre seca, palabras enterradas, hojas caídas, promesas putrefactas. Confía en mí. Confía en mí... pero el espejo esta roto.
Hoy me siento tan solo como un payaso llorando en su camerino mientras, ahí afuera, le esperan las luces encendidas y las sonrisas impacientes de todos los niños del mundo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009


13/06/2009 17:17. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

AMANECERES INFINITOS

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El orden absoluto destruye el camino de regreso hacia uno mismo. Respiramos exhaustos por la grieta creciente de nuestras almas corruptas. No hubo punto de partida, el comienzo fue un salto al vacío sin carrerilla. El principio tan solo fue el esbozo entusiasta de un sueño en una servilleta arrastrada por el viento. Abigarrada marea de sentimientos contrapuestos para una guerra civil interior. Y nuestros ejércitos diezmados por la ceguera de nuestras conciencias enturbiadas.
Vivimos aletargados, malgastando nuestras vidas luminosas, muchas de las veces sin llegar a dislumbrarlas, perdidos en tierra de nadie, como en mundos yuxtapuestos. Sobrevivimos confinados como los habitáculos de miles de pollos aterrorizados por el cruel y aterrador Dios de los amaneceres infinitos.
El alimento de nuestras propias mentiras va adoquinando placenteramente el camino bajo nuestros pies, cicatrizando nuestras almas con cada paso. Las cicatrices se convierten en un mapa sin tesoro escondido. Un mapa en el que vienen marcados todos nuestros supuestos pilares fundamentales. Caminamos entre las ruinas, por parajes desconocidos, atenazados por la sobrecarga de tener que acarrear con todos nuestros miedos. Sin embargo, cuando ya nos vemos destinados a claudicar, nos sorprende un instante, una revelación. Y alzamos la vista de nuevo para comprender que, únicamente seremos capaces de sentirnos realmente libres, cuando le perdamos el temor al bosque, cuando perdamos el temor a abandonar el camino, cuando, valientemente, fundemos nuestros propios senderos y todos los himnos del mundo allá afuera dejen de representarnos.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

19/05/2009 13:19. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

LA HORA DE LOS IMPOSTORES

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El sábado llegue a Munich a tiempo de ver en el Keller de la residencia la exhibición del Barcelona en el Bernabeu. El cole ha cambiado mucho. No me refiero al edificio en si, ni a sus instalaciones. Estas siguen igual de jodidas que hace cinco años, pero lo que si ha cambiado ha sido la gente y el espíritu del Colegio Español de Munich, que siempre lo han encarnado sus residentes. De mi quinta tan solo quedan Nico, actualmente el inquilino más antiguo, que enseguida no más verme entrar con las maletas por la puerta ya se preocupo de mi, y Alfredo, al que pude saludar poco después. Alfredo entró al cole la misma semana que yo en el 2001.

El domingo me levanté triste. No tenía ganas de nada. Prácticamente no salí del cuarto en todo el día. Me sentía muy extraño y no me apetecía ver a nadie. Leí un rato, me vi 5 capítulos seguidos de la séptima temporada de “The Shield”, para mi, sin duda, la mejor serie de policías de todos los tiempos. Después me vi la segunda parte del Atlético de Madrid- Betis por Internet. Soporífero el espectáculo, todo, menos el resultado. Este fin de semana nos tocaba ganar. Me dolía mucho la cabeza, seguía decaído, pero continué viendo “El patio de mi cárcel” Lo cierto es que la película no me llegó y me dejo indiferente. Entonces puse la radio por Internet y lentamente me quede dormido con el murmullo.

Ayer lunes me desperté pronto, bastante mas animado. Me duché, compre unos Butter Brezel de camino y desayune en casa de Christoph, el productor alemán de “Terapia”. Repasamos el casting, trabajamos un rato y después me fui a casa de Philipp, el compositor habitual de mis cortos con el que estuve hablando de muchas cosas y claro, también de “Terapia”. Le gustan mucho los cambios en el guión y entrecruzamos bastantes ideas. Comimos juntos acompañados de una de sus hijas pequeñas y de Sandra, su mujer. Son una familia encantadora.

Después me pasee cerca de la Hauptbahnhof y estuve comprando cosas que aún necesito para la habitación y para mi estancia aquí.
Una hora más tarde, me comí un Kebap en la tienda de la Turca, junto al Cole, y me subí a trabajar un poco en mi cuarto con el portátil. Charlé un par de horas con Manuel por el Skype, me contagié de su optimismo, también saludé a Marcel y mantuve una videoconferencia con Lucy. Bajé a cenar algo y a charlar un poco con la gente. Alfredo propuso ver una película en el Keller. Me vi con unos cuantos y por séptima vez “Zombies Party” y lo cierto es que volví a disfrutarla como un enano.

Estoy de nuevo en la habitación 207, escucho música mientras escribo empapado de recuerdos y me pregunto si, en estos momentos, habrá otro Iván idéntico a mí tumbado en el sofá de nuestra casa en San Cugat viendo la televisión. Me pregunto si únicamente seré el reflejo en un espejo medio empañado, el eco o la voz en un pasillo solitario, la sombra del león o la del domador, el extra o el protagonista, el verdadero yo o el impostor. Y no pondré el despertador para mañana levantarme cuando todos los juicios hayan terminado y las cárceles hayan extraviado a todos los locos, cuando los zoológicos estén silenciosos y los planetas, distraidos, vuelvan a mearse en sus orbitas prometiendo colisiones extraordinarias. Me despertare cuando la música haya terminado, cuando el día se haya despedido y las sombras ya no jueguen al despiste. Me despertare, pero no abriré los ojos, no me moveré, por si la mañana pretende sorprenderme con la hora de los impostores.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

05/05/2009 01:33. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

NOCHE ESPACIAL

20090319112124-escondite-ivan-noche-espaci.jpgNo hay nada.
Flotamos solos en el espacio infinito de nuestra propia ceguera existencial. Solo somos homínidos tristes despertando en el espacio exterior, vagando junto al eco imperecedero de las estrellas muertas.
No hay nada, tan solo el murmullo cósmico de la energía transformándose en el aliento suicida de las supernovas. Y el universo entero proyectándose en algún lugar de mi mente, como la ensoñación de un inquilino loco. Ecos siderales, viajes estelares, procesos mentales, actividad neuronal, información genética y agujeros negros.
Viajo en el tiempo, errando entre los recuerdos y las obsesiones, perdido en la dictadura de mis necesidades más básicas.
No hay nada, tan solo somos nebulosas tatuadas en el cielo, planetas sujetos a orbitas cambiantes, somos curvas, rectas, números, cálculos matemáticos, química, física, lagrimas cristalizadas en proyectiles para nuestros sentidos.
Somos como una lluvia ciega de meteoritos bombardeando la noche espacial. Tan definitivamente juntos, tan infinitamente solos, encerrados en la libertad aterradora y absoluta de tener que vivir nuestras propias vidas.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

19/03/2009 11:21. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

MUERTOS EN EL JARDIN

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El jardín esta lleno de agujeros y yo conduzco sin carné subido a una estrella fugaz, huyendo de los rabillos de ojos ajenos.
De nuevo en tu puerta, me dispongo a recoger mis cartas sin abrir, mis preguntas sin contestar, mis besos huérfanos. Algunos de mis sueños ya son de cartón mojado, pero tú me propones lluvia y vientos huracanados para comer junto a las espinacas del congelador. Vivo eternamente invisible en la digestión ciega de tus colores favoritos, encerrado en las interferencias, en los apagones, en los anuncios, en los parpadeos.
La valentía no es exigible cuando el miedo continúa siendo el pegamento más eficaz del planeta, cuando en nuestro paladar aun podemos saborear el antídoto caducado de nuestras propias desgracias.
Vuelvo a casa, cambiaste todo el parque del suelo por tierras movedizas. Con una generosa sonrisa me preguntas que me parece, yo callo y miro hacia el jardín. Ya solo deseo poder comenzar a enterrar nuestros muertos con algo de dignidad.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

07/03/2009 14:44. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

LO QUE DURE EL VIAJE

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El piloto habla tranquilamente de las vistas por el megáfono, las azafatas sonríen y sirven el café como pueden bajo las graves turbulencias. Tú gritas:

-¡Nos vamos a estrellar!

Pero la mayoría te mira molesta y reclama silencio para poder seguir viendo la tercera parte de la adaptación al cine de “Sexo en Nueva York”.
Un hombre mira con desprecio su nuevo y magnífico reloj de pulsera, se lo quita, lo guarda en el bolsillo y se compra otro parecido que anuncia el catálogo en sus manos.

-¿Cómo pueden seguir todos tan tranquilos? ¡Miren por las ventanillas! Gritas con desesperación, mientras observas como parte del equipaje se precipita al pasillo sin llamar la atención de nadie.

-¡Cállese de una puta vez! Grita una señora levantando brevemente la vista de su móvil de última generación.

Una azafata acude con dificultades hasta tu asiento desde el que, nervioso, te revuelves mirando insistentemente por la ventanilla.

-¿Qué le ocurre señor?

Respiras hondo. Por la ventanilla, ves la tierra cada vez más y más cerca. Una lágrima recorre precipitadamente tu rostro.

-¿Es que nadie va a hacer nada?

La azafata te responde con una sonrisa autómata y manufacturada:

-No se preocupe, esta usted en 1º clase. ¿Desea usted comprar algo del catálogo? ¿Tiene tarjeta de cliente?

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009


02/02/2009 13:30. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

COMO VICTIMAS DE LA METAMORFOSIS DE UN SUBSUELO IMAGINADO

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Podemos olvidarnos de casi todo, algo puede fallar, ver formateado nuestro disco duro. Podemos ingerir serpientes interminables, seguir el rastro de ecos reconocibles, voces, palabras grises. Todo puede ir rematadamente mal detrás de nuestra sonrisa nueva, un mero instante inesperado, un detalle silencioso puede arrebatárnoslo todo, amputar nuestro mejor sueño, asesinar una ilusión sincera, alejarnos de lo único que consigue hace sentirnos vivos cada día.
Hoy, en esta mañana invernal, bajo el letargo del cemento endurecido, una raíz moribunda se amotina, se hace fuerte y amenaza con hacerme recordar. Se que no durará, que el tiempo a duras penas habla nuestro idioma, pero bastará con devolverme un solo fotograma. Un fotograma de felicidad auténtico que me impulse de nuevo a luchar por el collage completo de la vida que de verdad quiero para mí. Ahora lo sé, no necesito el sol, mientras pueda seguir imaginándolo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

09/01/2009 15:24. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

DOMINGO UMBILICAL

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Me refugio en la retaguardia escurridiza de un segundo de felicidad, me sumerjo en la bañera para aparecer en otro domingo distinto.
Desde la cama de mi antiguo cuarto, puedo oír discutir a mis padres en el salón. En mi regazo tengo los apuntes para un examen de matemáticas de 7º de EGB, un diario y un bolígrafo de tinta azul. Le doy una patada a los números y comienzo a escribir en el diario sin pensar, como un autómata. Según escribo, descubro palabras que hablan sobre el terror de esas sonrisas que esconden dientes podridos y apretados, sobre esas palmadas en la espalda cuando quieren vaticinar una inminente traición, sobre el escozor y el desgarro de la despedida cuando es rotunda e inesperada. Palabras que me describen huyendo de todo esto dentro de una bañera que no conozco en un domingo del futuro.
No aguanto más la respiración y saco la cabeza de debajo del agua. Los dedos de mis pies asoman por encima del agua. Poco a poco mi respiración se silencia de nuevo y la tarde se reconcilia con el singular sonido de la caída.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

27/07/2008 19:24. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

EL ULTIMO DÍA

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La luna llena protesta, no nos deja dormir. Nos dice en sueños que no cabe entera dentro de estas noches tan cortas de verano. Después llega el día y el sol sonríe, déspota, nos odia profundamente detrás de su mascara. No pises el puente, el hierro quemará tus pies.
Bordeamos el mediodía paseando por la ribera de un riachuelo insignificante. El sol aprieta los dientes y tú decides sonreírle de vuelta con tus gafas de sol puestas. Yo, mientras, camino a tu lado, talando tobillos imaginarios, derribando gigantes, parcheando mi autoestima, achicando con mis propias manos el miedo que amenaza mi pecho. Cae la tarde, desangrado el último día, el sol marcha, ingenuo y sin despedirse. Regresa de nuevo la luna, esta vez inmensa y poderosa, protagonista absoluta de la que será una noche eterna.
“No volverá el sol”, te digo y tu canturreas, confiada, deseando tan solo que no termine nunca este paseo que compartimos. Yo miro hacia el horizonte plateado y sonrío en silencio. Tu aún no sabes que yo, a escondidas, voy comiéndome el único rastro de miguitas de pan que pudiera conducirnos de vuelta.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

19/07/2008 14:59. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

ALREDEDOR

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Ten cuidado, pero no tengas miedo. Escribe, dibuja, susurra hasta los gemidos más minúsculos sin mirar al reloj. Habla, pero también escucha. Mira a través de la ventanilla, disfruta de la soledad, de la piel de gallina, del escalofrió inadvertido, de la resaca de los recuerdos que se escapan. Mójate los pies con la espuma del mar, sécate las lágrimas, acaríciate el cuello, pacta, charla más contigo mismo. Mira más a tu alrededor, fíjate en el baile de los árboles, apréndete el silbido del viento, no huyas de las tormentas, sonríe en silencio, llora como un niño, pero detente, respira hondo por un instante y saborea bien despacio antes de tragarte un nuevo día.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

02/07/2008 14:34. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

SOLO

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Salgo al exterior. Las luces de la calle degollan mis retinas. Acelero el paso. La orina recorre, cálida, mis pantorrillas. Me rebusco en los bolsillos. Encuentro una llave oxidada. Se que llego tarde. No se a donde. Nadie lo sabe. Cuento hasta diez. Pienso en ti. Fuiste el único seis en mi dado repleto de unos. Fuiste el hermoso preámbulo de todas mis derrotas. No me pregunto. Preguntarme es lo mismo que quitarme el torniquete. Tampoco me detengo. Detenerme es lo mismo que reconocer llevar toda la vida huyendo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

10/06/2008 21:56. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

CIUDAD VACIA

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No hubo ni muerte ni alumbramiento, dejamos simplemente de ser testigos no más comenzar a serlo. No hubo ruido, ni siquiera un destello. Las ciudades enmudecieron sin aviso y el silencio, transformado en algo hasta ahora desconocido, comenzó a simbolizar, eficazmente, la verdadera naturaleza de la amenaza. Había comenzado a escribir.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

21/05/2008 12:29. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

SIESTA A LA SOMBRA DEL DOLOR

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Cuando la mano extendida se vuelve puño contra el tablero. Cuando llega el final, pero nosotros seguimos deambulando como fantasmas sobre el tablero. Cuando el seísmo mueve tus cimientos, cuando agita absolutamente todo lo que crees, el tsunami arrasa más allá de lo que tiene sentido, el huracán azota detrás y delante de nuestro grito. Cuando no sabemos que gritar, conscientes de que con las pesadillas es inútil negociar. Cuando la soga alrededor de nuestro cuello está sujeta por la ira. Cuando la ira es la mirada de un niño ebrio de drogas adultas, dispuesto a imitar las conductas de un infierno de juguete. Apago la televisión, me relamo las lágrimas y me rasco, en silencio, como un mono enfermo en busca de un interruptor en mi propio cuerpo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

15/05/2008 10:51. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

NIÑO GUERRA

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Voy acumulando y apuntando en una libreta los intentos vanos de correr en la dirección contraria, sin el valor de arrepentirme por todo lo que dejé escapar sin ni siquiera reparar en ello.
Un tiro y explota mi sombra de niño en charcos negros que se derraman. Heridas de oscuridad que empañan mis pilares y los corroen.
No te detengas a llorar, no pierdas más el tiempo en pensar el tiempo que pierdes pensando lo que pierdes el tiempo. Aprieta las manos contra el pecho, olvida que hay millones de cosas que podemos perder, que nada en esta vida se puede retener eficazmente y para siempre.
Confiemos en unos pocos, quizás sea suficiente. Hagamos un trato, pactemos una tregua, aunemos las fuerzas, quizás no todo este perdido aún.
Somos como los cepos escondidos ahí afuera a la espera de los animales que llevamos dentro. Somos la suma y la resta de todo lo que experimentan nuestros sentidos, victimas de unos sentimientos esclavizados por nuestros propios miedos, animales moribundos atrapados en cepos invisibles.
Nuestra felicidad es frágil y permeable, nuestra felicidad es como un niño jugando entre las trincheras a ser invisible, al acecho de los francotiradores en un día despejado. Mutamos lentamente en espejismos ajenos, bajo la incertidumbre de no saber si algún día seremos mejor de lo que fuimos.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008


01/05/2008 02:18. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

OFF

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No olvides apagar la luz, por si no volvieras. A oscuras te recordaré, sentado en nuestro sofá. La batería de mi móvil pedirá auxilio insistentemente antes de agotarse. La comida de la nevera comenzará a caducar y tus plantas se irán secando en silencio, bajo un espeso manto de polvo. La visualización de todas tus sonrisas en mi mente me irán acuchillando sin piedad. Nuestra perra seguirá meandose en la entrada mientras yo me desangro. El carrusel nunca se detiene, pero yo deseo tirarme en marcha. Solo el tintinear de las llaves en la cerradura me recuerda que aún sigo aquí.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

28/04/2008 15:06. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

COMO PASTO PARA LAS VACAS

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Recuerdo tocarte la mano, escuchar palabras sinceras y dormir a tu lado bajo un firmamento de tinta china. Recuerdo nuestra complicidad al perseguirnos por caminos imposibles, unidos por los tejidos temporales de una canción a medias.
Lamento perder el ritmo, ver alejarse lentamente a mis amigos, tener que apretar mis labios para no dejar escapar las lágrimas de los días pasados convertidos ahora en pasto para las vacas.

Lamento perder una a una cada salida, sin hacer lo que pienso, dándole la espalda a la imagen original para perderme en la inútil recreación mental de lo que creo bueno.
No estas a mi lado, solo el viento, dormitando en rugido sedentario, acompañándome en tardes fugaces. Y en la boca el sabor agrio e irracional de lo que me merezco por arrastrarme como un animal mal herido, por no intentar romper el cristal que nos separa, por limitarme a sobrevivir en las vidas de los demás, por dejarme llevar por el suculento conformismo basura, por entorpecer la espontánea magia de esos instantes que dan respuesta a mis mejores movimientos.

Recuerdo tocarte la mano, escuchar palabras sinceras y dormir a tu lado bajo un firmamento de tinta china. Recuerdo nuestra complicidad al perseguirnos por caminos imposibles, unidos por los tejidos temporales de una canción a medias.
Lamento perder el ritmo, ver alejarse lentamente a mis amigos, tener que apretar mis labios para no dejar escapar las lágrimas de los días pasados convertidos ahora en pasto para las vacas.

Lamento ensordecer mi propia música con palabras ajenas y conversaciones inútiles. Tú eres la respuesta calculada a todas mis preguntas más hirientes. Tú eres como ese día que esta a punto de llegar, el día en el que todo puede comenzar de nuevo y cobrar finalmente sentido.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

23/04/2008 15:21. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

TREN A LA NADA

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“¿Sabes?, normalmente mi cabeza coge un tren mientras mi cuerpo se queda en casa viendo la tele”
El camarero no cambia el gesto: “¿Cómo dices?”
“Que me pongas otro vodka solo con hielo” le contesta Alberto.
Alberto se lo bebe entero de un solo trago y después paga. Al darse la vuelta, la pista de baile continúa ahí.
Alberto atraviesa la pista con rumbo fijo caminando entre la gente. “Tú lo que quieres es bailar” le dice Alberto a la morena del vestido de flores, a la vez que la atrapa por la cintura, envalentonado con el calor animoso de los vodkas. “Llevo toda la noche esperándote” le susurra ella pegándose fuertemente a él.
Las luces tintinean, indecisas, creando rincones ansiosos de oscuridad. La música, anónima, no estorba, aunque parece acompañar a la película equivocada. Alberto da otra vuelta a la atractiva joven haciendo volar su vestido de flores y ella, cuando le descubre ahí, medio borracho y asomado a su escote perfecto, se arrima aún más cerca, sonriente, con un notable descaro. Ella le marca con su entrepierna la dirección del baile, tatuándo un rastro invisible que Alberto persigue como si fuera la única salida en el laberinto de todos sus miedos. Entonces, ella le coge de la mano y le arrastra fuera de la pista hacia la intimidad de una de las esquinas cerca de la guardarropía.
El humo artificial y la oscuridad camuflan el encuentro. Los zapatos de Alberto parecen pesar aún más, agarrados al suelo pegajoso. Ella comienza a recorrer su cuello con profundos besos, mientras le guía con la mano de vuelta a su irresistible y generoso escote. Alberto, muy excitado, puede notar como el pezón se endurece poco a poco entre sus dedos. “¿Te gustan mis tetas?”
Ambos se frotan, funden sus cuerpos y la chica morena, atestiguando la magnífica erección de Alberto, le susurra:

“¿Sabes?, normalmente mi cuerpo coge un tren mientras mi cabeza se queda en casa viendo la tele”

Alberto, con el pelo revuelto y la marca de las sabanas aún arrugando una parte de su cara, observa en silencio a Mari Ángeles planchar con aburrimiento sus camisas. El café, olvidado sobre la encimera de la cocina, se mantiene templado gracias a la luz prófuga y temprana de un asustadizo sol de primavera.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

01/04/2008 16:20. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

DESAYUNO KRIPTONITA

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Escribo a impulsos, a trompicones, a garrotazos de furia y corazón y, supongo, que por eso soy capaz de saltar como un canguro en el formato corto y como un oso panda medio lisiado en el formato largo.
Me tomo mí tiempo, sabedor de que con cada día que pasa, se escapa algo importante, pero también siendo plenamente consciente de que la madurez nos vuelve menos impetuosos, pero también más hábiles y un poquito más sabios.
No soy un realizador consecuente, ni perseguidor de records, ni un pupilo aventajado de mis propios propósitos. Quizás tan solo soy un escritor poco disciplinado, quizás tan solo soy un villano, un director resultón y casual cuando la ilusión me acompaña, y un Clark Kent torpe y mediocre cuando no encuentro cabinas de teléfonos a mano o se me olvida que la salvación del mundo cinematográfico ha de pasar irremediablemente por tener que ponerme unas ridículas medias y una capa para pagar la hipoteca.
Me recreo en historias que interiorizo, en historias que personalizo y que me hacen vibrar, sin escuchar y sin mirar a los lados, sin motivaciones triviales ni concretas, persiguiendo a ciegas la luz del inconsciente. Me gusta rumiar las ideas, dejarlas fermentar, mandarlas al exilio para rescatarlas después. Pienso en imágenes, en situaciones sugerentes y fictícias para sentimientos reales. Recreo laberintos de salidas cambiantes y esporádicas en los que me pierdo para agonizar y sufrir o para disfrutar con el pataleo de placer que nos otorga cada pequeño espejismo. Defiendo a muerte y me siento orgulloso de cada minuto fílmico que he parido hasta la fecha y me encanta desayunar soñando con que, por mucha kriptonita que la vida me arroje a las espinillas, seguiré luchando honestamente para que esto no cambie nunca.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

29/02/2008 01:46. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

ENERO DUELE

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Enero es una cuesta sin cambios en la bicicleta. Enero es una bajada sin frenos en la bicicleta. Enero es un accidente sin sentido en la bicicleta. Enero no tiene sentido. Enero duele como un descalabro. Enero es un pinchazo, un despiste, un despropósito. Enero no pidió permiso y cruzó sin mirar. Febrero perdió por ello tres días de su cuerpo pero se olvidó de llorar por ello. Enero circula atropelladamente por delante de nuestras pupilas dilatadas, con la vida de juguete por estrenar en casa y nuestros buenos propositos, cada año, posando junto al contenedor de basura.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

08/01/2008 01:58. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

CANCIÓN DE NAVIDAD

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Hoy se asomó una parte de mí y se puso a bailar sin más con el ruido de la secadora. Ocupó mi cuerpo cansado y lo agitó con la energía de antes, mientras me susurraba que la vida es como una mañana de rocío escarchado, brillando en plenitud gracias a los primeros rayos del mismo sol que poco después lo destruirá haciéndolo desaparecer para siempre. Y que los recuerdos nunca regresan, que son imitaciones burdas y distorsionadas sin demasiado entusiasmo, imitaciones realizadas por seres enanos en lugares recónditos de nuestra mente.

Lo reconocí de inmediato y me sentí distinto y a la vez me sentí yo mismo. Sentí un escalofrió retorciendo mi letargo, exprimiendo mi interior, haciendo gotear el resto de una esencia olvidada que todavía estaba allí. Entonces me sentí extrañamente feliz, como aturdido y excitado por el recuerdo burdo y distorsionado del primer beso, y me puse a cantar:

“Es Navidad y nadie espera que aciertes en todo,
nadie cree realmente que eres tan feo como tú te ves,
nadie se asusta con tus mismos miedos,
nadie recorre los mismos lugares,
ni pisa las mismas huellas dentro de tu cabeza.
Tus amigos no se preocupan de nada que tenga sentido,
se alejan sin remedio,
escondidos entre borbotones y coágulos negros.
Tus enemigos no se arrepienten de nada que tenga sentido,
te apuntan desde el cielo sobre sus tejados alados,
escondidos entre borbotones y coágulos negros.
Es Navidad y yo protagonizo un grito absolutamente mío,
para echarte de menos, para descalabrar un instante cualquiera
y volverlo amable, cercano, verdadero. “

Espérame, no vuelvas a esconderte. No te vayas. Hagamos juntos más cosas, hagamos locuras, estoy cansado de la cordura y el tedio, cantemos juntos más canciones, recuperemos todo lo de antes. Te necesito.
Y antes de desaparecer me dice:

Tranquilo, agárrate a la realidad positiva del descubrimiento, anímate, ahora sabes que sigo aquí, que realmente nunca me había marchado.

Me quedo quieto, de pie. De fondo el rumor de los vecinos cantando un villancico en catalán mientras la secadora en la cocina pita, insistentemente, avisándome de que la ropa ya está seca.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

LA VIDA PERPETUA

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Continúo el balanceo, viviendo como el adorno de navidad de un árbol muerto, suspendido en la fragilidad de sentirme mazmorra y polvorín, psiquiátrico de carne para el encierro preventivo y perpetuo de todos mis yo.
Continúo rellenando día a día tu acuario de pirañas y angustia con mis lágrimas, dejando invernar mi ira, ensordeciendo mis palabras y mis gritos en un grotesco carnaval de silencio.

Un frio metálico me despertó por la mañana. Continúo esperando ya sin a penas sitio alguno sobre mi piel para los días que se tatúan al marchar.
Hoy volví a soñar que me seguías esperando.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

19/12/2007 17:43. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

GHOST

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Se encienden y se apagan las luces del cuarto de tu hijo mientras que los peces en el acuario se revuelven, inquietos. Mascaras africanas en la pared, medallas de futbito, fotos de familia, el rumor del mar encerrado en una caracola. Sobrevivo como un fantasma deambulando sin reflejo en el espejo de la realidad, trasnochando en casas ajenas, haciendo juegos de sombras en la litera de los niños, dormitando entre las sabanas de vuestra cama de matrimonio. Tras tu ausencia es muy posible que yo ya me haya marchado, pero mientras tanto, tú casa no estará sola.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

04/11/2007 11:52. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

UN FRANCOTIRADOR EN BERLÍN

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Berlín, te estoy apuntando con mi mirilla y yo se que me miras pero no me ves.

Hace frío cemento, los invasores nacen, crecen, se reproducen y mueren, pero la mirada flagelada de los ángeles de oro y las avenidas imposibles permanecen.
Berlín es una bomba sin explotar, oxidada, pintarrajeada, rodeada de curiosos. Mi corazón es una casita de muñecas de alterne en la que vive atrincherado un francotirador.
Primero nací prematuro y ahora la muerte se toma su tiempo. Yo, mientras, termino con todos mis sueños en pequeñas raciones, pensando en que la vida es un tren con demasiadas paradas por visitar como para continuar encerrado en este jodido retrete, escondiéndome por si viniera el revisor.

Berlín, te estoy apuntando con mi mirilla y yo se que me miras pero no me ves.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

24/10/2007 13:09. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 9 comentarios.

LA PACIENCIA

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Las butacas estaban ocupadas por palabras invisibles.
Dejé morir agónicamente mi móvil, me escapé a la mitad de tu discurso e interpreté mi papel con una insospechada eficacia. Tú te patinas a menudo con las babas ajenas, con gestos dislocados y apariencias fundidas en metal toxico. Me miras de reojo, me robas de los bolsillos, respiras de mis noches tontorronas, sabiendo que son únicas, desconociendo que la cojera es fingida.

No he reaccionado, no supe como hacerlo, decidí esperar soportando el peso de la soga en mi cuello. Me armé de paciencia y de latas de mejillones en escabeche. Y ahora estoy en otro sitio que nada tiene que ver contigo.

Aquí tengo suficiente agua para este árbol. No me moveré más de esta casa. Pero tú entras por la puerta y me miras, allí junto al arbolito, incrédula, guardando silencio. Sacas una cerveza de tu nevera y te sientas en una silla frente a mí.

-¿Cuándo demonios has vuelto?

-No he vuelto, en realidad nunca me he ido.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007


22/09/2007 02:33. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 9 comentarios.

EN ROJO ETERNO

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La serpiente vomitó otra serpiente. Abrí los ojos. Recordé tarde el lugar de la trampa y la mañana se tiñó de lágrimas rojas. Se repetían las noches ingratas y yo me olvidé pronto de traerme las alas. Nada más lejos de un milímetro, dos segundos y una sola mirada para no cambiar absolutamente nada. Todo a mi alrededor comenzó a deshacerse en una digestión eterna. Cerré los ojos y la serpiente vomitó otra serpiente.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

08/08/2007 13:17. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

MI ENEMIGA LUNA

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Nuestras verdaderas intenciones, a veces, se tatúan sobre la mano, en contradicción universal, en necesidad vital e imprescindible. Brotan gemelas y enfrentadas en el jardín de nuestra palma. Y también a veces, tan solo a veces, sentimos claudicar y gritamos, con gesto débil, mudo, rogando a penas con las ramificaciones ancladas al corazón, con el alma cansada y ciega.
Mi enemiga Luna, tú fuiste antes de ser y volviste para inventar un secreto, simétrico, infinito y después susurrármelo:

“Nuestras verdaderas intenciones existen, junto a los sueños y las fantasías. Nuestro camino no es una huida, es un viaje con las palabras, más allá aún de donde nuestros pies nos puedan aventurar, para recordarnos quizás, que vivir no es tan solo respirar, ni morir únicamente un viaje de corales y sal.”

Volverás a hacerlo, aunque para conquistar tu sonrisa me tenga que inventar el cuento, la escalera y matar a la luna. Después marcho, mi amigo Sol esta esperando.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

21/06/2007 03:18. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

EXAMEN DE AMOR

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Dicen que el amor es solo serotonina, dopamina y oxitocina, que tan solo es química. Dicen que el amor es solo un hábito, una tradición, que tan solo es historia. Dicen que el amor es casual, probabilidades y estadísticas, que tan solo son matemáticas. Dicen que el amor es poesía, verborrea romántica, que tan solo es literatura. Dicen que el amor es solo actividad hormonal, que tan solo es naturaleza. Dicen que el amor solo es circunstancial e interesado, que tan solo es geografía. Dicen que el amor es solo instinto animal, que tan solo es gimnasia.

Yo digo que el amor es guiñarte el ojo en clase de química. Mandarte notitas en la clase de historia. Enamorarnos en verano cuando me ayudas a estudiar para el examen de matemáticas de septiembre. Besarnos a escondidas en clase de literatura. Aguantar la risa y tocarnos por debajo de la mesa en las clases de naturaleza. Hacer planes juntos y soñar con el futuro en clases de geografía. Defenderte muy de cerca cuando jugamos al baloncesto en la clase de gimnasia.

Yo digo que el amor siempre es una asignatura pendiente, un examen aprobado, un examen suspendido, una clase para pirarse juntos y poder escondernos del mundo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

UNA CANCION POR SI NO ESTAS

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Y no estas, en tu lugar restan tan solo los andamios de nuestra vida juntos.
No estas y yo pierdo antes de apostar, antes de abrir los ojos, caigo en picado como la teja de un tejado en un terremoto inesperado, absurdo. Mi cuerpo se tambalea, sin puntería, desafinado, mientras el mundo entero continúa en su sitio.
La luna es un ombligo en la panza de las noches que duermo arropado por el sudor frío de añorarte. Destruyo mis recuerdos negando la nada de no escuchar más tu voz.
Te veo sonreír, como solías hacerlo, si olvido tu partida, si sueño que no te has ido, si visto de ceguera el tormento que supone la realidad de tu ausencia.
Hoy reviento en mil pedazos que se cuelan por el agujero de nuestra bañera. Y sin ti, desaparezco.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

11/06/2007 12:57. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

HEROIN

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Perder el control era el consomé en el menú de mi catástrofe. Los barrotes eran invisibles, las alarmas silenciosas, la cárcel de oro macizo.
De plata el pecho, forjado, para resistir en la urbe. Con las hienas rondando los días de la semana, con esos viernes de derrumbe, esos sábados a cámara lenta y esos domingos lights.
De bronce una risa, contagiosa, irresistible. Y temernos a nosotros mismos y a nuestra convivencia con nosotros mismos en esos ratos de los que casi siempre huimos. Y un café para despertar del sueño de no soñar con más que ser feliz soñando.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

22/05/2007 14:13. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

SPACEMAN

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Nada es lo que parece. Me deslizo por el sudor frío de mi cuerpo. No encuentro agarre. Me miro al espejo. Lavarme la cara no servirá de nada. El mundo entero es una taladradora encendida y hay que contraatacar. Subo al tope la música de los cascos. Quiero para mí el pasado de las cosas en estéreo y también quiero vivir este día con el mando a distancia, pasar las cosas a la velocidad que se me antoje. Miro al cielo por si llegasen los refuerzos, un hombre del espacio. La mañana es un desgarro gris, húmedo, frío.
Me voy solo al Zoo. Allí miro a los animales. Todos me ignoran menos un mono que se compadece de mí, se acerca y me grita penetrándome los tímpanos, llorando desde el otro lado de los barrotes. Echo a correr, por las avenidas, las calles, no pienso en detenerme. Comienza a llover. La gente tiene prisa. Pero yo corro a cámara rápida. Cierro los ojos. Pierdo el control, pero no me asusta. Deletreo el dolor que me produce el dolor de los que quiero. Es imposible acertar. Me detengo. Abro los ojos. Miro a mi alrededor. No se donde estoy y no puedo dominar la respiración muda que agita mi pecho. Comprendo que soy invisible a la gente que pasa a mi lado. Ahora se que no tengo botón de “reset”. Ahora entiendo que tampoco hay hombres del espacio en esta aventura. Los refuerzos están dentro de mí. Entonces vuelvo a cerrar los ojos y echo a correr de nuevo. Automáticamente llego a casa. Allí me quito los cascos y me meto en la cama. Voy a volver a empezar y esta vez, lo haré por donde yo quiera.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

03/04/2007 11:07. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

MUERTE EN EL JARDÍN BOTÁNICO

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Las gardenias a mi alrededor permanecen sin florecer y Laika ha devorado en un berrinche mis plantas de Maria. La quimioterapia volverá a abrasarme sin compasión.
Laika se mea en mi cama, siente celos de mi iguana. No sabe que yo odio al reptil, como odio absolutamente todo lo que ella me regaló. Su ausencia tendría que ser un regalo, pero las paredes encogen y la cerveza germina sueños rotos en mi cerebro.
Preferiría alquilarte como una puta película de video, pagarte por tus insulsas mamadas de O.N.G. Te odio cuando me miras compadeciéndome, como restándole importancia. Pero odio todavía más cuando no estas. Aún estando, de este modo, más cerca de ti que nunca.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

29/03/2007 13:27. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

SOLDADITOS

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Mi madre adoraba y sentía verdadera debilidad por mi primo Rubén, quien pasaba temporadas enteras con nosotros, en nuestras numerosas visitas a Puente Viesgo, o en nuestra casa en Valladolid. Rubén es cuatro años más pequeño que yo, pero la diferencia de edad nunca importó y jugamos juntos durante muchos años. Mi primo Rubén es el primo con el que más tiempo he compartido, hemos crecido prácticamente de la mano.
Yo estuve aferrado a mi inocencia infantil hasta los trece años. En aquel entonces, un día, espontáneamente, decidí desprenderme de todos mis preciados soldaditos de plástico, aquellos con los que había pasado horas y horas en la soledad escogida de mi cuarto.
Recuerdo que traté de jugar una última partida, una batalla de despedida. Una partida sin fe, empañada por la cruel realidad de comprender que la magia se deshacía a la velocidad que lo hace un iceberg abandonado en el desierto. Cuando descubrí sobre el suelo de mi cuarto a los dos bandos, uno en frente del otro, apuntándose con los rifles, las pistolas, los morteros y las bazookas, entendí que aquella batalla nunca se llevaría a cabo. Despacio, en un extraño ritual, fui guardando todos y cada uno de los soldados en su bolsa y la guardé para siempre en un cajón.
Rubén heredó todos aquellos soldaditos de plástico con los que yo había compartido tantas horas solitarias. Aquellos con los que, también, habíamos jugado tantas veces juntos. Rubén los recibió con una sonrisa, era feliz. Yo, sin entender muy bien porqué, sentía que yo también lo era.

Mi primo Rubén continuó a solas con aquellas batallas de plástico mientras que yo comenzaba a descubrir las chicas y a preocuparme y a obsesionarme por el aspecto físico de aquel chaval al otro lado del espejo.

Hace unos años yo me negué a hacer el servicio militar. Mi primo Ruben es hoy en día un soldado profesional, paracaidista, francotirador, un aspirante a héroe bélico, a señor de la guerra, una convencida y talentosa maquina bien engrasada para matar.

Hace una semana le llamé por teléfono y me contó que ha rehusado el momento que tanto había estado esperando para conseguir así lograr un sueño aún mayor, ir por fin a la guerra. Él y unos cuantos, han optado por no ir con su destacamento al Líbano, para poder ir a cambio a Afganistán. Me reveló también que la OTAN, no satisfecha con controlar toda la zona y beneficiarse de las oportunidades financieras y económicas del denostado país, ahora han decidido saquear también los extensos campos de opio del sur, controlado actualmente por las mafias Talibanes. Saben que los Talibanes, que han renunciado ya a todo lo demás, no lo van a permitir y esperan una contraofensiva para dentro de pocos meses. España va a combatir activamente, aunque posiblemente no se vaya a hablar de ello en los medios, y mi primo lleva años preparándose para ello. Ahora que en el conflicto acaba de morir la primera mujer soldado del ejercito español, no he podido evitar pensar en nuestra conversación del otro día. Mi primo se sentía radiante, ilusionado y feliz, al fin podría pegar algún tiro en nombre de alguna misión militar.

Cuando la OTAN, engañada, aún creía en la cruzada norteamericana contra el terrorismo, se decidió legalizar esta ocupación. Ahora que todos sabemos que tal cruzada es una pantomima para enriquecer los intereses y las economías de unos pocos, deberíamos rectificar y no apoyar este absurdo conflicto.
Aunque no es fácil para nuestro gobierno negociar una retirada, cuando esta vez si que estamos sometidos a unas reglas y a unos tratados como socios de este club de la guerra, hay que exigir que, al menos, presionemos oficial y eficazmente a nuestros socios con una postura clara y concreta, coherente con nuestra postura en Irak, y que apoyemos activamente a los miembros que también compartan la opción de la retirada de las tropas.

Rubén, mí querido primo, como podría explicarte que las mayores victorias se han conseguido cuando las armas han descansado en los arsenales y las máquinas de guerra en los hangares. Tu sueño, tu victoria personal puede también ser como la mía entonces, cuando la ansiada batalla se transforma en la última de todas y nadie ha de morir por ella.

Como rezó durante años un graffiti en el túnel de las Delicias en Valladolid:

“¿Os imagináis que hay una guerra y no va nadie

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

ESCONDITES

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Aprendí a hacer lazadas en una de las pesadillas olvidadas de mi padre. En la grieta encontré el secreto. En el lenguaje táctil de las polillas, como jeroglíficos ancestrales de miedos muy recientes. Aprendí haciendo lazadas con el cordón umbilical del pasado y del futuro. Amistades de cartón piedra. Mecanismos oxidados por las lágrimas que no viste caer. Ecos, tsunamis hambrientos, ondas expansivas de palabras y pensamientos que tan solo cambian de dueño.
Hagamos planes juntos, cumplirlos o no es realmente lo de menos, créeme. ¿Recuerdas aquel sueño?, ¿El de aquel río cristalino y la ciudad de los elefantes? Pues bien, al despertar no te lo dije entonces, pero te lo digo ahora:

-Ya no quedan escondites.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

11/02/2007 03:15. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

SE ME ACABARON LOS SUSURROS

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La mejor defensa es un buen ataque, te lo diré en ocho susurros.
Los tópicos funcionan y por eso perduran. Los días son azules, o quizá lo parezcan, pero nada es gratis. La letra pequeña nos habla de la verdad, los titulares solo mienten a medias. Hay una línea invisible que solo vislumbran los cansados de vivir. Hazme un truco y no me quites la venda. Tu juego puede ser el mío, podemos ponerle nuevos nombres a las cosas. Nombres más amables para un nuevo mundo. Hazlo lento, pon tu mejor técnica, el corazón, que para eso ya se desliza demasiado veloz la vida. Y así soñar jugando, viviendo, en la esperanza de poder volver a creer en la magia de amar la vida que construimos para nosotros y entre todos. ¿Sabes?, se me acabaron los susurros.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

EL CAMBIO

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Anochece en azul. Y pienso en que las noches nos enseñan que no son infinitas y que las tardes, en realidad, no terminan nunca, tan solo cambian. Un ciclo construido bajo las miradas atentas y curiosas de millones de almas en cuerpos que caducan.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2007

11/01/2007 23:49. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

LAS HERMANAS DE SARA

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No estaba siendo el mejor de mis días. Con una mañana tan fría, a nadie, a parte de mí, se le ocurriría salir a tomarse el café a la Plaza. Pero disfruto de los escalofríos provocados por el contraste entre el frío de fuera de mi cuerpo y el calor que se forma dentro con los sorbitos de café. Soy un adicto al aroma de vainilla de los Starbucks.

No he dormido bien. Me desperté enrarecido tras un extraño sueño. En él, pude notar y ver como yo mismo salía de mi propio cuerpo. Me sentía ligero, volátil. Por un instante me vi a mi mismo, durmiendo, allí tumbado sobre mi cama, con los ojos cerrados. Me asusté tanto que volví a entrar a mi cuerpo inerte de un violento golpe y desperté de inmediato, lleno de pavor.

Siempre supe encajar las derrotas con estoicismo y deportividad, pero este caso había sido distinto desde el principio. El mismo día que conocí a Sara y a su atormentada familia, comprendí que ya nada volvería a ser como antes.
El Comité ha declarado, después de meses enteros de un interminable proceso, para finalmente determinar la naturaleza de la enfermedad de la pequeña y su futuro. Hoy es el día, tan solo hace unos minutos que el destino de Sara se ha tatuado de forma indeleble y sin que aún tan siquiera en su casa sepan nada al respecto. Yo mismo tendré que comunicarles personalmente la noticia.

He aparcado el coche cerca del barrio y me dirijo a pie entre las callejuelas atestadas de gente. Hay un mercadillo ambulante realmente animado a pesar de las bajas temperaturas. Las primeras luces navideñas y los primeros adornos se dejan ver ya en muchos sitios.
El trastorno bipolar, los posibles estadios de esquizofrenia aguda, en general, toda la versión defendida por los expertos, no ha cuajado, y la fuerte medicación a la que Sara ha estado sometida, finalmente le ha sido retirada de inmediato. Mis investigaciones, las que trataban de demostrar un cuadro de habilidades paranormales en Sara, se han desquebrajado también y todo ha terminado con un empate técnico. Este es el peor de los resultados para Sara y su familia. Todo vuelve a quedarse exactamente igual que como estaba hace tres años. Quizás hubiera sido mucho más práctico que la balanza se hubiera inclinado para alguna de las partes.
Aún no se como enfocar la situación desde un punto optimista para enfrentarme a la familia de Sara. No he encontrado una explicación satisfactoria a la grave situación personal y familiar que lamentablemente voy a dejar tras de mí. Aún no se ni que la voy a poder decir a ella. Sara es una niña extremadamente inteligente y sensible. Únicamente observará mis ojos, mi semblante y ya no necesitará explicación alguna.
Mientras subo las escaleras del domicilio, noto un escozor, un nudo áspero en el estómago.
Nunca terminé de creer mis argumentos. Nunca sentí que lo que Sara me contaba pudiera ser real. Nunca le creí. Sé que ella también lo sabe, a pesar de todo. Por eso también se que ella no va a reaccionar a la noticia de forma violenta. Entonces me detengo en la escalera y me descubro como un miserable. ¿Realmente he dado todo lo que puedo?
Puedo decir que me he implicado como nunca antes. Que le he dedicado todo el tiempo necesario y mucho más. Que he permanecido a su lado en todo momento. Pero quizás no hice lo más importante. No conseguí nunca llegar a creer de verdad en sus palabras.
Sara insiste en que tiene seis hermanas, exactamente iguales a ella. Dice que son siete en total. Sara las vé, se comunica con ellas y convive así desde hace tres años. Nadie más las ha visto nunca. Sara explica que son hermanas mellizas, que son idénticas a ella, pero de caracteres muy distintos.
En mis sesiones, he logrado captar energías que no deberían de estar ahí, he logrado percibir informaciones que invitarían a pensar que Sara pudiera tener razón. Pero ninguna prueba totalmente clarificadora y lo suficientemente sólida como para convencer a nadie y menos a un jurado.
Únicamente he conseguido paralizar su tratamiento médico y desestabilizar la veracidad de su diagnóstico. Quizás los médicos tengan razón y solo se trate de un desdoblamiento psícótico, una experiencia bipolar de angulaciones mixtas complejas. Quizás mi actuación este perjudicando la cura de Sara.
Las supuestas hermanas no hablan, se comunican con Sara por la mente. A veces la obligan a hacer cosas terribles. Otras, asegura Sara, han sido llevadas a cabo incluso directamente por alguna de ellas.
Sara estaba sola en la casa cuando la madre encontró a Pitt, el cocker de seis años, la mascota de la familia, desangrado dentro de la lavadora. Los ojos del perro aparecieron tres días después del suceso en la escuela de Sara, dentro de su mochila. Sara fue expulsada del Colegio y ella siempre insistió en que no tenía nada que ver con el asunto. Acusó a dos de sus hermanas invisibles. Después comenzaron sus continuos y extraños intentos de suicidio.
Ya estoy delante de la puerta de la casa de Sara. Pero no puedo llamar aún. Estoy muy nervioso. Me siento un momento en la escalera.
El padre de Sara murió hace unos años. Se arrojó una noche por la ventana del salón. Lo encontraron inerte, desarticulado, en un charco de sangre a primera hora de la mañana. Había sido un cartero trabajador y eficiente durante muchos años. Sara habla de dimensiones paralelas, de espejos que son ventanas y de la ceguera en la que vivimos. Tengo horas enteras grabadas en una pequeña grabadora. ¿Y si fuera cierto? ¿Y si realmente convive con sus hermanas invisibles?
El estómago me da un vuelco y me pilla desprevenido. Sucede concretamente al recordar las palabras de Sara, esta vez desde una perspectiva distinta, desde la perspectiva de la verdad. Mis recuerdos, sus teorías, todo impacta de forma contundente y distinta en mi cabeza.
Hoy termina mi cometido. El caso esta cerrado. Hoy visitaré a Sara y a su madre posiblemente por última vez. Hoy tengo que contarles lo que ha sucedido. Hoy tengo que hacerles partícipes de una mala noticia.
No puedo concentrarme en el discurso. Me levanto y llamo a la puerta. Continúo sin encontrar un argumento algo esperanzador, pero voy a improvisar, voy a actuar sin pensarlo más.
Oigo los pasos de la madre de Sara acercarse al otro lado de la puerta. Voy a mirarle a los ojos sin vacilar y desde una posición nueva. Por primera vez, y a pesar de la derrota en el juicio, voy a creer absolutamente en Sara. Se que es lo mínimo que puedo hacer ya. Aunque sea demasiado tarde.
Se abre la puerta. Entro y miro a mí alrededor. Descubro la casa con ojos distintos, me siento extraño, casi otra persona. La madre de Sara me mira expectante. Voy al grano y describo con palabras certeras y directas lo sucedido en el juicio. Escucho mis palabras a la vez que las pronuncio, como si fueran de otra persona, como si provinieran de un aparato de televisión desde la sala de al lado.
La madre se pone a llorar y yo detengo mi mirada en los porta fotos que muestran algunas fotos familiares. En ellas se puede ver a Sara, de pequeña, acompañada de su padre y de su madre.
La pequeña me espera en su cuarto, arriba.

Como un autómata, subo las escaleras. Es muy raro, pero según me acerco a la habitación, mi incertidumbre, mis nervios, desaparecen. Hoy creo plenamente en Sara y siento una especie de raro placer, una especie de alivio interior.
Abro la puerta y encuentro a la niña arrodillada en el suelo, delante de su cama. Entre sus manos sujeta una linterna. Sara, al escuchar el ruido de la puerta, levanta la cabeza y se dirige a mí:

-¿Juegas con nosotras?

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

15/12/2006 16:56. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

LA AUSENCIA

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La vida es como una traición pactada, como un suicidio proyectado en una mirada infinita. Nuestros silencios zigzaguean entre las butacas. Quebrados los instantes, se descubren ante nosotros, moribundos, convertidos en monótono transito, en débiles susurros tras la ventana. Pero la proyección no terminará nunca mientras permanezcamos bien agarrados de la mano.
Pasando del sollozo a la sonrisa, de la angustia a la excitación, me agarro al asiento, en un equilibrio frágil y casual. Tú, intencionadamente, me rozas el alma de reojo y anochece.
No voy a hacer nada de lo planeado, no voy a ordenar absolutamente nada, esta noche tan solo voy a bucear esta bendita y profunda ausencia, sorteando anzuelos y corales. Adiós, espérame, volveré pronto. Mientras, tomate un te con leche y abre de nuevo la ventana, descubrirás como los susurros de antes, se transformarán entonces en palabras y las palabras, a su vez, en una frase que será la que me devuelva a tu lado para siempre:

“Te voy a querer todo, porque el amor a medias no existe”

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

08/12/2006 14:01. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 9 comentarios.

EN EL OTRO LADO

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Las miradas huyen, se descalzan los días a tu alrededor. Puedes darle la espalda a la tempestad, ir a contra corriente. Pero no es un trozo de nube en tu cabeza lo que te impulsa a huir, sino el miedo a enfrentarte a un final verdadero.
Entiendo que no volverás. Y en ese preciso instante, nuestra isla se transforma en un hongo gigantesco. Sube, crece y se alza majestuosamente en el horizonte. Por un momento me urgo en los oídos, hay un silencio absoluto, como una repentina sordera, y a la vez, todo el oxigeno de mis pulmones y el que hay a mi alrededor, desaparece. El hongo, por unos instantes, lo absorbe todo por completo. Entonces, un huracán abrasador me da alcance lanzándome violentamente por los aires.
Tu vello se eriza, te detienes y vuelves la cabeza. Una vez más, escuchas ese extraño murmullo. Lo ignoras y continúas caminando hacia delante, sin la intención de detenerte nunca más.
El cielo se tiñe de sangre de delfines y yo cierro mis ojos. Surco los aires sin control alguno. Quiero volar hasta donde tu estas. Solo deseo que la honda expansiva se convierta hoy en mi mejor aliada. Me concentro en tu rostro. Únicamente deseo alcanzarte, encontrarte, llegar hasta ti y volverte a ver, aunque nuestros silencios sean siempre como agujeros negros donde desaparecen cada una de nuestras palabras.
Abro los ojos. Planeo por encima de un mundo que ya no me pertenece, el tuyo. Solo pienso en ti, mientras mi piel se desprende a jirones. Después viene la carne y la erosión de los huesos, y así voy dejándome atrás, transformándome, poco a poco, en polvo de estrellas.
¿Sabes?, se puede amar en silencio. Yo lo hago y ya no soy más que un débil murmullo en tu nuca. No existo, desaparecí para siempre la noche que tu dejaste de mirar el cielo, la noche que dejaste de soñar conmigo para despertar ahí, sin mí, en el otro lado.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

22/11/2006 01:20. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

QUIERO VOLAR (Final)

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Nos tomamos un cocktail en un bar cubano. Quitando a un par de parejas alemanas batiendo las caderas y dándolo todo en la pista y un par de solteronas vigilando milimétricamente cada uno de nuestros movimientos, el lugar se mostraba bastante desierto, apagado y gris para un sábado noche.
Sin embargo, Philip esta animado, el ron con cola de casa ha hecho rápidamente su efecto. Mi cocktail esta rico y emborracha poco. El de Philip sabe a rayos y coloca con solo mirarlo. Podemos intentarlo en otro sitio, pero yo no quiero forzar por esta vez y ya estoy bastante cansado tras mi patética acción en el aeropuerto, cargando inútilmente con mi equipaje de un lado para otro durante horas. Philip necesita intercambiar algo de su fogosidad etílica por calorías para entretener un poco el estomago. Nos decidimos por degustar una currywurst con salsa “brutal” y patatas en un garito cerca de casa.
El martes pasado volví a casa a las 9 de la mañana en unas condiciones físicas y psíquicas parecidas a las de un kilo de carne picada arrojadas y esparcidas por el suelo de una consulta odontológica. Puede ser la edad, sin duda, o la falta de hábito, pero mezclar como mezclo yo a veces, es como cruzar, a ciegas y a la carrera, por una autopista de ocho carriles. Tequila, cerveza, Vodka, ron, y demasiados chupitos de Ramazzoti y Jägermeister para un martes noche. No hay organismo que lo resista. Un suicidio en toda regla para celebrar que terminamos nuestros deberes con el departamento de técnica de la Escuela y que ya entregamos y presentamos nuestro documental.
Pero esta vez no deseo cagarla. He quedado con Dolores a las 9:45 en Leonrodplatz y ella me acercará junto a sus dos amigos hasta el aeropuerto.

Resguardecido bajo la parada del tranvía estoy allí esperando, 5 minutos antes de la hora. La lluvia cae racheada y me cala los bajos de los pantalones. Llevo la misma ropa de ayer. Es como si llevara dos semanas vestido igual, luchando por regresar casa.
Es increíble como se transforma el estado anímico de uno de un momento al siguiente. Durante esos 5 minutos hasta las diez menos cuarto, todos eran pensamientos triunfistas y positivos en mi cabeza:

“Lo he conseguido”, “Ahora sí que sí”, “Pronto estaré en casa”.

Pero al pasar tan solo un minuto de menos cuarto los pensamientos dan un inesperado giro de 180 grados.

“Mierda, seguro que no viene”, “¿Qué cojones hago yo aquí?”, “¿Y si todo no era más que una jodida broma?” “¿Me dará tiempo a pillar el tren al aeropuerto?”, “¿Y un taxi?”…

No, otra vez no, por favor… y entonces aparece el Twingo plateado de Dolores y se detiene cerca de mí. Volvemos al optimismo mientras corremos estúpidamente hacia el coche.

Al llegar a la Terminal 1, volvemos a sentirnos con esa extraña sensación de Deja Vu, como si una de nuestras vidas hubiera transcurrido completamente en ese aeropuerto, en esa dichosa Terminal de aeropuerto, con ese abrigo gris, esa bolsa y esa maleta de viaje.
Esta vez, facturo la maleta con mi desodorante, mi bote de perfume casi terminado y la pasta dentrífica dentro. Esta vez hay tiempo, todo parece estar en orden con mi nuevo billete y los nervios parecen haber desaparecido.

Paso el control de seguridad con los dientes apretados. Les demuestro que mi portátil no es una bomba en contra de la democracia y la paz mundial y entonces me descubro allí, como cabreado por dentro. Me descubro serio, enfadado, molesto por este trámite absurdo, por toda esta parafernalia en nombre de la seguridad que ya todo el mundo adivina y descubre como mera burocracia mercantil y económica. Los aeropuertos, poco a poco, pertenecerán todos a los mismos gobiernos que cambian las leyes para transformar sus concurridísimas propiedades en simples centros comerciales donde explotar y forzar al usuario a un consumo despiadado, mientras, además, se le permite de paso volar. Yo no estoy dispuesto a participar un segundo más en todo este descarado circo. No pienso volver a pagar 3,60€ por un puto café, ni voy a comprar absolutamente nada de estas putas tiendas donde todo te cuesta tres veces más caro y en donde además te la meten por detrás susurrándote al oído no se que de “Disfrute de nuestro Duty free”.

Busco mi taquilla de embarque y me siento cerca. Me apetece mucho un café. Lo necesito, pero hay que ser fuerte. Ya no queda tanto para embarcar. Quizás me tome uno en Mallorca mientras espero el avión hasta Barcelona. Al menos podré consolarme con dejar el dinero en lugar patrio. Aunque, posiblemente, me ofrezcan uno en el avión. Con Air Berlin aún ofrecen algo sin tener que pagarlo durante el trayecto.

Pasan diez minutos de la hora de subir al avión y aquí no pasa nada de nada. Entonces anuncian un retraso de veinte minutos. Mierda. Quiero un café. Me esperaré, veinte minutos no son tanto. No quiero leer. Quiero un café. No quiero pensar más. Estoy cansado. Quiero un café. Me duele la cabeza. Solo quiero apoyar mi cabeza en la ventanilla del avión y volar a casa.
Los dos amigos de Dolores que viajarán conmigo hasta Mallorca, esperan pacientemente. Entonces anuncian de nuevo algo por megafonía:

Debido a un fallo técnico la maquina no esta preparada para volar y no se sabe si hoy se podrá efectuar el vuelo.

Todo el mundo corre a ventanilla. Yo suspiro y trato de asimilar la noticia. Miro a los lados en busca de la cámara oculta. Nos informan de que la avería puede tardar indefinidamente y no nos garantizan que volaremos hoy. Lo más probable es que nos toque pasar todo el domingo en el aeropuerto para después tener que quedarnos aquí otra noche más. La gente esta muy nerviosa. Yo ya voy pasado de tuerca. He vuelto a pagar un billete y resulta que no voy a volar. Se especula que en el mejor de los casos, volaremos hasta Mallorca a alguna hora del día o de la noche y que nos tocará esperar allí otra noche. Yo perderé mi trasbordo en Mallorca hasta Barcelona. Ya no hay duda. Ya no hay más información.

Dentro de dos horas tendrán que darnos algo de beber y de comer. Nada tiene sentido. No me puedo ir, no puedo volar. Estoy atrapado.

Saco 5 € del bolsillo y me voy con la cabeza gacha a por un Latte Macciatto. Me siento con el café en una mesa con vistas a nuestro avión averiado.

De pie, delante de una mesa, se encuentran los pilotos de nuestro avión. Son dos super pijos alemanes vestidos de uniforme. Fuman y beben café, charlotean mientras miran a todo el mundo por encima del hombro.
Juego a leerles los labios:

-La zorra de anoche no quería hacérselo con Peter y conmigo a la vez. Decía que Peter estaba demasiado puesto.

-¿Aun sigue con lo suyo? ¿No lo había dejado?

-Nos metimos cuatro gramos entre los tres, pero Peter ya venía muy puesto de una fiesta de Azafatas. Me contó que venían el y Micha de tirarse a dos nuevas y estaba euforico y bastante agresivo.

-¡Micha es el de Lufthansa? ¿El del golf?

-Sí, el de la madre Saudí. Discutieron delante mío, me calenté y le solté una ostia.

-¿A Peter?

-A Anne, que coños. Si ella y su puto culo de novata no estan por la labor, hay muchas otras esperando.

-Oye, ¿y Hess? ¿Qué pasa con él?

-Esta jodido de ayer. Hizo una fiesta privada de esas en su Villa. No levanta cabeza desde su divorcio. No ha avisado. Han ido a buscar otro piloto. Los de arriba ya están bastante hartos. Tardaremos un par de horas en despegar.

-¿Otro café?

-Voy al baño. ¿Quieres una?

El juego de leer los labios me aburre pronto. Derrotado, vencido, saco el portátil que aún dispondrá de batería durante hora y media aproximadamente. Voy a escribir uno de esos post frenéticos y larguísimos que después nadie tiene realmente ganas de leer en Internet. Tendrá dos partes como mínimo, después ya no habrá batería para más aventura. Quizás si cierro aquí la segunda parte, antes de que ocurra más, se terminará esta pesadilla y podré volver por fin a casa.
Y así, me pongo a escribir deprisa y sin parar, mientras la gente sigue agolpada en la taquilla de embarque pidiendo explicaciones. Quizás, si termino de escribir el segundo post antes de que ocurran más cosas, pueda conseguir vencer toda esta cadena de despropósitos, quizás pueda ponerle un punto y final a este estado de limbo eterno.

Se acaba la batería. No importa, continuo en una servilleta. Escribo como ahora mismo volverán a llamar por megafonía, milagrosamente la avería se habrá solucionado. El vuelo a Barcelona esperará dos horas por nosotros y además me ahorraré todo el viaje en metro y en tren hasta San Cugat, porque a Marc le vendrá estupendamente bien venirme a buscar al aeropuerto. Puedo visualizar el final. No habrá un tercer post. Tampoco un cuarto post. Estoy en la bañera. Lola resopla tranquila a mi lado, tumbada en el suelo. Estoy en la bañera. Estoy en la bañera…

Lola mordisquea la servilleta y yo por fin sonrío con mi cuerpo desnudo entre la espuma, descansando en el interior de la bañera.
Quiero volar. Quiero volar. A veces inventarse un final e invocarse a él puede funcionar. A veces podemos adelantarnos a los acontecimientos y ponerle un final al post de nuestras vidas. Simplemente hay que creerlo. Creerlo e intentarlo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

18/11/2006 13:32. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 2 comentarios.

QUIERO VOLAR (Parte 1º)

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Entro al piso de Philip, el aún no ha llegado. Tengo la moral alta y voy bastante acelerado. La última visita a la oficina de Quirin y Max, hace ya unos meses, fue algo extraña y desesperanzadora. Salí de allí con cierta sensación de desgarro interior y un desasosiego pegajoso y pesado. Esta vez fue todo lo contrario. Además, me alegraba con la idea de verme pronto sacando a Lola a pasear y disfrutando de unos días de tranquilidad en casa. Lucy, lamentablemente, no me espera allí porque esta en Baltimore visitando a su hermana y no volverá hasta dentro de varios días.
No queda mucho para las cinco. Pongo agua a calentar, una sartén al fuego, corto cebolla, la mezclo con la carne picada que compré el otro día en el Plus. Preparo una ensalada. La pequeña nevera del pisito de philip enfría demasiado. La lechuga esta cristalizando.
Philip llega acompañado de Carmen, una colombiana que estudia dirección de arte y a la que acaba de conocer en la Escuela.
De donde comen dos, comen tres. Yo como bastante a la carrera, aún no he hecho la maleta. Tengo casi una hora de metro hasta llegar al aeropuerto.
A las cinco y cuarto ya me he despedido y salgo por la puerta.

Cojo el metro dos estaciones hasta la Hauptbahnhof. Allí me dirijo hasta el tren de cercanías. Voy con el tiempo un poco justo. En el andén se apelotona demasiada gente. Enseguida noto que algo no va bien.

“Bueno, es sábado, quizás sea normal” Pienso.

El próximo tren al aeropuerto sale en doce minutos. Tengo un billete que me permite viajar por el centro hasta el lunes, es un Wochenkarte. No se como hacer para ahorrarme las estaciones que este billete me cubren. Tendría que salir del tren en Ostbahnhof y picar allí con un nuevo billete. Perdería el tren y me tocaría esperar al siguiente. No me queda tiempo para eso. No tiene sentido. Compro un nuevo billete. Me gasto 9,60 €.
Pasan 10 minutos e, inesperadamente, se apagan todos los paneles indicadores. La gente se miran los unos a los otros. Una voz en megafonía anuncia algo en un tono inteligible. No pinta nada bien. Agentes de seguridad reparten explicaciones. Me acerco y pregunto. Ha habido un accidente y se suspenden todos los trenes.
A duras penas, entre el caos, consigo entender el consejo que necesito. Si voy con el metro U5 hasta Ostbahnhof, allí quizás pueda conseguir coger el tren que va al aeropuerto. Corro con mi bolsa y mi maleta por las escaleras arriba. Atravieso la estación central. Esta abarrotada de gente. Comienzo a sudar. Bajo unas escaleras. Subo otras. Llego al metro. Busco el andén correcto. El próximo metro llegará en 9 minutos. Son las 17:45. Hago cálculos. Necesitaré 50 minutos para llegar. Mi vuelo sale a las 19:15 y debo estar una hora antes. No tengo ticket aún. Solo un código que me apunte de Internet. ¿Dónde esta el papel donde lo apunte? No lo encuentro por ningún lado. No importa. Otras veces he sacado el billete únicamente con el carné de identidad.
Llega el metro. Esta abarrotado debido al caos de los trenes. Cada parada de estación dura el doble. Gente apretándose, las puertas que no cierran. Miro el reloj una y otra vez.
Llego a Ostbahnhof. Corro por las escaleras. Llego al andén correcto. El próximo tren es el que va al aeropuerto. Son las 18:05. Llega un tren pero no dejan entrar. Llega otro y sucede lo mismo. “Bitte nicht einsteigen” Se apagan los paneles de información, pero por megafonía anuncian mi tren. Sin embargo, los minutos pasan y este no llega. Son las 18:15. Un alemán con una maleta me pregunta si también voy al aeropuerto. Le propongo coger un taxi a medias. El tiene un cuarto de hora más y el billete ya sacado. Aún así, esta nervioso. Vuelven a anunciar nuestro tren. Llega, pero va en otra dirección. Tengo ganas de matar a alguien. Por megafonía anuncian entonces nuevas órdenes. Para ir al aeropuerto tendremos que cambiar ahora de andén y coger el próximo tren al aeropuerto desde allí. El alemán me mira y yo niego con la cabeza. Ese tren, si es que por fin llega en el otro andén, tendrá que atravesar de nuevo toda la ciudad para ir por el otro lado hacia el aeropuerto. Desde donde ahora nos encontramos, esto significaría algo más de una hora. Demasiado tarde para los dos. Sobretodo para mí.
Corremos con las maletas escaleras abajo. Buscamos la salida. Y allí un taxi. Miro el reloj. El Taxi ya solo me podría salvar si mi vuelo sale con algo de retraso. Es una putada. Es una locura. Tengo que intentarlo.
Un taxi pasa por el otro lado de la calle. Doy un grito y corro hasta la mitad de la calle. El taxi para. Pregunto cuanto cuesta el taxi desde allí al aeropuerto. Serán 25€ y necesitará una media hora. Entramos dentro. Le digo que necesito que llegue en veinte minutos o el viaje no me habrá servido para nada. Esta dispuesto a intentarlo. Pero llueve, es sábado y el tráfico es terrible. El alemán va sentado adelante y charla tranquilamente con el taxista. Yo voy detrás, resignado, sin ninguna gana de estarlo.
Es de noche y todas las canciones que provienen de la radio del taxista parecen querer burlarse de mi situación. Un niño rubio me enseña la lengua desde la parte trasera de un coche familiar. La música se entrelaza a los chasquidos de la otra emisora del taxista donde la voz de cincuentona bavara anuncia insistentemente la clientela del teletaxi. Ya van 49 € y aquí nadie se inmuta. Yo estoy retorciéndome por dentro.

-Dije que costaría unos 55 €.
Contesta el taxista a mi queja. Al final son 58 €, le doy 27€ al alemán y salgo corriendo. El taxista me firma una factura para poder reclamar sin yo siquiera pedirlo. Sabe que solo un milagro podrá conseguir que yo coja ese vuelo.

Air Berlin, Terminal 1, estoy bien. Son las 18:55. Tiro de mis maletas por toda la Terminal 1. No hay nadie a la cola. Un señor bastante enjuto y con cara de haber recibido hordas enteras de collejas en los recreos de su etapa escolar, me mira como si yo estuviera mal de la cabeza.

-Eso es imposible. Hoy no tenemos más vuelos con Air Berlin. Acompáñeme.

Le acompaño ante otro mostrador donde dos jovencitas me atienden. Me piden la confirmación. Ya no tengo la nota donde lo tenía apuntado. Pero se que salía a las 19:15 Munich- Mallorca- Barcelona.
Una de ellas mira en otras compañías. A las 19:30 vuela Lufthansa en vuelo directo a Barcelona.

“Mierda, eso es, me he equivocado y vuelo directo a Barcelona”

Son las 19:05. Les pido que llamen a Lufthansa para avisar. Pero las taquillas están en la Terminal 2. Salgo corriendo con las maletas. Bajo unas escaleras mecánicas, corro por los pasillos. Me paro respiro. Continúo a la carrera. La Terminal 1 no termina nunca. A la derecha, recto, a la izquierda, más escaleras. Salgo del edificio. Me paro, respiro. Continuo, entro en otro edificio, subo unas escaleras. Pregunto, corro por un pasillo. Sin aire llego a una taquilla. Una mujer me atiende. Le doy el carné de identidad y trato de explicarme a duras penas bajo la respiración entrecortada. Ella sonríe y me pregunta si llevo líquidos en la maleta. Saco el neceser y extraigo un bote casi vacío de Massimo dutty, un bote de pasta dentrífica ya prácticamente en las últimas y un bote de desodorante. Lo coloco todo encima del mostrador.

-Todo lo llevo como equipaje de mano. No hay tiempo. Aquí se quedan. Solo quiero coger ese avión.

Ella me busca en el ordenador. No estoy. Lo intenta con mi apellido. Solo con el nombre. Segundo apellido. Miro el reloj. Son las 19:18. Me manda a checking. Subo unas escaleras. Vuelvo a correr. Se me cae el tubo de pasta dentrífica. No importa. Me pongo a una cola. No hay tiempo. Me cuelo. Un oriental gesticula y se queja en silencio. La mujer me busca en su ordenador. Mi nombre no esta. No puede ser. La mujer mira el bote de desodorante. Después me mira allí, todo sudado. Supongo que piensa en descargármelo entero y sin piedad. Yo busco el papelito dichoso donde anote mi número de reserva y el número del avión. Ha desaparecido. No lo llevo encima. Llamo a Philip por teléfono. Le doy mi clave de email. Philip chequea mi cuenta. Me repasa toda la lista de emails.

“Mierda tengo bastantes mensajes por contestar. Vaya, no me tengo que olvidar de…”

Philip encuentra la confirmación de mi compra por Internet. Mi vuelo era con Air Berlin a las 11:50 de la mañana. Me equivoqué al apuntarme la hora en aquel papelito que ya ni siquiera encuentro.

Descubrir que uno ha hecho el imbécil de forma gratuita y soberana es una sensación contradictoria, una mezcla de resignación, de rabia y de una turbadora paz interior que le aturde a uno importantemente.

No hay asientos libres para hoy ni mañana con Lufthansa. Cojo mi desodorante, la colonia, la maleta y mi bolsa y vuelvo a bajar las escaleras. Con cara de poker regreso a la Terminal 1. Recojo del suelo la pasta dentrífica. El camino se me hace más largo.

Llego de nuevo a las ventanillas de Air Berlin. Una de las chicas ha cambiado, la otra me mira expectante. Efectivamente encuentran mi nombre entre los pasajeros del vuelo de por la mañana. Se me ofrecen entonces dos maravillosas posibilidades de continuar con esta putada:
Comprar de nuevo por 130€ un vuelo para las 6 de la mañana o por 180€ uno a las 11:50, en cualquiera de los casos me tocará esperar toda la noche.

“Podía haber sido aún peor” “Sí, sí, muchas veces ya no hay plazas en varios días”

Apuntan ellas con una sonrisa. Yo no puedo pensar. Necesito sentarme un segundo. Ellas además me informan de que cerrarán en varios minutos y me tengo que decidir ya. Yo les ofrezco a cambio un descalabro con aspiraciones a sonrisa y me derrumbo en un banco a pocos metros de donde están ellas.

Son las 19:48. Si quiero coger el avión de las 6:00, tengo que quedarme en el aeropuerto diez horas esperando. No hay trenes hacia el aeropuerto a las cuatro de la mañana. Después viajar durante horas, volver a esperar y embarcar en Mallorca… buff.
Si pago cincuenta euros más puedo coger el de las 11:50 e ir a dormir donde Philip una noche más.
Llamo a Philip y me anima naturalmente a que coja este último.

Vuelvo a situarme en taquilla. Una de las dos chicas me pregunta si hablo español. Resulta que ella es mallorquina y se llama Dolores. Dolores me cuenta que unos amigos suyos que están de visita también cogerán el mismo avión de las 11:50 a Mallorca. Ella termina en diez minutos y se ofrece a llevarme con su coche hasta Munich y mañana recogerme en Leonrodplatz y llevarme al aeropuerto con sus amigos. Compro el vuelo inmediatamente y ellas terminan su jornada de trabajo.
La compañera de Dolores, mientras vamos en busca del coche, me confiesa que una situación parecida a esta es impensable entre dos alemanes. Me pregunta si los españoles siempre nos ayudamos entre nosotros. Yo no se que opinar al respecto. Mis pies están cargados como dos cañones de barco. Me duele la cabeza.

Entro al piso de Philip. Dejo el abrigo, las maletas, me quito las playeras. Philip se ríe y chocamos los cinco. Han pasado cuatro horas, me he gastado más de 200 €, es sábado por la noche y aún sigo en Munich.

-Philip, necesito una cerveza.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

LA COLMENA

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Me he levantado.
He colgado con una pinza de plástico mi alma boca abajo, para dormir acurrucado en las estaciones de metro de ciudades que no existen. He vomitado trocitos del pasado en un lavabo nuevo y he abierto puertas ajenas con unas llaves que encontré una noche en una maceta azul.
Pero no soy yo quien no descubre los libros de las oportunidades a tiempo. No soy yo quien siempre lleva consigo las zapatillas de casa en sus sueños. No soy yo quien llega tarde a las cosas hermosas, ni quien pierde para siempre a un amigo en el mar. Yo solo soy una mancha, un blackout en una mentira disfrazada de vida. Solo soy una ventana más en un edificio infinito, abierta al mundo que habita dentro de mi cabeza.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

13/11/2006 13:09. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

MILATI

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Un techo gris de nubes, una incisión profunda, un asiento en primera, una camisa de segunda, un tercero de bronce, un cuarto cerrado con llave, un quinto con ático y un sexto sentido para no perder el sinsentido de no conocernos mejor y cruzarnos así, sin más.
Buda murió de hambre, con los ojos hinchados en sangre, sentado en una taza de roble, en un water de ministro.
Música oriental, agua con gas y las repetidas reverencias de Milati, una chinita de formas y modales exquisitos.
Sentado en un sillón de cuero, callo y aguanto la mirada, mientras mi reflejo no para de hablar un solo segundo. Con el pensamiento, mientras, persigo un rastro sospechoso, desconocido, un sendero inventado por puercos amaestrados.
La puerta esta abierta, pero mejor no la atravieso, por prudencia. Un susurro al oído me muestra un escudo protector, hasta ahora invisible. Descubro entonces un botón escondido, una estadística sin nombres, una espera con sabor a jeroglífico y a café con demasiada leche.
Sonrisas talladas en estrellas fugaces huyen de mi cielo, me recriminan mi imperdonable falta de ambición. Berlín apaga entonces sus luces y me cede una gentil carrerilla, me permite el paso y me da una gris palmadita en la espalda. Yo doy la bienvenida a un nudo en la garganta, a una lazada en el estomago, a un roto en el vientre y atravieso de un salto el Spree, para estrellarme contra un “Hola, ¿como estas? sin prefijo, sin receptor, sin sentido.
Hoy soy como un ascensor sin destino, colgado, suspendido, anclado en un entrepiso. No subo, no bajo y la música de sintonía ameniza mi estúpido letargo.
Buda murió esperando, con sus labios untados de melaza, para el disfrute de las moscas orientales y los fumadores de puros cubanos.
Lagrimas de soja, sollozo contenido y minúsculo el de Milati, que, con el cargador vacío por las noches solitarias de arroz y Wahaha, me ofrece su última sonrisa, agradecida, por abandonar tan educadamente su mundo, así, en silencio, sin preguntar. Yo me agarro a mi propio mundo, al contagio de su guiño, y escupo el sabor de las despedidas por conveniencia. Pillo un taxi, pido más cafes y me guardo todas las propinas para comprar en el aeropuerto sellos con Buda dentro. Aún falta un buen rato para embarcar, no importa cuanto, mientras, y sin que tú lo sepas, Milati, devolveré por correo todas las noticias del mundo que no sean capaces de hacerte sonreír de nuevo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006


05/11/2006 12:36. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

AUDIENCIA HAPPY

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Cierro los ojos y nieva, mientras Philip y yo editamos sin pausa un documental para la Escuela en una habitación de cristal.
Un Kebap con mucha salsa de yogurt, un colchón en el suelo, “Calle 13” en la radio y una visita atrasada al reino de los ángeles dorados. Mañana madrugo para volar a Berlín.
La mirada del “Che” vuela alto y en Munich hace un frío del carajo. Busco una isla entre la niebla, una terapia sin quiste, un réquiem al abismo, un pasaje al mejor de tus sueños, una formula sin inventor, una jodida señal sin sorpresa.
Mañana se borrarán las huellas, se entrelazarán la vías y se reescribirán, caprichosamente, los capítulos de la nueva temporada en la serie de mi vida. Yo soy lo peor de toda mi audiencia y ya he encendido el “Emule” por si acaso.
Todo ocurre con naturalidad, sin forzar las cosas. Ya lo sé. No existe nada más épico que engullir la última esperanza con una sonrisa, mientras descubrimos que la felicidad es lo más parecido a comenzar a disfrutar de nuestras victorias, aunque sea apretando los dientes y reciclando todas nuestras derrotas.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006


04/11/2006 00:37. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

CONDENADOS A VOLAR

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No puedo controlar el vuelo. Lo hago sin alas, huyendo con miedo de algo que ya olvidé, pero que aún me persigue, incansable.
No hay escondite, para los cuerpos momificados por el hastío de no despertar nunca. No despertar para evitar vivir más allá de nuestras propias celdas inventadas. Estoy condenado a levitar con el viento, a subir, a bajar, sin superar nunca este vertigo a la altura, el vértigo de desconocer mi destino, el final de la caida.

Iván Sáinz-Pardo
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19/10/2006 12:10. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

POST PARA NADIE

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Un soplo al oido, como un murmullo inventado.
Apareces para aliviar el desmayo, el vacio, el coma profundo. Tu alivio tiene forma de marea alta. Tu sonrisa salta el gran charco e ilumina mis dias de oficina, la rutina acolchada, desparramada por mis grietas. Apago los pitidos de alarma y abro la ventana para provocar la corriente de tus promesas. Quito la música para embalar con trocitos de mi alma cada una de tus palabras y sonrio sin proponermelo, sin esfuerzo alguno.
Las historias bonitas, a veces, tienen finales tristes, otras no, pero siempre se vuelven a apagar las luces y nuestra esperanza nos abre los ojos a una nueva historia. Pero tú escribes a solas el guión y me atenazas con engaños y falsas esperanzas, escondes las reglas del juego, monopolizas la aventura para conspirar la gran mentira. Me aplazas, me aparcas, me retrasas, me recolocas a tu gusto y manera con tus promesas sin moverte un centímetro hacia mí.
Desapareces. Me abandonas, me dejas succionada, seca, vacia. Me cortas las alas y caigo sin remedio. La marea ha bajado, pero nunca desaparece del todo. Esta me deja aquí sola, anclada en la orilla de mis días sin ti como complice, junto a nuestros planes medio enterrados, desangrados, inertes, en la bahía muerta de una historia que no estas dispuesto a terminar.
Me dices que la vida es un viaje solo de ida y que sin juego, sin riesgo, sin promesas, sin sueños...el amor no tiene sentido. Y aunque ya no soy una adolescente, contigo me dejo vender la moto más bonita del mundo.
Vuelves y vas, me arrastras y me abandonas y yo que termino por no soportar tanto dolor, lloro de rabia para atraer de nuevo el desmayo, el vacio, el coma profundo. Mientras todo se apaga, enciendo de nuevo la radio:

“…tú juegas a tenerme, yo juego a que te creas que me tienes,
serena y confiada, invento las palabras que te hieren,
tú juegas a olvidarme, yo juego a que te creas que me importa...
trataré que no tenga ningún sentido,
como no ha tenido sentido, tanto sinsentido junto.”

Hay canciones que parecen buscarnos, esperarnos, perseguirnos. Sin claudicar espero un soplo al oido, un soplo inventado, con la esperanza ahora de que sea de otro, de aquel que si sepa verme y encontrarme atraves del espejo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006


11/10/2006 00:38. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

NADA

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Me tembló el pulso menos de una décima de segundo y un terremoto infinito derribó toda esperanza de volver a creer en la verdad. Nadie escuchaba, las estrellas acariciaban con cierta desgana la cresta del tsunami y las mentiras, mientras, jugaban a ser hermosas sirenas seduciendo mi respiración. Tras el boca a boca, abrí mis ojos, vomite tu veneno y entendí, que nada de lo que un día creí, continuaba ya esperando por nosotros.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

22/09/2006 02:37. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

SOLOS

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-¿Qué haces aquí tan solo?

-Espero.

-¿Esperas?

-Sí.

-¿A alguien?

-No.

-¿A algo?

-Un milagro.

-¿Un milagro? Pero los milagros no existen.

-Tú tampoco, y estas aquí, por eso se que puedo continuar aqui solo, agarrado a la esperanza.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

06/09/2006 12:07. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

NO QUIERO UN RELOJ

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No quiero un reloj para despertar, ni para medir mis espacios. Prefiero una báscula de sueños, para engordar en dicha y cumplirlos todos.
El tiempo nos separa, a cada esquina que tu arquitectura inventa. Nos une la vida, mientras nos buscamos por calles concurridas y dormimos juntos las heridas.
No quiero un reloj para despertar, por si ha salido el sol y ya no sigues a mi lado.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

23/08/2006 12:18. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

LA RUTA DE LOS DINOSAURIOS

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Mi vida es un museo paleontológico sin visitantes, donde se exponen en vitrinas de cristal mis silencios. Mi vida es un edificio abandonado, adherido a un hospital de guerra para el dolor de huesos y el coma profundo de mis noches huérfanas de sueños. Mi vida es un viaje único, sin mapas ni autopistas, y las huellas que dejo, no son fruto de mi forma, ni del rastro delator de mi estancia, sino de la forma cambiante de todo lo que siento, delatando el paso de mi tiempo, que se agota, finito, como el último aliento de un peregrino.
Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

07/08/2006 21:17. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

VOLAR

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Volar estresa mucho. Cargar con las maletas y esa sensación todo el tiempo de que perderemos el avión. Mirar continuamente el reloj y comprobar, compulsivamente, una y otra vez que el DNI y nuestra tarjeta de embarque no han desaparecido como por arte de magia de nuestro bolsillo. Pagar a regañadientes casi tres euros por un café con leche y tener que llevarte las maletas contigo hasta para ir al retrete.
Comprobar que existe una ley no escrita que dictamina que, de existir la posibilidad de tener un bebe a bordo, lo han de sentar siempre por tu zona, para que así este nos amenice con sus berridos histéricos nuestro viaje. Y no, no podrás de todas formas dar una cabezadita, porque para evitarlo, esta además esa estridente campanita que anuncia cada mensaje de micrófono a un volumen de infarto de miocardio.
A la ida, nos abrochamos el cinturón pensando en un abanico de posibilidades, en nuestras expectativas frente al viaje, en todo lo que planeamos hacer allí donde nos dirigimos. Desde nuestro asiento, sobre esa butaca donde nos aprietan molestamente las rodillas contra el asiento de delante, vemos pasar al resto de la tripulación en busca de sus asientos. Por fin respiramos hondo y jugamos a nuestro juego favorito. Especular con la posibilidad de adivinar quien será el que termine por sentarse a nuestro lado. Y es así como nos volvemos a fijar en el pivón aquel que ya descubrimos antes en la cola de embarque. Ese pedazo de mujer que ahora se dirige por el pasillo en nuestra dirección buscando su número, y pensamos:

-¡Aquí!, ¡aquí!, ¡aquí!…

Hasta que lamentablemente pasa de largo nuestra posición.
Entonces comenzamos a bajar un poco el listón y pensamos que esa morena tampoco esta nada mal.

-¡Aquí!, ¡aquí!, ¡aquí!…

Y se sienta cuatro filas delante de nosotros.
Bueno, pues, espera… quizás esa otra que viene por allí detrás… Es bastante fea pero, pero… pero vaya par de domingas.

-¡Aquí!, ¡aquí!, ¡aquí!…

Nada, no hay suerte y parece que ya no queda nadie. Entonces, aparece al final del pasillo esa señora gorda, sonriente y sudorosa, embutida en una camisa de flores prácticamente empapada.

-¡Aquí no!, ¡aquí no!, ¡aquí no!…

Y cuando pasa de largo, somos nosotros quienes sonreímos y quienes nos quitamos el sudor de la frente. Estamos tan ensimismados en nuestra entupida lotería, que ni tan siquiera nos hemos dado cuenta de que un tipo lleva detrás nuestro un buen rato esperando pacientemente, rogándonos para que lo dejemos pasar y ocupar el asiento.
Con el misterio solucionado, ya solo queda comprobar que nuestro nivel de ingles aún sigue amodorrado en algún rincón oculto de nuestro cerebro, comparando los textos dobles en ingles y español de esa revista que encontramos frente a nuestro asiento. Mientras, ignoramos la coreografía de seguridad de la azafata, ya que total, todo el mundo sabe que aprender todo esa parafernalia de la mascara y del chaleco salvavidas tiene, en el caso de un accidente aéreo, tanto sentido como un curso de paracaidismo en el Titanic.

Después, uno ya, durante el despegue, piensa como cada una de las veces, en la muerte. En todo lo que aun no hemos hecho, en que pasaría si algo pasara mal y nos estrelláramos. Uno no puede evitar rememorar todas esas películas de catástrofes, o todo eso de lo del 11 de Septiembre. Por nuestra cabeza circulan imágenes como el de la turbina destruyendo la habitación de Donnie Darko, motores ardiendo, cabinas desgarrándose y asientos saliendo disparados por el aire como en “El Club de la lucha”. Que horror, pensamos y nos agarramos bien al apoyabrazos, mientras recordamos la escena de aquel avión bajo la tormenta cayendo en picado en esa peli donde Tom Hanks, después, termina por convertirse en un naufrago.
El avión coge altura, todas las cosas se hacen pequeñitas desde la ventanilla y el bebé que hay sentado delante tuyo comienza a llorar.
¿Quien dijo que volar es estresante? La película esa del naufrago nos ha salvado definitivamente el vuelo. Ahora tenemos dos horas enteritas para poder fantasear e imaginarnos completamente solos en una isla perdida con aquel pivón despampanante de antes.
El tipo que viaja sentado a nuestro lado tose y se extraña un poco al descubrirnos allí, con los ojos cerrados y esa extraña sonrisita.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

17/05/2006 13:50. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

EL CEBO

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Me miré el piercing y descubrí un sedal. Entonces, en la oscuridad, pude ver como algo enorme, con dientes como estacas, se deslizaba velozmente hacia mí. Aquel buceo no era casual. Torpe descubrimiento, para ser el último.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

23/04/2006 23:45. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

MIS AUSENCIAS

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Siéntate y espera. Espera en tu silla, aunque sea la única y no conozcas a nadie.
Susurra palabras que corran de espaldas, en busca de un abrazo imposible. Piensa en mentiras, originales, piadosas y entretenidas, para dejar transcurrir el tedio y la tristeza de no volar de la mano con tus sueños. Degusta los sonidos de la calle y los de la locura, para permanecer sentado y poder a la vez escapar del mundo. Para seguir creyéndote invisible, para seguir creando sombras con el cuerpo y ausencias con el alma.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

ECLIPSE CON HIELO

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Pensaste que el sol se apagaba y con esto, el final de todo tu mundo. Sentiste estropearse el licor de tu existencia, tu sangre aguándose con el deshacerse de aquellos estúpidos cubitos de hielo. Te sentiste olvidado, derramando, ignorado y decidiste abandonar enseguida. Claudicar de una vez por todas, para no aceptar más la realidad de sentirte pestilente, tibio, insulso, vil brebaje; y por no prolongar ese absurdo echarse a perder allí encima de la jodida mesa de aquel tugurio universal.
Ya era tarde, lo vaticinaba el silencio y el eclipse singular de un limón flotando, oxidándose, en tu cerebro.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

07/04/2006 23:22. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

EL SILENCIO DE DÁNAE

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Dánae calla, en sumisa resignación por eludir su destino, por encapricharse, una vez más, en la búsquedade de la ternura. Dánae calla, arriesgándolo todo, transformándose en piel de otro cuerpo, en cuerpo de otra alma, para huir, impoluta, ajena al estupor del macabro silencio que la aprisiona. Y con mesura, me regala sus pisadas, que no son de despedida, sino de viaje acompasado por su planeta de plástico. Desaparece ante mis ojos, dejando tras de sí, únicamente las huellas de una ensoñación perseverante y estoica, en el empeño de recordarme, siempre y cada una de las veces, que la vida se vive antes, se vive después, pero sobre todo, se vive ahora.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

EL CAJÓN

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La ventana estaba entreabierta. Ella fue como cada mañana a mirar dentro del cajón. Pero había perdido su contenido en un sueño. Allí dentro ya no había nada.

-¡Lo mejor esta por llegar! Exclaman a gritos desde la calle.

Un día soñó que al despertar ya no había ningún cajón. Por la mañana, de nuevo en la realidad, descubrió que su mundo había desaparecido. No había ventanas y las cuatro paredes de su nuevo hogar eran de madera.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

16/03/2006 00:50. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

MIEDO

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Un día, tu cuerpo tiembla como un trampolín. Sabes que algo dentro de ti ha perdido definitivamente su equilibrio natural. Las tripas se retuercen, sientes vómitos y leves mareos. No puedes pensar con claridad, ni comer, ni concentrarte en lo que haces. No puedes evitar el vértigo de sentirte vulnerable, impotente ante la realidad de ser un mero espectador mientras tu vida entera se tambalea. Pero sabes que, cada una de las veces que consigues salir de nuevo a la superficie, sonriente, esa sensación siempre termina por desaparecer, para volver de nuevo a respirar feliz, para, una vez más, desear arriesgarlo absolutamente todo, como al principio, como siempre.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

TODOS LOS NIÑOS ESTAN LOCOS

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Hoy me siento tan incierto como un acierto casual. Siento la soledad del adiós que golpea sin avisar, del escorpión rodeado, del maquinista esperando en la vía muerta. Escribo rodeado de cicatrices, de marcas perecederas. Sorbo el café, acompañado por las huellas de todas aquellas palabras necesarias que nunca nos dijimos.
La repetición que menos me gusta es la que suena siempre a algo nuevo. Esa que cuenta que la locura se cura con la edad. Que los adultos son como la tos enferma vaticinando el final.
Hoy me siento solo, pensando en los días que nos separan, en los días vacíos que ahora juegan a las cartas en el jardín. Que apuestan con esos otros días que ya se transformaron en inquilinos de nuestra casa y que nunca se cansan de perder.
Dormimos pegados, como dos niños dementes, criando plantas exóticas a oscuras, para alimentar todos los sueños que ya no recordamos. Y la luz infinita regresa cada mañana, cuando tú perdiste tus gafas de sol, a propósito, para que las encontrase cualquier otro. Y es que, un buen día, decidiste repartir tu suerte con desconocidos, tu espacio interior con muebles ajenos.
Sabes que nunca conseguirás alargar la noche lo suficiente. Al menos no tanto como para lograr apagar el sol para siempre. Tú caminas con los ojos cerrados y yo nací ciego. Todas las decisiones que no tomamos mientras duraba nuestra música, serán ahora una fotosíntesis eterna, una sintonía extraña, una mudanza al cielo, alargándose, implacable. Sin un esfuerzo verdadero, honesto, nuestra felicidad se encarnará en la sonrisa de un Dios en el que no creemos; en la sonrisa forzada de un Dios confirmado en su puesto, justo un momento antes, de su inevitable despido.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

22/02/2006 00:10. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

DERRIBADO

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No abrí tu carta.
Hoy no tengo respuestas para nadie. Ya no tengo combustible. Doy vueltas sin sentido. Soy un avión sin ventanas. Soy un avión sin pilotos, sin azafatas, ni pasajeros. Soy un avión sin pista de aterrizaje. Caigo en barrena y tatúo el cielo que tú un día te inventaste para ambos. Sin yo pretenderlo, ahora lo marco y lo divido en dos partes.
No abrí tu carta. Pero, ¿Sabes? Ya tampoco importa.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

11/02/2006 03:48. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

CEMENTERIO DE ELEFANTES

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He emprendido el regreso, hurgando en la noche, como un salvaje enloquecido, acechando, robándole momentos extraños al alba.
Camino solo, cansado, entre las ruinas de tus labios, persiguiendo el gemido de nuestras almas dispersas, desahuciadas, a la deriva. Tus ojos fueron siempre como ventanas en el desierto de mis días más secos.
Todo sucedió demasiado deprisa.
Lo que nos une nos divide, para transformamos en meros daños colaterales de una guerra que nunca nos fue ajena del todo.
Busco un alivio milagroso con sabor a días felices para esta herida abierta. Trato de seguir nuestras pisadas, recuperar todo lo andado. Atravieso los restos de nuestra propia civilización, extinguida. Presencio con horror el genocidio de nuestra complicidad, nuestras palabras de amor convertidas en trémulos cadáveres. Los huesos blanquecinos de aquella antigua magia.
He llegado. Es la ley de marfil. Tan solo queda esperar, eternamente.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

04/02/2006 17:05. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

MI DESIERTO

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-Me has despertado. ¿De que te ries?
-¿Me hacen cosquillas.
-¿Quienes?
-Hay una caravana de camellos y beduinos recorriendo mi vientre.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

REGALO DE NAVIDAD

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Las estrellas disfrazadas en su propio carnaval celeste, con la luna como testigo accidental, ignorada por todos, llorando su plata invisible por las mejillas de la ciudad. Calles maquilladas, luces de neón, compras impulsivas como bálsamo prefabricado, portales repletos de limosnas por llegar.

Observo cada nueva Navidad desde el mismo escaparate. Ante mí, circulan manadas de sonrisas de plástico, orientadas por rutinas consumistas de desilusión.
Los capullos motorizados dando su mejor do de pecho, especialmente alterados, esclavizados y ebrios por insulsas comidas de empresa.

Esta prohibido ser adulto en Navidad. Los villancicos se venden como politonos y desde Oriente ya no premian la buena voluntad de los niños de Occidente. Hay guerra Santa declarada y los tres reyes pertenecen a Al-Qaeda.
El papa Noel, fumando un Camel, se detiene un momento ante mi pobre escaparate y se ríe de mí. Es un informático desempleado, un tipo paseándose con desgana, ofreciendo caramelos caducados bajo una barba falsa. Un memo que únicamente sirve para bajarse fotos pedófilas de Internet y promocionar subliminalmente la Coca-Cola.

Entonces pasas tú. Me ves y me sonríes, y yo, desde el otro lado del cristal, te grito:

-!La Navidad no existe! Cómprame ahora, regálame, aunque cueste mucho más. No podré aguantar hasta las rebajas.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

26/12/2005 12:51. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

SIN ANESTESIA

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El experimento continua.
Desde el cielo, la tierra es hoy un cráneo abierto, un cerebro algodonado, iluminado por una sala de operaciones desierta.
Este avión disecciona las nubes inteligentes, extirpa la tristeza y la fealdad humana, con alarmante torpeza, a la voluntad y bajo el comando de un piloto que, inerte, ajeno, dislocado en una sonrisa sangrienta, sueña con no estar muerto.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

23/12/2005 01:36. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

S.O.S

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En los ferrocarriles, camino a casa, leo a Michel Houellebecq, mientras escucho en los cascos “Carta a tus catastrofes” de Love of Lesbian y un tipo, con el pelo mal cortado y un bigote de aspecto totalmente postizo, juguetea delante de mí con un movil. Teclea y a la vez me mira como queriéndome decir algo.
Me quito los cascos y el aprovecha enseguida:

-Un movil sin cobertura es como un alma sin cuerpo, ¿no crees?

-¿Perdone?

-Si fuese un poco más cabron te contaría ahora el final de tu libro. Pero soy muchas cosas antes que mala persona.

-¿Ya se lo ha leído?

-He leído muchos. Los suficientes para un hombre como yo sin demasiada ambición.

Una señora me mira con complicidad, el dialogo de besugos no pasa desapercibido y el hombre continua hablando a un volumen como si el que llevara unos cascos invisibles puestos fuese él.

-Nuestra memoria no es perfecta, eso nos hace perfectos pero me cuesta seguir los pasos de mis deseos, empiezo a jugar en el tablero y acabo como un exhibicionista, esperando con mi ficha detrás de un arbusto.

Me fijo en un tatuaje que asoma por su cuello. Se termina de ver la letra “S”. El hombre advierte mi interés y se baja el cuello de la camisa.

-Estuve en la cárcel encerrado y acusado de casi todo. Ahora soy ex de casi todo y libre.

En su cuello se puede leer tatuado: “S.O.S”

-¿Te has fijado en esta señora gorda de aquí al lado? Nos mira como rechazando, pero en el fondo esta agotada de rechazar su propia vida.

La señora de antes, se da por aludida y trata de evitar mostrar la evidente rojez de su rostro ante el descaro y la desfachatez del hombre que, a continuación, se inclina hacia mí y baja algo el tono como buscando intimidad.

-Algunos se atreven a juzgarme como loco, unicamente porque no puedo ni quiero ocultar mi lucha contra mis adicciones favoritas. Las cicatrices hablan por si solas. He sido ludopata, pero de los buenos: casinos, tragaperras, cartas, apuestas…
He sido cleptómano, adicto a drogas de todos los colores, al sexo en Internet, a las casas de putas, a los contactos de revistas guarras, he metido mi polla en coños infectos de nacionalidades que antes ni siquiera conocía. He sido comedor impulsivo, noctámbulo, adicto al teletienda, he cultivado todo tipo de fobias y paranoias para al final volver exactamente al mismo sitio.
Ya estoy limpio. Bueno, la cleptomanía es aún algo pendiente.

Me señala el movil que tiene entre las manos.

-Este movil lo robé hace dos días. Desde entonces ando mandando mensajes a números desconocidos, así, al tun, tun… Aún queda saldo para un último mensaje.

El tipo al ver mi cara de incredulidad apunta:

-No te preocupes, tus pertenencias están a salvo, esto ha sido solo una recaída tonta.

Yo sonrió y le pregunto:

-¿Y que es lo que escribes en esos mensajes?

El me mira y me devuelve la sonrisa. De cerca su bigote da una apariencia aún mas falsa. Entonces pregunta:

-¿Que mandarías tú desde una isla llena de zombies?
Fíjate, vivimos en una sociedad donde los padres no tienen tiempo ni fuerzas para educar a sus niños, a la deriva y solos ante las descontroladas programaciones televisivas y el Internet. Victimas de la desesperanza, abandonados ante el ataque y la presión mediática. La calle llena de jóvenes, aliados al hachis, alcoholicos de fin de semana, de entrevista en entrevista, buscando trabajo, un oficio en este circo cruel, con los restos del extasis y de la cocaina del sabado noche en sus cerebros. Hombres ebrios e hipotecados conduciendo sus coches , con el hedor a tristeza y a bodeguilla, apestando a drogas legales. Nuestra tercera edad deambulando su soledad bajo la automedicación y el desamparo. Calles y ciudades llenas de gente drogada, deprimida, desequilibrada y psicótica.
De pequeño me preguntaba como podía ser que todo esto funcionase. Los periódicos en los quioscos, el pan en la panadería y los autobuses llevándote a donde prometen. Pensaba que era un logro extraordinario. Ahora, pienso que, lo que sí que resulta en realidad, es un grotesco milagro.

Parece que hemos llegado a su parada. El tipo se levanta y se despide de mí. Al pasar al lado de la señora de antes, deja caer su bigote al suelo y abandona el vagón diciendo:

-Señora, disculpe, se le ha caído el bigote.

El hombre, ahora sin el postizo, me sonríe y las puertas del tren se cierran.

Caminando por mi calle, aún con las palabras de aquel hombre paseandose en mi cabeza, suena mi móvil. Me ha llegado un mensaje. Lo leo ya en la puerta de casa. Suelto una carcajada y entro riendo. Puedo adivinar de quien es, aunque el remitente sea un numero desconocido.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

LOS PIES DE LENNON

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El silencio del cuarto es decapitado por la guillotina de la mañana.
Sentado en nuestro sofá, aún adormilado, en camiseta y con los pies fríos, observo a mí alrededor. Desde la radio de la vecina se oyen los acordes del “Yesterday” de Lennon; la cafetera gorgotea, el sol se cuela por la ventana y, poco a poco, se me van templando los pies.
Dicen por ahí, mi amor, que esto se acaba, como augureros absurdos y catastrofistas, pero a mí todo este pequeño mundo me recuerda, a cada momento, lo tantísimo que te quiero.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

08/12/2005 00:37. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

LA SONRISA PERDIDA

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Entre el pecho y la garganta se encuentra ese abismo como vacío interior que amenaza y provoca el temblequear del mundo. Y nuestra vida, como sombra alargada de ese mundo, como esa película vista tan solo a ratos y con anuncios de por medio que continua sin esperar a nadie.
No te asomes demasiado, tu sombra yace muerta y nada allá abajo hablará tu mismo idioma. La parte que podemos controlar de todo este sinsentido murió con ella. Muertos en vida, deambulamos perdidos, soñando el despertar de una sonrisa a nuestra medida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

02/12/2005 14:54. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

SOPA DE LETRAS

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Nada salía según lo planeado.
Y pensó que no podía. Y se concentró en que no podía. Y gritó que no podía. Y, mientras, se detuvo cuando tuvo que continuar y se movió, sin dudarlo, cuando lo mejor era permanecer impasible. Su paraguas acompañó cada sequía inminente y la lluvia caló su frente cada una de las veces. Y tuvo miedo del silencio, con lo que decidió cerrar sus ojos y cantar en susurros, por si el pasillo trataba de sorprenderla con la aparición de un gran temor de ojos brillantes y rasgados. Y miedosa como un ciego en casa ajena, se arrastró en mitad de un escrito sin sentido y con demasiadas "ies griegas"; para borrar con su cuerpo lo más importante de ella misma, y subrayar con su alma lo más prescindible de ella misma, y dejar de una santa vez de llorarle a la luna.
Y así fue como, en el preciso momento en el que ella volvió a abrir sus ojos, descubrió que realmente si que podía. Y pensó que si que podía. Y se concentró en que si que podía. Y gritó que si que podía y sorbió de una sopa de letras calentita y con demasiadas “ies griegas”, mientras en el interior de su mente, se dibujaban todos los planes imposibles del resto de su vida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

29/11/2005 02:54. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 3 comentarios.

VENTANA AL MAR

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Mis piernas son hoy dos vigas olvidadas de mármol blanco. Mi voluntad tan solo un avioncito de papel mojado y arrugado. Victima de este dolor de cabeza perenne y abusador que ni siquiera paga su alquiler y de esta apatía gris que me atrapa sin remedio. Al otro lado, mermado, tumbado en el suelo, boca arriba, me retuerzo viendo correr en mi techo todas las cosas sin color.
Temo no llegar al único lugar al que deseo llegar más que con mi mirada. Pero tú estarás ahí mientras yo aún recuerde quien soy. Y tu sabes, mi amor, que el que llegaré a ser mañana no avisará, únicamente atravesará volando y en silencio tu ventana al mar.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

24/11/2005 13:44. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 11 comentarios.

PRETTY WOMAN

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Te pregunto por que eres puta. Y tú te vistes con apatía. Observo tus piernas interminables, tu carita perfecta. Se que te lo preguntaron millones de veces, que otros jugaron antes a disfrazarte de Julia Roberts. Pero, mientras yo me pongo las zapatillas y tú te guardas los euros, te lo pregunto así, sin más y sin saber muy bien porqué. Te pregunto por que alquilas tu parcela a cualquiera, si a mí me gustaría ser para siempre su único habitante. Y entonces tú me miras, sonríes en silencio y me respondes que en realidad te sientes como el libro de una biblioteca, que estas llenita de páginas manoseadas y marcadas, de momentos tatuados y manchas de distintas naturalezas. Que eres como un cuento que siempre llega tarde, cuando los niños ya duermen, un cuento de adultos en boca de todos, un secreto desgarrado.
Ya una vez abajo en el bar, un tipejo en chándal y con pinta de obrero búlgaro sube tras de mí las escaleras en tu busca.
Llueve. El frío de la calle me sacude la cara. De camino a casa aprieto los dientes, esquivo los charcos y pienso en la última vez que robé un libro de una biblioteca.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

09/11/2005 00:43. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 15 comentarios.

TU Y YO

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Tú no eras tú y me querías a mí.

Se adelantaron los instantes necesarios. Tardes de miradas paralelas, esperas arrebatadas y heridas invisibles. Se pudrieron en la nevera las buenas intenciones. Mañanas frías de cafés a la carrera, la cama siempre perfectamente hecha y nuestra complicidad, desatendida, que fue intoxicando el resto.

Hoy, sin ilusión y sin ánimos suficientes como para seguir luchando por un sueño que ya no compartimos, esperamos los dos muy quietos en la orilla, sin atrevernos a arriesgar de nuevo, como si fuera a llegar una señal.

Y estamos aquí juntos. Frente al mar. Vestidos con las mismas ropas de nuestro primer día. Preparados por si pasara algo. Con el tiempo congelado como en una fotografía.

Entonces suspiras en alto y hablas por primera vez en todo el día:

-Olvidé decírtelo. Nunca debiste esperarme. Nada volverá a ser como antes. Yo no era yo y te quería a ti.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

08/11/2005 00:19. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 10 comentarios.

YA NO ESTAS

20051025023112-ya-no.jpgGrito tu nombre y estalla la luna. De sus trocitos construyo una dentadura plateada y te devoro en mordisquitos imperialistas.
Tú tachas mi digestión de dictadura y en insurgencia rebelde te camuflas para siempre.
Ahora, sacrificada la luna, exiliado tu nombre, las noches son frías y oscuras.
Yo se que sigues cerca de mí, allí dentro, pero no te dejas ver.
Mis ojos ya no te frecuentan, te muestras invisible, pero yo aún te sigo sintiendo.


Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

25/10/2005 02:24. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 13 comentarios.

EL BESO

20051023025429-coche-jpgLa niña espera sentada en una fuente, con las rodillas muy juntas, como apretando los minutos con unas tenazas.
Una puta con acento argentino, al otro lado de la calle, arroja palabrotas pesadas como pisapapeles de bronce a un viejo muy bajito que huye veloz.
En un banco, tres crías gorditas piropean a todo el que pasa, se ríen escandalosamente y se lían porros de hachís a pares y a una sola mano. Pero la niña se fija en un árabe enjuto, de barba recortada, que lee con asombrosa concentración y empeño un pequeño Coran. Viste una chaqueta gris, varias tallas más grande de lo que sin duda le pide su paupérrimo porte. La niña lo mira una y otra vez, y cada una de ellas, cree verlo aún más consumido dentro de aquella chaqueta, como si la lectura de aquel librito succionase su existencia lenta e irreversiblemente.
Pronto no quedará más morito en el interior de esa chaqueta, piensa la niña.
Y el niño aparece entonces, agarrado al volante de un seiscientos blanco. Paseando una sonrisa ganadora desde la ventanilla del conductor, detiene el coche e invita a entrar a la niña.

-Lo conseguí, sube que daremos una vuelta. ¿Estas preparada?

La niña, ya desde su asiento añade:

-Es mentira y no voy a besarte. Además, tú no sabes conducir. No tienes carné.

-Sabes que lo que te digo es cierto. Estas deseando besarme y además, no se necesita carné para volar.

La niña lo mira y sonríe. Ambos se funden en un profundo e interminable beso.
Las luces del Rabal desaparecen bajo las ruedas del pequeño coche. Entre las nubes, en pocos segundos, Barcelona entera se transforma en una fantástica maqueta de juguete, un jardín secreto para el maravilloso exhibicionismo de todas las luciérnagas del mundo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
23/10/2005 02:58. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 9 comentarios.

CROMOS

cromos.jpgDías extraños, noches largas como toneladas de chicles sin sabor. Nadie quiere dormir solo. Nadie quiere dormir. Todos testigos de lo que sea. Exhibicionistas voluntarios. Muertos en vida.
Lo importante ya no es importante, mientras solo piensas en que gastar el dinero.
Nuestra suerte no se puede comprar, es una citas a ciegas con nosotros mismos. Pero tus citas a ciegas son como citas sordas, mudas y cojas. Citas que terminan antes de comenzar.
Compramos para devorar calorías prefabricadas. Compramos para quemar calorías prefabricadas. Compramos bajo el superávit de información, de anuncios, tonos, politonos, créditos bancarios, Spams y sexo de neón, explícito y cruel como un empacho eterno de nuestra comida favorita.
No podemos ordenarlo todo. No hay tiempo y ahora no recuerdo las recetas de la abuela, ni los números de teléfono de mis colegas, no recuerdo las palabras mágicas, los cumpleaños de mis hermanas, ni hay momentos para detenerse y reflexionar. No importa la película, ni el acompañante. La luz se apaga y en la ansiada oscuridad, nuestros pecados sonríen abiertamente en un onanismo mordaz y estúpido. Llenaremos todos los agujeros, taparemos todas las grietas, pintaremos el cielo, colgaremos bonitas postales de vacaciones demasiado fugaces y ajenas. Tomaremos el sol en la cuneta de la vida que nos ha tocado vivir. Veremos pasar el atasco. Hablaremos por hablar y cualquier argumento será bueno mientras nuestras tripas permanezcan gratamente ensordecidas.
Saca un Poker y levanta esta partida de mierda. Yo llevo ya un buen rato pensando en otra cosa. Pienso en que la vida a veces es como una colección de cromos, con las caras de cientos de futbolistas muertos. Sonreímos con nuestras insignificantes victorias sin mirarle a los ojos a nadie.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
20/10/2005 02:43. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

NO ESTOY SOLO

Noestoysolo.jpgLo importante no soy yo.
No lo son mis hojas, ni mi sabia. No lo son mis cansadas ramas, ni mi corteza.
No escaparé. Pero tampoco dejaré de intentarlo. Reivindicando por siempre mi naturaleza extraña, mi existencia, mi propio espacio.
Lo importante no soy yo.
Están las tormentas, el rumor de la hierba, el cosquilleo de los animales.
Si escaparé. Dormiré uno a uno mis intentos. Reivindicando por siempre la emigración de mis sueños. Soñando la desnudez de mis propios cuentos.
Lo importante no soy yo.
Lo importante son los momentos que nos visten, la luz, el conjunto.
No estoy solo. Están vuestras miradas.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
20/09/2005 02:04. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.

POR LAS NOCHES

tu.jpgComo calcular cuando todo cambia.
No me importará mirarte de lejos. Imaginarte si es necesario. Dejaré abierto mi ataúd. Hibernare el proyecto de mi vida hasta recuperar la capa.
La luna es un agujero donde se esconden mis poderes. Tú reniegas del sol y eso ya es medio camino hacia la felicidad de descubrirte mía. Eres preciosa. Por dentro y por fuera. Yo se que eres todo lo que deseo y tu no quieres nadar esta noche en otra sangre que no sea la mía. No me importará hacer ruido. Amarte como un verdadero animal mientras reine la oscuridad que nos ha creado.
Huirán solas las penas más dormilonas y mientras, ya de nuevo en nuestra terraza, esperaremos juntos, una luna más, a que regresen las penas más jodidas, las más madrugadoras.

-¿A donde vas desnudo?

-Por las noches también puedo volar sin capa.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
12/09/2005 02:06. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 1 comentario.

VIAJE POR MI CUARTO

ivan-coche.jpgViajo por mi cuarto en un coche conducido por alguien que no conozco. Mientras, por la ventanilla, desde el asiento de atrás, observo el transcurrir de los días.

-¿Donde estas?

Escucho el ruido del motor y me dejo llevar, consciente de que mi cuarto es un agujero negro que lo quiere engullir todo; ese todo que existe a mi alrededor y que se presenta como un cuerpo eternamente prostituido.
El conductor detiene el coche. Sin pronunciar una sola palabra, extrae unas alas falsas de plástico del portamaletas y desaparece volando.
Todo se ha detenido a mi alrededor. Yo permanezco allí atrás, sin moverme, en silencio.
Entonces salgo del coche y me siento en el asiento del conductor. Las llaves están puestas.
Desde el techo, aleteando sin demasiada destreza, observo como el coche arranca cambiando de sentido, a trompicones, y como se aleja hasta desaparecer.
Mi sonrisa abre la puerta de mi cuarto y sale por fin al mundo exterior, como catapultada, invencible.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
08/08/2005 02:11. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.

EN LA PARADA

pequena.jpg

Piensa en un número.
Ningún autobus lleva el número correcto cuando abrimos los ojos y despertamos anclados entre dos mundos. Bajo el sol implacable de Julio, aún espero de pie en la vieja parada de mi vida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005



(Más fotos)

20/07/2005 14:37. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

MILAGRO

utero3.2.jpgPensando en mi madre me quedé dormido.
Soñé que era mayor, un adulto de treinta y dos años en un mundo lejano al mío.
Ahora estoy de nuevo despierto, permanezco encogido, con mis ojos cerrados. En esta habitación roja me gusta continuar hibernando, sentirme seguro, protagonista del milagro de mi propia vida.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
18/04/2005 02:20. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

TETE

tete.jpgSe me cierran los ojos. Producto quizás de ese licor mal destilado, herrumbre etílica de la tienda de techo amarillo. En el carnaval de mi vida las negras no sonríen, únicamente se mueven bajo la música del viento y el traqueteo plomizo de mis labios. Las negras mueven sus sexos como putas tristes. Sus ropas no son de calidad como en Río, aquí aprovechan los residuos y los hurtos. Un loco me dijo que la coreografía de nuestros días pertenecen a una vieja cultura extraterrestre. Las negras nativas exaltan estas tradiciones que las manejan y las controlan desde la pelvis como muñecas de madera. La respuesta no está en la Soca, ni en la tradición hispánica ni africana, sino en esa especie de centro de poder invisible y tenaz que las contorsiona calculadamente en un lenguaje corporal recio y extraño.
Se me cierran los ojos y ante mí pasan, una tras otra, las comparsas de Port of Spain, como un grotesco carrusel sin final. He vuelto después de tantos años hecho un viejo miserable y taciturno.
Yo era un niño flaco, un negro demasiado bajo como para poder ver el futuro desde una buena perspectiva. Mi madre era una mariposa de bonitos colores, una bonita negra que también recorría las calles de Trinidad. Mi padre era un gusano febril e intoxicado que la esperaba en casa con la mano cerrada. No me enseñaron nada útil. Ahora lo entiendo. Ahora se que para sobrevivir nos pagan por construir muros que nos alejan de nosotros mismos, de nuestra propia felicidad.
Aquel carnaval me calcé unos zancos altísimos y me puse el traje azul que me hizo mi abuela. Me quedaba pequeño pero no me importó. Desde allí arriba pude ver el puerto, la isla, el mundo. Entre la gente sentí la samba, la batucada, el ritmo feliz de los corazones de mi pueblo. Desde allí arriba bailé y bailé hasta caer exhausto. Aquel fue mi último día en Trinidad. Un barco mercante me llevó hasta España al día siguiente. Pero aquella noche, desde lo alto de mis zancos, bailé, canté y recé por mi madre muerta. Ella nunca había estado tan feliz, ni yo nunca tan cerca de ella.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
07/04/2005 02:23. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 8 comentarios.

TSUNAMI

ESPE-TSUNI.jpgAllí no había nadie.
Paseaba cuando descubrí la playa vacía, la orilla infinita, el mar ausente. No había animales, no volaban los pájaros, no había gente.
El horizonte levantó un telón de agua y, paulatinamente, el silencio se transformó en un lejano y desconocido rugido.
¿Sueño?, ¿realidad?...
Aún sentado sobre la bicicleta, pensé en que quizás así terminen todas las historias, embriagado de calma, inmóvil, esperando la última ola.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
29/03/2005 02:27. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

UNA HORA ANTES

cepillo-2.jpgAmanece una hora antes pero yo seguiré durmiendo lo mismo para poder soñar contigo la jornada completa.
La soledad de mi cepillo de dientes me habla sobre todo lo que te echo de menos y recuerdo las veces que en la cama, a tu lado, sufría al pensar en tener que separarme de ti mientras dormíamos.
Añoro tus sanas manías en mi cuarto y los restos delatores de tu dulce compañía.
Se que te quiero, por que a tu lado todo es más sencillo y sonrío sin comando.
Se que te quiero, porque contigo como cómplice y como protagonista de esta historia de amor, soy feliz y mejor persona.
Ahora me cepillo los dientes y le sonrió al espejo, ningun cambio horario podrá impedir que, como cada noche desde hace ya cuatro años, sigamos citándonos en secreto en cada uno de nuestros sueños.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
28/03/2005 02:39. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 1 comentario.

SILUETAS

pantano3.jpgFlores marchitas nacen de mis lágrimas.
Demasiados días sin sol.
Entre la bruma se siluetean los árboles desnudos.
He lanzado, uno a uno, todos mis sueños en tu busca. Pero sigo aquí solo, recostado sobre las hojas muertas.
He perdido ya tu voz, casi tu rostro.
No quiero olvidar tu olor.
En esta ciénaga lucho contra el olvido.
Cierro los ojos y nos recuerdo juntos, derrochando nuestros besos.
Y como yo te miraba mientras tu dormías a mi lado.
Estoy dispuesto a inventarme todas las razones para esperarte.
El silencio es absoluto.
Los pájaros han emigrado. Contigo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

Iván Sáinz-Pardo
10/03/2005 02:41. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 7 comentarios.




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