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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2012.

LA CALLE DEL UNICORNIO (Rescatado)

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Bajo por la calle del unicornio, inundada con publicidad en vallas, marquesinas, y posters. En todas ellas se anima a salvar el planeta luchando contra el cambio climático a cambio de comprar coches, diamantes, aspiradoras, seguros, tostadoras o abrigos de piel.
Me acaricio la sien, los pinchazos no cesan y aún sigo sin recordar el lugar del homicidio múltiple de mis neuronas anoche. Imagino centenares de cadáveres en descomposición, apestando a través del vapor de mi aliento alcoholizado.
Desperté en el vagón de un metro, con dirección a ninguna parte, salí tambaleándome hasta alcanzar las escaleras que suben a la calle.
Me fijé en la gente, en sus rostros neutros, grises, opacos, circulando como autómatas, preprogramados por sus horarios, por sus propios roles bajo las reglas de una sociedad impuesta, como avatares esclavos al propio juego de la vida. Las cámaras de seguridad se muestran en pantallas y monitores, los protagonistas son los humanos vistiendo casi igual, utilizando los mismos gadgets, compartiendo hábitos y acciones, comprando las mismas cosas en las mismas tiendas, interactuando bajo los mismos códigos impuestos, cargando sus cuerpos por el hormiguero de una sociedad capitalista. Nos enseñan a renegar de nuestros principios, a engañar nuestra consciencia, a evitar el criterio propio, nos bombardean con información contradictoria, nos confunden con valores de cartón piedra, nos incitan a perseguir oasis virtuales y a soñar con estados de felicidad holográfica, controlándonos y transformándonos en perfectos y logotomizados consumidores compulsivos.
El brazo me pica incesantemente, es una especie de escozor que no consigo reconocer. Me detengo ante la puerta de una clínica de cirugía estética y en el antebrazo me descubro un tatuaje penetrado en tinta negra, los bordes inflamados en un litoral sangriento. El dibujo forma una frase con cuatro palabras que ayer no estaban ahí.

“DIOS ES UN BROKER”

En esos momentos, por la puerta sale una joven, no tendrá más de dieciséis años, pero va vestida y arreglada como la putita del dueño de un casino. Me sonríe y se dirige directamente a mi, asegura conocerme aunque yo estoy seguro de no haberla visto antes en toda mi vida. Me acordaría de ella si fuera de otra manera porque, debajo de todo el maquillaje, se adivina la niña más guapa y perfecta que mis ojos han visto. Me da un beso en los labios, me agarra del brazo y me devuelve al metro de nuevo sin dejar de hablar sobre la fiesta en la que estuvimos anoche. Me empuja al baño de mujeres, me empuja dentro de una de las cabinas y dentro me coloca mis dos manos sobre sus dos pechos erguidos y generosos. Se desnuda toda la parte de arriba y me los muestra muy orgullosa. El regalo de cumpleaños de su padrastro. De mi pantalón extrae una bolsita de plástico a la vez que me los baja hasta los tobillos. Extrae dos capsulas rojas, se traga una y me mete a mí la otra en la boca. Se arrodilla y se apodera de mi polla.
Desde ahí abajo se dirige a mí con sus preciosos ojos verdes. Descubro que esta llorando.

“Es cierto que el dinero no da la felicidad, pero ayuda a aparentarla ante los demás.”

Silencio. Yo miro al techo, en mi paladar explota un sabor amargo metálico, mis ojos se apagan en un manto negro hasta que pierdo el conocimiento.

Despierto en el vagón del metro, de nuevo me apeo tambaleante en la siguiente estación. La gente me empuja y yo busco el nombre de la estación mientras me rasco el picor del antebrazo.

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2009

06/11/2012 19:28. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO No hay comentarios. Comentar.

POST PARA NADIE (Rescatado)

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Un soplo al oído, como un murmullo inventado.
Apareces para aliviar el desmayo, el vacío, el coma profundo. Tu alivio tiene forma de marea alta. Tu sonrisa salta el gran charco e ilumina mis días de oficina, la rutina acolchada, desparramada por mis grietas. Apago los pitidos de alarma y abro la ventana para provocar la corriente de tus promesas. Quito la música para embalar con trocitos de mi alma cada una de tus palabras y sonrío sin proponermelo, sin esfuerzo alguno.
Las historias bonitas, a veces, tienen finales tristes, otras no, pero siempre se vuelven a apagar las luces y nuestra esperanza nos abre los ojos a una nueva historia. Pero tú escribes a solas el guión y me atenazas con engaños y falsas esperanzas, escondes las reglas del juego, monopolizas la aventura para conspirar la gran mentira. Me aplazas, me aparcas, me retrasas, me recolocas a tu gusto y manera con tus promesas sin moverte un centímetro hacia mí.
Desapareces. Me abandonas, me dejas succionada, seca, vacía. Me cortas las alas y caigo sin remedio. La marea ha bajado, pero nunca desaparece del todo. Esta me deja aquí sola, anclada en la orilla de mis días sin ti como cómplice, junto a nuestros planes medio enterrados, desangrados, inertes, en la bahía muerta de una historia que no estas dispuesto a terminar.
Me dices que la vida es un viaje solo de ida y que sin juego, sin riesgo, sin promesas, sin sueños...el amor no tiene sentido. Y aunque ya no soy una adolescente, contigo me dejo vender la moto más bonita del mundo.
Vuelves y vas, me arrastras y me abandonas y yo que termino por no soportar tanto dolor, lloro de rabia para atraer de nuevo el desmayo, el vacío, el coma profundo. Mientras todo se apaga, enciendo de nuevo la radio:

“…tú juegas a tenerme, yo juego a que te creas que me tienes,
serena y confiada, invento las palabras que te hieren,
tú juegas a olvidarme, yo juego a que te creas que me importa...
trataré que no tenga ningún sentido,
como no ha tenido sentido, tanto sinsentido junto.”

Hay canciones que parecen buscarnos, esperarnos, perseguirnos. Sin claudicar espero un soplo al oído, un soplo inventado, con la esperanza ahora de que sea de otro, de aquel que si sepa verme y encontrarme a través del espejo

Iván Sáinz-Pardo
"La ira dormida" ©2006

12/11/2012 02:33. Ivan Enlazarme. POST RESCATADO Hay 3 comentarios.

LA TAZA VACÍA

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Vuelvo a casa. Compartimos pasta con verduras y espacios interiores, para después huir al exterior arrastrados siempre por impulsos ajenos. El universo conspira, nosotros coleccionamos tonterías con las que crear imperios mortecinos.

Terminamos el café y rompes el silencio:

-¿Por qué sabes que me quieres?

-Lo sé.

Me miras con preocupación. Luego miras la taza vacía.

-¿Cómo puedes estar tan seguro?

Me levanto de la mesa y antes de encerrarme de nuevo en mi cuarto, paso a tu lado y te susurro:

-Porque somos dos supervivientes en dos botes distintos, pero del mismo naufragio.

Iván Sáinz-Pardo
"En la avioneta sobró un sitio" ©2012

20/11/2012 14:07. Ivan Enlazarme. EN LA AVIONETA SOBRÓ UN SITIO No hay comentarios. Comentar.

MICROCUENTO V

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"Erase una vez un fotógrafo con muchos objetivos y ninguno en la vida"

Iván Sáinz-Pardo
"En la avioneta sobró un sitio" ©2012





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