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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005.

ROJO

kirch_motte[1].gifRojo, y ya nada me separa demasiado de ti.
Amo esa canción, que llega para embriagar mis oídos, siempre a tiempo, milagrosa, salvadora, como el Séptimo de Caballería.
Esta quietud, y la ropa que va siempre de la cama al suelo.
Oscuridad. ¿Dónde estas? Huele a champán. Odio todos los desayunos del mundo. Todo está pringoso y te echo de menos.
Sigo bombardeando en primera persona, conspirando, preparando mi partida.
Me empacho cada día de delicioso veneno y lo comparto con chicas que no significan nada. Anoche, me gustó besarla, bajo su horizonte de paja. Era tan vulnerable…
Todos buscamos un pezón de leche adulta que tome las decisiones importantes por nosotros, y para dormir, la posición fetal es siempre la preferida.
Voy a hundirme lentamente. No cerraré los ojos. Evadirme, no coger aire y bucear hacia las profundidades. Acabar cuanto antes.
Voy a cambiar mi bronceado por el morado de los ahogados. Haré de mis pulmones un acuario municipal para vuestra absurda colección de peces.
Un rojo imposible.
Aprieta tus dientes y dime:

-¿Quién coño quiere ser náufrago?

Ya nada es igual que antes, y no quiero seguir mecanismos tan complicados. Existen muchos caminos de distintos colores y poco tiempo para recorrerlos. A veces, quisiera poder recorrer cada uno de ellos, pero las cosas parecen funcionar de otra manera.
Ella está bailando al final de su color, más triste y más hermosa que nunca. Frágil, oxidada, desgarrada en muchas de las formas, como luna apaleada, envejecida, cansada de provocar las olas. Puedo verla desde aquí. Yo no estoy seguro de querer buscarla, y a su vez, ella no esta segura de querer encontrarme. Nos deseamos, nos soñamos compartiendo las noches, el calor de nuestros cuerpos bajo las sábanas, prometiéndonos todas las noches que lleguen, como amantes ludópatas en un juego ajeno.

-¿Es acaso la vida únicamente el ingrato juego de una máquina tragaperras?

La felicidad sólo dura mientras dura el dinero.
Sabes que no es así, que de cualquier forma, para nadie el dinero tiene menos significado que para el ludópata.
Solo, encerrado en mi cuarto, sigo pensando en ella. Esperando un guiño de tres sietes que me devuelvan de nuevo a la superficie.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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HOY ES VIERNES

tren2.gif

Hoy es viernes.
Los viernes tienen algo de especial. Los viernes brillan como unos zapatos nuevos en una cuadra. Si tuviera que morirme esperaría hasta el lunes.
Antes los viernes eran fantásticos. En el colegio o en el instituto los viernes siempre fueron el mejor día de la semana. Talleres, teatro, gimnasia, ética, industrias de la alimentación, horas libres, excursiones y los cumpleaños.
En el colegio los cumpleaños siempre se celebraban los viernes. Tarde en la ciudad, desmadre y fiesta en casa de algún amigo o en cualquier hamburguesería.
La excitación de los viernes casi ha desaparecido y, sin embargo, todos los lunes continúan siendo una mierda.
Hoy es viernes y estoy sentado en un banco. Ha salido el sol después de seis meses y creo que realmente la sangre me circula de otra manera.
En Munich, cuando sale el sol, aparecen niños hasta por las alcantarillas. Hay cochecitos de niños y madres tristes por todos los lados. Y los viejos, que a pesar del buen tiempo, embutidos en sus abrigos y bajo sus gorros, desconfiados, vuelven a hacerse los dueños de las calles y las plazas. Se sientan estoicos, con sus rostros arrugados y se estiran al sol con gran vehemencia. Aquí muchos viejos están locos. Aquí muchos locos se hacen viejos, impotentes, viendo pasar el tiempo. Y todos ellos se reúnen alrededor de los bancos los viernes y beben toda la cerveza barata que pueden comprar y alborotan.
Yo los observo a ellos y a las madres con sus niños, mientras hago tiempo hasta entrar a trabajar. Observo el mundo de los que no trabajan y me siento tan feliz y excitado como un niño que ha burlado el colegio.
Hoy es viernes. Me pregunto si todos los viernes calzan el mismo número. Porque no tengo nada que ver con los días que se despegan de vuestros calendarios de oficina. Seguiré comiendo lo que yo quiera y no aceptaré vuestros purés aunque no me devolváis nunca más mis dientes.
A los dieciséis, un viernes por la tarde, entre lágrimas y sollozos, le revelé un secreto a mi madre:

-Mamá, creo que no soy como los demás. No puedo dejar de sentirme distinto, de hacerme preguntas imposibles y de pensar en cosas extrañas. Creo que, a pesar de lo que tú creas, no soy de este planeta.

Han pasado más de quinientos viernes desde entonces y aún me sigo sintiendo como un extraterrestre.
Me gustan los viernes, o lo que queda de ellos.
Hoy es viernes, hace sol, y a pesar del peso de todas las cosas, me siento estupendamente.
Nadie debería estar solo los viernes, porque es el día en el que todos los trenes de la felicidad y de la tristeza descarrilan, y después uno, lo quiera o no, ha de seguir cualquiera de los caminos a pie.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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LA SILLA VACIA

silla.gifSe crean imperios sin mover un ápice...
Y se derrumban por si solos con el torpe silencio que se apodera de los monólogos susurrantes de mentes como la mía.

¿Mamá?

Decidió abrir los ojos, después lavarse la cara y comenzar a caminar. No pensó en una dirección, no pensó en ninguna acción ni verbo. El trampolín de su propia realidad la catapultó todo lo alto que se puede llegar, y una vez allí, comenzó a caer.
Sintió una corriente súbita de aire frío, y cómo todas esas heridas invisibles de sangre invisible, se cerraban en su cuerpo como cremalleras de carne. No quiso cerrar los ojos, ni mirar hacia atrás en la caída. Sin importarle nada lo mas mínimo, se dejó caer. Y caía con el miedo en la garganta, con la boca seca, ligeramente salada y las manos frías y húmedas. Y caía, aturdida por el calor en las sienes y por un leve pero omnipresente pitido en los oídos.

-Me duelen la espalda y esta pegajosa tristeza. No seguiré cayendo.

Y es así como todo se detiene, y las lágrimas, como es costumbre, le dan los buenos días, mientras le besan y le lamen despacio las mejillas.

Sentada sobre la cama, con las piernas entrelazadas, y sin prácticamente mover un músculo, continúa llorando un rato en silencio.
El aire entra por la ventana medio abierta, sacudiendo levemente una cortina demasiado barata, acompañada por los diálogos frenéticos de la urbe y un cierto olor a hojarasca mojada.

Delante del espejo, una vez más, descubre a esa eterna desconocida con quien lleva tantos años conviviendo.

-Me he vuelto inofensiva, incapaz, ¿sabes? Aunque quizás ya lo fuera antes. Sigo siendo la misma y creo que tampoco esperaba otra cosa. ¿Me quieres? ¿Nos queremos?

Sale al pequeño balcón, con un café sin demasiada leche, y mira hacia el cielo, como testigo casual bajo el techo azul e infinito de castilla.
Se sienta allí fuera, con su bata, en una silla de madera. Despacio y con cierto automatismo, enciende un cigarrillo negro y se lo lleva a los labios. Se apoya únicamente en el sabor incierto de una larga calada, mientras trata de gesticular una desarticulada sonrisa. Pero la sonrisa desaparece inmediatamente. Huye volando para, finalmente, desaparecer entre la blanca palidez de las nubes.

El tiempo juega en la silla llena. El tiempo juega en la botella vacia.

Y antes de morir la mañana, la sonrisa vuelve a ella, volando de nuevo. Esta vez, la sonrisa se instala perfectamente en su rostro y, suavemente, la susurra:

-Me fuí a hablar con las nubes.
No te preocupes mujer, todas las sonrisas del mundo estamos hechas de secretos. Y el mío, por esta vez, te pertenecerá a tí para siempre.
Continua esperando, porque con la llegada de las lluvias primaverales, todos y cada uno de vuestros miedos, acaban siempre por morir en el mar.

-¿En el mar?

-Si, los miedos son cobardes. Con la lluvia huyen siempre por las alcantarillas.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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TETAS

15_tetas.gifTengo un amigo que una vez tuvo una novia...
Bueno, realmente creo que ella no era su novia, aunque quizá sí, no lo sé, en fin, el caso es que follaban y bebían whisky juntos.
Él estaba orgulloso de sus tetas, y es que ella tenía realmente un par de tetas, tan magnas y sagradas, como las campanas del Vaticano. Bueno, lo cierto es que yo nunca se las he visto más allá de lo que premitían sus perturbadores escotes, pero creo que ella también se sentía orgullosa de sus enormes y maravillosas tetas. Mi amigo estaba orgulloso de aquellas tetas, siempre erguidas, amenazantes y dispuestas a desbaratar, con cada uno de sus movimientos, las leyes del pobre Newton. Mi amigo estaba orgulloso de aquellas tetas, yo también estaba orgulloso de aquellas tetas, en realidad, era difícil para cualquiera no estar orgulloso de aquellas tetas.
Ella, a cambio, disfrutaba de las miradas de la gente. Las miradas no acarician como dos manos, ni siquiera como una sola, pero proporcionan, según parece, otro tipo de placer. Y luego también estaba el placer que le brindaban aquellos dos ojos, los de mi amigo. Ella estaba orgullosa de sus tetas y, a la vez, de los ojos de mi amigo, aquellos ojos que la miraban sin complejos, siempre con dulzura y cierta picardía.
Él, en cambio, estaba orgulloso de las tetas de ella y con eso ya tenía bastante. Podría estar orgulloso también de sus propios ojos, profundos y verdes como el mar, pero mi amigo es demasiado vago como para estar orgulloso de demasiadas cosas al mismo tiempo. Además, es de los que opinan que los tíos que se miran demasiado a sí mismos, acaban por buscar una polla que alivie el insaciable picor de sus culos. Mi amigo es de los que creen que, si los hombres llegásemos a nuestros culos con nuestras pollas, seríamos todos maricas.
Mi amigo tiene unos ojos realmente bonitos. No sé si son herencia de su padre o de su madre, ni siquiera creo que él lo sepa con certeza, porque para eso están las estúpidas visitas de esas estúpidas señoras que, cuando vienen a casa, te dicen, indistintamente las unas de las otras, que tienes los ojos de tu padre o los de tu madre. Da igual lo que tú pienses, siempre está la gorda de turno en la pescadería para confundirte con su ignorancia y sus memeces. En fin, el caso es que los dos, como digo, quedaban de vez en cuando para follar y beber whisky.
Mi amigo nunca habla de amor, tampoco habla de muchas otras cosas, la verdad es que habla bastante poco.
Ella, sin embargo, hablaba por los codos, y por las rodillas, y por las orejas, y hablaba también por la boca cuando no la tenía llena de whisky, tabaco o alguna otra cosa.
Se debieron de conocer una noche de borrachera y decidieron que, como los dos tenían cosas de las que sentir admiración mutua, y los dos estaban borrachos, sería buena idea intercambiar y compartir el whisky de sus bocas, y el de sus copas, y el de los bares que aún les quedaban por visitar, y el de los bares que visitarían en un futuro. Mi amigo, en algún momento de la noche, debió de pensar también que sería buena idea meterle a ella en uno de los servicios de señoras su polla revoltosa por algún sitio, y a ella la idea no debió disgustarle, y de esta forma comenzaron a quedar una y otra vez para disfrutar de aquel ritual.
Sin embargo, después de algunas semanas, una tarde quedaron y ella no estaba borracha. Mi amigo sí que estaba borracho, pero, claro, uno no siempre puede nadar en aguas tranquilas y templadas como las de las piscinas. No siempre las cosas están equilibradas, y aquel día, la piscina era un mar frío y oscuro de aguas revueltas.
Él le pidió un whisky, y aunque ella solía beber siempre whisky, esa tarde decidió no beber otra cosa que no fuesen mariconadas. Mariconadas con cafeína, mariconadas sin cafeína, mariconadas rojas, amarillas y blancas. Mi amigo se bebió su whisky, y el de ella, y se pidió muchos más whiskys que se bebió él solo.
Mi amigo seguía tan orgulloso como siempre de lo de siempre, y bebía whisky como siempre, y seguía teniendo unos ojos profundos y verdes como el mar, que esa tarde, sin embargo, se agitaba en torno a él, rabioso.
Mi amigo estaba borracho y quería follar, también como siempre, pero ella, con una mirada absurda y pringosa, le dijo que no volverían a hacerlo nunca más. Y creo que esto nos lleva a pensar en que nunca podemos saber, con total certeza, de qué color es la bandera que las mujeres alzan, cada día, dentro de sus cabezas. Por esto, los hombres no hacemos más que meter la pata, y únicamente somos capaces de disgustarlas una y otra vez, sin darnos cuenta. Antes o después, por muy bonitas que sean a la vez sus olas y nuestras peripecias, nos ahogamos en su playa llena de turistas de plástico y de sentimientos complejos. Todo es cuestión de tiempo.
En Inglaterra, hace no mucho, conocí a un tipo al que se lo follaba una inglesa rubia con cara de inglesa. Él la llamaba la máquina de hacer sexo, pero claro, sólo la llamaba así cuando estaba a solas con sus amigos. Con ella delante, él la llamaba por algún otro extraño nombre inglés que no recuerdo. El asunto es que, de cara al resto de la gente, solo se trataban como conocidos y apenas se hablaban. Pero luego, a veces, ella, de alguna extraña forma, le hacía llegar una señal, con la que él sabía que le estaba permitido acudir esa noche, si le apetecía, a su habitación para llevar a cabo, con el cuerpo de inglesa de aquella inglesa rubia de nombre inglés que no recuerdo, todo lo que ambos habían visto alguna vez en esas películas de vídeo de poco presupuesto y aún menos ropa. Recuerdo, que a veces, él bajaba hasta su habitación a escondidas, en calzoncillos y camiseta, con un condón, una botella de Baileys y dos copas. Al poco rato, él volvía a subir de nuevo con su condón, su botella de Baileys y sus dos copas. Entonces, me miraba así, con cara como de haber perdido un avión, y con una media sonrisa, añadía en un susurro:

-Me ha dicho que esta noche está cansada.

Una noche de ésas en las que ella sí se encontraba con fuerzas, después de sudar un rato con él, le pidió, con su amabilidad de putón verbenero inglés, que se largara a su cuarto a dormir. Después de aquello, aquel chico decidió echarse una novia formal, con la que no follaba tanto, pero al menos, podía quedarse a dormir cada noche, tranquilamente, a su lado.
En cuanto a mi otro amigo, lo cierto es que desde aquella noche no volvió a quedar nunca más con aquella chica. Nosotros, de todas formas, seguimos saliendo todavía por ahí y bebemos whisky y tequilas y cerveza y calimocho y, después, también muchas mariconadas con alcohol o sin él, de muchos colores de nombres tan absurdos como los collares de perlas de un náufrago. Aún, de vez en cuando, recordamos juntos las tetas de aquella chica, y lo cierto, es que todavía seguimos sintiéndonos bastante orgulloso de ellas.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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LO MAS TERRIBLE

biography.gifLo más terrible, después de todo, es ser un cerdo, sonrosado y mofletudo, y cargar con esa sombra “Hitchcockniana” todo el día.
Lo más terrible es ser un cerdo y tener las narices con forma de enchufe, y que te miren y te vean siempre acompañado de patatas fritas o ensalada. Y caminar con esas patas apretadas y embutidas y esas torpes pezuñas. Aunque terrible es también llegar al supermercado y hacer la compra del mes para, al final, cargado hasta los topes, descubrir, una vez ya delante de la cajera, que te dejaste la cartera en el otro vaquero. Y las marujas se empiezan a impacientar, y te miran de reojo y cuchichean como gallinas. Y el individuo que va delante de ti, rompe a reír. Previamente le has estado observando, y es que resulta que un supermercado, es realmente como la sala de un psicoanalista. Los artículos, tan numerosos y variados, sirven como instrumento para el estudio de cada uno de nosotros. Por eso las cajeras nos conocen a la perfección, gracias a lo que compramos. La compra, como digo, es el más fiel reflejo de cada uno de nuestros hábitos, gustos, vicios y manías.
El señor de delante es delgado y pequeñajo, de rostro mal envejecido y con el pulso como el de un vibrador. La barba le crece cerrada y cana, y sus ojillos apenas se le ven detrás de esas gafotas de pasta gris. Torpemente deposita tres cartones de tabaco, dos de una misma marca y otro amarillo y blanco que parece ser el más barato. Y botellines de whisky, sí, muchos, muchos botellines, porque nada complace más al alcohólico que llenar los rincones de su pocilga con botellines vacíos. Y parece que ha olvidado algo, y vuelve al momento, nervioso, dando pasitos torpes, tambaleante, con otro cartón de tabaco, del barato, y dos botellines más de una ginebra que no conozco.
Y la gorda de atras, deposita chocolate, pudding, salami, productos prefabricados, caramelos, gominolas, helado en tarrinas, y eso sí, unos yogures "light", que coloca lo primero, orgullosa, lanzandome un guiño.

Y hay que volver a esperar a ese semáforo que nunca nos da el paso, y atravesar de nuevo toda la calle hacia arriba. Subir las escaleras a por el jodido dinero y repetir de nuevo toda la operación.

Ya estoy de vuelta y el semaforo no cambia a verde. Y es terrible también el descubrir que el amor verdadero no existe, que es un cuento chino, como el de la supuesta paliza que cada Navidad se meten los tres reyes de oriente para abastecer a todos los niños del mundo con regalos. El amor verdadero no existe, y nuestros padres nunca fueron ni serán perfectos, ni tampoco vivirán nunca lo suficiente. El amor verdadero no existe, ni la magia, ni los superhéroes, ni Santa Claus, y Dios, mientras, parece estar demasiado ocupado durante estos últimos dos mil años como para preocuparse un poco por nosotros.
El amor verdadero no existe y, desde luego, tiene muy poco que ver con lo que nos enseñan, y si no que se lo pregunten a todos los homosexuales del mundo, que nunca llegaron a entender demasiado bien los dibujos de Walt Disney, ni los inevitables finales con beso de película. Amamos lo que no tenemos, luchamos con pasión únicamente por lo que amenazan con arrebatarnos; como el niño que se cansa demasiado pronto del juguete y lo abandona exactamente hasta que otro niño se lo pide para jugar.
Son más fuertes el desamor, la ausencia y los celos. Los celos, sí señor, los celos sí que son algo cojonudo. Uno puede jugar al escondite con su polla en todos los agujeros oscuros del país y, sin embargo, seguir creyendo que ama a su pareja por igual. Pero si se le da la vuelta a la tortilla, todo el mundo parece venírsele abajo. La maté porque era mía, y yo mientras, desearía que toda esa pandilla de jodidos maltratadores se convirtieran en plastilina de colores.

Otra vez las escaleras.
Estoy sudando. !Mierda olvidé la leche! Esto es terrible, aunque lo cierto es que el te abran la tripa con un cuchillo de cocina no tiene perdón de Dios y no se puede ni comparar. Por eso, lo más terrible, después de todo, es ser un cerdo, y que te abran tu enorme barriga ante las estúpidas miradas de todo un pueblo, y que tus chillidos y tu incomprensión se vean ahogados por su bullicio; y no poder olvidarte la cartera en casa, ni esperar cada Navidad a los tres Reyes Magos, ni poder sentir celos, ni poder ir al cine, ni leer libros, ver la tele, escribir, o beber calimocho mientras juegas al parchís en un bar con los amigos.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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19/02/2005 23:20. Enlazarme. AL FINAL DEL ARCO IRIS No hay comentarios. Comentar.

EL NIÑO DE LAS CUATRO LUNAS

utero.gifEn el mundo de las cuatro lunas hay una canción que habla del mar y se repite hasta transformarse en lágrimas, corazones y colores desteñidos.

Un niño con corazón, un niño desteñido por las lágrimas, vive aferrado a una canción que habla sobre el mar y escribe, solitario, dentro de un vientre de alquiler.
Sus ojos son irresponsables y evitan siempre guiarse por el sendero sabio de sus venas. En él hay caminos, hay sueños y aspiraciones, pero todo parecen ser falsas promesas, porque sus venas son únicamente tuberías de plomo intoxicando el licor de su sangre enferma.

Despierta envuelto en el mismo olor rancio y húmedo de cada mañana, y a veces, pueblan en su alma los tentáculos del miedo, como raíces y nervios que crecen precipitadamente.
El niño escribe dentro de un vientre muerto y no quiere salir fuera por si la vida solo fuese la extensa soledad de una madre muerta. Quiere evitar ese vacío que le acompaña cada vez que trata de emprender de nuevo la huida, esa devastadora soledad que el tiempo va incrustando en sus labios.
El niño tiene un corazón grande y el alma de un color desteñido. Su canción se repite, como eco imposible en sus entrañas, y se multiplica en lunas huérfanas de noche y en cascadas de tiempo.
Y hay un jardín de sombras allí afuera, donde la lluvia es pegajosa como la miel, y también un pequeño puente de hierro, manchado por la herrumbre, que da cobijo a las palomas.
Pero esta vez el niño es adulto y mama leche de un pezón rosado. Esta vez el niño es un bebé y mira extraño a través del espejo... Esta vez, el niño naufraga en misteriosas derrotas personales; llora, grita y se alimenta únicamente del eco de su propio llanto, trata de dormir secuestrado por el eclipse de sus cuatro lunas.

Alguien salta al vacío, alguien corre las calles, alguien regresa a casa, alguien sobrevuela nuestros paraísos astrales, alguien mendiga lo que nunca tuvimos, alguien muere sin demasiada prisa… y ... !Shhhh... el niño duerme!

Y es cuando despierta, cuando decide lanzarse a la calle y, por unos instantes, tiene miedo. Tiene miedo mientras atraviesa el puente oscuro y el jardín de las sombras. Las palomas, aún adormecidas, menstrúan su furia, sangre que llueve sobre su cabeza en tardes grises de ceniza.
Apretando los dientes, escribe con la sangre sobre el pergamino de los días, y camina sin descanso en busca de un mar que aún no conoce. Y aún sabiendo que no llegará más allá de donde alcance el sonido de su propia canción, en silencio, se promete así mismo no detener su paso hasta llegar a la costa.
Deja atrás el puente, y la oscuridad, y el jardín, y las sombras, y el miedo, y anda con decisión, estirando mucho el cuello, para mirar, desde lo más cerca posible, cara a cara al cielo, y retarlo una vez más.
De nuevo intentará huir muy lejos…

Quizá únicamente allí donde comience el mar, pueda vivir feliz, sin el triste influjo de sus cuatro lunas.

Iván Sáinz-Pardo (”El sendero de la oveja negra” P.A.L.M.@)

EL SUEÑO DEL POLLO LOCO

Disfarce.gifHoy es domingo.
Llevo unos días con este blog y... si, si... tenéis razón. Quizás es demasiado serio. ¿Demasiado formal? Buff...
Y os preguntáis: ¿Realmente este tío no tiene más que ofrecer? ¿Es el mismo tipo que en aquella fiesta se terminó todo aquel extraño mejunje con los pantalones bajados?
Tranquilos. Para vosotros este articulo garrafón y dedicado. Además, con un par de regalos de consolación. Uno es para ellos:

"REGALO"

Entrad aquí. Y pedirla a la camarera en ingles TODO lo que queráis. Si, es amiga mía y hará todo lo que la pidáis. TODO.
De nada. Y si, camiseta es “t shirt” y ducha “shower”.

Este otro regalo es verdaderamente alucinante y especialmente para ellas:

"REGALO"

Con esta pagina podéis encontrar y comprobar donde están exactamente vuestros novios (Y con quien). No olvidéis fijar un punto y utilizar el ZOOM. Vais a alucinar.

¿Y la foto del los pollos? Os preguntareis. Pues...
Es que anoche soñé que era un pollo en el 2005 y fue muy real. Os prometo que este sueño fue realmente angustioso, y os aseguro que para nada se parecía a una de esas entrañables historias de Walt Disney.

Iván Sáinz-Pardo

GOMINOLAS

gummi.jpgHoy desayuno gominolas y Coca cola y me agarro a la cola de los aviones que despegan con retraso. Vuelo por encima de vuestras cabezas. Puedo otear las avenidas, observar vuestras casas y vuestras familias. Así es, y nadie puede decirme lo que es y lo que no.
Hoy soñé con la banda de hip hop, y el cantante era más siniestro de lo que me hubiera podido imaginar. Su vida y la de su grupo eran las vidas de sus propias canciones. Sus vidas comenzaban con la canción número uno y terminaban con la numero trece.
Fumábamos hachís en una cama roja enorme. Yo estaba simplemente allí con ellos, y ellos lo aceptaban sin preguntar. También había una chica morena, bastante bonita, que tampoco era del grupo, pero no le quise preguntar qué es lo que hacía allí, a pesar de que aquél parecía ser sin duda alguna mi sueño.
Todo en aquel lugar se desarrollaba como una febril pantomima, sin verdadero sentido, algo parecido a un extraño y singular concierto. Siempre hubiera jurado que ese ruido bajo el ritmo en la canción número cinco eran disparos de metralleta, pero no, los chicos de la banda agujerean el suelo de la cocina con una taladradora enorme.

-La casa tiene un dueño. Exclama el líder de la banda.

-Sí, pero antes de que venga, habremos bebido ya el suficiente vino y fumado el suficiente hachís como para no resbalar con sus babas.

Les pregunto cuál es su canción favorita dentro del álbum, mientras la chica morena mira con curiosidad a través de los agujeros del suelo.

-No viviremos más para ti si sigues con esas preguntas tan estúpidas.
¿Sabes?, estos imbéciles me echaron del grupo una vez.

-Sí, pero caímos en picado, y por eso le pedimos casi de rodillas que volviera. Añade el de los teclados, un tipo lóbrego y escuálido como una viruta, mientras quema una piedra de costo con un mechero.
La chica morena echa el humo del porro hacia arriba, me mira a los ojos, me manda un beso y me arroja medio vaso de vino a la cara. Tengo los ojos cerrados y la cara goteándome vino. Creo que ya estamos viviendo la canción numero doce. Si, ahora llega la numero trece, la última. Abro los ojos, cojo el porro y lo doy una larga calada. Todos me miran y yo, muy tranquilamente, fumo mientras le arrojo a aquella chica mi vaso de vino empapándola de sangre de uva su blusa. En la transparencia de la blusa blanca, aparecen la forma de sus dos pechos. Ella nota cómo la observo, y con una media sonrisa, se cubre con sus brazos. Después, comenzamos a reír y a perseguirnos por la cocina.

-¡Llega el dueño! Grita alguien.

La cocina está llena de humo, agujereada como un queso gruyer y hay vino derramado por todo el suelo y las paredes, así que cerramos bien la puerta y le esperamos allí sentados.
La chica morena y yo nos miramos, y susurrando, le pregunto:

-Dime la verdad, ¿es éste tu sueño o es el mío?

El cantante gira la cabeza, alarga el brazo ofreciéndonos de otro porro, y con una sonrisa invencible dibujada en su rostro, nos dice:

-Chicos, esto no es el final de ningún sueño, éste es el final de nuestra canción favorita.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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ASESINATO REAL

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Pienso que ya es triste y malo que, siendo Rey, le acusen a uno bajo los rumores de putero y vividor a costa del dinero público. Mucho peor es que demuestren que, alguien que nos representa a TODOS los españoles, fomenta, practica y exalta el genocidio de animales y razas en extinción.
Lo de la foto es una osa y su cachorro asesinados junto a otros ocho osos [ursus arctos] y un lobo, (especies protegidas por los convenios internacionales) en una sangrienta cacería en la región de Covasna en Rumania, entre el viernes ocho de octubre y el siguiente domingo del pasado año.

El Rey Don Juan Carlos, tiene ya unos antecedentes como cazador "envidiables":

"LOS PREDIOS DEL MONARCA"

-Polonia.
Como Rumanía, es otro de los países a los que Don Juan Carlos suele acudir a cazar. Y donde también levanta polémica su presencia. Esta primavera, los medios polacos y españoles se hicieron eco de la ejecución de un bisonte europeo en la región de Masuria. También se trata de una especie protegida, entre otras razones porque se encuentra en peligro de extinción.

-Sierra de Gredos.
En estos montes, donde el Monarca español se dedica a la caza de la cabra montés al rececho, cobró una de las especies más codiciadas para los aficionados a la cinegética: un ejemplar de 120 kilos, y con una cornamenta que superaba el metro de arboladura. El precio que un cazador paga por abatir este tipo de piezas puede llegar a superar los 25.000 euros.

-Encomienda de Mudela.
Este coto de Ciudad Real, de 20.000 hectáreas, es el paraíso de los cazadores de perdiz roja. Allí son habituales apellidos ilustres: Abelló, Botín, Suárez Yllana, Amusátegui.Franco ya lo usaba. Y Don Juan Carlos le tiene especial predilección.

Quintanilla de Onésimo.
-El coto vallisoletano de Florentino Azuaga también figura entre los preferidos del Rey. Allí se caza jabalí, corzo y ciervo. Aunque el Rey nunca ha ocultado su afición por la caza, este año prefirió suspender su visita al coto cuando ésta se hizo pública. ¿Una cuestión de imagen?

INFORMACIÓN

MÁS INFORMACIÓN

No siempre se acuesta uno digiriendo bien la cena ni sintiéndose bien representado.
¿Triste? Efectivamente.

Iván Sáinz-Pardo

TORMENTA DE VERANO

HOMBRE-CAMPO.jpgLa tarde gesticulaba el ensayo de una tormenta de verano.
Iba a llover, los dos lo sabíais, por lo indescifrable del cielo como llaga de luz, por la humedad como vestigio en la nublada tarde. Aquel pueblo no hablaba de vosotros ni de nadie, dormitaba en silencio, soñando misterios, pasados y sombras.

Él te agarró de la mano, te estrechó contra su pecho, como guiándote, y besó tu mejilla joven, bronceada de sol y llanura. Paseasteis por las calles apretadas, bajo las miradas de los ancianos encogidos y arrugados de camisas blancas, bajo las fragancias estivales, el olor a meseta y a tierra seca. Mientras, a lo lejos, los perros ladraban nerviosos la faena de un tractor.
Llegasteis a la plaza y os sentasteis sobre la piedra musgosa de la fuente, buscando su frescor, mientras un perro flaco, tumbado a la sombra, se entretenía con los restos de un pescado.
Él te sedujo con bonitas palabras, se mojó los cabellos y te besó, confiado en su prebenda, y tú dejaste que él te refrescara los muslos con sus manos mojadas. Sacó un cigarrillo, lo encendió con seguridad y te lo ofreció, aun sabiendo que tú no fumabas. Y tú no quisiste contrariarle, y lo cogiste y te lo llevaste a la boca, sin saber muy bien cómo hacerlo, sintiéndote ridícula.
El cielo se oscureció y cayó un rayo cerca del castillo. Él te agarró entonces por el hombro y te besó la frente. El cielo, desgarrado tras aquel rayo, cayó como muerto, en un trueno sobrecogedor y comenzó a desangrarse.
Salisteis corriendo y él te llevó hasta su precioso coche. Te abrió la puerta y entrasteis en él. La lluvia intensa caía como un telón plateado, enmudeciendo el tocar de las campanas de la iglesia, sacudiendo la piedra desnuda, las aceras, los tejados y las hojas de los árboles. Parecía haber anochecido en una fugaz traición.
Él sonrió y se quitó los pantalones. Tú lo miraste, sin comprender, y él te pidió que te desnudaras. Por un momento tú te quedaste quieta, turbada, y después le obedeciste despacio. La lluvia sacudía el capó del coche con un ruido ensordecedor. Él te arrojó contra la puerta y se echó encima. Te besó entonces con violencia y te penetró torpemente, sin decir una sola palabra.
Él gemía como un jabalí herido mientras tus ojos de niña, confundidos, reprimían las lágrimas. Él sudaba y mostraba su dentadura perfecta, mientras tu cabeza se agitaba contra la ventanilla.
Petrificado, permanecí sentado en la plaza, bajo la lluvia, delante de su precioso coche, tratando de no imaginarme el resto, como testigo inerte del vaho de vuestros cuerpos en los cristales.
Y te llevó a la ciudad con él, para siempre, a pesar de que éramos como novios y tú no le amabas, y así se cumplió tu deseo de abandonar por fin nuestro pueblo.
Después, éste quedó insoportablemente vacío sin ti, como mi vida.
Te fuiste ya hace veinte años, y yo aún sigo dedicado al campo. Sin embargo, sentado en la plaza, aún te recuerdo, cada uno de mis días, porque tú, fuiste, desde mi infancia, la única mujer de mi vida.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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EL DESTINO DE LOS CARACOLES

suenodelcaracolcartel.jpg

Esto iba a ser una contestación a uno de vuestros comentarios, (En el articulo TORMENTA DE VERANO) pero al final, como me he extendido, no entra ya como comentario y lo he transformado en un articulo.
Para los que aún no lo hayan visto, o haya sido en alemán, (Presumo que bajado del Emule, piratillas...) pronto habrá un nuevo dvd de la FNAC con LOS MEJORES CORTOS DEL CINE ESPAÑOL, donde incluirán EL SUEÑO DEL CARACOL. (Con subtítulos en español)
TVE acaba de comprar los derechos del corto y supongo que también se podrá ver en la tele dentro de no mucho.
Para los más impacientes, aqui se puede ver una versión comprimida desde internet: (VER "EL SUEÑO DEL CARACOL")
En cuanto a lo que me comenta y pregunta este amigo/a sobre la historia que trato de contar en este corto y sobre mis verdaderas intenciones:

EL SUEÑO DEL CARACOL, es una historia claramente lineal y sucede, ni más ni menos, que lo que se ve. Cuenta únicamente la historia que se narra, aunque trata temas universales y sobre los que uno podría sentarse a reflexionar. Son estos temas universales y reconocibles por todos. Es una historia sobre el destino, sobre la comunicación y la incomunicación. Sobre la valentía y la timidez. Sobre el amor a primera vista y sobre el amor verdadero. Sobre el tiempo y sobre la muerte.
El lenguaje visual se esfuerza por apoyar estos temas y naturalmente su narración.

Ya que a este amigo/a parecen gustarle los simbolismos, le aconsejo un nuevo visionado fijándose en los siguientes aspectos: (ABSTENERSE QUIEN AÚN NO LO HAYA VISTO Y PRETENDA VERLO)

-El libro que lee Oliver en la cafetería, al principio, trata sobre un accidente de coche. Vaticinando su propio destino.
-Los movimientos circulares de la cuchara en el café... el destino, el circulo de la vida.
-La polilla está siempre presente mientras está Oliver. Julia descubre que esta ha desaparecido de su emplazamiento habitual, el mismo día que Oliver ya no está. Al final, la polilla acompaña de nuevo el ultimo plano en la ventana de la habitación de Julia.
-El libro que al azar coge Julia, es uno con el titulo "El Sueño del caracol". Ambos protagonistas viven en sus mundos separados, escondidos en sus caparazones, y su relación se desarrolla y se mueve despacio, como los caracoles, arrastrando con ellos el peso de sus propios complejos y miedos.
-Se muestran tres mundos distintos. El de Julia, más iluminado y cordial. Uno neutral, de presentación, de encuentro. La cafetería. Y por último la biblioteca, el mundo de Oliver, más oscuro y misterioso, aún por descubrir. Simbolizando ese viaje hacia lo desconocido. Julia tratará de ser valiente por primera vez para luchar de verdad por lo que desea.
-En la entrada de la biblioteca hay una mujer viendo unas cartas del tarot. (Destino, futuro)
-Cuando Julia, en su cuarto, se deja caer con la espalda en la pared, las sombras de la ventana, cobran la forma de una cruz.

Estos son, sin duda, algunos de los más evidentes.

Una de mis mayores motivaciones al enfrentarme a este proyecto, era la de conseguir en tan poco tiempo, no solo contar una historia con principio, desarrollo y final, sino mostrar una evolución y transformación real de los personajes. La Julia del principio no debería de ser la misma 15 minutos más tarde.
También otra de mis motivaciones más importantes fue la de tratar de narrar ese estado de conflicto emocional, ese sentimiento contradictorio de tristeza y felicidad al mismo tiempo. Tristeza por perder para siempre a quien se quiere. Felicidad, por descubrir que se es correspondido en el amor. El destino, la vida y el amor son conceptos inmensos y poderosos que no dudaran en demostrarnos lo insignificantes que somos. CARPE DIEM.

Un saludo a todos.
Iván

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

anillos.jpg

No hay suerte con las trilogías últimamente (aunque ahora estén tan de moda). Después del patético desplome de la saga Matrix, con dos secuelas, a cada cual peor, y para nada dignas ni necesarias por muchas pajas mentales que nos quieran vender, ahora le toca el turno, para decepción de seguidores y amantes del cine, a Peter Jackson. Y voy a hablar de cine, porque lo que cuentan los tres libros de "El Señor de los anillos" me importa, para la argumentación de esta crítica, más bien poco. Soy partidario de separar la literatura del cine, porque lo de la fidelidad a los libros originales, es algo secundario mientras la película funcione y cumpla los objetivos y expectativas que este denominado séptimo arte precisa.
Al igual que para leerse un libro no te recomiendan verte un video antes, nadie debería poder esperar que una peli nos guste mas o menos, nos parezca mejor o peor, o se nos de o no la oportunidad de entenderla, dependiendo únicamente de habernos leído o no antes la novela en la que se basa. La versión de Jackson pudiera ser una de las más ambiciosas y mejores adaptaciones en toda la historia del cine. Creo que el director ha ganado con creces la guerra inevitable de contentar y corresponder a la agresiva y masiva expectación que tan ambiciosa misión suponía. Pero también creo que casi todas las batallas no ganadas o perdidas (inevitables en toda guerra) se concentran de forma casi bochornosa en esta tercera entrega.

En la primera película se sacrificó el ritmo y la acción para no dejar a un lado la tan necesaria como extensa presentación de los personajes, una elaboradísima introducción del mundo de Tolkien y la trama principal de la saga.
Si esta primera entrega sale airosa, es sin embargo, por que cuenta con el factor sorpresa, que nos aplasta con la grandiosidad de una multimillonaria producción, la majestuosidad de un mundo fantástico, (recreado de forma impecable) y la ampliación de las fronteras en el uso de los efectos digitales hasta limites como para reunir filas enteras de bocas abiertas y kilos de palomitas esperando al borde de estas.

La segunda parte es, sin duda, del mejor Jackson.
Liberado de esas labores inevitables de la primera entrega, decide aplazar también para la tercera parte todo lo que le ata y, nos regala así, lo mejor de su talento. Épica, acción trepidante, humor negro, monstruos aterradoramente reales, nuevos personajes (Gollum por ejemplo) y una trama interesante y muy emocionante. El insoportable y lastimoso Frodo es prácticamente expulsado (gracias a Dios) de la acción de esta segunda entrega, y Aragorn (ese si es un héroe en condiciones) toma protagonismo. Que decir que para mí, sin duda alguna, la segunda parte es la mejor de todas con mucha diferencia y la que salva los muebles en esta monumental empresa cinematografica.

Pero hay que cerrar la saga y abordar todos los flecos y asuntos abiertos. Hay que volver a contentar a los todopoderosos de Hollywood, y Jackson, nos muestra una noñez que dejaría a la sombra al Spielberg de los peores momentos. En la tercera parte desaparece un Legolas reducido a un numerito totalmente ridículo (hasta para los niños) con un elefante gigante, cargado de enemigos, por el que trepa a la carrera en un pis pas (por ordenador) y finalmente extermina, (en otro pis pas) para el bochorno y las risas de hasta el acomodador. Esta escenita es fruto sin duda alguna de un: “!Coño, se nos olvidó Legolas! ¿Qué hacemos?”
El Gollum repite y esta muy bien hecho y todo esas cosas, pero lamentablemente, pierde el interés porque ya sabemos, gracias a la insistencia de la segunda parte, que sufre de esquizofrenia galopante y lo que es mucho peor, que es malo, remalo y que va a traicionar a la nueva pareja estrella de la "Gay Parade" Sam y Frodo.
Después hay que soportar a la princesita encarnada por Liv Tyler, que se pasea por ahí, sin sentido alguno, poniendo siempre carita de circunstancias hasta unos limites realmente insoportables.
La historia entre un Faramir exiliado hacia el sacrificio y su malvado padre no es interesante, parece amputada y narrada con desgana, como por compromiso.
El enano (que fue uno de los personajes que más me entretuvo en la segunda) pierde toda la inspiración y sus chistes (no siempre igual de afortunados) desaparecen o se repiten de una forma cansina. (el chiste de contar, por ejemplo, el número de los malos que se cepilla durante los combates.)
Esta vez es Aragorn quien es desplazado en gran parte de la acción para ir a buscar a un ejército de muertos, que terminan por trasformarse en una especie de nube verde de "Ántrax" que hace las labores, al final de la batalla, de séptimo de caballería y que huele a juego sucio. (Así cualquiera, aunque estén del lado de los buenos)
Frodo, nuestro heroe, se arrastra babeando como un cretino toda la maldita película, con cara de perro abandonado, transformándose posiblemente en el héroe más memo y patético de la historia. Este es acompañado por el, aún casi tan nena, Sam, que parece haber aprendido interpretación en la escuela de Maryl Streept. Toda su búsqueda resulta una tortura, y no solo para ellos, sino para el espectador que no llega nunca a creerse nada de nada de lo que allí aburre, digo ocurre.

Uno podría escribir ahora todo un libro, pero por ejemplo:
Primero: ¿Abandonaría alguien a su mejor amigo del alma, con el que ya esta cerca del culo de la tierra media, a dos películas y media de distancia de su maravilloso hogar, (mandándole a una muerte segura) por mucho que dudásemos por un momento de que se haya comido el maldito último currusco de pan? (Hala, majete, vuélvete a casita que ya no te ajunto. Así, sin más, sin comida, recórrete todos los millones de kilómetros de vuelta a casa y que te den) ¿Quien se puede creer eso?
Segundo: ¿Quién se creé que el pequeño Sam pueda nunca vencer con un ridículo puñal a una araña del tamaño de un concesionario de coches? Por otro lado el realismo de la araña, para los que ya hayan visto, por ejemplo, “Arack Attack”, tampoco se verán realmente sorprendidos por el virtualismo digital.
Tercero: Aun creyéndonos que alguien fuese capaz de sobrevivir la situación de tener que permanecer en una roca rodeados por un mar de lava sin derramar una gota de sudor, ¿Cómo es que esas águilas gigantes salvadoras que los rescatan no los llevaron volando hasta su destino desde un principio? (Podían haber hecho un corto)
Pero otra escenita graciosísima es la de la rubita decapitando de un golpe de espada a un dragón asesino con el cuello de un diplodocus y matando después al malo malísimo. (Puff…)

Y nada, después para acabar, la explosión de las explosiones y nada menos que otros cuarenta y cinco minutos de burocracia del reino, despedidas y de interminables seudo finales continuados. Todo como bajo el logo: “Rodamos cinco posibles finales y si no nos decidimos por cual, pues venga, todos valen uno detrás del otro.”
Estaréis de acuerdo conmigo en que la escenita de la habitación con los distintos personajes retozando en la cama con Frodo, es como para vomitar la Coca cola entera y las palomitas. Además, como esa miradita final tan pillina entre Frodo y Sam, ya si que termina de rematar todas las sospechas y define el carácter de la extraña relación, pues por que no otra escenita más de cómo Sam se casa con la rubia del anuncio de Milka. Para despistar. Que por otro lado, hubiera sido bonito y atrevido mostrar de todas, todas, una relación homosexual, ¿no? (No es cosa mía, creedme, recuerdo que en el final de la primera parte, con la parejita lloriqueando y anunciando las aventuras venideras, delante de aquel cielo en plan "Titanic", la gente en el cine gritaban al unísono: -!Que se besen!, !Que se besen!)

Señores, la intención de pegarme un maratón con los amigos, para ver la trilogía entera con sus versiones extendidas, se ha visto truncada gracias a esta horripilante tercera entrega, que por mi parte, bien se merece un suspenso, y que tristemente baja la media de esta, después de todo, fabulosa saga.


Iván Sáinz-Pardo

23/02/2005 01:16. Enlazarme. CRITICAS CINE Hay 6 comentarios.

UNA HISTORIA

telefono2.jpg-Ja, hallo?

Y tardan algo en responder.

-¿Eres Víctor?

Y respondo que sí, aunque no es cierto. La voz femenina del otro lado del teléfono, como dudando, calla primero durante unos instantes. Y continua:

-Te tengo que contar una historia.
Mi abuelo ha muerto hoy que cumplía setenta años. Mi abuelo era un señor bastante extraño, supongo que un poco como la mayoría de todos los abuelos de este planeta. Aunque mi abuelo llevaba treinta y cinco años sin decir una sola palabra.
Sin embargo, un día, mi abuela me contó que mi abuelo de bebé ya era un verdadero charlatán, y que hablaba hasta por los codos, y como después, de niño, la cosa empeoró notablemente.
–Tu abuelo necesitaba beber litros de agua para no desertizar su boca. Decía.
Así, de joven, mi abuelo se metió en política para poder hablar aún mucho más, y para que muchos más fueran también los que le pudieran escuchar. Mi abuela suele contar como conoció a mi abuelo hace muchos años en el sindicato. Ella también era activista, pero menos apasionada y menos habladora que mi abuelo. Mi abuela me solía decir que ser menos hablador que mi abuelo por aquel entonces, era más fácil que engañar a un chino anormal. Mi abuela también me contó que mi abuelo, al cumplir los treinta y cinco años decidió dejar de hablar en público y dejar de hablar con los amigos, y con los hijos, y también con su mujer. Mi abuelo, el mismo día en el que cumplió los treinta y cinco, decidió no hablar absolutamente nada más y dedicar la otra mitad de su vida únicamente a escuchar.
Hoy, mi abuelo, se cansó de hablar media vida y de escuchar la otra media y decidió morirse. Mi abuela ahora llora y yo no sé qué pensar.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesto.

-¿No tienes nada qué decir al respecto? Me pregunta ella.

-No me llamo Víctor. Respondo.

-Lo sé, no importa, mi abuelo tampoco ha muerto. Añade ella y cuelga.

Sigo escribiendo y trato de volver a mi historia, concentrarme, recuperar la inspiración. No lo consigo, sólo pienso en aquel abuelo que hablaba media vida y callaba la otra media para después morir puntualmente.
El teléfono de la chica se ha grabado en la memoria de mi móvil y marco su número.

-Ja, hallo?
¿Eres Ana?

Pregunto.
Ella responde que sí. Después calla y yo hablo:

-Te tengo que contar una historia.
Desde que aparecieron los teléfonos móviles, hace ya unos años, los he odiado. Y es que están llenando y vaciando a la vez de lógica y originalidad las historias y guiones que narran las desventuras de una sociedad irremediablemente localizable allí donde esté. Es como darle de comer a un bebé con un cucharón. Nos presionan para empacharnos de presunta comunicación. Me dan arcadas de pensar en la cantidad de pajarracos oscuros y alimañas que estamos haciendo millonarios gracias al aniquilamiento de nuestros valiosos silencios. Y estar ahí para cualquiera, al otro lado del teléfono y para cualquier memez. Vernos interrumpidos cuando amamos, cuando esperamos en la intimidad, cuando comemos o charlamos, cuando pensamos o lloramos, cuando nos evadimos, cuando nos concentramos, cuando escribimos. Es igual qué estés haciendo, es igual dónde te encuentres en este mundo, ya que siempre podrán arrancarte con exactitud de donde estés con una llamada para decirte que tu madre ha muerto.
Tú, Ana, sin embargo, eres la excepción a mi historia. Hoy, por primera vez, me alegro de tener este móvil tan pequeño como una cucaracha y capaz de casi todo. Hoy por primera vez me alegro de tener este teléfono, porque tú eres la excepción más especial y más maravillosa de toda esta historia.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesta ella.

-¿No dices nada al respecto? Le pregunto.

-No me llamo Ana. Responde ella.

-Lo sé, no importa, mi madre tampoco ha muerto. Añado y cuelgo.

Una vez más vuelvo a mi escritura. Trato de concentrarme, trato de recuperar la inspiración, pero mi teléfono suena de nuevo.

-Ja, hallo?

Y tardan algo en responder.

-¿Eres Iván?

Y respondo que sí, sólo que esta vez es cierto. La voz femenina del otro lado del teléfono, como dudando, calla durante unos instantes para continuar entonces:

-Iván, soy tu tía Paloma.
Lo siento muchísimo. Tu madre ha muerto.
¿Sigues ahí?

-Sí. Contesto.

-¿Qué vas a hacer? ¿Te dará tiempo a coger un avión y estar aquí mañana para el entierro? Pregunta ella.

-No me llamo Iván. Respondo, y cuelgo.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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24/02/2005 23:19. Enlazarme. AL FINAL DEL ARCO IRIS No hay comentarios. Comentar.

NUESTRO TIEMPO

tiempo.jpgSupongo que ninguno sabemos exactamente la razón de por qué hacemos todas las cosas. Y es que parece que hay que estar haciendo cosas sin parar, sembrando metas, finalidades y pequeñas misiones en nuestra pequeña huerta del destino y en la de los demás. Y supongo que eso es lo que más nos jode, que se coman nuestras manzanas y que se metan en la huerta de uno a husmear.
El tiempo es más valioso que las pesetas, los marcos, los euros y los dólares, y también que todo el dichoso petróleo de Irak y que todos los BMWs descapotables del mundo.
Pero traficamos con nuestro tiempo. Lo devaluamos y lo malvendemos a cambio de un puñado de monedas. Muchas veces invertimos más de ocho horas diarias en conseguir el maldito dinero, y el resto de nuestro tiempo, en mal gastarlo. Freímos patatas o servimos cafés, dormitamos en despachos que no nos pertenecen, limpiamos lugares lejanos y ajenos y colocamos cajas, documentos o muebles allí donde nos ordenan.
Pero lo cierto es que nuestro tiempo es nuestro flujo vital, es lo más importante que tenemos y no es infinito. Y por supuesto no es como un depósito de agua, que simplemente dura hasta el momento en que se agota. Nuestro tiempo nos pertenece de forma natural e innata. Nuestro tiempo posee vida propia y se nos presenta siempre distinto y especial en cada momento. Uno tiene veinticinco años y no los vuelve a tener nunca más; pasa el verano, y al siguiente, ya nada parece moverse ni transcurrir de la misma manera.
Y pienso que las empresas del mundo se nutren de la infancia robada de los niños asiáticos y de puertas en las narices a gitanos y negros, y de todo ese jodido tiempo que las mujeres no están con sus hombres y del jodido tiempo en que los hombres no están con sus mujeres. Y ahora piensa tú: ¿Sabes quien está educando a tus hijos?
Las empresas del mundo se nutren de los jóvenes que dejarán de serlo, devorando vidas a cambio de un puñado de monedas. Sabes que procurarán arrebatarnos los mejores años de nuestras vidas con amenazas y con hipotecas, con horarios y sueldos congelados, con contratos humillantes y puertas cerradas con llaves que nuestras manos amputadas no pueden agarrar. Día a día, se alimentan con gula de nuestros sueños y se empachan a nuestro gusto, después nos eructan tranquilamente en la cara, y con una sonrisa, nos dicen:

-Hijo, sólo queremos lo mejor para ti, pero has de concentrarte y trabajar aún un poco más deprisa.

Sin sueños somos como corderos en una camioneta, y no vayas a esperar para entonces, nada mejor que la miserable vida de tus vecinos de al lado.
Muchas veces no sabemos el porqué de las cosas que hacemos, simplemente nos levantamos una mañana, y nos encontramos de nuevo en una oficina con preciosas vistas a la cola de gente esperando en el frío para ocupar tu silla, toda esa gente desesperada, dispuesta a dejarse sodomizar por aún menos euros a la hora. Un día, después de unas semanas, al salir del metro, descubres que la gente que husmea en el pequeño huerto de tu destino, juega al golf en países exóticos que tu solo llegaras a conocer por la tele. Un día, te quedarás así, mirándolos, y entenderás que ni siquiera hablan tu mismo idioma, y que en realidad, muy poco de lo que te vaya a ocurrir, mientras todo siga igual, tendrá que ver con la persona que siempre quisiste ser.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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ANGELES Y DEMONIOS

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Mueren más de 25.000 personas al día de hambre. Más de 8.200 personas al día lo hacen por el Sida, una gran cantidad de estos, son niños. Existe como contraste una Iglesia enriquecida y todopoderosa, susurrando desde siempre a los gobiernos y estamentos más influyentes. Una Iglesia corrupta y podrida por un historial de represión, matanzas santas, injusticias, ejecuciones, Inquisición, pedofilia y abusos. Una Iglesia que apoya dictaduras, calla ante holocaustos y predica y fomenta, engañosa, para su propio lucro y la miseria de este mundo.
Y hay un Papa que escribe libros y promulga desde su poder atrocidades inconmensurables. Arremete contra los homosexuales y se atreve a llorar por los niños de los abortos, mientras una gran cantidad de los siervos de su doctrina, y de los seguidores y dirigentes de los partidos políticos que le apoyan, son homosexuales. Mientras una gran parte de los casos de abusos sexuales y vejaciones a niños en este mundo, se han realizado y se siguen realizando por curas de todo el mundo. Mientras la iglesia apoya las mismas dictaduras que oprimen y matan de pobreza y desesperación a los pueblos. Mientras, estúpidamente, boicotea al preservativo como única esperanza ante el Sida en muchos de estos países.
Y este Papa es el primero que habla del demonio, aunque sea para compararlo con los homosexuales, y también nos recuerda el Holocausto nazi, que ellos mismos permitieron con su podrido silencio, aunque sea para compararlo con el aborto.
Este individuo, antes de morir, debería de pedir perdón a la humanidad por todo el daño y el dolor que han generado la iglesia a la que representa y sus propias palabras.
Si existe un cielo y algo parecido a la justicia divina, estoy completamente seguro de que no habrá sitio para Juan Pablo II ni ninguno de los que le apoyan. Y si existe el demonio, como este señor cree, estoy seguro que estará muy cerca de donde esté el poder. Y como el demonio es listo y traicionero, seguro que se le ha ocurrido disfrazarse de su mayor enemigo para adoctrinarnos.
Aunque para mí, todo esto es en realidad una idea absurda, por que yo, ni creo en ese cielo, ni creo en ese Dios, ni tampoco en ese demonio. Únicamente creo en la igualdad, el amor y el respeto.

Iván Sáinz-Pardo

26/02/2005 15:11. Enlazarme. UN MUNDO NUEVO Hay 4 comentarios.




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