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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005.

VOYAGER XI

DIRK-JIMBO-IVAN2.jpgGijón nos recibe con algo de lluvia.
Jimbo y Laura son simplemente una pareja fantástica y todo a su lado funciona con asombrosa naturalidad. Tras unos pocos minutos ya parece como si nos conociéramos desde siempre.

Ya estamos delante del mar.
Queremos divertirnos, surfear y grabar algo con la cámara.

-¿Se os ocurre algo?

A ver, tenemos playa, montaña, Surf, una cámara de mini dv, un micrófono inalámbrico, tres días y somos un equipo de cuatro en total contando con Laura.

-Tengo una idea. Es algo rara, pero hay surfistas, playa, montaña y… ¿Conocéis a algún niño de unos 7 años?

-Creo que podríamos conseguir una niña. Se llama Cecilia. Su padre es amigo mío.

-Serán ocho minutos. Blanco y negro. Lo dirigiremos los tres. El corto se llamará “La Marea”. Jimbo, ¿crees que se me dará bien el surf?

-Yo te enseñaré algunas cosas y veras como hoy mismo ya te pondrás hasta de pie.

-Otra cosa, ¿Tienes una pala?

-Creo que si. En casa de mi madre. ¿Por que?

-Mejor os cuento la historia.
01/10/2005 00:40. Enlazarme. VOYAGER Hay 7 comentarios.

VOYAGER XII

Gijon-despues-de-surf2.jpgGijón también nos dejó momentos tan bellos como este.
Esta foto la hizo Dirk nada más salir los tres de la playa de Gijón de surfear y tras un atardecer en el agua de los de película.
Jimbo tenía razón, momentos de surf como aquellos son los que crean más adictos a esta modalidad. Veo de nuevo esta foto y puedo sentir el mono.
01/10/2005 23:35. Enlazarme. VOYAGER Hay 5 comentarios.

LA SILLA VACIA (Rescatado)

silla2.jpgSe crean imperios sin mover un ápice...
Y se derrumban por si solos con el torpe silencio que se apodera de los monólogos susurrantes de mentes como la mía.

¿Mamá?

Decidió abrir los ojos, después lavarse la cara y comenzar a caminar. No pensó en una dirección, no pensó en ninguna acción ni verbo. El trampolín de su propia realidad la catapultó todo lo alto que se puede llegar, y una vez allí, comenzó a caer.
Sintió una corriente súbita de aire frío, y cómo todas esas heridas invisibles de sangre invisible, se cerraban en su cuerpo como cremalleras de carne. No quiso cerrar los ojos, ni mirar hacia atrás en la caída. Sin importarle nada lo mas mínimo, se dejó caer. Y caía con el miedo en la garganta, con la boca seca, ligeramente salada y las manos frías y húmedas. Y caía, aturdida por el calor en las sienes y por un leve pero omnipresente pitido en los oídos.

-Me duelen la espalda y esta pegajosa tristeza. No seguiré cayendo.

Y es así como todo se detiene, y las lágrimas, como es costumbre, le dan los buenos días, mientras le besan y le lamen despacio las mejillas.

Sentada sobre la cama, con las piernas entrelazadas, y sin prácticamente mover un músculo, continúa llorando un rato en silencio.
El aire entra por la ventana medio abierta, sacudiendo levemente una cortina demasiado barata, acompañada por los diálogos frenéticos de la urbe y un cierto olor a hojarasca mojada.

Delante del espejo, una vez más, descubre a esa eterna desconocida con quien lleva tantos años conviviendo.

-Me he vuelto inofensiva, incapaz, ¿sabes? Aunque quizás ya lo fuera antes. Sigo siendo la misma y creo que tampoco esperaba otra cosa. ¿Me quieres? ¿Nos queremos?

Sale al pequeño balcón, con un café sin demasiada leche, y mira hacia el cielo, como testigo casual bajo el techo azul e infinito de castilla.
Se sienta allí fuera, con su bata, en una silla de madera. Despacio y con cierto automatismo, enciende un cigarrillo negro y se lo lleva a los labios. Se apoya únicamente en el sabor incierto de una larga calada, mientras trata de gesticular una desarticulada sonrisa. Pero la sonrisa desaparece inmediatamente. Huye volando para, finalmente, desaparecer entre la blanca palidez de las nubes.

El tiempo juega en la silla llena. El tiempo juega en la botella vacia.

Y antes de morir la mañana, la sonrisa vuelve a ella, volando de nuevo. Esta vez, la sonrisa se instala perfectamente en su rostro y, suavemente, la susurra:

-Me fuí a hablar con las nubes.
No te preocupes mujer, todas las sonrisas del mundo estamos hechas de secretos. Y el mío, por esta vez, te pertenecerá a tí para siempre.
Continua esperando, porque con la llegada de las lluvias primaverales, todos y cada uno de vuestros miedos, acaban siempre por morir en el mar.

-¿En el mar?

-Si, los miedos son cobardes. Con la lluvia huyen siempre por las alcantarillas.

Iván Sáinz-Pardo

"Al final del arco iris"
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02/10/2005 13:16. Enlazarme. POST RESCATADO Hay 8 comentarios.

VOYAGER XIII

J-y-sus-amiguetes.jpgEsperamos el eclipse sentados en un banco. Pocas horas después volvimos a montarnos en la furgoneta.
Noche cerrada. La Rioja. Dejamos atrás una carretera de mala muerte donde no vimos un solo coche ni una sola persona en más de una hora y media. Tuvimos que parar de un frenazo porque se nos cruzó un ciervo del tamaño de una vaca. Se nos quedó mirando como si nos hubiera estado allí esperando durante toda su vida y encima llegásemos tarde a la cita. Despacio, majestuosamente, se retiró de la carretera con el cuello muy estirado y pudimos continuar.
Llegamos ya casi a las doce de la noche a Arnedillo.
J. me había hablado de las aguas termales de Arnedillo, son unas pozas acondicionadas y gratuitas. En nuestro viaje de vuelta a Barcelona, decidimos desviarnos un poco para disfrutar de ellas y de paso conocer el pueblo y también a J. al día siguiente.
Dejamos nuestras cosas en un motel, nos pusimos el bañador y bajamos a oscuras por un caminillo hasta el río fumándonos un porrito. Allí un gato nos acompañó hasta las aguas termales aullando y mostrándonos el camino.
En la orilla del río, nos encontramos a bastante gente desnuda sentada sobre las piedras o dentro de las piscinas naturales, hablando en susurros. Las estrellas brillaban como nunca, no se veía a penas nada y la escena se mostraba bastante surrealista. Dirk y yo nos miramos un instante, nos despojamos de la ropa y nos metimos al agua. Era como estar en un yacuzzy, el agua estaba realmente muy caliente, unos 45 grados y el fondo era un manto de piedras pulidas y calentitas. Estuvimos un buen rato charlando, disfrutando, entrando y saliendo del agua.
Al día siguiente conocimos a J. y a sus amiguetes y volvimos todos juntos a entrar a las pozas, esta vez de día. Yo me metí en bañador y, como no, olvidé sacar mi móvil del bolsillo. Os diré que los Nokia son algo reticentes a las aguas termales y el mío ha claudicado para siempre.
Estuvimos un buen rato charlando en el agua y después nos fuimos a tomar unas cervezas. J. y su pandilla son una gente fantástica. La foto la hicimos justo antes de continuar nuestro regreso a casa. Un paraje increíble, un lugar muy especial. Seguro que volveremos.
De nuevo en la furgoneta. Aún nos quedan unas pocas horas de Voyager, unos pocos cientos de kilómetros para dar por terminada esta simpática e inolvidable “mudanza”.
Este casete lo hemos escuchado sesenta veces en este viaje, pero sigue devolviéndonos la sonrisa, provocando canturreos, sigue siendo nuestro propia banda sonora, nuestro casete favorito.
05/10/2005 18:34. Enlazarme. VOYAGER Hay 9 comentarios.

RABEL

pola.jpg

Una vez, conocí a un tipo que coleccionaba sonrisas. Era un chaval rubio de ojos tristes, con cara de chaval y manos de chaval y piernas de chaval.
Verano o invierno, siempre llevaba puestos unos pantalones cortos hasta las rodillas, una gorra de tela, como esas que utilizan algunos pescadores, y una cámara de fotos. Era una de esas cámaras de plástico, sencillas, en las que sólo hay que apretar un botón y ya está.
La gente, en el barrio, no sabíamos exactamente dónde vivía o si tenía una familia o algo así. Únicamente se le veía, a veces, pasear por los parques y atravesar las calles de aquí para allá con su cámara de fotos barata, hablando con alguien, o si no, silbando siempre fragmentos del Bolero de Rabel.
Él no hablaba demasiado de sí mismo, sin embargo, hablaba sin parar. Muchas veces recitaba de memoria los versos aprendidos de algún libro de Machado o de cualquier otro poeta con nombre propio, o las noticias del día, leídas del periódico y aprendidas de memoria, palabra por palabra.
La gente aseguraba que nunca nadie le había visto sonreír, y que por las noches, al igual que por el día, se paseaba silbando por las calles desiertas, porque no necesitaba dormir; y también, que sabía interpretar el lenguaje de los animales y el de los seres inertes, y a la vez, hablar en más de siete idiomas distintos.
Nadie sabía su verdadero nombre, pero alguien, un día, supongo que por lo de que siempre andaba silbando el Bolero de Rabel, debió de empezar a llamarle así, de ese modo, Rabel.
Muchos le trataban de loco, pero en general, resultaba ser un personaje curioso y simpático. Y aunque él nunca sonreía, siempre te miraba fijamente con aquellos ojos quebrados y profundos, y al hablar, de alguna misteriosa forma, era capaz de manipularte con sus palabras para robarte una inevitable sonrisa e inmortalizarla con su cámara de fotos.
No parecía tener más de veinte años y, sin embargo, nadie podía asegurar que no tuviese treinta o cuarenta, porque la naturaleza serena y pálida de su rostro, parecía estar dispuesta a mentir siempre, y su voz, densa, poderosa y embriagadora, parecía flotar por encima de las demás voces.
Y así, se le podía ver, con su cámara, un día tras otro, de aquí para allá, robando amablemente sonrisas a la gente de la ciudad, con su semblante melancólico e inmortal, y su voz, como enjambre de palabras, mariposas de neón, a su paso, sobrevolando todas las cabezas del mundo.

Un día, a la salida del metro, me lo encontré junto a un grupo de personas que rodeaban una especie de bulto. Parecía tratarse de un accidente, un atropello o algo así y decidí acercarme para averiguar lo que había ocurrido.
Hasta aquel día, yo sólo había hablado con Rabel en una ocasión, y al ir acercándome al lugar, fui recordando lentamente nuestra conversación.
Aún no era noviembre y, sin embargo, la ciudad ya se arropaba bajo unas espesas e inmaculadas sabanas de blanca nieve. Era media mañana, y el cielo, por fin, después de tres días de tormenta gris, ventisca y oscuridad, comenzaba a clarear. El sol, titubeante, jugaba a asomarse tras las nubes para, lentamente, transformar en gotas de agua los cúmulos de nieve.
Sentado en la parada del bus, aprovechaba yo la espera para leer un poco, cuando entonces, oí su voz al otro lado de la acera.
Había oído hablar mucho de él, pero hasta aquel momento, aún no le había visto más que de lejos en un par de ocasiones.
Dos ancianos parecían haberle preguntado sobre el pronóstico del tiempo, y él los fotografiaba sonrientes, a la vez que les informaba, de memoria y textualmente, sobre lo que meteorológicamente iba a acontecer en los próximos dos días.
Fue entonces cuando se fijó en donde estaba yo y, sin despedirse, cruzó la calle y se plantó ante mí.

-Hola Rabel, ¿Vienes a robarme una sonrisa?

-La ley prohibe a los hombres hacer lo que sus instintos les inclinan a hacer, de ahí se sigue, que si existen leyes contra el robo, el asesinato y el estupro, entonces es que el animal humano debe ser estuprador, homicida y rapaz.
¿Cuál es tu nombre?

Sonreí ante su respuesta y al ir a decirle mi nombre, me sorprendió con el flash de su cámara.

-¿Que haces después con todas estas fotos? Le pregunté sin responder yo a su pregunta.

-A veces las palabras son más veloces que los cuerpos, que los nombres, que los días. Mi cuerpo es dueño sólo de sí mismo, pero no de mis palabras. Mi pensamiento y mis palabras son como una pareja que se aman pero no se entienden, y se limitan a seguir juntos únicamente por respeto a sus hijos.
Mi cuerpo es el hijo de lo que de verdad soy y algún día dejaré de ser, porque algún día moriré, como tú, como todos nosotros, aunque mientras tanto, mis palabras seguirán descubriendo momentos verdaderos con antelación.

El autobús abrió sus puertas y me tuve que despedir con prisas, de forma que le dejé allí, mirando hacia el cielo desde el objetivo de su cámara.
Le había vuelto a ver en más ocasiones después de esa, pero, como digo, no volvimos a hablar.
Ahora me lo encontraba de nuevo, allí, a la salida del metro, con sus pantalones cortos y su gorra de tela.
La gente, también como yo, acudía al lugar atraidos por el morbo y la curiosidad.
Desde lejos, por un momento, al ver el bulto entre las piernas de la gente, creí que habían atropellado a un perro. Allí, sin embargo, yacía el cuerpo desarticulado de una niña. En la cabeza, a la altura de la oreja izquierda, entre la melena, tenía abierto un boquete negro del tamaño de una manzana, y sobre el suelo, desde la calzada hasta la acera sobre la que se encontraba, se veía un reguero de sangre y sesada.
La gente murmuraba diversas especulaciones sobre lo ocurrido, y Rabel permanecía allí, delante de todos, mudo, paralizado, pálido como la leche, temblando y con los ojos clavados en los de la niña.
Entonces me fije. La niña parecía mirarle a él, con sus ojos saliéndose de sus órbitas, trémulos, vacíos, siniestros.
De inmediato aparecieron una ambulancia y dos coches de policía y nos echaron a todos de allí. Aquel día fue la última vez que volví a ver a Rabel.
De alguna forma misteriosa desapareció del barrio durante casi dos meses y nadie supo nada más de él, hasta que un día, finalmente, lo encontraron en un pequeño apartamento en la parte baja de la ciudad.
La policía dió un comunicado en el que explicaban, sin demasiados detalles, cómo lo encontraron un martes, alrededor de las seis de la tarde, muerto sobre una cama.
De las paredes del cuarto colgaban cientos de fotos, todas ellas con distintos planos de gente sonriendo. Algunas eran planos generales, las que más, primeros planos, otras únicamente la boca en forma de sonrisa. Las fotos empapelaban todas las paredes y el techo del apartamento.
La gente, por ahí, además aseguran que le encontraron desnudo, boca arriba, y que en la mano, sostenía la foto de la sonrisa de una niña. Dicen que era la foto de la sonrisa de la niña atropellada, y que él la sujetaba contra su pecho inerte. Aseguran además, que en su cara inerte, extrañamente, se dejaba ver, por vez primera , el esbozo de una sonrisa.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
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VOYAGER (Final)

fin.jpgSaboreo un caramelo de regaliz.
Observo por el retrovisor como la carretera huye veloz entre aspas gigantes, girando como molinillos amenazantes, mercenarios de un ejército devorador de bocanadas de aire.
Un viaje no tiene sentido sin un final. Los finales dan sentido a las cosas. Nos ofrecen la oportunidad de volver a comenzar de cero. Aunque tampoco es cierto, nunca comenzamos de cero. Una explosión coloca las cosas en su desconcierto, pero los cristales no vuelven nunca más a juntarse. Comenzamos cada vez desde una posición distinta, en una cadencia siempre transformada.
El sol se resiste a marchar, arqueando su agonía en ángulos imposibles. Avanzamos en silencio...
Hemos viajado hasta ahora sin rumbo fijo, como la vida en si misma, abiertos a sorpresas y a nuevas incursiones al alma. Para entender mejor lo que somos, lo que fuimos, lo que nos depara. No buscamos con preguntas, únicamente disfrutamos de las respuestas que nos regalaron los kilómetros atropellados por nuestra Voyager.
El retrovisor me dedica una imagen de serenidad arrebatadora, de océano temporal, kilómetros de tsunami sin isla ni tierra a la vista.
Me quedo con muchas cosas, nuestras conversaciones, los nuevos lugares y gentes, las carcajadas, los paseos, los silencios, todo como fichas de un mismo puzzle.
Regresamos en silencio, sabedores de estar disfrutando de la última curva, la última gran bajada de esta montaña rusa.
Ha anochecido. Aparcamos, nos miramos con una sonrisa y escuchamos desde nuestros asientos como se apaga el motor.
08/10/2005 16:04. Enlazarme. VOYAGER Hay 12 comentarios.

CINDERELLA MAN (Ron Howard, U.S.A, 2005)

CINDI.jpg

Cinderella Man es como comerse un Whopper con queso.
Uno sabe exactamente lo que se va a comer. A que sabrá el pan, la carne, y todos los ingredientes prefabricados. Uno sabe a lo que va a saber cada mordisco.
Nos encontramos con una película que respeta paso a paso y con academicismo el a,b,c del cine de Hollywood. No hay un solo momento que sorprenda realmente ni que se escape de los parámetros meramente Standard.
Un malo, muy malo, un bueno muy bueno que representará y portará el supuesto espíritu de lucha requerido para encarnar una vez más a un luchador inagotable por conseguir el sueño americano.
Los ingredientes no van incluidos ni mezclados con la intención de innovar ni agradar directamente al público más curtido o exigente, sino a cubrir las expectativas deseadas por aquellos que deciden en definitiva el reparto de los Oscars.
Se repite así la formula de “Seabiscuit” (Repitiendo y copiando así sus virtudes y defectos), pero esta vez sin carrera de caballos y con el escenario de la gran depresión económica americana. Boxeo como tema principal a lo “Rocky” y “One Millon Dollar Baby”, donde se vuelve a juntar al director y al protagonista de “Una mente maravillosa”.
No es que no me gusten los Whopper con queso, al reves, pero es que me los puedo comer con tanto gusto como con tanto aburrimiento y el placer dura única y vagamente hasta el cuarto mordisco.
Russel Crowe actúa muy bien, sin salirse tampoco de lo que nos tiene acostumbrados, que ya es bastante. Muy destacable la escena en la que, descendiendo a los infiernos, tiene que ir a mendigar a la Federación de la que, en mejores épocas, había formado parte siendo un boxeador reconocido. Aunque de Russel Crowe no me puedo quitar de la cabeza una película antigua suya que os recomiendo y en donde esta realmente increíble, "Romper Stomper" (1992).
Renée Zellweger, pues, en fin, con su carita de siempre y ese labio tan retorcidito. Ella hace también más o menos lo que nos tiene acostumbrados, aunque no es Santo de mi devoción y creo, además, que la pareja no llega a funcionar del todo.
Me gustó mucho Paul Giamatti, que borda su histriónico papel secundario.
La ambientación, por otro lado, esta muy lograda, como es de esperar de una producción millonaria de la Universal. Aunque uno no termina de creerse del todo algunos excesos dramáticos y nos encontramos con situaciones y diálogos dulzones y envueltos en clichés de esos que tan solo los americanos se permiten hacer una y otra vez.
Ron Howard, quien suele empacharnos en sus películas con dulce de leche con extra de azúcar añadida y nata, realiza aquí una buena dirección y consigue una película más que correcta sobre valentía y superación, con algunos momentos de gran cine. Las escenas de boxeo son realmente emocionantes, aun ya sabiendo siempre cual será el resultado. Ya sabeís, un poco como divertirse jugando uno solo al Monopoli.
En fin, una cinta maniquea y mil veces vista, pero que está muy bien facturada y trata inteligentemente de sacarle partido a una formula que seguirá utilizándose hasta el agotamiento mientras siga dando sus frutos en los Oscars.

Iván Sáinz-Pardo

09/10/2005 16:31. Enlazarme. CRITICAS CINE Hay 6 comentarios.

WEBS AMIGAS

webs.jpgEl servidor de Blogia sigue renqueante y yo os agradezco mucho vuestra paciencia y fidelidad.
Volveré a estar unos días fuera y por ello hoy le quiero dedicar este artículo a los links que tengo en esta página, los enlaces que ocupan el apartado de Webs amigas y que reune una serie de páginas Webs muy recomendables y que a mí me gusta visitar con asuididad.
Sigo añadiendo páginas a este apartado y no dudéis en avisarme si pensáis que me dejo, me olvido, o simplemente me queréis recomendar alguna más. (La vuestra, por ejemplo)

LUCÍA FUSTER

La web de Lucy, fotógrafa profesional y la mejor mujer que se podría desear.

CINÉPATAS

Un foro de cine, un espacio para todo tipo de opiniones y desbarradas mentales que no todas las veces siguen parámetros cinematográficos pero siempre resulta interesante y divertida.

DIGERIDO POR

Criticas de cine, muy de nuestro querido bar de abajo, apasionadas, crudas, sinceras y siempre de interés.

JIM-BOX

Web de mi amiguete y guerrillero fílmico “Jimbo”. Siempre sorprendente, amateur y muy cachonda. No tiene desperdicio. Y va a más.

NACHO VIGALONDO

Web de Nacho, muy solicitada, sobretodo desde su nominación al Oscar con su corto “7:35 de la mañana”. Un personaje muy peculiar y con gran talento y una Web a su altura.

LEOTARDOS DE COLORES

Pequeñas y grandes experiencias de colores.

IO O EL ARTE DE HACER DRAMA

Un rinconcito con corazón. Una ventanita con preciosas vistas.

CAJÓN DESASTRE

El mundo maravilloso de Des. Literatura de la buena. Una compañera blogera fiel y una página con solera.

CINECÍN

Un lugar para ver cortometrajes y mucho más.

EXCAVACIÓN PROFUNDA

Poesia desde Chile. Fotografias literarias como regalos sorpresa en nuestras puertas.

QUE VIDA MÁS TRISTE

Cada lunes un nuevo videolog y mucho más. Muy recomendable. Fiel y siempre divertida.

EL MUNDO DESDE EL ABISMO

La web del autor, crítico y director de cine, Refo. Un personaje muy especial y una web de lo mejorcito de la red. Artículos de enorme y sorprendene calidad. No te la pierdas.

ARSEN

Mi amigo Dirk ya tiene un Blog. Aún comenzando, pero con fotos hechas por el y en ingles, para todo el mundo.

EL DIARIO DE ABABOL

Sorprendente, provocadora, loca, loca y hermosamente loca.

MUCHO CINE

Críticas y opiniones de cine con cabida para todos. Yo incluido. Comienza también ahora.

OJO AL TEXTO

Blog de Alvaro Ramirez Ospina, profesor, guionista y director de documentales.

EL CUADERNITO CAFÉ DE ELI

Versos para el alma. Momentos escritos de alguien sensible y especial.

LA DIRECCIÓN DEL SALMÓN

Desde Madrid, música, cine y opiniones en un blog interesante.

LOS MUNDOS DE NEPOMUK

Pagina siempre divertida y muy solicitada. Experiencias casi diarias que arrebatan simpáticas sonrisas.

UN LUGAR ENCENDIDO

Un bonito diario personal desde Palencia. Como digo yo, con sus saltos y sus precipitaciones.

DIARIO DE UNA SECRETARIA ANARKISTA

Oscura, misteriosa, mágica.

BUBISÓNICA

Desde Chile con amor.

Este apartado seguirá en aumento y yo le seguiré dedicando mi atención con futuros artículos como este. Un saludo a todos y a leer.
11/10/2005 06:44. Enlazarme. WEBS AMIGAS Hay 4 comentarios.

GRITO

En-la-cocina.jpgHoy es uno de esos días en el que el café de la mañana ya me catapulta hacia el estrellato de mi cielo particular. Llueve en media España y la ecuación de la felicidad parece hablar únicamente mi idioma. Hoy modelo y escribo yo mismo mis mapas y mis libros de historia. Protagonizo un nuevo día en su estreno mundial.
Pienso que es importante tener días así y lo disfruto entre bailes dislocados y canturreos en la cocina. Sonrío en calzoncillos a mi vecina de enfrente y disfruto de la velocidad con la que desaparece de su balcón disimulando.
Recojo un poco mientras asisto al concierto en mi salón de los Lori Mayers, Sidonie, Love of lesbian, Los planetas... Y de esta euforia maravillosa y digna de relatar, nace este inesperado post que ahora cruza el cielo del ciberespacio como un cohete y explota en mil pedazos de colores, recordándome que la felicidad nos visita siempre muy caprichosamente, pero que cuando lo hace, nos embriaga de ese sentimiento verdadero e inigualable en el que sonreímos para dentro y para afuera, como en un grito ensordecedor, sabiendo que todo va a ir bien.

LOLIN

LOLIN.jpgVoy a apretar de nuevo los dientes sin la intención de seguir espabilando esta historia muerta. El cascarón es demasiado estrecho y los bordes punzantes se me clavan en el costado. Todo el mundo está triste a mí alrededor, y yo, mientras tanto, trato de desaparecer cada día transformándome en cosas en las que antes nunca creí. El polen en flor vuela por los aires, lo inunda todo, y mis ojos y mi nariz se irritan sin remedio.

Lolín era una amiga mía del colegio. Íbamos siempre juntos a todos los sitios y recuerdo que también ella tenía una alergia terrible al polen. Lolín era una chica, pero jugaba al fútbol mejor que yo. Lolín era una chica, pero cazaba enormes lagartos verdes y encestaba triples.
Las chicas, en el colegio, acostumbran a jugar a la goma y a corretear histéricas por el patio. Piensan siempre en el día de los enamorados y en hacer a tiempo los deberes. Lolín parecía un chico. Lolín jugaba a las chapas, a hacer rabiar a las otras chicas, a la guerra de piedras, a subir a los árboles, al fútbol, y era cinturón naranja de kárate.
Yo, al principio, me apunté al equipo de futbito sin demasiado interés, y acabé siendo el portero. Lo cierto es que siempre pensaba en todo menos en lo que hacía en cada momento. Nada me interesaba lo más mínimo. Me dejaba llevar, siempre ausente, inmerso en mi propio mundo.
De niños deambulamos como marionetas sin función, nos movemos por ahí, cargando con todas nuestras preguntas y temores a cuestas, preguntándonos si estarán o no suficientemente limpias las manos que, desde abajo, nos mueven y nos dirigen.

-La función va a empezar:

El colegio, moscas en la ventana, bocadillos de tulipán y chorizo, Lorenzo, pepinillos y cebolletas, el equipo A, las Navidades en Puente Viesgo, sed, polvo, ortigas, el Capitán Trueno, aquellos niños perdidos en un laberinto, charcos, los deberes, el miedo a los médicos, alubias y pescado, Informe Semanal, la fiebre, divisiones, cumpleaños, cubatas de ginebra para mi madre, La historia interminable, papel cuadriculado, los helados de Petri, dolor de anginas, películas de vaqueros, raíces cuadradas, pipas saladas, mi tía Eva, peonzas, filetes de hígado, por la tele niños como de mentira en Etiopía, Asun, el dolor de rodillas por el crecimiento, David, las largas horas de recreo, El coche fantástico, la loción antipiojos, las heridas en las rodillas, Hugo y su Spectrum con teclas de goma, los domingos de kiosco, los abuelos, el accidente de los abuelos, mi padre sin sus padres, el comedor del colegio, El planeta imaginario, la lluvia, Juli la profesora, el miedo a la muerte, Canción triste de Hill Street, Togi, las canicas de colores, los intoxicados por la colza, la casa vieja, V, las aburridas clases de natación, los pepitos de chocolate que compraba papá para después de las aburridas clases de natación, los veranos en Puente Viesgo, más cumpleaños, Josefina y Bea, baños en el río, el anti piojos, La bola de cristal, el Cattos y el Artesa, el mal sabor de las lentejas, El increíble Hulk, Jorge García, el miedo a la oscuridad, El Comando G, golosinas, frío, Soco, E.T, petardos, vasos de leche, tía Tere, escritos en el diario, el señor don Ángel, Momo, soldados de plástico, caligrafía, Jorge Redondo, el cinematógrafo, los domingos en el campo, agua estancada, el carnaval, las mellizas, lagartos verdes, el Un, dos, tres, la playa, contar con el abuelo los carros de hierba de camino a la playa, el olor del Visvaporú, Henry, el miedo a que las cosas cambien, Alberto y sus inyecciones de insulina, aquel chandal siete días a la semana, recoger la cocina, el miedo a quedarme solo, el miedo a crecer, el peso de todos los miedos, Lolín, Lolín y su alergia al polen.

Antes de Lolín yo jugaba en el equipo de mi colegio al futbito. Nadie quería ser el portero, yo sí. En la portería, no tenía que estar todo el tiempo corriendo detrás de aquella estúpida pelota y disponía de más tiempo para mis divagaciones. Era mejor esperar allí y tratar de desbaratar las jugadas del contrario.
Yo tenía un traje azul y negro como el de Arconada y unos guantes de portero cuando no me los dejaba antes olvidados en algún sitio.
Creo que, a pesar de mi falta de interés, tenía un don especial para la portería. Lo paraba prácticamente todo, y los padres que nos iban a ver me aplaudían a rabiar.
El único problema eran mis gafas, bueno, mejor dicho, mi único problema eran mis cuatro dioptrías en cada ojo. Era el portero y el único del equipo con gafas.
Tenía la tediosa manía de destrozar unas gafas por partido, y no rompía más porque no solía tener de repuesto. Cuando las gafas se me rompían de un balonazo ya en la segunda parte, no era tanto problema, pero, cuando me las reventaban nada más comenzar, después no me quedaba otro remedio que parar a ciegas todo el resto del partido.
Pero no todas las veces paraba los balones con la cara, a veces también me daban balonazos en los huevos. Todos me aplaudían muchísimo, y yo, mientras, en el suelo, me retorcía de dolor.
Como sólo veía el balón cuando éste ya estaba demasiado cerca de mí, había desarrollado unos grandes reflejos. Pero siempre llegaba algo tarde, y era por eso que nunca acertaba a parar los balones con las manos.
A veces reservaba mis gafas para la segunda parte, que era cuando se resolvían los partidos. En la primera me freían a balonazos, pero de esta forma, al menos, podía ver algo de lo que ocurría en la segunda.
Los dos primeros años fueron los mejores, aun a pesar del dineral en gafas y el dolor de huevos, pero, al tercero, todos éramos ya más mayores y los balonazos comenzaron a ser mucho peores. Finalmente debí de cogerle miedo al balón y ya todo fue un desastre.

De pequeño observaba el cielo y las plantas y también a las hormigas y a todos los demás insectos. Me gustaba recrear grandes batallas entre los bichos, y con los hormigueros, me lo pasaba especialmente bien. Yo era un gigante, un humano monstruoso que aterrorizaba a toda una ciudad. Aplastaba con el pie a varias de ellas, y el resto, se volvían como locas entrando y saliendo de su hormiguero. Me gustaba simular sus voces:

-¡Nos atacan! ¡Corred, poneos todas a cubierto…!

-¡Hormiga Dios, sálvanos... Nos van a matar a todas! …

-¡Yo no quiero morir, tengo mujer hormiga y tres hormiguitas! …

-¡Estoy herida, he perdido una antena, que alguien me ayudeee!...

Después, al irme, me imaginaba como el protagonista del informativo de las hormigas:

-Buenas noches, hoy comenzamos nuestro espacio informativo con la triste noticia de la nueva matanza ocurrida en una de las poblaciones de Hormigafrágima del Norte donde más de una veintena de ciudadanas han perdido su vida, y cerca de una docena han sido heridas por el ataque de un humano asesino con gafas.
Nuestra hormiga reportera se ha desplazado hasta el lugar donde…

Algunos años más tarde llegó Lolín a nuestro colegio. Lolín tenía una hermana más pequeña y una madre con muchos problemas, del padre nunca supe nada. Creo que ella tampoco. Desde el principio nos caímos bien y empezamos a ir juntos. De Lolín recuerdo sobretodo eso: el Kárate y su alergia al polen.
Animado por ella, me apunté, unos años más tarde, también a Karate, y después de un tiempo, llegué a ser cinturón azul.
Recuerdo que el primer día, no sé por qué razón, me pusieron con los pequeños. Yo estaba nervioso y me sentía ridículo y extraño con ese karategui blanco. Hicimos media hora de calentamiento, y después, el profesor nos mandó colocarnos en filas. Lo cierto es que, además de nervioso, me sentía realmente fuera de lugar entre tanto kimono y tanta palabreja en japonés. En aquel gimnasio olía insoportablemente a pies y a sudor, pero nadie más que yo parecía apreciarlo, o al menos a nadie parecía importarle. Yo, mientras, no dejaba de pensar en la peli de “Kárate Kid”.
Hicimos el primer ejercicio de patada, y después el siguiente y otro, mientras yo, perdido como un cura en un burdel, trataba de imitar los movimientos de esos niños que me rodeaban por todos los lados con sus cinturones de colores. Entonces fue cuando ocurrió. El siguiente ejercicio era una patada giratoria hacia delante. Primero la hizo despacio el profesor, y detrás nos tocaba repetirla deprisa a nosotros. Dio la orden, y yo, sin ni siquiera darme cuenta, mandé de un patadón a casi tres metros de mí a la niña que tenía enfrente. Yo nunca había levantado tan alto las piernas y no era consciente de hasta dónde podía alcanzar. La niña, por supuesto, comenzó a llorar como una histérica, y todos se me quedaron mirando con caras extrañas. Recuerdo que enrojecí como una piruleta y deseé que me tragara la tierra.
El profesor necesitó varios minutos para calmar a la niña, e inmediatamente después, se volvió hacia mí.

-Muchacho, tú eres el que debe controlar tus piernas y no al contrario. Continúa trabajando.

Al siguiente día ya estaba con los mayores.
La verdad es que yo nunca he sido el mejor en ningún deporte, y pienso que quizás fuese porque siempre me cansé demasiado pronto de todos ellos.
Estuve apuntado a casi todo: un año en atletismo, tres en natación, otro en baloncesto. Hice un par de cursillos de tenis y jugué al béisbol, balonmano y boleyball. Pero lo del kárate fue gracias a Lolín, que me animó siempre desde el primer día en que la conocí.
En el comedor, teníamos casi tres horas libres para jugar en el patio, y muchas veces, jugabamos Lolín, Jorge García y yo juntos.
Un día en el que estábamos cogiendo fruta de los árboles y Lolín estaba subida a un peral, ésta nos sorprendió a Jorge y a mí asomados a la abertura que, desde abajo, se podía ver en su camiseta. Con cierta dificultad, se podía apreciar la forma de sus dos adolescentes pechos. Recuerdo que Jorge y yo nos reímos mucho y que ella, sin bajarse del árbol, nos llamó capullos y no le dio demasiada importancia.
Lolín y yo pasábamos horas y horas juntos cuando las horas eran largas como semanas, según esa percepción infantil del tiempo, y supongo que fue mi mejor amigo durante varios años; después, de alguna forma, no recuerdo tampoco cómo, desapareció de mi vida.

Una tarde, ya muchos años después, volviendo de la Universidad, me la encontré por la calle Santiago. Lolín tenía el pelo teñido medio de verde, desaliñado y de punta, y su aspecto era sucio y bastante lamentable. Llevaba cadenas y pendientes por todos los lados, unos pantalones manchados de lejía y una visible cojera. Quise alegrarme de verla, pero no sentí más que un conato de intranquilidad.
Nos saludamos y me contó que, un par de años atrás, había tenido un accidente por el cual había perdido la movilidad de una de sus piernas. También, cómo finalmente la tuvieron que colocar quirúrgicamente media rodilla de metal.
Lolín me acompañó hasta la parada relatándome todos y cada uno de los detalles de su operación, y una vez allí, sacó un pañuelo. Se sonó delante de mí, y sonriendo, me dijo:

-La alergia, ¿recuerdas?

Al encontrármela, yo sólo tenía un viaje en el bonobús y cuatrocientas pesetas, al regresar a casa en el autobús, únicamente me quedaba una especie de amarga melancolía.
Yo sabía perfectamente que mi dinero, a pesar de todo lo que ella decía, no la iba a ayudar en absoluto, y recuerdo también que, apoyado en la ventanilla, de camino a casa, me pregunté si la vida, realmente, trataba por igual a todos los niños y niñas.

Iván Sáinz-Pardo
"Al final del arco iris"
©-N333042/00

DIRK

Dirk-en-Laguna2.jpgEste mes, evidentemente el protagonista de esta sección es ni más ni menos que mi compañero de “Voyager” y fiel amigo Dirk Soldner.
La foto se la hice en Laguna de Duero, Valladolid durante nuestro reciente e inolvidable viaje.

Nos conocimos en Munich hace ya casi ocho años. Yo aún no había entrado en la Escuela de Cine en Munich, y los dos compartíamos ya nuestra afición a los cortos y al cine. Unas semanas más tarde ya estábamos rodando juntos un corto en video: "Lautlose Grenze" (La Frontera Silenciosa). Con un presupuesto de 300 Marcos alemanes (150€) y en donde, junto con la ayuda de Corinna, por aquel entonces mi novia, nos apañamos y nos curramos entre los tres absolutamente todo. Utilizamos mi cámara de s-vhs, nada de luz adicional, el sonido directo de la cámara (menuda chapuza), una bici con carrito y una silla de ruedas para los travellings y hasta la participación del mismo Dirk como protagonista y de mi amigo Hugo Wolf y de todos sus amiguetes argentinos como extras. Rodábamos por las noches en el metro de Munich y después, me tocó estar viajando hasta Nürnberg durante varios fines de semana para poder montarlo en casa de Dirk, con un sistema de edición Casablanca muy limitado y rudimentario que pudimos alquilar a un precio simbólico. Todo, desde el principio hasta el final, hecho a mano, con ilusión, con corazón y con mucho mimo pero sin un duro. Un pequeño milagro de veinte minutos que, una vez al entrar yo en la Escuela, ya practicamente no movimos por Festivales, pero que si llegamos a presentar por todo lo alto en Valladolid con muy buena crítica, y que llegó incluso a ganar algún premio en su categoría de video. Una historia la de esta producción que realmente se merecería un post a parte.
Dirk y yo seguimos viendonos y volvimos a encontrarnos profesionalmente varios años más tarde en el rodaje de "El Laberinto de Simone", donde estuvo a mi lado como segundo ayudante de Dirección.
Después hemos continuado haciendo cosas, juntos y por separado, lo último el compartir la escritura del guión para el largometraje “La Frontera Silenciosa”, que comparte el mismo nombre que aquel nuestro primer corto juntos como pequeño homenaje. Y también el cortito guerrillero, en video y a la vieja usanza, que acabamos de grabar en Gijon con Jimbo: “La marea”. Con el que nos hemos vuelto a divertir mucho y que comenzaremos a montar en breve.

Dirk estudia Medien & Design en Nürnberg, aunque desde ayer, tiene una habitación alquilada en el centro y se va a quedar una temporada en Barcelona para poder continuar trabajando juntos y de paso hacer un curso de español.
Le animé hace unas semanas a hacerse un Blog como este y ya tiene uno donde publica sus magnificas fotos y que os animo a que lo conozcáis. AQUÍ.
Dirk también tiene otra página desde donde se pueden ver sus trabajos como director, el talentoso video clip de los “The Robocop Kraus” que se emitió en la MTV y los Spots para Calle 13. AQUÍ.

Dirk es una persona excepcional, un buen amigo, para salir, viajar, hablar, trabajar, reir y llorar, un todo terreno que se apunta a un bombardeo allá donde este la gente a la que quiere y con el que siempre se puede contar.
Revoluciona sin mover una ceja a las féminas y encandila igualmente a todo el que lo rodea con su simpatía. En contra quizás añadir que es un poco desastre, bastante despistado y desordenado. (Vamos, en esto igualito, igualito que yo)
Hemos compartido en todo este tiempo muchas cosas realmente bonitas, unas dificiles, otras divertidas y a veces también bastante surrealistas, y espero de corazón poder seguir haciéndolo por muchos años más.
Como me alegra también el saber que muy pronto podrás leer todo esto y entenderlo. Dirk, amigo, ya eres personajillo del mes en mi Blog y este es tu post.
Liebe Grusse.

CROMOS

cromos.jpgDías extraños, noches largas como toneladas de chicles sin sabor. Nadie quiere dormir solo. Nadie quiere dormir. Todos testigos de lo que sea. Exhibicionistas voluntarios. Muertos en vida.
Lo importante ya no es importante, mientras solo piensas en que gastar el dinero.
Nuestra suerte no se puede comprar, es una citas a ciegas con nosotros mismos. Pero tus citas a ciegas son como citas sordas, mudas y cojas. Citas que terminan antes de comenzar.
Compramos para devorar calorías prefabricadas. Compramos para quemar calorías prefabricadas. Compramos bajo el superávit de información, de anuncios, tonos, politonos, créditos bancarios, Spams y sexo de neón, explícito y cruel como un empacho eterno de nuestra comida favorita.
No podemos ordenarlo todo. No hay tiempo y ahora no recuerdo las recetas de la abuela, ni los números de teléfono de mis colegas, no recuerdo las palabras mágicas, los cumpleaños de mis hermanas, ni hay momentos para detenerse y reflexionar. No importa la película, ni el acompañante. La luz se apaga y en la ansiada oscuridad, nuestros pecados sonríen abiertamente en un onanismo mordaz y estúpido. Llenaremos todos los agujeros, taparemos todas las grietas, pintaremos el cielo, colgaremos bonitas postales de vacaciones demasiado fugaces y ajenas. Tomaremos el sol en la cuneta de la vida que nos ha tocado vivir. Veremos pasar el atasco. Hablaremos por hablar y cualquier argumento será bueno mientras nuestras tripas permanezcan gratamente ensordecidas.
Saca un Poker y levanta esta partida de mierda. Yo llevo ya un buen rato pensando en otra cosa. Pienso en que la vida a veces es como una colección de cromos, con las caras de cientos de futbolistas muertos. Sonreímos con nuestras insignificantes victorias sin mirarle a los ojos a nadie.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
20/10/2005 02:43. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

¿PANDEMIA?

PANDE.jpg...
20/10/2005 21:30. Enlazarme. UNAS FOTOS Hay 4 comentarios.

DANNY THE DOG (Louis Leterrier, Francia, U.S.A, Reino Unido, China, 2005)

danny.jpg

Las películas que se desequilibran en su genero, causan reacciones enfrentadas y diversas en el público y la crítica. Este es el caso aquí. No es la película típica de acción de Jet Li al estilo “El único”, “Romeo must die” o algo parecido. No es un drama clásico, ni una peli de acción al uso. La banda sonora a cargo de Massive Attack, tampoco acompaña el drama ni la acción como uno esperaría, más bien otorga un interesante y peculiar ambiente realzando a su propio estilo la trama.
Tampoco resulta ser la película de peso típica de Morgan Freman. (Aunque el si realice una interpretación al hilo de lo que nos tiene acostumbrado, el hombre sabio y bueno que aconseja como nadie) Freeman le da clase y calidad al personaje, un peso especifico a todo lo que toca. Estupendo, como era de esperar, en su papel de ciego entrañable y bondadoso.
Bob Hoskins hace de malo, y lo hace muy bien, se le nota muy cómodo y parece divertirse.
Jet Li demuestra que es el mejor en esto de la lucha y ridiculiza la memoria de Van Damme y también la de algunas otras propuestas más actuales. (Increíble la pelea en un estrechísimo baño, donde se nos regala una coreografía imposible y magistral.)
Li, borda, como era de esperar, su papel de maquina de matar, de animal de pelea salvaje y sin formación. Pero además, nos sorprende, resultando a la vez muy creíble en su actuación general, que requiere sin duda alguna de esa transformación dramática de su personaje, descubriendo su parte humana, mostrando su inocencia, su pasado, su trauma, su drama. Sin duda su mejor trabajo hasta la fecha.
Pero continúo con alguna de las rarezas que pueden llegar a irritar. La exposición de un posible romance que al final se deja de lado para recobrar la acción. No es la historia de un amor no realizado, es una historia simplemente abandonada por el guionista. El guión no es la monda, pero entretiene y resulta creíble, gracias en parte a las buenas interpretaciones y por la más que correcta factura del film. En este caso, el guión nos llega de las manos del director, productor y guionista Luc Besson. Y se nota, porque ya sabemos que el francés es muy dado a ofrecernos estas arriesgadas, y no siempre afortunadas, mezclas de géneros, y a repetirse en su monotema de mostrarnos personajes violentos y salvajes por naturaleza, que comienzan a descubrir su lado humano, ya visto en las estupendas “Nikita”, “El quinto elemento”, “León el profesional”, etc.
Habrá quienes, por todo esto, se sientan algo defraudados. Por no recibir la dosis habitual de peleas por metraje que suele ofrecer el actor oriental (a mi personalmente me parecen suficientes para no convertir toda la historia en una pantomima al estilo, por ejemplo, de la insufrible y ya mencionada “El único”), por lo manido quizás de un guión algo convencional y con algunas lagunas (pero correcto, atractivo y con un indudable potencial) o por lo arriesgado y experimental de la banda sonora. Pero en mi caso, yo he de admitir que, aunque bien es cierto que en un principio no esperaba demasiado, acabé gratamente sorprendido y disfruté con su visionado.

Iván Sáinz-Pardo

21/10/2005 13:08. Enlazarme. CRITICAS CINE Hay 5 comentarios.

EL BESO

20051023025429-coche-jpgLa niña espera sentada en una fuente, con las rodillas muy juntas, como apretando los minutos con unas tenazas.
Una puta con acento argentino, al otro lado de la calle, arroja palabrotas pesadas como pisapapeles de bronce a un viejo muy bajito que huye veloz.
En un banco, tres crías gorditas piropean a todo el que pasa, se ríen escandalosamente y se lían porros de hachís a pares y a una sola mano. Pero la niña se fija en un árabe enjuto, de barba recortada, que lee con asombrosa concentración y empeño un pequeño Coran. Viste una chaqueta gris, varias tallas más grande de lo que sin duda le pide su paupérrimo porte. La niña lo mira una y otra vez, y cada una de ellas, cree verlo aún más consumido dentro de aquella chaqueta, como si la lectura de aquel librito succionase su existencia lenta e irreversiblemente.
Pronto no quedará más morito en el interior de esa chaqueta, piensa la niña.
Y el niño aparece entonces, agarrado al volante de un seiscientos blanco. Paseando una sonrisa ganadora desde la ventanilla del conductor, detiene el coche e invita a entrar a la niña.

-Lo conseguí, sube que daremos una vuelta. ¿Estas preparada?

La niña, ya desde su asiento añade:

-Es mentira y no voy a besarte. Además, tú no sabes conducir. No tienes carné.

-Sabes que lo que te digo es cierto. Estas deseando besarme y además, no se necesita carné para volar.

La niña lo mira y sonríe. Ambos se funden en un profundo e interminable beso.
Las luces del Rabal desaparecen bajo las ruedas del pequeño coche. Entre las nubes, en pocos segundos, Barcelona entera se transforma en una fantástica maqueta de juguete, un jardín secreto para el maravilloso exhibicionismo de todas las luciérnagas del mundo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005
23/10/2005 02:58. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 9 comentarios.

ERASE UNA VEZ UN CIRCO

20051024154030-pies-en-la-playa-jpgTermina Octubre.
Tumbado en la arena, con el mundo como carpa improvisada, cierro mis ojos.
Entonces vuelve el sol, el calor y durante unos maravillosos minutos, mi imaginación me regala un espectáculo donde los payasos y trapecistas sonríen, una vez más, en ropas de baño.

YA NO ESTAS

20051025023112-ya-no.jpgGrito tu nombre y estalla la luna. De sus trocitos construyo una dentadura plateada y te devoro en mordisquitos imperialistas.
Tú tachas mi digestión de dictadura y en insurgencia rebelde te camuflas para siempre.
Ahora, sacrificada la luna, exiliado tu nombre, las noches son frías y oscuras.
Yo se que sigues cerca de mí, allí dentro, pero no te dejas ver.
Mis ojos ya no te frecuentan, te muestras invisible, pero yo aún te sigo sintiendo.


Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2005

25/10/2005 02:24. Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 13 comentarios.

EL ÚLTIMO SAMURAI (Edward Zwick, U.S.A/Nueva Zelanda. 2003)

20051026121038-lultimosamurai-jpg

“El último Samurai” es una buena película, que aunque es verdad que no gana con un K.O, si que lo hace a los puntos. En clara evidencia queda un guión correcto pero tremendamente convencional. Nada en el es capaz de sorprender, porque la historia recuerda a muchas otras e incluso recuerda a la, bajo mi opinión, algo más aburrida “Bailando con lobos”. Una vez más se nos muestra una trama perfectamente trazada que circula, sin embargo, por senderos infinitamente recorridos. Lo que sucede es que, como todos sabemos, este es un mal de casi todas las producciones de estudio americanas reticentes al riesgo en taquilla, aunque bien es cierto que en este caso en concreto, Zwickt consigue sacarle partido al esquema convencional, bordando a la perfección cada una de las metas necesarias para completar un buen film. Hay épica conseguida, escenas de guerra sorprendentes y muy emocionantes (el primer ataque bajo la niebla y presentación de los samuráis, el ataque sorpresa de los Ninjas o la espectacular y genialmente rodada batalla final), una muy cuidada fotografía, una recatada historia de amor con japonesa guapísima (introducida eso si un poco con calzador), suficientes conflictos y elementos dramáticos, una buena banda sonora (del alemán Hans Zimmer), unos secundarios, todos ellos y sin excepción, estupendos y sorprendentes. Acertadas son también la templanza meditativa de la cámara y el tranquilo, pero nunca aburrido, ritmo narrativo, así como el magnifico y cuidado diseño de producción que acompaña a la película. Es de agradecer el clima de respeto desde el que se adivina que han trabajado a la hora de presentarnos todo ese mundo Oriental. Aunque puede llegar a producir escozor la idealización del supuesto mundo feudal japonés de la época, que me temo bastante poco tiene que ver con la realidad histórica.
Lo peor, además de lo convencional del guión, es quizás ver a un muy correcto y esforzado Cruise, eso si, siempre con una marcha más de la necesaria, en una descarada y desesperada busca del Oscar en una aparición constante en casi todos los planos del largometraje. Los registros se repiten una y otra vez en un personaje que parece irle pequeño para sus ambiciosas pretensiones, cayendo, a mi parecer, algo en la sobreactuación.
Lo mejor, el dominio de los conflictos, la manipulación y el control de los sentimientos a provocar en el espectador que demuestra este director, como hiciera en “Tiempos de gloria” (1989), “Leyendas de Pasión” (1994) o en “En honor de la verdad” (1996).
Siguiendo con la mención de algunas escenas deslumbrantes, recordar la lucha desesperada de Cruise bajo la lluvia antes de ser secuestrado por sus enemigos.
Que a los mismos yanquis no les guste esta película y que esta haya sido prácticamente un fracaso de taquilla en U,S.A, no es de extrañar, cuando tras su visionado, en las mentes de casi todos los espectadores, los valientes y prácticamente desarmados guerreros samuráis se transforman en afganos o Irakies, y los japoneses con sus ametralladoras de “doscientas balas por minuto”, a su vez, en los soldados del imperialista país de las barras y estrellas con sus super bombarderos, misiles teledirigidos y bombas inteligentes.
A pesar de algunos de sus defectos, como el forzado lucimiento a toda costa de Cruise en la historia, “El último samurai“ se disfruta y me pareció notable.

Iván Sáinz-Pardo

26/10/2005 12:10. Enlazarme. CRITICAS CINE Hay 3 comentarios.

EL ATAQUE DEL CANGREJO DE 83,7 KG

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Amigos, en lo que Jimbo, Dirk y yo terminamos de montar nuestro cortito amateur “La marea“, os presentamos esta otra cosita que nos acaban de seleccionar para el festival de Notofilmfest.com de este año.
Poner los atavoces altos y no perdaís detalle.
La sinopsis como vereís no tiene desperdicio:

SINOPSIS:
La terrible historia del surfer alemán al que un cangrejo de 83,7 kilos le arrancó las tripas en Oropesa del Mar. Para ver: AQUÍ

LA MODELO Y EL HIPOPÓTAMO

20051030102106-model2-jpgSiempre pensé que mi amigo Nacho escribiendo en un Blog sería lo más parecido a un hipopótamo cabreado haciendo encaje de bolillos. Pero la realidad nos sorprende muy gratamente con una bitácora llena de pequeñas historias y anécdotas de sus viajes. Una Web delirante, simpática, anárquica, contradictoria, impulsiva y muy divertida. Vamos, como era de esperar, clavadita a él mismo.

¿Y por qué esta modelo de la foto tiene cara de circunstancias?
La respuesta se encuentra en uno de los pocos Blogs en los que muchos de sus artículos se publican ante nuestros ojos un día por delante en nuestro futuro. El Blog "Artista por confirmar".

MI ELFA

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Con el descanso interrumpido abro los ojos a la presencia que me visita y titubea, al duende de los sueños paralelos, a mi ninfa deseada, la de sedosas alas multicolores de papel cebolla.
Ella va y viene por las horas nocturnas, me visita siempre con la intención de regalarme complicidad, murmullos íntimos y pequeños secretos.
Sus pies son alargados y retorcidos, juguetean siempre en mil posturas, en mil posiciones imposibles y extrañas. Su rostro juega siempre a despistar, con continuas gesticulaciones, dislocadas y grotescas, escondiendo siempre la bendición y el aleluya de una pequeña diosa. Ella abre mucho sus ojos y la boca. Mueve en un tic sus orejas puntiagudas, para de pronto, cambiar a una expresión fría y seria. Continúa con un guiño, me lanza un beso y cruzando los ojos, termina por burlarse del todo de mí sacándome la lengua. Después, en su boca se desborda una sonrisa exagerada.
Ella pronuncia mi nombre con voz inaudible. No puede hablar, quizá tampoco sepa, pero su cuerpo no deja de expresarse sin parar. Me cuenta viejas historias, leyendas sagradas, fábulas increíbles, refranes olvidados y trabalenguas para sordos.
Muchas veces se expresa nerviosa y sin sentido, entre mímica, gestos y bailes. De pié cruza las piernas, con su cara apuntando al cielo. Se estira, aprieta los puños y llora con todas sus fuerzas, parece invocarse al poder de la noche y las estrellas.
Yo también la hablo en bajito y la cuento mis cosas. Otras veces únicamente nos observamos en silencio y ella permanece conmigo, sonriente, suspendida a metro y medio del suelo.
Yo a veces intento convencerla de que haga vida normal, pretendo que entre en razón, hacerla entender que la vida no es solo jugar y volar inquieta de un sitio para otro. Mi elfa inclina su cabeza, agita lentamente sus alas, se aproxima a mí y me acaricia la cara como a un niño; abre bien sus ojos verdes como prestándome mucha atención, y por unos momentos, permanece tumbada en mi cama, a mi lado, tranquila.
Es entonces cuando suele relajarse un poco, cuando puedo aprovechar para observarla mejor. Ella acerca su carita y me mira muy de cerca, derrochando dulzura, con esos ojos infinitos que me mantienen sedado y dócil en cada una de sus tiernas intenciones. Su rostro es de una belleza distinta, sus facciones son de una perfección diferente; sus formas son finas y alargadas, sus extremidades puntas de estrella… La comisura de sus finos labios, la suavidad de su piel aceitunada, su tez pecosa y su nariz chata y respingona. Toda su belleza, toda su perfección, se encuentra más allá, lejos de lo que conocemos, como si ciertamente no fuese fruto de una creación humana.

Muchas veces advierte en mi esa pasión incierta, entonces me sonríe con ojos pícaros, como prometiéndome. Pero vuelve a escaparse de mí y sus labios vuelven a dar forma a un beso que ella manda de lejos al aire y yo nuevamente recojo; después se sonroja y se da la vuelta, juguetea con sus alas y se esconde tras ellas. Al plegarlas y recogerse, puedo observar su vestidito, transparencias de colores pálidos, formas de mujer semiocultas en seda suave.
Yo la incito a volver a mí y ella se protege entre sus alas, recelosa y sugerente, inadvertida de que con su ingenua postura, ha hecho subir un poco su faldita descubriendo parcialmente el dibujo y la tierna desnudez de sus nalguitas redondeadas.
Al percatarse, me sonríe abiertamente y se escapa volando entre círculos y piruetas, atraviesa la ventana abierta de mi cuarto y huye, como un meteorito a la deriva, como estrella fugaz para el rabillo de mis ojos.
Sin embargo, otras veces, cuando la miro en silencio con ardiente deseo, cuando la ruego, excitado, ella toma las formas que yo más deseo y sus senos florecen solo con la intención de mi mirada, toman forma al tacto de mis pensamientos. Cierra sus ojos y yo la transformo, la creo y la destruyo, la enriquezco con mis fantasías, la amo de verdad, en silencio. Su cabello es una llama de vivos colores, ardiendo a mi gusto. Voy dando forma a sus caderas y a su cuello. Con cada una de mis intenciones alargo sus muslos, la atraigo hacia mí y beso su humedad, su vientre templado. Mi elfa sonríe y suda con su cuerpo cambiante, disfruta y se estremece en un éxtasis compartido.

Pero hay otras veces en que la noche se abre y nos invita a pasear en su herida. Entonces nos escapamos por la ventana y ella me lleva a los bosques. Yo allí la hablo de esa soledad que no escogemos y que nos hace más fuertes, de la naturaleza contradictoria de los sentimientos humanos; hablo sin parar, sabiendo que, a pesar de sus visitas, a pesar de sus ausencias, de sus juegos, disimulos y piruetas, ella siempre me escucha y disfruta con mi presencia.
Paseamos en la noche, mientras ella se transforma en hoja otoñal o en gato de pelo negro y erizado que salta por los tejados; ahora es una niña que recoge flores de colores y poco después, se transforma en una anciana de paso aletargado y cuenta las estrellas. Mi elfa es una loba solitaria, aullándole a la luna o es rana verde para croar en saltitos estúpidos. Es brisa inesperada meciendo mi cabello y al instante gota de lluvia para caer a mi paso desde la rama de un árbol y recorrer mi frente.
Sus transformaciones y mis palabras se funden como almas gemelas, como polos distintos atrayéndose sin remedio. Como palabras escapadas de un libro, en busca de las imágenes que describen su alma de tinta y papel.
Pero cada mañana, sin embargo, vuelve la pesadumbre de un nuevo día sin ella, el retorno a una vida real. Cada amanecer, mi elfa desaparece como si fuera para siempre, y yo, no la espero. No la espero porque solo estoy convencido de que volverá, cuando en mitad de la noche, un susurro me despierta.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329





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