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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005. Resumen
VOYAGER XI Gijón nos recibe con algo de lluvia. Jimbo y Laura son simplemente una pareja fantástica y todo a su lado funciona con asombrosa naturalidad. Tras unos pocos minutos ya parece como si nos conociéramos desde siempre. Ya estamos delante del mar. Queremos divertirnos, surfear y grabar algo con la cámara. -¿Se os ocurre algo? A ver, tenemos playa, montaña, Surf, una cámara de mini dv, un micrófono inalámbrico, tres días y somos un equipo de cuatro en total contando con Laura. -Tengo una idea. Es algo rara, pero hay surfistas, playa, montaña y… ¿Conocéis a algún niño de unos 7 años? -Creo que podríamos conseguir una niña. Se llama Cecilia. Su padre es amigo mío. -Serán ocho minutos. Blanco y negro. Lo dirigiremos los tres. El corto se llamará “La Marea”. Jimbo, ¿crees que se me dará bien el surf? -Yo te enseñaré algunas cosas y veras como hoy mismo ya te pondrás hasta de pie. -Otra cosa, ¿Tienes una pala? -Creo que si. En casa de mi madre. ¿Por que? -Mejor os cuento la historia. VOYAGER XII Gijón también nos dejó momentos tan bellos como este. Esta foto la hizo Dirk nada más salir los tres de la playa de Gijón de surfear y tras un atardecer en el agua de los de película. Jimbo tenía razón, momentos de surf como aquellos son los que crean más adictos a esta modalidad. Veo de nuevo esta foto y puedo sentir el mono. LA SILLA VACIA (Rescatado) Se crean imperios sin mover un ápice...Y se derrumban por si solos con el torpe silencio que se apodera de los monólogos susurrantes de mentes como la mía. ¿Mamá? Decidió abrir los ojos, después lavarse la cara y comenzar a caminar. No pensó en una dirección, no pensó en ninguna acción ni verbo. El trampolín de su propia realidad la catapultó todo lo alto que se puede llegar, y una vez allí, comenzó a caer. Sintió una corriente súbita de aire frío, y cómo todas esas heridas invisibles de sangre invisible, se cerraban en su cuerpo como cremalleras de carne. No quiso cerrar los ojos, ni mirar hacia atrás en la caída. Sin importarle nada lo mas mínimo, se dejó caer. Y caía con el miedo en la garganta, con la boca seca, ligeramente salada y las manos frías y húmedas. Y caía, aturdida por el calor en las sienes y por un leve pero omnipresente pitido en los oídos. -Me duelen la espalda y esta pegajosa tristeza. No seguiré cayendo. Y es así como todo se detiene, y las lágrimas, como es costumbre, le dan los buenos días, mientras le besan y le lamen despacio las mejillas. Sentada sobre la cama, con las piernas entrelazadas, y sin prácticamente mover un músculo, continúa llorando un rato en silencio. El aire entra por la ventana medio abierta, sacudiendo levemente una cortina demasiado barata, acompañada por los diálogos frenéticos de la urbe y un cierto olor a hojarasca mojada. Delante del espejo, una vez más, descubre a esa eterna desconocida con quien lleva tantos años conviviendo. -Me he vuelto inofensiva, incapaz, ¿sabes? Aunque quizás ya lo fuera antes. Sigo siendo la misma y creo que tampoco esperaba otra cosa. ¿Me quieres? ¿Nos queremos? Sale al pequeño balcón, con un café sin demasiada leche, y mira hacia el cielo, como testigo casual bajo el techo azul e infinito de castilla. Se sienta allí fuera, con su bata, en una silla de madera. Despacio y con cierto automatismo, enciende un cigarrillo negro y se lo lleva a los labios. Se apoya únicamente en el sabor incierto de una larga calada, mientras trata de gesticular una desarticulada sonrisa. Pero la sonrisa desaparece inmediatamente. Huye volando para, finalmente, desaparecer entre la blanca palidez de las nubes. El tiempo juega en la silla llena. El tiempo juega en la botella vacia. Y antes de morir la mañana, la sonrisa vuelve a ella, volando de nuevo. Esta vez, la sonrisa se instala perfectamente en su rostro y, suavemente, la susurra: -Me fuí a hablar con las nubes. No te preocupes mujer, todas las sonrisas del mundo estamos hechas de secretos. Y el mío, por esta vez, te pertenecerá a tí para siempre. Continua esperando, porque con la llegada de las lluvias primaverales, todos y cada uno de vuestros miedos, acaban siempre por morir en el mar. -¿En el mar? -Si, los miedos son cobardes. Con la lluvia huyen siempre por las alcantarillas. Iván Sáinz-Pardo "Al final del arco iris" ©-N333042/00 VOYAGER XIII Esperamos el eclipse sentados en un banco. Pocas horas después volvimos a montarnos en la furgoneta. Noche cerrada. La Rioja. Dejamos atrás una carretera de mala muerte donde no vimos un solo coche ni una sola persona en más de una hora y media. Tuvimos que parar de un frenazo porque se nos cruzó un ciervo del tamaño de una vaca. Se nos quedó mirando como si nos hubiera estado allí esperando durante toda su vida y encima llegásemos tarde a la cita. Despacio, majestuosamente, se retiró de la carretera con el cuello muy estirado y pudimos continuar. Llegamos ya casi a las doce de la noche a Arnedillo. J. me había hablado de las aguas termales de Arnedillo, son unas pozas acondicionadas y gratuitas. En nuestro viaje de vuelta a Barcelona, decidimos desviarnos un poco para disfrutar de ellas y de paso conocer el pueblo y también a J. al día siguiente. Dejamos nuestras cosas en un motel, nos pusimos el bañador y bajamos a oscuras por un caminillo hasta el río fumándonos un porrito. Allí un gato nos acompañó hasta las aguas termales aullando y mostrándonos el camino. En la orilla del río, nos encontramos a bastante gente desnuda sentada sobre las piedras o dentro de las piscinas naturales, hablando en susurros. Las estrellas brillaban como nunca, no se veía a penas nada y la escena se mostraba bastante surrealista. Dirk y yo nos miramos un instante, nos despojamos de la ropa y nos metimos al agua. Era como estar en un yacuzzy, el agua estaba realmente muy caliente, unos 45 grados y el fondo era un manto de piedras pulidas y calentitas. Estuvimos un buen rato charlando, disfrutando, entrando y saliendo del agua. Al día siguiente conocimos a J. y a sus amiguetes y volvimos todos juntos a entrar a las pozas, esta vez de día. Yo me metí en bañador y, como no, olvidé sacar mi móvil del bolsillo. Os diré que los Nokia son algo reticentes a las aguas termales y el mío ha claudicado para siempre. Estuvimos un buen rato charlando en el agua y después nos fuimos a tomar unas cervezas. J. y su pandilla son una gente fantástica. La foto la hicimos justo antes de continuar nuestro regreso a casa. Un paraje increíble, un lugar muy especial. Seguro que volveremos. De nuevo en la furgoneta. Aún nos quedan unas pocas horas de Voyager, unos pocos cientos de kilómetros para dar por terminada esta simpática e inolvidable “mudanza”. Este casete lo hemos escuchado sesenta veces en este viaje, pero sigue devolviéndonos la sonrisa, provocando canturreos, sigue siendo nuestro propia banda sonora, nuestro casete favorito. RABEL![]() Una vez, conocí a un tipo que coleccionaba sonrisas. Era un chaval rubio de ojos tristes, con cara de chaval y manos de chaval y piernas de chaval. Un día, a la salida del metro, me lo encontré junto a un grupo de personas que rodeaban una especie de bulto. Parecía tratarse de un accidente, un atropello o algo así y decidí acercarme para averiguar lo que había ocurrido. -Hola Rabel, ¿Vienes a robarme una sonrisa? -La ley prohibe a los hombres hacer lo que sus instintos les inclinan a hacer, de ahí se sigue, que si existen leyes contra el robo, el asesinato y el estupro, entonces es que el animal humano debe ser estuprador, homicida y rapaz. Sonreí ante su respuesta y al ir a decirle mi nombre, me sorprendió con el flash de su cámara. -¿Que haces después con todas estas fotos? Le pregunté sin responder yo a su pregunta. -A veces las palabras son más veloces que los cuerpos, que los nombres, que los días. Mi cuerpo es dueño sólo de sí mismo, pero no de mis palabras. Mi pensamiento y mis palabras son como una pareja que se aman pero no se entienden, y se limitan a seguir juntos únicamente por respeto a sus hijos. El autobús abrió sus puertas y me tuve que despedir con prisas, de forma que le dejé allí, mirando hacia el cielo desde el objetivo de su cámara. Iván Sáinz-Pardo VOYAGER (Final) Saboreo un caramelo de regaliz. Observo por el retrovisor como la carretera huye veloz entre aspas gigantes, girando como molinillos amenazantes, mercenarios de un ejército devorador de bocanadas de aire. Un viaje no tiene sentido sin un final. Los finales dan sentido a las cosas. Nos ofrecen la oportunidad de volver a comenzar de cero. Aunque tampoco es cierto, nunca comenzamos de cero. Una explosión coloca las cosas en su desconcierto, pero los cristales no vuelven nunca más a juntarse. Comenzamos cada vez desde una posición distinta, en una cadencia siempre transformada. El sol se resiste a marchar, arqueando su agonía en ángulos imposibles. Avanzamos en silencio... Hemos viajado hasta ahora sin rumbo fijo, como la vida en si misma, abiertos a sorpresas y a nuevas incursiones al alma. Para entender mejor lo que somos, lo que fuimos, lo que nos depara. No buscamos con preguntas, únicamente disfrutamos de las respuestas que nos regalaron los kilómetros atropellados por nuestra Voyager. El retrovisor me dedica una imagen de serenidad arrebatadora, de océano temporal, kilómetros de tsunami sin isla ni tierra a la vista. Me quedo con muchas cosas, nuestras conversaciones, los nuevos lugares y gentes, las carcajadas, los paseos, los silencios, todo como fichas de un mismo puzzle. Regresamos en silencio, sabedores de estar disfrutando de la última curva, la última gran bajada de esta montaña rusa. Ha anochecido. Aparcamos, nos miramos con una sonrisa y escuchamos desde nuestros asientos como se apaga el motor. CINDERELLA MAN (Ron Howard, U.S.A, 2005)![]() Cinderella Man es como comerse un Whopper con queso. Iván Sáinz-Pardo WEBS AMIGAS El servidor de Blogia sigue renqueante y yo os agradezco mucho vuestra paciencia y fidelidad.Volveré a estar unos días fuera y por ello hoy le quiero dedicar este artículo a los links que tengo en esta página, los enlaces que ocupan el apartado de Webs amigas y que reune una serie de páginas Webs muy recomendables y que a mí me gusta visitar con asuididad. Sigo añadiendo páginas a este apartado y no dudéis en avisarme si pensáis que me dejo, me olvido, o simplemente me queréis recomendar alguna más. (La vuestra, por ejemplo) LUCÍA FUSTER La web de Lucy, fotógrafa profesional y la mejor mujer que se podría desear. CINÉPATAS Un foro de cine, un espacio para todo tipo de opiniones y desbarradas mentales que no todas las veces siguen parámetros cinematográficos pero siempre resulta interesante y divertida. DIGERIDO POR Criticas de cine, muy de nuestro querido bar de abajo, apasionadas, crudas, sinceras y siempre de interés. JIM-BOX Web de mi amiguete y guerrillero fílmico “Jimbo”. Siempre sorprendente, amateur y muy cachonda. No tiene desperdicio. Y va a más. NACHO VIGALONDO Web de Nacho, muy solicitada, sobretodo desde su nominación al Oscar con su corto “7:35 de la mañana”. Un personaje muy peculiar y con gran talento y una Web a su altura. LEOTARDOS DE COLORES Pequeñas y grandes experiencias de colores. IO O EL ARTE DE HACER DRAMA Un rinconcito con corazón. Una ventanita con preciosas vistas. CAJÓN DESASTRE El mundo maravilloso de Des. Literatura de la buena. Una compañera blogera fiel y una página con solera. CINECÍN Un lugar para ver cortometrajes y mucho más. EXCAVACIÓN PROFUNDA Poesia desde Chile. Fotografias literarias como regalos sorpresa en nuestras puertas. QUE VIDA MÁS TRISTE Cada lunes un nuevo videolog y mucho más. Muy recomendable. Fiel y siempre divertida. EL MUNDO DESDE EL ABISMO La web del autor, crítico y director de cine, Refo. Un personaje muy especial y una web de lo mejorcito de la red. Artículos de enorme y sorprendene calidad. No te la pierdas. ARSEN Mi amigo Dirk ya tiene un Blog. Aún comenzando, pero con fotos hechas por el y en ingles, para todo el mundo. EL DIARIO DE ABABOL Sorprendente, provocadora, loca, loca y hermosamente loca. MUCHO CINE Críticas y opiniones de cine con cabida para todos. Yo incluido. Comienza también ahora. OJO AL TEXTO Blog de Alvaro Ramirez Ospina, profesor, guionista y director de documentales. EL CUADERNITO CAFÉ DE ELI Versos para el alma. Momentos escritos de alguien sensible y especial. LA DIRECCIÓN DEL SALMÓN Desde Madrid, música, cine y opiniones en un blog interesante. LOS MUNDOS DE NEPOMUK Pagina siempre divertida y muy solicitada. Experiencias casi diarias que arrebatan simpáticas sonrisas. UN LUGAR ENCENDIDO Un bonito diario personal desde Palencia. Como digo yo, con sus saltos y sus precipitaciones. DIARIO DE UNA SECRETARIA ANARKISTA Oscura, misteriosa, mágica. BUBISÓNICA Desde Chile con amor. Este apartado seguirá en aumento y yo le seguiré dedicando mi atención con futuros artículos como este. Un saludo a todos y a leer. GRITO Hoy es uno de esos días en el que el café de la mañana ya me catapulta hacia el estrellato de mi cielo particular. Llueve en media España y la ecuación de la felicidad parece hablar únicamente mi idioma. Hoy modelo y escribo yo mismo mis mapas y mis libros de historia. Protagonizo un nuevo día en su estreno mundial.Pienso que es importante tener días así y lo disfruto entre bailes dislocados y canturreos en la cocina. Sonrío en calzoncillos a mi vecina de enfrente y disfruto de la velocidad con la que desaparece de su balcón disimulando. Recojo un poco mientras asisto al concierto en mi salón de los Lori Mayers, Sidonie, Love of lesbian, Los planetas... Y de esta euforia maravillosa y digna de relatar, nace este inesperado post que ahora cruza el cielo del ciberespacio como un cohete y explota en mil pedazos de colores, recordándome que la felicidad nos visita siempre muy caprichosamente, pero que cuando lo hace, nos embriaga de ese sentimiento verdadero e inigualable en el que sonreímos para dentro y para afuera, como en un grito ensordecedor, sabiendo que todo va a ir bien. LOLIN Voy a apretar de nuevo los dientes sin la intención de seguir espabilando esta historia muerta. El cascarón es demasiado estrecho y los bordes punzantes se me clavan en el costado. Todo el mundo está triste a mí alrededor, y yo, mientras tanto, trato de desaparecer cada día transformándome en cosas en las que antes nunca creí. El polen en flor vuela por los aires, lo inunda todo, y mis ojos y mi nariz se irritan sin remedio. Lolín era una amiga mía del colegio. Íbamos siempre juntos a todos los sitios y recuerdo que también ella tenía una alergia terrible al polen. Lolín era una chica, pero jugaba al fútbol mejor que yo. Lolín era una chica, pero cazaba enormes lagartos verdes y encestaba triples. Las chicas, en el colegio, acostumbran a jugar a la goma y a corretear histéricas por el patio. Piensan siempre en el día de los enamorados y en hacer a tiempo los deberes. Lolín parecía un chico. Lolín jugaba a las chapas, a hacer rabiar a las otras chicas, a la guerra de piedras, a subir a los árboles, al fútbol, y era cinturón naranja de kárate. Yo, al principio, me apunté al equipo de futbito sin demasiado interés, y acabé siendo el portero. Lo cierto es que siempre pensaba en todo menos en lo que hacía en cada momento. Nada me interesaba lo más mínimo. Me dejaba llevar, siempre ausente, inmerso en mi propio mundo. De niños deambulamos como marionetas sin función, nos movemos por ahí, cargando con todas nuestras preguntas y temores a cuestas, preguntándonos si estarán o no suficientemente limpias las manos que, desde abajo, nos mueven y nos dirigen. -La función va a empezar: El colegio, moscas en la ventana, bocadillos de tulipán y chorizo, Lorenzo, pepinillos y cebolletas, el equipo A, las Navidades en Puente Viesgo, sed, polvo, ortigas, el Capitán Trueno, aquellos niños perdidos en un laberinto, charcos, los deberes, el miedo a los médicos, alubias y pescado, Informe Semanal, la fiebre, divisiones, cumpleaños, cubatas de ginebra para mi madre, La historia interminable, papel cuadriculado, los helados de Petri, dolor de anginas, películas de vaqueros, raíces cuadradas, pipas saladas, mi tía Eva, peonzas, filetes de hígado, por la tele niños como de mentira en Etiopía, Asun, el dolor de rodillas por el crecimiento, David, las largas horas de recreo, El coche fantástico, la loción antipiojos, las heridas en las rodillas, Hugo y su Spectrum con teclas de goma, los domingos de kiosco, los abuelos, el accidente de los abuelos, mi padre sin sus padres, el comedor del colegio, El planeta imaginario, la lluvia, Juli la profesora, el miedo a la muerte, Canción triste de Hill Street, Togi, las canicas de colores, los intoxicados por la colza, la casa vieja, V, las aburridas clases de natación, los pepitos de chocolate que compraba papá para después de las aburridas clases de natación, los veranos en Puente Viesgo, más cumpleaños, Josefina y Bea, baños en el río, el anti piojos, La bola de cristal, el Cattos y el Artesa, el mal sabor de las lentejas, El increíble Hulk, Jorge García, el miedo a la oscuridad, El Comando G, golosinas, frío, Soco, E.T, petardos, vasos de leche, tía Tere, escritos en el diario, el señor don Ángel, Momo, soldados de plástico, caligrafía, Jorge Redondo, el cinematógrafo, los domingos en el campo, agua estancada, el carnaval, las mellizas, lagartos verdes, el Un, dos, tres, la playa, contar con el abuelo los carros de hierba de camino a la playa, el olor del Visvaporú, Henry, el miedo a que las cosas cambien, Alberto y sus inyecciones de insulina, aquel chandal siete días a la semana, recoger la cocina, el miedo a quedarme solo, el miedo a crecer, el peso de todos los miedos, Lolín, Lolín y su alergia al polen. Antes de Lolín yo jugaba en el equipo de mi colegio al futbito. Nadie quería ser el portero, yo sí. En la portería, no tenía que estar todo el tiempo corriendo detrás de aquella estúpida pelota y disponía de más tiempo para mis divagaciones. Era mejor esperar allí y tratar de desbaratar las jugadas del contrario. Yo tenía un traje azul y negro como el de Arconada y unos guantes de portero cuando no me los dejaba antes olvidados en algún sitio. Creo que, a pesar de mi falta de interés, tenía un don especial para la portería. Lo paraba prácticamente todo, y los padres que nos iban a ver me aplaudían a rabiar. El único problema eran mis gafas, bueno, mejor dicho, mi único problema eran mis cuatro dioptrías en cada ojo. Era el portero y el único del equipo con gafas. Tenía la tediosa manía de destrozar unas gafas por partido, y no rompía más porque no solía tener de repuesto. Cuando las gafas se me rompían de un balonazo ya en la segunda parte, no era tanto problema, pero, cuando me las reventaban nada más comenzar, después no me quedaba otro remedio que parar a ciegas todo el resto del partido. Pero no todas las veces paraba los balones con la cara, a veces también me daban balonazos en los huevos. Todos me aplaudían muchísimo, y yo, mientras, en el suelo, me retorcía de dolor. Como sólo veía el balón cuando éste ya estaba demasiado cerca de mí, había desarrollado unos grandes reflejos. Pero siempre llegaba algo tarde, y era por eso que nunca acertaba a parar los balones con las manos. A veces reservaba mis gafas para la segunda parte, que era cuando se resolvían los partidos. En la primera me freían a balonazos, pero de esta forma, al menos, podía ver algo de lo que ocurría en la segunda. Los dos primeros años fueron los mejores, aun a pesar del dineral en gafas y el dolor de huevos, pero, al tercero, todos éramos ya más mayores y los balonazos comenzaron a ser mucho peores. Finalmente debí de cogerle miedo al balón y ya todo fue un desastre. De pequeño observaba el cielo y las plantas y también a las hormigas y a todos los demás insectos. Me gustaba recrear grandes batallas entre los bichos, y con los hormigueros, me lo pasaba especialmente bien. Yo era un gigante, un humano monstruoso que aterrorizaba a toda una ciudad. Aplastaba con el pie a varias de ellas, y el resto, se volvían como locas entrando y saliendo de su hormiguero. Me gustaba simular sus voces: -¡Nos atacan! ¡Corred, poneos todas a cubierto…! -¡Hormiga Dios, sálvanos... Nos van a matar a todas! … -¡Yo no quiero morir, tengo mujer hormiga y tres hormiguitas! … -¡Estoy herida, he perdido una antena, que alguien me ayudeee!... Después, al irme, me imaginaba como el protagonista del informativo de las hormigas: -Buenas noches, hoy comenzamos nuestro espacio informativo con la triste noticia de la nueva matanza ocurrida en una de las poblaciones de Hormigafrágima del Norte donde más de una veintena de ciudadanas han perdido su vida, y cerca de una docena han sido heridas por el ataque de un humano asesino con gafas. Nuestra hormiga reportera se ha desplazado hasta el lugar donde… Algunos años más tarde llegó Lolín a nuestro colegio. Lolín tenía una hermana más pequeña y una madre con muchos problemas, del padre nunca supe nada. Creo que ella tampoco. Desde el principio nos caímos bien y empezamos a ir juntos. De Lolín recuerdo sobretodo eso: el Kárate y su alergia al polen. Animado por ella, me apunté, unos años más tarde, también a Karate, y después de un tiempo, llegué a ser cinturón azul. Recuerdo que el primer día, no sé por qué razón, me pusieron con los pequeños. Yo estaba nervioso y me sentía ridículo y extraño con ese karategui blanco. Hicimos media hora de calentamiento, y después, el profesor nos mandó colocarnos en filas. Lo cierto es que, además de nervioso, me sentía realmente fuera de lugar entre tanto kimono y tanta palabreja en japonés. En aquel gimnasio olía insoportablemente a pies y a sudor, pero nadie más que yo parecía apreciarlo, o al menos a nadie parecía importarle. Yo, mientras, no dejaba de pensar en la peli de “Kárate Kid”. Hicimos el primer ejercicio de patada, y después el siguiente y otro, mientras yo, perdido como un cura en un burdel, trataba de imitar los movimientos de esos niños que me rodeaban por todos los lados con sus cinturones de colores. Entonces fue cuando ocurrió. El siguiente ejercicio era una patada giratoria hacia delante. Primero la hizo despacio el profesor, y detrás nos tocaba repetirla deprisa a nosotros. Dio la orden, y yo, sin ni siquiera darme cuenta, mandé de un patadón a casi tres metros de mí a la niña que tenía enfrente. Yo nunca había levantado tan alto las piernas y no era consciente de hasta dónde podía alcanzar. La niña, por supuesto, comenzó a llorar como una histérica, y todos se me quedaron mirando con caras extrañas. Recuerdo que enrojecí como una piruleta y deseé que me tragara la tierra. El profesor necesitó varios minutos para calmar a la niña, e inmediatamente después, se volvió hacia mí. -Muchacho, tú eres el que debe controlar tus piernas y no al contrario. Continúa trabajando. Al siguiente día ya estaba con los mayores. La verdad es que yo nunca he sido el mejor en ningún deporte, y pienso que quizás fuese porque siempre me cansé demasiado pronto de todos ellos. Estuve apuntado a casi todo: un año en atletismo, tres en natación, otro en baloncesto. Hice un par de cursillos de tenis y jugué al béisbol, balonmano y boleyball. Pero lo del kárate fue gracias a Lolín, que me animó siempre desde el primer día en que la conocí. En el comedor, teníamos casi tres horas libres para jugar en el patio, y muchas veces, jugabamos Lolín, Jorge García y yo juntos. Un día en el que estábamos cogiendo fruta de los árboles y Lolín estaba subida a un peral, ésta nos sorprendió a Jorge y a mí asomados a la abertura que, desde abajo, se podía ver en su camiseta. Con cierta dificultad, se podía apreciar la forma de sus dos adolescentes pechos. Recuerdo que Jorge y yo nos reímos mucho y que ella, sin bajarse del árbol, nos llamó capullos y no le dio demasiada importancia. Lolín y yo pasábamos horas y horas juntos cuando las horas eran largas como semanas, según esa percepción infantil del tiempo, y supongo que fue mi mejor amigo durante varios años; después, de alguna forma, no recuerdo tampoco cómo, desapareció de mi vida. Una tarde, ya muchos años después, volviendo de la Universidad, me la encontré por la calle Santiago. Lolín tenía el pelo teñido medio de verde, desaliñado y de punta, y su aspecto era sucio y bastante lamentable. Llevaba cadenas y pendientes por todos los lados, unos pantalones manchados de lejía y una visible cojera. Quise alegrarme de verla, pero no sentí más que un conato de intranquilidad. Nos saludamos y me contó que, un par de años atrás, había tenido un accidente por el cual había perdido la movilidad de una de sus piernas. También, cómo finalmente la tuvieron que colocar quirúrgicamente media rodilla de metal. Lolín me acompañó hasta la parada relatándome todos y cada uno de los detalles de su operación, y una vez allí, sacó un pañuelo. Se sonó delante de mí, y sonriendo, me dijo: -La alergia, ¿recuerdas? Al encontrármela, yo sólo tenía un viaje en el bonobús y cuatrocientas pesetas, al regresar a casa en el autobús, únicamente me quedaba una especie de amarga melancolía. Yo sabía perfectamente que mi dinero, a pesar de todo lo que ella decía, no la iba a ayudar en absoluto, y recuerdo también que, apoyado en la ventanilla, de camino a casa, me pregunté si la vida, realmente, trataba por igual a todos los niños y niñas. Iván Sáinz-Pardo "Al final del arco iris" ©-N333042/00 DIRK Este mes, evidentemente el protagonista de esta sección es ni más ni menos que mi compañero de “Voyager” y fiel amigo Dirk Soldner.La foto se la hice en Laguna de Duero, Valladolid durante nuestro reciente e inolvidable viaje. Nos conocimos en Munich hace ya casi ocho años. Yo aún no había entrado en la Escuela de Cine en Munich, y los dos compartíamos ya nuestra afición a los cortos y al cine. Unas semanas más tarde ya estábamos rodando juntos un corto en video: "Lautlose Grenze" (La Frontera Silenciosa). Con un presupuesto de 300 Marcos alemanes (150€) y en donde, junto con la ayuda de Corinna, por aquel entonces mi novia, nos apañamos y nos curramos entre los tres absolutamente todo. Utilizamos mi cámara de s-vhs, nada de luz adicional, el sonido directo de la cámara (menuda chapuza), una bici con carrito y una silla de ruedas para los travellings y hasta la participación del mismo Dirk como protagonista y de mi amigo Hugo Wolf y de todos sus amiguetes argentinos como extras. Rodábamos por las noches en el metro de Munich y después, me tocó estar viajando hasta Nürnberg durante varios fines de semana para poder montarlo en casa de Dirk, con un sistema de edición Casablanca muy limitado y rudimentario que pudimos alquilar a un precio simbólico. Todo, desde el principio hasta el final, hecho a mano, con ilusión, con corazón y con mucho mimo pero sin un duro. Un pequeño milagro de veinte minutos que, una vez al entrar yo en la Escuela, ya practicamente no movimos por Festivales, pero que si llegamos a presentar por todo lo alto en Valladolid con muy buena crítica, y que llegó incluso a ganar algún premio en su categoría de video. Una historia la de esta producción que realmente se merecería un post a parte. Dirk y yo seguimos viendonos y volvimos a encontrarnos profesionalmente varios años más tarde en el rodaje de "El Laberinto de Simone", donde estuvo a mi lado como segundo ayudante de Dirección. Después hemos continuado haciendo cosas, juntos y por separado, lo último el compartir la escritura del guión para el largometraje “La Frontera Silenciosa”, que comparte el mismo nombre que aquel nuestro primer corto juntos como pequeño homenaje. Y también el cortito guerrillero, en video y a la vieja usanza, que acabamos de grabar en Gijon con Jimbo: “La marea”. Con el que nos hemos vuelto a divertir mucho y que comenzaremos a montar en breve. Dirk estudia Medien & Design en Nürnberg, aunque desde ayer, tiene una habitación alquilada en el centro y se va a quedar una temporada en Barcelona para poder continuar trabajando juntos y de paso hacer un curso de español. Le animé hace unas semanas a hacerse un Blog como este y ya tiene uno donde publica sus magnificas fotos y que os animo a que lo conozcáis. AQUÍ. Dirk también tiene otra página desde donde se pueden ver sus trabajos como director, el talentoso video clip de los “The Robocop Kraus” que se emitió en la MTV y los Spots para Calle 13. AQUÍ. Dirk es una persona excepcional, un buen amigo, para salir, viajar, hablar, trabajar, reir y llorar, un todo terreno que se apunta a un bombardeo allá donde este la gente a la que quiere y con el que siempre se puede contar. Revoluciona sin mover una ceja a las féminas y encandila igualmente a todo el que lo rodea con su simpatía. En contra quizás añadir que es un poco desastre, bastante despistado y desordenado. (Vamos, en esto igualito, igualito que yo) Hemos compartido en todo este tiempo muchas cosas realmente bonitas, unas dificiles, otras divertidas y a veces también bastante surrealistas, y espero de corazón poder seguir haciéndolo por muchos años más. Como me alegra también el saber que muy pronto podrás leer todo esto y entenderlo. Dirk, amigo, ya eres personajillo del mes en mi Blog y este es tu post. Liebe Grusse. CROMOS Días extraños, noches largas como toneladas de chicles sin sabor. Nadie quiere dormir solo. Nadie quiere dormir. Todos testigos de lo que sea. Exhibicionistas voluntarios. Muertos en vida. Lo importante ya no es importante, mientras solo piensas en que gastar el dinero. Nuestra suerte no se puede comprar, es una citas a ciegas con nosotros mismos. Pero tus citas a ciegas son como citas sordas, mudas y cojas. Citas que terminan antes de comenzar. Compramos para devorar calorías prefabricadas. Compramos para quemar calorías prefabricadas. Compramos bajo el superávit de información, de anuncios, tonos, politonos, créditos bancarios, Spams y sexo de neón, explícito y cruel como un empacho eterno de nuestra comida favorita. No podemos ordenarlo todo. No hay tiempo y ahora no recuerdo las recetas de la abuela, ni los números de teléfono de mis colegas, no recuerdo las palabras mágicas, los cumpleaños de mis hermanas, ni hay momentos para detenerse y reflexionar. No importa la película, ni el acompañante. La luz se apaga y en la ansiada oscuridad, nuestros pecados sonríen abiertamente en un onanismo mordaz y estúpido. Llenaremos todos los agujeros, taparemos todas las grietas, pintaremos el cielo, colgaremos bonitas postales de vacaciones demasiado fugaces y ajenas. Tomaremos el sol en la cuneta de la vida que nos ha tocado vivir. Veremos pasar el atasco. Hablaremos por hablar y cualquier argumento será bueno mientras nuestras tripas permanezcan gratamente ensordecidas. Saca un Poker y levanta esta partida de mierda. Yo llevo ya un buen rato pensando en otra cosa. Pienso en que la vida a veces es como una colección de cromos, con las caras de cientos de futbolistas muertos. Sonreímos con nuestras insignificantes victorias sin mirarle a los ojos a nadie. Iván Sáinz-Pardo "La ira dormida" ©2005 DANNY THE DOG (Louis Leterrier, Francia, U.S.A, Reino Unido, China, 2005)![]() Las películas que se desequilibran en su genero, causan reacciones enfrentadas y diversas en el público y la crítica. Este es el caso aquí. No es la película típica de acción de Jet Li al estilo “El único”, “Romeo must die” o algo parecido. No es un drama clásico, ni una peli de acción al uso. La banda sonora a cargo de Massive Attack, tampoco acompaña el drama ni la acción como uno esperaría, más bien otorga un interesante y peculiar ambiente realzando a su propio estilo la trama. Iván Sáinz-Pardo EL BESOUna puta con acento argentino, al otro lado de la calle, arroja palabrotas pesadas como pisapapeles de bronce a un viejo muy bajito que huye veloz. En un banco, tres crías gorditas piropean a todo el que pasa, se ríen escandalosamente y se lían porros de hachís a pares y a una sola mano. Pero la niña se fija en un árabe enjuto, de barba recortada, que lee con asombrosa concentración y empeño un pequeño Coran. Viste una chaqueta gris, varias tallas más grande de lo que sin duda le pide su paupérrimo porte. La niña lo mira una y otra vez, y cada una de ellas, cree verlo aún más consumido dentro de aquella chaqueta, como si la lectura de aquel librito succionase su existencia lenta e irreversiblemente. Pronto no quedará más morito en el interior de esa chaqueta, piensa la niña. Y el niño aparece entonces, agarrado al volante de un seiscientos blanco. Paseando una sonrisa ganadora desde la ventanilla del conductor, detiene el coche e invita a entrar a la niña. -Lo conseguí, sube que daremos una vuelta. ¿Estas preparada? La niña, ya desde su asiento añade: -Es mentira y no voy a besarte. Además, tú no sabes conducir. No tienes carné. -Sabes que lo que te digo es cierto. Estas deseando besarme y además, no se necesita carné para volar. La niña lo mira y sonríe. Ambos se funden en un profundo e interminable beso. Las luces del Rabal desaparecen bajo las ruedas del pequeño coche. Entre las nubes, en pocos segundos, Barcelona entera se transforma en una fantástica maqueta de juguete, un jardín secreto para el maravilloso exhibicionismo de todas las luciérnagas del mundo. Iván Sáinz-Pardo "La ira dormida" ©2005 ERASE UNA VEZ UN CIRCOTumbado en la arena, con el mundo como carpa improvisada, cierro mis ojos. Entonces vuelve el sol, el calor y durante unos maravillosos minutos, mi imaginación me regala un espectáculo donde los payasos y trapecistas sonríen, una vez más, en ropas de baño. YA NO ESTAS Grito tu nombre y estalla la luna. De sus trocitos construyo una dentadura plateada y te devoro en mordisquitos imperialistas.Tú tachas mi digestión de dictadura y en insurgencia rebelde te camuflas para siempre. Ahora, sacrificada la luna, exiliado tu nombre, las noches son frías y oscuras. Yo se que sigues cerca de mí, allí dentro, pero no te dejas ver. Mis ojos ya no te frecuentan, te muestras invisible, pero yo aún te sigo sintiendo. Iván Sáinz-Pardo "La ira dormida" ©2005 EL ÚLTIMO SAMURAI (Edward Zwick, U.S.A/Nueva Zelanda. 2003)“El último Samurai” es una buena película, que aunque es verdad que no gana con un K.O, si que lo hace a los puntos. En clara evidencia queda un guión correcto pero tremendamente convencional. Nada en el es capaz de sorprender, porque la historia recuerda a muchas otras e incluso recuerda a la, bajo mi opinión, algo más aburrida “Bailando con lobos”. Una vez más se nos muestra una trama perfectamente trazada que circula, sin embargo, por senderos infinitamente recorridos. Lo que sucede es que, como todos sabemos, este es un mal de casi todas las producciones de estudio americanas reticentes al riesgo en taquilla, aunque bien es cierto que en este caso en concreto, Zwickt consigue sacarle partido al esquema convencional, bordando a la perfección cada una de las metas necesarias para completar un buen film. Hay épica conseguida, escenas de guerra sorprendentes y muy emocionantes (el primer ataque bajo la niebla y presentación de los samuráis, el ataque sorpresa de los Ninjas o la espectacular y genialmente rodada batalla final), una muy cuidada fotografía, una recatada historia de amor con japonesa guapísima (introducida eso si un poco con calzador), suficientes conflictos y elementos dramáticos, una buena banda sonora (del alemán Hans Zimmer), unos secundarios, todos ellos y sin excepción, estupendos y sorprendentes. Acertadas son también la templanza meditativa de la cámara y el tranquilo, pero nunca aburrido, ritmo narrativo, así como el magnifico y cuidado diseño de producción que acompaña a la película. Es de agradecer el clima de respeto desde el que se adivina que han trabajado a la hora de presentarnos todo ese mundo Oriental. Aunque puede llegar a producir escozor la idealización del supuesto mundo feudal japonés de la época, que me temo bastante poco tiene que ver con la realidad histórica. Iván Sáinz-Pardo EL ATAQUE DEL CANGREJO DE 83,7 KGAmigos, en lo que Jimbo, Dirk y yo terminamos de montar nuestro cortito amateur “La marea“, os presentamos esta otra cosita que nos acaban de seleccionar para el festival de Notofilmfest.com de este año. SINOPSIS: LA MODELO Y EL HIPOPÓTAMO¿Y por qué esta modelo de la foto tiene cara de circunstancias? La respuesta se encuentra en uno de los pocos Blogs en los que muchos de sus artículos se publican ante nuestros ojos un día por delante en nuestro futuro. El Blog "Artista por confirmar". MI ELFACon el descanso interrumpido abro los ojos a la presencia que me visita y titubea, al duende de los sueños paralelos, a mi ninfa deseada, la de sedosas alas multicolores de papel cebolla. Muchas veces advierte en mi esa pasión incierta, entonces me sonríe con ojos pícaros, como prometiéndome. Pero vuelve a escaparse de mí y sus labios vuelven a dar forma a un beso que ella manda de lejos al aire y yo nuevamente recojo; después se sonroja y se da la vuelta, juguetea con sus alas y se esconde tras ellas. Al plegarlas y recogerse, puedo observar su vestidito, transparencias de colores pálidos, formas de mujer semiocultas en seda suave. Pero hay otras veces en que la noche se abre y nos invita a pasear en su herida. Entonces nos escapamos por la ventana y ella me lleva a los bosques. Yo allí la hablo de esa soledad que no escogemos y que nos hace más fuertes, de la naturaleza contradictoria de los sentimientos humanos; hablo sin parar, sabiendo que, a pesar de sus visitas, a pesar de sus ausencias, de sus juegos, disimulos y piruetas, ella siempre me escucha y disfruta con mi presencia. Iván Sáinz-Pardo |
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