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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2010.

MIKE PRYSNER (Veterano de guerra)

"Gente trabajadora y pobre de este pais (U.S.A) son enviados para asesinar a gente trabajadora y pobre de otro país y convertir a los ricos en más ricos aún. Sin el racismo, los soldados se darían cuenta de que tienen más en comun con el pueblo Iraquí, de lo que tienen en común con los billonarios que nos envían a la guerra."

MIKE PRYSNER (Veterano de guerra)

VEGETARIANO

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En Enero tenemos las rebajas, la dichosa cuesta, la resaca post navideña, los propositos personales y las buenas y endebles intenciones de cada nuevo año.
El Enero del año pasado lo aproveché para motivarme y comenzar a salir a correr, adelgazar, ponerme en forma, mejorar mi físico y volver a poner los trigliceridos bajo control.
Este año he decidido dar un paso más e intentar lograr algo que llevo bastante tiempo ya dandole vueltas en la cabeza. Ya sabeís, cada uno de nosotros se cobija bajo los pilares del conflicto de sus propios principios, y para querernos y respetarnos más a nosotros mismos, la mayoría de las veces hay que luchar por ignorar los mensajes con los que somos bombardeados a diario y comenzar a hacer cosas también por voluntad propia, aunque no nos gusten, aunque nos supongan un sacrificio y aunque tan solo nos reporten una superacion personal y una satisfacción a medio o largo plazo. Y es que, en una sociedad como en la que vivimos en la que, con la única intención de sacarnos el dinero, nos bombardean con mensajes contrarios y de dudosa moralidad, es muy sencillo despertar una mañana cualquiera y sentirnos como verdaderos extraños ante nuestro reflejo en el espejo.

“Compra, disfruta, compra, placer inmediato, compra, satisfacción automatica, compra, no pienses y regocijate en el ocio, compra, mas morbo en los medios, compra, felicidad garantizada, compra, sin esfuerzo, compra, relajate y olvida, compra…”

Me vuelven loco las hamburguesas, los entrecots, la carbonara, el jamon con queso, el pollo asado con patatas fritas, las salchichas, los embutidos, las barbacoas. Nunca tuve ninguna duda a la hora de elegir los menus: ¿Carne o pescado? ¡Carne!.

Este año he decido darme 12 meses de tregua con la carne, hacerme vegetariano. Poco a poco. Para empezar y de momento me permito el pescado, los huevos (Bio) y el marisco.
Todo comenzó por la curiosidad que me producía la gente que prescindía de comer algo tan sabroso como la carne, ¿Por qué? Y así comenzé a preguntarles a mis amigos y conocidos vegetarianos por sus motivaciones para tal hazaña. Cada uno tenía sus teorías propias y propositos distintos.
Es curioso como la gente puede explicar, así, tan orgullosa las absurdas formas con las que ponen en peligro su salud sometiéndose a dietas surrealistas, supuestamente “mágicas” y pastillas milagrosas con tal de adelgazar, muchas de las veces, tan solo para poder verse como los modelos de pasarela. Se les anima, se acepta socialmente, se les justifica y muy pocas veces se critica la forma ni se indaga para saber si el metodo es saludable o no. Yo puedo ser un buen ejemplo de esto: El año pasado, cuando adelgazé 15 kg en tres meses, todo el mundo me felicitó de primeras con efusividad, pero nadie me preguntó si adelgazé a base de “Special K”, de solo alimentarme de uñas y agua del grifo, o si me dediqué a vomitar todo lo que superaba mi esofago. Este año he dedicido dejar de comer carne, pero mis motivos no tienen que ver con razones de salud ni de estética, esta vez he decidido tratar de ser un poquito más coherente con lo que creo, tratar de respeterme más a mi mismo y, en este caso en concreto, intentar no participar a ciegas en un sistema de producción masiva de alimentos que esclaviza, tortura, denigra y convierte la vida de los animales en una brutal y sádica pesadilla. Esta vez es una cuestión meramente moral pero, extrañamente, la gente a mi alrededor parece sentirse algo incomoda, respondiendo esta vez a mi nuevo propósito con inquietud y en algunos casos con cierta irritación o incluso con una inesperada y sorprendente falta de tolerancia.
Que no nos veamos capaces de cambiarlo y mejorarlo todo de un golpe no debiera de ser razón suficiente para mirar hacia otro lado y no esforzarnos por mejorar nada. Que uno centre su energia en la lucha por la dignidad y los derechos de las focas, no significa que no piense en la de las vacas. Que uno trate de ayudar a los animales no significa que no piense en la miseria que sufren los humanos. Y, sí, tienen razón, yo tan solo dejaré de comer carne mientras la pesca masiva es un espanto, todos los días desaparecen especies marinas. Yo aún utilizo papel de los arboles para limpiarme el culo, mi cinturon es de piel de vaca y, aunque reciclo, todo el mundo ha oido o visto en la tele o en algún sitio que, supuestamente, al final del proceso vuelven a mezclar las basuras unas con otras y todo no pasa de ser un mero acto simbólico. Pero yo creo que los grandes cambios nacen de uno mismo, poco a poco, en actos pequeños de conciencia, muchas veces simbólicos. Es cierto que abandonar en minoría una sala abarrotada no es cambiarlo todo, pero para tratar de cambiar el mundo en el que vivimos, tenemos que comenzar por cambiar el nuestro individual.
A veces se nos olvida que, aunque ya casi somos consumidores programados, aunque parece imposible cambiar las cosas de forma global y salirse del circulo vicioso en este sistema del “Diós-Dinero”, el verdadero poder (aunque se gasten millones y millones en despistar nuestra atención hacia otros lados) esta en manos de los propios consumidores. No estamos obligados a comprar lo que nos ofrecen, el mercado libre también puede obligar a ofrecernos únicamente lo que la mayoría estamos dispuestos a comprar o a consumir.
En este mundo solo se produce y se mercadea con lo que sale rentable. Si nos negamos a comer o a explotar a los animales que no hayan tenido una vida como mínimo digna, si nos negamos a pagar por lo que no nos parece eticamente correcto, si nos negamos a participar a ciegas en una sociedad en la que se puede explotar y comercializar absolutamente con todo, si nos esforzamos por gastamos nuestro dinero de forma más responsable y ética, y si cambiamos con todo ello la tendencia de nuestra demanda, tambien cambiaremos automáticamente la oferta. Y visto como estan las cosas, a poco, mejoraremos la situación actual.

Yo no tengo hijos que educar, pero aún no se como defendería ante ellos este absurdo y cruel estilo de vida nuestro, ni tampoco se que le respondería a las preguntas que probablemete me haría en el hipotético caso de ver juntos un documental como “Earthlings”.

"Earthlings" es un aclamado documental dirigido por Shaun Monson en el 2003 acerca de cómo nuestra especie utiliza actualmente a otras especies animales. Para ello se utilizan cámaras ocultas e imágenes del día a día de las prácticas de algunas de las más grandes industrias del mundo que se enriquecen con los animales. El documental está dividido en cinco partes: mascotas, alimentación, pieles, entretenimiento y experimentación. La finalidad del documental es la denuncia de las actividades especistas a las cuales la mayoría de la población está habituada y cuyo tipo de discriminación se ha normalizado hasta la fecha. La película en su versión original está narrada por el actor nominado al Oscar Joaquin Phoenix (Gladiador) y la banda sonora es del aclamado músico Moby.

He de advertiros de que este fantástico e imprescindible documental puede llegar a herir la sensibilidad de algunas personas, pero a su vez puede ayudar a entender mejor la motivación de quienes tratan de rechazar este genocidio con su opción al vegetarismo.

Iván Sáinz-Pardo

24/01/2010 00:25. Ivan Enlazarme. UN MUNDO NUEVO Hay 5 comentarios.

HOUSTON, TENEMOS UN POEMA

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No hay dos opiniones humanas exactamente iguales en todo el sistema solar.
Orbitamos sin remedio la distancia que nos separa del resto, aplastados bajo la gravedad implacable de todos nuestros miedos, sintiéndonos como extraterrestres en nuestro propio planeta.
No hay grises en un arcoíris de tan solo dos colores. Los colores no existen en una civilización de formulas caducadas, de historias clonadas para audiencias ya extinguidas.
Me he acostumbrado a aguantar la respiración, a adoptar las formas más sedientas y absurdas, pero también menos dolorosas. Me he acostumbrado a navegar la resaca antes de ingerir los hundimientos. Me he acostumbrado a agarrarme a los suspiros sin rasgarlos, a escalar muros invisibles para mirar al otro lado. Y es así, como entonces decido mirar pasar la basura espacial a través del ventanuco de mi cápsula. Voy contando los satélites fuera de servicio mientras susurro. Pero estos suenan al revés, como poemas anónimos, sin rima ni sentido alguno. La dictadura de mis sentimientos somete mis intenciones bajo su puño y mis palabras se disuelven con la lluvia torrencial que provoca el alboroto de cada despertar. Mis propios pensamientos mienten, conspiran y las elecciones en mi cabeza terminan con otro presidente muerto más para el recuerdo.

Floto a la deriva en mi capsula espacial y no puedo huir de quien soy. Me he acostumbrado a sentarme cómodamente en los extremos. De esta forma, unas veces mi vida se parece a una triste ecografía sin bebé y otras, sin embargo, se parece más a un entusiasta doble salto mortal digno de cuatro benditos dieces.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2010


25/01/2010 16:39. Ivan Enlazarme. LA IRA DORMIDA Hay 6 comentarios.




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