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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.

TREN A LA NADA

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“¿Sabes?, normalmente mi cabeza coge un tren mientras mi cuerpo se queda en casa viendo la tele”
El camarero no cambia el gesto: “¿Cómo dices?”
“Que me pongas otro vodka solo con hielo” le contesta Alberto.
Alberto se lo bebe entero de un solo trago y después paga. Al darse la vuelta, la pista de baile continúa ahí.
Alberto atraviesa la pista con rumbo fijo caminando entre la gente. “Tú lo que quieres es bailar” le dice Alberto a la morena del vestido de flores, a la vez que la atrapa por la cintura, envalentonado con el calor animoso de los vodkas. “Llevo toda la noche esperándote” le susurra ella pegándose fuertemente a él.
Las luces tintinean, indecisas, creando rincones ansiosos de oscuridad. La música, anónima, no estorba, aunque parece acompañar a la película equivocada. Alberto da otra vuelta a la atractiva joven haciendo volar su vestido de flores y ella, cuando le descubre ahí, medio borracho y asomado a su escote perfecto, se arrima aún más cerca, sonriente, con un notable descaro. Ella le marca con su entrepierna la dirección del baile, tatuándo un rastro invisible que Alberto persigue como si fuera la única salida en el laberinto de todos sus miedos. Entonces, ella le coge de la mano y le arrastra fuera de la pista hacia la intimidad de una de las esquinas cerca de la guardarropía.
El humo artificial y la oscuridad camuflan el encuentro. Los zapatos de Alberto parecen pesar aún más, agarrados al suelo pegajoso. Ella comienza a recorrer su cuello con profundos besos, mientras le guía con la mano de vuelta a su irresistible y generoso escote. Alberto, muy excitado, puede notar como el pezón se endurece poco a poco entre sus dedos. “¿Te gustan mis tetas?”
Ambos se frotan, funden sus cuerpos y la chica morena, atestiguando la magnífica erección de Alberto, le susurra:

“¿Sabes?, normalmente mi cuerpo coge un tren mientras mi cabeza se queda en casa viendo la tele”

Alberto, con el pelo revuelto y la marca de las sabanas aún arrugando una parte de su cara, observa en silencio a Mari Ángeles planchar con aburrimiento sus camisas. El café, olvidado sobre la encimera de la cocina, se mantiene templado gracias a la luz prófuga y temprana de un asustadizo sol de primavera.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

01/04/2008 16:20. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 4 comentarios.

DERRIBADO

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Sobrevuelo los tejados, los ríos, los campos y lugares que enseguida reconozco. Con el gesto desencajado, planeo por encima de mi pueblo. En mi retina se repiten, a la vez, las escenas imborrables de aquellas misiones imposibles, los fogonazos de las bombas de artillería, los recuerdos de noches infernales de metralla, desolación y muerte. Interminables meses de sangre y destrucción nos han deteriorado y nos han hecho envejecer a la avioneta que me prestó mi padre y a mí. La guerra ha terminado y los soldados supervivientes, después de cientos de incursiones sobre la zona aérea enemiga, regresamos a nuestras casas.
Finalmente logro aterrizar sobre el jardín de mi casa y mi padre me esta esperando allí, con el pelo alborotado y encanecido y dos brillantes lagrimas cayéndole por las mejillas cansadas.
Al verle, después de tanto tiempo, me emociono y corro a abrazarlo, sin embargo, mi padre me para con un:

-¿Sabes?, casualmente esta noche tuve un sueño muy extraño. Yo estaba en casa y preparaba un estofado en la cocina cuando, entonces, llamaban a la puerta. Un hombre de mirada turbia, disfrazado de cartero y sin pronunciar palabra, me entregó un paquete. Al abrirlo, encontré algo envuelto en papel de regalo. Dentro, descubrí una estatuilla de yeso con la forma de una virgen. Al principio, entretenido en buscar algún nombre o alguna dirección de procedencia, no me percaté pero, instantes después, no pude evitar soltar un grito de espanto al descubrir que el rostro de aquella estatuilla era el rostro de tu mismísima madre.
Hijo mío, desde su muerte sufro de pesadillas y alucinaciones y es por esto que, durante mi sueño, pensé que aquello se trataba tan solo de una alucinación más. Me entró rabia y miedo, la derribé de un manotazo y esta se partió en mil pedazos. Resulta que la estatuilla estaba hueca por dentro y en su interior encontré algo. Entre los trozos del suelo encontré una llave que no se que es lo que abre.

-Papá, ese es, sin duda, un extraño regalo para un extraño sueño. ¿Pero no vas a darme un abrazo?

Mi padre, señalando una pequeña y roñosa caja de madera que hay junto a sus pies, contesta:

-¿Sabes?, lo verdaderamente extraño de todo esto es que, esta mañana, al despertar, buscando esa llave por todos los sitios, encontré esta pequeña caja de madera cerrada con llave, enterrada aquí, en el jardín, al lado del ciruelo.

Ahora le podía observar mejor. Mi padre estaba notablemente envejecido y su mirada había perdido el brillo y la vitalidad de años atrás. Sus músculos, cansados, mostraban a un hombre más encorvado y achacoso.

-Papa, tengo que decirte algo. En todo este penoso tiempo de guerra tu avioneta se ha estropeado un poco.

Mi padre echa entonces un vistazo rápido a la avioneta.

-!Maldita sea, hijo!, ¿es que no vas a aprender nunca a cuidar las cosas?

Con los brazos en forma de jarra, mi padre se acerca unos pasos más hasta la avioneta, y tras examinarla por unos breves instantes, vuelve a echar de nuevo el grito en el cielo:

-!Oh! ¡Pero, dios mío!, si a mi avioneta le falta media ala derecha y, además, está repleta de balazos y metralla… Por cierto, hijo, ¿cómo es que a ti te falta una pierna?

-Papá, la pierna la perdí junto con el trozo de ala hace ya casi dos años en una de las misiones.

-¿Lo ves? Siempre te he dicho que eres un desastre, un inmaduro y un verdadero despistado. Supongo que al menos habrás soñado historias interesantes durante todo este tiempo con las que poder entretener al viejo de tu padre.

-Pues sí, papá, precisamente esta noche tuve un sueño muy curioso: Llamaban a la puerta de casa y mamá recibía a un hombre del ejército que le entregaba una pequeña caja de madera. Después mamá lloraba desconsolada al ver las cenizas grises del interior, mientras tú, con una pala, cavabas un agujero en el jardín junto al ciruelo.

Mi padre se agacha a coger la caja de madera, se da la vuelta, marcha y abre la puerta de casa.

-Vamos hijo, estarás muy cansado y seguro que querrás darte una ducha y cenar algo.

Al pasar por delante de mi padre, este me agarra cariñosamente por el hombro.

-Hijo, estoy muy contento de que al fin estés en casa de nuevo. Como puedes ver, tu padre se ha convertido en un misero anciano, pero, ¿sabes? me he cuidado de reservar la suficiente fuerza y el tiempo necesario para que podamos reparar juntos nuestra avioneta y poder escuchar, mientras tanto, con detenimiento y uno a uno, el resto de tus sueños.

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

GETAFE

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"Los heroes son de Getafe, la Virgen de Munich"

Iván Sáinz-Pardo
(Jueves 10 Abril. Partido de pase a semifinales de la Champion League 2008)

¿EN QUE NOS PARECEMOS A LOS ITALIANOS?

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"Italia es hoy lo contrario del Renacimiento, no hay energía, ni valentía, el riesgo se desprecia. La creatividad ha muerto a manos de la seguridad, y lo único seguro es que vamos todos a la quiebra.
¡Italia es un desaparecido! En 50 años no ha existido arquitectura, la precariedad de la inteligencia se ha hecho norma, los profesores ganan menos que los obreros, nadie respeta la escuela, y hay que defender a los profesores de los idiotas de los padres.
No es posible refundar el país, porque la decadencia no es económica, es moral y se emite a todas horas por televisión. Hemos sido vencidos por la vulgaridad. Moriremos elegantes, vestidos a la última moda, vulgares, vacíos e idiotizados por dentro."

Oliviero Toscani (Diario "El Pais" 10-4-2008)

CAZADORES DE LUZ

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Cazadores de luz es un foro de fotografía en Internet, privado y de un número limitado de miembros, nacido en el 2005. Mi mujer, Lucy, participa en él desde hace un par de años y, muy recientemente, han conseguido publicar, de forma conjunta y por todo lo alto, su primer libro de fotografía: ’Cazadores de luz’: las mejores fotografías de los grandes fotógrafos españoles.
National Geographic ha avalado la puesta en marcha con la edición de RBA de este libro con más de 400 imágenes de los integrantes del colectivo Cazadores de luz que recoge a unos 60 miembros de esta comunidad virtual, una de las abanderadas de la fotografía digital española. El prestigioso Steve McCurry se ha honrado a realizar el prólogo del libro que podréis encontrar en cualquier librería al precio de 45 euros.

Lucy está, como es comprensible, muy contenta. Además, en el Magazine de "La Vanguardia” de hace dos fines de semana, dedicaron una doble página en la que se promocionaba la edición del libro y publicaron una de sus fotografías como ejemplo de lo que uno puede encontrarse en ese estupendo libro.
Mis felicitaciones a los integrantes del foro por la publicación y espero que continúen por mucho tiempo reuniendo su talento en futuras publicaciones para el disfrute de todos. En realidad esto también significa una victoria más y otra demostración del poder de la comunicación en esta maravillosa era del Internet.

Aprovecho para informaros que, hablando de Internet, en el Blog del guionista "Chico Santamano" Lucy inaugura, además, una nueva y divertida sección: “Las novias de los cortometrajistas” con una entrevista en esclusiva muy especial. A ver si os gusta:

ENTREVISTA EN CHICO SANTAMANO

WEB DE LUCY

DAVID (Rescatado)

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En esa época en el que los complejos amenazan con gobernar con tiranía la vida de uno, el miedo a lo desconocido se aparece siempre como un fantasma sin rostro, acechando nuestros primeros pasos hacia la adolescencia.
Eran tiempos de colegio en los que, entre curso y curso, libros, multiplos y divisiones, se dibujaba, inmortalizándose en mi recuerdo, aquel pueblo del norte, Puente Viesgo. Fue allí donde, año tras año, fueron transcurriendo la mayoría de las vacaciones escolares. Donde lentamente descubrí, con inocencia y naturalidad, el sabor de los primeros sentimientos. Allí, cada mañana de verano, entre montañas y verdes pastos, se escondían algunos de los versos que con el tiempo me iría memorizando. El amor, el miedo, la fantasía, la felicidad, la magia, la amistad…

En aquel pueblo hice muchos amigos y de cada uno de ellos recuerdo cosas diferentes. Sin embargo, hubo uno que fue durante años como un hermano mayor para mí, inspirador de la gran mayoria de mis sueños, un héroe de carne y hueso.
David era mi mejor amigo. David era algunos años mayor que yo y recuerdo que me fascinaba la idea de poder llegar a ser algún día como él. Podía pasar una tarde entera solo escuchándole hablar. Disfrutaba con cada uno de nuestros juegos, con sus iniciativas y con sus ideas.
Su familia pasaba las vacaciones en la casa vecina a la de mi abuela. Cada verano esperaba de nuevo, con gran anhelo, la llegada del coche de sus padres. Aún puedo recordar la emocionante impaciencia de mi espera y la enorme tristeza que sentía después con cada final de verano.
David y yo nos reíamos y nos divertíamos mucho juntos y fuimos descubriendo con nuestros juegos mil sitios llenos de magia y aventura. Hacíamos batallas de soldaditos, cabañas, arcos y flechas, carreras de coches y guerras de pistoleros. Recuerdo también hacer excursiones con las bicicletas o recoger caracoles para vendérselos después al pescadero a cambio de una propina. En otras ocasiones, sus hermanas, Ainoa, mi primo Ruben, las mellizas, todos juntos recogíamos flores y después las machacábamos con piedras para hacer perfumes y regalárselos posteriormente a nuestros padres.
Con David a mi lado, descubrí el respeto hacia la naturaleza, aprendí a saber explotar la imaginación, la creatividad, la importancia de la amistad y del trato con los demás. La gente en el pueblo y todos los demás niños lo respetaban mucho y recuerdo que mi abuelo lo quería un montón. A veces, David se levantaba de madrugada y quedaba con el abuelo para ir a ordeñar las vacas o para ir al prado a segar. Yo que era más pequeño, les acompañaba solo cuando me lo permitían. Una de aquellas veces, David nos hizo una foto a mi abuelo y a mi. Yo iba subido a la burra. Aún conservo la foto, y aunque no tengo ninguna con David, al menos me gusta recordar que en aquella el estaba allí delante nuestro.
Uno de esos veranos, especiales e inolvidables, David me volvió a decir adiós. Sin embargo, esta vez fue para siempre. Sus padres vendían la casa y ya no volverían a veranear más en Puente Viesgo.
Yo, desde el patio de la casa de abuelita, atónito y cabizbajo, observaba cómo recogían sus cosas.
De repente, los padres de David y sus hermanas ya le esperaban en el coche, pero entonces el me llamó, y yo me acerqué conteniendo las lágrimas.

-Toma, esto es para ti. Es un regalo.
Exclamó, extendiendo los brazos mientras, al mismo tiempo, se dibujaba una tierna y emocionada sonrisa en sus labios.

Al siguiente verano mis abuelos murieron en un accidente de tráfico y ya nunca nada volvió a ser igual. Con su repentina muerte, descubrí que mi padre también tenía un papá y una mamá. Recuerdo que sufrí más por él que por mis abuelos y, por primera vez, pensé que la vida no era eterna, nada de eso, ya ni siquiera me parecía tan larga.
Nosotros dejamos de visitar el pueblo con tanta frecuencia, y cuando lo hacíamos, ya nadie parecía disfrutar realmente pasando los días allí. Sentado en el patio de la casa de abuelita, me sentía tan vacío y abandonado cómo la casa de David.

Nunca más he vuelto a verlo, y ahora que ya no soy un niño, comprendo que todas aquellas lágrimas que derramé en mi cuarto, añorándole, eran las mismas que bautizaban mi actual carácter. Que aquella cajita de madera que aquel verano me regaló mi amigo David no contenía nada, pero se iría llenando lentamente con el tiempo…

Iván Sáinz-Pardo
"El sendero de la oveja negra"
N 33042/1997
R.P.I: VA-1329

18/04/2008 15:17. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 3 comentarios.

EN LA AUTOESCUELA

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La semana pasada comencé a ir a la autoescuela. Bueno, ya hubieron otros días de autoescuela antes, pero estos fueron hace casi 15 años. Mi historia con el carné de conducir es una historia sumamente patética:
No recuerdo cual fue mi motivación entonces para apuntarme a aquella autoescuela del barrio de las Delicias en Valladolid. Creo que fue porque me estrenaba en la Universidad con los estudios de Filología Alemana y esto, sumado al sentimiento de responsabilidad de tener que ponerme a vivir, por primera vez, fuera de casa, probablemente me debió de servir como incentivo.
Normalmente, todos los padres de mis amigos les animaban y les pagaban el carné de conducir a sus hijos al cumplir los 18 años, pero mi casa era una excepción a la regla general para muchas cosas. Mis padres no nos pagaron ni nos facilitaron en absoluto el acceso al carné de conducir o al uso del coche. Pienso que quizás sea por esto que dos de mis hermanas siguen aún hoy día sin carné como yo y que Ainoa, la más mayor, se lo sacó ya casi cumplidos los treinta y por su cuenta.
Recuerdo que comencé la Filología tres semanas tarde porque estuve recogiendo patatas para poder pagarme también por mi cuenta un cursillo de animador de tiempo libre que después nunca he llegado a utilizar ni a poner en practica. Y fue ya en el segundo año de carrera cuando me fui a vivir a Valladolid a una habitación en un piso compartido. A mitad del curso, fue mi amigo José quien me animó a apuntarme en la autoescuela. Él se acababa de sacar el carné y así fue como llegué a apuntarme y a examinarme del examen teórico por primera vez. Afortunadamente, aprobé el examen teórico a la segunda, justo cuando ya llegaba el verano. Pero la carrera no iba bien. Desmotivado y desilusionado con mis estudios de Filología Alemana, abandoné la facultad y decidí marchar a Alemania. Mi intención era la de quedarme un par de meses de Au pair para aprender bien el alemán y reflexionar un poco sobre mi futuro y volver a Valladolid ese mismo otoño aunque, finalmente, me quedé allí cerca de 10 meses. A la vuelta, me comunicaron muy amablemente que mi examen y mi matrícula habían caducado y que tendría que volver a pagar y a examinarme para poder tener de nuevo el examen teórico en regla. Desestimé la propuesta (después de cagarme en la puta) y ya no recuperé las ganas de sacarme el maldito carné hasta que, un día, mi amigo Lorenzo, que ya conducía sin carné la furgoneta de su padre desde hacía algunos años, me habló de una oferta maravillosa y consiguió volver a ilusionarme con el tema. La idea era aprovechar la oferta de inscripción de aquella autoescuela y motivarnos acudiendo juntos a las clases de teórica. Mi madre había muerto y yo vivía de nuevo en casa con mi padre y mis hermanas pequeñas en Torrelago, una urbanización en un pueblo a seis kilómetros de Valladolid llamado Laguna de Duero. Yo necesitaba casi una hora y media de trayecto para llegar a la dichosa autoescuela, que estaba en Valladolid, mientras que a él, le quedaba a tan solo cuatro minutos andando desde su casa, pero me apunté pensando que, efectivamente, juntos tiraríamos el uno del otro hasta conseguir aprobar. Y así fue como pagué de nuevo la autoescuela para, al poco, descubrir que, el cabronazo de Lorenzo, no iba a aparecer nunca por aquellas clases de teórica. Lorenzo se rajó y me dejó tirado pero, además del problema con la distancia, las clases las impartía un viejales aburridísimo durante esas típicas e interminables tardes castellanas de solana veraniega y modorra. Acudí, intermitentemente, durante un total de cinco veces y después, yo también lo dejé y ya nunca más se supo. Mi amigo Lorenzo volvió a la autoescuela dos años más tarde y se sacó el carné en un periquete.
Después de aquello, en mi periplo de 8 años en Munich, no he necesitado nunca un coche, así que he vivido todos estos años sin excesivos problemas como buen copiloto en turismos y como siervo fiel del transporte público.
Ahora, aquí, en Barcelona, en el lugar más caro de toda España para sacarse uno el carné de conducir, vuelvo a sentir la necesidad de comenzar desde cero y esta vez para sacarme el carné de una vez por todas.
Parece que no se me están dando mal los test, pero ya se sabe que esto no es como se empieza sino como se termina y yo, esta vez, quiero constatar eso que dicen de: “A la tercera va la vencida”.

¿Y ustedes? ¿Tienen carné? ¿Cómo fue su experiencia?

COMO PASTO PARA LAS VACAS

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Recuerdo tocarte la mano, escuchar palabras sinceras y dormir a tu lado bajo un firmamento de tinta china. Recuerdo nuestra complicidad al perseguirnos por caminos imposibles, unidos por los tejidos temporales de una canción a medias.
Lamento perder el ritmo, ver alejarse lentamente a mis amigos, tener que apretar mis labios para no dejar escapar las lágrimas de los días pasados convertidos ahora en pasto para las vacas.

Lamento perder una a una cada salida, sin hacer lo que pienso, dándole la espalda a la imagen original para perderme en la inútil recreación mental de lo que creo bueno.
No estas a mi lado, solo el viento, dormitando en rugido sedentario, acompañándome en tardes fugaces. Y en la boca el sabor agrio e irracional de lo que me merezco por arrastrarme como un animal mal herido, por no intentar romper el cristal que nos separa, por limitarme a sobrevivir en las vidas de los demás, por dejarme llevar por el suculento conformismo basura, por entorpecer la espontánea magia de esos instantes que dan respuesta a mis mejores movimientos.

Recuerdo tocarte la mano, escuchar palabras sinceras y dormir a tu lado bajo un firmamento de tinta china. Recuerdo nuestra complicidad al perseguirnos por caminos imposibles, unidos por los tejidos temporales de una canción a medias.
Lamento perder el ritmo, ver alejarse lentamente a mis amigos, tener que apretar mis labios para no dejar escapar las lágrimas de los días pasados convertidos ahora en pasto para las vacas.

Lamento ensordecer mi propia música con palabras ajenas y conversaciones inútiles. Tú eres la respuesta calculada a todas mis preguntas más hirientes. Tú eres como ese día que esta a punto de llegar, el día en el que todo puede comenzar de nuevo y cobrar finalmente sentido.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

23/04/2008 15:21. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.

CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE

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CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE (Soylent Green) es una película norteamericana de ciencia ficción producida en 1973 y dirigida por Richard Fleischer. Está basada en la novela de Harry Harrison de 1966 titulada ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! (Make Room! Make Room!).

TRAMA (Con spoilers):

Ubicada en el año 2022, la película presenta una distopía. La ciudad de Nueva York está habitada por más de 40.000.000 de habitantes, la ciudad está radicalmente y físicamente separada entre una minoría que vive cómodamente y una mayoría hacinada en calles y edificios donde malvive con agua en garrafas y un producto comestible llamado Soylent red y soylent yellow. El mundo está hipercontaminado, caliente sin ninguna tregua y agotado en recursos y medio físico, la población no tiene acceso a ningún otro tipo de alimentación, formación o cultura y solo algunos privilegiados pueden disponer de algunas verduras o trozos de carne.

Robert Thorn (Charlton Heston) vive con su amigo Sol Roth (Edward G. Robinson) el cual sólo habla de cuando el mundo era habitable. Thorn, policía de Nueva York, se ve envuelto en la resolución del caso del asesinado de uno de los principales accionistas de Soylent, que ha muerto golpeado en su casa. Soylent Green es el nuevo producto alimenticio sacado al mercado que anuncian se produce con soja asiática.

Sol Roth decide su propia eutanasia en un sitio llamado El Hogar, el cual recrea el mundo como era en su época de juventud mientras muere y solo acierta a decir a Thorn que siga su cuerpo como pista antes de desaparecer. El seguimiento de su cadáver ofrece a Thorn el destino real de todos los cuerpos que no es otro que acabar procesados en Soylent Green para ser parte de dicho preparado alimenticio, el final de la película solo evidencia esa situación sin poder ofrecer ninguna solución a lo que ya se ha generado.

La película ofrece una apocalíptica visión sobre el calentamiento global y sobre la superpoblación que afecta a todo el planeta, a tal grado como ya se menciono de comerse a los muertos.

ESTE VIDEO, SIN EMBARGO, NO ES DE CIENCIA FICCIÓN:


VIA: WIKIPEDIA ("http://es.wikipedia.org/wiki/Cuando_el_destino_nos_alcance"), YOUTUBE, SISTERBOY (http://sisterboydrama.blogspot.com/), FOGONAZOS (http://fogonazos.blogspot.com/)

OFF

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No olvides apagar la luz, por si no volvieras. A oscuras te recordaré, sentado en nuestro sofá. La batería de mi móvil pedirá auxilio insistentemente antes de agotarse. La comida de la nevera comenzará a caducar y tus plantas se irán secando en silencio, bajo un espeso manto de polvo. La visualización de todas tus sonrisas en mi mente me irán acuchillando sin piedad. Nuestra perra seguirá meandose en la entrada mientras yo me desangro. El carrusel nunca se detiene, pero yo deseo tirarme en marcha. Solo el tintinear de las llaves en la cerradura me recuerda que aún sigo aquí.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2008

28/04/2008 15:06. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 5 comentarios.




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